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Programa de orientación a profesores para el desarrollo de la autoestima en la adolescencia




Partes: 1, 2, 3
Monografía destacada
  1. Resumen
  2. Introducción
  3. El desarrollo de la autoestima en la adolescencia
  4. Análisis del diagnóstico inicial
  5. Conclusiones
  6. Referencias bibliográficas

Resumen

La presente investigación fue realizada con el propósito de influir en el nivel de preparación de los profesores del séptimo grado de la secundaria básica "Joe Westbrook" con respecto al desarrollo de la autoestima en sus adolescentes. La labor del profesor es educativa por excelencia, cumple con la satisfacción de la necesidad social de formar integralmente cada personalidad, sobre todo en la adolescencia; considerada por muchos especialistas la etapa más difícil de la vida.Son disímiles las oportunidades que en la labor docente se brindan para llevar a cabo una tarea como la de desarrollar la autoestima y con esta la personalidad, lo importante es que los profesores estén conscientes de que hay que hacerlo, que no se puede limitar su actuación solamente a la transmisión de los conocimientos de las asignaturas correspondientes. La determinación del estado inicial de la preparación de los profesores se aprecia mediante la aplicación de métodos y técnicas; los cuales revelan además un inadecuado uso de los diferentes métodos educativos y de la función orientadora del profesional de la educación. Al analizar los resultados obtenidos y sobre la base de los fundamentos teórico- metodológicos, la autora decide valorar la necesidad del diseño y puesta en práctica de un programa de orientación que contribuya a la transformación de la situación problemática presentada. Mediante su implementación se obtuvieron resultados satisfactorios, lo que se evidencia en la calidad de las actividades que realizan con el empleo sistemático de métodos educativos y en la actuación de los adolescentes.

Introducción

Los profesionales de la educación como parte de su rol profesional, deben cumplir con dos tareas fundamentales: educar e instruir, las que se ponen de práctica mediante el cumplimiento de sus tres funciones específicas. Una de estas funciones es la orientadora, que consiste en un sistema de ayuda que favorezca el autoconocimiento y el crecimiento personal de los estudiantes, además de que influye directamente en la tarea educativa.

Los profesores deben implementar esta función con el objetivo de preparar a sus estudiantes para la vida, por lo que es necesario que conozcan sus diferencias individuales, para así trabajar tanto con sus potencialidades como con sus limitaciones. Es imprescindible que mediante la orientación y la ayuda que les brinde a los estudiantes se logre un aprendizaje capaz de guiarlos por todo su recorrido en la vida, para que en un futuro puedan enfrentarse a las situaciones que se les presenten con objetividad y conocimiento para resolverlos y ante el fracaso, no se sientan destruidos ni derrotados y sean capaces de aceptar conscientemente que no todo lo que obtendrán de la vida serán éxitos.

En la adolescencia, más que en cualquier otra etapa de la vida, se hace indispensable el apoyo del profesor, la ayuda y el consejo oportuno debido a las particularidades de esta edad, que la hacen uno de los períodos más difíciles por los que el ser humano transita. En esta etapa del desarrollo humano los profesores deben tener en cuenta sus características básicas para orientarlos siempre que lo necesiten y hacer todo lo posible por entender sus comportamientos, para poder además reorientar conductas incorrectas y es aquí donde no debe obviar la forma de expresar sus razonamientos. Debe buscar una manera adecuada de hacerles saber que han incurrido en una conducta inadecuada y que es necesario que la rectifique, para así propiciar un desarrollo pleno y positivo de su personalidad.

Los adolescentes deben identificar las conductas que los caracterizan, ser capaces de valorarse positivamente, de apreciar su significación e importancia; solo así estarán en condiciones de orientar su conducta hacia los valores que garantizan la construcción de una sociedad mejor.

Para esto es esencial promover el desarrollo y fortalecimiento de su autoestima, la que no es más que la visión que se tiene de uno mismo; su valoración individual de lo que representa para los demás y su significación para la vida de otras personas. La adolescencia, que se caracteriza por una marcada inseguridad y un déficit en la autovaloración, es una etapa en la que la autoestima se ve gravemente dañada; para estos estudiantes, la opinión que tienen sus compañeros de ellos es muy importante, la aceptación del grupo pasa a ser su meta principal y muchas veces hacen cosas que van en contra de su voluntad sólo para alcanzar la tan anhelada aprobación.

Por esta razón los profesores deben tener cuidado en el momento en que les llaman la atención y la forma en que lo hacen para no avergonzarlos frente a sus compañeros, es ahí donde toman significación los métodos educativos, fundamentalmente la persuasión, el estímulo y la sanción, que deben ser utilizados correctamente y en el momento preciso, ya que contribuyen a influir en la conciencia, los sentimientos y la voluntad de los estudiantes, además de promover el análisis y la valoración de la actuación individual y colectiva.

Son disímiles las oportunidades que en la labor docente y extradocente se brindan para llevar a cabo una tarea como la de desarrollar la autoestima y con esta la personalidad, lo importante es que los profesores estén conscientes de que hay que hacerlo, que no se puede limitar su actuación a la transmisión de los conocimientos de las asignaturas correspondientes. El conocimiento de la vida diaria, de los sucesos de la Patria, del trabajo por el avance de la ciencia y sus principios, de los problemas actuales; el estudio de las obras literarias, si se hacen correctamente, en una constante confrontación del contenido de la enseñanza con la vida, con la práctica y las conductas diarias, unido al cumplimiento por parte de los profesores de su función como educadores; prepara a los estudiantes para su futura vida en sociedad como personas responsables capaces de autovalorarse adecuadamente, de acuerdo a su actuación.

La autora de la presente investigación pudo constatar mediante la observación pedagógica y la aplicación de técnicas psicológicas en el proceso de entrega pedagógica que en la ESBU "Joe Westbrook "del municipio Nueva Paz una parte los estudiantes del séptimo 1 presentan niveles bajo de autoestima, ya que se sienten inferiores a los demás que le rodean, necesitan de un apoyo constante para la realización de cualquier actividad, sus criterios dependen de las opiniones de sus coetáneos así como sus actuaciones y que por sobre todo presentan una autovaloración inadecuada por subvaloración. Esta es una situación que afecta el desarrollo de su personalidad, ya que los profesores que interactúan con ellos no son capaces de atenuar las causas y por consiguiente no erradican consecuencias desfavorables en estas personalidades en desarrollo, apreciándose que:

  • Existe carencia en el cumplimiento de la función orientadora, restándoles en ocasiones, importancia a la parte educativa de la enseñanza, por lo que los estudiantes con frecuencia no se sienten a gusto en la escuela o no ven a sus profesores como personas confiables, capaces de ayudarlos ante cualquier situación.

  • Con regularidad incentivan la inseguridad y la falta de aceptación que los adolescentes sienten ante los cambios que observan en su cuerpo; ya que desconocen las características de la adolescencia y no pueden siempre dar respuestas a las preguntas que les hacen de estos temas o no se atreven a hablar de ellos.

  • En ocasiones no saben escoger el momento ni la manera adecuada para llamarle la atención a los estudiantes debido a la falta de conocimiento de los métodos educativos correctos a utilizar en cada situación, por esta razón las críticas que realizan con el objetivo de corregir acciones negativas no surgen el efecto deseado.

Es por ello que se declara como Problema Científico: ¿Cómo contribuir a la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo grado de la ESBU "Joe Westbrook", del municipio Nueva Paz?

Se adoptó como Objeto de investigación: el desarrollo de la autoestima en la adolescencia y como Campo de Acción: la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en la adolescencia

La autora para esta investigación se planteó el siguiente Objetivo: proponer un programa de orientación que contribuya a la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo1 de la ESBU "Joe Westbrook" del municipio Nueva Paz.

Para el desarrollo de la investigación se plantearon las siguientes Preguntas Científicas:

  • ¿Cuáles son los fundamentos teórico- metodológicos que sustentan el desarrollo de la autoestima en la adolescencia y los programas de orientación?

  • ¿Cuál es el estado actual de la preparación en los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo1 de la ESBU "Joe Westbrook" del municipio Nueva Paz?

  • ¿Cómo elaborar un programa de orientación que contribuya a la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo 1 de la USBU "Joe Westbrook" de municipio Nueva Paz?

  • ¿Qué resultados se obtienen mediante la instrumentación y puesta en práctica del programa de orientación?

Para responder las interrogantes fue necesario cumplir con las siguientes tareas de investigación.

Tareas de Investigación

  • Análisis de los fundamentos teórico-metodológicos que sustentan el desarrollo de la autoestima en la adolescencia y los programas de orientación.

  • Caracterización del estado actual de la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo1 de la ESBU "Joe Westbrook".

  • Elaboración de un programa de orientación que contribuya a la preparación de los profesores para el desarrollo de la autoestima en los estudiantes del séptimo1 de la ESBU "Joe Westbrook" del municipio Nueva Paz, provincia Mayabeque.

  • Valoración de los resultados que se obtendrían mediante la instrumentación y puesta en práctica del programa de orientación.

La Población que tomó en cuenta la autora fue a los profesores del séptimo grado, de la ESBU "Joe Westbrook" del Municipio de Nueva Paz y de ellos se selecciona como Muestra a 6 profesores.

Los Métodos de Investigación utilizados fueron:

Teóricos:

  • análisis-síntesis

  • inducción-deducción

  • enfoque de sistema

  • histórico-lógico

  • modelación

Empíricos

  • observación a clases

  • encuesta

  • técnica psicológica: Inventario de autoestima

  • técnica psicológica: La composición

  • test del árbol

Matemáticos estadístico:

  • estadística descriptiva: procedimiento análisis porcentual

  • representación de datos en tabla.

CAPÍTULO I

El desarrollo de la autoestima en la adolescencia

La actividad profesional del profesor es educativa por excelencia, es así que su actuación profesional debe influir en los proyectos de vida de los estudiantes y en la satisfacción de la necesidad social de formar integralmente su personalidad. El profesor debe influir en la educación ética, estética, laboral, moral, física, ambiental, intelectual, sexual, profesional y moral de los estudiantes, planteándoselo como una intencionalidad profesional consciente, sobre todo en la adolescencia; considerada por muchos especialistas la etapa más difícil de la vida.

1.1.3- La adolescencia

La adolescencia o pubertad es un período biológico, psicológico y social que marca el inicio de la adultez y comienza desde los 9 o 10 años hasta aproximadamente los 19 o 20 años de edad.

Pubertad proviene del latín pubertas que significa edad fértil.

Esta etapa constituye una fase difícil de la vida, de gran vulnerabilidad, que requiere una atención especial por parte de los adultos, es una etapa caracterizada por un conjunto de transformaciones anatomofisiológicas que dan al traste con la madurez biológica y reproductiva, es una etapa crítica por la cantidad de cambios físicos y psicológicos que sufren los sujetos que transitan por ella.

El motor impulsor, desencadenante de los cambios tan precoces y radicales en la adolescencia, se encuentra en el sistema endocrino, en la hipófisis y otras glándulas cuyas hormonas actúan sobre las gónadas femeninas y masculinas que provoca la maduración anatómica y funcional. De la actividad de esta se derivan una amplia variedad de caracteres sexuales secundarios en el adolescente que se expresan mediante la menarquía y la eyacularquía respectivamente y en general en la transformación de todo su cuerpo. El adolescente se convierte en pocos años en un adulto en apariencia, capaz de engendrar hijos y de disfrutar de una vida erótica plena y es de ahí de donde se derivan las primeras adquisiciones psicosexuales.

Al nuevo púber le comienza a llamar la atención actividades que antes eran exclusivas de los mayores, comienzan a cuidar su aspecto físico, les comienza a parecer atractivas personas del otro sexo, se encuentran mutuamente atractivos e incluso despiertan nuevos sentimientos y sensaciones.

En tanto, su nueva situación social, el tránsito mediante el conjunto de transformaciones internas y externas radicales a los que está sometido, suele encontrarse sembrado de retos, desafíos y también obstáculos e inconvenientes, generados mucha veces por los propios mayores; comienzan a preocuparse por la aceptación que tienen por los otros, necesitan ser respetados por sus padres, coetáneos y profesores. Inician un sentimiento y necesidad de independencia y autodeterminación que caracteriza su desarrollo y que lo motiva a buscar la satisfacción de estas necesidades fundamentalmente en el grupo de sus iguales y a poner ciertas distancias de la autoridad adulta.

Este tránsito que debe ser fuente de vivencias enriquecedoras, suele estar minado de angustias y conflictos, algunas intrínsecas, generadas por el convulso desarrollo por el que transita y otras, en la mayoría de los casos, motivadas por las incomprensiones y el mal manejo de las personas encargadas de su educación. Estas personas, no solo suelen desconocer e ignorar las transformaciones y posibilidades esenciales de la etapa, sino que anidan tabúes, temores e inseguridades con relación a ese adolescente que ya posee apariencia y ansias de adulto y los conducen a imponer regulaciones represivas, a cubrirlos con un manto protector que no se aviene con sus nuevas necesidades y posibilidades y se convierten en un freno que engendra, no pocas veces, trastornos en su desarrollo.

Para los adolescentes se hace muy difícil comprender el salto cualitativo que en todas las esferas de su existencia deben dar en tan breve espacio de tiempo, pero les resulta mucho más difícil asimilar las adquisiciones inherentes al área psicosexual de su personalidad, además a los mayores se les dificulta mucho apoyar y propiciar estos nuevos rasgos que aparecen en su personalidad. No se percatan de que la urna de cristal en la que los trataron de preservar durante la infancia, se convierte en estrecha y

asfixiante para los adolescentes en correspondencia con sus nuevas necesidades y posibilidades psicosexuales y de su personalidad, indispensables para poder formar y ejercitar las competencias físicas y espirituales que lo convertirán en un hombre o mujer pleno y realizado.

Descubren que han adquirido una nueva capacidad, la reproductiva, y esta suele ser mal manejada por muchos de ellos, ya que con frecuencia no se les ha preparado para ser capaces de hacer un adecuado ejercicio de sus nuevas potencialidades sexuales sin correr riesgos innecesarios, están ávidos de independencia y autodeterminación, de tomar las riendas de su vida sexual y general, de asumir posturas y actitudes independientes de los adultos y con frecuencia, por su poca madurez, se ven imposibilitados de alcanzar estos fines por sí solos.

A un alto por ciento no se les ha explicado con claridad que tales capacidades físicas no implican en modo alguno que poseen capacidades psicológicas y sociales para enfrentar una maternidad o paternidad responsable y feliz. Esta situación conlleva a que recurran al apoyo y seguridad del grupo de sus iguales, primero de un grupo compuesto por chicos o chicas de su mismo sexo, con los que se sienten más cómodos que con los del otro sexo. Esto trae consigo la presencia de trastornos como: los embarazos, la maternidad y paternidad temprana, la nupcialidad o las uniones consensuales sin la requerida madurez, los abortos, las relaciones cóitales prematuras, las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA; sin olvidar las consecuencias que para el desarrollo pleno de su personalidad, su familia y su contexto social entrañan estos fenómenos negativos.

A esta edad, los adolescentes son extremadamente susceptibles si reciben un castigo injusto, o se sienten humillados, se pueden volver irritables y se tornará más difícil influir positivamente en él, por lo tanto, la justicia debe ser la base de las relaciones que entre estudiante y profesor se establecen, ya que es un principio muy valorado por los adolescentes.

La adolescencia es una faceta más de autodescubrimiento, de clarificación de la identidad y lógicamente, de construcción y maduración. Mientras el adolescente aprende a conducir y manejar sus diferentes posiciones es muy posible que se enfrente a choques, confrontaciones, cambios en el comportamiento, debido a las pocas oportunidades que se les otorgan para manifestar y preguntar sobre los cambios que observan en sí mismos, lo que hace que crezca su inseguridad; por esta razón pueden ser censurados y sancionados socialmente y calificados de improductivos, dependientes y desadaptados al medio en que se desarrollan. Para lo que es de vital importancia el conocimiento acerca de sus más significativas características por parte del personal que influye en su formación.

El profesor debe conocer cabalmente el mundo espiritual de sus estudiantes, debe evitar las comparaciones, echarles en cara los cambios que ocurren en esta edad con el ánimo de amilanarlos; por el contrario les deben hacer sentir seguridad y confianza en que pueden rectificar sus errores y así lograr un desarrollo óptimo de su autoestima que en esta etapa generalmente está dañada por la importancia que tiene para ellos las opiniones y juicios, no siempre agradables, que sobre ellos emiten las personas y la escasa valoración que la mayoría poseen sobre sí mismos. Por lo que se considera un desafío de los profesores, el convertirse en su guía espiritual, en la fuente donde podrán, siempre que lo necesiten, beber de sus experiencias; sin que se les obligue a dejar de ser lo que potencialmente son para reproducir mecánicamente un modelo en especial, no siempre en correspondencia con sus preferencias y aspiraciones personales y a la época que les ha tocado vivir.

En la medida en que el adolescente logre, poco a poco dar (bajo la guía de los mayores, pero cada vez más por sí solo), los pasos existenciales que le permitan adquirir los conocimientos, las capacidades y habilidades que lo preparen para la vida autónoma, podrá acceder a la adultez. Tiene el derecho de que se le prepare, se le abran los senderos para lograr el ejercicio de una vida rica, hermosa, plena de vivencias y experiencias, donde cada vez más dependa de sus propios esfuerzos, opciones y decisiones para las que debe tener en cuenta no solo sus intereses y necesidades, sino también las de su contexto social, se enfrenta a un mundo de nuevas y más complejas necesidades, retos y obstáculos, por lo que es imprescindible que desde etapas tempranas se les haya preparado, armándolos de las capacidades, los saberes, habilidades, en fin, las competencias que le posibilite integrarse de forma exitosa y satisfactoria al universo de los adultos. Los adolescentes aspiran a la independencia, a la autodirección y los profesores pueden favorecerla en la misma medida en que los apoyan para lograrlo.

Ello conduce al desarrollo adecuado de la autoestima en el estudiante que transita por la adolescencia.

1.1.4- La autoestima

Desde las edades más tempranas, mediante los sentimientos, ideas y experiencias que se adquieren a lo largo de la vida, ocurre el proceso de formación de la autoestima. Las personas acumulan paulatinamente una serie de conocimientos sobre sí mismos y del mundo que les rodea desde el inicio de sus vidas. Los logros, los regaños, los gestos, las miradas, estímulos y castigos transmiten mensajes positivos o negativos, que son portadores de sentimientos de seguridad, de aceptación y cariño, o por el contrario, de rechazo, inseguridad o desánimo.

La esencia de muchos de los problemas que afectan a la mayoría de las personas radica en el desconocimiento de sí mismo, en considerarse seres sin valor y no dignos de ser amados. En la formación integral del hombre, la autoestima juega un papel fundamental. Significa desarrollar el aprecio a uno mismo a pesar de las limitaciones o que no pueda hacer algo, tiene en cuenta los conocimientos y habilidades personales, dándoles mucho más valor a las potencialidades que posee que a sus limitaciones. La apreciación y el efecto hacía sí mismo será el mayor incentivo para emprender los proyectos de desarrollo personal, en aras de lograr una vida plena.

La necesidad de conocerse íntegramente, de adecuarse en la justa medida al medio, de aceptarse tal y como es, implica que el sujeto conoce sobre la autoestima porque indudablemente esta es fundamental para su felicidad, su salud y autorrealización.

Entre los estudiosos de la autoestima se han analizado las definiciones de Vicente Bonet, José (1997); Maggi Yánez, Rolando Emilio (1999); Zaldívar Pérez, Dionisio (2000); Trasobares, María (2000); Yánez, Lucía (2001).

De ellas se asume la de Vicente Bonet, José (1997) quien plantea que "…es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. En resumen es la percepción evaluativa de sí mismo" (1)

En esta definición se pone de manifiesto el postulado vigotskiano de la relación entre la educación y el desarrollo, en el que es importante reconocer que en la medida en que se eduque adecuadamente al adolescente, este será capaz de reconocer sus carencias y potencialidades y proyectarse metas cada vez más alta en su vida, lo que influye en el desarrollo de su personalidad.

Después de realizado el análisis, la autora puede llegar a la conclusión de que: la autoestima es el conocimiento que toda persona tiene de sí misma, de su valía para los demás, lo que determina una adecuada valoración y apreciación de sí, no es más que la estima y consideración que se siente hacia uno mismo; lo que constituye el punto de partida para apreciar, amar y aceptar a los demás.

La autoestima posee gran significación para la formación de la personalidad de los estudiantes adolescentes, de ahí que el profesor, en toda su labor pedagógica debe contribuir al desarrollo adecuado de la misma en vínculo con la familia y la comunidad, a partir de las características de cada uno de manera que propicie su bienestar físico, para propiciar una adecuada interacción con el medio en que se desarrolla.

Según Vicente Bonet, José (1997) "la autoestima está integrada por los componentes cognoscitivos, afectivo-evolutivo y conductual, y entre ellos se manifiesta una estrecha manifestación dialéctica." (2)

El componente cognoscitivo: se identifica como el autoconocimiento y autoconcepto.

•El autoconocimiento posibilita el conocerse a sí mismos de manera más objetiva, conocer cada rasgo de la propia personalidad, de lo que se quiere, se busca, se desea y se hace.

Componente afectivo evolutivo: incluye la autovaloración, la autoevaluación y la autoaceptación.

•La autoestima nace del autoconcepto que una persona tiene de sí misma y se forma a partir de los resultados y actitudes de las demás personas hacia ella, de la manera en que esta lo percibe.

•La autoevaluación, el autocontrol y la autorregulación constituyen premisas para que el adolescente realice un trabajo cada vez con mayor nivel de independencia que sea capaz de enfrentarse tanto a la solución de tareas y problemas como su reajuste y corrección a partir de una argumentación objetiva

  • La autovaloración expresa el autoconocimiento, las ideas, valoraciones e imágenes que se tiene de sí, también regula la actividad de la misma forma que la orienta.

  • La autoevaluación es la capacidad que tiene el adolescente de valorar las cosas en su justa medida, en dependencia de la satisfacción que esta le produzca.

  • La autoaceptación es el grado de admisión y reconocimiento que hace de su personalidad, mediante esto el mismo puede variar y perfeccionar lo que sea susceptible de serlo.

Componente conductual: incluye la independencia, autonomía y autodirección.

Estos contenidos participan en la regulación del comportamiento en los diferentes contextos en que se actúa. El modo de actuación permite identificar el nivel de desarrollo de la autoestima. Solo una persona que se ama y se respeta, será capaz de poner de manifiesto todas sus potencialidades en un proceso que cada vez más lo lleva a su autorregulación total.

Por otra parte Branden, Devers (1995) plantea que la autoestima tiene seis pilares que ayudan a cimentarla: conciencia, aceptación, responsabilidad, respeto, propósito e integridad.

•Conciencia: consiste en reconocer la realidad que les rodea y el rol que le corresponde en ella, identificar los hechos que los hacen ser quienes son, estar presentes en las cosas que hacen y permanecer abiertos a recibir información y conocimientos que los hacen ser mejores, desechar lo que les pueda perjudicar.

•Aceptación: asumir los pensamientos y sentimientos sin rechazarlos ni negarlos, aceptarse, valorarse y comprometerse a mejorar sin caer en la autocomplacencia, admitir sus límites, problemas, dudas y sentimientos negativos como el dolor y la tristeza.

•Responsabilidad: entender que son los únicos responsables de todo lo que realizan y son, lo que implica una correcta autoevaluación y control.

•Respeto: implica no dejarse llevar por aquello que dicen otras personas, defender su posición y aceptar que nunca complacerán a todos, no dejarse manipular, no aparentar lo que no son y confiar de que son capaces de enfrentar los desafíos de la vida, de alcanzarlos con cierto éxito y ser felices.

•Propósito: definir metas a largo y corto plazo y elegir las acciones necesarias para alcanzarlas, evaluarse periódicamente para identificar lo que les hace bien y lo que no, lo que les da deseos de seguir y lo que quieren lograr.

•Integridad: ser congruentes entre lo que profesan y lo que hacen, ser honestos, honrar los compromisos y ejemplificar los valores con acciones concisas, realizar una práctica diaria que apoye los más altos ideales y confiabilidad en sí mismos.

El cumplimiento de estos pilares da la medida de si la persona posee o no una autoestima adecuada.

Existen indicadores o características que ayudan a identificar si una persona posee autoestima alta o positiva, estas son:

•Ser capaz de obrar según lo que crea más aceptado, confiar en su propio juicio y sin sentirse culpable, a pesar de que a otros les parece mal lo que hayan hecho

•No emplear demasiado tiempo preocupándose por lo que haya ocurrido en el pasado ni por lo que pueda ocurrir en el futuro

•Tener confianza en sus capacidades para resolver los problemas

•Considerarse y sentirse iguales, como persona, a cualquier otra; aunque reconozca diferencias

•Dar por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros

•No dejarse manipular por los demás

•Ser sensibles a las necesidades de otros, respetar las normas de convivencia y reconocer que no tiene derecho a mejorar o divertirse a costa de otra persona

Se entiende por autoestima baja todo aquello que altera y daña el bienestar de las personas. Los estudiantes con problemas de autoestima tienden a retener más la información negativa externa que perciben de sí mismos en lugar de retener la positiva. Este mecanismo para detectar solo la información negativa les hace ver una realidad distorsionada, quienes poseen baja autoestima son más propensos a ver las reacciones de los demás como un ataque personal aunque no sea así.

Existen también actitudes o posturas que indican autoestima baja:

•Autocrítica dura y excesiva que la mantiene en un estado de insatisfacción consigo mismo

•Hipersensibilidad a la crítica

•Indecisión crónica por medio exagerado a equivocarse

•Deseo innecesario por complacer, no se atreve a decir no, por medio a desagradar o perder la buena opinión del peticionario

Culpabilidad neurótica, por la que se acusa y se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas

•Irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas sin importancia

•Tendencias defensivas, un negativo generalizado y una inapetencia del gozo de vivir y de la vida misma

Es por ese motivo que los profesores deben identificar el estado del desarrollo de la

autoestima en cada uno de sus estudiantes para ayudar en su desarrollo, principalmente en la adolescencia, etapa donde comúnmente está gravemente dañada.

Existen algunas acciones que los profesores pueden llevar a cabo para el desarrollo de la misma:

•Contribuir a que el estudiante se sienta miembro importante de su familia, grupo escolar y de la comunidad, mediante charlas educativas

•Enseñarlos a respetarse, autoevaluarse mediante todas las actividades que realicen y valorar sus actos positivos por pequeños que sean

•Reconocerlos como alguien especial a pesar de tener rasgos o características que otros también presentan, porque son personas únicas e irrepetibles

•Destacar que él sabe y puede hacer cosas que otros no

•Ayudarlos a reconocer que los demás lo creen especial por características que lo identifican y lo diferencian de los otros

•Ayudarlos a que se expresen a su manera y se comporten de forma adecuada según los contextos en que actúan

Para contribuir al desarrollo de la autoestima en los estudiantes es vital que los profesores estén preparados para poder desempeñarse como orientador por excelencia.

1.2-La orientación para el desarrollo de la autoestima

Al profesor, en su rol profesional de educador, la sociedad le ha impuesto dos tareas básicas instrucción y educación. Estas dos tareas se materializan en las funciones específicas de ese rol: la docente-metodológica, la investigativa y de superación y la orientadora.

La función orientadora fue definida por Blanco Pérez, Antonio y Recarey Fernández, Silvia (2001) como "... actividades encaminadas a la ayuda para el autoconocimiento y el crecimiento personal y social mediante el diagnóstico y la intervención psicopedagógica en interés de la formación integral del individuo. Por su contenido la

función orientadora incide directamente en el cumplimiento de la tarea educativa, aunque también se manifiesta durante el ejercicio de la instrucción." (3)

Esta posee diferentes características:

  • Tomar en consideración la relación educación - desarrollo.

La función orientadora parte del presupuesto vigotskiano de que la educación es la que guía al desarrollo, lo precede y conduce, pero siempre se tiene en cuenta el nivel alcanzado por el mismo, se precisan las posibilidades reales que tienen los sujetos para desarrollarse. Este hecho es de especial importancia en tanto que permite que la intervención que realiza el profesor se dirija hacia las funciones que están en proceso de maduración, o sea, las que tienen carencias o dificultades, pero es necesario apoyarse en aquellos aspectos ya consolidados.

  • El diagnóstico permanente de la situación social del desarrollo de los estudiantes.

El diagnóstico se realiza de la situación natural, de la situación social y de la situación personal del desarrollo, o sea de lo innato, de lo adquirido por medio del aprendizaje y de lo construido de manera muy particular por el sujeto, elementos estos muy importantes en la teoría Histórico Cultural, lo que significa diagnosticar las condiciones internas y externas que participan en el desarrollo y su dialéctica, en correspondencia con las tareas de la edad.

  • La determinación de diferentes niveles de ayuda.

A partir de los resultados del diagnóstico permanente se precisa qué ayuda necesita cada estudiante y el grupo en general, lo que implica que las estrategias educativas individual y grupal se dirijan hacia la zona de desarrollo próximo. En este caso se deben tener en cuenta el objetivo de la orientación, no se puede perder de vista la dinámica que se establece entre lo remedial y lo consultivo, en tanto que el profesor dirige el proceso educativo en la relación de lo grupal y lo individual, de forma que para algunos estudiantes el trabajo será remedial o consultivo, pero para otros resultará desarrollador o preventivo.

  • El establecimiento de relaciones profesionales de ayuda pedagógica.

Caracterizadas por atender problemas personales o grupales de orden educativo, con el objetivo de promover un cambio psicológico, dirigido por el profesor, en el que participan como elementos dinámicos los estudiantes, el grupo y el propio profesor en el desempeño de su función orientadora. En la relación profesor– estudiante se deben tener en cuenta las características de los estudiantes y del propio profesor, ya que aunque este último esencialmente enseña, puede aprender de sus estudiantes y el estudiante, que esencialmente aprende, puede enseñar a su profesor, ambos ponen lo mejor de sí y movilizan todos sus recursos personales.

La función orientadora tiene una estructura que los apoya con su propósito de desarrollar la personalidad del estudiante de forma integral; esta tiene cuatro fases o momentos, cada uno de esos momentos está constituido por acciones de orientación que son las ejecuciones que le permiten al profesor establecer relaciones de ayuda para promover el desarrollo personal y social de sus estudiantes.

Fases de la orientación a seguir por los profesores y/o especialistas:

  • Diagnóstico de los estudiantes y del grupo. El mismo comprende la caracterización, el diagnóstico, la elaboración de las técnicas e instrumentos a aplicar para el mismo y el procesamiento de estas para realizar el pronóstico.

  • Elaboración de la estrategia educativa desde el rol profesional. El profesor diseña su estrategia de trabajo, los objetivos y fines a alcanzar, en los que tiene en cuenta su rol profesional y sus contextos de actuación profesional.

  • Ejecución de la estrategia. Este momento resulta muy importante ya que en él se pone en práctica la estrategia elaborada y la valoración y/o reajuste de la misma.

  • Evaluación del desarrollo alcanzado por los estudiantes y por el grupo. Este momento está dirigido especialmente al resultado, pues la evaluación como proceso comienza desde el inicio de la intervención y se mantiene a lo largo de ella.

Existen cuatro alternativas de orientación a desarrollar en la escuela cubana actual.

  • Acciones

  • Proyecto de orientación

  • Estrategia

  • Programa de orientación

Este último Collazo Delgado, Basilia (1992) lo define como "…una forma de asistencia planificada, organizada, sistemática, cohesionada al proceso de enseñanza- aprendizaje en la cual se desarrollan las potencialidades del individuo sus capacidades y habilidades fundamentales cubriéndose con las necesidades de atención al hombre.

Propone distinguir los rasgos característicos de los docentes para propiciar un elevado desarrollo en el trabajo. (4)

El programa de orientación deberá tener la siguiente estructura:

  • El diagnóstico de necesidades y problemas

  • Determinación del área de orientación a atender

  • Fundamentos filosóficos, sociológicos, psicológicos, pedagógicos, didácticos.

  • Declaración y formulación del objetivo

  • Propuesta de las temáticas y acciones a desarrollar

  • Sugerencias metodológicas para el diseño de las acciones donde incluyen métodos, procedimientos, técnicas participativas, juegos didácticos, medios a utilizar y formas de organización

  • Evaluación del programa

  • Conclusión del programa

  • La bibliografía empleada en todo el programa

  • Anexos

Los profesores de Secundaria Básica deben estar preparados para cumplir con la función orientadora, ya que se enfrentan a estudiantes que atraviesan una etapa de difíciles cambios, de frustraciones, de indecisiones y es aquí más que en ninguna otra etapa de la vida, en que se hace imprescindible que los profesores se preparen en cuanto al cumplimiento de su función orientadora; ya que los estudiantes necesitan su apoyo, saber que se preocupan por ellos, por sus necesidades, por sus

preocupaciones; necesitan poder contar con alguien que los va a apoyar más allá de su familia y que los va a escuchar sin criticarlos, ni reprenderlos y quien mejor que sus profesores para ello. Para esto, los profesores deben tener en cuenta algunos métodos educativos que se utilizan en el trabajo educativo con los estudiantes, para influir positivamente en ellos y que deben emplearse de forma oportuna en los programas de orientación.

1.2.1-Los métodos educativos

Los métodos de educación constituyen las vías o procedimientos de influencia que los educadores utilizan para organizar pedagógicamente la vida de los escolares con el objetivo de influir positivamente en el desarrollo de su personalidad en formación. Cada uno constituye un instrumento con cuya ayuda el educador ejerce influencia sobre la conciencia y las conductas de los estudiantes. (5)

Estos se clasifican en dos grupos: los de la organización de la actividad práctica social de los estudiantes o métodos de ejercitación y los dirigidos a actuar sobre la conciencia de los estudiantes, llamados métodos persuasivos. Además están los métodos complementarios o auxiliares. Cada uno tiene sus particularidades, sin embargo, presentan aspectos comunes: orientan hacia los fines y objetivos de la educación y el respeto a los estudiantes, están encaminados a propiciar la actividad y el desarrollo del colectivo y a la formación de la firmeza, la capacidad de autocontrol, de autorregulación y la independencia para solucionar las situaciones que se le presentan

Los métodos de la organización de la actividad práctica social constituyen acciones encaminadas a la utilización eficaz de distintas actividades prácticas para educar la conciencia y propiciar conductas adecuadas, propician la formación de motivos de valor y medios de conducta social en los estudiantes y brindan la posibilidad de encomendarles tareas de diferentes niveles de dificultades e incorporarlos a las complejas relaciones del medio, lo que permite satisfacer las necesidades de los adolescentes en actividades que requieren gran responsabilidad. Entre estos métodos se encuentran la asignación de responsabilidades, realización de actividades de utilidad social: recogida de materia prima, acondicionamiento de áreas verdes, el cuidado de monumentos etc.; círculos de interés, sociedades científicas, grupos artísticos, celebración de fiestas, entre otras en dependencia de las características de la edad.

Los métodos dirigidos a actuar sobre la conciencia incluyen como método fundamental la persuasión, que ejerce gran influencia moral sobre la conciencia, los sentimientos y la voluntad de los estudiantes con el fin de formar en ellos cualidades positivas y eliminar las negativas; para ello se emplean como procedimientos las charlas éticas, las conferencias, el diálogo, la narración, debates, discusión de obras literarias y de películas, los murales, la información política, encuentro con personalidades, especialmente la educación mediante el ejemplo, lo cual ejerce gran influencia en la conducta de los adolescentes; ya que hace más objetivo y consciente el trabajo educativo en los aspectos de la edad, lo que influye sobre su conciencia, sus sentimientos y conductas.

Con ayuda de estos métodos el profesor logra que los estudiantes asimilen los conocimientos sobre las normas sociales y se forme representaciones, conceptos, valoraciones y convicciones correctas. Permite que estos realicen un análisis y valoración de la experiencia práctica en la cual participan.

Mediante la persuasión se plasma una influencia multilateral sobre la conciencia, los sentimientos y la voluntad de los estudiantes, con el objetivo de formar en ellos rasgos positivos y eliminar los negativos. Es importante que los profesores utilicen la explicación, el diálogo consciente, apoyado en su ejemplo personal, ya que en esta edad los estudiantes tienen muy en cuenta y copian las acciones de las personas mayores que les rodean.

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