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La guerra con el Brasil (Argentina)

Enviado por Alberto Pereira Rios



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. Alvear es nombrado comandante en jefe del Ejército Republicano, el 14 de agosto de 1826
  3. Un Plan Perfecto
  4. Conformación de ambos ejércitos
  5. Rasgos topográficos del campo
  6. Acciones preliminares
  7. La batalla
  8. Los despojos de la batalla
  9. Epílogo
  10. Obras Consultadas

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La batalla de Ituzaingó, 20 de febrero de 1827

El estado de la misma entre la cuarta y la sexta hora de combate.

Referencias en Parte VI.

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Introducción

El acontecimiento bélico más relevante del conflicto, fue la batalla de Ituzaingó, (Batalha do Passo do Rosário) versión brasileña) librada el 20 de febrero de 1827. Fue una victoria táctica del ejército republicano, la cual, contribuyó en alguna medida, a dar nacimiento a la Convención Preliminar de Paz, que se firmó en 1828; en la cual se reconocía como Estado Libre, Independiente y soberano al hermano pueblo de Uruguay.

El Cnel. Tomás de Iriarte, afirma en sus Memorias refiriéndose a ella, (1) "que parecía una batalla de la Edad Media, en que la fuerza material, más que las maniobras, debía decidir el éxito de la jornada"

En rigor, muy poco se advierte de las tácticas empleadas en los siglos XVIII y XIX, donde lo corriente, era el empleo coordinado de las tres armas. Para la ejecución tales maniobras, importa contar con comandos profesionales, que dispongan de ejércitos equilibrados en su composición, y tropas entrenadas y regladas en la más estricta disciplina.

En cl decurso de la narración, verá el lector, que los dos únicos movimientos que incluyeron en su despliegue, el empleo coordinado de las mismas, fueron ejecutadas por el ejército imperial, maniobras realizadas en razón de contar con una fuerza más equilibrada. No ocurrió así en el ejército republicano, el cual, adolecía de una infantería en cantidad insuficiente, lo cual representó una seria desventaja para emprender acciones ofensivas concertadas. No solo eso, el general Alvear tuvo que tolerar como se verá, inconcebibles obstrucciones e insumisiones de algunos de sus comandantes de división, las cuales, conspiraron en alguna medida, contra un más adecuado desempeño táctico, (2) Sin embargo, fue blanco de impiadosas críticas, (3) las que, sin embargo, no alcanzaron a menguar los aspectos destacados de su desempeño. Creo sí, atento a los hechos registrados en el transcurso de toda la campaña, que, resulta difícil de admitir que otro general de los que disponía la república, podría haber obtenido en iguales circunstancias, mejores resultados. (El general Mitre, nos dice que Alvear poseía cualidades de mando, y sobre el arte de la guerra, ideas más completas que los demás generales de su tiempo, excepto San Martín". La razón por la cual, no consiguió anonadar totalmente al ejército imperial, fue entre otros motivos, porque el enemigo, durante la batalla, tuvo un desempeño profesional, y, porque no decirlo, llegó hasta hacer peligrar en cierta instancia de la misma, el triunfo republicano.

En otro orden, resulta justo destacar el espíritu combativo que mostraron ambos beligerantes en su tenaz determinación de vencer, en seis largas horas de combate.

En un primer análisis, se debe destacar que fue determinante la decisión del jefe republicano de volver sobre sus pasos, y dar batalla fuera de las inquietantes márgenes del río Santa María, el cual estaba a nado; ante tal impedimento no cabían opciones.

El río y su vado fueron ejes estratégicos vistos como referentes ineludibles de ambos ejércitos. Punto en el cual, el republicano, pudo haber sido aniquilado, ya que, en tal posición, hubiera quedado a merced del enemigo, sin posibilidad de instrumentar ningún medio de defensa. Otro elemento destacado, fue el decisivo y oportuno desempeño de la artillería argentina, (3) tan determinante, como las valerosas e intrépidas cargas de su caballería, las que, aun cuando no lograron penetrar los cuadros de la infantería enemiga, (tropas de línea bien entrenadas (4) expulsaron del campo a la gran mayoría de la opuesta; lo cual determinó el abandono del campo del ejército imperial. Se han incorporado algunos contenidos de los partes de guerra que han reportado los jefes de ambos bandos, y su interacción con su contraparte. Se mencionan las actitudes indisciplinadas (algunas rayanas en la insubordinación) (5) que perturbaron las decisiones tácticas de su comandante. En nuestra opinión, lamentable secuela de una sorda, y pueril lucha de egos y enconos personales. (6)

Si bien, las primeras acciones dan comienzo alrededor de las 6hs. El jefe republicano, solo pudo contar con la totalidad de su fuerza en línea de batalla, solo tres horas y media después, como consecuencia del tiempo que insumió a su ejército retornar al campo atravesado el día anterior. Operación imprudente, de no haber sido realizada como única opción, salvada solo por la falta de determinación del enemigo. Lo cual demuestra la inconsistencia de aquellos que afirman que el retroceso del ejército republicano obedeció a una inspirada disposición táctica de su comandante. De lo cual, se infiere la siguiente reflexión: Si el río no hubiera estado a nado, ¿hubiera sido válido correr tanto riesgo, a cambio de una eventual sorpresa, con el enemigo marchando a retaguardia?

Las incidencias parciales que se detallan pretenden dentro de lo posible, reproducirlas en función a un orden cronológico, tarea que no fue fácil coordinar teniendo en cuenta lo incompleta e imprecisa, y a veces contradictoria información de ambos comandos. Los relatos de algunos de sus actores si bien resultan aportes valiosos, su visión de los hechos están limitados solamente al sector que le tocó participar, ya que, resulta improbable que su visión, pudiera abarcar una línea de batalla que se extendía por más de dos kilómetros, y, por lo demás, discontinua a causa del terreno quebrado por colinas. De lo expuesto se podrá apreciar claramente, el desempeño que le cupo al general Alvear en la conducción de la campaña.

He transcripto opiniones de distintas fuentes, a efectos de que el lector interprete los hechos según su mejor criterio.

Se ha incorporado un croquis que señala el momento en el cual se producen las secuencias claves de la acción.

A.P.R.

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1) He ya mencionado que en Brasil es llamada la batalla del Paso del Rosario

2) Por decirlo de una manera atenuada. En el transcurso del relato, veremos que el general Alvear no pudo dar coherencia a algunas de sus decisiones, a causa de dichas actitudes.

3) "No hubo maniobras lo que lo que propiamente se llama gran táctica. La infantería enemiga quedó sola en el medio del campo de batalla, con solo quinientos caballos, los únicos que no huyeron ¿Qué debía suceder? Imposible era que los enemigos vencieran. He aquí las causas verdaderas del buen éxito de aquella jornada. Nuestros regimientos de caballería cargando frente a la enemiga la alejaron del campo. La batalla estaba casi ganada, pero hubo después una gran crisis: la infantería enemiga quiso romper nuestra línea. La artillería con acertados y vivos fuegos la rechazó. Nuestra vanguardia fue envuelta y arrollada, por la ignorancia de su jefe, y no volvió a pelear. Nuestra infantería no combatió por falta de disposiciones de un plan combinado por parte de nuestro general. Esta es la batalla de Ituzaingó. Fue un triunfo y el general coronó de laureles; pero inmerecidos. Memorias del general Iriarte.

4) Viene al caso mencionar que tal impedimento no solo lo padecieron los jinetes republicanos, los cuales, es justo remarcarlo, han demostrado valor, intrepidez, y una osadía a toda prueba, Idéntica frustración les tocó padecer a los mejores regimientos del arma, a través de su historia, empeñados en memorables y reveladores enfrentamientos. Así pues, ésta, nos muestra, a la mejor caballería, atacar con firmeza a batallones formados en cuadro, y claudicar invariablemente frente a ellos. En la batalla de Pavía, (1525) los tercios españoles, aplastaron totalmente a la caballería feudal francesa de Francisco I, demostrando definitivamente el dominio absoluto de la infantería en los campos de batalla. La derrota de Napoleón en Waterloo se produjo fundamentalmente a causa de la tenaz resistencia que le opuso Wellington con sus cuadros invulnerables, ante la persistencia de los ataques de la Guardia Imperial. La única excepción de que yo, tenga noticia, tuvo lugar en la batalla de Albuera librada en 1811, en el marco de la guerra por la independencia española, entre las tropas de ocupación francesas, comandadas por el general Dupont y las que, al mando del mariscal Beresford (Sí, nuestro viejo conocido) integradas por: españoles, portugueses e ingleses (en la cual participó José de San Martín, en clase de capitán en el arma de caballería).

Las batallas de Cepeda (1859) y de Pavón, (1861) en las cuales se enfrentaron los ejércitos del Estado de Buenos Aires y las Provincias Confederadas. En ambas, la infantería comandada por el general Mitre (Bs.As.) nunca pudo ser avasallada por la caballería del ejército confederado, (Urquiza) quedando inconmovible e intacta, aún en la derrota de Cepeda.

Karl Von Clausewicz (uno de los dos grandes historiadores de la estrategia militar del siglo XIX) nos da cuenta de los atributos del arma, con sus virtudes y limitaciones: "La caballería es un arma complementaria en la estructura del combate" Es la punta de lanza, la que a través de su volumen y fuerza produce un impacto que puede resultar efectivo si, previamente, las formaciones de infantería son sometidas al fuego de ataque de artillería. Es la más efectiva en funciones tales como: Exploración, hostigamiento, y embestida a formaciones de infantería, que avanzan en orden abierto y/o en dispersión, y obviamente, en su disputa con su par de arma.

Los cuadros de infantería están reglados para su funcionamiento de la siguiente manera: Las líneas internas que lo componen en todos sus lados se relevan en el tiro, mientras las externas presentan ante el ataque enemigo sus líneas de bayonetas.

5)La nómina de "desobedientes" incluye los generales Lavalleja (En dos oportunidades) y Soler, a los coroneles Lavalle y Paz y al teniente coronel Pacheco.

6) Si bien, era el jefe que aconsejaba la ocasión, Alvear no era un conductor indiscutido, como lo fue en su época, el general San Marín, o con ascendiente moral sobre su tropa, a la manera de Belgrano. Tanto el general Lavalleja, (Experimentaba la sensación que con Alvear y los jefes porteños lo detestaban) también la mayoría de los jefes que intervinieron en la guerra por la independencia. lo criticaban "sotto voce" al punto que "pensaron destituirlo, (No fue este el único intento que tuvo que soportar en su carrera militar y política) y dar el mando al general Soler; pero éste no aceptó. La proximidad del enemigo evaporó estos proyectos" Iriarte T.I. P. 343 Historia de la República Argentina, T.V. P.415

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Brigadier General Carlos de Alvear. (1789-1852

Por entonces, era el mejor comandante de que podía disponer la Republica.

Era un hombre con determinación, de reconocida rapidez mental, enfático. De alto perfil. Llegó de Europa en 1812, (24 años de edad) junto con San Martín y Zapiola. Un año después, presidía la Asamblea General Constituyente, (tácita declaración de independencia de las Provincias Unidas En 1814 rindió la plaza de Montevideo último bastión marítimo de España sobre el Atlántico. Personalidad avasallante. De él dice Bartolomé Mitre: "Por su petulancia e indisputable coraje, su carácter emprendedor, y sus chispazos de inteligencia que imitaban a veces los relámpagos del genio" Aventajado discípulo en el estudio de la estrategia militar del siglo, era sin lugar a dudas el hombre adecuado para disciplinar egos, desconfianzas y enconos y llevar adelante una campaña donde estaba en juego la integridad territorial de las Provincias Unidas.

Alvear es nombrado comandante en jefe del Ejército Republicano, el 14 de agosto de 1826

Este relato da comienzo con la anexión de la provincia Oriental (Hoy Uruguay) al imperio brasileño en febrero de 1825. La respuesta no se hizo esperar; dos meses después, un grupo de patriotas al mando de Lavalleja (Juan Antonio) que la historia recuerda con el nombre de "Los Treinta y Tres Orientales", desembarcó en la ribera oriental del rio Uruguay procedente de Buenos Aires, con el propósito de reiniciar la lucha contra el ejército usurpador. La adhesión de los sectores populares a la causa fue inmediata y masiva. Los pasos siguientes de sus líderes, fue declarar la independencia del imperio de Brasil, y la reincorporación de la provincia, al seno de sus hermanas occidentales. Ante lo cual, el gobierno de Buenos Aires (a cargo del general Las Heras (Juan Gregorio de) acepta la misma, dando origen a la inmediata reacción del emperador de Brasil, que elige las armas (1) para dirimir la cuestión; actitud afín con su política, sus ambiciones y la imposición de los acontecimientos preparados por su gobierno. El decreto del emperador declarando la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata, tiene fecha 10 de diciembre de 1825.

Debo advertir a los iniciados en el tema, que este conflicto tiene raíces centenarias, y deriva de antagónicas e interesadas interpretaciones del "Tratado de Tordecillas" suscripto en 1493 (1)

El imperio del Brasil era como lo es hoy, la potencia preponderante en Sud América. Tenía una población de 4.500.000 habitantes, un ejército de 14.000 hombres, una flota poderosa, y una economía sustentable. Y, sobre todo, un país unificado políticamente, bajo la monarquía constitucional de Pedro I. Las Provincias Unidas tenían solo por 766.000. El esfuerzo de guerra estaba sostenido solamente por Buenos Aires. El país estaba anarquizado. Una vez agotado el crédito de la Baring Brothers, no podía sostener el esfuerzo de guerra, ya que el puerto de Buenos Aires fue inmediatamente bloqueado por la poderosa flota imperial, la cual, pese a sus reveses, no fue vencida definitivamente. Era una lucha desigual. El ejército republicano no superaba los 7000 efectivos, y sin posibilidad de reponer bajas. Ante la negativa de las provincias de aportar contingentes. (fueron muy pocas las excepciones) Era pues imprescindible lograr una victoria militar decisiva, para imponer la paz. Si esta no se lograba Las Provincias Unidas, no podían ganar la guerra.

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1) Acuerdo entre los reyes católicos y Juan II de Portugal, que ratificaba la demarcación establecida por el papa Alejandro VI, la cual fijaba la línea divisoria a 100 leguas al occidente de las islas Azores. El tratado atribuía a la corona de Castilla las tierras que fueran descubiertas a 370 leguas al occidente de las islas de dichas islas y de acuerdo con esta convención, la costa de Brasil pen su

II- Un Plan Perfecto

"Barbacena cayo nuevamente en las redes de su astuto enemigo …"

La estrategia del general Alvear, se apoyaba en dos premisas fundamentales:

1°) Elegir como teatro de la guerra el territorio enemigo a fin de disponer de sus propios recursos, evitando en el propio, las consecuencias colaterales derivadas del mismo. (1) Había tomado conocimiento del posicionamiento de las defensas enemigas, acantonadas en línea de cordón, y dispuestas en los accesos de su territorio.

2°) A partir de lo cual, concibió el plan de penetrarla, flanqueando a sus dos grandes divisiones, para luego abatirlas en detalle. En función de lo cual, debía efectuar un rápido desplazamiento desde su cuartel general (Arroyo Grande, Provincia de Entre Ríos, Argentina, hasta su objetivo, atravesando el centro y el norte de Uruguay, penoso tránsito efectuado en el ardiente mes de febrero. (2) En su transcurso, realizó tareas de "inteligencia" haciendo llegar al enemigo información falsa de su marcha a fin de encubrir el lugar elegido para lograr su plan. Un movimiento digno de la mejor escuela militar napoleónica, neutralizado solo por un inesperado temporal de magnitud superlativa, que se abatió inclemente sobre sus tropas, y que duró tres días con sus noches; (3) inmovilizándolo, e impidiéndole lograr su objetivo. En ese lapso, el comando enemigo, aparentemente más favorecido por el clima, logró fusionar ambas divisiones, buscando en las asperezas de las sierras, un terreno más adecuado para potenciar su poderosa infantería. Era una posición formidable, donde la caballería republicana no podría desplegar. La posición estaba defendida por los altos y ásperos cordones llamados sierras de Camacuá. Para forzarlos, Alvear debía contar con numerosa infantería de la que carecía. El jefe imperial permaneció allí seguro y expectante. Alvear, al comprender que la posición del enemigo era inexpugnable, maniobró sobre su flanco derecho y se dirigió en dirección a San Gabriel (Pueblo en el cual, el enemigo tenía ubicado sus almacenes de reserva de los cuales se apropió). con la intención de atraer a su rival a un terreno propicio para desplegar con mayor efecto su numerosa caballería.

Barbacena cayó nuevamente en las redes de su astuto enemigo. Salió de la sierra en su persecución, asumiendo que aquel lo hacía por temor, que estaba hambriento, extenuado y huyendo en "Vergonhosa e precipitada fugida" (sic) Inflado de esperanza y de vanidad inmensa, siguió a remolque de Alvear con lo que, la posición del señor marqués, resultaba bastante desairada, ya que había sido burlado por segunda vez. Alvear siguió avanzando tal como ya fuera mencionado en dirección al Paso del Rosario, o sea, el vado de uso corriente para vadear el río Santa María. Durante su marcha, destino parte de su tropa, para librarse de las brigadas enemigos que operaban en observación de sus movimientos. Los coroneles Lavalle y Mansilla cumplieron exitosamente su tarea, derrotando a los imperiales en los combates de Bacacay y Ombú.

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1) El imperio, había ocupado Montevideo y Colonia, y, al dominar el río con su flota, resultaba estéril sitiarlas por tierra.

2) "Las tropas estaban bien vestidas, pero carecían de algunos útiles de campaña, carpas entre ellos, por lo que vivían al raso en las marchas, ocasionalmente en ramadas o ranchos. El ejército lleno de patriotismo y abnegación, soportaba un calor de agobio, para hombres y bestias, solo un año después, terminarían sus penurias, sin que el temple y las virtudes de estos admirables soldados, decayeran. Fueron superiores al hambre, a la desnudez a la miseria y a los trabajos" Baldrich, P. 157

3) "El general Alvear luego de ocupar el pueblo de Bagé, ubicado en territorio enemigo, y en el centro de su línea de defensa, pensó inmediatamente atacar la división al mando de Barbacena para lo cual, resolvió marchar el día 27 (enero) pero a las 10 de la mañana del 26 se inició una tormenta, que en la noche era tempestad formidable, el huracán sopló sobre la villa y los alojamientos del ejército con furia inaudita. El agua caía a torrentes inundándolo todo y sacando de madre los arroyos y ríos. El espantoso espasmo, duró hasta la madrugada del día 30. Alvear suponía con razón que la furiosa tempestad que lo había retenido a él en Bagé, habría igualmente inmovilizada al marqués de Barbacena, sin embargo, no había sucedido así, por desgracia. La tempestad y la lluvia no había tenido en esos lugares, la violencia que lo inmovilizó. Barbacena pensó salvar el inminente peligro con la fuga, la cual fue difícil y llena de riesgos. Ganó entonces, las alturas de la Cuchilla Grande, en demanda de sus asperezas, y de lograr la fusión con la división comandada por Brown. Es necesario decir que Barbacena, alcanzó con éxito tal cometido tratando de restablecer su descalabro estratégico. Fue su mejor decisión en toda la campaña; aunque, siguió desconcertado por las maniobras de su enemigo. Irresoluto, como obsesionado por los sucesos y carente de un propósito definido. Aturdido". "Es un general sorprendido, y en consecuencia vencido", según afirma para el caso, el mariscal Marmont, (Auguste Frederic 1774/1852. Mariscal del Imperio Francés)

III- Conformación de ambos ejércitos

Era todo cuanto la República podía reunir. El grueso de sus tropas las aportó la ciudad de Buenos Aires, del resto de las provincias, poco y nada

Según el coronel Iriarte la organización del ejército argentino era la siguiente en las vísperas de su choque con el imperial:

Primera División, Jefe: General Lavalleja, constituido por tres brigadas de caballería: LA 1ra. a órdenes del coronel Julián Laguna, la 2da. a las órdenes del coronel Manuel Oribe, y la 3ra. a órdenes del coronel Ignacio Oribe.

Segunda: A las órdenes directas del general Alvear, tres brigadas de caballería de línea: la 1ra. a las órdenes del coronel Federico Brandzen, regimientos 1° y 3°, la 2da. a las órdenes del coronel Juan Lavalle, regimientos 4°de "Colorados", y escuadrón "Coraceros". Y la 3ra. a las órdenes del coronel Juan Zufriátegui, regimientos 8° y 16° (lanceros)

Tercera: Jefe: Gral. Soler, tres brigadas: la 1ª, a órdenes del coronel José María Paz, regimiento N°2 de caballería de línea y un cuerpo de milicias. 2da. a las órdenes del coronel Félix de Olazábal, batallones de infantería de línea números: 1,2.3 y 5, y la 3ra, a órdenes del coronel Tomás de Iriarte, 1 regimiento de artillería con diez y seis piezas (11 cañones ligeros de a 4 libras, 2 de a 8, y tres obuceros de 7 pulgadas, un escuadrón de milicias de caballería de Mercedes, y el parque y maestranza del ejército.

Hay varias versiones, del número total de sus efectivos, aunque en el ejército republicano no son significativas las diferencias; según Iriarte sumaban 6.800.

IV- Rasgos topográficos del campo

"El suelo del campo de batalla era limo-arenoso, resquebrajado y pedregoso, ah, … y ¡lleno de hormigeros!

"El campo donde se desarrollaría la acción no se caracterizaba por ser el ideal, para el desarrollo de las operaciones, afirmación que surge de la siguiente descripción: Lo primero que se aprecia ante el primer golpe de vista, son cordones de lomadas (collados en Brasil) de poco relieve, con algunas isletas de monte y altos pajonales lacustres. El suelo limo-arenoso, resquebrajado y pedregoso. Algunos de estos valles, están cruzados por zanjones cavados por las aguas pluviales que bajan de las vertientes orientales y occidentales de las lomadas durante las lluvias, y que aún, en las épocas de sequía son de difícil tránsito, e inadecuados para las marchas y maniobras rápidas de un campo de batalla. La de Ituzaingó va a tener por teatro, un terreno algo pantanoso, lecho o cuenca de uno de esos valles, con médanos, y hormigueros. El terreno donde se desarrollará la acción cubre unas 25 hectáreas. Estaba delimitado por dos cadenas de sierras bajas y onduladas que corrían paralelas al río, y ubicadas a un kilómetro de distancia la una de la otra. Entre las dos cadenas o mamelones, se desarrolla un estrecho valle que es cruzado en forma paralela en casi toda su extensión, por un zanjón relativamente profundo con algunos pasos. El camino que va de San Gabriel al Paso, dividía el campo en dos, en traza longitudinal En tal singular topografía se iba a desarrollar el evento considerado (1) como uno de las más importantes que registra la historia militar de Sud América.

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1) Ídem, Baldrich P.242

V- Acciones preliminares

"La guardia, hizo vista gorda para que los prisioneros escaparan …"

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Pedro I, Emperador de Brasil 1798-1834

Con las primeras sombras de la noche del día 18 de febrero. Alvear en su avance, ocupó la encrucijada de los dos caminos que conducen, al Paso (vado) del Rosario. Del Caciquey, el uno, y de San Gabriel el otro. En ese punto, ordenó que el segundo y tercer cuerpo, se adelantasen hacia tal destino, variando la función de la división de vanguardia, la cual pasó de a retaguardia, a fin de cubrir la marcha de aquellos.

El ejército brasileño permaneció inmóvil durante ese día hasta destacar la luna su resplandor, instante en que también reanudó su marcha hacia el mismo lugar; con la aparente intención, de impedir el cruce al ejército republicano, y atacarlo, cuando éste intentara vadearlo. (aunque tácita, tal intención, no es lo suficientemente explícita, en los partes de la mayoría de sus jefes) El coronel Iriarte, sostiene que Barbacena creía que el ejército argentino, se retiraba y lo dejaba alejarse; su marcha era ciertamente, cautelosa, y expectante, y sin la resolución necesaria para dar alcance al ejército republicano y obligarlo a dar batalla".

En las primeras horas de la mañana, del día 19 dos de las divisiones del ejército republicano se asentaron en el valle adyacente al río. El primer cuerpo (Lavalleja) no bajó hacia él: quedó su masa ocupando el desfiladero que da acceso al valle en observación del enemigo y con la consigna de, en caso necesario, contener su avance. Para despistar sus intenciones, (versión oficial) ordenó que algunas compañías de coraceros, lo cruzaran, a ojos vista de las avanzadas imperiales, que dominaban las alturas. Además, la guardia hizo "vista gorda", para que algunos prisioneros lograran evadirse, e informaran a sus mandos que todo el ejército republicano, lo estaba vadeando. Al anochecer del día 19, el ejército republicano, conforme a su plan, retornó al lugar elegido dispuesto a dar batalla, y, con tal movimiento, sorprender al ejército imperial que imaginaba a su enemigo, cruzando el Santa María.

1) De San Gabriel al Paso había unos 35 kms.

2) "Memorias", Tomo I, Pg. 343. Compañía General Fabril Editora, Bs. As. 1962

Algunos investigadores ponen en duda que tal movimiento haya obedecido a un plan preconcebido, sino más bien, dictado por la necesidad, ya que el río estaba a nado (o sea, no era posible trasladar al lado opuesto a la infantería y artillería sin contar con medios para hacerlo) Lo cierto es que, dos cuerpos del ejército republicano estaban estacionados en el valle oriental de su cauce, una verdadera trampa mortal; siendo que el lugar, estaba enmarcado de alturas, donde los imperiales podían instalar su artillería y aniquilarlo, sin que sus víctimas pudieran asumir ningún tipo de defensa. La mayoría de los historiadores opinan que la verdadera intención del general Alvear, eran vadear el río para retomar sus líneas de comunicaciones y/o hallar un campo más adecuado para el mejor mantenimiento y desempeño de su numerosa caballería, o, dar batalla con el río a su frente, lo cual surge de aplicar un elemental concepto de manual: o sea, maniobrar de manera tal, que el enemigo quede con el río a sus espaldas, y en especial si éste está a nado.

Iriarte sostiene que el jefe republicano quería evitar una batalla al este del río y que esta se dio por fuerza de las circunstancias, aunque Alvear por su parte, siempre sostuvo lo contrario. En tal sentido, publicó en Buenos Aires, una "Exposición" donde afirma que el terreno había sido elegido por él con anterioridad.

Lo innegable es que, los imperiales, perdieron una ocasión magnífica para destruir a los republicanos, tanto en el valle adyacente, o en su tránsito por el desfiladero.

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(1) "Durante la madrugada del día 20 el grueso del ejército republicano aún transitaba hacia el campo de acción, a través de aquel estrecho pasaje, dentro del cual, la caballería no podía andar por él, sino marchando en columna por filas de a cuatro. El pasaje estaba enmarcado por la barranca a su derecha, y colinas en cordón a su izquierda. La marcha era en rampa de ascenso, lo que hacía su tránsito más penoso y lento. Todos los regimientos tenían que ir sucesivamente saliendo, en larga caravana, e ir desplegando uno a uno".

El historiador Vicente López sostiene que el general Alvear, había escogido su campo de batalla, (2) al pasar el día anterior por el terreno: "En el sector elegido, destacaba un cordón de colinas, a cuyo frente había una pequeña cañada, lo cual le proporcionaba una posición ventajosa, para colocar artillería e infantería con frente protegido".

Alvear había dispuesto que algunas unidades, protegieran, la entrada del desfiladero. La guardia avanzada, constaba de solo una batería, (3) conformada por cuatro piezas, al mando del capitán Martiniano Chilavert Completaba dicha tropa el regimiento 5° de infantería (Olazábal) y una brigada de caballería al mando del general Laguna.

El general Soler, era el encargado de ubicar las unidades en el campo, a medida que estas iban saliendo del paso. A la división de vanguardia, (Lavalleja), se le dio instrucciones para ubicarse en la extrema derecha. Dicho cuerpo había sido oportunamente reforzado por el regimiento de línea número 9° (coronel Manuel Oribe), los Dragones, (Anacleto Medina) y su reserva a cargo del regimiento de Carabineros (Servando Gómez).

Lavalleja rehusó reiteradamente de ubicarse en dicho emplazamiento. Las cosas apuraban, se acercaban las horas de la madrugada y parecía que el incidente hubiera quedado allanado. Pero ¡cual no sería la sorpresa del general Alvear!, cuando, al amanecer, vio el cuerpo de Lavalleja, en el centro de línea, obstaculizando seriamente la distribución programada por su jefe. Y eso no era lo peor, sino que, en tal caso, éste, se vería forzado a iniciar las acciones con su división, de lo cual estaba seguro, que la acción daría comienzo con un descalabro. (5) A duras penas lograron que se ubicara en la posición que le fuera asignada.

  • 1) ¡Qué situación difícil! ¡Cuánto partido pudo el enemigo sacar de ella! Aunque desconocía nuestra situación, debió acosarnos con resolución a partir de nuestro ingreso en el fatal desfiladero, y luego, en el valle formado por el río y las alturas, y, entonces, nuestra ruina era inevitable, porque nuestro ejército allí, no podía desplegar su línea de batalla. Los imperiales solo tenían que ocupar las alturas que dominaban el río, para obtener el triunfo más completo" Iriarte. Memorias.

2) La entrada del desfiladero estaba oculta por un collado, de manera que el enemigo, ubicado en el collado opuesto, (aproximadamente a un kilómetro de distancia, no podían visualizar, la entrada al campo de las unidades republicanas, porque dicha colina lo impedía.

3) el grueso del arma, se sumaría a la línea de fuego, poco antes de las 10 de la mañana". Si el general enemigo hubiese tenido más audacia e inteligencia, podía habernos batido en detalle, porque es cierto que el ejército republicano había sido sorprendido; pues, por sorpresa se entiende todo obstáculo que impida la formación más ventajosa para empezar a combatir, y nosotros nos hallamos en este desagradable caso. El marqués de Barbacena nos dejó formar tranquilamente nuestra línea de batalla; operación que tuvo la calma de contemplar a pie firme y sin moverse". Coronel, Tomás de Iriarte. Memorias. T 2° P.1

5) Lavalleja demostró grande enojo al encargado de darle la orden, y prorrumpió en palabras descompuestas contra el general, vociferando que "todas estrategias eran falsas"; que, para ganar una batalla, no se necesitaba sino pararse frente al enemigo, ir derecho a él atropellarlo con denuedo y "vencer o morir". Y, por último, él como jefe superior de los orientales, vencedor en el Sarandí, y promotor de la insurrección, exigía se le diese colocación en el centro para cargar y batirse; que por lo demás, él sabía que los oficiales argentinos lo despreciaban, pero que, les mostraría, que valía más que ellos. Informado Alvear de tales exabruptos, no vio ventajas en ponerse a su altura, y, sabiamente, decidió que no era el momento adecuado para suscitar una controversia, lo cual, habría producido la deserción en masa, de toda su tropa oriental con consecuencias imprevisibles. Por lo pronto, envió al coronel Mansilla a que fuese a conferenciar con él, y que le demostrase la necesidad de colocar su división en la extrema derecha, o sea, la posición correcta para operar de flanco y envolver la división de Callado. Lavalleja oyó todo de mala gana; no era capaz de contestar ni de discutir … ni de comprender la operación. Mansilla, al fin, lo condujo al lugar que tenía asignado.

VI- La batalla

Cronología de la acción, vista de ambas perspectivas:

De las 5 y media a las 7hs. y media (1)

Republicanos:

"El 5to. forma cuadro y Laguna, carga tres veces y es rechazado …"

Luego de algunas guerrillas, protagonizadas por algunas compañías de voltígeros (partidas avanzadas) de ambos bandos, y al ver que los imperiales tenían el propósito de arrollar nuestras avanzadas estacionadas en las alturas ubicadas frente a la entrada del desfiladero para tal fin, movieron las dos brigadas de caballería de la primera división, ésta, fuerza había ya cruzado la zanja intermedia, y avanzaba sobre aquellas. Alvear había llegado momentos antes, dirigiéndose a Olazábal (5° infantería) le dice: "Hágase Ud. Matar en este sitio" (sic) Al coronel Laguna, le ordenó que, protegiera con su brigada de caballería, el flanco derecho de Olazábal, para que su cuerpo no fuera envuelto. El batallón forma cuadro y Laguna carga en tres oportunidades sobre los imperiales. Aunque sus ataques son rechazados, el avance se detiene. Los imperiales se rehacen y reanudan con vigor su marcha, pero nuevamente son contenidos por el fuego de fusilería que reciben desde la posición de Olazabál y una última carga de Laguna. En ese momento, ingresan los regimientos 1° y 2° Brandsen y Paz, y Alvear ordena que carguen contra los batallones de Brown (1) pero también son rechazados. Como comando imperial, advierte que la línea republicana sigue engrosando con la llegada de nuevas unidades, el comando imperial ordena a su tropa regresar a su línea.

_____

  • 1) Jefe del Estado mayor general imperial, a cargo de la dirección táctica de su ejército

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Cnel. José V. de Olavarría 1801-1845

Imperiales: de 5 a 7hs. y media

"La posición de nuestro ejército estaba separada del enemigo por una zanja …"

"Nuestro ejército tendió su línea, ubicando la división del brigadier Barreto (a la derecha, cubriendo su flanco extremo con las milicias de caballería al mando de Bentos Manuel; Centro: división del brigadier Callado, y, en la extrema izquierda, las milicias de caballería al mando del mariscal Abreu, reforzado con un batallón y tres de piezas de artillería. En suma, caballería en las extremidades de las alas y la infantería y artillería interpoladas en los tres grandes grupos".

"La posición de nuestro ejército estaba separada del enemigo por una zanja profunda, y cortada por una acequia o foso que daba paso a la caballería solo en pocos parajes con grandes dificultades; quedando así, nuestro frente, seguro contra cualquier ataque de fuerzas de caballería: no aconteció lo mismo en nuestros flancos, ambos accesibles a ataques de cualquier fuerza (1) y solo porque el collado tenía una elevación considerable en su centro, impedía que el enemigo, pudiese hacer seria impresión ellos"

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  • 1) La zanja o se diluía o no existía a la altura de ambos extremos de las formaciones opuestas.

Secuencias registradas en el sector derecho de su línea: (Brigadier Barreto)

"Se dio orden de detener nuestro ataque ante la llegada de …"

Decía el mariscal Barbacena: "Día 20 do corrente encontrei o inimigo nas vizinhancas do passo do Rosario" a las 6 de la mañana a una legua más acá de Paso, en posición muy ventajosa e indicando que quería impedir la marcha de nuestro ejército" (1)

"Luego que llegamos a lo alto, (del collado oriental) vimos las tropas del mariscal de Cerro Largo (Abreu) y la segunda brigada ligera (unos 650 hombres) acampadas de este lado de la zanja que separaba ambas posiciones, y en tiroteo con las partidas avanzadas del enemigo. (voltígeros del 5° de infantería)

"Suponiendo que el enemigo no tenía toda su fuerza de este lado del Paso, se dio orden de atacarlo. Para tal objeto, se dividió el ejército en dos líneas, de las cuales la primera división, llevaba la cabeza del ataque, (brigadier Barreto) seguida por la segunda (Brigadier Callado) las que, entraron en movimiento sobre los cuerpos enemigos, Al mismo tiempo se dio orden a la caballería de la 1ª. división, pasar la zanja, por un paso que nos quedó a la derecha, y atacar al enemigo. Ante lo cual, la brigada ligera, (Bentos Manuel) marchó a tomar posición en nuestra derecha para cubrir nuestro ataque. Algunas piezas de artillería fueron a sostener las evoluciones de nuestra caballería" (2)

En su despliegue rechazaron las cargas de la caballería enemiga (Laguna) que intentaba detener nuestro avance. Se dio orden de suspender nuestro ataque, ante la llegada de nuevas unidades enemigas que, que iban desembocando al valle". A partir de lo cual, se optó por retomar posiciones, aguardando circunstancias más propicias, para reiniciarlo (3)

Eran las 7 y media de la mañana.

Recién entonces y presintiendo que podría aparecer a su vista, todo el ejército republicano, Barreto (cabeza del ataque) recibe la orden de retroceder.

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Regimiento de Cazadores (27°) imperiales integrado por tropas austríacas y prusianas.

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1) Eran, como ya fuera mencionado la brigada de caballería al mando del coronel Laguna, el 5° de infantería al mando del coronel Olazábal y una batería de cuatro cañones liderada por el bravo capitán Chilavert (Martiniano)

2) Parte de guerra de Francisco José Soares de Andrea, ingeniero, ayudante del general en jefe. Ver en Historia de la Guerra del Brasil, Cnel. Amadeo Baldrich. P. 254, UDEBA.

3) Mariscal Brown, jefe del estado mayor del ejército imperial. Parte de guerra Historia de la guerra del Brasil. Cnel. Amadeo Baldrich P. 248

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Gral. Juan Antonio Lavalleja 1784-1853

De las 7 y media a las 10

Republicanos:

"Esa brillante oportunidad no volvería a presentarse en todo el transcurso de la acción …"

El plan de batalla de Alvear consistía en atacar al enemigo de frente y de flanco, para lo cual era necesario atraer la primera división enemiga (derecha) sobre su flanco izquierdo, y seguidamente envolverla por sus flancos con su caballería pivoteando a la altura de la derecha de su infantería, y al embolsarlo, le cortaba su retirada obligando a éste a rendirse. Lavalleja debía ubicarse en el extremo derecho para cargar sobre la división de Callado y aislarla de la primera. Un plan demasiado ambicioso tomando en cuenta que se encontró sorpresivamente con imponderables, y certezas, y en rigor, con un enemigo que demostró aplomo y solidez tanto en el desarrollo del combate como en su retirada. A partir de tal vislumbre, Alvear, se manejó en todo el transcurso de la batalla con objetividad, dando respuesta, cuando pudo a las cambiantes variantes de la acción, y renegando con enconados e inexplicables egos.

Cerca de las 8 de la mañana, dio comienzo la batalla propiamente dicha, con el cañoneo del ejército imperial, sobre nuestras líneas; integradas tal como sabemos, con solo una parte de sus efectivos.

Partes: 1, 2

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