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Estrategias para reducir la vulnerabilidad en las madres adolescentes




Partes: 1, 2

  1. Planteamiento del problema
  2. Justificacion o importancia de la investigación
  3. Marco teórico
  4. Objetivos de la investigación
  5. Hipótesis
  6. Bibliografía
  7. Referencias electrónicas

Planteamiento del problema

Los primeros años de adolecentes es una etapa muy difícil en la vida. Durante este capítulo es posible sentirse entre ser niño y adulto, buscando la independencia cuando todavía hay el deseo de divertirse con los juguetes también .es un tiempo de descubrimiento de varios aspectos de la identidad. Una parte de ellos es la sexualidad, que muchos no esperan para explorarla.

En el pasado, las adolescentes, embarazada eran invisibles e innombrables, pero el secreto de ayer se ha convertido en un dilema a voces hoy.

Los estudios transcurturales indican que Estados Unidos tiene uno de los índices de embarazos adolescentes más altos de todo el mundo, a pesar del considerable descenso que se produjo en la década de los noventa (Alan Guttmacher Institute, 2000; Center for Disease and Preventión, 2001)[1]

Aunque a partir de la década de los 70 en el siglo XX empieza a disminuir la tasa de natalidad en América Latina hasta los 80 los índices indicaban que el mismo fenómeno se extendió en las mujeres adolescentes. Sin embargo a partir de esa década solo en cuatro países se mantiene disminuido el porcentaje de madres adolescentes y el resto de países en la región tiende a crecer superando los índices en África.

En Ecuador, el problema del embarazo de adolescentes es muy grande: 20% de las nuevas madres son menores de edad y muchas de esas niñas no tienen relaciones familiares estables. (Dannie Higginbotham, www.elmercurio.ec. marzo de 2011.)[2]

Según datos del Ministerio de Inclusión Económica y Social "En Ecuador dos de cada tres adolescentes de 15-19 años sin educación son madres o están embarazadas por primera vez. Las proporciones de maternidad adolescente son hasta cuatro veces más altas entre las que no tienen educación (43%), comparadas con las de niveles educativos más altos (11% con secundaria completa). Los años de escolaridad promedio de nuestros jóvenes es de apenas 6.8 años, de un total de 9 años obligatorios. Solo el 8.3% de la población juvenil completa sus estudios universitarios. El 57.8% de mujeres de entre 15 y 24 años, eran estudiantes cuando supieron de su primer embarazo e interrumpieron sus estudios, de ellas tan solo el 16.5% volvió a estudiar y el 41.3% en promedio no volvió a hacerlo."[3]

El hecho de quedarse embaraza durante la adolescencia incrementa los riesgos para la salud de la madre como para la del hijo. Las madres adolescentes tienen más probabilidades de dejar los estudios y tener trabajos peor remunerados que las adolescentes que no tienen hijos. Las madres adolescentes suelen tener niveles socioeconómicos bajos y no eran buenas estudiantes antes de quedarse embarazadas.

Las causas pueden ser innumerables pero destacaremos: La pobreza, el hacinamiento, el divorcio de sus padres, los conflicto matrimoniales, no utilización de anticonceptivo o empleo incorrecto de los mismos, privación afectiva en el seno de la familia, el retraimiento social, rivalidad con sus padres o venganza en contra de ellos, falta de amor, para despertar la atención de sus amigas y compañeras, para convertirse en el centro de atención del medio familiar y social, por huir del colegio, por conseguir algo gratificante.

Las causas que acabamos de señalar derivan según Agustín Sivisaca Cuenca (Psicología del Adolescente. UTPL. 2000)[4] de cuatro fuentes: a) Extrema Pobreza, b) Falta de afectividad, c) Promiscuidad; y, d) Falta de orientación adecuada y oportuna.

Las consecuencias del embarazo de las adolescentes son muy variadas pero sobretodo: las alteraciones del ritmo de la vida de chica, angustia y culpabilidad que le lleva a tratar de ocultar su embarazo, problemas psicológicos porque la mayor parte de estos embarazos son no deseados, la madre generalmente rechaza a sus futuros hijos, partos prolongados, y prematuro, divorcios, toxemia, la anemia, tendencia a engordar demasiado, abortos, deficiencias físicas del niño al momento de nacer y toda una cadena de secuelas que esta generaría.

Si las situación de embarazos adolescentes se mantiene estas consecuencias pueden generar mayores impactos en la sociedad sobre todo en la familia primero hay que reconocer las consecuencias del embarazo no planificado en adolescentes como un problema de salud Pública dentro de la subregión y declarar prioritarios los planes para su prevención y atención integral, por ello el gobierno para combatir el problema del embarazo de las niñas ha declarado que quiere empezar a dar más información sobre la salud sexual, junto con el acceso a anticonceptivos y la píldora "un día después"[5]

Es imprescindible dar soluciones primero se necesita explorar por qué se da este problema. Varias organizaciones están dando educación de salud a los adolescentes, enseñándoles a protegerse contra el embarazo y enfermedades sexuales.

En este contexto de la situación de los derechos sexuales y reproductivos de las y los Adolescentes, el Ecuador forma parte del Organismo Regional Andino de Salud- Convenio Hipólito Unanue,

El Ecuador desde ese año forma parte del Plan Andino para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, y como antecedentes, el 26 de septiembre de cada año se declaró mediante acuerdo ministerial el "Día de la prevención del embarazo adolescente" desde el año 2005[6]

Además en el Plan Decenal de Desarrollo y en la Agenda Social de la Niñez y Adolescencia 2007-2010 se propuso como objetivo el reducir en un 25% el embarazo adolescente hasta el año 2010.

Justificacion o importancia de la investigación

La Organización mundial de la Salud comienza a estudiar la problemática del adolescente en la década de los 60 y la Organización Panamericana de la Salud a principios de los 70.

El embarazo adolescente se ha convertido en un problema de salud pública importante, debido a que básicamente son las condiciones socioculturales las que han determinado un aumento considerable en su prevalecía, aconteciendo con mayor frecuencia en sectores socioeconómicos más disminuidos, aunque se presenta en todos los estratos económicos de la sociedad.

El grado de vulnerabilidad de un adolescente y una adolescente, depende de varias factores, sumada a la susceptibilidad y/o fortaleza inducida por los cambios biosicosociales propios de esta etapa, más los efectos positivos y negativos de los microambientes en los cuales se desenvuelve (familia, escuela, lugar de trabajo, recreación, la calle, etc.), la cultura y el contexto socioeconómico y político del país donde vive; todo lo cual genera una combinación de factores de riesgo y protectores dentro de la dinámica del proceso salud enfermedad.

El embarazo en la adolescencia, constituye un problema social, económico y de salud pública de considerable magnitud, sobre todo en los países en vías de desarrollo, donde las tasas de fecundidad son muy altas.

El inicio de investigaciones sobre el desarrollo personal de las adolescentes embarazadas, es un aspecto que se enmarca en la grave problemática social que en la actualidad aqueja a la sociedad. Son incalculables las consecuencias reflejadas en los indicadores de salud reproductiva en donde los de mayor daño bio-psico-social es la alta morbimortalidad materna por causas de abortos criminales, aumento del maltrato infantil y de la niñez abandonada, mayor promiscuidad, delincuencia, pérdida del proyecto de vida de los jóvenes, y en definitiva mayor pobreza.

Dentro de este marco, para los profesionales de desarrollo social, los indicadores psicosociales exhortan a reflexionar sobre el compromiso de dar respuesta a la población de mayor vulnerabilidad, desde tempranas edades, en diferentes contextos: al individuo, grupos familiares y comunidad. La atención integral de los y las adolescentes es un elemento de suma importancia para el desarrollo de los países y el futuro inmediato de la sociedad.

Marco teórico

La adolescencia, según la OMS, es el período comprendido entre los 10 y 19 años. La pubertad o adolescencia inicial es la primera fase, comienza normalmente a los 10 años en las niñas y a los 11 en los niños y llega hasta los 14-15 años. La adolescencia media y tardía se extiende desde los 15 a los 19 años.[7]

En 2007 el Comité de Aspectos Éticos de la Reproducción Humana y la Salud de las Mujeres de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) definió al embarazo como la parte del proceso de la reproducción humana que comienza con la implantación del conceptus en la mujer. El embarazo se inicia en el momento de la nidación y termina con el parto. La definición legal del embarazo sigue a la definición médica: para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el embarazo comienza cuando termina la implantación, que es el proceso que comienza cuando se adhiere el blastocito a la pared del útero (unos 5 o 6 días después de la fecundación). Entonces el blastocito atraviesa el endometrio uterino e invade el estroma. El proceso de implantación finaliza cuando el defecto en la superficie del epitelio se cierra y se completa el proceso de nidación, comenzando entonces el embarazo. Esto ocurre entre los días 12 a 16 tras la fecundación.[8]

Embarazo adolescente o embarazo precoz, es aquel embarazo que se produce en una mujer adolescente: entre la adolescencia inicial o pubertad –comienzo de la edad fértil– y el final de la adolescencia. La OMS establece la adolescencia entre los 10 y los 19 años.[9]

El embarazo en adolescentes se ha incrementado en los últimos años. Son también motivo de alerta las tendencias hacia una mayor actividad sexual de los adolescentes. A pesar de las disposiciones de la Ley de Educación Sexual y del Amor, aprobada en 1998, en cuanto a la oferta de educación sexual en las escuelas y colegios del país, los educadores son todavía una fuente minoritaria de información sobre temas de sexualidad.

La reducción de la mortalidad materna se aproxima a la meta para la década. Si bien no se registran adecuadamente las muertes por causas maternas, los datos existentes apuntan hacia una tendencia decreciente. El país ha desarrollado una importante infraestructura de servicios de salud para atender a las mujeres embarazadas, las unidades de salud fueron declaradas como "amigos de la niñez y las madres" por el UNICEF. Si bien la asistencia del parto en instituciones de salud se duplicó a lo largo de la década, por ejemplo, aún persisten problemas como la marcada desigualdad en la oferta de servicios públicos de maternidad para las mujeres del campo y de las ciudades durante el parto esto registra, por tanto mayores riesgos.

Asimismo, es preocupante que la atención a las mujeres embarazadas no haya mejorado en el transcurso de la década. El número promedio de exámenes de salud que reciben las ecuatorianas embarazadas disminuyó marcadamente en los últimos años. Las mujeres indígenas son las más desatendidas. Estos argumentos son importantes sobre todo cuando los índices de embarazo adolescente y en mujeres jóvenes van en aumento.

El acceso de las mujeres ecuatorianas a información, educación y servicios de planificación familiar ha aumentado notablemente. El uso de anticonceptivos ha aumentado sostenidamente, tanto en el campo como en las ciudades. Sin embargo, han existido ciertos sectores quienes se han opuesto a desarrollar acciones más efectivas, especialmente la Iglesia; estos sectores se han opuesto a muchas de las acciones de promoción o formación de la salud sexual y reproductiva ya que campañas de este tipo estarían en contra de sus preceptos morales-institucionales.[10]

Incidencia

Las mujeres jóvenes, en particular, se encuentran en su época más fértil para la procreación de la vida; alrededor de esta situación, dan cuenta algunos elementos como: la anticoncepción; el aborto; la salud sexual y reproductiva; la edad de la primera relación sexual; la conformación de hogares; el crecimiento poblacional; sus condiciones y situaciones económicas, sociales y culturales; entre otras.

Asimismo, las "madres solteras" o el "embarazo adolescente" han sido visto como uno de los principales problemas presentados en este sector poblacional; sin embargo, no se ha comparado el peso que la maternidad joven guarda en relación a otras generaciones, y si este se corresponde o no a una tendencia actual del país.

Más allá de esta problemática particular, la maternidad refiere también a la vivencia de un derecho donde el Estado, la sociedad y sus instituciones, deben garantizar condiciones y posibilidades adecuadas para la gestación; el acceso a oportunidades de cuidado prenatal; atención del parto y post-parto; la vida y el desarrollo de los niños y niñas, hijos de madres jóvenes, entre otros temas relacionados con esta dinámica.

De hecho, el tema de la maternidad es también un interés de los y las jóvenes, quienes cada vez buscan mayor información y espacios de aprendizaje y participación que les permita prepararse de manera adecuada para asumir este rol. En muchos casos, la maternidad es postergada por diversas razones que tienen relación con la construcción de proyectos de vida propios relacionados con los estudios, la profesionalización, el trabajo, o simplemente porque la valoración social frente a la concepción o al matrimonio ha cambiado en la actualidad.

Establecer correspondencias entre la maternidad y la edad de la primera relación sexual; la conformación de su hogar; la esperanza de vida; el estado civil; o las condiciones de desarrollo, posibilita definiciones e interpretaciones acerca de la estructura de la sociedad actual y futura.

Es necesario señalar que la sexualidad de adolescentes y jóvenes no se agotan en instancias físicas, biológicas o frente a hechos como los embarazos adolescentes o los casos de SIDA, la sexualidad es una construcción social desde una concepción mediada por factores históricos culturales, que se expresan en dimensiones subjetivas y socio – culturales, lo cual permite abordar temas como las relaciones de género, manejo del poder, las experiencias individuales y colectivas frente a la sexualidad, la familia, el status, etc.

La información referida a las condiciones de la población juvenil, y particularmente de la mujer joven, y de su contraste con otros sectores poblacionales, posibilita la construcción de políticas públicas en salud y población, pensadas para las nuevas generaciones.

Madres jóvenes (etáreo, urbano / rural)

Grupos etáreos

Porcentaje Madres jóvenes

Madres jóvenes

Total de mujeres jóvenes

País

(años de edad)

Área

(n/N)*100

n

N

Total jóvenes

49,5

847.595

1.711.149

Urbana

47,6

522.756

1.099.351

Rural

53,1

324.839

611.798

15 a 18

13,7

69.316

506.217

Urbana

12,5

38.611

310.164

Rural

15,7

30.705

196.053

19 a 24

55,1

393.957

714.846

Urbana

51,3

238.793

465.379

Rural

62,2

155.164

249.467

25 a 29

78,4

384.322

490.086

Urbana

75,8

245.352

323.808

Rural

83,6

138.970

166.278

Fuente: Censo de población y vivienda – INEC.

Elaboración: SIJOVEN-SIISE.

Año: 2001

Partes: 1, 2

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