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Número 7
Septiembre de 2003 |
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Titulares Viaje por el Canal de
Castilla con Educa Historia
Cuentan las crónicas que, a mediados del siglo XIX, un ciudadano de Valladolid podía dirigirse a la dársena de esta ciudad, pagar 12 reales y embarcar en una barcaza diligencia para arribar tras 6 ó 7 horas de plácido viaje a la ciudad de Palencia. El mismo viaje en diligencia terrestre era una tortura de caminos, polvo, penosas postas, noches de chinches y bandoleros. Dicen las mismas crónicas que en esta época dorada del canal hasta 350 barcazas navegaban las tierras de Castilla, transportando grano, harina y lana, y que sus orillas estaban jalonadas de almacenes, molinos, batanes y fábricas de harina. Cuentan que, además, aquella mágica cinta de agua regaba con generosidad campos y aldeas de Palencia y Valladolid. Más adelante aparecieron las centrales eléctricas y, ya entrados en el siglo XX, el viejo sueño del Marqués de la Ensenada y de la Ilustración española cayó lentamente en el olvido, presa del ferrocarril y de las penurias económicas públicas y privadas. A principios del siglo XXI, viajando a lo largo del Canal, desde Alar del Rey hasta Medina de Ríoseco, Javier Osset relata la situación actual del viejo proyecto ilustrado. |
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