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Biografía Rafael Urdaneta (1789-1845) Historia de Venezuela




Partes: 1, 2

  1. Ofrecimiento
  2. Introducción
  3. Panorámica de los orígenes
  4. El prócer
  5. Nacimiento y primeros tiempos de Rafael Urdaneta
  6. El despertar heroico
  7. Rafael Urdaneta y "la campaña admirable"
  8. Rafael Urdaneta y la batalla de Araure
  9. El ascenso del héroe
  10. Sitio de Valencia
  11. Batalla de Carabobo y Rafael Urdaneta
  12. Gran retirada de Rafael Urdaneta hasta Cúcuta
  13. Plenitud heroica
  14. Nuevas tareas
  15. Urdaneta y la Gran Colombia
  16. Exaltación de la actuación militar de Urdaneta
  17. Actuación civil
  18. Rafael Urdaneta, congresante
  19. Rafael Urdaneta, magistrado
  20. Actuación civil en Venezuela
  21. Últimas actuaciones
  22. Imagen civil de Rafael Urdaneta
  23. El mensaje de Rafael Urdaneta

Ofrecimiento

Es evidente que existen innumerables biografías sobre el Ilustre Prócer de la Independencia, General Rafael Urdaneta, tanto en Venezuela como en la fraterna República de Colombia; son obras densas, documentadas, elaboradas con admirable erudición, exaltantes de la trayectoria de un hombre ejemplar y paradigmático perteneciente a la constelación heroica venezolana, que es de magna luminosidad. Muchas de estas obras son de escasa consecución para el numeroso público integrado por nuestros escolares y jóvenes. Precisamente pensando en ellos hemos redactado esta biografía plena de sencillez, claridad, pero sin descuidar la elegancia indispensable en la expresión.

Creemos que es una aportación útil, solicitada y oportuna que como educador hacemos para que estos amables y atentos lectores posean a su alcance una obra de consulta apropiada a su entendimiento y niveles docentes respectivos. Contribuimos con ellos a llevarles el fructuoso mensaje del Héroe Epónimo del Zulia para reactualizar su memoria siempre ilustre, siempre fresca, siempre aleccionadora. Con ésta van editadas nuestras biografías de este tipo:

  • Simón Bolívar.

  • Antonio José de Sucre.

  • José Félix Ribas.

  • José Martí.

  • Rómulo Gallegos.

Para entrar en impresión Andrés Eloy Blanco, en redacción Andrés Bello y Rafael Rangel para completar una primera colección de estas obras menores.

Especialmente, el Estado Zulia tendrá esta obra para intensificar el interés de sus escolares y jóvenes por asomarse a la trayectoria, en forma didáctica, tanto civil como militar de este Héroe de la Emancipación suramericana. La obra comprende estos capítulos, lógicamente breves: Introducción, que empieza con una motivación geográfica que parte del esplendoroso Lago de Maracaibo y la bella y moderna capital Maracaibo y se extiende al resto del Zulia; siguen sus orígenes. El segundo capítulo se refiere al Nacimiento y Primeros Tiempos de Rafael Urdaneta; continúa el titulado Despertar Heroico, o sea los inicios de la trayectoria militar, el significado del aparecimiento del héroe, su participación en la "Campaña Admirable" y otros hechos. Luego el Ascenso del Héroe, apretada, sencilla y abundante descripción de los sucesos que determinaron este gran ascenso en una época dinámica, peligrosa y contradictoria para el país.

Sigue el importante capítulo Plenitud Heroica, que corresponde a la etapa de la mayor dilatación, acciones triunfales, prodigiosos logros; cuando alcanza los trascendentales trofeos. Continúa la Exaltación Militar de Rafael Urdaneta, o apreciaciones de este carácter. El último capítulo es la Actuación Civil, que recoge, destaca, aprecia y exalta en toda su magnitud las gestiones civiles del Prócer, desde los días de la Gran Colombia, en Bogotá, hasta la Venezuela desde 1830, sea en condición de parlamentario, ministro y Presidente de la República; esta actuación queda muy tratada porque completa admirablemente la trayectoria militar de Rafael Urdaneta. Concluye la obra con el Mensaje de Rafael Urdaneta, serie de apreciaciones generales sobre la significación de la obra militar y civil del héroe zuliano, que es la parte original de esta biografía. Al final se inserta un concepto de El Libertador sobre Rafael Urdaneta y otro muy aleccionador del mismo Héroe Supremo.

Sabemos que no es fácil la tarea de sintetizar una obra múltiple, significativa y compleja en un pequeño libro, y hacerla asimilable a escolares y jóvenes mediante los recursos conducentes al cumplimiento de los fines que nos hemos propuesto con esta publicación. Nos sentimos solidarios con el esforzado y digno Magisterio venezolano porque nos ufanamos en colaborar con él mediante este libro para que cuente con un material de apoyo y de lectura patriótica, necesarios para reavivar en sus futuros lectores el interés y el conocimiento popular del General Rafael Urdaneta, héroe de esclarecida memoria y guía luminosa de su pueblo. Es mensaje de venezolanidad. Por este servicio el autor se siente complacido y honrado, además por aportar esta primera biografía escolar del eminente zuliano.

Caracas, 1986.

Miguel Ángel Mudarra

Introducción

Perspectiva General

Estamos en presencia de una dilatada porción de agua cuya superficie es adornada por minúsculas e incesantes olas -salvo cuando se encrespa debido a alguna tempestad-, que suavemente llegan a la orilla. Se trata del cantado Lago de Maracaibo cuya ubicación le asigna belleza y unidad, prestancia y riqueza; nos llena de orgullo por cuanto no sólo es el más extenso de nuestro país sino uno de los mayores del mundo latinoamericano y el sexto del orbe.

Accidente principalísimo de esta región, a manera de alucinante, plácido y azulado escenario. El antiquísimo Coquivacoa es todo riberas y más riberas, cual más pintorescas; es receptor de una intensa iluminación -"tierra del sol amada"- que produce vico y hermoso colorido tropical; es el símbolo físico del Zulia, y es el Lago de los Poetas como lo denominó Andrés Eloy Blanco.

El Estado al cual sirve de centro geográfico y ubicado en el Occidente del país, tiene como capital a la cada vez más extensa, pujante, bella y moderna ciudad de Maracaibo, asentada en el sector no-occidental del Lago, urbe que preside el quehacer zuliano. La región es evocadora de un pasado interesante: fue de las primeras que experimentó las exploraciones de los conquistadores españoles por su vecindad a Coro -que con el Oriente constituyeron los principales polos de la Conquista hispánica en Venezuela. La historia venezolana echó raíces profundas, durante el amanecer nacional, en el Lago de Maracaibo: los palafitos de los aborígenes construidos en él inspiraron a Alonso de Ojeda para el nombre que después llevaría toda la nación.

Y ésta, con el correr del tiempo, se convertiría en verdadera potencia histórica gracias a la aventura heroica venezolana del siglo XIX puesta de manifiesto durante la Emancipación, realizada por la principal generación de venezolanos que ha existido, encabezada por El Libertador. Como complemento a esta grandeza, lograda a costa de inmensos sacrificios, surgió en los tiempos contemporáneos el célebre "Reventón de Los Barrosos" durante la segunda década de esta centuria, el cual anunció al mundo desde la asoleada tierra zuliana, que Venezuela se convertiría en una potencia petrolera casi súbitamente, como uno de los signos relevantes de su existencia en el presente siglo XX, por cuyo motivo la vida venezolana ha sufrido una indudable y profunda transformación.

En todo tiempo al Zulia lo ha caracterizado el trabajo creador, el heroísmo, el cultivo de la inteligencia y la producción de valores humanos, el recio amor a su región; el apego a la tradición y al humorismo, la exaltación de lo suyo, el espíritu de inconformidad y de superación, y antes que todo, un venezolanismo fecundo y vinculativo.

Panorámica de los orígenes

Desde 1499 se conoció el golfo de Coquivacoa. Tierra zuliana, habitada por numerosas tribus de indígenas, entre ellas las pertenecientes a los Arévacos, y a la de los Caribes occidentales, entre otras. De éstos se distinguieron las tribus Bobures, Motilones, etc. Sorteando luchas y sinsabores, trabajos agrícolas, pecuarios, pesqueros, comerciales y otros, fueron apareciendo las comunidades y algunas instituciones que dieron vitalidad progresivamente a la antigua Provincia de Occidente, después de haber pertenecido esta región a la extensa Provincia de Venezuela cuya primera capital fue Coro.

De entre estas comunidades la principal fue Maracaibo, como gran centro de depósito y distribución de los demás pueblos de su provincia, e incluso de otras regiones vecinas -Trujillo y Mérida, y hasta Cúcuta, ésta en Nueva Granada. La laboriosidad y el espíritu emprendedor del zuliano facilitaron su inmediato desarrollo. Pueblos que ascendieron parejamente con Maracaibo fueron:

  • Altagracia.

  • Machiques.

  • Santa Rita.

  • Cabimas.

  • Gibraltar.

  • Bobures.

  • La Ceiba.

  • La Cañada.

  • Entre otros.

En lo espiritual desde 1586 aproximadamente, preside el mundo religioso zuliano la venerada Virgen de Chiquinquirá, por lo que "La Chinita" arrastra gran popularidad.

Los criollos, como los mantuanos caraqueños, eran rectores de la vida económica, social, cultural y municipal de esta provincia, sobre todo en Maracaibo. Transcurría el tiempo, y la región en sus prometedoras condiciones se encaminaba con rumbo al siglo XIX, que fue de la más grande importancia para Venezuela, y con ella América por los trascendentales sucesos que lo caracterizaron.

El prócer

Apenas salió el Zulia del período colonial o provincial entró en el de la Independencia desde el año de 1810, que es cuando aparece en nuestra Historia el Ilustre Prócer General en Jefe Rafael Urdaneta, quien formó un trío glorioso en unión de Antonio José de Sucre y El Libertador. Los dos primeros por haber sido los más leales, efectivos y oportunos colaboradores del Héroe Supremo. Decimos esto sin menoscabar los méritos insignes de otros próceres y sin establecer comparaciones desagradables o injustas. Sucre y Rafael Urdaneta tuvieron muchas analogías en su actuación pública. Cuando escolares y jóvenes actualizan su conocimiento acerca del General Rafael Urdaneta reciben lecciones perdurables, que surgen de la obra y la vida tan ejemplares, sirven de norte para su futura proyección ciudadana y reafirman su espíritu patriótico.

Nacimiento y primeros tiempos de Rafael Urdaneta

La Familia y nacimiento del Prócer

Distinguida familia en el ámbito social de Maracaibo, Rafael Urdaneta, descendiente de importantes miembros del mismo grupo en España; fueron sus padres: Miguel Gerónimo Rafael Urdaneta y Alejandra Farías. El día 24 de octubre de 1788 nació en la capital zuliana Rafael Urdaneta, quien sería la máxima contribución humana que el Zulia aportaría a la Independencia, que con Rafael María Baralt constituyen los símbolos del Estado, en los planos heroico y civil.

JUVENTUD Y ESTUDIOS

Su propio hogar, como era lo habitual, le brindó la educación elemental bajo la amorosa atención maternal; adquirió entre otros conocimientos los de escritura, lectura, cuentas, etc. Se caracterizó cuando niño por haber sido despierto y aplicado a sus estudios. Así llegó hasta el despertar de su juventud, cuando fue trasladado a Caracas para cursar Latinidad -algo parecido al actual bachillerato- demostró disciplina, seriedad y talento. Después volvió a su patria chica, a estudiar filosofía, demostrando dedicación a sus tareas estudiantiles. Ya era promesa dirigida al futuro con una preparación intelectual que se lo garantizaría. Nuevo rumbo en su vida: residir en Bogotá (Nueva Granada o actual Colombia), donde prosiguió sus estudios superiores. Ya tenía algo más de dieciséis años de edad, verdadero estímulo para aprovecharlos, extrayendo los mejores resultados.

En Bogotá encontró ambiente para su espíritu estudioso y comprensivo, además aspirante a mayores progresos. Sus nuevas amistades y la vida cultural y científica de allí le facilitaron su amplia preparación con la idea de ser útil a su patria. Como un tío suyo, quien lo representaba en aquella capital, era alto funcionario de la Real Hacienda, se acogió a un cargo, si bien modesto, en el que se desempeñó con honradez, acierto y seriedad. Ya iba por los veintidós años de existencia, y era promesa segura. Ha templado su carácter y cultivado su mente, pero de pronto se presentó el estallido revolucionario de 1810.

El despertar heroico

La Revolución de 1810

Algo que sorprendió afirmativamente a Rafael Urdaneta fue la Revolución de 1810, que en la Nueva Granada fue un movimiento intenso y fervoroso, pero a la vez lo encontró este nuevo tiempo dispuesto a enfrentar la situación respondiendo al llamado patriótico. La exaltación del nacionalismo se extendió a todas las posesiones españolas en América, aprovechando la crisis que estalló en la metrópoli mientras reinaba Carlos IV, provocada por la invasión napoleónica. De tal crisis surgió un nuevo rey reconocido por la nación española: Fernando VII, el príncipe heredero; ambos quedaron cautivos de Napoleón I, emperador de los franceses.

Llegaba la hora al acriollado para asumir el gobierno, aspiración largamente mantenida. Rafael Urdaneta residía, pues, en Nueva Granada o Virreinato de Santa Fe; en su capital estalló el movimiento el día 20 de julio de 1810, que dio por resultado el Cabildo Abierto, donde se formó la Junta presidida por el mismo virrey. De inmediato Rafael Urdaneta únase a la Revolución de la cual jamás se separó, iniciando así su vida pública de tipo político.

APARECIMIENTO DEL HÉROE

Los sucesos se producen con rapidez y efectividad: se inscribe Rafael Urdaneta en el Batallón de "Patriotas de Cundinamarca" como medio o instrumento para canalizar sus inquietudes patrióticas. Ha roto para siempre su reposo y sus comodidades con el fin de ocupar su sitio en la Historia. Asistió a las Batallas de Aplacé, San Gil, Charal, Ventaquemada y Bogotá, entre otras acciones, y en 1812 ya era Teniente Coronel en virtud de su hoja de servicios militares. El héroe ha aparecido para honra y prez de nuestras páginas próceras. Su lema era luchar siempre, su meta vencer a costa de los mayores sacrificios, pero con valentía, arrojo y avance. Su actuación constituía la primera aportación individual venezolana de naturaleza espontánea, que la Nueva Granada recibía como un mensaje de solidaridad internacional, tan necesaria en aquella hora decisiva.

Pionero en los pasos heroicos dados por venezolanos en esa tierra de prodigalidad afectiva para él, Rafael Urdaneta en este primer encuentro con la Historia dejó bien sentado el prestigio del gentilicio venezolano con una obra que si incipiente entonces, era verdadera promesa de un futuro batallar en grande, la proyección inicial de una nobleza para la justa causa y un empeño todavía discreto pero atinado y sincero para el logro de su objetivos liberadores. Levado de sus impulsos patrióticos le fue fácil alcanzar la primera celebridad en tierra no venezolana, secundados aquéllos por sus condiciones para una situación de positivos augurios.

La Revolución, que en 1810, comenzó siendo un conflicto civil, pronto se convirtió en una guerra formal en contra de España, en medio de la cual sobresale Venezuela guiada por la genial figura de Simón Bolívar, El Libertador, quien después de la pérdida de la Primera República (1810-1812) llega hasta Nueva Granada en su empeño de proseguir las acciones militares. Fue entonces cuando se encontraron Rafael Urdaneta y Simón Bolívar, comenzando entre ellos una amistad muy sólida y fecunda. Rafael Urdaneta correspondió a la confianza depositada por El Libertador con su lealtad y eficiencia en la realización de grandes operaciones guerreras y civiles para las cuales el prócer zuliano estaba debidamente capacitado. Entretanto se observan claramente los deseos de Rafael Urdaneta por luchar en su propia patria, dadas las experiencias obtenidas.

Rafael Urdaneta y "la campaña admirable"

Organizada por entonces Brigadier Simón Bolívar, se dio comienzo a la que él llamó "Campaña Admirable" en 1813, luego de varias operaciones militares victoriosas en Nueva Granada. Para esta radiante campaña encontró el apoyo en Rafael Urdaneta, uno de sus más eficaces lugartenientes. Desde entonces irá con El Libertador por todos los senderos heroicos, sin ahorrar sacrificio alguno, y, arrostrando todos los riesgos. La nueva situación hizo que Rafael Urdaneta abandonara por algún tiempo la tierra colombiana para atender el llamado de Venezuela, sin perder de vista la causa americana, en armonía con el pensamiento bolivariano.

Rafael Urdaneta se nos presenta desde 1813 como un luchador eficiente y de los mejores augurios, constante en su quehacer heroico, sincero en su pensamiento y decisiones consecuentes con su conducta respecto al Jefe Supremo, austero, disciplinado, desprendido y abnegado. El aparecimiento suyo como héroe fue de comprobada utilidad y resonancia en el curso de los nuevos sucesos en los cuales se mostró como un brazo de acero, un espíritu bien equipado y una firme voluntad. Se le contempla avanzar con entereza, denuedo y continuidad; ir conquistando el cariño popular, el aprecio de sus compañeros de armas y la distinción de sus jefes, especialmente de El Libertador, quien le reconoció al pronto sus elevadas dotes militares. Desde dicho año 1813 fue ascendido a Coronel, e inmediatamente a General de Brigada, demostración de su importante y ascendente actuación.

Muy notable en Rafael Urdaneta su adhesión a la idea de unidad nacional, que al hacerse nítida en su personalidad lo apartó de las disidencias en las que se vieron involucrados ciertos conductores patriotas, motivo por el cual no participó jamás en estos brotes divisionistas desde que aparecieron en 1814. Al contrario, se hizo muy presente en él la clara conciencia de apoyar la autoridad suprema, que consideró como una cuestión de primerísima importancia para la mejor conducción de la guerra y para el logro del éxito definitivo de la sagrada causa que defendía. Por ello el surgimiento de este héroe zuliano, respetable y fervoroso, tuvo la significación histórica de contribuir a reforzar la dirigencia única de la Revolución, apoyar las iniciativas y los planes bolivarianos, y, en suma, a mejorar en alto grado la imagen de un ejército que comenzó a dar sus frutos en la fraterna actual nación colombiana.

Su participación en la nueva campaña fue importante en su carácter de Jefe del Batallón Nº 5. Abiertas las operaciones, se realizaron triunfalmente en tierras tachirenses y merideñas, por donde habían comenzado en nuestra tierra. Obtuvo su primer triunfo acá: la Batalla de Niquitao en las proximidades de Boconó; en unión el General José Félix Ribas se enfrenta al realista Martí. El propio Ribas tuvo elogios para este bravo grupo: Aquel día tan glorioso "…pero muy particularmente se distinguieron el Mayor General Rafael Urdaneta, y el Capitán ciudadano José María Ortega, que mandaba el ala derecha". Proseguían las operaciones según el dinámico plan bolivariano; ellas hicieron que los realistas se pusieran a la desbandada, en medio de una retirada general, facilitando naturalmente el avance del Ejército Libertador.

Sucesos importantes enriquecen la hoja de servicios de Rafael Urdaneta: las acciones de Las Sabanas de Pegones, primero, y de Taguanes después, en el actual Estado Cojedes, abrieron el camino de Valencia, que pronto cayó por la fuga de Monteverde. Otras acciones, ahora en tierra carabobeña: Bárbula y Las Trincheras. Luego, designado Comandante General de Occidente, continuó sus actividades heroicas no tan fáciles de realizar, pero el Jefe Supremo tenía plena confianza en el prócer zuliano. Ha demostrado mucha pericia, espíritu de organización, disciplina, arrojo y serenidad, entre otras cualidades que fortalecían su personalidad. Su palabra era la acción; su divisa la lealtad; su reserva espiritual la disciplina; su don, la audacia mezclada con la serenidad; su norte, el patriotismo; su objetivo, el cumplimiento del deber, de modo inflexible. Todo ello nos revela el porqué de que pronto se convirtiera en una pieza indispensable de la maquinaria militar venezolana.

Rafael Urdaneta y la batalla de Araure

Cuando los triunfos parecían que casi terminaban con la guerra en favor de los patriotas, de repente se agrava la situación republicana debido a la intensa presión realista originada en Los Llanos. Presentase a Rafael Urdaneta una vez más una obsequiosa oportunidad para demostrar su espíritu militar sin dobleces, y de la más recia combatividad: la Batalla de Araure, en el actual Estado Portuguesa, de las más férreas acciones. Era el Segundo Jefe y Mayor General; los soldados pelearon cuerpo a cuerpo, pero el derroche de valentía de los realistas no evitó su gravísima derrota: quedaron destruidos. Allí mezcló Rafael Urdaneta el arrojo con la serenidad, la reflexión con la temeridad, y supo influir en el magnífico comportamiento del personal puesto bajo su conducción.

Después de esta batalla, Rafael Urdaneta acompañó a El Libertador hasta La Aparición de La Corteza, y prosiguió a Guanare con todo provecho para su misión. Luego pasó a Barquisimeto -vía de El Tocuyo- y luego planea la marcha sobre la importante ciudad de Coro; en el camino la primera acción fue en Baragua, con un triunfo; sin poder llegar a Coro debido al sitio realista impuesto a Barinas, tuvo que dirigirse a ésta; sigue su itinerario, interrumpido por la caída de Barinas. Preparó su defensa en Ospino -en tierra portugueseña-, sitiado por Yánez, a la vez derrotado éste. Luego hizo de Barquisimeto su centro de operaciones como Comandante General de Occidente. Aquí la situación era sumamente seria para los republicanos: primeramente, porque los sectores vecinos a la capital larense estaban custodiados por los realistas; y después porque Simón Bolívar se debatía en el Centro -ya en el curso del terrible año 1814- en medio de la fuerte y creciente, muy amenazante, presión realista. Esto último obligó a Rafael Urdaneta a enviar, por instrucciones superiores, un batallón hacia el Centro. Quedó con pocos centenares de hombres.

En consecuencia, la posición de Rafael Urdaneta se debilitaba, y sus compañeros de armas, preocupados por las noticias provenientes del Centro y la propia situación, pensaban en lo peor. Además, Rafael Urdaneta protegía a las multitudes que abandonaban las poblaciones tomadas por los realistas para salvar milagrosamente sus vidas. Así, mientras en Occidente los patriotas difícilmente se podían mantener ante la avalancha realista, Rafael Urdaneta hacía lo posible por conservar y defender a Barquisimeto y sus plazas inmediatas. Súbitamente aparece en esta ciudad el realista Ceballos con gran cantidad de tropas, sin dar tiempo a los patriotas para prepararse debidamente.

Ello determinó que Rafael Urdaneta tomara una decisión muy firme y arriesgada: serena y disciplinadamente conduce a su gente en retirada ordenada hacia el Centro, vista su difícil posición. Llegó ordenadamente a San Carlos, después de vencer muchos peligros. Sigue a Valencia en dinámica marcha, donde lo esperan nuevas y delicadas responsabilidades en el curso de una guerra que se tornaba cada día más difícil para Venezuela, cuyo territorio ardía en cálida lucha por casi todas partes en un despliegue de gran hostilidad. Unos la hacían por recobrar su poderío mediante violentísimas acciones: eran los realistas. Otros impulsados por su tenacidad aspiraban y estaban dispuestos a conservar la Segunda República establecida por El Libertador desde 1813: eran los incansables y bravos patriotas.

El ascenso del héroe

Perspectiva General

En poco tiempo el General Rafael Urdaneta había logrado escalar muy importante sitio desde que comenzó a guerrear en Venezuela luego de haberlo hecho en Nueva Granada como hemos visto. Nada ha enturbiado su clara conciencia de lucha cerrada y efectiva. Sus experiencias acumuladas, sus decididos empeños, su recia disciplina, su probado talento militar, su nunca desmentida lealtad, entre otras cualidades, son demostraciones inequívocas de que el prócer maracaibero ha entrado en la promisoria etapa del Ascenso Heroico; su suerte personal corre paralelamente a la de la República. Ahora subirá hasta el infinito su sacrificio que, sumado a los de tantos venezolanos formarán una plataforma de optimismo a pesar de los serios reveses de este Año 1814, muy contrario al anterior, para los patriotas. Entendía que se combatía a un enemigo que no daba cuartel, que desde 1812 venía aplicando, sin proclamarla formalmente, una guerra de exterminio en contra de los defensores de la República, que se imponía la concentración de la autoridad nacional y que se necesitaba del amplio concurso popular para transitar por la todavía lejana vía del triunfo. Rafael Urdaneta se perfilaba como un héroe sensato y prudente, firme y selecto, impulsor y eficiente, honesto e incólume, e impregnado de un bolivarianismo puesto en función de alteza, avance y unidad, por lo que comprendió bien el ideario bolivariano. Va a pelear como antes jamás, y en él probará la reciedumbre de su moral militar ante situaciones críticas, e incluso desesperantes, que sirvieron para dar mayor auge a su personalidad.

Sitio de Valencia

En esta gloriosa tierra carabobeña se expanden las fronteras heroicas de Rafael Urdaneta al corresponderle realizar acciones importantísimas, como la célebre Defensa de Valencia, ciudad clave por su vecindad al Llano, ser llave comunicacional en el Centro, y su cercanía a Puerto Cabello, fortaleza realista muy bien dotada y punto de partida de ofensivas arrolladoras -como lo era también nuestro Llano-. Por lo que había que defenderla a todo trance. Llegado a Valencia, Rafael Urdaneta tomó las medidas necesarias y urgentes para enfrentar al enemigo que lucía poderoso y casi invencible. Tarea considerable para el prócer en ascenso.

Valencia unida en torno de Rafael Urdaneta ardía de entusiasmo republicano para respaldar las iniciativas y los planes del Defensor; se intensificaron los trabajos para una defensa vigorosa, total y prolongada. Y a la distancia, la inspiración de Simón Bolívar hacía surgir la esperanza del alivio y de éxito, sobre todo por el significativo y emocional mensaje bolivariano dirigido a Rafael Urdaneta: "Defenderéis a Valencia, ciudadano general, hasta morir", que fue precisa, ardorosa y admirablemente cumplido. Todos, comprometidos al unísono, se confundieron como un solo hombre para salvar a la Sultana de los Caballeros del Cabriales del colapso que la amenazaba. Desde casi finales de marzo de ese desdichado año empezó el Sitio presidido por Ceballos y Calzada, conductores de un aguerrido ejército de casi cinco mil hombres, mientras que los republicanos apenas contaban con cuatrocientos o a lo sumo quinientos, en dramático contraste por la temible desventaja.

Las colinas que borden a la capital carabobeña son tomadas por los sitiadores, que eran impetuosos y avasallantes en sus ataques. Mientras que los patriotas se refugiaron en el sector fortificado en el centro urbano, con la firme resolución de contener a los contumaces y abrumadores realistas. Combates continuos, duros, destructores acaecen. A ello se suma la progresiva falta de elementos indispensables: agua, alimentos, etc., lo que afectaba también a la población civil, que en forma digna se comportó durante el sitio a pesar de las muchas penalidades, sin desmayar en la defensa. Fueron poco a poco rechazados estos obstinados sitiadores cuyo furor era sombrío índice de muerte.

El -2 de abril- los monárquicos decidieron suspender el operativo, sobre todo al saber de la próxima llegada de Simón Bolívar, lo que sucedió el día siguiente, recibiéndosele con todo júbilo. El eje de la defensa, el General Rafael Urdaneta, se había bañado de gloria, de allí que marchen muy vinculados en nuestra historia épica los nombres de Rafael Urdaneta y de Valencia. Ya el pensamiento bolivariano había conceptuado al Ilustre Defensor de Valencia en estos términos: "el Mayor General Rafael Urdaneta, el más constante y sereno oficial del ejército". Indudablemente, los créditos históricos de Rafael Urdaneta han salido robustecidos.

Batalla de Carabobo y Rafael Urdaneta

El sitio de Valencia tuvo el mérito de haber determinado inmediatamente otra victoria patriota: fue en la primera Batalla de Carabobo, en las siempre gloriosas sabanas de este nombre. Estuvo Rafael Urdaneta presente en ella, dirigida por El Libertador, y, contribuye a su feliz término, Los avezados jefes realistas Ceballos, Cajigal y Calzada enfrentan la formidable combinación formada por los aguerridos conductores republicanos Rafael Urdaneta, General en Jefe Santiago Mariño, José Félix Ribas, José Francisco Bermúdez, José Gregorio Monagas, José Tadeo Monagas, Florencio Palacios, José Antonio Anzoátegui entre otros, sabiamente instruidos por El Libertador, quien presidió la acción.

Rafael Urdaneta tomó parte muy activa: luchó personalmente, a pie firme; las acciones dislocaron prontamente, hasta ponerlo en desorden, al enemigo, que huyó sorpresivamente y con la amargura de una gran derrota, Fue este uno de los mayores golpes asestados a los realistas, y su importancia fue tal que, si no hubiese sido por otras circunstancias, esta batalla habría decidido el curso de la Guerra de Independencia, pero que duraría siete años más en nuestro suelo. Después de esta batalla Rafael Urdaneta, por instrucciones superiores, realizó activa persecusión a los realistas hasta Barquisimeto.

Gran retirada de Rafael Urdaneta hasta Cúcuta

La posición patriota en el Centro aparecía precaria o insostenible debido al arrollamiento general del que eran autores los activos realistas, que multiplicaban sus acciones, hábilmente mandados por Boves. Particularmente desde la segunda Batalla de La Puerta -verdadero desastre nacional patriota- ganada por este jefe asturiano a Mariño y Simón Bolívar, aquella situación se hizo evidente. Ello obligó al Jefe Supremo a trasladarse urgentemente a Caracas. Entonces se produce una bifurcación del ejército republicano: el mayor grueso se traslada a toda marcha al Oriente, único sitio libre del país, para organizar la defensa, bajo la dirección de nuestro Libertador, a quien seguía una considerable masa de refugiados aterrorizados ante el súbito avance de Boves: es la llamada Emigración a Oriente.

El otro cuerpo importante de este esforzado ejército lo jefatura Rafael Urdaneta, quien emprende su famosa retirada a Occidente, hasta Cúcuta, comenzándola en tierra larense. Constituyó una de las espectaculares operaciones militares realizadas por este General victorioso y ascendente. Pudo salvar este importante cuerpo, abriéndose paso entre dos ejércitos enemigos, y perseguido por otro. La falta de recursos suficientes fue vencida por la genialidad militar del prócer zuliano. Sorteando gran cantidad de obstáculos atravesó las provincias occidentales, mientras recibía las alarmantes noticias del Centro y de Oriente. Prudente y táctico, Rafael Urdaneta tomó las medidas urgentes conforme a esa dura y riesgosa realidad ante la cual respondió con el máximo espíritu de serenidad, firmeza y de pericia.

La retirada trepa por las cumbres andinas a base de cálculo, ahorro de peligros y energías, cediendo terreno solamente bajo presión de tropas superiores en número. Después de breve lapso en la ciudad de Mérida prosigue la marcha ante la amenaza del avance de Calzada desde Trujillo, que lo perseguía incesantemente. Siguió su disciplinado repliegue hasta alcanzar a Táriba y San Cristóbal, entre otras comunidades de estas comarcas, causando general expectativa. A poso atravesaba los cálidos Valles de Cúcuta; desde estas regiones se dirige al gobierno neogranadino en Tunja para comunicarle la deplorable situación de la Segunda República y patentizarle que tomada Venezuela por el realismo, a éste le era fácil repetir la hazaña en Nueva Granada como un oportuno alerta.

Al arribar a Cúcuta se puso a las órdenes del gobierno granadino. Así concluía una retirada arriesgada, estratégica y muy útil porque reforzaba el ejército del hermano país. El Libertador, al regresar a Nueva Granada a finales del trágico Año 1814, dedica estos merecidos elogios al prócer maracaibero: "Con la más grande satisfacción he sabido que Ud. Ha salvado el ejército de Caracas con el cual podemos decir que ha salvado Ud. Las esperanzas de la República; este servicio es grande, este servicio lo aprecio yo en tanto como la más grande victoria… le doy a Ud. Las gracias a nombre de Venezuela, que si vuelve a ser libertada deberá a Ud. este beneficio".

A esta hora de su Ascenso Heroico, Rafael Urdaneta ha visto consolidarse su prestigio personal sobre la base de limpia trayectoria en distintas dimensiones; ha conquistado lauros jamás solicitados por él; ha puesto de relieve el escudo de su austeridad; ha exhibido su continua y sagrada ambición de libertar a su Patria; ha superado admirablemente innúmeras dificultades. Ha mostrado su carácter diversamente: ante la persecusión opuso la hábil retirada; a la derrota enfrentó con fortaleza moral; ante la escaceses puso de manifiesto su imaginación para superarlas; ante las adversidades opuso su resistencia y previsión; ante la desorganización o la anarquía, la disciplina sin recurrir al escarnio; a la desconfianza impuso impar valla: su lealtad. De tal modo que su personalidad se halla dispuesta para asumir nuevas, distintas y delicadas funciones para vitalizar el movedizo frente republicano. Rafael Urdaneta al terminar el sombrío 1814 es toda una forja de Patria y la gravitación de una voluntad probada.

Plenitud heroica

Perspectiva General

Ha terminado un lustro, desde 1810 hasta 1814, de importantes sucesos, en el cual nuestra naciente República ha caído dos veces. A contar de 1815 y hasta 1821 transcurre un septenio heroico más, en el cual las derrotas patriotas van a ceder progresivamente para conformar un lapso de grandeza en el curso de la Emancipación, que se fortalece sobre las base de numerosas ventajas y situaciones favorables a la Patria, tales como la sensible disminución de las dificultades, el aumento de quienes atienden esta lucha como una auténtica necesidad nacional, a la cual consagran sus energías personales, los nuevos cimientos de la organización civil republicana, la renovada y expansiva planificación militar bolivariana, el formidable aliento de hombres que como Rafael Urdaneta consolida la fe en el triunfo, y en especial su definida visión de amplitud y su decidido apoyo respecto al principio de unificación del mando superior. Añádase la situación española, que sin proponérselo, va a favorecer a la causa republicana en este septenio. Durante éste el General Rafael Urdaneta aumenta su significación heroica hasta colocarse entre los próceres en primera fila, y avanza con pulcritud hacia metas supremas de su glorioso destino.

Realmente entramos en una etapa de la vida de Rafael Urdaneta caracterizada como la de la mayor dilatación de su quehacer militar, durante la cual realiza acciones verdaderamente prodigiosas, cumple tareas que lo impulsan a la celebridad. Cuando arriba a su plenitud guerrera precisamente cesan las hostilidades emancipistas en el país. Y la aludida gran retirada hasta Cúcuta constituye el principio de su Plenitud Heroica: por la trascendencia de este hecho en la historia de nuestra Independencia debido a que fue una vasta, riesgosa, bien conducida y triunfal operación; su remate -para 1821- es su participación en la grandiosa Campaña de Carabobo, el suceso de su clase principal registrado en nuestra Gesta Nacional.

En Nueva Granada, de regreso después de 1813, su actuación pública se intensifica y exhibe sus pedagógicas experiencias adquiridas en su patria; sus nuevos contactos con familiares, amigos y compañeros de armas determinarán en él nuevos y briosos empeños por la Libertad. Algo importante: enfrentar las dificultades internas con inteligencia, unificar las voluntades con mucho tino y emprender nuevas acciones con mucha decisión; sobre todo, superar las graves disidencias entre hermanos que enturbiaban el proceso emancipador. El ambiente se tornó favorable a Rafael Urdaneta al encontrar decidido y espontáneo apoyo en la Nueva Granada. Su contribución en este caso fue decisiva y oportuna, y, a su reunión con El Libertador en Tunja en noviembre de 1814, siguió el acompañamiento que le brindó a éste en la tarea de incorporar Cundinamarca a la Confederación granadina en la cual fue cuerpo esencial la famosa División Urdaneta.

Esta campaña rápida y eficaz hizo cambiar la suerte política y militar de Nueva Granada, pues su unificación determinó una sola dirección en la guerra: en contra del realismo. Rafael Urdaneta continúa su actuación brillante en lo referente a la tranquilidad del hermano país, la unión y el rendimiento patriótico de sus ciudadanos, la promoción de tropas vigorosas y organizadas, y el olvido de las anteriores diferencias entre granadinos. Entendió las perspectivas que se le abrían para nuevos planes y mayores campañas. Mientras en El Libertador crecía el aprecio hacia Rafael Urdaneta, Bolívar en un esfuerzo supremo planea en grande: libertar a Santa Marta, avanzar sobre Maracaibo y Coro para emancipar a Venezuela, reeditando las acciones fulgurantes de 1813. Luego regresa a Nueva Granada. Para tan colosales tareas necesitaba de generales al estilo de Rafael Urdaneta, probadamente eficaz, dispuesto, incesante, tenaz y leal.

Al iniciarse el año 1815, es ascendido a General de División el prócer zuliano por el gobierno neogranadino y confirmado por Bolívar. Pero el magistral plan bolivariano quedó frustrado por la falta de cooperación del gobierno de Cartagena en el norte de aquel país, hacia donde El Libertador había sido autorizado por la Confederación, y ante el escollo prefirió renunciar al mando militar de que estaba investido, marchándose a Las Antillas. Mientras que Rafael Urdaneta con su División se dirige a Cúcuta para realizar algunas operaciones en dicho sector, y ante la falta de recursos suficientes y de apoyo personal, prefirió traspasar las fronteras y llegar a Venezuela -por Guasdualito-, donde también se reunieron otros capitanes frustrados por el avance de los realistas, quienes impusieron un terror absoluto y siniestro. Se reanima la lucha en las regiones apureña y barinesa, contribuyendo a estabilizar el frente mantenido por José Antonio Páez, exitoso jefe de allí.

Desplázase Rafael Urdaneta por Los Llanos en actitud combatiente plena y continua; realiza nueva operación, dispuesta por José Antonio Páez: tomar a Mérida, con éxito, pero a la aproximación de Calzada procedente de Nueva Granada, tuvo que evacuarla. El grupo forma un gobierno compuesto por un presidente y tres consejeros; entre éstos Rafael Urdaneta fue designado, pero fue efímero sin mayores consecuencias. Pero en cambio, fue reconocido José Antonio Páez como Comandante en Jefe del Ejército; de éste el ala derecha quedó a cargo de Rafael Urdaneta.

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