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La revolucion permanente en Rusia y China

Enviado por Rafael Herrera Robles



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Monografía destacada
  1. Preámbulo:
  2. Orígenes de la teoría de la revolución permanente
  3. Desenvolvimiento desigual y combinado
  4. Carlos Marx
  5. Lenin (vladimir Ilicht Ulianov: 1870, 1924)
  6. Rosa Luxemburgo (Rutenia 1870, Berlín 1919)
  7. Ciencia, técnica e ideología
  8. La reacción estalinista
  9. José Carlos Mariátegui (1894-1930)
  10. Victor Raul Haya de La Torre (1895-1979)
  11. Nacionalismo e internacionalismo
  12. La revolución rusa
  13. Trotsky y la revolución china
  14. Mariategui, los campesinos y la revolución china (1925-1927)
  15. Tres concepciones sobre la revolución indoamericana
  16. Progresar es realizar utopías

Preámbulo:

A inicios del siglo veinte, con su teoría de la revolución permanente, Trotsky vaticinó la victoria de la revolución rusa de 1917. El centenario de ese acontecimiento, su degeneración y caída, es motivo de múltiples reflexiones. El término revolución permanente fue acuñado por Marx y Engels a mediados del siglo diecinueve para la estrategia revoluciona en territorios atrasados de Europa, entre ellos, Alemania, que debe comenzar con las reivindicaciones democrático burguesas más amplias, y en el proceso de lucha se va marginando de la dirección a todas las clases dominantes para transitar en forma permanente al socialismo bajo hegemonía de la clase obrera. Trotsky cohesionó esta estrategia a inicios del siglo veinte, que ha mostrado su validez en la revolución rusa de 1917 y –acorde a sus peculiaridades- en las revoluciones que lo sucedieron: China, Vietnam, Cuba. Aquí abordamos los procesos en Rusia y China, las revoluciones más importantes del siglo XX. Palabras clave: Rafael Herrera Robles, revolución permanente, desarrollo desigual y combinado, revolución rusa, revolución China, Marx, Trotsky, Mao Tse Tung, Mariátegui, Gramsci.

ORIGENES DE LA TEORIA DE LA REVOLUCION PERMANENTE

Los orígenes de la teoría de la revolución permanente se remontan a mediados del siglo diecinueve cuando para ciertos países atrasados de Europa Occidental, entre ellos Alemania, donde estaba a la orden del día la lucha bajo consignas democráticas burguesas para acabar con la feudalidad, Carlos Marx en algunos textos, entre ellos, el Mensaje del Comité Central a la Liga de los comunistas1 (1850), escribió: "La relación entre el Partido Obrero revolucionario con los demócratas pequeño burgueses es ésta: marcha con ellos en contra de la fracción a la que pretenda derrocar, se opone a ellos en todo aquello por medio de lo cual tratan de consolidar su posición en su propio provecho… Su grito de batalla debe ser: la revolución permanente".

La idea, por una parte, es que el proceso revolucionario arroje del poder una tras otra a las diversas facciones de las clases dominantes hasta la conquista del poder político por la clase obrera para dar inicio a la construcción del socialismo; y por otra parte, la revolución no se puede detener en los marcos nacionales, sino que, por su misma naturaleza es internacional, porque las fuerzas productivas –capacidad mental/corporal humana materializada en la ciencia y la técnica- sobrepasan las fronteras nacionales.

Esta estrategia lo delimitaron a Europa, particularmente a Francia y Alemania, en ese entonces, junto a Inglaterra, a la vanguardia del desarrollo capitalista, con la aparición en la escena política de la clase obrera a la que consideran "clase universal", porque su emancipación sólo es posible emancipando al conjunto de la humanidad.

En 1937, conmemorando los 90 años del Manifiesto Comunista, Trotsky2 decía que en este escrito, Marx y Engels no hacen mención a los pueblos sojuzgados de Asia, África y América Latina, porque tenían la convicción que los pueblos de Europa en la acción revolucionaria sobrepasarían los intereses capitalistas burgueses estableciendo el socialismo, lo cual facilitaría la emancipación de los demás pueblos del mundo.

En parte es cierto lo que dice Trotsky, pero también la marginación de colonias y semicolonias en el Manifiesto Comunista se debe a una visión eurocéntrica (por un periodo breve) de sus redactores, que Trotsky desconocía.

El mismo año de la publicación del Manifiesto (1848), Engels escribía que la invasión a Méjico por parte de Estados Unidos es para "civilizarlos" y en 1849 aprueba que lo arrebate California porque los mejicanos son "perezosos". En 1853 Marx justifica el colonialismo inglés sobre la India porque llevaría "progreso". Por esa época Engels, de acuerdo con Hegel, mencionaba a "pueblos sin historia", incapaces de progresar por sí mismos. En 1858 Marx, sin reconocerle mérito alguno, escribe un artículo lapidario sobre Simón Bolívar3.

Fue un lapsus eurocéntrico de los fundadores del socialismo científico, que al ser superado, mostraron los horrores del colonialismo dentro del sistema mundial donde la riqueza y relativo bienestar de las grandes potencias europeas occidentales se debe a la succión de los recursos naturales a colonias y semicolonias. Sin embargo, por ignorancia o falta de escrúpulos, muchos mencionan los escritos anteriormente citados para decir que Marx "eurocentrista", aprueba el colonialismo y la misión supuestamente "civilizadora" de Europa sobre el resto del mundo.

En 1861, durante la guerra de secesión, Marx decía que "La guerra de Tejas, anteriormente vista como resultado del avance capitalista sobre el atraso mejicano, es ahora reconsiderada como una expresión más de la política expansionista del bloque esclavista sureño4a".

En los demás textos posteriores, entre ellos, El Capital de Marx, o "El origen de la familia, la propiedad privada y el estado" de Engels, además de condenar todo tipo de explotación y opresión en el mundo, reivindican el legado libertario de culturas primigenias sustentadas en la cooperación, la ayuda mutua, la reciprocidad…, que puede confluir en el derrocamiento del régimen dominante y en la construcción del socialismo.

Con la derrota de la Comuna de París (1871) y la muerte de Marx y Engels, la estrategia permanente es dejada de lado por la mayoría de dirigentes de la II Internacional, argumentando que el socialismo sólo es posible allí donde el capitalismo se haya desarrollado plenamente, por lo que incluso los países atrasados de Europa, entre ellos Rusia, sólo debían hacer una revolución burguesa para desarrollar el capitalismo.

El crecimiento de la economía desde finales del siglo diecinueve e inicios del veinte permite grandes conquistas sociales del movimiento obrero europeo occidental haciendo pensar en el progreso ilimitado dentro del capitalismo, legitimando al reformismo y evolucionismo, destacando como su principal teórico Bernstein, que deschaba la acción revolucionaria porque a su entender, con reformas graduales en la legalidad burguesía se llegaría al socialismo Pero la crisis estalla con desocupación, hambruna, violencia, que se extrema con la primera guerra mundial (1914-1919) en el continente más "civilizado", inmerso en lo cual, en 1917 triunfa la primera revolución socialista.

Trotsky cohesionó la estrategia de la revolución permanente a inicios del siglo veinte de acuerdo a las especificidades de Rusia zarista. Después de 1917 se extiende la estrategia al ámbito internacional, reivindicando las especificidades nacionales, de modo que nacionalismo e internacionalismo confluyan.

La teoría surge en medio de grandes controversias entre 1903 y 1907, "que implicó a numerosos teóricos marxistas europeos de primera línea, tales como Karl Kautsky, Rosa Luxemburgo, Franz Mehring, David Riazanov y Parvus (Alexander Israel Helphand)4b". A ellos podríamos agregar entre otros, a Plejanov, que vio las desigualdades y combinaciones en los procesos socioculturales, aunque no vislumbró un camino socialista para Rusia.

(Por esa época Carlos Kautsky, discípulo directo de Engels, era uno de los mayores referentes del marxismo y líder indiscutido de la II Internacional. Mencionaba la debilidad de la burguesía rusa y la potencialidad de la clase obrera para dirigir la lucha contra el absolutismo…, lo cual destaca Trotsky para legitimar su propuesta en el movimiento revolucionario. Posteriormente Kautsky cambia diametralmente de posición convirtiéndose en enemigo de la revolución rusa)

DESENVOLVIMIENTO DESIGUAL Y COMBINADO

La estrategia de la revolución permanente sólo se comprende inmersa en el desenvolvimiento desigual y combinado.

Carlos Marx en un conocido pasaje de su "Introducción" a la "Contribución a la Crítica de la Economía Política5", escribía: "En todas las formas de sociedad es una producción determinada, y las relaciones engendradas por ella, la que asigna a las demás producciones, y a las relaciones engendradas por éstas, su rango e importancia. Es como una iluminación general donde se han emitido todos los colores, y que modifica las tonalidades particulares. Es como un éter particular que determina el peso específico de todas las formas de existencia que de él brotan".

Inmerso en esta perspectiva dedujo el derrotero de pueblos conquistados: "El pueblo conquistador somete al conquistado a su propio modo de producción (es lo que los ingleses hacen en este siglo en Irlanda y parcialmente en la India); o bien se deja subsistir el antiguo modo de producción y se limita a obtener un tributo (por ejemplo los turcos y los romanos), o bien se produce una interacción, de la que sale una nueva forma, una síntesis (particularmente las conquistas romanas). En todos los casos, el modo de producción, sea el del pueblo conquistador como del pueblo conquistado, o el que resulte de la fusión de los dos, es determinante para la nueva producción que se estable6."

Se enunciaba así la distinción entre formación económica social y modo de producción. La primera categoría engloba el conjunto social donde confluyen diversas formas de producción, siendo una de ellas, -determinado modo de producción- la que predomina modificando las "tonalidades particulares", en torno a lo cual se organiza la sociedad de acuerdo a los intereses de la clase dominante.

Sin embargo, en el contexto europeo de mediados del siglo diecinueve en el cual Marx formuló su teoría, una "producción determinada" (un modo de producción) no necesariamente modifica el conjunto de "tonalidades particulares", sobre todo en países atrasados comenzando de Alemania, donde el propio Marx se dio cuenta que coexisten los "males" (problemas) modernos y antiguos, capitalistas y precapitalistas, porque el capitalismo no ha podido dar su "tonalidad" al conjunto, sino que se combina y coexiste con diversas formas que –no obstante estar interrelacionados- conservan gran autonomía. Esto se extrema en los países de Europa Oriental, los más atrasados en el desenvolvimiento capitalista europeo y se extrema aún más en el mundo colonial donde la incorporación para la acumulación originaria del capital se vale de diversidad de formas de trabajo coexistiendo y combinándose entre sí, con el agravante –en éstos territorios- de que en vez de configurar una formación social inter relacionada internamente por lo menos en lo económico, -como en algunos países europeos-, balcaniza territorios con actividades económicas conectadas directamente a los requerimientos de las potencias colonizadoras, hecho que aún se deja sentir en el presente siglo veintiuno.

Los populistas rusos, que se reclamaban discípulos de Marx, basados en las diferencias del devenir de su país respecto a Europa Occidental, decían -desde mediados del siglo diecinueve- que el capitalismo no representa progreso y no puede desarrollarse plenamente en Rusia, porque el proceso social es diferente a Europa Occidental, proyectando como solución un socialismo basado en las comunidades rurales subsistentes, al margen del devenir mundial. En contrapartida los primeros marxistas rusos, entre ellos Jorge Plejanov y Vera Sásulich, esperaban un desarrollo capitalista similar a Europa Occidental para acabar con la feudalidad subsistente desarrollando el capitalismo para que en una etapa posterior venga el socialismo7.

Contrariamente a lo que creían los populistas, el desarrollo capitalista se acelera con la reforma agraria burguesa de 1861 desintegrando la economía rural, dentro de ello, a las comunas, lo que indujo a Marx señalar que de seguir ese proceso, se "desperdiciará la más bella ocasión que la historia a ofrecido a un pueblo para esquivar todas las fatales vicisitudes del régimen capitalista8". Marx tenía la esperanza de que Rusia marche al socialismo, -saltándose las fatales vicisitudes del proceso capitalista-, en base a las comunas rurales subsistentes. Pero, a diferencia de los populistas que se enclaustraban, Marx esperaba que paralela a la rusa estalle la revolución europea para que ayude con la ciencia y la técnica.

El populismo ruso fue el movimiento por el que inicialmente pasaron gran parte de los que serían preclaros exponentes del marxismo en el siglo veinte, entre ellos, León Trotsky, que desde su juventud se propuso descifrar la especificidad u originalidad del desenvolvimiento ruso, pero, a diferencia de los populistas que extremando su teoría llegaban al chauvinismo y eslavofilia, y a diferencia de los fundadores del marxismo ruso, entre ellos, Plejanov, -que tenían a los países adelantados de occidente como modelo a seguir-, Trotsky ubicó a Rusia en el contexto de un sistema mundial único de desigualdades y combinaciones que enlaza en una sola estructura económica social lo "adelantado" y "atrasado", relaciones de trabajo y de vida capitalistas y precapitalistas (tribales, esclavistas, feudales, comunales, etc.), impidiendo a los países precapitalistas una evolución similar a los países europeos occidentales para alcanzar la plenitud del capitalismo.

En una de sus primeras obras "Balance y perspectivas" (1906), Trotsky cita un escrito suyo de junio de 1905: "El capitalismo, al imponer a todos los países su modo de economía y de comercio, ha convertido al mundo entero en un único organismo económico y político9". Un organismo mundial único que por medio del comercio, del crédito, de las inversiones, las armas, interrelaciona el "adelanto" y "atraso" de unos países respecto de otros. Dentro de esta perspectiva, las contradicciones de clases pueden llevar al proletariado de un país atrasado como Rusia al poder, antes que en los países adelantados, "antes que los políticos del liberalismo burgués tengan la oportunidad de hacer un despliegue de su genio político10". Vaticinio que se cumplió en 1917.

Pero es en su "Historia de la Revolución Rusa" donde expone de manera más coherente la teoría del desarrollo desigual y combinado:

"Los países atrasados se asimilan las conquistas materiales e ideológicas de las naciones avanzadas. Pero esto no significa que sigan a estas últimas servilmente, reproduciendo todas las etapas de su pasado. La teoría de la reiteración de los ciclos históricos –proveniente de Vico y de sus secuaces- se apoya en la observación de los ciclos de las viejas culturas precapitalistas y, en parte también, en las primeras experiencias del capitalismo. El carácter provincial y episódico de todo el proceso hacía que, efectivamente, se repitieran hasta cierto punto las distintas fases de cultura en los nuevos núcleos humanos. Sin embargo, el capitalismo implica la superación de esas condiciones. El capitalismo prepara y, hasta cierto punto, realiza la universalidad y permanencia en la evolución de la humanidad. Con esto se excluye ya la posibilidad de que se repitan las formas evolutivas en las diversas naciones. Obligado a seguir a los países avanzados, el país atrasado no se ajusta en su desarrollo a la concatenación de las etapas sucesivas. El privilegio de los países históricamente rezagados, que lo es realmente- está en poder asimilar las cosas o, mejor dicho, a obligarles a asimilárselas antes del plazo previsto, pasando por alto toda una serie de etapas intermedias. Los salvajes pasan de la flecha al fusil de golpe, sin recorrer la senda que separa en el pasado esas dos armas. Los colonizadores europeos de América no tuvieron necesidad de volver empezar la historia de nuevo..." (…) "El desarrollo de una nación históricamente atrasada hace, forzosamente, que se confundan en ella, de una manera característica, las distintas fases del proceso histórico. Aquí el ciclo presenta, enfocado en su totalidad, un carácter confuso, embrollado, mixto".

"De esta ley universal del desarrollo de la cultura se deriva otra que, a falta de nombre más adecuado, la calificaremos de ley del desarrollo combinado, aludiendo a la aproximación de las distintas etapas del camino y a la fusión de distintas fases, a la amalgama de formas arcaicas y modernas. Sin acudir a esta ley, enfocada, naturalmente, en la integridad de su contenido material, sería imposible conocer la historia de Rusia ni la de ningún otro país de avance cultural rezagado, cualquiera que sea su grado9".

Los modos de producción y formaciones económicas sociales teorizados por Marx encuentran mayor concreción inmersa en las desigualdades, combinaciones y coexistencia de diversas formas de vida teorizadas por Trotsky, tanto en el ámbito de un territorio, como en el ámbito del sistema mundial como un todo único.

Por el desenvolvimiento desigual y combinado, el surgimiento de la gran industria capitalista en Rusia, según Trotsky, no fue la coronación de fases previas, entre ellas, cooperación simple y manufactura para llegar a la gran industria como en algunos países a la vanguardia capitalista de Europa Occidental, sino que, impulsado por intereses foráneos imperialistas se implanta al margen de ese proceso, combinándose y conviviendo con otras formas de acumulación de capital y con formas precapitalistas feudales, comunales, de pequeños parcelarios y etc. Igualmente los proletarios, en gran parte, fueron desprendidos directamente de sus comunidades, de sus parcelas de tierras, de las haciendas precapitalistas en proceso de desintegración, etc. La burguesía, débil, es incapaz de promover el capitalismo y la unidad nacional al margen de la autocracia zarista y los terratenientes, que a su vez estaban sometidos a potencias de Europa Occidental. A esto se suma el conglomerado de nacionalidades que conformaban el imperio zarista, cada cual con sus especificidades que iban desde los israelitas dispersos en las ciudades con seiscientas cincuenta leyes que limitaban su ciudadanía y no podían reivindicar autodeterminación nacional porque era imposible delimitar un territorio; hasta nacionalidades con clase dominante foránea gran rusa o alemana donde la opresión nacional podía ser inseparable de la explotación como clase.

Inmerso en el desenvolvimiento desigual y combinado, el carácter dependiente del proceso económico ruso y la dominación política semifeudal del zarismo, su literatura, al inicio imitativa, subordinada a Europa Occidental, al hundir sus raíces en la vida rusa se emancipa, adquiriendo carácter nacional: "Hasta Gógol tuvimos los Teócritos y los Aristófanes rusos, los Corneille y Racine patrios, los Goethe y Shakespeare nórdicos. Apenas si teníamos escritores nacionales. Puchkin no estaba libre de mimetismos y le recompensaron con el título de "Byron ruso". Pero Gógol fue simplemente Gógol. Y después de él nuestros escritores dejaron de ser duplicados de genios europeos12".

Contradiciendo el pensamiento de Trotsky, gran parte del movimiento trotskista ha hecho suyo la tesis del carácter capitalista a todos los territorios del sistema mundial desde sus inicios hace cinco siglos con las conquistas coloniales, basados en que se rigen por la compra venta de mercancías, dejando de lado las contradicciones entre clases sociales.

Con esa errada concepción, ponen en el centro las cosas (las mercancías) marginando al hombre, olvidando que la sociedad es la relación entre seres humanos en interacción con la naturaleza por mediación de cosas, desde los orígenes hace milenios de años, que en diversos periodos se desenvolvían sin clases sociales, sin estado y sin mercancías.

La aparición de clases sociales a la par que el estado data de menos de de diez mil años. La aparición de mercancías y dinero tiene menos de cinco mil años, al igual que la acumulación de capital usurero y comercial. Sólo en los último siglos surge el capital industrial, el capital financiero y el universo de las transnacionales tal cual la conocemos. Estado, dinero, mercancías, capital, ciencia, técnica… son producto de las relaciones entre seres humanos que ha adquirido diversas formas, distinguiéndose, entre otras, autócratas y comuneros, amos y esclavos, señores y siervos, capitalistas y obreros (capital y trabajo)…, aunque con la formación del sistema mundial, sobre todo en colonias de siglos anteriores, no se presenten con toda nitidez, sino en forma "híbrida", coexistiendo, combinándose de las más variadas formas tanto en los sistemas de trabajo como en la vida social y en las ideologías, en mayor o menor grado integrados a la acumulación de capital.

Es necesario distinguir capital de capitalismo, burguesía de sociedad burguesa. El capital en su forma usurera y comercial antecede al capitalismo de la industria y del capital financiero. Existió burguesía comerciante y prestamista (dueña de bancos) antes del advenimiento de la sociedad burguesa que se establece cuando surge su contraparte, la clase obrera.

La sociedad capitalista burguesa se fundamenta en la contraposición entre capitalistas y proletarios, con relaciones de trabajo basado en el contrato social refrendado por el derecho racional, diferente a formaciones sociales precapitalistas de estamentos y castas fundamentado en la "alcurnia" y el derecho "divino".

El desenvolvimiento desigual y combinado que se extrema en el sistema mundial, con mayor énfasis en los tiempos de Marx y de Trotsky implica que las formas "modernas" y "arcaicas" que coexisten y se combinan conservan gran autonomía y pueden gravitar sobre el conjunto, porque el modo de producción capitalista aún no puede irradiar su tonalidad sobre el conjunto social como lo reconoció Marx incluso para Alemania de mediados del siglo diecinueve. Esto se hace más evidente en colonias y neocolonias del sistema mundial que si bien desde las conquistas pueden estar integradas en diferentes grados a la acumulación de capital, no anula la gravitación de formas precapitalistas –tribales esclavistas, feudales, etc.-, evidenciados en las luchas sociales de diferentes siglos. No es casual que la lucha por el socialismo se tornara orgánico sólo a partir del siglo diecinueve con la aparición de la clase obrera, y Marx, por la coexistencia de diversas formas de explotación del trabajo y de vida en Europa Occidental elabora su estrategia de revolución permanente, reelaborada por Trotsky en el siglo veinte para el conjunto del sistema.

Si desde la aparición del sistema mundial –hace cinco siglos- Marx o Trotsky hubiesen nivelado con el rasero de capitalismo a todos los territorios, no hubiera aparecido la teoría del desenvolvimiento desigual y combinado, menos la estrategia de la revolución permanente.

El desenvolvimiento desigual y combinando estaba presente en ciertos pasajes de la obra de Marx, Rosa Luxemburgo o Lenin, por mencionar tres nombres, pero el que lo interpretó en toda su dimensión fue Trotsky.

CARLOS MARX

En la "Introducción a la crítica de la Filosofía del derecho de Hegel13" Marx decía refiriéndose a Alemania de mediados del siglo diecinueve que lo atormentan todos los males, del pasado y del presente, -los vivos y los muertos- por el incipiente desarrollo capitalista que coexiste con el régimen medieval y otras relaciones del pasado. "Lo mismo que en el Panteón romano se encontraban los dioses de todas las naciones, en el Sacro Imperio Romano-Germánico se encontrarán los pecados de todas las formas de Estado". Los reyes, los príncipes, los representantes de las capas medias o de la burguesía, enfrentados entre sí, no representan el interés general, por lo que la solución a los problemas recae en una nueva clase: la obrera, en una revolución radical contra toda forma de explotación y opresión. La misma interpretación está en el Prólogo14 a la primera edición de "El Capital" (julio, 1867): Alemania "no sólo padece los males que entraña el desarrollo de la producción capitalista, sino también su falta de desarrollo. Junto a las miserias modernas nos agobia toda una serie de miserias heredadas, fruto de la supervivencia de tipos de producción antiquísimos y ya caducos, con todo su séquito de relaciones políticas y sociales anacrónicas. No sólo nos atormentan los vivos, sino también los muertos…"

En el mismo texto encontramos la frase controversial: "Los países industrialmente más desarrollados no hacen más que poner delante de los países menos progresivos el espejo de su propio porvenir".

Este pasaje fue criticado desde su exilio de Méjico por Trotsky porque: "Sólo una minoría de países ha realizado completamente esa evolución sistemática y lógica desde la mano de obra, a través de la manufactura doméstica hasta la fábrica, que Marx sometió a un análisis tan detallado", mientras que en la mayoría de países: "El capital comercial, industrial y financiero invadió desde el exterior a los países atrasados, destruyendo en parte las formas primitivas de la economía nativa y en parte sujetándolas al sistema industrial y bancario de Occidente… las colonias y semicolonias se vieron obligadas a prescindir de las etapas intermedias, apoyándose al mismo tiempo artificialmente en un nivel o en otro15".

A Trotsky le faltó decir que además de "sujetar" a las formas productivas nativas desvirtuándolas de su sentido original para adecuarlas a los intereses colonialistas, se imponen otras formas, como el caso de la feudalidad en territorios andinos o el esclavismo en las Antillas, Brasil o el sur de Estados Unidos. Se trata de modos de producción que no han surgido de las contradicciones internas de una sociedad, sino que han aparecido por efecto de las conquistas y el colonialismo moderno, con especificidades respecto a los modos de producción de desenvolvimiento autónomo, anteriores al sistema mundial.

Antes de la formación del sistema mundial han coexistido culturas (o sociedades) con diversidad de relaciones sociales, ignorándose mutuamente o en incipiente contacto, evidenciando un desenvolvimiento autónomo, paralelo y desigual16. En caso haya interferencia externa es mínima, de modo que no influye de manera decisiva en su devenir basado en sus propias contradicciones, por lo que las formas que adquiere la sociedad comenzando de sus relaciones económicas sociales con sus instituciones, puede decirse que constituyen un vestido a la medida, y aunque estén lejos de serlo, no existe precedente para compararlo y es mayor la posibilidad de realizar todas sus posibilidades de desarrollo.

Mencionemos los casos de Mesopotamia, China, India, Egipto, Mesoamérica y los andes sudamericanos, en parte colindantes o confluentes en la formación del sistema mundial moderno. Para los casos de Egipto, India y China Trotsky escribía: "Las antiguas civilizaciones de Egipto, India y la China tenían características propias que se bastaban así mismas y disponían de tiempo suficiente para llevar sus relaciones sociales, a pesar del bajo nivel de sus fuerzas productivas, casi hasta esa minuciosa perfección que daban a sus productos los artesanos de dichos países17".

Volviendo a la crítica de Trotsky a Marx, es cierto que Europa no es el espejo de desarrollo capitalista que deberían repetir todos los países, sin embargo, esto no anula en el conjunto del sistema mundial, de acuerdo a las especificidades de cada territorio, la ruina de artesanos y la expropiación de sus medios de vida a las mayorías, en especial, la propiedad de la tierra a los campesinos, para convertirlos en parias, en proletarios, a los que sólo les queda su fuerza de trabajo para venderlo al capitalista a cambio de un salario para su sobrevivencia, que para el caso europeo Marx vio como uno de los factores de la acumulación originaria del capital. Y a diferencia de algunos países europeos occidentales donde la economía impulsada por el desarrollo capitalista contribuye en parte a la unificación territorial coadyuvando al surgimiento del estado nación moderno, en colonias y neocolonias (o semicolonias) el desenvolvimiento capitalista, en tanto es impulsado por intereses extranjeros que succionan materias primas, -además de colonizar la economía- fragmenta, balcaniza los territorios, y el proceso de formación nacional es diferente al europeo18.

Dentro del sistema mundial, por el desenvolvimiento desigual y combinado, los modos de producción precapitalistas, destacando las formas comunales pueden cumplir un papel subversivo, libertario, en el proceso revolucionario. En 1862 Marx y Engels escribieron como Prefacio para la edición rusa del Manifiesto Comunista, que las comunas rurales rusas podrían ser palancas para el inicio de la revolución socialista si se complementan con la revolución europea y mundial. Engels lo repite en 1890 –en el Prefacio para la edición alemana- advirtiendo la simultaneidad de las diversas fases del devenir que en un solo medio histórico llegan a concentrar todas las contradicciones: "Allí donde la situación es tan tensa, donde los elementos revolucionarios se han juntado a tal grado, donde la situación económica de la inmensa masa de la población se vuelve día a día más insoportable, donde todas las fases del desarrollo están representadas, desde la comunidad primitiva hasta la gran industria moderna y la alta finanza, y donde todas estas contradicciones las mantiene unidas un despotismo sin par, un despotismo que se hace cada vez menos tolerable para una juventud que reúne en sí la intelectualidad y la dignidad nacionales una vez iniciado el 1789, no se hará esperar el 179319". Engels alude a que existirá continuidad entre la revolución burguesa y socialista.

LENIN (Vladimir Ilicht Ulianov: 1870, 1924)

Lenin en su obra "El desarrollo del capitalismo en Rusia" (1899), también hacía mención a la simultaneidad de diversas fases del devenir, pero no logró valorizarlo en todo rigor por lo que a inicios de siglo no pudo desentrañar las contradicciones entre las clases sociales que se proyecten al socialismo como lo hizo Trotsky. Sin embargo, su interpretación del "Imperialismo, fase superior del capitalismo20" (escrito en 1916), se basa en las desigualdades y combinaciones del sistema mundial con países opresores y oprimidos, donde la riqueza de unos es consustancial con la pobreza de otros, destacando la forma social de producción que engloba diversas regiones y continentes, en contradicción con la forma privada de apropiación de la riqueza y de los frutos del trabajo humano. La problemática nacional y colonial es fundamental en la estrategia revolucionaria. La cadena mundial dominada por el imperialismo se puede romper en su eslabón más débil.

En escritos de 1917 y posteriores atribuye el triunfo revolucionario a la combinación simultánea de contradicciones fruto de diversas fases del devenir.

ROSA LUXEMBURGO (Rutenia 1870, Berlín 1919)

Rosa Luxemburgo en su obra "La Acumulación del Capital21" (1913) señalaba que la acumulación de capital en el sistema mundial tiene dos fuentes, una de ellas, bajo relaciones capitalistas (basadas en el salario), sobre todo en Europa Occidental y los Estados Unidos de Norteamérica, donde los capitalistas se apropian de la plusvalía, (parte del trabajo no pagado al obrero); y la otra forma, que se vale de relaciones precapitalistas, conjuntamente al saqueo y pillaje en el mundo colonial, donde se apropian del plustrabajo, que puede ser bajo la modalidad de relaciones esclavistas, serviles, comunales, entre otras, sea coexistiendo o combinándose. Ambas formas de explotación –capitalistas y precapitalistas coexistiendo y combinándose- son parte del proceso mundial de acumulación de capital. Cuando el capitalismo no encuentre medios no capitalistas para su realización, según Rosa Luxemburgo, colapsaría.

Podemos decir que en el sistema mundial hasta el siglo diecinueve la mayor parte de acumulación de capital se valía de relaciones de trabajo precapitalistas conforme a la aseveración de Rosa Luxemburgo (y también de Marx), con Europa Occidental y otras potencias (Estados Unidos) sometiendo y succionando recursos naturales al mundo colonial y semi colonial (o "neocolonial"). La expansión de relaciones salariales en el transcurso del siglo veinte al conjunto mundial, reduciendo las áreas precapitalistas, ha empujando por la competencia –de manera diferenciada, según regiones y territorios- a mayor empleo de la ciencia y técnica para obtener mayores beneficios y a la sobre explotación del trabajo extremando los conflictos sociales y la violencia en todos los ámbitos, estallando en la primera mitad del siglo veinte dos guerras mundiales en el continente más "civilizado", y posteriormente, la violencia se ha incrementado con millones de víctimas (muertos) y millones de desplazados por las contradicciones del capitalismo que ha proletarizado al conjunto mundial.

La discusión de sus tesis -de Rosa Luxemburgo- sobre el colapso del capitalismo sigue vigente en ésta época, cuando los intereses de la burguesía han dejado de coincidir con los intereses humanos, convirtiéndose en una clase al margen de la historia cuyo dominio está conduciendo a la destrucción de la naturaleza y de la especie humana, adquiriendo más que nunca actualidad el dilema propuesto a inicios del siglo veinte: socialismo o barbarie.

Sobre la estrategia revolucionaria, según Michael Lowy, Rosa Luxemburgo en su "Introducción a la Economía Política, escribe que: el período dominado por la propiedad privada podría ser un simple paréntesis en la historia de la humanidad entre las dos grandes épocas comunistas, la del pasado arcaico y la del futuro socialista. Con esta concepción, ella propone la alianza entre el proletariado europeo moderno y los pueblos indígenas de los países coloniales, es decir entre el comunismo moderno y el arcaico, contra su enemigo común: el imperialismo22a".

La burguesía y el capitalismo europeo occidental se consolidan como orden social en la segunda mitad del siglo diecinueve, época en que la burguesía, dueña de la economía, ha desplazado a la antigua aristocracia del poder político o lo ha puesto a su servicio, siendo el ejemplo más elocuente de lo último, Inglaterra. España es la excepción en este proceso, donde la monarquía seguirá representando la mentalidad de casta y, como institución retrógrada, servirá de envoltorio para el desarrollo capitalista en pleno siglo veinte. En Rusia una monarquía retrógrada y reaccionaria sucumbió en la revolución de 1917.

CIENCIA, TECNICA E IDEOLOGIA

A diferencia del resto del mundo animal que –en mayor o menor grado- se adecua a la naturaleza o medio ambiente, el devenir humano solamente ha sido posible manipulando (subvirtiendo) a la naturaleza de la cual emerge y forma parte, creando instrumentos cada vez más complejos que acrecientan sus aptitudes. En tal sentido Marx, parafraseando a Benjamín Franklin, decía que el hombre es el animal creador de instrumentos, agregando que la diferencia entre una época y otra se encuentra en la forma de utilizarlos en relación con la naturaleza y en las relaciones entre los hombres en el proceso de producción y reproducción de su modo de vida.

Los instrumentos pueden ser desde la piedra más tosca –encontrada en la naturaleza- utilizada instintivamente, hasta las creaciones más sofisticadas, entre ellas, máquinas que sirven para crear vida en probeta o surcar espacios intersiderales; y también animales domesticados, entre ellos, el caballo y el buey, o el propio ser humano que, en las sociedades clasistas, es convertido en instrumento por sus semejantes (por las clases dominantes).

En toda forma de sociedad los instrumentos –la ciencia y la técnica aplicada a la producción- aumentan la productividad social, pero para la interpretación racional sobre el devenir y el lugar del hombre en el universo, es fundamental la forma de vida, es decir, la organización social en relación al espacio natural y a las contradicciones entre clases sociales. En este sentido Federico Engels, entre otros escritos, en su "Introducción a la dialéctica de la naturaleza", escribía que el volumen y sistematización de conocimientos científicos de los europeos a inicios del siglo dieciocho, contrastaba con su concepción filosófica "materialista metafísica", en tanto veían una realidad sin procesos de cambio, sin saltos cualitativos; al contrario de los antiguos griegos que con conocimientos rudimentarios de la ciencia y técnica, con una "intuición genial", decían que el universo, desde sus partículas más ínfimas al hombre, "se halla en un estado perenne de nacimiento y muerte, un flujo constante, sujeto a incesantes cambios y movimientos".

De igual forma el avance, parálisis o retroceso de las formas de vida depende de las contradicciones sociales. Esto explica porqué culturas no europeas (en Asia y Africa) antes del descubrimiento de América y antes de la formación del sistema mundial, que aventajaban a los europeos en invenciones científicas tecnológicas, no dieron el salto para emanciparse de las relaciones sociales de estamentos y castas legitimados en la gracia divina y la "sangre noble", como lo dieron los europeos.

Ernest Mandel22b, uno de los marxistas de la segunda mitad del siglo veinte que más ha contribuido a la interpretación del sistema mundial capitalista, escribía que en la acumulación de capital usurario y mercantil, lo mismo que en el progreso de la ciencia, la técnica, las artes, -antes del descubrimiento de América y de la formación del sistema mundial- culturas de Asia y Africa, -entre ellas, "el imperio de los mongoles en la india; el imperio del Islam; China y Japón"-, aventajaban a los europeos. Igualmente en esas civilizaciones adquirieron gran impulso la industria a domicilio y la manufactura, pero sometidas a los mercaderes y a un estado despótico, se frenaba un ulterior progreso hacia la gran industria como en Europa Occidental. El estado despótico cada cierto tiempo confiscaba el patrimonio -fabulosas fortunas de capital dinero y en especies- a empresarios particulares, impidiendo su consolidación como clase. La organización social que en tierra fértil basado en la irrigación, se bastaba con el trabajo extensivo suficiente para alimentar a una población en aumento, frenaba la utilización de nuevos instrumentos. En el campo predominaba la renta en especie. El comercio a gran escala se basaba en artículos de lujo. Al contrario, en Europa Occidental fue fundamental la transformación de la renta en especie a renta en dinero acrecentando la producción de mercancías y el tráfico comercial, "creando así las condiciones para el nacimiento del capitalismo industrial". También en Europa –explica Mandel- cuando el poder feudal era fuerte, confiscaba grandes fortunas a particulares, pero a partir del siglo XVI esto es sólo una excepción, y la burguesía, con un gran poder económico se va consolidando como clase, y en lucha contra la feudalidad lidera a los ciudadanos "libres" de las ciudades que formaban el tercer estado.

En el sistema mundial, mientras en Europa Occidental los progresos científicos tecnológicos contribuyeron al tramonto de las sociedades de estamentos y castas –concretamente el feudalismo- legitimado en la religión (Dios) que se había tornado anacrónica, surgiendo en contraposición movimientos espirituales emancipatorios como el renacimiento y reforma (religiosa) que en parte confluyen con intereses de la burguesía promoviendo el desenvolvimiento capitalista, en las colonias esos inventos y descubrimientos en caso se implementen, coadyuvaron a sojuzgar pueblos llegando al genocidio. Es decir, la técnica más avanzada de los conquistadores europeos puede combinarse con las formas más arcaicas de explotación del trabajo y con la mentalidad más siniestra del pasado y de los nuevos tiempos, entre lo último, el racismo.

Trotsky decía que el impacto de la introducción de nuevos instrumentos y conocimientos sobre un pueblo depende de su especificidad dentro del sistema mundial, "de la capacidad de asimilación", que puede mejorar o empeorar el modo de vida. Para el caso de Rusia, "la introducción de los elementos de la técnica occidental, sobre todo la militar y la manufacturera bajo Pedro I se tradujo en la agravación del régimen servil como forma fundamental de la organización del trabajo. El armamento y los empréstitos a la europea -productos indudablemente, de una cultura más elevada, determinaron el robustecimiento del zarismo, que, a su vez, se interpuso como un obstáculo ante el desarrollo del país23a".

Bajo la misma cosmovisión, teniendo de referencia a Incas y aztecas, Mariátegui23b escribió que la conquista y la invasión de la "raza blanca" ha "traído efectos retardatarios y deprimentes en la vida de las razas indígenas", añadiendo: "Lo que en las comunidades indígenas del Perú subsiste de elementos de civilización es, sobre todo, lo que sobrevive de la antigua organización autóctona". Con raras excepciones, -la invasión europea- ni en el terreno tecnológico a representado "progreso respecto a la cultura aborigen". La mayor prueba es el deterioro de las relaciones sociales con la disminución de la población.

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