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Crónica a un museo de otro mundo. El -museo ovni- de Victoria (Argentina)




  1. Cosas extrañas más allá de las vitrinas
  2. Museo del imaginario

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Exposición permanente del museo de Victoria (Entre Ríos)

Con sólo cruzar el río Paraná atravesando el majestuoso Puente Nuestra Señora del Rosario (construido entre 1997 y 2003) uno cambia completamente de ambiente. Sólo una hora y cuarto de colectivo ?casi sobrevolando las tres grandes islas que emergen entre ambas orillas (Invernada, Libertad y Deseada)? bastan para cambiar completamente de ambiente; abandonando el ajetreo de una gran urbe como Rosario para sumergirse en el cansino ritmo de pueblo de la entrerriana ciudad de Victoria, de 32.400 habitantes.

Tal vez por ser sábado, Victoria nos recibió con muy poca gente por sus calles. Aletargada, colonial y muy pintoresca (mucho más grande de lo que imaginaba), la Ciudad de las Siete Colinas ?como la llaman haciendo referencia a su emplazamiento geográfico? me sorprendió por su belleza arquitectónica, sus calles angostas, subidas y bajadas. Como la antigua Roma, había sido fundada sobre siete promontorios y debían estar orgullosos de esa semejanza ya que fue lo primero que la encargada de la oficina de turismo le dijo a Verónica, mi esposa, cuando entró en el local a conseguir un mapa del lugar. Pero a diferencia de la Ciudad Eterna a orillas de Tíber no había allí yacimientos arqueológicos que nos convocaran, ni una larga historia de conquistas. Ni siquiera su famoso Casino-Hotel, publicitado a nivel nacional. Lo que nos llevaba a esa parte de la costa paranaense era el deseo de visitar un museo, declarado ?en junio de 2004? de Interés Turístico Municipal. Claro que no es un museo como cualquier otro. Tiene sus particularidades.

Es conocido como el Museo Ovni.

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Museo Ovni de Victoria, Entre Ríos

Desde 1991 ?según reza el discurso local? Victoria se volvió famosa por las historias que, circulando de boca en boca e invadiendo de a ratos las tapas de algunos periódicos y noticieros de televisión, hablan sobre la presencia de naves extraterrestres en la región. Por tal motivo, como sucedió con la ciudad de Capilla del Monte en Córdoba, Victoria se convirtió ?aunque en menor medida? en una de la Mecas ineludibles de todos aquellos que creen en la existencia objetiva de alienígenas.

No era ése nuestro caso, claro.

El interés por conocer ese centro privilegiado ?según los ufólogos? de avistajes de luces extrañas y artefactos intergalácticos ?enviándonos desde el cielo vaya uno a saber qué ignotos mensajes? radicaba en mi pasión por entender y estudiar el imaginario contemporáneo sobre el tema. No creo en extraterrestres, ni en abducciones, ni en chupacabras. Pero sí creo en la importancia antropológica, social e histórica que tienen esas creencias en el mundo actual.

Cuando siendo chico, falto de sentido critico, me "tragué" todos esos sucesos extraordinarios jamás imaginé que, después de varias décadas, volvería al tema con ojos tan distintos. Con una mirada tan positivista, descreída y, por momentos, combativa. ¿Despecho por el tiempo perdido leyendo tantas sandeces? Puede que haya algo de eso en la actitud actual que me moviliza. Pero no hay resentimientos. Tanto entonces como hoy me la paso muy bien investigando ?desde otro ángulo? la temática que, desde el área de la historia de las mentalidades, permite no sólo comprenderme a mí mismo, sino también encontrar vestigios de antiquísimas creencias en un mundo supuestamente regido por la razón científica y el falso mito del Progreso indefinido.

El Museo Ovni es, en mi opinión, un evidente ejemplo de todo ello.

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Objetos decorativos del Museo Ovni

En cierto sentido, podría decirse que la ciudad de Victoria contiene algunas de las características esenciales que permitirían catalogarla dentro de los denominados "lugares liminales"; sitios en los que la indefinición y la ambigüedad campean, evidenciándose sucesos extraños ?en mayor medida que en otros lugares? que terminan naturalizándose; pudiéndose así ?según el decir de algunos vecinos? mantener una convivencia armónica con ellos, como si fueran una parte más del paisaje (en especial de noche, obviamente).

Como en otros muchos sitios abiertos a este tipo de creencias ?las cuales con el tiempo se han vuelto cada vez más místicas[1]los ufólogos victorienses defienden a capa y espada el patrimonio intangible del pueblo (que ellos mismos contribuyeron a crear) en una lucha sin cuartel contra lo que algunos llaman el "racionalismo explicacionista de los escépticos materialistas". Hoy, francamente, en baja.

Pero no todos lanzan sus dardos desde esa ovnilogía espiritualizada y New Age. Al menos en Victoria su principal escudera ?la Madame de los Platos Voladores? no piensa ni relaciona la temática ovni de ese modo. Sus propósitos son ?según ella? científicos y como investigadora de campo ha comprometido su vida entera en la búsqueda de pruebas materiales que certifiquen la existencia de seres extraños provenientes de otros planetas. Su nombre es Silvia Pérez Simondini. Es una ufóloga "clásica". Partidaria de la hipótesis extraterrestre y bastante alejada de aquellas explicaciones que hablan de puertas dimensionales, viajes en el tiempo o seres espiritualizados devenidos en entidades de luz, moralmente más evolucionados que nosotros. Y, aunque por sus dichos, cree también en intraterrestres y chupacabras, eso no la aleja de las ideas que defiende. Por el contrario, las afianzan con variaciones muy sui generis que siguen girando en torno a la hipótesis antes nombrada. Muy lejos está Simondini de los herméticos delirios de Capilla del Monte y sus seres de luz provenientes de la ciudad subterránea de ERKS. Tal vez ese sea el motivo por el cual el denominado Centro de Investigación Ovni ?a los pies del Cerro Uritorco? comparta esa mirada conservadora sobre el fenómeno y combata retóricamente la clara espiritualización que se observa entre los supuestos contactados que viven, trabajan y lucran en el valle cordobés de Punilla.

Es casi lógico que un museo tenga una mirada de ese tipo. De otro modo, ¿qué podríamos colocar dentro de sus vitrinas?

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Objetos en exposición. Todos supuestamente relacionados con el fenómeno ovni

A fuer de ser sinceros, el Museo Ovni tiene poco de museo y mucho de simple depósito privado de objetos. Un gabinete de curiosidades que despierta en los visitantes las más variadas reacciones. Desde la bronca de sentirse estafados, pasando por la risa burlona y el más crédulo interés.[2] Cualquier museólogo profesional pegaría el grito en el cielo al recorrerlo porque, más allá de la buena voluntad de su propietaria/directora/curadora/conferencista y guía, aquello no es más que un repositorio heterogéneo de libros, revistas populares, fotos (la mayor parte fuera de foco), muñequitos y souvenirs relacionados con lo extraterrestre (incluidos Fox Mulder, Dana Scully, Et, Darth Vader, R2D2 y reproducciones de plástico que oportunamente se vendían con la Cajita Feliz de McDonald). Asimismo, supuestos trozos de meteoritos, restos de basura espacial (rescatadas de los campos en donde cayeron)[3], huesos de dinosaurios (¡?), el molde de una huella de un chupacabras, la camisa de un testigo atacado por un ovni (¡!), el ojo seccionado "quirúrgicamente" a una vaca (en formol, claro está) y una misteriosa chapa realizada con un metal "inexistente en la Tierra" que perteneciera supuestamente a una nave alienígena estrellada en la región en 1991.[4]

Pero la frutilla del postre ?posiblemente lo más bizarro de toda la exposición? es lo que Pérez Simondini llama "El Escenario Roswell".[5] Una recreación ?puesta al público desde el año 2014? en la que reproduce "de manera exacta" la autopsia realizada en secreto por la milicia norteamericana al cuerpo de un extraterrestre que ?según cuenta la leyenda? se accidentó en el desierto de Nuevo México (USA) en 1947.[6]

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Según palabras de Pérez Simondini, el ET de las fotos (realizado por el artista plástico Alejandro Romero)

es "La mejor réplica de un extraterrestre que he visto en toda mi vida"

Pero no todo resultó ser tan grato como el obsequió del ET gris que Simondini recibiera desinteresadamente del artista que lo hizo. En la historia del museo hubo marchas y contramarchas. Y en la segundas (lo aclaro para no alimentar hipótesis conspiranoicas) nada tuvieron que ver los amedrentadores Hombres de Negro, a los que Fabio Zerpa y Héctor Antonio Picco le dedicaran tantas infundadas páginas. Los motivos fueron mucho más terrenales y menos misteriosos que lo que podríamos suponer en un tema como éste.

Veámoslos.

En enero de 2012 Simondini se sintió feliz. Realizada. Seguramente pensó que todo el esfuerzo invertido en su proyecto había valido la pena. Y tenía motivos para ello: el Senado de la Provincia de Entre Ríos declaraba de Interés Legislativo a su querido Museo Ovni de Victoria, pudiendo mudarlo, con ese espaldarazo, al centro mismo de la ciudad. A un local amplio, luminoso y cómodo que mucho contrastaba con el precario y humilde garage en el que exhibía su muestrario alienígena.[7]

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El poco durable Nuevo Museo Ovni (2012)

Finalmente se daba un enorme paso hacia adelante. El nuevo espacio era ideal. Habilitado para recibir a decenas de visitantes en salas espaciosas, recién pintadas. Relucientes. Además de recibir por parte de los políticos de turno la promesa y el compromiso público de colaboración y ayuda permanente. No iban a andar firmando y votando decretos de Interés Legislativo así como así. De este modo, el 2 de enero de 2012, Simondini y su equipo (Visión Ovni) inauguraba el nuevo predio.

Pero la palabra empeñada no se cumplió. Los terrícolas mesopotámicos no resultaron seres de confiar. Se olvidaron de las pomposas palabras dichas. El dinero y el soporte anunciado nunca llegaron. A Simondini le soltaron la mano, razón por la cual, tras seis largos meses de deudas, sinsabores y problemas financieros, la ufóloga decidió bajar las persianas.[8]

Los extraterrestres no intervinieron. Se mantuvieron al margen (como los políticos). En tanto, la desesperanzada investigadora mudó de nuevo todas sus pertenencias al garage original, sito en la intersección de las calles San Miguel y Rondeau (no sin antes practicarle una pequeña reforma edilicia, ampliando algo el espacio disponible).

Finalmente, en diciembre de 2012, tras otros seis meses de espera y de obras, el Museo Ovni reabrió sus puertas. Hoy (2017), a cinco años de aquel desafortunado proyecto, el sueño de Simondini se mantiene incólume. Algo descolorido, con sus paredes descascaradas y alguna que otra grieta, pero firme en su cotidiano intento por materializar en sus vitrinas la mayor fantasía que haya generado el imaginario del siglo XX.

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Dibujos alegóricos (algo descuidados) en el frente del Museo Ovni

Cosas extrañas más allá de las vitrinas

Hay objetos que con sólo mirarlos cuentan una historia. Los reconocemos. No requieren de explicaciones.

Con otros pasa todo lo contrario. Sin una referencia escrita u oral no nos dicen nada. Fuera de contexto se complica adivinar las funciones que esas piezas tuvieron o la relevancia que esconden para la comunidad que las va a observar.

Pero esto ocurre en la mayoría de los museos del mundo; especialmente cuando la pieza exhibida es muy antigua y construida en una época poco conocida. En esos casos se requiere de un especialista que rellene ese hueco y nos explique la importancia y uso del objeto en cuestión.[9]

Pero en el Museo Ovni de Victoria casi todas las piezas requieren de una definición. El relato (anterior o posterior a lo que uno va a ver) es indispensable. Más que necesario. A menos que uno busque pararse frente a la vitrina y quedarse con la boca abierta por el aparente sinsentido de lo que observa.

¿Una chapa? ¿Un molde que semeja un pie extraño? ¿Una camisa quemada?[10] ¿Y esas piedras? ¿Qué son esas cartas viejas y amarillentas? ¿Qué sentido tiene el ojo de una vaca? ¿Y esas figuras serpetinformes de las fotos?

Conclusión: sin que la dirección del museo explique las historias que hay detrás de cada pieza, muy pocas (poquísimas) tienen sentido por sí mismas. Claro que esas historias son por demás sorprendentes y producto de las vivencias que la propietaria dice haber tenido en su rol de testigo-investigador (como gusta llamarse a sí misma).

Es entonces cuando un universo de maravillas se despliega ante el visitante. Porque Simondini y su equipo cree realmente en cosas maravillosas. Por momentos hasta parece que viven en un mundo enteramente liminal, en que las extrañas luces que surcan el cielo entrerriano son sólo la punta de un ovillo mucho más increíble. Un ovillo que esconde eventos anómalos en los que (se dice) incursionan alienígenas, extrañas criaturas luminosas, duendes, aparentes monstruos lacustres y abducciones, entre otras cosas. Un verdadero Expediente-X.

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Francisco Goya (1746-1828)

Simondini afirma haber visto también alienígenas en Victoria.

"Yo tuve la oportunidad de ver seres extraterrestres en dos oportunidades. Eran muy pequeños, miden entre 70 y 80 centímetros de altura, tienen la cabeza grande y son blancos como si fuera una energía, no se puede ver a una persona. Por eso nosotros estamos manejando la hipótesis de que se trata de proyecciones u ologramas (sic) que quizás nos hacen ver cosas que no son".[11]

"Es así, de ninguna manera estamos solos en el universo. Vi seres, acá en Victoria. Con mucha gente hemos visto seres. Son pequeños, muy luminosos en la noche y siempre andan de a tres. Siempre son tres. Pequeños, finito. Yo los llamo Patas de Tero porque son tan finitos que las piernas, si son dos, parecen una finita."[12]

"Como verán trato en lo posible, de ser totalmente objetiva (…) ?escribe en su libro?. Entonces, uno llega a la conclusión, o todo el cosmos se puso de acuerdo para visitarnos, o ellos están mostrándonos una tecnología muy difícil de entender, haciéndonos creer lo que necesitan que creamos, por medio de hologramas o algún artilugio convincente. (…) Cuando surgieron los ya famosos GRISES, esto, tiene bastante aceptación en el mercado ufológico, a tal punto, que se hicieron muy populares; ahora bien, nosotros hemos visto seres en los campos de Victoria, todos eran seres de luz, estructuras luminosas, jamás podríamos afirmar que son los grises, aunque por su contextura física podrían serlo".[13]

Por otra parte, la titular del museo no está tan segura de que "vengan de arriba". Para ella es posible que procedan también "de abajo", habilitando así la historia de los intraterrestres.

"Todos tendrían que saber y conocer que en años muy remotos se podía venir caminando desde Australia hasta Ecuador o Perú. Esto se confirmó con la expedición realizada a la Cueva de los Tayos, que se produjo el 17 de febrero de 1968. Ahí pudo comprobarse la existencia de túneles subterráneos que se intercomunican con distintos países y se calculó, según palabras de Juan Moricz, investigador húngaro (nacionalizado argentino), la existencia de 10.000 km. de galerías en el interior de la Tierra, y claramente se vio en ellas la mano del hombre. Este tipo de investigaciones quedaron en el olvido, cuando fue y es una de las cosas más importantes realizadas en este siglo. (…) Por lo tanto mi investigación me llevó a comprender, que estos seres que comparten el planeta con nosotros, se ocultan posiblemente en eso túneles (…)."[14]

Frente a testimonios como los precedentes, las luces que danzan sobre el río Paraná y sus "misteriosas islas" no son más que simples adornos navideños; fáciles ?siguiendo los criterios de verdad que se manejan? de naturalizar.[15]

Y así, a medida que uno lee y escucha sus dichos se advierte un crescendo en el que la "experiencia" siguiente se vuelve más y más extraordinaria que la anterior, como si se buscara cubrir todo el espectro de fenómenos sobrenaturales que se dicen existen.

"Una noche decidimos ir al cerro de la virgen ?relatan Silvia Pérez Simondini, su madre, su hija Andrea y Ricardo Guzmán, en un documental del Canal Infinito, especializado en cuestiones paranormales?. Era un espacio bastante reducido donde no se podía maniobrar demasiado con un vehículo. Decidimos llegarnos ahí para observar el río desde ese sitio. La noche estaba muy fría. Una noche de invierno. Tremenda. A medida que íbamos llegando, nosotros podríamos jurar que no había nadie en el terreno. Solamente se veían los dos arbolitos que allí estaban. Y no había nada. Ni personas ni vehículos. Recuerdo que cuando llegamos estacionamos mirando a la costanera. Estábamos observando el horizonte y a los pocos minutos, no sé precisar cuánto tiempo, alguien comenta algo sobre "el auto de atrás". ¿Un auto? ¿Pero cómo podía ser un auto si cuando llegamos no había absolutamente nadie? El auto estaba detrás, apuntado hacia nuestro vehículo a un metro y medio. No más. Nos dimos vuelta todos juntos, miramos y nos llama la atención que era nuestro mismo coche el que estaba detrás del nuestro. Cómo se entiende eso, no lo sé. Y ninguno pudo discernir de qué se trató eso. La única deferencia que había entre un auto y el otro era que este auto desconocido no tenía patente. Pero era similar color oscuro, todas, todas las características del auto en el que nosotros nos movilizábamos. Empiezo a mirar hacia dentro del auto y hasta el mismo tapizado tenía. No se observa movimiento de personas. Pensamos en bajarnos y tocarlo, porque adentro, con los binoculares que lo estábamos observando, no había absolutamente nadie. Ricardo Guzmán abre la puerta para bajarse. Dio media vuelta por atrás del baúl. No se quiso aproximar porque sentía resquemor a lo desconocido, habida cuenta a su basta experiencia en eso. Se metió rápidamente al vehículo y ahí sí, por primera vez yo sentí miedo, porque era como que eso me estaba avisando que era algo sobrenatural. No era algo normal. Sobre todo por la forma en que apareció".[16]

Pero la explicación no tardó en llegar y Simondini la expuso a un periodista del periódico Puntal:

"(…). Por este hecho pensamos que son proyecciones (…)".[17]

¿A qué se refería con eso?

Evidentemente se están dando por supuestas muchas cosas y descartando otras al momento de aceptar como cierto el testimonio.

Pero en este universo mágico la cosa no terminó ahí.

Cuentan los testigos/ protagonistas arriba nombrados:

"Después de todo eso quedamos bastante conmocionados y, al poco tiempo, nos empezamos aquedar como adormecidos todos. Fue en ese momento que sentí una somnolencia y me dormí. ?La madre de Silvia, por entonces una mujer de 80 años, y que también estaba en el auto comentó que miró el reloj y dijo: ? ¡Recién es la una de la mañana y ya están dormidos! ?Seguidamente ella también cayó en un profundo sueño. ?En una de esas yo me desperté y le dije a Silvia: "Está todo oscuro. Está todo negro". Silvia se despierta. Evidentemente, no había luces en la costanera… Y de golpe, todo se disipó. Otra vez estaban las luces normales. Estaba todo bien. Se empezaron a despertar todos. Lo primero que hicimos fue mirar el auto de atrás. ¡No estaba! Cuando miro el reloj eran la una y treinta y cinco. Pienso que al momento de nuestro sueño algo ocurrió. Sé fehacientemente que ningún auto podría haber entrado ahí si no yo no hubiera movido el mío y es así que del mismo modo que apareció, desapareció. Nosotros, por el hecho de ir a buscar el fenómeno, estamos más expuestos a experimentarlo".[18]

Museo del imaginario

Actualmente la concepción tradicional que se tenía de los museos está cambiando, al punto de cuestionarse el valor que tienen los objetos (las piezas) a la hora de reproducir (y enseñar) aquellas cuestiones que afectan y preocupan a la sociedad de nuestros días. La mera acumulación de piezas empezó a ser cuestionada y muchos especialistas en el tema critican la función de "depósito" que muchos museos han tenido hasta hoy. Es que resulta difícil con un objeto acercar las ideas que hoy interesan transmitir: igualdad, libertad, derechos humanos o democracia (problemas acuciantes del mundo que vivimos).

Por ende, si cada vez es más frecuente que los museos modernos se orienten a cuestiones contemporáneas: ¿cómo reflejar "con cosas" conceptos tan abstractos como los señalados arriba? ¿Con fotos? Es posible, pero no bastan. ¿Qué piezas usar entonces?

Algo es claro en el mundo de la museología profesional: la naturaleza, significación y utilidad de los objetos está cambiando. El viejo paradigma se agota, pero el nuevo no termina de concretarse. Los museos parecerían estar pasando un momento liminal, de crisis, de grandes cambios en donde la ambivalencia es un hecho; y es en este contexto donde debemos ubicar al Museo Ovni de Victoria y todos los demás museos "bizarros" del mundo.

No cabe duda de que la temática ovni y lo paranormal a ella asociada son cuestiones legítimas y dignas de ser estudiadas desde diferentes ángulos. Es una problemática que interesa a la gente y que denota las preocupaciones, sueños, ansiedades y fantasías de nuestros días. Así como también el anuncio de un cambio en el paradigma vigente en la manera de ver el mundo.

Sólo en ese sentido, la existencia del Museo Ovni estaría justificada.

¿Es un reflejo de la transición de la modernidad racionalista hacia un posmodernismo irracional, guiado otra vez por una cosmovisión mágica, animista y teocéntrica, en la que los dioses son sustituidos por extraterrestres y seres anómalos (daimónicos)?

¿Por qué se desea conservar cosas que difícilmente reflejen acontecimientos reales y objetivos? ¿Tendría sentido un museo que ponga en exhibición las alas de un ángel o la rueda del trineo de Papá Noel y tomarlo en serio? ¿Y si expusiéramos el prepucio de Cristo? ¿O un recipiente con leche de a virgen?

Si así fuera, ¿no nos estaríamos pareciendo mucho a los coleccionistas de reliquias medievales?

Convengamos que durante la Edad Media éstas proliferaron por doquier. Fueron una clara expresión de fe, un salvavidas a las ansiedades y temores de un tiempo complicado, pero al mismo tiempo un gran negocio para muchos otros. De hecho, se levantaron catedrales enteras sobre los supuestos huesos de un santo católico (los cuales, con sólo tocarlos, le quitaban al creyente decenas de años que purgar en el purgatorio).

Pero claro, no somos profetas, ni adivinos. No podemos conocer nuestro futuro (¿los extraterrestres podrán?). Así todo cabe hacernos una pregunta más (sin aspiración a que sea respondida): ¿Qué nuevas catedrales se levantarán sobre los restos de ?por ejemplo? la camisa de un pobre paisano que dijo ser atacado por rayos desde una nave alienígena?

Algo es cierto: las vitrinas tienden a sacralizar las piezas exhibidas. Una simple punta de flecha cobra relevancia y valor cuando se la etiqueta y pone detrás de un vidrio; que pierde (al menos para el neófito) cuando se la agarra con la mano desnuda.

¿Qué decir, entonces, del molde de la huella de un chupacabras? ¿O de una chapa que sugieren es parte de una nave de otro planeta?

Es evidente que en el caso de la punta de flecha podríamos hacer referencia a una historia palpable, confirmada: la de su diseño y uso. Pero, ¿qué decir de los objetos "hechos" por seres que son claramente producto del imaginario social?

En este caso deberíamos dar por supuesto (como con las reliquias) muchas otras cosas de las que no hay ?a la fecha? ninguna prueba incontrastable e incontrovertible que las sindique como reales. Así todo, creo que vale la pena reflejar en un museo esta tendencia. Como vale la pena investigar y estudiar críticamente las creencias en las que se apoya.

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La función contemplativa ante una pieza de museo está cambiando.

Hoy lo que se busca es la interacción y la necesidad de divertir, sin caer en la "disneyficación" de los museos

Hoy la propensión es la de convertir los museos en espacios informales, de información, flexibles y abiertos a los negocios. Están más descontracturados que antes. Menos solemnes. De todos modos, el viejo modelo, inaugurado entre los siglos XVIII y XIX, no ha desparecido por completo. Lo que muchos siguen definiendo como "museos serios" siguen marcando las pautas.[19]

Como espacio social, depósito, "santuario" y repositorio público, todo museo deber ser relevante para la comunidad, tanto en lo estrictamente cultural como también en lo económico (el turismo que gira en torno al tema es muestra de ello). Pero por desgracia la balanza está desequilibrada. El último criterio (el crematístico) es el que prevalece y el caso del Nuevo Museo Ovni del año 2012 es un perfecto ejemplo de lo que decimos.

Ojalá que alguna vez esto cambie. Como también el excesivo personalismo narcisista que pone el acento en los directores y no tanto en la institución. Pero, a los museos privados no se le puede pedir peras al olmo. Es comprensible que eso ocurra.

Finalmente, ya para terminar, los museos deberían convertirse en foros de debates. En verdaderos ágoras donde todas las opiniones sean oídas, aún las que van en contra del sentido original del proyecto.

No negamos la tolerancia del museo de Victoria. Todo lo contrario. Su directora la explicita a diario, además de su amabilidad, calidez y convencimiento envidiable. Ella concretó su sueño y eso es lo más importante que se exhibe en su querido local.

¿Museo-templo? ¿Museo de sitio? ¿Museo de la memoria?

Es probable que sea todo eso al mismo tiempo, aunque para nosotros represente un perfectible ejemplo de Museo del Imaginario Social.

FJSR

JULIO 2017

 

 

Autor:

Fernando Jorge Soto Roland[20]

 

[1] El caso de Capilla del Monte es sintom?tico al respecto; al punto de observar una clara inclinaci?n a tratar a los extraterrestres como si fueran esp?ritus provenientes del M?s All?, retrotrayendo la credulidad al nivel de las pr?cticas espiritistas.

[2] V?ase los comentarios dejados en la p?gina Web de Tripadvisor/ Museo Ovni. Disponible en Web: https://www.tripadvisor.com.ar/Attraction_Review-g1198452-d3927141-Reviews-Museo_del_Ovni-Victoria_Province_of_Entre_Rios_Litoral.html

[3] Restos de la estaci?n espacial rusa Saliut 7 que cayera en suelo argentino en febrero de 1991, impactando en la regi?n andina y provincias de Buenos Aires (cercan?as de Capit?n Berm?dez) y Entre R?os. Claro que no basta la exhibici?n de la pieza (que es s? misma de extraterrestre no tiene nada): la misma viene acompa?ada por la historia que Simondini relata respecto de seres alados que habr?an visto los astronautas que trabajaban en esa ?hoy desaparecida? estaci?n sovi?tica. Claro que es necesario aclarar que la directora del museo est? convencida de que las tramas de la serie de TV Los Expedientes Secretos X son casos reales (sic).

[4] Sobre esta ?chapita? no me extender? puesto que el tema ya ha sido suficientemente estudiado (y rebatido) en numerosos art?culos y cap?tulos de libros. Al respecto recomiendo el escrito por Alejandro Agostinelli en su libro Invasores. Historias reales de extraterrestres en la Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2009, Cap?tulo ?Cielo picado en Victoria?, pp. 301-322. Del mismo modo el cr?tico y ?cido an?lisis hecho por Jos? Carreras, ?La ins?lita chapa ovni de Victoria?. Disponible en Web: http://circuloesceptico.com.ar/2011/12/la-insolita-chapa-ovni-de-victoria

[5] La casi dulce ingenuidad con que trataron el tema al momento de su inauguraci?n es digna de ver en el video publicitario que el Museo Ovni subi? a Internet oportunamente. V?ase: El Caso Roswell se recrea en el Museo Ovni. Disponible en Web: http://www.visionovni.com.ar/archivos/1322 . Y muy especialmente el video disponible en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=Mu3S_jPH-Jg

[6] Sobre la gran mentira del caso Roswell, perge?ada por Stanton Friedman y sus secuaces v?ase, entre otros trabajos: Navarro Y??ez, Alejandro, Los Vikingos de Marte y otras historias cient?ficas sobre la b?squeda de vida extraterrestre, Editorial Guadalmaz?n, Espa?a, 2016. Y muy particularmente los excelentes art?culos del periodista7investigador Alejandro Agostinelli: Remember Roswell (I) Naufragio alien?gena. Disponible en Web: http://factorelblog.com/2014/07/05/naufragio-alienigena-en-roswell/ . Remember Roswell (II) Pens? que se trataban de mu?ecos. Disponible en Web: http://factorelblog.com/2014/07/07/remember-roswell-ii-pense-que-se-trataba-de-munecos/ Y la ?ltima parte, Rememeber Roswell (III) Patente de Corso. Disponible en Web: http://factorelblog.com/2014/07/08/remember-roswell-iii-patente-de-corso/

[7] V?ase: Museo Ovni declarado de inter?s por el senado entrerriano. Disponible en Web: http://axxon.com.ar/noticias/2012/06/museo-ovni-de-victoria-fue-declarado-de-interes-por-el-senado-entrerriano/

[8] V?ase: El Museo Ovni reabre sus puertas en Entre R?os. Disponible en Web: https://www.diariopopular.com.ar/el-museo-del-ovni-reabre-sus-puertas-rios-n136748 y http://misteriosenlaweb.blogspot.com.ar/2012/07/cierra-el-museo-ovni-de-victoria-entre.html

[9] No nos deber?amos sorprender. A diario ocurre esto con objetos de la vida hasta hace poco cotidiana. En su defecto tome un viejo tel?fono con disco y d?selo a un ni?o nacido despu?s del 2005 (por poner una fecha). Es muy probable que no sepa que es, ni c?mo funciona.

[10] V?ase uno de los casos m?s emblem?ticos (seg?n Simondini) de la ciudad de Victoria: El Caso de Modesto ?Cota? Colman, un paisano valiente que enfrent? a un ovni con un fac?n y result? siendo atacado por rayos desde la nave (??). Disponible en Web: http://www.visionovni.com.ar/archivos/19 //La camisa que se exhibe es la que llevaba en tal tremendas circunstancias.

[11] Testimonio vertido en el Diario Puntal, el martes 15 de setiembre de 1992, P?g. 17. (Hay una foto de la nota encuadrada y colgada en una de las paredes del Museo Ovni.

[12] Testimonio dado en el programa En el Camino de Mario Markic. Disponible en Web: https://www.youtube.com/watch?v=YvAcxwqsY0s

[13] P?rez Simondini, Silvia, ?Por qu? Victoria, Entre R?os? Fen?meno Ovni, Talleres Master Digital, Argentina, 1? edici?n 2007, P?g. 159, 160.

[14] Ib?dem, P?g. 150,151.

[15] Al respecto v?anse una serie de notas realizadas a isle?os y vecinos de Victoria, quienes manifiestan claramente el clima ?m?gico? que dicen se vive en las islas que jalonan el r?o. Presencias extra?as en una de las islas de Entre R?os. Disponible en Web: http://www.elintransigente.com/argentina/2014/8/19/presencias-extranas-unas-islas-entre-rios-mira-video-260948.html // Extra?o ser apareci? en Victoria parte 1-6. Disponible en Web: https://www.youtube.com/watch?v=56Pct_NGw8o // Extra?as criaturas vistas en Entre R?os. Disponible en Web: https://www.youtube.com/watch?v=S_wdMy-G4ZY //

[16] V?ase: Documental Canal Infinito, Ovnis en Victoria (minuto 34 al 37:38). Disponible en Web: https://www.youtube.com/watch?v=rJ3PhsNrD8Q

[17] Testimonio vertido en el Diario Puntal, el martes 15 de setiembre de 1992, P?g. 17. (Hay una foto de la nota encuadrada y colgada en una de las paredes del Museo Ovni.

[18] V?ase: Documental Canal Infinito, Ovnis en Victoria (minuto 37:38 a 40:52). Disponible en Web: https://www.youtube.com/watch?v=rJ3PhsNrD8Q

[19] Reconozco que mi postura cr?tica ?imposible de obviar en este art?culo? est? influenciada por esta larga herencia de academicismo.

[20] Profesor en Historia por la Facultad de Humanidades de la UNMdP.

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