El sexo, y también la revista del amaestrador de gusanos
“Erotismo, amor, ternura y sexualidad”, de Leonardo Romero S., de Colombia, y
“El arte de hacer el amor”, de José Alberto Vásquez Pérez, de Perú.
El principio del mundo, el origen de la vida… ¿Por qué no examinar entonces lo que más frecuentemente origina la vida, es decir, el deseo primero, seguidamente el sexo?.
Aprendamos sobre la atracción entre ambos géneros, en este caso, ya que no olvidamos que la homosexualidad también consiste en sexo, valga la redundancia, y en amor. Pero para “el origen”, es imprescindible que los que se unan sean los sexos opuestos. Y lo mejor es que lo hagan de la manera más amable, disfrutando y amando.
Otro tema: para cerrar por un tiempo nuestro discurrir por el origen de la vida, del mundo, de todo el universo, como quedó planteado tentativamente en nuestras entradas anteriores en el blog, tenemos a mano una nota inobjetable (por “nuestras entradas anteriores” entendemos las propias junto con los comentarios de todos los lectores que nos hicieron el honor de participar y de opinar).
La monografía tan recomendable se llama “El fraude y el humor en la ciencia”, y es del argentino Pablo Cazau, quien con notable conocimiento del tema y habilidad nos ha proporcionado momentos deliciosos y ha despertado en el equipo de monografias.com muchas sonrisas cómplices.
Por ejemplo, cuando nos habla de “el Premio Innoble”, una especie de parodia del Nobel, que se otorga anualmente a los científicos que más se han destacado por sus disparates, o sus disparatadas teorías, digamos. Cuenta que en 1991 se otorgó el Premio Innoble de Física a Thomas Kyle, un estudioso científico que seriamente trató de demostrar la existencia de una nueva clase de átomo “cuyo núcleo tiene muchos neutrones pero sólo uno de ellos trabaja en serio. Los demás son 8 asesores, 35 vice-neutrones y 256 asesores de vice-neutrones”. O cuando narra la creación de una publicación (Worm Runner’sDigest, o Revista del Amaestrador de Gusanos), por el conocido e “irreverente” investigador James V. Mc Connell.
Del principio hasta el fin, la nota mencionada no tiene desperdicio por rigurosa y, a la vez, irónica y amena. ¡Ah…! Y una notable contribución al humor en este tan científico escrito tiene que ver de alguna manera con nuestro primer apartado sobre sexo. En el primer párrafo del capítulo “Humor en la ciencia ficción” (y no me animo a reproducirlo sino con las palabras de Cazau), se puede leer: “La hermana menor de la ciencia tampoco escatimó esfuerzos por introducir el humor y la ironía. En la historia ‘División de condominio’, por ejemplo, aparecen unos seres extraterrestres con forma de ameba que vienen a buscar combustible para sus naves, a cambio del cual ellos entregarían a los terráqueos literatura pornográfica. Por supuesto, el único interesado en el canje fue un profesor de biología, que recibió un libro con fotografías de las distintas etapas de la división mitótica de aquellos seres.”
Mora Torres
Enero 28th, 2008 at 10:05 am
Exelente humor, agudo. inteligente