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Cuando la Biblia desafía a los arqueólogos

Enviado por Leroy E. Beskow



Cuando la Biblia desafía a los arqueólogos - Monografias.com

William Albright, el decano de los arqueólogos de Palestina, dijo: "Las informaciones históricas de la Biblia se muestran tan confirmadas que superan mucho las ideas de cualquier moderno estudioso de la crítica, que tiende constantemente a equivocarse hacia el lado de la Alta Crítica". (1) Las antiguas ciudades como Laquis, Hazor, Meguido y Nínive son unas pocas entre las que eran totalmente desconocidas por los historiadores, y era motivo de burla por los escépticos.

Más tarde se formó otro grupo de arqueólogos contrarios a la Biblia que se les llamó "minimalistas", que argumentaban que sólo se puede aceptar científicamente un descubrimiento si posee todos los datos necesarios. Lógicamente, ellos mismos se vieron limitados para poder documentar sus propios descubrimientos, y no solo no practicaron sus normas, sino que las fechas y otras afirmaciones relacionadas con la Biblia, fueron posteriormente corregidas por las dataciones de radio-carbono y nuevos descubrimientos arqueológicos. Y hoy, por tratar de hacerse conocer, los arqueólogos se critican entre sí, llevando a la arqueología actual a una situación lamentable. (2) 

Esto se ve cuando para fechar las fuentes arqueológicas del éxodo de Israel, se encontraron con una diferencia de más de dos siglos de cronología. Esto llevó a una confusión y finalmente a la negación total entre los mismos arqueólogos hebreos, de la existencia del Israel histórico. Es llamativo, ¿verdad? También afirmaban que los libros atribuidos a Moisés no pudieron ser escritos en el siglo XV a.C.. Y por lo tanto no se trataría de hechos históricos, sino de leyendas escritas cinco siglos después. Pero ahora se conocen vastas bibliotecas anteriores al tiempo de Abraham en Uruk, Lagash, Ur, Kish y Babilonia de hasta tres milenios antes de Cristo. Wellhausen decía que el Pentateuco de Moisés fue escrito después del cautiverio babilónico el 539 a.C. Pero un amuleto de plata encontrado en una tumba del 650 a.C., con escritura hebraica antigua, se pudo leer los textos de Nímeros 6:24-26 con una bendición sacerdotal y el nombre de Yahweh de la Biblia. (3) 

Según el geólogo Robert Schoch, "Noé es solamente un cuento en una colección mundial de al menos 200 mitos de un diluvio, los cuales son los más generalizados de todos los mitos antiguos y por tanto se pueden considerar entre los más antiguos". (4) 

Pero se ha reportado leyendas de naciones como China, Babilonia, Méjico, Sudán, Siria, Persia, India, Noruega, Gales, Irlanda, Indonesia, Romania, etc. En el 95 por ciento de más de doscientas leyendas, el diluvio fue universal; en el 88 por ciento, una familia fue salva; en el 70 por ciento, la supervivencia fue por medio de un barco; en el 67 por ciento, también se salvó a los animales; en el 66 por ciento, el diluvio se debió a la maldad del hombre; en el 66 por ciento, los sobrevivientes habían sido prevenidos; en el 57 por ciento, terminaron en una montaña; en el 35 por ciento, se enviaron aves del barco; y en el 9 por ciento, exactamente ocho personas se salvaron. Todo esto, teniendo en cuenta que lo que se cuenta ocurrió miles de años antes que se lo escribiera, y cuando no había medios de comunicación necesarios como para que en los lugares más apartados de los 5 continentes, se pudiera transmitir y repetir lo mismo. (5) 

Otra crítica fue la longevidad bíblica de los antediluvianos, que podía acercarse al milenio. Pero en el Prisma de Weld Blundell, descubierto en 1921 en las excavaciones de Larsa, se nombra a los patriarcas (con la variante de la pronunciación babilónica), con edades muy mayores a la de los postdiluvianos. Las discrepancias entre la Biblia y los textos babilónicos son apenas de 21 años. (6)

Confirmando la historia bíblica de la construcción de la torre de Babel (Gén. 11:1-9), en 1872, George Smith descubrió una tableta con texto cuneiforme, que decía que Dios se ofendió por haber hecho una gran torre, y "ellos [los constructores] fueron esparcidos y su lengua se volvió extraña"; siendo que antes "todo el universo, en unísono, [adoraba] a Enlil en una sola lengua". (7)

Se encontró en la tumba de un noble egipcio del tiempo de Abraham, un mural en colores, muy bien conservado, donde se ve a 37 mujeres con hombres de barba (característico del pueblo hebreo) que concuerda con la descripción de Génesis 12.

Conforme a lo descrito en Génesis 41, donde José interpreta el sueño de Faraón profetizando siete años de sequía, y dando consejos para ese evento, la llamada "Estela del Hambre", descubierta en Sehel, y que hace memoria del hecho acontecido 2.500 años antes, dice: "Lloro sobre mi trono, todos en el palacio están en angustia […].En un período de siete años, el grano se volvió escaso y seco […] todos estaban en desgracia". (8) 

José llegó a ocupar un lugar importante en la corte faraónica. Y el arqueólogo Bryant Wood encontró una tumba hebrea, que hoy es visitado por turistas, como "la primera evidencia material de la presencia de los hebreos en Egipto". En su mano derecha tiene el cetro de primer ministro del reino. Y el profeta Isaías dice que fue erigida en memoria de la dirección del Dios Yahweh (Isa. 19:19). La gran imagen muestra el rostro y el color de cabello de los semitas, y la vestimenta de colores típica de los hebreos. La tumba no contiene su cuerpo embalsamado como el principal después del Faraón de Egipto, por cuanto la Biblia dice que sus restos fueron trasladados a Canaán (Isa. 19:19; 50:25,26). Existe una foto de la primera tumba de José en su tierra, del año 1865, donde se encuentran sus restos. Hoy el edificio se encuentra reformado. (9)

También se conservan los grandes graneros de José edificados bajo tierra, para los siete años de sequía que vendría según Dios le mostró. Se ven grabados egipcios mostrando cómo bajaban y subían por las escaleras. Esto enriqueció mucho al faraón, y por eso José fue muy estimado, a pesar de ser extranjero.

Como muchos hoy dudan de la existencia del éxodo judío, Ron Waytt y otros arqueólogos describen las siguientes pruebas arqueológicas:

El pozo de Isaac, hijo de Jacob, cerca de Sicar: Jesús, los samaritanos y los beduinos del lugar le llaman el "Pozo de Jacob". Hoy existe un monasterio ortodoxo griego, que lo conserva.

En la estela de Merneptah, en Luxor, el pueblo de Israel es mencionado entre otros pueblos. También es mencionado en la "Estela de Israel", de fecha muy anterior al tiempo de Ramsés II, como la mayoría creía. También en la "Estela de Berlín", datada en 1360 a.C., donde se nombra a "Israel", cuando Ramsés II todavía no existía (10). Esto explica por qué los arqueólogos no encontraron datos arqueológicos de Israel en tiempos de ese rey de la XIX dinastía egipcia, que reinó de 1279 a 1213 a.C. Lo más probable sería en tiempos de Tutmosis III y la reina Hatshepsut, que crio al bebé Moisés abandonado en una cesta. Esto nos llevaría a Amenhotep II (1450-1425) como el faraón del éxodo hebreo. (11)

En el Museo de Antigüedades de Leiden, Holanda, se encuentra el papiro que describe las plagas de Dios contra el Faraón, descrito por Moisés en Éxodo capítulos 7 al 13. El papiro fue escrito por Ipuwer, titulado: "Las admoniciones de un sabio egipcio". Fue descifrado por Alan H. Gardner y presentado en 1909; y entre otras cosas dice: "Los extranjeros vinieron a Egipto […] han crecido y están por todas partes […]: "Todas las aguas que había en el río se convirtieron en sangre, y los peces que había en él murieron. El río se corrompió tanto, que los egipcios no podían beber de él; y cuando uno bebía del río ensangrentado, se apartaba con sed. […] La casa real perdió a todos sus esclavos […] los muertos están siendo sepultados por el río […] los pobres [esclavos hebreos] se están volviendo los dueños de todo […] los hijos de los nobles están muriendo inesperadamente […] el pueblo del oasis [de Gosén en el delta del Nilo] se está yendo, llevándose las provisiones para sus ceremonias [religiosas]". (17) 

Murió todo el ganado de Egipto. También cayó granizo con fuego, y las plantas de lino y de cebada quedaron destrozadas. Miren, la sangre se derrama en todo el país y muchos mueren.

Los egipcios se despojan de sus vestimentas, y los más humildes servidores se llevan lo que encuentran: El oro, la plata y la turquesa… y los esclavos [que se visten con ellos] lucen excelentes" (Ver Éxo. 25:3-7; 32:2). Los nomos [los líderes regionales de Egipto] quedaron desbastados. Ciertamente el miedo está por… un millón de hombres. Hay que expulsar a esos poderosos (Éxo. 12:37) (12).

Debido a la muerte por las plagas, comparando con otras fechas, los arqueólogos encontraron sepultados un número significativamente mayor de niños y hombres.

Según Moisés, los hebreos salieron de Gosén hacia el sur pasando por Sucot y Etam, que era el límite de la población antes del desierto, y caminaron por el desierto de la península de Sinaí (llamada así por error por la madre Elena del emperador Constantino I), atravesándola hasta llegar al Etam "que está al confín del desierto" (Hebreo quétse, que significa costa, confín, extremidad, fin, límite, orilla: Núm. 33:6). Es decir, el segundo límite. Por lo tanto, no permanecieron en este desierto, que entonces pertenecía a Egipto, sino que lo cruzaron hasta llegar a la orilla del Mar Rojo, hoy llamado Golfo de Acaba.

Este dato es importante, pues una posición da a entender que Israel fue de Sucot y Etam hacia el sur bordeando el Golfo de Suez, permaneciendo así cerca del pueblo egipcio en lugar de alejarse de su ejército. Pero al cabo de tres meses de caminata, ya deberían estar cerca de Canaán, por tierras de Edom y Moab. Para los egipcios esto significaba ya estar fuera de su alcance, así que se apuraron para encontrarlos. Pero entonces, para confundirlos, Dios impidió que se acercaran a Canaán, ordenando que volvieran sobre sus pasos hacia el sur-oeste para cruzar el Mar Rojo, llamado Golfo de Acaba. Así llegaron por Pi-hahirot a la playa de Nuweiba (Núm. 33:7,8). (16).

Los que creen que bordeaban el Golfo de Suez desde el Etam de la ciudad egipcia, aquí tendrían cuatro problemas:

  • a) Que desde Sucot al Etam de la población egipcia, que limitaba con el desierto de Sinaí, no necesitarían caminar por "tres meses", sino sólo días.

  • b) Este "Etam" daba comienzo al desierto, no a su fin, según Números 33:6.

  • c) Al "volver" sobre sus pasos (Núm. 33:7) de este "Etam", llegarían otra vez a Sucot o se toparían con el Golfo de Suez. Y al cruzarlo, los egipcios los esperarían para matarlos. Por lo tanto, era necesario que caminaran por todo el desierto del Sinaí para cruzar el Mar Rojo (Golfo de Acaba), que los alejara no sólo de los límites del "Etam" de la ciudad egipcia, sino de la "Etam" de todo Egipto. Recuerde que el dominio egipcio llegaba hasta el Golfo de Acaba. Ese era su verdadero "Etam".

  • d) Para llegar a orillas del Mar Rojo, el pueblo tuvo que pasar por "un desfiladero rocoso para acampar junto al mar" (13). Pero ni en Sucot ni en el Etam de la ciudad egipcia hay montañas. Sí las hay en Nuweiba antes de llegar a la playa del Golfo de Acaba.

En 1984 Ron Wyatt decubrió en el lugar una gran playa, donde se reunieron los 2 millones de hebreos para ver cómo Dios destruía a los egipcios. Pudieron pasar, porque Dios abrió el mar por medio de un fuerte viento (Éxo. 14:21,22), donde justamente en ese lugar hay como un puente de tierra submarina a sólo 15 metros de profundidad y de 16 km de largo. Y R. Wyatt encontró allí ruedas del tiempo del Faraón, partes de sus carros, huesos humanos y de caballos, y en la web se pueden ver las fotografías cerca de las costas de Arabia y Nuweiba. Investigados por la Facultad de Arqueología de la Universidad del Cairo, encontraron cerca de 400 esqueletos humanos. Las ruedas, cubiertas parcialmente de corales, se conservaron porque están forradas con metal. Pero la madera se desintegró (Éxo. 14:25).

Después de cruzar el Mar Rojo, en territorio de Arabia, caminaron por 3 días de Etam a Mara, donde había aguas amargas (Núm. 33:8); y de allí a Elim, donde en ese oasis de Arabia todavía se conservan las siete fuentes, pero con mayor número de palmeras.

Pero como en los planes divinos Israel debía vagar por 40 años, Moisés recibió la orden de volver junto al Golfo de Acaba (Núm. 33:10). Luego pasaron al desierto de Sin, donde comenzaron a comer el maná (Éxo. 16); luego a Dofca, Alús, y llegaron a Refidím donde el pueblo se quejó porque tenía sed, y Moisés golpeó la peña. Todavía la peña se conserva en pie como un monumento a la falta de fe de esta primera generación de Israel. Y se ve claramente cómo dejó sus huellas el torrente de agua que bajaba de esa roca partida.

Siguieron caminando por el cañón Al Wwati, donde todavía se conservan los restos de las 12 columnas en nombre de las 12 tribus. Cerca de ese lugar están los restos de la casa o cueva de Jetro (magh"ir Shayz), suegro de Moisés. De ese lugar vino Jetro a visitar a su yerno y darle buenos consejos para su gobierno.

Finalmente, Israel llegó al Sinaí al pie del Blackened Peak Jebel el Lawz (Monte de a Ley) o Monte Sinaí en Arabia, también llamado Horeb, donde al pie de la misma montaña Moisés vio la zarza ardiente (Éxo. 3:1,2). En buena parte del trayecto del desierto, se han encontrado miles de grabados en las grandes piedras, con figuras del santuario hebreo, y especialmente del par de sandalias que usaban, pues se les prometió entregar, "como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie" (Jos. 1:3). Además, se encontró cerca de un centenar de punta de flechas y lanzas en la zona donde guerrearon con los madianitas (Núm. 25:17,18). (14)

Confirmando a la revelación de Pablo en Gálatas 4;25, el historiador Flavio Josefo informa que "El Monte Sanaí es el más alto de las montañas, en la región de la ciudad de Madián". Y Hershel Shank escribió: "Jebel el Lawz es el sitio más probable para el Monte Sinaí" (15). En las grandes piedras del valle quedan registradas inscripciones hebreas y dibujos del santuario. Pero no hay seguridad si todos esos grabados fueron hechos en el siglo XV a.C. También hay un gran corral de piedras para cercar a los animales del sacrificio; y se encuentran esas 12 columnas de piedra en memoria de las doce tribus de Israel. Todo esto fue descubierto y fotografiado por el Dr. Ron Wyatt. (16).

En Arabia Saudita, al sur de una playa junto al brazo este del mar Rojo, se encontró una columna de granito rojo que parece haber sido levantada por el rey Salomón, ya que aparece su nombre con escritura hebrea bastante borrada (por estar expuesta al tiempo), y que se pueden leer también las palabras: Faraón, Mizraím (Egipto), Moisés, muerte, agua, Yahweh y Edom (18).

Ahmosis I (siglo XV) expulsó a los hiksos, que se hicieron amigos de los hebreos. Y D. Redford argumenta que los hiksos levantaron la Tumba de Benihasán, donde se ven figuras de una familia hebrea en Egipto, nombrándolos como los "Amo", que significa del pueblo de Dios.

Moisés vivió bajo la protección de la Hija de Tutmosis I, de Tutmosis II y Hatshepsut, y Moisés huyó de Egipto antes que reinara Tutmosis III. En la antigua mina de Serabit El Khadim, se descubrió la más antigua escritura alfabética, donde un esclavo hebreo del tiempo de Tutmosis II escribe en la roca: "Èl [Dios singular en henreo] sálvame" (19).

En Petra, el monte más dominante , de 1350 m. sobre el nivel del mar, es "Javal Arun" o montaña de Aarón, donde fue sepultado Aarón, el hermano de Moisés, en la cima. La Biblia le llama "monte Hor" (Núm. 20:28), y sobre la cima hay una edificación en memoria del hecho.

Finalmente, luego de 7 lugares más, el pueblo hebreo llegó a Moab junto al río Jordán (Núm. 33:3-49). En 1936, el arqueólogo John Garstang descubrió que las murallas de Jericó fueron destruidas volcándose hacia afuera de 1400 a.C. Años más tarde la minimalista británica Kathleen Kenyon aseguró que fueron destruidas 150 años antes que llegara Josué. Pero el Dr. En Arqueología, Bryant Wood reexaminó todo y concluyó que Garstang y la Biblia tenían razón. (20). Y en las cartas de Tel el-Amarna, los hebreos (habirus) también son nombrados otra vez en Bet Seán, de Set I y más tarde Ramsés II en tiempo de los jueces en el siglo XIII a.C. (21).

Con los años el primitivo pueblo de esclavos llegó a ser una nación. Por eso se nombra a Israel en una estela erigida cerca del año 1230 a.c. por orden del faraón Merneptah, junto con Ascalón, Gezer, Hurru y otras. (22). Esta estela escrita en una piedra de unos 2,5 metros de alto; fue encontrada por F. Petrie en 1896, y hoy se encuentra en el Museo del Cairo. En 1993, en el Tel Dan, el Dr. Avraham Biran encontró una inscripción aramea, ordenada por Hazael, rey de Siria, donde menciona su victoria sobre la "casa de David". (23)?

Los minimalistas aseguraban que el túnel de Ezequías ante la venida de Senaquerib, según 2 Crónicas 32:2-4, no había sido construido sino 15 años después de lo anunciado. Pero en 2003, tres científicos revelaron la verdadera fecha datándolo con radiocarbono alrededor del 700 a.C., exactamente con la llegada de Senaquerib a Jerusalén, publicando los resultados en la revista Nature, del 11 de setiembre de ese año.

Los arqueólogos también encontraron un sello del rey Ezequías con la expresión hebrea "lamelekh", que significa "perteneciente al rey". Robert Deutsh leyó: "Perteneciente a Ezequías, [hijo de] Acaz, rey de Judá". (24)

En el "Prisma de Tailor", de los anales del rey asirio Senaquerib (691-689 a.C.), confirma el texto de 2 Crónicas 32:25, donde Dios condena al rey Ezequías por sus errores, pero por salvar a su pueblo, envía a un ángel que produce una confusión entre los asirios, muriendo sin batalla 185.000 (2 Reyes 19:35,36). En el palacio de Nínive se ilustra esa campaña ganada en Laquis, pero no se menciona nada de lo sucedido luego en Jerusalén (costumbre muy común de entonces de ocultar las derrotas). (25)

En el año 587 a.C. Ezequiel recibió un mensaje divino que Tiro sería capturada por Nabucodonosor, rey de Babilonia (Eze. 26:7-11). Trece años después (574 a.C.), Nabucodonosor sitió la ciudad y derribó sus muros. Pero la profecía decía que finalmente Tiro quedaría arrasada y transformada en "peña lisa" (Eze.26:14). Eso sucedió 256 años más tarde por Alejandro Magno. (26).

C. C. Torrey, de la Universidad de Yale, en su libro Pseudo-Ezrkiel and the Original Prophecy, aseguraba que el libro bíblico de Ezequiel era totalmente falso. Ocho años después la arqueología lo desmintió con el descubrimiento de la antigua ciudad de Laquis, mencionada en la Biblia más de veinte veces, y que fue destruida el 586 a. C. y abandonada hasta el 450 a. C. En el Tell Duweir se encontró 18 cartas escritas en hebreo antiguo del 589 a. c.

También se decía que las famosas profecías de Daniel en Babilonia, donde se mencionan los cuatro grandes imperios que le sucederían, es a saber: Medopersia, Grecia, Roma y el establecimiento del cuarto con la venida del Mesías, próximo a cumplirse, no podía ser un libro profético sino histórico, escrito por un falso Daniel en el siglo II a. C. (Daniel 2,7-9,12). Pero en las crónicas babilónicas se destacan hechos no conocidos desde el siglo VI a.C. hasta el siglo XX. Y, lógicamente, ese falso Daniel no podía conocerlos en el siglo II a. C., y menos la Alta Crítica. Los críticos decían que el rey Nabucodonosor jamás existió. Pero se encontró una tableta babilónica donde se lee: "Yo soy Nabucodonosor, rey de Babilonia", descifrado por Henry Rawlinson, y un cilindro de escritura cuneiforme con mayor información. (27).

Los escépticos también negaban la existencia del rey babilónico Belsasar, pues el último rey fue Nabonido. Pero en 1861 el asiriólogo W. H. F. Talbot publicó la tableta cuneiforme de "La oración de Nabonido", descubierta por H. C. Rawlinson, donde se nombra a su hijo Bel-shar-usur, o Belsasar, como corregente mientras él estaba ausente por un buen tiempo. Y eso ocurrió hasta la invasión de los medo-persas sin batalla, debido a que todos estaban borrachos en un festín; y donde en esa misma noche mataron a Belsasar. (28).

Por este descubrimiento la llamada Alta Crítica fue desbaratada, ya que era imposible que en el siglo II a.C. alguien pudiera saber que el que estaba sentado en el trono en ese momento histórico no era Nabonido sino su hijo. Y esto significa que el libro de Daniel era una profecía cumplida en sus detalles desde el siglo VI a.C.

Por último, el argumento de que las escrituras y las copias de los originales de los libros de la Biblia no pueden ser verídicos, por haber sido escritas en algunos casos mucho tiempo después, no le quita a la Palabra de Dios su confiabilidad. El libro de Isaías copiado por los masoretas en la Edad Media, dista más de mil años del original. Sin embargo, las variantes textuales cotejadas con los textos antiguos son mínimas. 

Sólo del Nuevo Testamento, existen más de 5.600 copias antiguas. Esto contrasta con el segundo libro más autenticado del mundo, La Ilíada, de Homero, que existen sólo 643 copias manuscritas, que distan del original 500 años. De La guerra de las Galias, de Julio César, escrito 100-44 a.C., la copia más antigua es del 900 d.C., es decir casi un milenio del original, y sólo existen 10 copias antiguas, y no existen discusiones al respecto.

El texto más antiguo del Antiguo Testamento, el Codex Babylonicus Petropolitanus, data de 1008 d.C., es decir 1400 años más tarde. Pero las copias de todos ellos, menos el del libro de Ester, fueron encontrados desde 1947 en las cuevas de Qumrán (en total 972 manuscritos), que datan de entre los años 250 a. C. y 66 d. C. Lo que llama poderosamente la atención, es la fidelidad de las copias comparadas con los manuscritos antiguos y las Biblias actuales. Este descubrimiento arqueológico llegó a darle a la Biblia un apoyo nunca esperado contra sus críticos.

Por último, podemos destacar el apoyo que la arqueología le dio al Jesús histórico, al encontrarse el "Osario de Santiago", dado a conocer por paleógrafo André Lamire. En él está grabada la leyenda: "Santiago, hijo de José, hermano de Jesús", confirmando el texto de Mateo 13:55 y Marcos 6:3, y verificado por la datación del C14 (29).

Ante todos estos hechos que leímos, recordamos las palabras de Jesucristo, cuando a los que pretendían silenciar a sus discípulos, dijo: "Os digo que si estos callaran, las piedras clamarían" (Luc. 19:40). Y también las del profeta Isaías que dicen: Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre (Isa. 40:8).

--------------------------- 1. W. Albright, The Arqueólogy of Palestine, (Inglaterra: Penguin Books, 1949), p. 229.  2. William Kerr, Alta crítica: Avancos e Recuos, (Congr. Cult. Rel.,1940, p. 174.  3. Rinldo Fabris, ed, Problemas e Perspectivas das Ciencias Bíbicas, (S. pablo, Ed. Loyola, 1993), p. 13.

5. Robert Schoch, Voyages of the Pyramid Builders (New York: Jeremy P. Parcher/Putnam, 2003), p. 249, 6. James Perloff, Tornado in a Junkyard: The Relentless Myth of Darwinism, (Arlington, MA: Refuge Books, 1999), pp. 167, 168. 7. Alfred Rehwinkel, The Flood, (Sain Louis: Concordia Publishing House, 1951), pp. 166,167. 8. Robert Boyd, Tells Tombs and Treasure, (Grand Rapids: Baker, 1969), p. 65. 9. Miriam Litchtheim, Ancient Egyptian Literature: A Book of Readings (Berkerley: University of California Press, 1980), vol. 3, pp. 94-100.

10. El éxodo. Patrones de evidencias. Documental, https://www.youtube.com/watch?v=2rK5o8RNXxA. 11. Bryant Wood, New Discoveries at Ramesses", http://abr. Christianans.net/enews/jul2002.html. Visitado el 3-3-2006. 

12. La admoniciones de Ipuwer. Egiptomanía.com, https://www.google.com.ar/search?q=las+admoniciones+de+ipuwer&rlz=1C1GGRV_enAR751AR751&oq=las+admoniciones+de+Puwer&aqs=chrome.1.69i57j0l2.11547j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8,

13. Elena G. de White, Patriarcas y profetas, (M. View, California: Publicaciones Interamericanas, 1955), p. 288.

14. La conexión del Sinaí, https://www.youtube.com/watch?v=I1CA8yFpVQA&t=3s.

15. La mayoría cree que el Faraón del éxodo hebreo fue Ramsés II, debido a que se nombra la tierra de Ramesés (Éxo. 12:37; Núm. 33:3,5), antes llamaba "Gosén" (Gén. 47:27; Éxo. 8:22; 9:26). Pero es evidente que un escriba que escribió tiempo después, cambió Gosén por Ramesés para que se entienda a qué lugar se refería Moisés.

16. "El monte Sinaí en Arabia", https://www.youtube.com/watch?v=OyljDU8-bpw).

17. "El Verdadero Monte Sinai Está En Arabia Saudita ! No En Egipto. Galatas 4": 25https://www.youtube.com/watch?v=sAg-u-sXcrQ; "Prueba de que Moisés cruzó el Mar Rojo", https://www.youtube.com/watch?v=mXmZyQ0zuyI; Noticia Cristiana, arqueólogo Michael Rood, "Arqueólogo presenta "nuevas pruebas" de que Israel sí cruzó el Mar Rojo", http://www.noticiacristiana.com/ciencia_tecnologia/descubrimientos/2012/05/arqueologo-presenta-nuevas-pruebas-de-que-israel-si-cruzo-el-mar-rojo-video.html; Arqueología del éxodo Wayth: http://www.youtube.com/watch?v=nbE8XVJHXGg&feature=bf_prev&list=PLDBD922E22110E3CA PARTE2:http://www.youtube.com/watch?v=SoJTSjiarEE&feature=BFa&list=PLDBD922E22110E3CA 18. ANET, pp. 441-444.

19. "Pruebas sobre Moisés en Egipto. Cruce del mar Rojo", https://www.youtube.com/watch?v=t_xTNSK5wyg&t=2s

20. W. F. Albright, "The Samller Beth-Shean Stele of Sethos I, Bulletin of the American Schools of Oriental Research 125, pp. 24-32. 21. Bimson, "Merneptah"s Israel and Recent Theories of Israelite Origins", Journal for the Study of the Old Testament 49, (1991, pp.3-29. 22. "El éxodo bíblico: Pruebas arqueológicas", https://www.youtube.com/watch?v=_GJWnY27e0g. Visto 4-4-2017). 23. Bryant Wood, Did the Israelites Conquer Jericho?", Biblical Archaeology Review 16 (1990), pp. 44-59. 24. E. Puech, "La Stele Arameene de Dan: Biblical Arcaeology Review Hadad II et la Coalition des Omrides et de la Maison de David", Revue Viblique 101 (1994), pp. 215-241. 25. Robert Deutsh, Messages from the Past (Tel Aviv: Archaeological Center Publications, 1999), p. 42. 26.  "Lasting Impressions", Biblical Archaeology Review 28 (2002), pp. 42-51.60. 27. Plutarco, Vidas paralelas: Alexandre 24,5, traducción de Julia Rosa Simes (Porto Alegre, L&PM, 2005). 28. "Arqueología: Muestran artefactos de Nabucodonosor en Jerusalén. Una prueba más de la veracidad de la Biblia",http://www.noticiasdelfin.com/2016/01/07/arqueologia-muestran-artefacto-de-nabucodonosor-en-jerusalen/. Visto el 2-9-16; Theophilus G. Pinches, Transactions of the Society of Biblical Archaeology 1882, vol. 7, p. 150; 29. André Lemaire, "Earliest Archaeological Evidence of Jesus Found in Jerusalem", Biblical Archaeology Review 28 (2002), pp. 25-33,70.?

 

 

 

Autor:

Leroy E. Beskow

 


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