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Gestión del talento para la innovación educativa




Partes: 1, 2

  1. Hipótesis
  2. Breve reseña histórica
  3. Precisión terminológica
  4. Gestión del talento para una educación innovadora

La necesidad de gestionarse uno mismo está creando una revolución en las relaciones humanas. Peter Drucker, 2005

Hipótesis

Dadas las circunstancias socio/histórico/conceptuales educativas, de hoy, es posible que el empleo de terminología ancestral, en el proceso educativo, no propicie la gestión del talento para la innovación educativa y emprendedora.

Breve reseña histórica

El término talento no fue originalmente acuñado para referirse a la capacidad (sea intelectual y/o artística) que posee una persona, sino que, en la antigüedad, con el término (talentum en latín y tálanton en griego) se conocía al plato de la balanza en la que se pesaba las mercancías y productos en los mercados.

Para encontrar el origen del término talento, como sinónimo de inteligencia, capacidad y aptitud de una persona para realizar una actividad (sea artística, intelectual, deportiva, empresarial…), debemos acudir al Nuevo Testamentodonde a través de un par de parábolas contenidas en los Evangelios de Lucas y Mateo podemos encontrar el relato, en el que un hombre, antes de partir de viaje, reparte unos talentos (monedas) entre sus sirvientes y a su regreso cada uno le explica qué hizo con aquel dinero y cuál fue el resultado. Dos de ellos lo invirtieron y sacaron buenos beneficios, doblando la cantidad inicial, pero un tercero prefirió guardarlo, temeroso de ser castigado por su patrón si perdía el dinero. El amo premió y elogió la actitud de los dos primeros y censuró al cobarde.

A partir de estas parábolas (y numerosas versiones que surgieron de ellas), comenzó a utilizarse el término talento para destacar el intelecto y perspicacia de las personas para desempeñar un cometido, quedando estrechamente vinculado a la aptitud que se posee por encima de otras personas en alguna disciplina[1]

El talento es la aptitud y/o inteligencia para ejercer alguna ocupación o para desempeñar una actividad. El talento está asociado a la habilidad innata y a la creación, aunque también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento.

En este contexto, la historia nos recuerda que el homo sapiens, al caminar, se formulaba preguntas; conoció un mundo más amplio cuando tuvo conciencia de su corporalidad; fue un hombre consciente de sus capacidades físicas y mentales y de su fuerza frente al animal.

Ese hombre que camina y descubre posibilidades para crecer. En el baile, copia los movimientos del viento, del mar, de los árboles, etc.; poetiza su cuerpo asumiendo la creación que los poetas accionan en palabras. Así manifiesta un cuerpo activo, posibilidades plásticas y un accionar en la poesía[2]

Los egipcios valoraron la escritura dejando, por escrito, todas las cosas para otras generaciones. Al principio escribían en piedras y en las tumbas, luego en papiros; los aprendices practicaban en los trozos de barro de las vasijas rotas. 

Los escribas del antiguo Próximo Oriente conocían la escritura cuneiforme, redactaban textos y organizaban su clasificación en los archivos. Todo sabio recibía una formación de escriba, a los que se llamaba, en sumerio, DUB.SAR (compuesto de DUB "la tabla" y SAR "inscrita": "aquél que escribe sobre una tablilla") y en acadio tupsrrum (forma acadiana de DUB. SAR)[3].

En China e India, influenciados por Confucio y Buda, la educación estuvo orientada al desarrollo y fortalecimiento de los valores interiores, dentro de un rígido sistema social. En Egipto, Babilonia, Persia y en las culturas precolombinas del continente Americano, la educación estaba supeditada a los intereses religiosos y a las tradiciones; la instrucción carecía de estructura formal y sus tareas principales, en las clases pobres, estaban a cargo de la familia. En las clases ricas, estas tareas se asignaban a esclavos, maestros, sacerdotes o artesanos que desempeñaban su labor en los palacios, templos y domicilios particulares.

Para Platón, un cuerpo en orden, es el fundamento para toda discusión. Muchos diálogos platónicos se llevaban a cabo en banquetes, allí donde el cuerpo se alimentaba y descansaba[4]

Según Werner Jaeger, en Paideia, la primera educación que un griego recibía, se refería al uso de su cuerpo porque allí encontraba un orden (un cosmos) y una extensión a todas sus acciones. La mitología griega giraba en torno al cuerpo y definía la belleza corporal como el elemento necesario para estar al lado de la sabiduría, como equilibrio y calidad.

En Atenas, la educación se orientaba al cultivo del cuerpo, la mente y el espíritu. La escuela promovía el uso del razonamiento y la crítica en constantes eventos públicos. El estado regulaba la educación, pero se respetaba la injerencia cívica y moral de los padres sobre los hijos[5]

Las mujeres debían desarrollar actividades propias del hogar, hasta llegar a la edad de poder casarse con quien el padre negociara la dote matrimonial[6]

El carácter eminentemente urbano de la educación romana, reproduce el esquema griego, expresado en su articulación concreta en los contenidos fundamentales; logrando su mayor desarrollo educativo, en la implantación geográfica y social, pues las escuelas se configuran en torno a los municipios a fin de formar a los miembros de las oligarquías urbanas[7]

Dentro del marco familiar se desarrolla la educación del niño y del adolescente hasta los diecisiete años; primero, hasta los siete años, bajo la dirección de la madre; con posterioridad, bajo la vigilancia del pater familias, a quien acompaña en sus actividades fundamentales. A los diecisiete años, el adolescente abandona los símbolos de la infancia, como la toga pretexta, blanca y bordada con una tira de púrpura y adopta la toga viril, iniciando una nueva etapa educativa que, si se realiza al margen del marco familiar.

El tránsito de la educación particular a la educación colectiva es resultado de las Instituciones Oratorias de M. Fabio Quintiliano (35-100), cuya obra representa la sociedad romana del siglo I d.C., y quien refiere, de manera integral y detallada, la formación del orador desde la infancia[8]

En la Edad Media, la educación estuvo influenciada por el cristianismo y otras culturas; de ahí su avance significativo, pues surgieron las universidades. Las escuelas monacales preparaban a niños y jóvenes para la vida religiosa. Constaba de dos escuelas: la interior reservada a los futuros monjes, y la exterior dedicada a los jóvenes que deseaban ser sacerdotes. Las escuelas palatinas estaban regentadas por eclesiásticos; sus enseñanzas las impartían clérigos, aunque los estudiantes no tenían que seguir necesariamente la vida sacerdotal. La vida cultural y el intercambio de conocimientos, entre unas escuelas y otras, contribuyeron a consolidar el mundo monacal, como centro expansivo de ciencia.

La invención de la imprenta (1436-1450), por Johannes Gutenberg (1394-1468), con caracteres móviles, es uno de los grandes hitos históricos de la cultura. La posibilidad de realizar tiradas de múltiples ejemplares de libros facilitó el acceso, de un mayor número de personas al saber escrito y conllevó radicales transformaciones en la política, la religión y las artes. La producción de libros durante los primeros cincuenta años, después de Gutenberg, fue casi mayor a los mil años precedentes.

La imprenta provocó una verdadera revolución en la cultura. El saber escrito dejó de ser patrimonio de una élite y se extendió a amplias capas de la población. La escritura fue sustituyendo a la tradición oral como forma privilegiada de transmitir conocimientos. Las publicaciones impresas (libros o periódicos) se generalizaron. A principios del siglo XX la escritura impresa ya era el medio predominante en Occidente para la difusión del saber.

François Rabelais (1494-1553), en su obra Gargantúa y Pantagruel rechazó el estudio memorístico por los resultados completamente negativos. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), en el Emilio, presentó el "deber ser" de la educación, siguiendo paso a paso la educación de Emilio; afirmó que "la infancia tiene formas de ver, de pensar y de sentir que le son propias; no hay menos sensato que el querer sustituirlas con las nuestras"; propugnaba un naturalismo pedagógico, pues el hombre es bueno por naturaleza; la importancia de la educación debe alimentar el puerocentrismo (optimismo educativo), por lo que debe tenerse cuidado con quién y cómo educar.

Paulo Freire denominó «educación bancaria» a la manera de entender la educación como relación «vertical»: el educador otorga y los educandos reciben conocimiento. Existe una separación tajante entre los roles de educador y educando. La educación bancaria se concibe como narración de unos contenidos fijos, o como transmisión de una realidad que no requiere reelaboración y que se presenta como la única posible.

En la educación «bancaria», el «saber», el conocimiento, es una donación de aquellos que se juzgan sabios y califican a los otros como ignorantes. Donación basada en algunas manifestaciones ideológicas de la opresión: la absolutización de la ignorancia, que constituye lo que llamamos alienación de la ignorancia, según la cual ésta se encuentra siempre en el otro[9]

El concepto de educación continua, visto como actualización profesional, surge en el siglo XVII, centurias después que los clérigos, principales letrados, instauraron en el siglo XI las primeras instituciones de educación superior, para formar personal con grado académico.

El advenimiento de la Revolución Industrial marcó otra etapa de cambio para la humanidad y para el desarrollo del conocimiento conceptual y tecnológico; y, por lo tanto, para su adquisición y su actualización. En esos tiempos, según afirma Tünnermann (2003), la idea de continuar la instrucción para evitar el olvido de los conocimientos adquiridos en la escuela fue manifiesta en 1792 en el Rapport et projet de décret sur I'Instruction publique de París.

A fines del Siglo XIX, la Administración científica propuesta por Frederick Taylor impulsó, en muchos países, un fuerte interés en el proceso de la capacitación como parte de los elementos que permitieran a las empresas mejorar su productividad.

La insuficiencia de profesionales para atender las temáticas que, día a día, se incrementaban en diferentes escenarios, aumenta el requerimiento de trabajadores especializados para intervenir en las estrategias de defensa y ataque, así como de la provisión de los insumos necesarios.

Con la diversificación de los medios de comunicación, se promovió la instauración de nuevas opciones tanto para formar personal calificado, como para la actualización de quienes estaban ejerciendo alguna profesión. Con los avances de la ciencia y la tecnología, los conocimientos de muchos profesionales comenzaron a ser obsoletos[10]

En la primera década del Siglo XX, resurge la educación continua para orientar los esfuerzos hacia la actualización de los adultos que no contaban con la suficiente preparación para responder a las exigencias del ámbito laboral. Ejemplo de esto, se presentó en los Estados Unidos de Norteamérica cuando, en 1915, se funda la primera asociación que protegería los intereses de la educación continua para beneficio de la comunidad: la National University Continuing Education Association NUCEA (hoy, UCEA, http://www.ucea.edu. La historia de la educación continua viene a partir del año 1915 en los anales estadounidenses, (National University Continuing Education Association), pasando pronto por México y permaneciendo desde 1933 (UNAM), con fuerte y constante proyección, afincándose luego en distintos países.

Hablar de la Educación Permanente es hablar del hombre, pues, desde su aparición, la educación ha existido y se ha manifestado en todos los procesos de desarrollo del ser humano, que es el único ser viviente con competencia para recibir conocimientos, procesarlos y mejorarlos durante toda su vida, de acuerdo a sus habilidades y destrezas, que se manifiestan en los procesos de su desarrollo biológico, cronológico y psicológico.

Richard Sennet (1943), en Carne y piedra, sostiene que las ciudades se hicieron para el ejercicio, desplazamiento y acomodo del cuerpo; que es el cuerpo, con sus movimientos y actitudes, el que crea el sentido de lo urbano y las variables del espacio público, como ese espacio donde se realiza el intercambio y la movilidad o el descanso social. Así, la ciudad es un cuerpo para cuerpos, una estructura donde nace, crece, mueve y desaparece la corporalidad, que pervive en las obras, en las calles, en las honras y en los rituales de nacer, procrear y morir (referencias corporales), lo que Carlos Gustavo Jung (1875-1961) llama el inconsciente colectivo y que rige el yo social. En esta concepción de un cuerpo en proceso acomodaticio, se encuentra uno de los sentidos más interesantes de la historia: el movimiento[11]

Con el inicio del transporte y la revolución industrial, llegó la era de la información. Con el uso de las tecnologías disponibles se amplía la manera de comunicar y difundir información y conocimiento. El Internet, como tal, no podría haber existido sin los grandes inventos del siglo XIX (la electricidad y el telégrafo). Las redes electrónicas comenzaron con el teléfono o sistema de telégrafo; los orígenes son bastante claros: la primera línea se construyó en 1844 desde Washington a Baltimore en los EE.UU. En 1858 un cable transatlántico estaba en su lugar y en 1861 hilos telegráficos cubrieron los EE.UU. 

En octubre de 1972 ARPANET es mostrado públicamente en una conferencia en Washington DC. Después de esa conferencia, se estableció un grupo de redes internacionales presidido por Vinton Cerf. En 1973 Bob Kahn y Vinton Cerf plantearon el problema de la interconexión de redes de paquetes múltiples. Ellos desarrollaron los conceptos básicos de TCP, que califica como el comienzo de la Internet. Nadie sabe quién utilizo por primera vez la palabra Internet, pero el primer uso escrito lo dio Vint Cerf en 1974. 

En 1975, el primer prototipo inicio sus pruebas; luego, el desarrollo técnico y en 1978 TCP/IPv4 fue liberado. El TCP/IP se agregó oficialmente al ARPANET en 1983. Internet comenzó como un resultado de un programa militar y de un componente de investigación académica en los EE.UU. 

Con las redes de computadoras llego la World Wide Web de Internet que sólo proporcionaba pantallas llenas de texto. La Web tuvo algunos precedentes importantes, quizás el más significativo es proyecto Xanadu de Ted Nelson, que trabajó el concepto de hipertexto. 

Precisión terminológica

En este contexto, la UNESCO expresa: "Es éste también un alegato en favor de que se dote al sistema de enseñanza no sólo de maestros y profesores adecuadamente formados, sino también de los elementos necesarios para impartir una enseñanza de calidad: libros, medios de comunicación modernos, entorno cultural y económico de la escuela, etc."[12]. ¿Confusión terminológica? Se podrá lograr una educación para la sostenibilidad?

  • Educación, o ¿propiciar la formación responsable?

La palabra educación, hoy genera confusión, dada la diversidad de acepciones y la evolución de las acciones y enfoques, que le son consustanciales. En sentido común, se afirma que la educación "es una característica adquirida consistente en la adaptación de los modales externos a determinados usos sociales; esta acepción sólo hace referencia a las formas de convivencia social, es decir, a una cualidad social adquirida"[13]; el otro extremo estaría en una concepción ceñida a la ética. Ambas posiciones aportan muy poco a la idea que hoy se tiene de educación.

Etimológicamente la palabra educación significa "evolución de dentro hacia fuera" ya que deriva de las voces latinas ex y duco. Sin embargo, las aportaciones epistemológicas, más serias, tienen una aspiración común: la perfección, así lo expresó Rousseau al hablar de la felicidad de Sofía y Emilio, y H. Spencer anota: "dirigir la inteligencia con el fin de preparar al hombre para vivir una vida completa"[14].

Los fines y metas de la educación, evolucionan y responden a las aspiraciones de la sociedad patrocinante y se logran a través de la pedagogía, entendida ésta como "ciencia de la educación".

La palabra pedagogía viene del griego paidos y logos que significan niño y tratado. Por tanto, el pedagogo es una persona que conoce acerca de los niños y sabe conducirlos apropiadamente, de acuerdo con el modelo determinado por la sociedad.

Con el incremento de la complejidad social, surge la necesidad de encargar la educación a personas e instituciones especialmente designadas para tal fin; en un principio, éstas fueron esclavos o ex esclavos. El instructor de los niños pobres recibía el nombre de paidotriba o golpeador de niños lo cual nos indica la rudeza con la que se ejercía la enseñanza. en contraste, la decencia, la moderación, las leyes, la religión y la moral eran atendidas por un magistrado al que se llamaba sofronista.

Michael Fullan (2002), con cierta ironía, señala: "la educación del profesorado tiene el honor de ser, al mismo tiempo, el peor problema y la mejor solución de la educación". La frase suena fuerte en el contexto de los sistemas educativos latinoamericanos, atravesados por graves problemas (profundas inequidades sociales y la pobreza extrema de gran parte de los niños y adolescentes en edad escolar). En este sentido, las políticas tendientes al fortalecimiento profesional de los docentes y el discurso que los ubica como actores principales del cambio son una medida justa que produce una serie de tensiones y riesgos, cuando dichas políticas no van acompañadas de otras acciones y dejan inalteradas las condiciones materiales en las que desarrollan su tarea.

Herrera Jiménez (1998) expresa: se ha "desarrollado una educación que posibilita el crecimiento humano, donde se logra potenciar la autenticidad, se acepta incondicionalmente al escolar y se manifiesta una relación empática entre los miembros de una clase y el profesor[15]

La llamada educación tradicional se caracteriza por:

a. Una educación centrada en los contenidos cognoscitivos que el maestro transmite y el alumno debe dominar (Educación Intelectualista).

b. El alumno debe dominar los contenidos memorizándolos y evocarlos cuando los requiera el maestro (Educación Memorística).

c. El alumno debe memorizar los contenidos; su conducta debe ser pasiva y receptiva para captar fielmente el contenido (Educación Pasivo/Dependiente)

d. El alumno está obligado a dominar los contenidos que se le enseñan, no importa si no responden a sus intereses, capacidades, etc. (Educación Homogeneizante).

e. La escuela y el maestro cumplen un papel central en el proceso educativo.

f. El alumno, desde muy pequeño, acata el principio de autoridad del director, del maestro y acepta pasivamente cualquier presión que haga sobre él (Educación Autoritaria).

g. Para potenciar el dominio de los contenidos por parte de los alumnos, se fomenta la competencia entre ellos (Educación Competitiva y Meritocrática).

h. Se considera que el lugar natural de la educación es la escuela y dentro de ella el aula de clase (Educación Escolarizante).

i. Se considera que el mejor y exclusivo material didáctico es el libro, pues no es indispensable el contacto directo con la naturaleza (Educación verbalista y libresca).

En este contexto, es interesante la propuesta de Carl Rogers expresada en los siguientes enunciados:

  • a. El ser humano posee una potencialidad natural para el aprendizaje. Tiene una curiosidad innata por su mundo. Siente una necesidad ambivalente por aprender y evolucionar.

  • b. El aprendizaje significativo se da cuando el estudiante percibe el tema de estudio como importante para sus propios objetivos. Pensemos en el caso de dos estudiantes que cursan estadística: Uno de ellos trabaja en un proyecto de investigación para el cual necesita el material del curso. El segundo estudiante cursa la materia porque es obligatoria.

  • c. Los aprendizajes que amenazan el sí mismo, se perciben y asimilan con mayor facilidad, si las amenazas externas son reducidas. El niño que tiene dificultades para leer se siente, de por sí, amenazado y aislado por esta deficiencia.

  • d. Cuando no existe una amenaza al sí mismo, la experiencia se percibe de otra manera y resulta más fácil el aprendizaje.

  • e. La mayor parte del aprendizaje significativo se logra mediante la práctica.

  • f. El aprendizaje se facilita cuando el estudiante participa de manera responsable en el proceso de aprendizaje.

  • g. El aprendizaje autoiniciado, que abarca la totalidad de la persona, es el más perdurable y profundo.

  • h. La independencia, la creatividad y la confianza en sí mismo se facilitan si la autoevaluación y la autocrítica son básicas y la evaluación de los demás es relegada a segundo término.

  • i. El aprendizaje social más útil, en el mundo moderno, es el aprendizaje del proceso de aprendizaje, que significa adquirir una continua actitud de apertura frente a las experiencias e incorporar al sí mismo el proceso del cambio[16]

Así se propicia la formación responsable.

  • Enseñar, o ¿construir conocimiento?

El vocablo enseñar tiene su origen en el latín, insignare formado por la preposición in (penetración) y el verbo signare (marcar, señalar, acuñar, indicar). Este verbo procede del sustantivo signum, signi, cuyo significado es marca, señal, síntoma, presagio, manifestación, indicación, consigna, proveniente de la raíz indoeuropea sekw (seguir). El concepto original de este término es la acción de indicar una señal sobre qué camino seguir.

Enseñar expresa la idea de:

  • a. Comunicar conocimientos, habilidades, ideas o experiencias a una persona que no las tiene, con la intención de que las comprenda y haga uso de ellas.

  • b. Dar una información, un dato o una señal que permita llegar al conocimiento de una cosa: la experiencia nos enseña que es bueno saber pedir ayuda.

En un sentido lato, se entiende por enseñar, el acto de comunicar o de transmitir nociones, informaciones y experiencias a quien (niño o joven) aun no las conoce. En sentido más propio y riguroso, este acto presupone la existencia de la cultura escrita, y, por tanto, la utilización de signos particulares (in signum). Por esto, la enseñanza se coloca más allá de aquella experiencia directa del ambiente, del que también proceden nociones y experiencias[17]

Para la Real Academia Española es: "instruir, doctrinar, amaestrar con reglas o preceptos"; "dar advertencia, ejemplo o escarmiento que sirva de experiencia y guía para obrar en lo sucesivo".

Son sinónimos de enseñar: abrir, aclimatar, acoger,  aconsejar, acostumbrar, adherir, adiestrar, admitir, adoctrinar, advertir, afiliar, alardear, aleccionar, alfabetizar, amaestrar, amoldar, apacentar, aprender, asesorar, atemorizar, capacitar, catequizar, comunicar, criar, cultivar, curtir, dar, demostrar, desarropar, desasnar, descubrir, desengañar, despechugarse, desplegar, destapar, dirigir, disciplinar, divulgar, doctrinar, documentar, dogmatizar, educar, ejercitar, endurecer, entrenar, escaldar, escarmentar, esclarecer, evidenciar, exhibir, exhumar, exponer, exteriorizar, extraer, familiarizar, formar, guiar, habituar, iluminar, ilustrar, imbuir, inculcar, industriar, infundir, iniciar, inspirar, instruir, lucir, manifestar, mostrar, orientar, ostentar, patentizar, preparar, presentar, profesar, publicar, quitar, reflejar, revelar, sacar, sermonear, sugerir, traslucir[18]

La enseñanza es la acción y efecto de enseñar (instruir, adoctrinar y amaestrar con reglas o preceptos). Se trata del sistema y método de dar instrucción, principios e ideas que se imparten a alguien. Implica la interacción de tres elementos: el docente (profesor o maestro); el alumno o estudiante; y el objeto de conocimiento. La tradición enciclopédica supone que el profesor es la fuente del conocimiento y el alumno, un simple receptor. Bajo esta concepción, la enseñanza es la transmisión de conocimientos, del docente hacia el alumno, a través de diversos medios y técnicas[19]

El binomio que se forma entre enseñar y aprender no es nada simple; por tal razón, en las comunidades de profesionales y de educadores se dan inquietantes debates e intercambios sobre la instrucción.

Como consecuencia de esta polémica, se establecen dos puntos de vista: el más aceptado o compartido, sostiene que la enseñanza y el aprendizaje se constituyen en una unidad didáctica y dialéctica, enfocándolos como dos procesos no antagónicos, sino complementarios (Klingberg, 1980; Berrier et al., 1987; Klingler y Vadillo, 1997; Gallego, 1999; Zilberstein. et al., 1999; Perales et al., 2000; Mota, 2004). Desde otra perspectiva, se considera que enseñar y aprender son dos procesos diferentes. Enseñar hace referencia a las condiciones y acciones docentes externas al sujeto, dirigidas a provocar algún tipo de modificación en su sistema cognoscitivo o afectivo, mientras que aprender hace referencia a las modificaciones internas del individuo (Delval, 1997). De esta manera, una organización de la enseñanza no garantiza un buen aprendizaje, ya que éste depende, en última instancia, de los factores internos del sujeto que aprende, como su nivel cognitivo, motivación, que condicionan el efecto favorable o no de la enseñanza[20]

Los tiempos actuales exigen precisión y solo la co-construcción de conocimiento permitirá la formación de personas.

  • Docente/Maestro/Profesor u ¿orientador académico?

La noción de docente, es la más general, engloba a las otras. Un docente es aquel que enseña, sin hacer distinción de especialidades, edades, etc.

Etimológicamente, "docente" es el participio del verbo latino docere "enseñar"; una antigua formación causativa que significaba, literalmente, "hacer que otro repita, hacer que otro aprenda" o "hacer que uno sea apropiado en algo", relacionado; esto último, con el verbo defectivo decet (vid. te decet hymnus "te es apropiado un himno).

Maestro es la forma patrimonial de la antigua palabra latina magister, concretamente, de su acusativo magistrum, con el significado original de "el más óptimo, el jefe". De ahí, está clara la evolución semántica: el "más óptimo" o el jefe de una escuela ha de ser forzosamente el maestro, ya que sabe más que sus alumnos. También está clara la relación con el uso en expresiones como la manida "¡música, maestro!", en la que el tal maestro no es que sea docente de la música, sino que es "el mejor" de los músicos presentes.

Además, el término magister está construido sobre la raíz de magis "más" y también "máximo", "magno", etc. Sobre esta raíz, que ya por sí misma tiene un significado de superioridad, se añade un sufijo (ter de origen contrastivo) comparativo (dextersinister "derecha, izquierda": "derecha" es, efectivamente, antónimo de "izquierda"): de ahí la aberración de "el más óptimo".

La palabra también alude a acciones que rayan en la perfección, como cuando se dice que un "pintor trabaja con maestría"[21].

El maestro no es solo el que transmite unos conocimientos técnicos, sino el que demuestra ser ejemplar en su manera de ser, estar y comportarse en la vida con una ética profesional y humana[22]

Con este vocablo se define lo mejor de lo mejor. Se dice, por ejemplo, "fulano es un maestro en su área", "aquella fue una jugada maestra"; y de "maestro" se deriva "magistral", adjetivo que alude a lo "más grande y mejor", como las conocidas "conferencias magistrales".

Esto último sólo ratifica la magnitud y el peso de la palabra "maestro", que lamentablemente se está degradando, pero que debe recobrar su valía; pues, sin duda, uno de los profesionales que más influye en el desarrollo social, es el "maestro". Por costumbre, se indica con el nombre de maestro al docente de una materia que opera en la institución escolar.

Profesor es un sustantivo de acción, derivado del verbo profiteor "hablar delante de la gente", compuesto por el prefijo pro "delante de" y el verbo fateor "hablar" ("fama"; "eufemismo: algo dicho bien, para ocultar una realidad fea"; "confesar: decir algo, normalmente perjudicial para el que la dice").

La educación ha estado cargada de profundas frustraciones, pero también es portadora de grandes esperanzas. Las frustraciones de la figura del maestro se han derivado de la desorganización escolar, de los deficientes recursos, de la política administrativa.

A lo largo de la historia de la educación se cuestiona el quehacer del maestro. La imagen del maestro varía en cada época histórica. Dependiendo de las estructuras tradicionales de la sociedad; el maestro forma parte de esa resistencia pasiva en la transformación del proceso educativo. El maestro, a través de todos los tiempos, es el que instruye, forma, tiene los privilegios de la edad y el saber, siempre tiene razón, es un juez y un ejecutor, es quien distribuye reproches, castigos, premios. La profesión magisterial no favorece la imaginación ni la iniciativa. Hoy, el oficio de quién enseña, impide el acercamiento humano con el estudiante de igual a igual.

Ya Rousseau se sorprendía de la forma cómo los maestros "educaban" a los niños de su época. Las propuestas y críticas sobre los maestros (en la trayectoria histórica) son abundantes, planteando el dilema de que: sea el niño quién se adapte al ser humano. Podemos enumerar una amplia lista de pedagogos y filósofos pioneros en la reforma educativa que vociferan la función del maestro. Después de Rousseau, Pestalozzi, Frdebel, Dewey, Freinet, Makarenco, María Montessori, entre otros, incluyen, en su ideario pedagógico, alternativas a la misión tradicional del maestro, preocupados, en esencia, por la formación y el desarrollo del modelo humano[23]

Debido a que el mundo, para el cual los profesores preparan a sus estudiantes, cambia rápidamente, y que las habilidades requeridas evolucionan de igual manera, ningún curso de actualización docente puede ser suficiente para preparar a un profesor para una carrera de 30 o 40 años. El Desarrollo Profesional Continuo (DPC) es el proceso por el cual los profesores (como otros profesionales) mejorarán sus conocimientos y competencias, manteniéndose actualizados.

El apoyo a estos procesos, por parte de las autoridades, es variado, así como la efectividad de los diferentes enfoques. Algunas investigaciones sugieren que las actividades más efectivas son:

  • a. Desarrollarse en el tiempo.

  • b. Ser colaborativo.

  • c. Aprendizaje activo.

  • d. Participar en conferencias de profesores.

  • e. Asistir a clases de práctica, entrenamiento y seguimiento.

  • f. Promover la reflexión.

  • g. Animar la experimentación.

  • h. Responder a las necesidades docentes.

El profesor, debe ser una persona clave en el proceso de aprendizaje, pues es quien planea y facilita dicho proceso, a partir de sus propias propuestas didácticas. Crea la situación, anticipándose al esquema de aprendizaje, que él va a utilizar.

El profesor debe ser un promotor del desarrollo y de la autonomía de sus estudiantes. La actividad de estos debe ser siempre autoconstructiva, autodirigida y autoevaluativa; por lo tanto, debe fomentarse un ambiente educativo donde los valores se basen en la autodeterminación y la participación dinámica y creativa.

El aprendizaje (mediante la adquisición de nuevas estructuras de operaciones mentales y a través de los procesos de experiencia y equilibrio) se convierte en idea primordial para el diseño y la aplicación de experiencias educativas en las que, antes que transferir e imponer, al estudiante, las ideas del educador, interesa ayudar a este último a desarrollar sus procesos de pensamiento. Solo así, el docente/Maestro/Profesor podrá ser un orientador académico del proceso de aprendizaje.

  • Dictar, o ¿compartir conocimiento?

Dictar significa:

  • a. Leer un texto en voz alta y a velocidad moderada para que pueda ser copiado: dictar una carta.

  • b. Pronunciar una conferencia: el escritor dictará una serie de conferencias sobre su obra.

Concordamos con Ubertone que dictar clase es lo que hacían los profesores en las primeras universidades, antes de la invención de la imprenta; pues existían pocos libros y escasos ejemplares de cada libro. Cada profesor tenía un libro. Eso era lo que de hecho lo habilitaba para ser profesor. El profesor iba a clase con el libro y lo leía lentamente. Cada estudiante iba copiando lo que decía el profesor, y así, al final del curso, tenía su propio ejemplar del libro.

Así eran las clases, antes de la invención de la imprenta, y, entonces, era correcto decir que se dictaba clase. Esa metodología de la enseñanza persistió por mucho tiempo y aún hoy, porque los cambios culturales (hábitos, costumbres, actitudes) son mucho más lentos que los cambios tecnológicos. Muchos de nuestros colegas actuales dicen que dictan clase en tal o cual universidad. Esperemos que eso sea sólo una forma desactualizada de hablar, ojalá que no sea una forma desactualizada de hacer[24]

Con todo, fácilmente constatamos que, en los diferentes niveles de formación y con raras y excelentes excepciones, se habla de "dictar clase", y, efectivamente se dicta un determinado tema, y, aún se comenta que se aplica algún nuevo paradigma educativo.

En 1999, Drucker definió seis factores clave para la productividad personal de los trabajadores de conocimiento:

  • Deben ser capaces de responder a la pregunta "¿Cuál es la tarea?"

  • Ser responsable de su trabajo; lo cual significa que debe gestionarse a sí mismo.

  • La innovación continua es parte del trabajo.

  • El aprendizaje continuo es parte del trabajo y el aprendizaje debe ser orientado.

  • La productividad no es una cuestión de cantidad de resultados. La calidad es, al menos, igual de importante.

  • Deben trabajar para una determinada organización, y la organización debe considerar que el trabajador es un activo[25]

Solo así se podrá compartir conocimiento.

  • Magistrocentrismo, o ¿puerocentrismo?

El magistrocentrismo, en la escuela tradicional, se da cuando el maestro se convierte en la base y condición del éxito de la educación. Él organiza el conocimiento, aísla y elabora la materia que ha de ser aprendida, traza el camino y lleva, por él, a sus alumnos. Él es el modelo y el guía, al que se debe imitar y seguir.

La disciplina y el castigo se consideran fundamentales; la disciplina y los ejercicios escolares son suficientes para desarrollar las virtudes humanas en los alumnos. El castigo, sea en forma de reproches o de castigo físico, estimula el progreso del alumno[26]Es un rasgo de la escuela tradicional que sintetiza la relación maestro/alumno en la que el maestro es responsable de la gestión colectiva y del trabajo escolar, siendo base fundamental en la que se apoya el proceso educativo.

En el magistrocentrismo, el maestro es la figura central del proceso educativo. Era él quien poseía todo el conocimiento, y los alumnos tenían el rol pasivo de recibirlo. El enciclopedismo, por su parte, consistía en demostrar, a los demás, que se poseía determinado conocimiento. El verbalismo se basaba en que el alumno tenía que repetir verbalmente lo que el maestro ensenaba. Esa repetición de palabras, era vista como una garantía de memorización y entendimiento de los alumnos.

Hoy, con el castigo no se educa[27]El profesor debe planificar, programar y orientar el proceso de aprendizaje.

  • Alumno, o ¿estudiante constructor?

El término alumno proviene del sustantivo latino alumnus, de "alére" que significa alimentar y es el infinitivo latino de  alo – alui – alére – alitum, que significa: alimentar, nutrir, cultivar, educar. Por añadidura, es el que se alimenta, el que se nutre, como biológicamente, lo hace el bebé, cuando busca el pecho de su madre. De allí deviene la expresión: "Alma Materreferida a nuestras universidades, como fuente de nutrición del conocimiento universal.

Desde el punto de vista etimológico, "alumno" deriva de a = sin; y lumen = luz, es decir, el "sin luz". Sería la persona que no tiene la luz del conocimiento, que es ignorante, y, por tanto, necesita de alguien que lo ilumine. A ese alguien se le llama "maestro" o docente.

Esta concepción es la que ha dominado el mundo en todo el siglo XX y está entrando al siglo XXI con cierta fuerza, si no nos damos cuenta de lo que estamos entendiendo.

En los espacios educativos, este alimentar está referido al alimento intelectual que se obtiene, que se busca, que se comparte y se construye, tanto en los recintos universitarios, como en los planteles educativos de media diversificada y profesional, básica, preescolar, educación de adultos o en cualquier situación en la que se promueva procesos de aprendizaje y reflexión (?).

De ahí que el alumno era considerado como un homúnculo o adulto en miniatura por lo que su educación incluía mucha rudeza, disciplina y responsabilidades de los mayores a temprana edad.

Los fines de la educación eran simples: servir al ejército, a la patria, cultivar el cuerpo y el espíritu. Los contenidos educativos eran los que servían a la milicia, la administración pública, música, arte, filosofía, literatura y estética del cuerpo. La metodología se centraba en la exposición, el verbalismo, el entrenamiento directo o el reposo y la contemplación dirigidos.

Tácito llamó alumnus legionem a los jóvenes que se habían criado en legiones y alumnus fluminis a los que habitaban en el margen de un río, o sea, se alimentaban del río. Cicerón, un siglo antes de Tácito, llamaba alumnus disciplinae meae a los alumnos de su doctrina, a sus discípulos. Y el poeta Prudencio usaba alumnus grex "rebaño de alumnos", literalmente, para designar a un grupo de estudiantes.

El concepto de alumno, por sí solo, no tendría necesidad de ser explicado, pues todos sabemos a qué se refiere. Aparentemente el vocablo presenta dos significados: el primero, el correcto: alumnus que significa "persona criada por otra"; alumnus, alumni (contracción por "alomenos" del verbo alo = alimentar). Para Horacio, el alumno, es el "discípulo que uno ha criado desde su niñez'; para Plauto, 'el que se cría, educa o alimenta'. El segundo significado resulta bastante curioso a pesar de que se trata, en realidad, de una falsa etimología, en cuyo caso se dice que la palabra se compone de dos elementos: que es "privativo de" y lumen, que significa "luz", o sea "el que no tiene luz propia".

Ambos significados tienen una interpretación poco dignificante para la persona que estudia, pues desde que surgió este significado ha tenido una connotación de pasividad, de ser alimentado, criado, iluminado y ayudado, para encontrar el camino del conocimiento. Esta significación nos lleva a pensar en la conveniencia de proponer el uso del concepto estudiante, que posee un significado más proactivo, pues nos dice mucho más de su condición, o sea, es la "persona que estudia", que piensa, participa, reflexiona y trabaja. Otro elemento, a favor de la propuesta, es que se puede aplicar indistintamente a uno y otro género: femenino y masculino[28]

A pesar de lo último, las relaciones de poder, implícitas, en las interacciones del docente con sus "alumnos" se caracterizan por su verticalidad, autoritarismo y la asimetría, por lo que, debe llamar la atención a las autoridades educativas encargadas del seguimiento docente, y, en especial, al personal directivo de cada centro, para tratar de establecer un diálogo permanente con toda la comunidad educativa: docentes, padres y madres de familia, el consejo estudiantil y grupos comunitarios con el propósito de analizar y reflexionar sobre lo que ocurre en el aula, porque la calidad educativa debe interesar a todos. Cambiar, es una actitud de valientes, y se logra a través de un largo proceso, el cual no es posible postergar. El saber popular retrata la verticalidad existente entre las interacciones docente/alumno en el aula. Lo más preocupante es que, esta cultura autoritaria permea todos los espacios sociales donde interactúa la persona, desde su infancia hasta la vejez. Para contrarrestar sus efectos se hace necesaria una revolución social cuya fuerza motriz sea la educación liberadora de todo el pueblo y la formación inicial de un nuevo magisterio comprometido con las mejores causas de la nación.

Partes: 1, 2

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