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	<title>Comentarios en: Mitad plata y penumbra</title>
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	<description>Comentarios y anuncios de nuestra comunidad</description>
	<pubDate>Sat, 11 Oct 2008 04:53:12 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Roberto</title>
		<link>http://www.monografias.com/blog/2007/11/15/mitad-plata-y-penumbra/#comment-4167</link>
		<dc:creator>Roberto</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 12:45:12 +0000</pubDate>
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		<description>Para mi los payasos no son graciosos.

Tampoco los considero, como muchos, aterradores.

Simplemente son patéticos, una burla que no merece nuestra atención.

Es curioso mencionar que el concepto de payaso se ha asociado muchas veces al lado oscuro. El concepto de payaso terrible o tenebroso esta bastante extendido. ¿Por que será?

Tal vez por que el humor más aceptado tiende a contravenir la moral y la ética.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Para mi los payasos no son graciosos.</p>
<p>Tampoco los considero, como muchos, aterradores.</p>
<p>Simplemente son patéticos, una burla que no merece nuestra atención.</p>
<p>Es curioso mencionar que el concepto de payaso se ha asociado muchas veces al lado oscuro. El concepto de payaso terrible o tenebroso esta bastante extendido. ¿Por que será?</p>
<p>Tal vez por que el humor más aceptado tiende a contravenir la moral y la ética.</p>
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	<item>
		<title>Por: mem</title>
		<link>http://www.monografias.com/blog/2007/11/15/mitad-plata-y-penumbra/#comment-3580</link>
		<dc:creator>mem</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Nov 2007 15:04:35 +0000</pubDate>
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		<description>Lo que más aprecio del payaso es su manera de parecer tonto, torpe y a través del humor va diciendo lo que quiere, logrando influir en materias importantes y profundas. No me gusta para nada la imagen el payaso triste ya que se le humaniza y el payaso no es humano, es una esencia que flota perfumando de alegría el ambiente, dejando siempre una meditación pendiente en su público.
Ese es mi payaso perfecto. Existen infinidades de payasos, hasta yo lo he sido sin querer, en el colegio era el sobrenombre que me tenían "el payaso", nunca pregunté porqué, pero sentía orgullo al escucharlo, uno no se declara payaso, el público lo declara.
Finalmente, me gustaría ver en la política a más payasos (aquí el término payaso suena descalificador, curioso), podría nombrar a algunos que están cerca de serlo, por ahora mi favorito es Chaves que no pierdo comentario que hace. Quizás la respuesta esté en que nunca un payaso fue el rostro o representante de algo, el payaso estuvo detrás con su ingenio doble para crear bromas y decir algo importante al mismo tiempo. 
Espero que la imagen del payaso-humano, el payaso-triste se pierda de una vez por todas y aparesca ese payaso rey de la diplomacia que con su alegría nos haga pensar al llegar a casa y recordar con una sonrisa su actuar.
Gracias por el espacio!
Saludos</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que más aprecio del payaso es su manera de parecer tonto, torpe y a través del humor va diciendo lo que quiere, logrando influir en materias importantes y profundas. No me gusta para nada la imagen el payaso triste ya que se le humaniza y el payaso no es humano, es una esencia que flota perfumando de alegría el ambiente, dejando siempre una meditación pendiente en su público.<br />
Ese es mi payaso perfecto. Existen infinidades de payasos, hasta yo lo he sido sin querer, en el colegio era el sobrenombre que me tenían &#8220;el payaso&#8221;, nunca pregunté porqué, pero sentía orgullo al escucharlo, uno no se declara payaso, el público lo declara.<br />
Finalmente, me gustaría ver en la política a más payasos (aquí el término payaso suena descalificador, curioso), podría nombrar a algunos que están cerca de serlo, por ahora mi favorito es Chaves que no pierdo comentario que hace. Quizás la respuesta esté en que nunca un payaso fue el rostro o representante de algo, el payaso estuvo detrás con su ingenio doble para crear bromas y decir algo importante al mismo tiempo.<br />
Espero que la imagen del payaso-humano, el payaso-triste se pierda de una vez por todas y aparesca ese payaso rey de la diplomacia que con su alegría nos haga pensar al llegar a casa y recordar con una sonrisa su actuar.<br />
Gracias por el espacio!<br />
Saludos</p>
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	<item>
		<title>Por: Ángel</title>
		<link>http://www.monografias.com/blog/2007/11/15/mitad-plata-y-penumbra/#comment-3330</link>
		<dc:creator>Ángel</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 17 Nov 2007 17:50:14 +0000</pubDate>
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		<description>Mora:
El circo y sus usos, han quedado como una de las partes más substanciales de las saudades infantiles que muchos viejos llevamos a cuestas. Nunca aspiré a ser payaso y sin embargo una vez ya adulto asistí a un baile de disfraces con el atuendo real de un profesional que tuvo la generosidad de prestármelo. Mi anhelo, era ser barrista o trapecista y también llegué a caminar sobre el alambre. A mis 16 años, pude practicar la barra fija, argollas y paralelas con lo que conseguí una buena musculatura y lesioné mis rodillas para la posteridad. Una fractura inesperada de una mano, terminó esa afición y debí guardar mis logros en el arcón de las nostalgias; ese espacio donde van a dar las cosas, situaciones, sentimientos y tristezas que nos acompañaron en alguna época de la vida. La Monografía sobre los payasos, me trajo otro recuerdo especial, pues también incursioné en un grupo teatral (Como comparsa nada más) y éste grupo experimental formó un proyecto ambicioso integrado por tres ciclos de tres obras cada uno que se presentaron en el anfiteatro Bolívar en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM en el año de 1952 (¿51?) Una de éstas obras era: “El barbazul”  de Cesarino Giardini y dos de sus personajes eran Arlequín y Pierrot. Se trataba de una farsa con parlamentos en verso y una parte de estos correspondiente a Pierrot; el eterno enamorado y siempre triste y siempre desplazado por el rival exitoso. Pierrot se decía a si mismo:
Oh Pierrot, loco Pierrot 
Elegante rey del spleen
no seas amante simplón
Ni romántico fatal
Que la mujer no es vestal
Para el fuego de tu amor
Sino carne como flor
Con aroma de azahar. 
Lleva tu mano a tocar
Seda clara, fina piel,
Carne tibia y nada más.
Nunca he podido aceptar que la mujer no pueda ser erigida como un objeto de adoración sentimental y se le deba considerar tan terrena como los hombres. No cabe duda que los años pasan sin dejar enseñanzas para quienes hicimos del romanticismo una forma de exaltación solemne y misteriosa. Leonor de Aquitania y sus tribunales de la caballerosidad que debatían sobre el amor cortés, sin duda entendían esta forma de sentir en su gaya ciencia y la poesía trovadoresca en provenzal. Alguna vez escuché en la TV una poesía atribuida a esta dama que llevó su condición de mujer a sitios inalcanzables por las mujeres de su tiempo, pero no pude retenerla y no la he encontrado ni siquiera en Internet.
Saludos
Ángel</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Mora:<br />
El circo y sus usos, han quedado como una de las partes más substanciales de las saudades infantiles que muchos viejos llevamos a cuestas. Nunca aspiré a ser payaso y sin embargo una vez ya adulto asistí a un baile de disfraces con el atuendo real de un profesional que tuvo la generosidad de prestármelo. Mi anhelo, era ser barrista o trapecista y también llegué a caminar sobre el alambre. A mis 16 años, pude practicar la barra fija, argollas y paralelas con lo que conseguí una buena musculatura y lesioné mis rodillas para la posteridad. Una fractura inesperada de una mano, terminó esa afición y debí guardar mis logros en el arcón de las nostalgias; ese espacio donde van a dar las cosas, situaciones, sentimientos y tristezas que nos acompañaron en alguna época de la vida. La Monografía sobre los payasos, me trajo otro recuerdo especial, pues también incursioné en un grupo teatral (Como comparsa nada más) y éste grupo experimental formó un proyecto ambicioso integrado por tres ciclos de tres obras cada uno que se presentaron en el anfiteatro Bolívar en la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM en el año de 1952 (¿51?) Una de éstas obras era: “El barbazul”  de Cesarino Giardini y dos de sus personajes eran Arlequín y Pierrot. Se trataba de una farsa con parlamentos en verso y una parte de estos correspondiente a Pierrot; el eterno enamorado y siempre triste y siempre desplazado por el rival exitoso. Pierrot se decía a si mismo:<br />
Oh Pierrot, loco Pierrot<br />
Elegante rey del spleen<br />
no seas amante simplón<br />
Ni romántico fatal<br />
Que la mujer no es vestal<br />
Para el fuego de tu amor<br />
Sino carne como flor<br />
Con aroma de azahar.<br />
Lleva tu mano a tocar<br />
Seda clara, fina piel,<br />
Carne tibia y nada más.<br />
Nunca he podido aceptar que la mujer no pueda ser erigida como un objeto de adoración sentimental y se le deba considerar tan terrena como los hombres. No cabe duda que los años pasan sin dejar enseñanzas para quienes hicimos del romanticismo una forma de exaltación solemne y misteriosa. Leonor de Aquitania y sus tribunales de la caballerosidad que debatían sobre el amor cortés, sin duda entendían esta forma de sentir en su gaya ciencia y la poesía trovadoresca en provenzal. Alguna vez escuché en la TV una poesía atribuida a esta dama que llevó su condición de mujer a sitios inalcanzables por las mujeres de su tiempo, pero no pude retenerla y no la he encontrado ni siquiera en Internet.<br />
Saludos<br />
Ángel</p>
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