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La música desde un punto de vista semiótico




  1. Bibliografía

La música es un medio imprescindible en el marco de la vida social, "una interdisciplinar orquestadora de todas las ramas del conocimiento…o sea, un vertebrador interdisciplinar" (López, 1996). Además implica un conjunto de concordancias (melodía, ritmo, armonía) todo ello se fusiona para llamar la atención del sujeto quien al escuchar la nota reacciona de acuerdo a la tonalidad, y es aquí donde se configura una variable de factores como: sensación, percepción, significación musical, referencia musical e interpretación musical, improvisación y forma abierta al baile, indeterminación, estructura interna del mensaje, esfuerzo mental, trabajo, baile, aplauso, funciones emotivas (canciones para funerales, cumpleaños, bodas), educación musical y crítica, abducción musical, inducción musical, deducción musical, orientación estructural (composición de la música), orientación en las cualidades sonoras, función dinámica (danza, teatro, cine) imágenes, recuerdos, ideas, en fin, múltiples tópicos. Todo lo anterior se desencadena en una respuesta corporal, es decir, el efecto de un mundo de sonidos conlleva a efectuar un movimiento físico por parte del sujeto quien puede expresar algarabía, tristeza, suspenso, entre otros tópicos. La música es un pilar fundamental en el quehacer del hombre (diversidad de trabajos) "Los grupos humanos siempre han usado la música para fines religiosos, sociales y políticos" (Hernández, 2011)

En realidad, sin música no habría fiestas, parrandas, farras, la diversión no tendría auge, el hombre viviera en un estancamiento artístico, porque una melodía relaja, alegra, enamora, motiva a corear las letras, inspira, es escenario para concebir diversas posturas ideológicas, permite la gestión de emociones y comunicación de la mismas a un colectivo, invita a la reflexión, entretiene en tiempos libres, de hecho, se han evidenciado casos en que cierto individuo mueve su cabeza al ritmo de determinada melodía, lo llamativo es que quienes están alrededor se percatan de lo que está sucediendo, mientras que la persona "protagonista" continua en su vaivén, y pareciera que no está siendo consciente de lo que hace.

La música juega un papel intrínseco en las relaciones de dominio que subyacen en cualquier grupo o sociedad: Puede fortificar supuestos totalitarios o ayudar a configurar enterezas. Del mismo modo, es usada por gobiernos para fortificar la adscripción a determinados símbolos y también por el capital humano para proporcionar su esparcimiento mediante el manejo de los deseos. En muchos contextos la música se usa para divisar y responder a los abusos de la imposición burguesa. Toda melodía es un vaivén infinito de signos, mientras que alguien llora porque tuvo una percepción melancólica de ciertos timbres, tonalidades… otra persona, perfectamente puede resultar coreando dichas melodías con muestras de felicidad, esto depende de la autoestima con la que cuentan los individuos ante una nota específica, que en términos generales puede significar para otro grupo de personas una canción sin mayor relevancia… a menudo un reggaetón puede significar para alguien algarabía, romanticismo hasta concepciones eróticas, mientras que para otro sujeto no es más que una rochela aburridora, o sea sonata sin fundamento, sin embargo, es una clase de música que suena en gran parte de Latinoamérica, toda una industria que mueve miles de dólares cada año, cifras que están amalgamadas a una cadena de valor del cual hacen parte intérpretes, compositores, fabricantes de instrumentos, ingenieros de sonido, distribuidores, entre otros miembros. "Las personas consumen música permanentemente en la televisión, en los reproductores portátiles, en conciertos, en sitios de bailes y en un sinfín de contextos" (Hernández, 2011) El gran potencial de seguidores se enmarca en la juventud, comunidad que baila y dice gozarse los temas de moda en tabernas, discotecas, cuyos movimientos llaman la atención, esto en términos generales es diversión, alegría, sin embargo, la configuración de los meneos permite hacer connotaciones que en gran medida son instauradas por la población mayor la cual dice sentirse avergonzada, argumentan que no es más que una promoción al sexo y en casos aberrantes a la prostitución.

"La música tiene su propio significado (semántica), pero éste puede ser modificado por el oyente debido a factores como el contexto y los mismos antecedentes de horizonte lo que conlleva a establecer la pragmática, donde cada persona negocia de una forma diferida el sentido que concibe de las notas sonoras. [Simon] Frith observa que la función interpelativa de la música no procede de las significaciones inmanentes de la sintaxis musical, sino de las significaciones que los oyentes asignan ellos mismos a la música. Como en el caso de la homología, si las significaciones fueran inherentes al material musical, el oyente no podría negociar con ellas; por lo tanto, las significaciones musicales deben entenderse como construcciones sociales; ello explicaría por qué son a menudo contradictorias (lo que también justifica el poco interés que sociólogos, antropólogos y estudiosos de la cultura popular tienen por las estructuras sonoras)" (Hernández, 2011)

La música es fugaz en el tiempo, porque suena y se la lleva el viento, sin embargo, crea una estructura mental que relaciona al ambiente o contexto con la realidad, por tanto, si una persona está popularmente "con un guayabo imponente" allí en una cantina y escucha una canción de Jimmy Gutiérrez o Darío Gómez, lo más probable es que empiece a corearla, a partir entonces se convierte en una programación neurolingüística, porque queda con la percepción que le insta minutos u horas después a recordar las letras y en su imaginario puede llegar a la recreación de imágenes en caso de que la canción aluda de cierta forma a su expareja, y si dado el caso, las iconografías son telepáticas se puede imaginar el color de ropa e incluso hasta la figura corporal, así, el cerebro moldea esa estructura enviando la orden al sujeto para que al menos le solicite al cantinero se repita el éxito musical, ya cuando hay casos traumáticos pueden pasar meses, semanas y la persona al transitar por la acera de la cantina recuerda esa canción que le hizo evocar a la expareja el día que estaba sometida por un fuerte "guayabo". Se trata de un recuerdo similar al que provocan los perfumes y/o aromas. La música se configura semióticamente en una sucesión infinita de signos que implican percepciones y recuerdos, son estructuras imbricadas que trascienden para formar un todo, que bien puede ser rock, jazz, bolero, merengue, metálica, vallenato, hip-hop, salsa, reggaetón, baladas, llaneras, campesinas, románticas, champeta, bachata, entre otras composiciones. La música es sinónimo de expansión; pieza viva y dispuesta a ser interpretada de mil maneras, no se queda inerte, de lo contrario "La música que explota sólo la exteroceptividad niega las implicaciones estructurales internas no crea un efecto duradero y se queda sólo en música programática, en el sentido peyorativo del término" (Hernández, 2011)

Según Peirce, el hombre puede concebir el pensamiento gracias a los signos, concepción que en la música no se exceptúa, así, un signo puede ser una nota musical o incluso el estilo de la misma, para traer a colación un ejemplo se aludirá al vallenato, entre tanto, una opción para el estilo sería el paseo o la puya, acuñando la relación tríádica que enmarca tanto al signo como al objeto que éste representa y que lo concibe un interpretante quien no es más que otro signo configurando en su mente. Lo anterior se sintetiza en lo que "Pierce llamó Primeridad, (cualisigno-icono-rema); segundidad (Sinsigno, índice, dicente) y terceridad (Legisigno-símbolo-argumento)". (Martínez, 2001) La estructura tríádica para una pieza musical sería: Signo, (la puya Vallenata), objeto (un acordeón), interpretante (situación que se fusiona con el ámbito subjetivo, es decir, se deduce de acuerdo al contexto).

La música permite recrear en el oyente un mundo de ideas que puede significar alegría, tristeza, llanto, dolor, permite contextualizar, si suena una pista con un estilo instrumental parecido a la Novena Sinfonía de Beethoven, el oído envía la información al cerebro y éste recuerda a la época en que vivió dicho personaje, claro se requiere de un acervo cultural del mismo, es decir, presaberes, de lo contrario puede pasar la nota de forma desapercibida, por otro lado, es posible que haya transtextualidad de índole sonora la cual se concibe no sólo por acción del pensamiento sino también por parte de los saberes sobre historia musical.

Los seres humanos necesitan expresar lo que sienten, y esto no solo se hace de forma verbal o escrita sino también mediante gestos, movimientos, (lenguaje postural) materializándose en el baile que es directamente conforme tanto al ritmo como al género musical. En realidad, la música es una necesidad latente y por ello surge como herramienta que nutre al oído, no sin antes ser concebida por la estructura del cerebro quien estimula una reacción que depende de muchos factores como el estado anímico del sujeto, el nivel contextual, los antecedentes de horizonte, entre otros tópicos. La música mueve fronteras, entretiene a toda una masa social, simboliza el nivel de cultura tanto de una época como de una región, representa: historia, mitología, política, drama, tragedia, poesía, cómico, retórica, se configura en los campos químico-físico, metafísico, biológico, matemático, psicológico, etnográfico. La música es todo un mundo de signos con vida, porque se recrean en el cerebro del oyente, sin ellos no existiría la semiótica y el hombre viviría a al merced del aburrimiento sin un medio para distraerse, sin una alternativa intrínseca para expresar sus sentimientos.

Bibliografía

Hernández, O. (diciembre de 2011). La semiótica musical como herramienta para el estudio social de la música. Recuperado el 12 de junio de 2016, de Academia: http://www.academia.edu/1486719/La_semi%C3%B3tica_musical_como_herramienta_para_el_estudio_social_de_la_m%C3%BAsica

Martínez, J. L. (2001). Signa. Revista de la Asociación Española de Semiótica. Núm. 10. Recuperado el 12 de junio de 2016, de Semiótica de la música: una teoría basada en Peirce: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/signa-revista-de-la-asociacion-espanola-de-semiotica-4/html/02598914-82b2-11df-acc7-002185ce6064_25.html

Ensayo

UNIVERSIDAD DE PAMPLONA - FACULTAD DE EDUCACIÓN

LENGUA CASTELLANA Y COMUNICACIÓN PAMPLONA 2016.

 

 

 

 

Autor:

Javier Alfonso Camargo Cruz.


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