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La mujer en la antigua cultura griega




  1. Resumen
  2. Introducción
  3. La mujer griega y los deseos sensuales
  4. Las mujeres y su condición social
  5. Conclusiones
  6. Bibliografía

Resumen

La mujer griega en la antigüedad encierra algunas contradicciones, al ubicarse en la mitología como una diosa que forma parte de la historia de los seres humanos, a la vez que en la vida cotidiana no tenía derechos políticos y legales para ocupar una posición justa ante la sociedad. Al mismo tiempo estaba bajo el control de su marido, sus hijos o familiares varones, de hecho los hombres arreglaban los matrimonios de sus hijas para mostrar su autoridad sobre la casa y obediencia a la tradición de gobernar por encima de la mujer.

Introducción

La mujer de la antigua Grecia debía obedecer a las enseñanzas sociales para ser respetada por su comunidad, por eso para al atender a los mandatos de sus padres se les exigía que fueran mujeres fieles e hicieran nacer hijos legítimos para conservar su matrimonio, porque si el marido las descubría siendo infieles podía matarlas o devolverlas a su familia en un acto de vergüenza pública. Con referencia a los maridos no pasaba eso, en efecto los hombres tenían derecho a tener amantes, las cuales casi siempre eran sus esclavas.

La mujer en los asuntos domésticos

Entorno al hogar la mujer griega era pensada como un ser que debía obedecer y acatar las órdenes para lograr conservar su matrimonio, si lo hacía se le tenía por admirable, si no, era rechazada por las comunidades.

En Grecia las mujeres no acostumbraban a salir, salvo para traer agua o visitar la casa de otra mujer. Los hombres se encargaban de las compras y de todos los asuntos familiares, esperando que las mujeres se quedaran en casa y mantuvieran el orden. Además de cocinar y limpiar las mujeres griegas debían tejer la ropa de toda su familia. [1] (Egea. 2007. Pg.3)

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[1] Silvia Egea Lara. El papel de la mujer en la antigua Grecia y en la novela. Universidad de Madrid. España. 2007

Estas situaciones hacían de las mujeres personas que nacían o morían al interior del hogar, mientras que los hombres ejercían el derecho al voto y a los empleos públicos, no obstante algunos hombres eran más sensatos y daban mayor libertad a sus mujeres, solo que esos actos les contaban burlas y chanzas. Incluso los hombres eran los que decidían como debían lucir las mujeres.

La vida de la mujer Griega transcurría casi la mayor parte del tiempo en el jardín de la casa, en donde tejían y cocinaban; el equipo de cocina griego era pequeño y ligero y se podía instalar fácilmente. En tiempo asoleado, las mujeres se protegían del sol con sombreros o mantas, porque el ideal en belleza femenina era una tez pálida. [1] (Egea. 2007. Pg.3)

Si estas cosas pasaran hoy en día al pie de la letra como sucedía en Grecia, los divorcios serian innumerables y las demandas jurídicas tambien. En todo caso las mujeres deben seguir luchando por sus derechos para no volver a experimentar esas condiciones tan injustas, porque de hecho aun en pleno siglo XXI muchas mujeres son maltratadas y sometidas vivir en condiciones indignas.

La mujer griega y los deseos sensuales

Es indudable la sensualidad de la mujer en todas las culturas y épocas, la dulzura y la ternura, al respecto, su belleza no es un signo de la debilidad o la fragilidad para afrontar la vida. Curiosamente los griegos la sometían pero a la vez le tenían temor cuando enumeraban sus cualidades físicas y emocionales.

Las mujeres eran sometidas a no poca presión, siendo esta proporcional al poder de atracción que infligían sobre los hombres. La mujer era acusada y públicamente rechazada por su irracionalidad y la lascivia, características profundamente negativas que correspondían principalmente a la proyección de su sensualidad, suavidad y ternura que causaban al hombre una atracción más allá de lo racional, y que siendo esto así no se debía y podía permitir. [2] (Molina. 2014. Pg. 4)

Quiérase o no, la mujer es parte esencial de la sociedad y del hombre.

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[1] Silvia Egea Lara.

Por consiguiente, las mujeres en la antigua Grecia recibían rechazo por ser las personas emocionales y espontaneas que no están sometidas a pensarlo todo, porque en efecto usan la razón y la pasión, algo que para los griegos eran muy peligroso, tal vez al estar apegados a que todo debía entenderse desde la razón. Resulta claro que el temor de los hombres griegos los empujaba a encerrar a la mujer tras cuatro paredes para que no se les igualaran en nada.

A las mujeres en Grecia había que evitar educarlas y darles cualquier tipo de poder intelectual para no hacerlas poderosas, pues la mujer era casi una retrasada mental en la percepción sexista y falocéntrica del hombre griego. [2] (Molina. 2014. Pg. 4)

Sucede pues que el machismo no fue algo común de los griegos antiguos, porque si se les preguntara a las mujeres pobres en Colombia, entre cincuenta y ochenta años de edad, sobre las condiciones del hogar en sus épocas de adolescencia podrían narrar historias parecidas a las de la antigüedad.

Si se retoma el argumento anterior se explicara que los hombres buscaban alejar a las mujeres de la educación, para que no se igualaran en argumentos, ideas y experiencia en los asuntos públicos, lo que en efecto las haría vivir en mundos reducidos a las enseñanzas masculinas.

Vale la pena explicar que aparte de ser alejadas del poder intelectual se les usaba en la esclavitud sexual.

En Grecia había dos tipos diferenciados de prostitutas, de naturalezas y clientela muy diferentes. Por un lado estaban las pornai, esclavas forzadas a vender sus cuerpos por precios más bien bajos y que estaban a manos de sus amos/proxenetas. Otra vertiente de prostitutas, las hetairas. Éstas se diferenciaban de las anteriores por ser mujeres libres que se dedicaban a la prostitución, pero que eran dependientes de lo que los hombres les quisieran ofrecer. [2] (Molina. 2014. Pg. 4)

Tenemos pues a las mujeres despreciadas por despertar deseos sexuales, pero buscadas desde la prostitución y explotación sexual para saciarlos.

Visto de esa forma las mujeres perdían económica y emocionalmente en la Grecia antigua, al mismo tiempo que la presión social las hacían sentirse menos que los hombres.

Las mujeres griegas de la antigüedad eran manipuladas desde la literatura que componían los poetas, atendiendo a las tradiciones y posiciones sociales.

Habían varias deidades mayores que ejemplificaban el papel idealizado de una mujer: esposa y madre abnegada y entregada a su marido e hijos. Hera podría ser un ejemplo de tal tipo de consorte, si no fuera por los terribles perjurios que infundía a las queridas de su hermano y marido Zeus. [2] (Molina. 2014. Pg. 13)

Con respecto a la literatura griega, a la mujer pobre se le animaba a ser como las diosas en todo el sentido de la palabra, al consultar y estar sujetas a los hombres como si fueran dioses, atender las obligaciones del hogar y negarse a ser felices fuera de los asuntos domésticos. A la mujer griega de clase alta se le mostraba en la literatura como debía actuar en la sociedad para conservar su estatus y posición económica.

Por lo tanto Hera personificaría a la mujer aristocrática griega que tendría que contentarse con su posición social y no esperar mucho más de un marido capaz de mantener todos las aventuras amorosas que considerara oportunas. Hay que resaltar que a la diosa no se le atribuyen aventuras románticas de ningún tipo. [2] (Molina. 2014. Pg. 13)

De acuerdo a estas enseñanzas las mujeres debían ser fieles y los hombres muy infieles para demostrar quien estaba al mando en el mundo griego.

En cuanto a las diosas libres y señoras de sí mismas, se les mostraba con los hábitos y costumbres masculinas de la época.

Dos de las diosas más importantes dentro de este rango y que se oponen diametralmente a Deméter y Hera son Artemisa y Atenea. Ambas tienen en común ser dueñas de sí mismas y representar conceptos altamente masculinos como son la caza y la guerra respectivamente. [2] (Molina. 2014. Pg. 14)

Las mujeres y su condición social

La mujer aparte de haber sido pensada como un objeto sexual y doméstico, era un presagio del mal y un vínculo matrimonial por conveniencia.

Hesíodo el poeta (Teog.603-612). Escribió que la mujer aparece como un ser insatisfecho, que solamente se acomoda a la abundancia, criatura inútil a la que curiosamente, se compara no con la abeja, ser de su mismo sexo, sino con el zángano que vive alimentado por esta. Pero, con todo, aquél que rehúye el matrimonio por huir de la mujer se ve abocado a una vejez sin hijos que le sostengan, mientras que quien se casa, incluso con una buena esposa, ve durante toda su vida que el mal compensa el bien y no digamos nada del que tiene una de la peor condición, pues se acarrea una desgracia incurable. [3] (Aguilar. 1996. Pg. 82)

Hesíodo uno de los grandes poetas de la Grecia antigua, recoge la tradición social de pensar a las mujeres como seres que no se sacian con nada, que reciben el alimento gratis y no están contentas, que les reprochan a sus maridos y viven de ellos como si fueran zánganos. Al respecto se observa que el trabajo doméstico de la mujer no tenía ningún valor para los griegos, como resultado de esto las mujeres parecían zánganos que debían ser mantenidos en el hogar para tener hijos en la vejez y no culminar la vida en la pobreza absoluta.

Mis elaborados se parecen ser algunos de los yambos de Semónides (7D), estableciendo diversas categorías de mujeres. Así nos vamos encontrando con la mujer nacida de una puerca de largas cerdas, con la hija de una zorra maligna, con la hija de una perra. Respectivamente sucias, cotillas, habladoras. [3] (Aguilar. 1996. Pg. 82)

Así, las mujeres griegas aparecen como las cerdas que se revuelcan para cumplir su función social de tener hijos para las guerras y la patria, de igual manera como las zorras malignas que son muy astutas teniendo crías para que los hombres las mantengan sin hacer nada útil en la sociedad, porque se la pasaban hablando. Estas cosas son algo del pensamiento griego antiguo.

[3] Rosa Aguilar. Buenas y malas mujeres de la antigua Grecia. Universidad Complutense de Madrid. España. 1996

Conclusiones

  • La vida de las mujeres griegas de la antigüedad nos enseñan que la sociedad no debería repetir el error de pensar el sexo femenino como poca cosa, como algo que solo debe tener hijos para vivir gratis en el hogar.

  • La mitología griega buscaba manipular a las mujeres para que no reclamaran sus derechos políticos y legales.

  • La mujer de la antigua Grecia era propiedad de los hombres y tenía que estar bajo las órdenes masculinas para no ofender el honor de la sociedad, así las mujeres pobres como ricas eran un objeto del hogar.

Bibliografía

Silvia Egea Lara. El papel de la mujer en la antigua Grecia y en la novela. Universidad de Madrid. España. 2007

Germán Molina Ruiz. La mujer en Grecia y Roma. VI Congreso virtual sobre historia de las mujeres. España. 2014

Rosa Aguilar. Buenas y malas mujeres de la antigua Grecia. Universidad Complutense de Madrid. España. 1996

 

 

 

Autor:

Milena Alexandra Camelo Mora

PRESENTADO A

JOSÉ FERNANDO RUBIO NAVARRO MARCO GÓMEZ JARAMILLO

Enviado por:

Jose Orlando Melo Naranjo

ASESOR INTELECTUAL NO ASOCIADO A LA UNIVERSIDAD DEL EXTERNADO

Investigador de la Universidad Autónoma e Independiente de México

UNIVERSIDAD DEL EXTERNADO DE COLOMBIA FACULTAD

DIPLOMADO

HISTORIA, CULTURA, ARTE Y PATRIMONIO DE COLOMBIA Y EL MUNDO BOGOTÁ

2016


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