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Repercusión sanitaria y económica de la neumonía en cerdos




Partes: 1, 2

  1. Resumen
  2. Introducción
  3. Estructura y función del sistema respiratorio
  4. Mecanismos de defensa del sistema respiratorio
  5. Concepto de neumonía
  6. Factores medioambientales
  7. Factores epidemiológicos
  8. Principales enfermedades que cursan con neumonía.
  9. Prevención y control de las neumonías
  10. Bibliografía

Resumen

La neumonía no se manifiesta en una granja como un problema individual, habiendo factores predisponentes y factores desencadenantes, de los que dependerá la prevalencia y severidad, para realmente llegar a saber qué es lo que está ocasionando el problema, es necesario conocer realmente la historia clínica de la granja, qué manejo se le da a los animales, qué registros llevan para saber la magnitud del problema, qué calendario de vacunación y qué antibióticos se están administrando. Además, saber si se han realizado aislamientos de laboratorio. Todo esto nos ayudar controlar, prevenir y probablemente erradicar el problema, o en el peor de los casos nos ayudará a convivir en la forma más económica con el problema..Como vemos, muchos son los factores responsables de origen multifactorial. Existen factores estresantes, bacterianos, virales, parasitarios, de manejo(humedad, sobrepoblación, cambios bruscos de temperatura, instalaciones no aptas para porcinos, y de alimentación.

PALABRAS CLAVES : CERDOS; NEUMONIA ;

Introducción

La enfermedad respiratoria de los cerdos constituye uno de los problemas más preocupantes de la industria porcina a nivel mundial. Los problemas sanitarios más comúnmente observados en las áreas de finalización han sido las enfermedades respiratorias. El impacto económico varía de una granja a otra. En hatos de pie de cría la enfermedad es menos severa, con poca mortalidad. (Lobo, 2005).

cerdos son reagrupados y mezclados, sufriendo altos niveles de estrés, perdiendo la inmunidad pasiva, resultando en casos de neumonía dos o tres semanas después del destete. En finalización, si los cerdos son manejados en la misma forma, el resultado será también neumonía. (Fuentes, 2001).

En años recientes se ha descrito a la enfermedad respiratoria de los cerdos observada en animales en las etapas de desarrollo y engorde como el Complejo Respiratorio Porcino (CRP). Los agentes infecciosos más frecuentemente involucrados en el complejo respiratorio del cerdo son virales y bacterianos. Entre los agentes virales están: el virus causante del Síndrome Respiratorio y Reproductivo del cerdo, el de la Influenza porcina, el virus de la Enfermedad de Aujeszky y el Circovirus Porcino tipo II. Mientras que entre los agentes bacterianos causantes de enfermedad respiratoria el Mycoplasma hyopneumoniae constituye el microorganismo más frecuentemente asociado a neumonía crónica en los porcinos (Neumonía Enzoótica), seguido de Actinobacillus pleuropneumoniae y Pasteurella multocida. (Utelio, 2006).

Estructura y función del sistema respiratorio

El sistema respiratorio comienza en la cavidad nasal, continua en la laringe, tráquea, bronquios, bronquiolos para terminar en los sacos alveolares del pulmón. Estas estructuras presentan marcadas diferencias tanto en su estructura anatómica como arquitectura tisular que les permiten formar una primera barrera de defensa frente a la penetración y agresión por parte de agentes patógenos, es decir, inductores de enfermedad. Así, la región vestibular de la cavidad nasal se encuentra tapizada por un revestimiento o epitelio escamoso queratinizado, altamente resistente que protege de traumas a nivel de la interfase entre el medio externo y el comienzo del aparato respiratorio. Además posee folículos pilosos que permiten formar un filtro para evitar la entrada de polvo y algunas partículas.

En cambio, la zona inmediatamente vecina llamada región respiratoria de la cavidad nasal está tapizada por un epitelio simple y delicado ya que cuenta con la presencia de terminaciones nerviosas que participan en fenómenos de olfación. Aquí, como en otras regiones del aparato respiratorio, es importante la presencia de células productoras de mucus y células que presentan cilios. Estas reaparecen desde la tráquea hasta los bronquiolos. El mucus permite atrapar partículas y agentes patógenos y los cilios realizan un barrido con movimiento retrógrado, principalmente hacia la faringe, donde el material es deglutido (Palencia, 1998).

La tráquea es una estructura cilíndrica que va sufriendo bifurcaciones que dan origen a bronquios y bronquiolos que en estructura y función son similares a la tráquea, pero van disminuyendo de diámetro, después de cada bifurcación (hasta 1-2mm). Los bronquiolos finalmente se abren en la red de alvéolos pulmonares donde se realiza el intercambio gaseoso que conduce a la oxigenación de la sangre. A nivel de los alvéolos no existen células productoras de mucus ni células ciliadas por lo que la eliminación de agentes patógenos es realizada por los macrófagos que son células capaces de fagocitarlos y de degradarlos, el aparato respiratorio cumple una serie de funciones a parte de la de intercambio gaseoso, tales como regulación de la temperatura y humedad del aire, olfación, fonación, reservorio de sangre, manutención del balance acido-base y metabolización de materiales bioactivos (Gonzáles, 1997).

Mecanismos de defensa del sistema respiratorio

Según Palencia (1998) los mecanismos de defensa del sistema respiratorio son los siguientes:

Filtración aerodinámica: El diseño anatómico del tracto respiratorio, con múltiples sitios de turbulencia y bifurcación, es efectivo en limitar la penetración de grandes partículas al tracto respiratorio superior. Partículas de 10um o mayores, generalmente precipitan en el tracto respiratorio superior, mientras partículas de 2 a 10um son generalmente atrapadas en el árbol bronquial. Partículas más pequeñas pueden alcanzar las vías aéreas terminales y alveolos.

Transporte mucociliar: Las partículas que se detienen en el tracto respiratorio más arriba que a nivel del alveolo, son sometidas a eliminación a través del transporte mucociliar. Este sistema altamente eficiente es afectado por infecciones virales, humo de cigarrillo y otros factores que tienen un efecto ciliostático, que hace a un individuo más susceptible a infecciones respiratorias.

Macrófagos alveolares: Las partículas que llegan hasta el alveolo son eliminadas principalmente por macrófagos. Estas células son capaces de fagocitar y degradar enzimáticamente, pueden transportar sustancias fuera del pulmón y pueden activar otros componentes inmunológicos del sistema de defensa pulmonar. La supresión de la función de estas células, predispondría a un individuo a enfermedades respiratorias más severas. Por otro lado, los macrófagos secretan numerosas sustancias que podrían dañar el pulmón.

Linfocitos: Son células que forman un sistema capaz de montar una respuesta inmune específica contra agentes patógenos. El sistema linfocítico pulmonar es capaz de funcionar independientemente o en conjunto con el sistema linfocítico sistémico.Anticuerpos: En general, desde la nasofaringe a nivel bronquial (tracto respiratorio superior), el principal isotipo de anticuerpo parece ser IgA. En el tracto respiratorio inferior, el isotipo de anticuerpo IgG es más dominante a nivel alveolar. Neutrófilos: Son células sanguíneas que participan en procesos de degradación enzimática y fagocitosis. Contienen enzimas y oxidantes que pueden dañar tanto a los agentes microbianos como al mismo tejido pulmonar en procesos inflamatorios.

Concepto de neumonía

Neumonía o neumonitis, se llama de forma convencional a los procesos inflamatorios del pulmón. El término neumonitis no es utilizado con frecuencia o se reserva para denominar los procesos inflamatorios que tienen su asiento en el intersticio intestinal (Chamizo, 2004).

Clasificación de las neumonías.

La clasificación de los procesos inflamatorios puede establecerse sobre la base del: curso (aguda, subaguda, crónica), tipo de reacción (exudativa y proliferativa), sitio inicial de la lesión y forma de diseminación (neumonía lobulillar, neumonía lobar y neumonía intersticial), patomorfología (gangrenosa, granulomatosa, abcedada, embólica) y etiología (bacteriana, viral, parasitaria, traumática)

(Chamizo, 2004).

Factores que intervienen en la presentación de procesos neumónicos. La neumonía no se manifiesta en una granja como un problema individual, habiendo factores predisponentes y factores desencadenantes, de los que dependerá la prevalencia y severidad, para realmente llegar a saber qué es lo que

esta ocasionando el problema, es necesario conocer realmente la historia clínica de la granja, qué manejo se le da a los animales, qué registros llevan para saber la magnitud del problema, qué calendario de vacunación y qué antibióticos se están administrando. Además, saber si se han realizado aislamientos de laboratorio. Todo esto nos ayudará a saber cómo, cuándo y por dónde entró el problema, con esto podremos controlar, prevenir y probablemente erradicar el problema, o en el peor de los casos nos ayudará a convivir en la forma más económica con el problema (Lobo, 2005).

Como vemos, muchos son los factores responsables de origen multifactorial. Existen factores estresantes, bacterianos, virales, parasitarios, de manejo (humedad, sobrepoblación, cambios bruscos de temperatura, instalaciones no aptas para porcinos, etc.) y de alimentación.

Aparte de considerar los factores enumerados en la tabla Nº 1, es importante considerar también el manejo físico que reciben los animales, en cuanto a agrupación, espacio físico por animal, número de comederos y bebederos, cantidad de alimento, adquisición de nuevos animales, cuarentena y estado inmunitario de la piara (Fuentes, 2001).

Factores medioambientales

No se puede hablar de patología, es decir de síntomas y lesiones, sin tener en cuenta las condiciones del entorno en las que se desenvuelve la cría porcina. Los factores más importantes que afectan al sistema respiratorio según Pérez (2004) son:

Densidad: En los cebaderos actuales la densidad de ocupación tiene un carácter importante por estar ligada a la rentabilidad de las instalaciones de cebo, factor clave en los sistemas actuales de integración. Pero además su influencia en la presentación de procesos clínicos durante la fase de cebo es determinante. Hoy es habitual trabajar con 0,7 m2 / cerdo, en crianzas a 100 Kg. En cambio sería recomendable, en muchos casos, una densidad de 0,8 m2 ó al menos de 0,75 m2

/ cerdo. Si se trabaja con cerdo charcutero deben reducirse estas densidades. Volumen de aire: La ventilación estática debe tenerse siempre en cuenta y el volumen de ventilación recomendado es de 3,3 m3 /cerdo.

Ventilación: La ventilación influye en la presencia de gases aunque su influencia en la funcionalidad respiratoria ha sido muy discutida por numerosos autores, sobre todo en cuanto a la definición de niveles nocivos para cada gas (amoniaco <25 ppm a 20 cm del suelo y <11 ppm a 120 cm, SH< 10 ppm). La presencia de polvo (> 10 mg /m3) en el aire facilita la presencia de bacterias y por lo tanto de endotoxinas (su presencia propicia la acción patógena de otros). En cuanto a las corrientes de aire no deben ser superiores a 0,1 m/seg. Conseguir una ventilación adecuada junto con corrientes de aire de tan baja intensidad se realizará con un idóneo diseño de las instalaciones de ventilación estática (ventanas y chimeneas) o con sistemas de control automático.

Temperatura: Las exigencias térmicas en el cebo no son determinantes aunque sí lo son las oscilaciones diarias. En invierno la presencia de slat en el suelo aumenta las exigencias térmicas en 4º C. En nuestras latitudes el manejo adecuado de la ventilación es la forma de regular la temperatura de los cebaderos y de evitar dichas oscilaciones diarias.

Alimentación: Aunque no es un factor principal repercute en la patología respiratoria al ser una fuente de polvo y de estrés para el ganado, sobre todo si la superficie de comedero no es la adecuada.

Instalaciones: Su importancia es tan grande que se convierte en determinante al depender de su diseño el control directo de todos los factores medioambientales ya descritos y puede acentuar o minimizar la repercusión de los factores epidemiológicos de los que ahora hablaremos. Se recomienda realizar instalaciones con ventilación mecánica y con tamaños de <500 animales por nave, 12 cabezas por corral.

Factores epidemiológicos

Según Mackinnon (2008) son aquellos que afectan a la capacidad de los gérmenes para extenderse en una población dada. Su importancia actual es tan grande que la mayoría de las estrategias de control de las enfermedades, o síndromes respiratorios se centran en el control de dichos factores y estos son: Origen de los animales: La uniformidad inmune de los lotes a cebar es hoy tal vez el factor clave para poder controlar las patologías respiratorias a las que nos enfrentamos. La actuación simultánea sobre el efectivo de varios agentes patógenos y la capacidad inmunosupresora o inmunocomprometedora de muchos de ellos hace imprescindible la uniformidad inmune del efectivo para poder diseñar métodos de control. Mejor dicho, los métodos de prevención intentan asegurar la uniformidad inmunológica como base para el éxito de las terapias.

Todos tenemos claro que cebar cerdos de origen múltiple nos conlleva a mayores porcentajes de enfermedad y también a peores resultados en las metafilaxias y terapias aplicadas. Pero hay que recordar que también son multiorigen los cerdos de una misma granja que presentan un nivel de inmunidad pasiva muy diferente o distinto ritmo de infección.

Presión de infección: El segundo factor epidemiológico es la presión de infección que puede ser externa o interna.

La presión de infección interna: Está directamente relacionada con el número de animales presentes en la granja. Puede tener origen en el hato reproductor o en los animales en cebo de más edad. Esta última es importante en los sistemas que funcionan en ciclo cerrado. Puede reducirse con los sistemas de producción multisitios y destete segregado. Estos manejos buscan conseguir dos cosas: Reducir la transmisión de gérmenes desde las madres a los lechones y, por otra parte, reducir la población en las granjas de producción. También son importantes las medidas de erradicación y control de las enfermedades (profilaxis vacunal, medicamentosas...) que se ejecuten sobre las cerdas y cerditas.

La presión de infección externa: Ligada a la densidad de la zona en la que se sitúe la granja y a las políticas de erradicación de enfermedades que se desarrollan en la zona. El método de control consiste en establecer rigurosas medidas de bioseguridad que deben ser proporcionales al riesgo (densidad y enfermedades presentes y su difusibilidad).

Estrés: Es un factor difícil de definir y de cuantificar su incidencia pero cuya repercusión en el sistema inmune es indiscutible. La densidad excesiva es, tal vez el factor estresante más habitual de nuestros cebaderos. La separación entre machos y hembras y la distribución por pesos es adecuada para minimizar el estrés que produce la jerarquía. El manejo adecuado de los animales reduce otra gran fuente de estrés.

Manejo: Ya hemos comentado la importante relación que existe entre el manejo y el estrés. El manejo influye de forma clara en todos los aspectos relatados, realización óptima de los trabajos: Cumplimiento de las normas de bioseguridad, de los planes de prevención medicamentosa y vacunal, diagnóstico y tratamiento completo y precoz de los enfermos, control de la temperatura y ventilación, realización esmerada de la limpieza y desinfección...

Hay manejos clave para la prevención de las enfermedades respiratorias por la fuerte influencia que tienen a nivel epidemiológico: Manejo todo dentro - todo fuera, higiene y desinfección incluidas prefosas, evitar los flujos continuos; intercalar vacíos sanitarios suficientes entre los lotes consecutivos, flujo en único sentido.

Principales enfermedades que cursan con neumonía.

NEUMONÍA ENZOÓTICA

La neumonía micoplásmica es una enfermedad causada por Mycoplasma hyopneumoniae que se estima estar presente en el 90 % de las granjas y en un 80 % de los cerdos a nivel mundial siendo una de las enfermedades más prevalecientes y económicamente importantes en la producción porcina actual. (Huallanca et al., 2001).

Etiología

Micoplasma hyopneumoniae es reconocido como patógeno primario de la Neumonía Enzoótica, considerada una de las principales enfermedades infecciosas del cerdo (Verdin, 2000).

Mycoplasma hyopneumoniae pertenece taxonómicamente a clase Mollicutes. Es un organismo procariota, estos no tienen pared bacteriana, por ello son pleomórficos y en concreto, M. hyopneumoniae, tiene un diámetro medio de 0.2 mm, adopta formas que varían desde esférica a ovoide o piriforme, e incluso helicoidal, y está rodeado por una membrana simple de unos 10 nm de grosor.

(Andrada, 2005).

Se ha señalado además la capacidad de Micoplasma hyopneumoniae para actuar cinérgicamente con otros agentes infecciosos (Grupo HAP) y producir una neumonía grave. En tal sentido estos autores han descrito que una vez que Micoplasma hyopneumoniae coloniza las células epiteliales del área traqueobronquial destruye los cilios y ocurre una interferencia con la remoción bacteriana induciendo por tanto la exacerbación de las infecciones por este grupo de agentes. (Taylor, 1999b).

Más recientemente se ha descrito su relación con el Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS), la cual es una enfermedad vírica que se diagnosticó en Europa, por vez primera, en 1990 y dada su difusibilidad hoy se encuentra distribuida mundialmente (Pérez, 2004).

Patogenia y transmisión

M. hyopneumoniae es un microorganismo extracelular cuya presencia sobre la mucosa del aparato respiratorio disminuye en el curso de la enfermedad, llegando prácticamente a desaparecer en las fases más avanzadas de la misma, pudiendo persistir o potenciarse su permanencia cuando esta asociado a una nueva bacteria secundaria recientemente descrita en porcinos, denominada (CAR-bacillus) (Cilia Asociated Respiratory Bacilllus) (Anónimo, 2010).

El período de incubación de la NEP, así como el período activo de enfermedad (aquel en el que se manifiestan síntomas y signos clínicos) probablemente dependan de la exposición de los animales susceptibles y de la virulencia de la cepa comprometida. Estos cerdos desarrollan lesiones pulmonares evidentes a partir de los 7 a los 10 días después de la infección. Una vez que estos cerdos susceptibles se infectan con Micoplasma hyopneumoniae, éste se adhiere al epitelio ciliado de las vías respiratorias. Con el tiempo, el agente causal se multiplica y avanza por el árbol bronquial. La adhesión de Micoplasma hyopneumoniae al epitelio respiratorio es un fenómeno que, resulta de gran importancia en la patogenia de la enfermedad, ya que es el grado de adherencia el que determina la patogenicidad de las diferentes cepas de M. hyopneumoniae

(Fernández, 2005).

En cuanto a la transmisión, la principal fuente de infección en una granja es la introducción de cerdos con infección aguda o portadores. Se cree que la Neumonía Enzoótica se mantiene en las granjas infectadas, por tres mecanismos según Alonso et al. (2004): Por transmisión de Micoplasma hyopneumoniae de cerdas infectadas a sus lechones. Por transmisión de cerdos infectados a otros cerdos en la fase de lactación y transiciones. Y por transmisión de cerdos de las fases de crecimiento y acabado a cerdos más jóvenes que entran en estas instalaciones.

Control Tratamiento

Los antimicrobianos de elección en la actualidad frente a Micoplasma hiopneumoiae son los macrólidos, y en menor medida las tetraciclinas y algunas fluoroquinolonas. El fármaco debe estar presente en el momento de la exposición al agente, ser efectivo frente al mismo y sobre todo, es importante que se obtengan concentraciones elevadas en el fluido de revestimiento epitelial que recubre los cilios, el lugar donde se localiza Micoplasma hyopneumoniae (Suárez, 2001).

Quimioprofilaxis

Debido al hecho de que la vacunación frente a micoplasma no previene la colonización y proporciona una protección limitada frente a la infección, la medicación estratégica se emplea con el objeto de actuar sobre las infecciones activas que los lechones pueden haber adquirido en el contacto con la cerda. Esta medicación se realiza con los mismos antimicrobianos señalados, sin olvidar que debemos incorporar otros antibióticos que actúen frente a los gram-negativos, fundamentalmente, y algunos gram-positivos secundarios a estos procesos

(BAYER, 2006)

En lechones podemos aplicarlo por vía parenteral en el 1º y 5º día de vida, o en el destete, si bien lo recomendable es utilizar el tratamiento preventivo en pienso o agua, siendo el pienso de iniciación y en las reagrupaciones el momento más adecuado, puesto que son los momentos críticos, perdida la inmunidad calostral, de infectarse los lechones. Esta quimioprofilaxis se puede realizar en continuo o en medicaciones pulsátiles (4-5 días de medicación, descanso de otros tantos días y nuevo tratamiento de igual duración). En el caso de cerdas con alto nivel de excreción (alta tasa de reposición de primíparas) también podría realizarse medicación en pienso en la sala de partos durante 2-3 semanas con el fin de disminuir la transferencia del agente a los lechones durante el periodo de lactancia (Chen et al., 1999).

SÍNDROME REPRODUCTIVO Y RESPIRATORIO DEL CERDO

Es una enfermedad que causa problemas reproductivos y respiratorios con leves trastornos neurológicos, por lo que en la mayoría de los casos, el diagnóstico frecuentemente se confunde con otras patologías. El signo clínico más característico son problemas reproductivos de prematurez al nacer, abortos tardíos, crías nacidas débiles, incremento de nacidos muertos. La otra característica es la enfermedad respiratoria que afecta a los cerdos menores de 4 semanas de edad, afectando el ciclo de producción comercial (Cimarro, 2003).

Etiología

El síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino es una enfermedad vírica (Arterivirus) que se diagnosticó en Europa, por vez primera, en 1990 y dada su difusibilidad (se extendió rápidamente por todo el continente, hoy se considera de difusión mundial). Como su nombre indica presenta una sintomatología multisistémica (Pérez, 2004).

El virus del PRRS es un miembro de la familia Arteviridae del género Artevirus, otros miembros de este grupo incluyen el virus equino de la arteritis, el virus de la deshidrogenasa láctica del ratón y el virus de la fiebre hemorrágica del simio. En el campo existen variaciones en la agresividad del virus, la cual puede estar asociada, por las diferentes cepas que existen, no se sabe cuantas sepas existan, pero existen considerables variaciones antigénicas (García, 2003).

Patogenia y transmisión

Se transmite por animales infectados, contacto directo y por aerosol, semen y transmisión vertical. El virus se multiplica en los macrófagos alveolares por lo que puede ver favorecida su replicación en un entorno rico en anticuerpos específicos. Por otra parte la infección de cerdas en el último tercio de gestación da lugar al nacimiento de lechones con anticuerpos (antes del calostrado) y al nacimiento de virémicos. Los animales infectados desarrollan anticuerpos no protectores a las 2 semanas y protectores a las 4/5 semanas y permanecen seropositivos unos 4 a 5 meses. Cursa con viremia de duración variable de hasta 56 días (Quiles y Hevia, 2008).

El virus tiene predilección por las células inmunitarias y causa la muerte de los macrófagos alveolares. Causa la infección de estos macrófagos (dependiendo de su origen) y de los neumocitos del tipo II así como de los cultivos de monocitos periféricos del porcino. Los macrófagos, producen una falla en su capacidad de liberar al ión súper óxido y causa además una reducción en la cantidad de los macrófagos alveolares a los 7 días después adquirir la infección; se observan cambios de corta duración en la sangre circulante, con una disminución en los linfocitos, los monocitos y los neutrófilos; hasta por 4 días después de la infección

(Straw y Zimmerman, 2006).

El virus puede difundirse de los pulmones al resto del cuerpo; con esta difusión PRRS puede alcanzar el aparato reproductor, conduciendo al desarrollo de las muestras clínicas asociadas a la reproducción y que definitivamente alteran la fertilidad de los animales. Durante las últimas fases de la infección (después de 28 días) se intensifica profundamente la función de la inmunidad humoral y de la mediada por células, se puede producir un estimulo de células B policlónicas (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos), a menudo con agrandamiento de los centros germinales; estos efectos sobre las células inmunes tienden a producir inmunosupresión en los cerdos, dando como resultado una variedad de condiciones pulmonares de índole inflamatoria. Produce una neumonía intersticial en los lóbulos diafragmáticos (difusión hematógena) (García, 2003).

Control

Existen en el mercado distintas vacunas vivas (uso en cebones) y muertas (uso en cerdas) pero a pesar del amplio uso su eficacia es controvertida. Se han dado casos de desarrollo de infecciones en animales no vacunados que convivían con vacunados en países indemnes. No se previene con el destete precoz y el arma más eficaz para el control de la enfermedad es una buena adaptación de las cerditas con una buena infección y una cuarentena larga (45 días post infección). También pueden realizarse despoblaciones parciales (destetes en verano) para bajar la presión de infección y mejorar los resultados reproductivos de las cerdas (Pérez, 2004).

INFLUENZA PORCINA

La influenza o gripe se conoce en EEUU desde principios de siglo (1918). A partir de entonces esta enfermedad ha venido ocurriendo regularmente cada año en los cerdos de dicho país. Actualmente, está distribuida por todo el mundo (Anónimo, 2001).

Etiología

Acción sinérgica de un virus específico (Virus influenza tipo A, orthomyxovirus ARN) y un bacilo específico gram-negativo (Haemophilus influenzae suis). Las principales cepas implicadas en la gripe del cerdo son la H1N1 y la H3N2. Esporádicamente se han aislado otras cepas como la H3N3 y la H1N2 (Taylor, 1999a y Chamizo, 2004).

Patogenia y transmisión

Brote epidémico: cuadro respiratorio (tos, estornudos, disnea y congestión ocular) con fiebre alta, que se extiende al 100% de los animales. En cerdas, los estadios febriles pueden cursar con abortos. No suele haber mortalidad si no se superpone otra enfermedad. La recuperación se produce en 5-7 días, pero el impacto en la condición corporal es importante (Anónimo, 2001).

La transmisión del proceso es esencialmente horizontal, por vía aerógena, aunque también se ha confirmado, con mucha menor significación epidemiológica, la vía transplacentaria. Por otra parte, se ha confirmado la transmisión interespecie de virus influenza, tanto de aves a cerdos como a la inversa, así como el carácter zoonósico de la influenza porcina (Fernández, 2005).

Control

El tratamiento es solamente paliativo de los síntomas (prescripción de antipiréticos y antibióticos para controlar infecciones secundarias). La vacunación es muy efectiva y se recomienda en zonas o épocas de alta prevalencia.

La influenza porcina se ha establecido de forma endémica en la fase de engorde de algunas granjas y se ha convertido en un miembro usual del bien conocido Complejo Respiratorio Porcino. Contrariamente a este hecho, la percepción equivocada de que la Influenza porcina no es actualmente un componente importante del CRP, ha llevado a la suspensión de la vacunación frente a gripe en muchos planes vacunales, incidiendo esfuerzos únicamente en los agentes patógenos más mediáticos del momento (Dea et al.,1992).

PASTERELOSIS NEUMÓNICA: Enfermedad causada por Pasteurella multocida tipo D y que no es fácil de reproducir experimentalmente. Tras la infección aparecen anticuerpos a los 12 días pero no otorgan protección. La clínica cursa con marcada disnea, respiración abdominal, toses, ligera descarga nasal y fiebre, cianosis en extremidades. Tras unos 5 a 10 días, si el animal no ha muerto, queda crónico y delgado por semanas. Las lesiones que encontramos son: neumonía fibrinosa, consolidación de los lóbulos anteriores y diafragmático, pleuritis fibrinosa, congestión de la tráquea y edema pulmonar. La transmisión es directa o por aerosol y los brotes suelen aparecer tras situaciones de estrés. Su diagnóstico por aislamiento no es difícil pero sólo es significativo si se produce en ausencia de patógenos principales. (Feingold, 2005).

El tratamiento puede hacerse con cefalosporinas, penicilinas, tetraciclinas, espectinomicina y tilmicosina (pienso). Existen vacunas y las que portan toxoides han mostrado una buena eficacia reduciendo la severidad de las lesiones y buen retorno económico (NOVARTIS, 2005).

PLEURONEUMONIA PORCINA: Enfermedad porcina producida por Actonbacillus pleuropneumoniae y que cursa habitualmente con brotes agudos e hiperagudos con alta mortalidad aunque también puede cursar de forma subagudos o crónicos. Presenta 12 serotipos. En España se han descrito brotes con todos los serotipos

aunque los predominantes son el 2, 4 y el 7. La mayor susceptibilidad se presenta en animales de 6 a 15 semanas. Suele presentar estacionalidad en las épocas frías. La forma sobre aguda cursa con apatía, alta hipertermia, epistaxis, vómitos, cianosis, disnea marcada y muerte. La mortalidad y la morbilidad pueden llegar al 30%. La forma aguda cursa con decaimiento, anorexia, hipertermia, tos, estornudos y respiración abdominal. La mortalidad es variable aunque menor y la morbilidad fluctúan del 10 al 40%. Suele dejar como secuela animales afectados crónicamente. Desarrolla una neumonía fibrinoso-hemorrágica necrosante con pleuritis serofibrinosa bilateral que suele afectar a los lóbulos diafragmáticos (zona cráneo dorsal). El diagnóstico se puede hacer por ELISA, PCR, Inmunohistoquímica. El tratamiento por vía antibiótica exige tratamientos rápidos y completos. Se han presentado resistencias frente a penicilinas y tetraciclinas. Son sensibles a las quinolonas, las cefalosporinas y el florfenicol (Polanco et al., 2001).

CORONAVIRUS RESPIRATORIO: Enfermedad vírica que se presenta en general de forma subclínica y que produce una bronconeumonía leve con fiebre y toses. La infección se disemina por aerosol y el virus coloniza el epitelio nasal, traqueal y bronquio-alveolar. También coloniza el epitelio intestinal. La excreción se produce 1-6 días postinfección, no atraviesa placenta pero se disemina en semen. La inmunidad materna persiste durante 3-4 meses. Produce una bronconeumonía catarral de tipo intersticial. El diagnóstico etiológico puede hacerse por ELISA de bloqueo y por PCR. Se han desarrollado vacunas a nivel experimental (Lawhorn, 2006).

NEUMONIA Y RINITIS POR BORDETELLA BRONCHISEPTICA: Esta bacteria

coloniza los epitelios nasal y bronco-alveolar produciendo una rinitis y bronconeumonía purulenta y atraso en el crecimiento. Su presencia en las granjas está muy diseminada. Posee capacidad de síntesis de sustancias patógenas que actúan sobre los osteoblastos. Tras la bronconeumonía persiste en el árbol respiratorio durante 2-3 meses. Cursa con estornudos y epistaxis. Puede haber exudado mucopurulento y acortamiento de la jeta. La neumonía cursa con fiebre, anorexia, pérdida de condición y alteración de los parámetros respiratorios. Puede alcanzar una fuerte mortalidad. Produce rinitis catarral, bronquitis purulenta y neumonía fibrinosa. Se introduce en la granja por la compra de animales portadores asintomáticos o por vectores (perros, roedores...) y se disemina por contacto y aerosol. Diagnóstico por aislamiento (torundas nasales) y por ELISA.

Se trata con tetraciclinas, eritromicina, cloxacilina, enrofloxacina, florfenicol y sulfamidas. Control: Medicar pienso con sulfamidas-trimetoprim y macrólidos. También medicaciones en agua con sulfadiazina-trimetoprim (35 y 7 ppm) durante 28 días (todos los animales de la granja) acompañando un programa vacunal intenso (2 dosis en madres y 2 en lechones, 7 y 28 días de edad) (González, 1997).

Prevención y control de las neumonías

Cada día se cuenta con biológicos y antibióticos más eficientes y seguros, capaces de reducir mortalidad, morbilidad, lesiones, signos clínicos, mejorar las conversiones alimenticias y disminuir la circulación de virus, bacterias u otros parásitos. Estos productos deben ser aplicados correctamente y deben ser considerados como herramientas para resolver problemas sanitarios. Siempre deben usarse conjuntamente con la aplicación correcta de medidas de bioseguridad, mejoramiento medio ambiental y capacitación del personal responsable de los animales. Es fundamental llevar registros eficientes para evaluar la productividad y la magnitud de cualquier problema sanitario. Los registros nos ayudan a saber si los cambios en el manejo o el uso de un determinado producto fue el adecuado para controlar o prevenir un problema sanitario específico (PIG PROGRESS, 2010).

Según Fuentes, (2001), aquí se enumeran algunas reglas para disminuir los problemas sanitarios:

  • Tener un máximo de 250 a 300 cerdos por edificio (150 si fuera posible). Grupos mayores siempre tendrán más problemas sanitarios.

  • Alojar de 10 a 15 cerdos por corral, de preferencia no mezclarlos.

  • Dejar por lo menos 3 m3 de espacio aéreo por cerdo.

  • Calcular por lo menos 0.7 m2 de espacio por cerdo para el área sucia y 0.5 m2 para el área limpia de descanso.

  • De ser posible, debe manejarse el sistema todos dentro todos fuera.

  • Tener un solo proveedor de cerdos para granjas engordadoras. Para los reemplazos se debe conocer perfectamente el estado sanitario de la granja proveedora.

  • Los edificios deben ser minuciosamente lavados entre grupos.

  • El volumen de aire de los edificios debe ser cambiado por lo menos cada hora.

  • Los pisos de rejilla son preferibles.

  • En piso sólido, el excremento debe ser removido diariamente.

  • Las fluctuaciones de temperatura deben mantenerse al mínimo (no más de 10º C en 24 horas).

  • Para el mejor manejo del sistema todos dentro/todos fuera, procure edificios con 10 a 12 corrales, ayudando así a romper la circulación de agentes nocivos. De ser factible, sería recomendable adoptar el sistema multisitios.

  • El flujo de aire debe ser de las partes bajas hacia el techo, para de ahí eliminarlo al exterior del edificio.

  • Los niveles de amoníaco deben permanecer por debajo de 20 ppm, el sulfuro de hidrógeno menor de 10 ppm.

  • El polvo debe permanecer por debajo de los niveles de 1 mg/m3 y no dejar que éste exceda de 10 mg/m3.

  • Las partículas respirables en el aire no deben exceder el tamaño de 0.5 a 2.5 &µm.

  • Los niveles de bacterias en el medio ambiente no deben ser mayores de 104 por m3.

  • Los organismos Gram (-) deben mantenerse a niveles bajos, para así reducir la concentración aérea de endotoxinas. Ellas predisponen a problemas respiratorios. El manejo eficiente del excremento y buenas medidas de limpieza disminuyen la concentración de las bacterias Gram (-) en el ambiente.

  • Los cerdos siempre deben tener libre acceso al agua de bebida. Esta debe ser insípida, incolora y no contener gérmenes o sustancias nocivas para el animal.

  • Poner especial atención al agrupamiento de los cerdos, particularmente en las épocas frías del año.

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