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Aproximaciones a un enfoque sur de la historia de Cuba en la educación cubana




Partes: 1, 2

  1. ¿Quién y cómo se ha construido la historia de América Latina?
  2. Bibliografía

¨…yo hablo de millones de hombres a quienes sabiamente se les ha inculcado el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor, la genuflexión, la desesperación, el servilismo…¨ Césaire, Discurso sobre el colonialismo

Este es un texto para el debate, contiene algunas consideraciones críticas a la historia que enseñamos en las escuelas y a la historia que escribimos en Cuba, el autor no pretende asumir que toda la razón está de su parte, algunos dirán que quien escribió este artículo es un apasionado al tema de los aborígenes, efectivamente, lleva mucho de razón en cuanto a esto último, debo agregar que ha sido el resultado de discusiones, polémicas en torno al tema de muchos colegas.

El surgimiento del mito de la modernidad creó paralelamente la colonialidad, ésta última de manera intencional ha sido ignorada en los procesos de ilustración y poco se ha nombrado los efectos que ha generado en los países denominados subdesarrollados, especialmente en América Latina; a través de ella, se implementó el pensamiento eurocéntrico que ha causado el epistemicidio indígena ; por lo que se ha hecho necesario valorar e incorporar el aporte del sujeto epistémico indígena en los estudios históricos, con el fin de comprender y entender el contexto a partir de una mirada local decolonizada.

La epistemología, como teoría del conocimiento que aspira explicar los sucesos históricos y sociológicos de una sociedad, estipula a su vez, las disímiles realidades a través de los nociones de "verdad" "objetividad" o "universalización"; a través de ella se han creado teorías y prácticas que soportan la cotidianidad de las sociedades. Cuando se habla de ésta, también se hace referencia al proceso de construcción del conocimiento, pero en algunos casos por su visión eurocéntrica ha instalado patrones de poder que invisibilizan o excluyen sujetos. Uno de los ejes fundamentales de ese patrón de poder es la categorización social de la población mundial sobre la idea de raza, una construcción mental que expresa la experiencia básica de la dominación colonial y que desde entonces permea las dimensiones más importantes del poder mundial, incluyendo su racionalidad específica, el eurocentrismo 1 , sobre esto en la historia de Cuba que se construyó desde la época colonial y llega a nuestros días , por miopía acrítica e inercia repetitiva ha acuñado estos patrones, afirmando erróneamente que nuestros aborígenes se extinguieron , asegurando que , nada o muy poco quedó de su cultura, además de subvalorar e invisibilizar sus rebeldías contra el asalto colonialista hispano, asimismo, capítulo aparte merece la introducción de yucatecos como fuerza de trabajo en nuestro país durante la época colonial, desde la invasión europea a la Abya Yala (América-1492 ) y luego con la consolidación del imperio norteamericano, después de terminada la guerra entre España y Cuba donde Estados Unidos (1898) intervino y se apropió del ya seguro triunfo de las fuerzas cubanas , se ha hecho creer que solamente desde estos territorios se puede gestar conocimiento con pretensión de paradigma universal. Estos hechos situados geográficamente en puntos distintos develaron una sola intencionalidad: la categoría de una raza superior: hombres 2, europeos, heterosexuales y blancos, desde donde sólo se podía producir el conocimiento y la verdad; y con ello, la configuración de una única posibilidad de desarrollo.

Estos dominios hegemónicos han concebido procesos de resistencia de diferentes índoles, entre ellas, surgen las epistemologías del sur, término acuñado por (De Sousa Santos , 2011) en donde plantea reflexionar creativamente sobre esta realidad para ofrecer un prescripción crítica del presente que, obviamente, tiene como su elemento constitutivo la posibilidad de reconstruir, formular y legitimar alternativas para una sociedad más justa y libre.

Otro aspecto importante que debe ser tomado en cuenta a la hora de realizar los enfoques históricos es lo referente a la decolonialidad analizada desde la epistemología, cuya apuesta propone una ofensiva de intervención que posibilita, viabiliza, visibiliza (Walsch, 2009 : 234)

Constituyen una herramienta política y conceptual indispensable los juicios prácticos y modos de ser, estar, que ayuda a comprender la problemática en su complejidad y reconoce esclarecer el rumbo –teórico, práctico y vivencial– de la lucha, insurgencia e intervención; de allí que su base reside en los esfuerzos históricos no sólo de comprender la colonización sino transformar sus efectos, también debe actuar como instrumento político de los educadores cubanos, nunca deben ser tomados como una meta,

Un paso categórico para comprender y transformar las realidad de hoy , es visibilizar a través de las clases de Historia de Cuba y de las otras ciencias sociales que impartimos en nuestras escuelas, los procesos históricos que han despojado de identidad a las poblaciones históricamente discriminadas, como es el caso de los aborígenes cubanos y latinoamericanos , que en el paso de la imposición de "la modernidad" y el "desarrollo" han sido saqueadas desde sus bases culturales, construyendo sujetos de derecho subordinados al sistema jurídico dominante y facilitando los procesos de epistemicidio3, que sólo permiten entender la realidad a partir de un dualismo hegemónico.

A partir de éste concepto la decolonialidad 4 es una de estas epistemologías, cuya apuesta propone una ofensiva de intervención que posibilita, viabiliza, visibiliza (Walsch, 2009, p.234), las concepciones prácticas y modos de ser, estar, y por tanto no es una meta sino una herramienta política y conceptual que ayuda a vislumbrar la problemática en su complejidad y permite esclarecer el rumbo –teórico, práctico y vivencial– de la lucha, insurgencia e Intervención; de allí que su base radica en los esfuerzos históricos no sólo de comprender la colonización sino transformar sus efectos.

Un paso definitivo para comprender y transformar dichas realidades, es visibilizar los procesos históricos que han despojado de identidad a las poblaciones históricamente discriminadas, como es el caso de los indígenas, que en el paso de la imposición de "la modernidad" y el "desarrollo" han sido saqueadas desde sus bases culturales, construyendo sujetos de derecho subordinados al sistema jurídico dominante y facilitando los procesos de epistemicidio 4, que sólo permiten entender la realidad a partir de un dualismo hegemónico.

A partir de éste concepto, se dará una mirada a la construcción de los sujetos indígenas y a su desbastadora consecuencia al momento de garantizar sus derechos culturales; para lograr este objetivo se hará un recuento histórico de cómo se ha contado la historia de nuestros pueblos y por quién ha sido escrita; luego se hará un análisis de los procesos de multiculturalidad e interculturalidad para comprender las apuestas de visibilización y finalmente, se describirá someramente la construcción del sujeto indígena a partir del epistemicidio.

La decolonialidad como epistemología del sur, permite reconocer un paradigma emergente para aprender otros conocimientos sin olvidar los propios; esta mirada admite examinar las prácticas desarrolladas por sujetos que han construido saberes y conocimientos desde experiencias locales. Sin excluir los aportes de los estudios culturales al proveer la comprensión de algunas epistemologías, es en esta nueva postura, básicamente desde los análisis realizados por Boaventura de Sousa Santos.

Se hace necesario utilizar la teoría de la decolonialidad desde los aportes a partir la sociología de las ausencias y las emergencias, como elemento permanente del análisis y comprensión del objeto de estudio.

¿Quién y cómo se ha construido la historia de América Latina?

Las historias ¨oficiales¨ de Latinoaméricana, son contadas como las únicas válidas, en donde los héroes , los precursores y próceres no parecen de carne y hueso, en la imagen que nos bridan no tuvieron defectos, no se equivocaron nunca, son semidioses , eso los hace menos creíbles a nuestros estudiantes en escuelas y universidades , lo que dificulta aún más que nuestra historia se considere creíble, estas historias en su gran mayoría fueron y son contadas por militares, hombres de gobierno, todos pertenecientes a las élites. Pero también existen otras historias, más o menos contemporáneas que han sido la preocupación de algunos investigadores e investigadoras que buscan otra perspectiva: escrudiñar en el pasado para reescribir y resignificar la historia de los vencidos, de los que como Manuel Galich dijo: Nuestros Primeros Padres , de las esclavas y esclavos, de las mujeres , de los de los que no son protagonistas , de los que invisibilizaron . Estos textos, son la apuesta para que las víctimas cuenten su versión sobre los acontecimientos, para que lo invisible se haga visible. De éstos, su tarea es rescatar la memoria de los pueblos originarios "latinoamericanos" y así mostrar el "verdadero rostro"

América Latina fue y es construida a partir de historias oficiales cercenadas, con relatos que se juzgan como inalterables y controvertidos, son consecuencia de un eurocentrismo que ha sido objetado por los herederos de los europeos en este territorio: la élite criolla; quién adoptó las características coloniales del poder como cuestiones naturales . Estas historias contadas de esta forma exclusiva han generado un estigma peligroso, la resignación, con el convencimiento de que no hay otro camino que aceptarla. "A lo largo de los siglos, América Latina no sólo ha sufrido el despojo del oro y de la plata, del salitre y del caucho, del cobre y del petróleo: también ha sufrido la usurpación de la memoria" (Galeano, 1982, p.12.). Esa pérdida de la memoria es la que los historiadores latinoamericanos y por supuesto también los cubanos debemos tratar de hacer resurgir y evitar que desaparezca para enseñarla en nuestras escuelas y universidades porque inexactamente enseñamos que los españoles nos ¨descubrieron¨, cuando en realidad lo que ocurrió fue una invasión europea a América a causa del desarrollo del capitalismo, no seamos ingenuos ante nuestra verdadera historia., todavía hoy en los libros de Historia de Cuba que utilizamos aparece en la portada Historia de Cuba 1492-1898, esto es inexcusable, se hace ver que la Historia comenzó al ocurrir el asalto colonialista al mundo americano.

Lleva razón Quijano (1992) , cuando plantea que la dominación es un requisito para la explotación y la raza es el más efectivo instrumento de dominación que está intrínsecamente asociado a la explotación y sirve como clasificador universal en el modelo actual de poder, en América los conquistadores europeos impusieron nuevas identidades históricas sobre la base de la idea de raza, pero ayudó mucho la influencia del dualismo y el evolucionismo que ubicaron al sujeto europeo como el más espiritualmente evolucionado mientras que las mujeres y los esclavos fueron considerados como los más primitivos, así la esclavitud, la servidumbre, el trabajo asalariado , el intercambio comercial y otros aspectos constituyen la matriz del poder colonial que afectan a todas las dimensiones de la existencia social como la sexualidad, la autoridad , la subjetividad y el trabajo , todo esto ha influido grandemente hasta nuestros días en la conformación delas historias americanas y como consecuencia se hicieron historias donde los hombres son los protagonistas y los papeles jugados por las mujeres y los esclavos prácticamente no existen , lo que dificulta la impartición de la verdadera historia de nuestros pueblos, y la investigación de nuestras raíces , los documentos para poder investigar la historia americana son muy difíciles de interpretar, además muchos fueron destruidos y considerable parte de nuestra historia es prácticamente imposible recuperarla , por solo poner un ejemplo, en cuanto a la esclavitud en Cuba , se desconoce la monto de esclavos introducidos de origen africano ,las diferentes etnias que fueron introducidas en nuestro país, además está invisibilizada la cantidad de yucatecos que fueron introducidos a mediados del siglo XIX , en los Registros aparecen las más de las veces como blancos , otro tanto ocurre con los primeros pobladores de Cuba , los que fueron borrados delos registros , se ha probado que si bien se cometió ocurrió un genocidio , muchos no fueron contados por los Censos de población realizados por la colonia española.

El rescate de la memoria cubana, la reescritura de la verdadera historia, la ruptura con la hegemonía histórica decimonónica , es una pelea incesante contra la ideología que nos impusieron Europa y después los Estados Unidos de Norteamérica : se han formado múltiples generaciones a partir de historias oficiales que han mutilado las verdaderas, historias de protagonistas que aparecen como muy hombres, y por ende, contadas para la perpetuación en el poder de los hombres obviando el papel jugado por las mujeres en nuestra historia , mujeres , desde mujeres como Anacaona , Guarina , Isabel Rubio , Mariana Grajales, (constantes han sido los debates por otorgarle el bien merecido título de Madre de la Patria ), hasta las mujeres que en la última etapa de nuestras luchas aportaron y las que hoy participan con su día a día a la historia de Cuba.

No hay dudas de que la educación en Cuba desde la época colonial hasta la República Neocolonial ayudó a las élites a intentar controlar a las mayoría populares, pero no solo la educación en las escuelas sino en la práctica educativa mucho más amplia que tiene lugar en la comunicación, hoy se hace un esfuerzo por revertir lo realizado anteriormente, luchando contra el colonialismo interno, contra la globalización.

En América Latina se han contado historias de élites, de quienes han detentado el poder político y económico por generaciones, quienes han invertido en estas guerras como se invierte en cualquier otra actividad lucrativa, para luego justificar sus privilegios, y legarlos a sus herederos tanto cultural como materialmente, durante la República Neocolonial Cubana (1902-1958) hubo una serie de personas que usando su historia de combates por la independencia de Cuba ocuparon puestos claves en la política haciendo uso de su poder para obtener riqueza , corromperse y corromper a otros, así, quienes detentaron el poder hicieron uso de su la palabra, exigieron ser escuchados: recontaron y manipularon la historia que hoy día aún sufrimos sus consecuencias, constituyendo una gran amenaza a la libertad académica pues actualmente algunos defienden la historia positivista , también sucede que contamos las historias de nuestros próceres como semidioses , inalcanzables , sin defectos, lo que los hace personas increíbles para las generaciones de cubanas y cubanas, y eso nos hace mucho daño como sociedad, y no se trata de demeritarlos y de hacerle el juego al enemigo que a veces vemos algunos ven por todas partes , se trata de hacer ver a nuestros padres fundadores de la Independencia con seres humanos que tuvieron aspectos positivos , pero también negativos, pero que su lucha fue superior a en lo que se equivocaron o al error que pueden haber cometido, por eso hay que asumir la historia con valentía, de los hechos acaecidos durante nuestras luchas, por solo poner un ejemplo, no es factible hacerle el ¨cuento¨ de que los invasores españoles que se enfrentaron a nuestros mambises eran cobardes y brutos, si así hubiera sido nuestra Guerra de los Diez Años no hubiera sido tan larga( 1868-1878), si bien no eran justos sus propósitos se batieron contra los cubanos durante diez largos años y después desde 1895 hasta 1898 gastándose la metrópoli española hasta la última peseta en esta injusta guerra que costó tanto al bando español como al cubano miles de muertes.

A pesar de las muestras de inclusión y de respeto por las diferencias brindadas por el multiculturalismo, el patriarcado –como forma extrema de racismo- goza aún de buena salud, aunque afortunadamente no de buena fama, pero, sigue siendo un alegato hegemónico y continúa proyectando un universalismo imperial . Mientras que su desmonte y su crítica nos remiten a una pluriversidad decolonial.

El multiculturalismo confronta la diferencia cultural como una incapacidad del ¨otro¨ colonial para elaborar reglas de juego que les admita regular las relaciones sociales y económicas (si es que puedan ser capaces cambiar estas últimas); es decir, son asimilables siempre y cuando ellas se adapten a las normas del derecho y a la forma del estado- nación: o sea, se inferioriza al ¨otro¨, ya no por el carácter biológico, sino por su catadura cultural , véase el caso en la actualidad de los aborígenes americanos . El multiculturalismo es una trampa discursiva que está vigorizada por prácticas específicas en el ámbito de la ley y del mercado: es evidente que el multiculturalismo admite la diferencia cultural siempre y cuando esta asimilación/aculturación se gestione en el espacio del mercado, específicamente en las enmarañadas redes del consumo, pues de lo que se trata en la filosofía política liberal es del bienestar individual (hoy facilitado por el consumo), transcrito en el bienestar general.

Hay que buscar y defender la construcción de una subjetividad política individual o colectiva, (gobiernos como los de Ecuador y Bolivia realizan un esfuerzo importante en estos momentos) que pueda contener el avance cada vez mayor del sistema-mundo europeo/euro-norteamericano capitalista/ patriarcal moderno/colonial del que habla Grosfoguel, 2006.

Un aspecto importante a conocer es la interculturalidad, la cual explora el reconocimiento del pensamiento del "otro", sin determinación del contexto ideológico específico, sino desde un lugar político manifestado desde los grupos dependientes; que no obstante, pueden caer en un nuevo discurso hegemónico, como una interculturalidad eficaz que no cuestiona los modelos reinantes; por lo que Walsh,2009, plantea una interculturalidad crítica; citando a Tubino:

Mientras que en el interculturalismo funcional se busca promover el diálogo y la tolerancia sin tocar las causas de la asimetría social y cultural hoy vigentes, en el interculturalismo crítico se busca suprimirlas por métodos políticos no violentos. La asimetría social y la discriminación cultural hacen inviable el diálogo intercultural auténtico. [...] Para hacer real el diálogo hay que empezar por visibilizar las causas del no-diálogo. Y esto pasa necesariamente por un discurso de crítica social [...] un discurso preocupado por explicitar las condiciones [de índole social económica, política y educativa] para que este diálogo se dé. (Walsch, 20:139)

De este modo, a las minorías habría que quitarles esa denominación para que empiecen a buscar – indígenas y afrodescendientes-, de manera autónoma y según las tradiciones de su propia cultura, la construcción de subjetividades políticas más que la aceptación de que se les otorgue el estatus de sujetos de derechos. La lucha no es por el reconocimiento de la diferencia o de la igualdad ante la ley; la lucha es ante todo, en este presente histórico, es una política para salvaguardar la posibilidad de enfrentar a una forma hegemónica, unas formas de vida otras que se desligan incluso de las prácticas institucionales liberales; que no tienen por qué compararse o equipararse a las obstinaciones e imposiciones de un sistema que pretende neutralizarlos o seguirlos minimizando bajo formas sofisticadas que incluyen los "tratos" de inclusión. No es suficiente la existencia de la ley para que una minoría deje de habitar esa zona gris que los pone en permanente peligro frente a las estructuras de poder arrolladoras que se configuran hoy a nivel global; por eso el reconocimiento no es suficiente, ni debe ser la punta de lanza de la lucha. La decolonialidad busca desmontar esas estructuras de poder, señalarlas y revelar las formas cómo ejercen el poder y los efectos que este tiene sobre la población que sigue siendo portadora de la diferencia colonial.

Una construcción del sujeto aborigen americano a partir de la lucha frente al epistemicidio.

No hay que aceptar este determinismo histórico, el mismo está ligado a los procesos realizados por los indignados del planeta; quienes a través de sus movimientos sociales se resisten a ser leídos sólo desde el poder hegemónico sino que vindican y revindican sus condiciones específicas y sus luchas globales.

Uno de esos movimientos, siempre dinámico pero de alguna manera invisibilizado, es el de los pueblos indígenas latinoamericanos, a quienes a través del tiempo se les han construido diversas subjetividades, pasando desde la denominación de salvajes en la época de la colonia hasta poblaciones diferenciales en el constitucionalismo contemporáneo.

De las rebeliones indígenas o africanas ocurridas en América Latina deben tratarse mucho más en la literatura y el cine, muchas veces, si se habla se presentan como episodios de mala conducta (por ejemplo del fiel servidor que traiciona al amo), al indio en Norteamérica y otros lugares de Nuestra América se le califica de salvajes, con ¨poca cultura¨, de costumbres caníbales , asesinos, promiscuos, dados al alcohol , a la traición, en ocasiones se les folcloriza, pero también las historias oficiales se hacen las sordas, no les conviene recordar porque contradicen a los machos, a los ricos, a los blancos y a los militares.

En la Historia de Cuba, si bien se trata muy poco el tema no tiene el mismo enfoque que en Latinoamérica, en Cuba se les invisibilizó hace mucho tiempo, fueron ¨indios mansos¨, no se opusieron o fueron pocos los que se rebelaron contra los colonizadores, sus historias son cosa del pasado, casi nada ha quedado de su cultura, para muchos solo quedan unos pocos nombres, todos criterios muy errados, a pesar de la investigación histórica y arqueológica, la cual debe ser mucho más divulgada y colocada como merece en los planes de estudio de nuestras escuelas y universidades.

Es importante en la actualidad seguir reescribiendo estas historias. En su gran mayoría esta historiografía decimonónica lo que ha hecho es estigmatizar a generaciones futuras, sobre todo a las generaciones de indígenas, afro descendientes, mestizos y mulatos, quienes aún no tienen un reconocimiento de sus propias identidades culturales, ni de la real participación de sus ancestros en la construcción de estas historias nacionales de independencia (la historia oral puede aportar unas cuantas verdades sentidas por las distintas minorías indígenas, pero dentro del lenguaje de occidente, la escritura se convierte en motor dominante y constructor de las únicas verdades que se nos impone seguir y acatar.

Desde la microhistoria; se sabe que el machismo fue llevado por los europeos al Caribe, también investigaciones recientes plantean que algunas comunidades nativas tenían consagrado en su cultura el divorcio por iniciativa de la mujer y no consentían que una persona tenía que estar sujetada a otra de por vida. Ellos tenían conciencia de la libertad y la democracia pero esta no dependía de esas estructuras occidentales fundadas en la monogamia, la familia y la propiedad.

En esta transmisión cultural desempeña un papel importante el mito y la leyenda, como formas de expresión y fuentes de conocimientos de los pueblos latinoamericanos que no se pueden escindir, porque gracias a estos medios se ha podido conservar parte de estas memorias, de la misma manera que lo han hecho con sus historias oficiales los vencedores.

Los vencidos tienen sus historias, lo que les ha dado el valor, la fuerza y el coraje para no ser aniquilados y más bien los han perpetuado y esto no los ha dejado morir; sus metáforas, su folclor, sus cuentos, sus leyendas, su música, sus culturas. Es aquí donde tenemos el gran desafío de buscar las historias secretas de los invisibilizados, y sobre todo la de las mujeres (que han cumplido sólo un papel decorativo, de acuerdo con Galeano (1982), salvo las compañeras abnegadas de los próceres, que no obstante siempre han estado detrás y no a su lado ¡detrás de todo gran hombre hay una mujer¡) la de las mujeres indígenas, la de las mujeres afrodescendientes, la de las mujeres campesinas, entre otras.

Estas poblaciones sufrieron de determinismos históricos discriminadores, porque fueron invisibilizadas en nuestras historias oficiales; asuntos que se identifican en la discriminación literaria, de unas convenciones historiográficas que solo estaban al servicio de las élites, pero también es cierto que esto pudo haber obedecido en parte a una necesidad de supervivencia de estos pueblos de afrodescendientes, indígenas, mestizos, mulatos, que en vista de habérseles negado permanentemente la mayoría de sus derechos, no tuvieron otro remedio que mimetizarse en el escenario rural y pasar como si fueran simples campesinos.

En correspondencia con Horkheimer (1974), el concepto de razón está enfermo desde su propia raíz. Es su propia naturaleza que nació por la necesidad de someter la naturaleza y encasillar al hombre. Para él, la ciencia puede situarse al servicio de las fuerzas sociales más perversas, oscuras, y el cientificismo muestra perspectivas tan restringidas como la religión militante. 57 años atrás ya señalaba en Dialéctica de la Ilustración que se considera inservible y prolijo aquel pensamiento que no sirve a los intereses empresariales. La decadencia del pensamiento fomenta a la obediencia a los poderes establecidos de quienes controlan el capital.

Señala Ramón Grosfoguel:

…el éxito del sistema mundo moderno/colonial consiste en hacer que sujetos socialmente ubicados en el lado oprimido de la diferencia colonial, piensen sistemáticamente como los que se encuentran en las posiciones dominantes. Las perspectivas epistémicos subalternas son un conocimiento que viene desde abajo, que produce una perspectiva crítica del conocimiento hegemónico en las relaciones de poder involucradas. ( Grosfoguel, 2006)

Lo que señala arriba Grosfoguel es que muchos de los conocimientos han sido colocados en el lado dominante o subalterno de las relaciones de poder, lo que tiene que ver con la geopolítica y la cuerpo política del conocimiento, con un egocentrismo que se piensa como universal y único por una parte considerable del mundo . Son parte de diseños globales articulados a la producción y reproducción de una división internacional de la producción y el trabajo, que corresponde al colonialismo, entendido como proceso y a la colonialidad reconocida como relaciones estructurantes de las clasificaciones y jerarquías interseccionales imbricadas de jerarquías globales múltiples y heterogéneas de formas de explotación y dominación, racial y étnica del mundo , ordenadas por la clasificación que ha sido impuesta a través de muchos siglos

De concierto con Boaventura de Sousa Santos (2001 ) , la producción de inferioridad , es crucial para sustentar el descubrimiento imperial y por ello es necesario recorrer múltiples estrategias de interiorización: la guerra, la esclavitud, el genocidio y etnocidio, el racismo, la violencia, la descalificación, la transformación del otro en objeto o recurso natural y una vasta sucesión de mecanismos de imposición económica (tributos, colonialismo, neocolonialismo, y globalización neoliberal acompañada de recolonización), de imposición política (Cruzadas, imperio, estado colonial, dictadura y democracia) y de imposición cultural (epistemicidio, misiones, asimilación y finalmente industrias culturales y cultura de masas).

En correspondencia con De Sousa (2001), cuando identifica tres grandes descubrimientos matriciales del milenio: oriente como lugar de la alteridad; el salvaje como el de la inferioridad; la naturaleza como el de la exterioridad. El descubrimiento imperial no reconoce igualdad, derechos o dignidad en lo que descubre.

Existe una complicidad entre las ciencias sociales con la colonialidad del poder-saber-hacer en la producción de un conocimiento fetichizado y en los diseños globales imperiales de poder. Los proyectos nacionalistas y desarrollistas no pueden dar una solución a problemas globales.

El conocimiento científico del siglo XIX estaba sometido a las leyes de la física newtoniana y su concepto de causalidad, a los postulados de la biología (progreso y evolución) y a las reglas cuantificadoras de las matemáticas. El nacimiento de las ciencias sociales construyó conceptos y categorías legitimadores del etnocentrismo eurocéntrico y funcionamiento del sistema mundo imperialista-colonial.

Asimismo, De Sousa (2001) , sostiene que actualmente es imposible innovar teóricamente en las ciencias sociales a partir del centro:

Dentro del centro, la organización, la competencia, el control de la novedad científica, las lealtades disciplinarias hacen imposible, sobre todo en el siglo XXI, innovar teóricamente. Frente a ello son visibles los esfuerzos desde el sur, a pesar de las difíciles condiciones para producir ciencia en esos países.

El conocimiento científico de la modernidad es un gran epistemicidio al haber suprimido en la marginalidad a conocimientos distintos. Distingue cinco modos de producción de ausencias en la racionalidad de las ciencias sociales de occidente:

--La monocultura del saber y del rigor que descredibiliza los conocimientos alternativos

-- la monocultura del tiempo lineal y la idea de que la historia tiene un sentido de progreso, de desarrollo al que deben de aspirar los otros pueblos no europeos

-- la monocultura de la naturalización de las diferencias que ocultan las jerarquías

-- la monocultura de la escala dominante donde lo global es hegemónico y lo particular-local no cuenta, y

-- la monocultura del productivismo capitalista que se aplica tanto al trabajo como a la naturaleza y desecha toda otra lógica productiva. (De Sousa, 2010)

Es una jerarquía abstracta de conocimientos que asume que la ciencia es única y no hay otros saberes. Frente estas monoculturas De Sousa ofrece en este mismo texto una ecología de los distintos saberes, de temporalidades, reconocimientos, transescalas y de producciones y distribuciones sociales.

La ciencia moderna perdió confianza epistemológica, de allí la aparición de cuestionamientos de una cultura que ratifica una concepción restringida de verdad. La cultura occidental es la más fundamentalista de la historia porque tuvo durante mucho tiempo una práctica de aislamiento agresivo. Durante los dos últimos siglos la razón indolente asume diversas formas: impotente, arrogante, metonímica y proléptica que subyace al conocimiento hegemónico. Esto muestra que el paradigma de la modernidad es que no existe una sola forma de dominación y transformación, se presenta con múltiples rostros. Al comenzar el siglo XXI quiere desestructurarse toda idea de comunidad, de autorepresentación social, de autodeterminación, de identidad y de alternativas. Estamos ante el culto a los objetos, de desocialización y privatismo.

En estas condiciones no hay una sola producción de ideas nuevas en las ciencias sociales hegemónicas que pasan de la oscilación entre la tensión regulación-emancipación, dejaron fuera a las sociedades coloniales, pero no la tensión entre violencia coercitiva y asimilacionista. La racionalidad indolente y perezosa que desperdicia la experiencia proviene de un positivismo epistemológico que independiza la ciencia de la cultura y sólo busca la transformación. Lo mismo que Piaget y García señala que la racionalidad del conocimiento Oriental es más comprensiva, compleja, global, holística, totalizante donde hay una multiplicidad de mundos, de tiempos y espacios.

Coincidimos con de Souza cuando sostiene que la epistemología positivista comete tres grandes errores: reduccionismo, determinismo y dualismo. No es posible una epistemología general, no es posible una teoría general; la diversidad del mundo es inagotable y que no hay teoría general que pueda organizar esta realidad. No hay justicia social global sin justicia cognitiva global, entre conocimientos. La imprudencia del conocimiento científico proviene también del desarrollo de modelos de acción rigurosos pero sin eficacia para medir las consecuencias de las acciones científicas.

Cuando oímos o leemos criterios de los que defienden empecinadamente la patente europea de la modernidad reclamando erróneamente a la historia cultural del antiguo mundo heleno-románico y al mundo del Mediterráneo antes de América, para justificar su reclamo a la exclusividad de ese criterio salta a la vista que esa explicación suprime, primeramente, el hecho de que la parte verdaderamente desarrollada de ese mundo del Mediterráneo, mucho antes de América, era la islamo-judaica. En segundo lugar, que fue dentro de ese mundo que se mantuvo la herencia cultural greco-romana, elementos como las ciudades, el comercio, la agricultura comercial, la minería, la textilería, la filosofía, la historia, cuando la ulterior Europa Occidental se hayaba dominada por el feudalismo y su oscurantismo cultural. Tercero que, muy probablemente, la comercialización de la fuerza de trabajo, la relación capital-salario, surgió, indispensablemente, en ese espacio y fue en su desarrollo que se propagó posteriormente hacia la región norte de la futura Europa. En cuarto lugar, que estrictamente a partir del vencimiento del Islamismo y del posterior traslado de la hegemonía sobre el mercado mundial al territorio centro-norte de la futura Europa, gracias a América, inicia también a desplazarse el centro de la actividad cultural a esa nueva región. Por eso, la nueva perspectiva geográfica de la historia y de la cultura, que allí es construida y que se impone como mundialmente hegemónica, involucra, por supuesto, una nueva geografía del poder con la consecuente colonialidad del poder y del saber. Asimismo la idea misma de Occidente-Oriente es tardía y nace desde la hegemonía británica. ¿O es que aún hace falta recordar que el meridiano de Greenwich atraviesa Londres y no Sevilla o Venecia?

Al iniciar la dominación europea en América hace valer la dominación como requisito principal de la explotación, y utiliza la raza como el más eficaz instrumento de dominación que, junto a la explotación, sirve como el clasificador universal en el actual patrón mundial de poder capitalista.

Muy probablemente fueron inventos britano-americanos la invención de la categoría de color (primero, como la más visible indicación de raza, luego simplemente como el equivalente de ella), tanto como la invención de la particular categoría de blanco, demandan aún una investigación histórica mucho más exhaustiva. En todo caso, ya que no hay huellas de esas categorías en las crónicas y otros documentos de los primeros cien años del colonialismo ibérico en América. Para el caso britano-americano existe una extensa bibliografía (Theodore W. Allen, The Invention of White Race, 2 vols, Verso, Londres, 1994; Mathew Frye Jacobson, Whiteness of a Different Color, Harvard University Press, Cambridge, 1998, entre los más importantes). Volvemos a la invisibilización de conceptos y de historia, el problema es que ésta ignora lo sucedido en la América Ibérica. Debido a eso, para esta región carecemos aún de información suficiente sobre este aspecto específico. Aún hoy es una cuestión a debatir en foros, congresos, academias. Es verdaderamente interesante que a pesar de que quienes después iban a ser europeos en el futuro, conocían a los futuros africanos desde la época del imperio romano, inclusive los íberos que eran más o menos familiares con ellos mucho antes de la Invasión europea a América, pero jamás se pensó en ellos en términos raciales antes de la aparición de América. De hecho, raza es una categoría aplicada por primera vez a los "indios", no a los "negros". De este modo, raza apareció mucho antes que color en la historia de la clasificación social de la población mundial. Para los estudios de los componentes de la población cubana es necesario fundamentar que la idea de raza es, concretamente, un invento. No tiene nada que ver con la estructura biológica de la especie humana. En cuanto a los rasgos fenotípicos, éstos se hallan obviamente en el código genético de los individuos y grupos y en ese sentido específico son biológicos. Sin embargo, no tienen ninguna relación con ninguno de los subsistemas y procesos biológicos del organismo humano, incluyendo por cierto aquellos implicados en los subsistemas neurológicos y mentales y sus funciones. 4

En Cuba existe la Comisión Aponte de la Unión de escritores y artistas de Cuba en la que se debate acerca del tema de los racismos, existen otros espacios donde se debate acerca de esto, en los programas de estudio se orientó por la Unión de Historiadores de Cuba en coordinación con los Ministerios de Educación y de Educación Superior incluir el tema en las clases, aún hay camino que andar a nivel de sociedad, hay que profundizar en diversos sectores de la población cubana actual.

A modo de conclusión

Para poder realizar un trabajo educativo serio en nuestras escuelas y universidades es necesario interpretar y aplicar los paradigmas latinoamericanos, es lectura oblicçgatoria para nuestros investigadores, maestros y profesores estudiar las obras de Walter Mignolo, Anibal Quijano , Bounaventura de Sousa Santos, Edgardo Lander ,Enrique Dussel ,Ramón Grosfogel, Nelson Maldonado Torres y otros tantos. Hemos de matizar que lo que hemos podido avanzar y conquistar en términos de derechos políticos y civiles, en una ineludible redistribución del poder, de la cual juega un papel insoslayable la descolonización de la sociedad como presupuesto y punto de partida, actualmente está siendo arrasado en el proceso de reconcentración del control del poder en el capitalismo mundial y con la gestión de los funcionarios de la colonialidad del poder. En consecuencia, ya es hora de aprender a liberarnos del espejo eurocéntrico donde nuestra imagen es siempre, necesariamente, distorsionada, las escuelas y universidades cubanas y latino américas deben jugar un papel importante en esta ofensiva.

Notas:

1 Quijano, Aníbal.Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En libro: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.) CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires, Argentina. Julio de 2000. p. 246.

2 Excluidas las mujeres e imponiéndose el paradigma "hombre" para significar y explicar todas las personas dese una sola visión.

3 Definido por De Sousa (2010) como la destrucción de los conocimientos propios de los pueblos causada por el colonialismo europeo, que a su vez generó un imperialismo cultural y la consecuente pérdida de experiencias cognitivas.

4 Sobre esta cuestión y sobre los posibles antecedentes de la idea de raza antes de América, remito a mi ""Raza", "etnia" y "nación" en Meriátegui: cuestiones abiertas", en Roland Forgues (editor) José Carlos Mariátegui y Europa. La otra cara del descubrimiento, Editorial Amauta, Lima, 1992.

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