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  • Subgénero poético, nuevos estilos

    José Luis muñoz Sáez. A mi madre. Sobre la poesía. Musa: el abrazo de las musas. Agustín Sánchez Martínez. Averiguando el destino. Parrandilla: a don Agustín Sánchez. Rafael Mérida cruz-Lascano. Meridiano: a la ceiba. Meridiano: los reyes magos. Meridano: navidad.

    Publicado: Jue Feb 12 2009  |  111 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Tacos aguja

    Después de abrocharse el último botón y alzarse el cuello del tapado negro, abandonó la cantina. Las luces y los resplandores de los cristales destellaron por un instante sobre las curvas de sus pechos y de sus caderas. De sus ropas emanaba un cálido aroma a perfume, y un suave efluvio de tabaco y sudor. Con deliberada parsimonia encendió un cigarrillo, guardó el encendedor en un bolsillo del abrigo y comenzó a caminar. Faltaba algo más de una hora para que amaneciera. En la calle, la oscuridad era intensa, apenas rasgada por los haces amarillentos de los faroles. El empedrado mojado fosforecía con apagados reflejos. En el sigilo de la noche flotaba, como un augurio, el rumor apagado y lejano de la ciudad aletargada. Se alejaba. En la sombría recova, la brasa de su cigarrillo resplandecía como una hoguera diminuta e iluminaba sus labios pintados de rojo.

    Publicado: Jue Feb 12 2009  |  116 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Chevrolet

    Un día, después de bajar esposado del celular, y esperar una hora en la leonera del Palacio de Tribunales, Murúa fue conducido, nuevamente, a una sala de juzgado. Y ahora con veintiocho años, sin familiares conocidos, solo tenía un prontuario por homicidio, y el recuerdo de once años de vida en el penal, que habían transcurrido como un largo sueño alerta, con la tosca punta— hecha de un mango de cubierto que afiló en las paredes del baño— apretada entre sus manos, comiendo todos los días el mismo rancho, un caldo turbio, espeso de grasa, caminando y recorriendo hasta el cansancio el patio cuadrangular, donde disfrutaba de la única caricia que el aceptaba, el abrazo del sol, vigilado por las metralletas atentas de los guardia cárceles en las esquinas de los muros. Esta sala de juzgado no se diferenciaba en casi nada de la otra, la primera, gris, con estantes llenos de expedientes, con el mismo escritorio, con el mismo juez o secretario, con ojos de ratón o de búho, del otro lado.

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  133 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • El mundo de las letras

    Tal vez sería mejor decir que no los ha cerrado en toda la noche, y por eso, por haber permanecido despierto, puede ahora advertir como la primera hebra de sol se filtra entre los tonos oscuros, siniestros, de la noche, que en breve irá replegándose hasta desaparecer por completo, abrumada por la victoriosa luz del nuevo día. Parado ante la ventana, desde este cuarto piso, Esteban puede ver la desierta Rue Rivoli, y los oscuros y grises y ciegos bloques de los edificios de departamentos, y la masa sombría y plena de vida secreta de las copas de los árboles, que se mecen al viento y llenan el aire del amanecer de un sonido grave, denso, casi compacto. En estos últimos tiempos ya casi no duerme. Aunque el sueño, bien mirado, es el mejor ensayo, el mejor simulacro, y acaso la más útil de las tantas funciones biológicas, la que mejor nos preparara para la muerte misma, la final, la definitiva. Puede superar el cansancio con un leve descanso, recostándose sobre el sofá, un par de minutos o un par de horas, hasta que los músculos agotados por el trajín recobren su laxitud. Pero ahora, a pesar del largo insomnio y las largas horas de vigilia, no está cansado.

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  231 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • El oficial artillero

    A veces pienso que no se gana para sorpresas en mi trabajo que es pura rutina y aburrimiento. Digo esto por lo que me pasó ayer: Serían las once de la noche. Aburrida, miraba como daba vueltas la bola de espejos que gira en el centro de El Gato Rojo, y oía sin escuchar los temas que los clientes, o mis compañeras, ponían en la vitrola. Miraba el brillo de la luz sobre los trozos de vidrio, como el humo de los cigarrillos se enredaba entre las lámparas, para finalmente quedarse debajo del techo como una niebla. Había olor a alcohol, a sudor, a perfume barato. Los tipos hablaban a los gritos, tratando de imponerse a los ritmos pegajosos, que se sucedían, uno tras otro, llenando el salón. Quien iba a decir que justo ahí, donde una mira a todos los tipos como clientes, iba a conocer a uno diferente, que me hiciera sentir mujer de nuevo. A esa hora, todavía no había empezado el trabajo fuerte y había pocos clientes. La mayoría ya había pasado a los cuartos y ya habían hecho lo que se viene a hacer a un lugar como ése. Ya más tranquilos y relajados, hombres al fin, miraban videos porno o jugaban al pool.

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  109 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • La pelota

    Era aquel dorado, lejano tiempo, cuando en la escuela nos hacían leer Recuerdos de provincia y nos decían que Sarmiento era el padre del aula, cuando todavía existían los gigantescos colectivos Leyland grises, y se podía ir a pescar al puerto o ir a bañarse a la Costanera en los días de mucho calor, cuando los cinco días de colegio eran apenas un entretiempo entre uno y otro fin de semana que se nos ocurría eterno. Era el tiempo de los picados en algún baldío, o sobre la avenida Bonorino, que por aquel entonces, entre la avenida Castañares y la avenida Riestra, era apenas una franja de tierra, que a las primeras cuatro gotas se transformaba en un barrial. En el medio de la villa estaba la 25 de Mayo, la cancha que habían construido nuestros viejos y nuestros hermanos mayores, y el día de la inauguración había venido a bendecirla, desde la villa de Retiro, el Padre Mugica. Y los fines de semana abandonábamos nuestra pelota de trapo, hecha con una media de nylon y retazos de tela viejos, y nos íbamos a ver jugar a Los Camaleones, el equipo de la villa. Y los Cama nos deleitaban con las asombrosas parábolas aéreas que ejecutaba la pelota de cuero, impulsada por los rápidos puntapiés, las habilidosas gambetas o los imprevistos cabezazos de los jugadores.

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  113 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Lucho, en busca de sentido

    Con las manos apoyadas sobre el filo del mostrador, Lucho lo miraba a los ojos al dueño del hotel, y lo escuchaba sin ganas. Por qué no le agarraba el cheque y se dejaba de joder. Pero no, el tipo no quería saber nada. O la plata, contante y sonante, o los dos bolsos se los quedaba él hasta que Lucho viniera con el importe de los últimos diez días que adeudaba de la pieza. Después de escucharle toda la sanata Lucho le tendió la mano y le dijo que en un par de días tendría la guita y se llevaría los bolsos. Agarró el cheque, doblado en dos como una esquela, y se lo metió en uno de los bolsillos de adentro del saco. Y se fue. Cuando bajaba los tres escalones que separaban la entrada del hotel de la vereda de Irigoyen se pasó la palma de la mano derecha por el muslo del pantalón porque le pareció sentir que se le había quedado pegado algo de la mufa del tipo. Aunque en realidad, el que estaba mufado era él, pensó Lucho y desde hacía mucho tiempo.

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  113 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Tau CETI, Epsilón Eridani y el Libre Albedrío

    Mientras sueño, o sueño que sueño, ellos se instalan en un espacio metafísico de mi mente. Son dos hombres, treintañero uno; de sesenta años el otro (casi digo sexagenario, pero no lo oralizo, después de pensar que es una palabra detestable). Trato de desechar la visión, como lo hacemos con todas las imágenes que violan nuestra mente (a veces quedan solo en un esbozo trémulo porque en 1/8 de segundo, cualquier imagen apenas titila en los infinitos corredores mentales).

    Publicado: Mie Feb 11 2009  |  121 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • De duelo

    Una luz muerta, desganada, comenzaba a filtrarse por las hendijas de las persianas, mostrando apenas las formas de las cosas en el dormitorio. Estaba amaneciendo. Debajo de las frazadas que lo tapaban hasta el cuello, frunció la nariz, ante el olor a tabaco viejo, a humedad que venía de algún lugar, seguro que de la pared que era medianera con la del tano de al lado. La pucha que era inmensa la cama de dos plazas para un cristiano solo. Estiró uno de los brazos y tocó el lugar donde durmiera Angelita tantos años. El colchón todavía conservaba el hueco, la forma de ella, hasta le pareció que un resto de su olor, ese olor al que tanto se había acostumbrado, que recién lo sentía ahora, cuando ella ya no estaba. Cuántas veces le había repetido su esposa que hablara con Luca, su vecino, para ver si se ponían de acuerdo por lo de ese caño que perdía y que le arruinaba la ropa y los muebles y le arrugaba, por detrás del vidrio, la imagen del Jesús Misericordioso, colgado en la pared, apenas encima del respaldo de la cama.

    Publicado: Mar Feb 10 2009  |  116 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Después de la batalla

    Era noche cerrada cuando recuperó la conciencia. Abrió los ojos y tuvo recuerdos confusos. "Murieron todos", pensó. Parches de cielo estrellado entre el techo de hojas. Se sentía atontado. Una angustia profunda le llenaba el pecho. Creía sentir el cuerpo lejano, extraño, como si no fuera el suyo. Poco a poco fue cobrando noción de todo lo que lo rodeaba: la selva tupida, los infinitos ruidos de la espesura, la brisa ligera saturada de almizcle y olores vegetales. Tenía los brazos dormidos, insensibles, el cuerpo acalambrado, los músculos agarrotados. Algo inmaterial, pesado y opresivo sin embargo, lo aplastaba contra el suelo. Le costaba moverse. Con gran esfuerzo, haciendo acopio de toda su energía, utilizando los codos, se acomodó de espaldas y estiró las piernas. Un hormigueo insoportable le recorrió el cuerpo. Eran pequeñas descargas eléctricas que lo sacudían por dentro. Comenzaban en la punta de los dedos de los pies y, fulminantes, le recorrían las piernas, el tronco, para finalizar como un mazazo brutal en el interior del cráneo. Le escocían los párpados; le dolían los ojos, como si una mano los oprimiera desde adentro y quisiera hacérselos saltar desde las cuencas. Le pesaban los hombros, como si una roca gigantesca ocupara el lugar de la cabeza. Recuerdos lejanos, cargados de dolor, lo asaltaron y tomaron posesión de su cuerpo, a manera de una nueva piel.

    Publicado: Mar Feb 10 2009  |  113 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • El borde de la noche

    El perro trotaba pachorriento por un pasillo de tierra hacia el basural. Tenía el lomo mojado. Un rato antes había montado a una perra y se había quedado abotonado. Entonces los villeros trataron de separarlo con baldazos de agua, gritos y palazos, hasta que finalmente el perro se soltó y emprendió el regreso. Jadeaba y tenía hambre. Las tripas se le movían por dentro pidiéndole comida. Como siempre, el basural estaba desierto. Solo se distinguían apenas los contornos de los seis contenedores oxidados agrupados en semicírculo alrededor de un sauce alto, único árbol que había en el lugar. En el amplio claro, casi redondo, la basura hedía, y se escuchaba un zumbido grave y denso: un enjambre de moscas suspendido sobre los olores agrios y fermentados. El perro, al llegar al basural, abrió la boca en un bostezo. Se detuvo ante el primer contenedor, alzó una de sus patas traseras y proyectó un pequeño chorro sobre el metal oxidado. Luego repitió la misma operación sobre el resto de los contenedores.

    Publicado: Mar Feb 10 2009  |  99 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • En la costa del Miriñay

    Calculé que serían las tres de la tarde. Me senté debajo de un sauce, al costado de la ruta; a esa hora estaba desierta. Me puse a ordenar las cosas del bolso: las cañas de pescar, aparejos, tramayos, la caja de lombrices y en el fondo, a medio llenar, la botella de caña dulce, que siempre tengo de reserva por si acaso, por si me agarra la noche en el río. Al rato, a los lejos, entre una nube de polvo vi un manchón oscuro que se acercaba. Era la Chevrolet negra de Juan Maidana. Me pareció que venía de Buenos Aires. Yo estaba convencido de que no había pasado por el pueblo. Casi seguro, venía a visitar a su hermana, a la que, posiblemente, no veía desde que se había ido; haría cosa de un año, más o menos. Le hice señas. Frenó la chata y se bajó. Nos saludamos con un abrazo y nos pusimos a conversar al costado de la camioneta, del lado de la sombra. Charlamos: me pidió noticias, y me contó cómo era su vida en la ciudad.

    Publicado: Mar Feb 10 2009  |  102 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • La escalera

    Y allí estaba él, sentado a la mesa de ese bar, mirando la llovizna que caía sin cesar sobre el capot de su taxi, fumando ante un café que hacía rato se había enfriado, tratando de entender lo absurdo de la vida a través de la interpretación de unos hechos, como si al encontrarle el sentido pudiera encontrar alguna lógica en la muerte de su esposa. Aunque no era la muerte de su esposa lo que lo abrumaba. Eso ya lo tenía incrustado en su memoria, como una laceración en carne viva en el tejido del recuerdo. No, él trataba de entender algo, y al tratar de comprender aparecía nítida una imagen, y no era una imagen reciente, no era el recuerdo de algo que hubiera sucedido hacía poco tiempo, sino de algo que había sucedido hacía dos años, más o menos.

    Publicado: Mar Feb 10 2009  |  110 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Alegoría y transfiguración; la décima en Orígenes

    Palabras de contracubierta. Umbral. Lezama: la sucesión sumergida. El irresistible Lezama. La firmeza mentida del espejo. Gaztelu y la décima. Las décimas despeinadas de Cintio Vitier. Lo profundo es lo que se manifiesta. Eliseo Diego: una conversación en la penumbra. El sentimiento de lo irrecuperable en las décimas de Eliseo Diego. Catarsis.

    Publicado: Lun Feb 09 2009  |  132 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • La errancia en la obra poética de José López Rueda

    Una precisión conceptual. La errancia americana. El otro lado del mundo. La errancia íntima. Cuerpo en otros cuerpos. Una erranza metafísica. El regreso a España: otra errancia. Un vagabundear fructífero.

    Publicado: Lun Feb 09 2009  |  202 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • La noche octosilábica; panorama de la décima escrita en Holguín (1862-2003)

    La décima, desde su surgimiento hasta el siglo XIX en Cuba y en Holguin. La décima cubana (1900-1958). La décima en Holguín (1931-1958). La décima espinela posterior a 1959 en Cuba. Una de las pocas virtudes de la postmodernidad ha sido su incapacidad para contener o excomulgar los dictados de la tradición. Si en otras épocas fue plausible el permanente enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo y la discusión rebasó la epidermis circunstancial para definir actitudes ante la propia vida, ahora asistimos a una era donde se validan nuevos códigos y se revitalizan otros, al margen de tradiciones inexcluíbles que continúan llamando la atención. Si bien los tópicos de la "confusión", la "pérdida de valores", la "muerte de los paradigmas", la "caducidad de ciertos discursos", han ocupado un sitio preponderante en las valoraciones de muchos teóricos del postmodernismo, en el tema que nos ocupa hemos podido comprobar la coexistencia de voluntades y de inquietudes dentro de lo que pudiera considerarse – y de hecho lo es – una genuina expresión de la tradición literaria iberoamericana.

    Publicado: Lun Feb 09 2009  |  120 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Selva Interior, estudio crítico de la poesía en Holguín, Cuba (1862-1930)

    A manera de introducción. La poesía en Holguín 1862-1901. La poesía en Holguín 1902-1930. A manera de conclusiones. ¿Fue, en realidad, Holguín desde los primeros balbuceos literarios de la localidad, una "tierra de poetas"? ¿El hecho de que existieran numerosos versificadores, nos permite continuar repitiendo que lo cuantitativo "define" a una región como remanso lírico? ¿No es hora de colocar la tilde al ínfimo grupo que hizo verdadera poesía? Estas y otras preguntas forman parte de la génesis de nuestra investigación y, en aras de buscarles respuestas, un buen día nos fuimos a indagar por la vida literaria de estos parajes, bañados por los hoy lánguidos ríos Jigüe y Marañón y extendidos más allá, después de presuntas divisiones emancipadoras de la antigua provincia de Oriente para descubrir, no sin entusiasmo, que Holguín, pieza mínima del rompecabezas literario nacional, además de necesitar la mirada desprejuiciada de sus hijos, poseía un versal ambiente digno de ser rescatado para la memoria histórica insular, a la manera de aquellos sucesos decimonónicos relacionados con la recuperación del Brigadier Sanguily por las fuerzas mambisas, en tiempos de clarinadas y de férreos brazos incontenibles. Y ese rescate fue nuestra batalla, definitivamente escrita entre los recovecos y lagunas de una típica selva del interior, visitada a ratos por el milagro del Poema y generalmente interferida por el aleteo de aves raras que osaron agredir a la poesía y que hoy son sólo abalorios sombríos en el ábaco del recuento y del análisis que es este libro.

    Publicado: Lun Feb 09 2009  |  118 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Competencia en comunicación lingüística

    La competencia en comunicación lingüí­stica. En el currí­culum de otras lenguas: Lati­n y Lenguas Extranjeras. En los currículos de las áreas no lingüí­sticas. Contribución del area de Lengua Castellana y Literatura a las competencias básicas. Propuesta de actividades y tareas integradas. (En formato PPT).

    Publicado: Vie Feb 06 2009  |  122 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • El libro del desierto. Nuevas y viejas huellas

    No sé qué tengan que hacer estos fragmentos que caen sin orden y sin presura en el mágico espacio del papel... Lo mejor que puedo decir es que no esperan cumplir con función alguna. Son como centellas que brotan de rayos singulares descargados en la soledad de la noche. Desde luego no tienen por-qué...Es difícil encuadrarlos hoy o sujetarlos a rigurosa disciplina. Como digo, brotan con libertad y audacia, pero sin apresuramiento alguno.No, tampoco caben definiciones. El autor ha salido al campo a buscar lo que no se halla por ninguna parte. Esto es admirable... Porque, en el fondo, todos buscamos lo que no puede encontrarse. Y si no caemos en la cuenta de ello es porque nos embriagamos con distracciones, apresuramientos y ruidos de toda especie.Quizá suena la hora de la sinceridad... Quizá -por fin- no nos asuste esa verdad fulminante (propiamente increíble, decía un Cartujo) que es necesario recibir con coraje.Hemos comprobado que al hombre le falta cierta audacia, que hace la dignidad de su peregrinación por el planeta... Por ello hemos visto y padecido toda suerte de engaños y de subterfugios.Pero ha llegado la hora decisiva. A pesar de hallarnos prisioneros en ese Gulag que no acertamos a calificar, a pesar de los límites que nos imponen esos pretendidos tiranuelos y malversadores, a pesar, digo, de la severidad de los espacios que aparecen ante nuestros sentidos, resuena en el corazón un himno silencioso y potente. Es la hora de la libertad y de la asunción de los riesgos que comporta. Es la hora de nuestras respuestas a las tentaciones en el Desierto...Veamos, sí, veamos y... nada más.

    Publicado: Vie Feb 06 2009  |  181 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • El paso del realismo al naturalismo en la literatura

    8 de 10 estrellas (1 voto)

    Su expresión en la obra "Madame Bovary", de Flaubert. Definiciones de estilos literarios y su relación con la obra: Flaubert y Madame Bovary. Análisis de algunos aspectos narratológicos de Madame Bovary. Estructura de la obra. Anotaciones sobre el autor y su obra. Algunos criterios insertan a Gustave Flaubert de lleno en el realismo, otros en un naturalismo naciente y los más, en ambos, de algún modo. De cierta forma es Flaubert el principal exponente del tránsito del realismo al naturalismo, movimientos que pudieran considerarse no independientes del todo uno del otro. Pero veamos a continuación de qué elementos de estos movimientos literarios se compone su obra, específicamente su novela Madame Bovary, y cómo se definen los mismos.

    Publicado: Vie Feb 06 2009  |  190 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Universo literario: mundos y aldeas literarias, retos y desafíos en el siglo XXI

    Un concepto de literatura y de "lo literario". Universo literario. "Textos", productos, contenidos, recursos patrimoniales y/o fenómenos literarios. Mundos literarios. Aldeas literarias. Ámbitos dinámicos de los mundos y aldeas literarias. Estudio e investigación. Esparcimiento y bienestar. Tradición y posicionamiento. Preservación y conservación. Fomento y promoción. Distribución y comercialización. Campos dinámicos de los mundos y aldeas literarias.

    Publicado: Vie Feb 06 2009  |  511 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Estrategias para la lectura

    Examinar, Preguntar, Leer, Repetir, Registrar, Revisar - EPL-Triple R. Estrategias de Lectura - El Método "PEPL4R". Estrategias de lectura para libros de texto, manuales y cursos. El Método de comprensión de lectura EPL-Triple R es muy útil sobre todo para las tareas que nos asignan, en la escuela o en el trabajo, concernientes a lecturas de las cuales debemos obtener información específica; ya sea por motivos de investigación, para la elaboración de un reporte, o como parte del estudio de algún tema en lo particular. Con éste método podrás mejorar tu comprensión al leer y memorizar información importante más fácilmente. El EPL-Triple R es una estrategia de lectura y estudio versátil, ya que involucra activamente al lector durante el proceso de la lectura.

    Publicado: Jue Feb 05 2009  |  196 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Una clave para la interpretación de la poética de Gastón Baquero

    Soneto para no morirme: una clave para la interpretación de la poética de Gastón Baquero. Una clave. Conocer la obra de Gastón (su poesía sobre todo) es entrar en una riquísima mina, custodiada por un fenomenal y mágico erudito. Luis Antonio de Villena.

    Publicado: Jue Feb 05 2009  |  113 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Caudillo

    El trote del alazán, apenas si balancea el jinete de mirada inmutable y lejana. La ropa gaucha con señales de caminos cenicientos, no desmejora su estampa varonil, de tez curtida y amarronada por soles tórridos y pólvora de batallas. No es un soldado más. El quepis, y algunas insignias que luce en su corralera, hablan por lo menos de un comandante. Lo sigue una columna de hombres desarrapados; montados, a pie; otros en carretas, mordiendo lamentos, suspirando finales entre jirones sangrantes y esperanzas escasas de llegar a sus ranchos. Final de otra contienda. Llegada.la mujer, los gurises crecidos, o la tapera que se disculpa por que ha pasado el tiempo, ¡y ni hablar de la miseria ladina que siempre hace estragos!.

    Publicado: Mie Feb 04 2009  |  103 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
  • Lecturas para mejorar el proceso de la lectura

    7 de 10 estrellas (3 votos)

    Lecturas para mejorar el proceso de la lectura. Didáctica de la Lengua. Didáctica de la Lectura y de la Escritura. Finalidades de la Lectura en la Escuela. Comprensión Lectora. La Lectura. Clases de Lectura. La enseñanza-aprendizaje del texto escrito. Leer no es sólo una operación instrumental. La Lectura: algo más que "leer". La Lectura. Afectividad y Lengua. La Promoción de la Lectura y Escritura en el trabajo con niños y niñas. Cómo contagiar el placer de leer: 11 consejos. Cómo animar a la lectura a tu hijo de primaria. Cómo NO animar a la Lectura a tu hijo de primaria. Cómo hacer de la lectura en el aula una actividad placentera. Leo. Estrategias de Animación a la Lectura. Métodos y técnicas de la lectura. Destrezas y Estrategias Básicas para la Lectura. Estrategia en la Enseñanza de la Lengua. ¡Qué bonito es leer!. El Método "Manejo de Técnicas para la Comprensión Lectora y el Aprendizaje Significativo". Estimulación Motriz para mejorar la adquisición de la Lecto-Escritura. El método fonético-analítico-sintético-comunicativo: una alternativa para el tratamiento de la lecto-escritura en la Educación Básica. La familia y la lectura.

    Publicado: Mie Feb 04 2009  |  2276 visitas  |   Calificar  |  Comentar  |  Abrir en otra ventana
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