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Jiguaní aborigen y colonial (Cuba)




  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Etapa Aborigen hasta 1701
  4. Etapa Colonial 1701-1898
  5. Conclusiones
  6. Referencias

Resumen

La historia de Jiguaní, como la de muchos pueblos, se compone de grandes y pequeños acontecimientos, hilvanados entre sí, en distintas épocas, que van conformando el quehacer cotidiano de su gente, sus costumbres, constituyendo elementos ligados a las tradiciones que se arraigan en sí mismos, conformando una ideología, una identidad. Constituye un documento de lectura que recoge los principales acontecimientos acaecidos en periodos otroras como la época aborigen y colonial, destacando fundamentalmente como era la educación y la cultura, dos de nuestras mayores conquistas revolucionarias. En la Etapa Aborigen se enuncian los lugares o asentamientos indígenas, sus costumbres que han quedado arraigadas en la población. En la Colonial se hace una breve reseña de la fundación y sus fundadores, la iglesia católica como eje fundamental en esta etapa y forjadora de hábitos religiosos y otras costumbres provenientes del continente europeo y una reseña de los principales acontecimientos históricos de la época .

Palabras Claves:

Guano, Maboa, Buren, Guaguani.

TITLE: ABORIGINAL AND COLONIAL JIGUANI.

ABSTRACT   The history of Jiguaní like many peoples consists of large and small events, stitched together, at different times, that shape the daily lives of its people, their customs constituting elements linked to the traditions that are rooted in itself, forming an ideology, an identity. Reading is a document that summarizes the main events in the time periods otroras as Aboriginal and colonial era emphasizing primarily as education and culture, two of our greatest revolutionary gains. In Stage set forth aboriginal or indigenous settlements places, habits that have been ingrained in the population. The Colonial is a brief overview of the foundation and its founders, the Catholic Church as the linchpin in this stage and forger of religious habits and customs from the European continent and a review of the major historical events of the time

Keywords: Guano, Maboa, Buren, Guaguani.

Introducción

La historia de los pueblos se compone de grandes y pequeños acontecimientos, hilvanados entre sí, en distintas épocas, que van conformando el quehacer cotidiano de su gente, sus costumbres constituyendo elementos ligados a las tradiciones que se van arraigando en el mismo, conformando una ideología, una identidad.

Con esta investigación los autores pretenden como objetivo: Elaborar un documento de lectura que recoja los principales acontecimientos acaecidos en periodos otroras como la época aborigen y colonial, destacando fundamentalmente como era la educación y la cultura, dos de nuestras mayores conquistas revolucionarias.

Para el desarrollo de este artículo se aplicaron diferentes métodos, como el histórico lógico, biográfico y etnográfico y técnica como la entrevista a estudiantes de la Cátedra Universitaria del Adulto Mayor, combatientes, familiares de mártires y personalidades del municipio

Este trabajo se ha estructurado en 2 etapas enmarcado en el entorno que comprendía la Villa de San Pablo de Jiguaní, es decir la cabecera municipal y ellas son las siguientes

  • Etapa Aborigen hasta 1701.

  • Etapa Colonial (desde su fundación 1701 – 1898).

En la Etapa Aborigen se han señalado los lugares o asentamientos indígenas, a qué se dedicaban y costumbres que han quedado arraigadas en la población.

En la Colonial se hace una breve reseña de la fundación y sus fundadores, la iglesia católica como eje fundamental en esta etapa y forjadora de hábitos religiosos y otras costumbres provenientes del continente europeo (España) como fueron las construcciones, la plaza de armas, la cultura, la existencia de 3 calles la Amargura (General Reyes), San Pablo (Carlos M. de Céspedes), Calvario (General Rabí), el Fuerte que a través del tiempo se convirtió en uno de los símbolos de Jiguaní y atracción natural para la juventud en distintas épocas.

Una zona con una belleza natural cuyo poblado es atravesado por un río que nunca ha dejado de correr, con aguas poco profundas y delgadas, pero cuando se crece asusta a sus pobladores. Un pueblo que se encontraba rodeado de latifundios que estaban en manos de pocas familias, eran las que conformaban la burguesía jiguanisera.

Pueblo limpio, de familias residentes en casas coloniales muy espaciosas, con techos de tejas francesas, criollas o de zinc, construido de mampostería o madera, mezcladas con bohíos de paredes embarradas de tierra blanca y cuje, techo de guano y pisos de tierra. Patios sin cercas donde merodeaban aves de corral y cerdos. Una vegetación exuberante con hermosos árboles maderables y frutales, plantas ornamentales, enredaderas de madreselva que perfumaban el ambiente, con gente muy humilde, llena de necesidades y miserias pero honradas y educadas.

DESARROLLO

Etapa Aborigen hasta 1701

Hay evidencias de la presencia del indio en Jiguaní a través de sitios como; en la Loma del Fuerte, Rinconada, el Huerto, la Palanca, las Cabezas, el Faldón, Dos Ríos etc. En la Loma del Fuerte se vio el contexto Indio- Hispano y se encontraron restos de cerámica, como Buren, objetos líticos, como Hachas Petaloides, Majaderos, Percutores, Coa, etc. (Frómeta, 2003)

Estos elementos anteriores de nuestros aborígenes demuestran que eran agro-alfareros, aplicaban la agricultura cosechado el maíz, la yuca, el boniato, fabricaban el casabe, eran además cazadores y recolectores, trabajando en colectivos para beneficio mutuo, realizaban el areito como una manifestación religiosa y aunque no existen documentos de la época es evidente que este tipo de rito se desarrollaba en esta zona. Las tribus estaban organizadas en comunidades bajo la dirección del Cacique y además estaba el Behique (brujo), que curaba con todo tipo de hierbas.

Se deduce que en 1701, cuando se fundó la Villa hacia pocos años que se habían extinguido las comunidades aborígenes y que por ello había indios dispersos por la zona, pues en 1716, solamente existía el asentamiento de San Pablo de Jiguaní como comunidad, que conservaba su identidad indígena

Se considera que este pueblo lleva implícito su origen indio pues Jiguaní quiere decir Rió de Oro o Arenas de Oro o Río de Ángel. Si valoramos la alimentación de nuestras familias que se sustenta en el uso variado del maíz, la fabricación del casabe, el ajiaco con todo tipo de viandas, la hayaca, vino de guanábana, de guayaba, la chica de piña.

En lo religioso el espiritismo de cordón tomados de la mano y danzando, semeja los ritos del areito; así como el uso del yarey en tejidos y en la confección de jibes con junquillo, donde colaban la cativia de la yuca, el trabajo con cerámica y otros objetos.

Muchas palabras que continúan pronunciado los Jiguaniceros proceden de nuestros aborígenes como por ejemplo La palabra Maboa (procede del nombre de un arbusto).Es decir se fue desarrollando un proceso de transculturación del Indio con el español que ha ido formando la identidad que nos caracteriza.

Etapa Colonial 1701-1898

Enmarcar la etapa colonial de Jiguaní desde su fundación 1701, cuando el mestizo bayamés, entre español e indio, Miguel Rodríguez se establece en el Hato de Jiguaní Arriba, adquiriendo en propiedad ese corral. No se puede aseverar en que año llega Miguel Rodríguez, se supone fuera 1690 a 1691 o antes.

En estos años Jerónimo Palacin, que vivía en el corral de Jiguaní de Abajo, propone vender sus tierras, él se opone fuertemente planteando que esas tierras eran de los indios y que esto iba en contra de las leyes y reales órdenes. Estaba dispuesto a crear un pueblo siempre en defensa de los indios, entonces busca el amparo de la iglesia, viaja a Santiago de Cuba con el objetivo de gestionar un curato para Jiguaní y en 1700 lo obtiene.

El Párroco Andrés Jeréz fungiría como maestro de los pobladores y se une a él para la fundación; pero cuando llega a Jiguaní Arriba solo encuentra la casa de Miguel Rodríguez. Este hombre era muy querido por todos los indios siendo un líder natural al extremo que alcanzó los grados de teniente de la milicia de indios. Su corral poco a poco comienza a poblarse y ya en 1701 existían doce casas; allí se reunían muchos indios maltratados en la zona de Bayamo

La población conservó el nombre tomado del río y oficialmente se llama San Pablo de Jiguaní, por ser Pablo, según la fe Católica, el consuelo de los desvalidos y flagelos de los impíos. Como el 25 de Enero es el día de la convención de San Pablo, se adoptó como día oficial de la fundación.

Por interés del cura Jeréz, para mejora de los moradores que sufrían las inundaciones de un arroyo, hizo la propuesta de cambiarlo para Jiguaní Abajo; ahora en propiedad del Capitán Miguel Vázquez Aviles, el cual se opone a esa pretensión, pero al final lo logran, pues el capitán concedió a los indios "media legua" de terreno, para el pueblo y se concreta por Acto el 19 de Mayo de 1710 (éste es el Jiguaní actual).

En los primeros años, se considera que las actividades religiosas se efectuaban en sencillas edificaciones provisionales y en 1720 se erige el templo en la esquina que ocupa hoy la Calle Céspedes y Rabí. Por real orden se le confiere el titulo de muy fiel Villa de San Pablo de Jiguaní, el 23 junio de 1737, en 1740 se crea el ayuntamiento, siendo Miguel Rodríguez su primer alcalde, hombre de bien, justiciero y defensor de su pueblo. Para reafirmar su lealtad en esa época se decía el proverbio" Si Dios quiere y el Alcalde de Jiguaní." El ayuntamiento se comienza a construir en 1737

En esta etapa prácticamente habían siete calles o callejones; el Progreso, (actual General García), San Pablo y después Cuba (actual Céspedes), Calvario y después Libertad (General Rabí) Amargura (actual General Reyes), Convención (actual Antonio Maceo) Holguín (actual Coronel Suárez), Jamaica después (Estrada Palma, (actual Avenida 26 de Julio); estas calles eran cortas sin asfalto con muchos árboles

Según los entrevistados dicen, que sus abuelos le contaban que la Calle 26 de Julio tenía muchos álamos de cada lado. El río atravesaba el caserío y se decía, de una leyenda que salía por las noches un negrito que le llamaban el Jigue, que era temido por grandes y chicos, se contaba que tiraba a las personas al río y las asustaba.

Las viviendas de la época la mayoría de tierra blanca con cujes y bojotes de pajas, techos de guano, otras eran de yagua y guano con piso de tierra. En la calle Céspedes aún se encuentra una construcción de la época, que es el actual Guaguaní (próximo a derrumbarse), es como una nuestra del caserío jiguanicero de la época, vivienda declarada Vernáculo por ser la única construcción de ocho lados de 750 mtros cuadrados y ser única en el territorio Nacional. Nos cuenta Fernando Figueredo que su abuelo la diseñó aproximadamente en 1895 y la llevó a efecto un indio llamado Trino Meriño, igual a esa vivienda se hicieron otras casas en Jiguaní y que algunas personas que tenían mejor situación económica le ponían piso de ladrillo y techo de zinc.

Existía una plaza de armas, lugar donde se encuentra el Parque, alrededor de esa plaza se fueron construyendo viviendas con corredores amplios techados muy altos., con aproximadamente siete metros al frente y dos metros al fondo , muy espaciosas, con patios y traspatios, techos con tejas francesas, criollas o zinc, paredes de tablas o de mampuestos, grandes columnas de maderas, aceras altas, y en éstas aceras aún permanecen incrustadas argollas que eran donde se amarraban los caballos de los campesinos que venían a la Villa y las arrías de Mulos que iban y venían de Santiago de Cuba con los mercaderes a vender y comprar mercancías, ya que en esta época había un comercio bien establecido.

En la Plaza de Armas a un lado estaba la iglesia católica (rústica), se plantea que en ese lugar existió el cementerio que con los años fue trasladado para el terreno donde se encuentra el Hospital. En esa iglesia vivía y predicaba el padre Jeréz y que en 1750 visitó la Villa el Obispo de Cuba, Pedro Agustín Morell y de Santa Cruz.

A Jiguaní le corresponde la gloria de haber sido el primer pueblo libre de la república en armas, suceso que se produjo el 13 de octubre de 1868, al ser rendidas las tropas españolas por las fuerzas insurrectas al mando de Donato Mármol y Félix Figueredo, se logra tomar prisionero al destacamento que lo guarnecía, que estaba al mando del comandante de las tropas españolas (Muguanza) este era sobrino del capitán general de la Isla don Francisco de Lersundis.

El 20 de Octubre llega a Jiguaní para comenzar su vertiginoso ascenso el anónimo sargento dominicano Máximo Gómez Báez, quién llenó de gloria a los cubanos en los campos de batallas, también le corresponde a Jiguaní el maravilloso mérito de que este gran estratega y genio militar pusiera los ojos, en una de las mujeres más bella de la comarca jiguanicera Bernarda Toro Pelegrino con quien contrajera matrimonio uniéndose en la vida y en la lucha por la independencia y la libertad de Cuba soportando las vicisitudes de la guerra y la separación.

Este fue unos de los pueblos que en la guerra del 1868 los colonizadores y sus fuerzas españolas descargaron su brutal y cruel furia contra pobladores indefensos, en su mayoría mujeres, niños, ancianos y familiares de los insurrectos sublevados. El Conde de Valmaceda y Valeriano Weyler cometieron los más horrendos crímenes que la historia haya recogido jamás, entre estos podemos mencionar al asesinato masivo de 29 inocentes fusilados el 7 de agosto de 1868 en "Los Marañones" solo por ser partidarios de defender la libertad . El asesinato de Cándida Rodríguez, todo por ser hermana del capitán mambi Cristóbal Rodríguez, la concentración entre fuertes alambradas y muros de piedras de familias enteras las que sufrían hasta más no poder las orgías, maltratos y vejámenes de estos excepcionales sanguinarios.

El 18 de septiembre de 1871 Calixto García ataca el poblado y se adueña de la plaza y de todo el botín que existía en las tiendas, más tarde el 5 de Octubre del 1879 los jiguaniceros dicen presentes al nuevo levantamiento de la "Guerra Chiquita" estando presentes Rabí, Manana, Salcedo, Suárez en fin todo un gloriosos conglomerado de valientes y decididos patriotas, dispuestos a entregar y dar su vida por la independencia, mientras el incomparable José Reyes Arencibia se hallaba desterrado Este nuevo intento duró como un año y los mambises vuelven a sus casa con sus familias , no sin antes pasar los sufrimientos , destierros y crímenes del feroz Francisco Polavieja.

En 1895 se acuerda que el alzamiento se haga en Jiguaní por ser este lugar donde se encuentra la guarnición española y de aquí partir para Baire; entre los complotados estaban, Lora, Salcedo, Urbina, Reyes Arencibia, Carlos Suárez, Juan Rondón etc, contaban con la anuencia de Rabí que ya estaba designado por Masó, para ser el jefe del levantamiento por ser el de más experiencia en la guerra. Por las dificultades y las persecuciones deciden reunirse en Baire el 24 de febrero en la mañana y verse en la Valla de Gallos y los de Jiguaní que regresaran a una reunión con Argenter que venía de Holguín, este encuentro no llega a producirse y deciden volver hacia Baire.

José Reyes Arencibia al pasar frente a la guarnición española lanza varios disparos y grita "Viva Cuba Libre" y de hecho continúan hacia el poblado de Baire, distante a unos diez Kilómetros de Jiguaní, para incorporarse al alzamiento que ya protagonizaba Lora, al dar el grito de Baire haciéndose acompañar de unos 300 hombres estos ocupan la Plaza y es cuando Florencio Salcedo se dirige a la Valla de gallos y arenga a los jugadores de gallos para que se incorporen al movimiento insurrecional que ya comenzaba de nuevo a gestarse desde Baire, se inicia de esta manera la gesta del 95 con Rabí al frente de nuestra tropas ,al que les esperarían muchas batallas por librar .

Se dice que muchos fueron los problemas que enfrentaron los pobladores jiguaniceros, los niños andaban descalzos y desnudos, muchas mujeres tenían que vestir de saco, la miseria y el hambre se vuelve adueñar de nuestros hogares.

Muere José Martí, el 19 de Mayo de 1895 en predios de Jiguaní, a las orillas del Contramaestre. Este acontecimiento significó una irreparable y sensible pérdida para la revolución, no obstante los mambises de Jiguaní no se amilanan, se recuperan y sacan nuevas energías y en 1898, para ser más exactos, el 23 de abril Calixto García entra victorioso al poblado, esta vez sí, la fortaleza del fuerte, que los españoles creían invulnerable, fue destrozada y las huestes mambisas logran el objetivo de liberar Jiguaní, por segunda vez es declarado el primer pueblo libre Cuba.

La historia recoge con sano orgullo y amor propio que Jiguaní fue de los territorios que aportó muchos oficiales al ejército Mambi con más de 250 y cientos de soldados.

2-1- La Educación en Etapa Colonial

En la etapa colonial la educación era religiosa y muy restringida. No existían maestros graduados, consta en actas que en 1895, bajo la presidencia del gobierno del señor alcalde Don Francisco Ramos Dieguez, teniendo como secretario a Nonito Tamayo Remón, el Párroco Don José Álvarez Ramos, 5 vocales y dos padres de familias forman la "junta local de instrucción primaria ",este local se encontraba en la plaza de armas, muy bien ventilado y no había casas cercanas ni otros locales que impidieran la buena ventilación para los niños.

En el acta se hace constar la matricula de 68 niños, 38 varones y 30 hembras, el maestro de los varones era Don José Lucena Rodríguez y la maestra de las hembras la señorita Maria de la Fe Mendieta (éste local era de su propiedad).Se examinaba Religión, Moral, Tejido, Bordado, Escritura, Lectura y Aritmética.

Algunas personas enseñaban a leer y escribir mostrando gran preocupación y exigencia por la elegancia en la letra cursiva y la ortografía. Entre estos maestros se encontraba Don Manuel de la Guardia y Góngora y su esposa y entre los alumnos figuraban Ángel de la Guardia y José Reyes. El gobierno español prohibía dar clases a los negros, estos maestros lo hacían a escondidas.

En Abril de 1899 se constituye la junta de educación y se nombra para las clases en la escuela de las hembras la señorita Dania Cruz y como ayudante a Luisa Sablón Rabí hermana del General Rabí y para los varones al maestro Rafael Valero y como ayudante a Wenceslao Boronat Rovira.

2-2- La Cultura en la Etapa Colonial.

Pueblo de hombres que desde la etapa aborigen mostraron su carácter apasionado, rebelde, enfrentándose combativamente a cada situación, hombres cariñosos, afables, han sembrado con su accionar el desarrollo de una cultura profunda que se ha arraigado en nuestras vidas hasta hoy, una cultura de mestizaje diverso, transmitiéndose de generación en generación.

En tiempos de guerras, de luchas y combates el pueblo continuaba sus quehaceres y en los momentos de tregua, realizaban acciones propias de la vida, creando una cultura muy bien definida. Pero la cultura no se puede explicar en si misma sin verla en el contexto socio-económico, Jiguaní no es una excepción, que aún dentro de un período de lucha tiene un momento de paz espiritual que lo reflejan a través del canto, el baile, la música y la artesanía, ésta para fines utilitarios.

Se cuenta por abuelos que Máximo Gómez organizó una banda de música que le servía para arengar a las tropas mambisas y que en la compañía de Calixto García se escuchaban lindas melodías provenientes de los cornetas, que en noches de descanso cantaban y bailaban al compás de tumbadoras tocadas por el comandante Remón, Escalante, Estévez y otros jiguaniceros.

Esos momentos se recreaban con fiestas familiares, bautizos, cumpleaños, fiestas populares como San Pablo, bailes en la plaza de armas en la que concurrían damas y caballeros luciendo sus mejores trajes propios de la época. Estos bailes eran propiciados por el gobernador de la plaza y en otras ocasiones por personas particulares, divididos los blancos en el centro y los negros en los corredores, los pardos (jabaos) no se mezclaban con los negros, pero todos bailaban con la misma música la que era interpretada por bandas militares españolas que llegaban de Holguín ó Bayamo, interpretando vals, mazurcas, lanceros, polcos y otros ritmos, pero el que más prendió fue la mazurca.

Al final del siglo XIX estos bailes eran amenizados por agrupaciones cubanas entre ellos la música de Ochoa y los Hermanos Aviles de Holguín que venían a caballo por el camino de Holguín (hoy camino de la Mirella). Los bailes más renombrados eran los que daba el gobernador en su casa con familias jiguaniceras, de Bayamo y Holguín.

Las fiestas de San Pablo duraban una semana, la procesión solo era alrededor de la Plaza de Armas y el 3 de Febrero día de la Candelaria se sacaba la procesión y recorría las pocas calles del poblado, le llamaban la "Octava".Se celebraba también las fiestas del Cántaro, esto se realizaba en Navidad, consistía en que un grupo de jóvenes que hacían sorteos como si fuera una rifa, se sacaba una tirilla con el nombre de una muchacha y un muchacho, estos tenían que hacerse compadres y comadres, intercambiándose regalos y bailando.

Por estos tiempos se bailaba un baile muy jocoso y populachero denominado" el chivo", en las fiestas familiares los jóvenes cogían una botella, un taburete y otro instrumento que tuviera ritmo, cantaban una melodía con seguidilla:

Capao viene el chivo

Ahí viene el chivo capao

Capao de la loma viene

De la loma viene capao.

Formaban una rueda y el joven sacaba a la muchacha bailando alrededor de ella improvisando y dando saltitos tratando de oler la pollera de la muchacha. También en estos tiempos se bailó la caringa y tumba Antonio, ya para esa época existían tocadores de tres, guitarras, acordeón, botijas, etc. En esta etapa se comenzó a celebrar "Los Altares de la Cruz", el 3 de Mayo y terminaban en Junio con el "Monte Calvario", estos tenían carácter religioso.

Por tradición aborigen muchas personas se dedicaban al tejido del yarey, tejían cerones, jabas, sombreros, jives, y otros artículos, los llevaban a Santiago de Cuba en arrías de mulo y los traían cargados de telas y otros objetos de necesidad. Convirtiéndose en un típico folclor. Se curtían cueros para zapatos, en esa época se destaca Felito Milanés, Jesús Piña, José María Reyes y Rafael Dieguez.

Las cobijas de vivienda de guano, las paredes embarradas de tierras blancas, hierbas secas y cuje eran grandes arquitecturas, las casas octagonales de 8 horcones convertidas en vernáculos, por ser autóctonas de este terruño, dicen mucho de la inteligencia del hombre jiguanicero, el trabajo con el uso de la yagua era una perfección.

2-3- El Fuerte Colonial

Apenas existe información acerca del la fecha en que se construye la fortaleza del fuerte de Jiguaní, según documentos del archivo municipal el fuerte de la Loma de Jiguaní fue construido por el general español Valmaceda en los comienzos de la Guerra Grande, es decir, en los meses finales del 1868, construcción de mampostería con piedras de moderado tamaño, tenía dos pisos con un techo interior de madera y otro de tejas criollas y aleros de zinc, poseía en el centro un Heliógrafo para las comunicaciones entre los distintos poblados . Contaba con catorce lados exteriores y diez interiores y se hizo para resistir el sitio, las inclemencias del tiempo y los embates de los asaltantes, tenía letrina, aljibe, techo, foso y almacén de seguridad. Se conoce como el castillo situado al extremo de una pequeña loma a unos 80 metros sobre el nivel de las calles del poblado, a su alrededor fueron construidas formidables trincheras y fuertes alambradas que se extendían a lo largo de toda la colina en lo alto del castillo se encontraba emplazado un cañón.

A pesar de lo bien fortificada que estaba la loma del fuerte, los mambises la asaltaron en tres ocasiones y en la tercera posibilidad, en el año 1897, fue inutilizada y destruida gracias al arrojo de los hombres de Calixto García y al certero cañoneo mambi.

Jiguaní pueblo aborigen y mambi, después de haber luchado 30 años por la independencia y la libertad, sufrir los horrores de la guerra, la dominación española, y las calamidades de la época , ve frustradas todas las posibilidades y esperanzas reales de lograr sus anhelos, al ser arrebatada la victoria por el Gobierno de EEUU, precisamente se la arrebatan al general Calixto García líder indiscutible de los jiguaniceros, cuando el General Shafther le negó su entrada triunfal a Santiago de Cuba, quien había derrotado en buena lid a los españoles.

Cuando Jiguaní se aprestaba a disfrutar del regreso de sus hijos, con la victoria sobre España, cansados, hambrientos y enfermos muchos de ellos, sorpresivamente se presenta y hace su entrada un escuadrón del ejército de los EEUU y se apodera de la plaza de armas, tomando su posesión.

El 22 de diciembre de 1898 se reúnen en el ayuntamiento para celebrar la asamblea constitutiva de la alcaldía, la que estuvo presidida por el alcalde provisional Don José Rodríguez Domínguez, varios concejales y los generales mambises Jesús Rabí, Saturnino Lora y el señor capitán del ejército de los EE.UU. Osmundo Landrove.

Se iniciaba el periodo más difícil, complejo y sangriento de las luchas libertarias, nacía la república mediatizada bajo las garras de los círculos de poder gobernantes en los Estados Unidos, en confabulación con los gobiernos de turnos que se sucedieron esta etapa, esto no cambió hasta el 1959 con la llegada de Fidel al poder, el sueño añorado por todos los cubanos empezaba a hacerse una verdadera, inolvidable e irreversible realidad.

Conclusiones

El documento elaborado brinda la posibilidad de incursionar en el devenir histórico de éstas decisivas etapas de la historia, constituyendo para las nuevas generaciones de jiguaniceros un material de consulta y apoyo permanente para los estudios de la asignatura Historia de Cuba, lográndose contextualizar los programas de estudios con los sucesos de la historia local, remontándose a conceptos y palabras de las épocas tratadas que hoy no son muy frecuentes encontrar, podrán además conocer las costumbres y tradiciones propias de la localidad .

Referencias

  • 1- FRÓMETA SUÁREZ SERGIO. (2003). Jiguaní, Imagen en el tiempo. Granma. Ediciones Bayamo Pág.6.

  • 2- Fuentes documentales del Archivo Histórico de Jiguaní.

  • 3- Valeriano Boronat Mayra María y Álvarez Pérez Mildert. Catálogo Villa San Pablo de Jiguaní.

 

 

Autor:

Lic. Lisbet Elicerio Liens Fonseca.

Profesor Instructor.

Lic. Bella Esther Ledea Brizuela.

Profesora Asistente.


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