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Mayor general: tradición y pasajes de su exilio por el caribe (1853- 1895)




Partes: 1, 2

  1. Resumen
  2. Antecedentes históricos
  3. Martí y el Caribe
  4. Pensamientos sobre el arte de la guerra abordados por Martí
  5. Conclusiones
  6. Bibliografia

Resumen

Esta monografía pretende resumir las vicisitudes generalmente desconocidas del más universal de todos los cubanos, el cual después de ser exiliado de la Perla de la Corona española en el siglo XIX, se dedicó de forma conspiradora a organizar la "Guerra Necesaria". Creó el Partido Revolucionario Cubano con el objetivo de alcanzar sus fines. Fue capaz de visitar varios países en los cuales creó clubes revolucionarios destinados a apoyar la independencia de Cuba y Puerto Rico, recaudar fondos para lo que sería la logística de la guerra que se avecinaba y lo más importante de todo crear un gobierno con todos y para el bien de todos. El conocimiento del pensamiento militar martiano, o las virtudes militares adquiridas por José Julián Martí y Pérez a través de la historia, han tenido muchos no adeptos, por diversas razones. En este trabajo podrá encontrar un acercamiento a la faceta que muestra sus conocimientos hacia esta ciencia. Cuando se conocen los antecedentes, las fuentes que nutrieron la formación de la ideología en este singular hombre, así como su accionar de forma clandestina, ellos revelan que se preparó de forma autodidacta, para encarar la independencia de Cuba, que representó en su vida algo primordial. Realizó Martí múltiples acciones prácticas, que lo avalan en la historia como Mayor General del Ejército Libertador Cubano.

Palabras claves: Mayor General, estratega, caribeño, conspirador, militar.

1. Summary:

This monograph aims to summarize the generally unknown vicissitudes of the most universal of all Cubans, who after being exiled from the Pearl of the Spanish Crown in the 19th century, conspiratorially dedicated themselves to organizing the "Necessary War". He created the Cuban Revolutionary Party with the objective of achieving its goals. He was able to visit several countries in which he created revolutionary clubs to support the independence of Cuba and Puerto Rico, raise funds for what would be the logistics of the war that was coming and most important of all create a government with all and for the good of all. The knowledge of Marti's military thought, or the military virtues acquired by José Julián Martí and Pérez throughout history, have had many non-adherents, for various reasons. In this work you will find an approach to the facet that shows your knowledge towards this science. When the antecedents are known, the sources that nurtured the formation of the ideology in this singular man, as well as their actions clandestinely, they reveal that he prepared himself in a self-taught way, to face the independence of Cuba, which represented in his life something primordial. Martí carried out multiple practical actions, which support him in history as Major General of the Cuban Liberation Army.

Keywords: Major General, strategist, Caribbean, conspirator, military.

Antecedentes históricos

Se han realizado considerables estudios e investigaciones alrededor de José Martí, algunos investigadores reconocen que de forma única, preparó, organizó y dirigió el plan insurreccional de Puerto Fernandina que conduciría el alzamiento del 24 de febrero de 1895, sin embargo, durante mucho tiempo se ha desconocido la posibilidad de que su pensamiento tenga relieve militar.

Por lo expuesto anteriormente, se opina que una de las facetas, menos conocidas y estudiadas de este singular hombre, es su pensamiento militar, que lo alcanzó de forma autodidacta, organizando la "Guerra Necesaria" para lograr la independencia de Cuba, fomentar la de Puerto Rico y formar la nueva república con todos y para el bien de todos. Tratando de frenar la expansión del imperialismo por los países de América.

Obligatoriamente su capacidad de dirigente político y revolucionario, lo comprometió a participar en la guerra, incursionando de esta forma en el terreno militar y desarrollando su pensamiento en esta dirección, no obstante si con solo quince años pretendió participar en una expedición que vendría a luchar por la independencia de Cuba, ya en su sangre germinaba la semilla espartana que se pretende mostrar.

Hace más de medio lustro que el mito del liderazgo martiano galopa por las praderas de la historia cubana, mostrándose un primer acercamiento en el año 1970 del siglo pasado, cuando comienzan a tomar auge las investigaciones sobre el pensamiento militar martiano: "La Circular a Jefes y Oficiales del Ejército Libertador", muestra un Martí con sólidos conocimientos militares.

En el año 1973 el investigador Francisco Pérez Guzmán, confeccionó el artículo "Martí Mambí", se puede catalogar como uno de los investigadores que más incursiona en esta arista aportando: ""El Pensamiento Militar de José Martí"", ""La Guerra Silenciosa de José Martí"" y ""Algunas consideraciones Militares de José Martí acerca de la guerra".

En 1983 se suma el estudioso José Antonio Alonso con su artículo: ""Martí acerca de la Guerra"", analiza la concepción martiana de la guerra como fenómeno político social. Rogelio Alfonso Granados, expone ideas sobre las fuentes que nutren este pensamiento militar y sus relaciones con la teoría leninista expuesta en 1915 en su trabajo ""El Mayor General José Martí"" del año 1988.

Otro estudioso que se interesa por el tema es Joel Sosa Enrique que escribe: "Concepciones teórico militares en el democratismo revolucionario de José Martí", posteriormente en el 1991 realiza: "Acerca del Pensamiento Político Militar de José Martí", donde hace un análisis de la concepción martiana sobre la guerra y sus ideas acerca del ejército. Francisco Pérez Guzmán, escribe el libro, La "Guerra Necesaria" en el año 1994.

Lino Rodríguez Pérez confecciona el libro: "Las claves en la Colonia", donde aparecen una representación de claves utilizadas por los mambises, entre ellas las de Martí, para comunicarse con generales de la guerra. Fernando Rodríguez Pórtela es otro investigador que le dedica gran parte de su vida a estudiar las cuestiones esenciales sobre la vida en campaña de este singular hombre, le publican en el 2004 el libro "Pensamiento militar del mayor general José Martí".

En el año 2014 el profesor de la Universidad Central "Marta Abreu" de Las Villas, Pedro Arturo Muñoz Oramas, escribe el libro: "Entorno Militar Martiano", en el hace referencia a los familiares militares españoles que forman parte del árbol genealógico de la familia Martí, allí refiere argumentos que demuestran que esta familia estuvo compuesta por varios militares, haciendo énfasis en que José Julián fue uno de ellos.

A este investigador en el año 2015 le publica la Editorial Feijoo el libro: "El Mayor General entre nosotros", cuaderno militar martiano para que las nuevas generaciones lo utilicen en la defensa de la Patria y se nutran de lo abordado por Martí, sobre las Circulares de Guerra, así como un gran caudal de otros elementos que muestran como de forma autodidacta, este hombre se apoyó del arte militar para alcanzar su objetivo.

En la actualidad la Editorial Verde Olivo le revisa el libro "Los Pintores y Poetas de la Guerra a través de la pupila martiana" y trabaja en otro ejemplar que titulará "Cien Generales y Martí", todo lo anterior, demostrando que a través de la vida de José Martí, ocurrieron muchas eventualidades militares, que lo hicieron convertirse en plena manigua cubana en el Mayor General del Ejército Libertador Cubano.

Martí y el Caribe

Dónde cabalga su espíritu, valiente mayor general, que fue capaz de augurar que hasta después de muerto viviría y todo con el tiempo se hizo realidad, ya que:

"… la inteligencia se ha hecho para servir a la Patria y la que no sirve para esto, hasta que toda la justicia no sea cumplida, fustigada y echada sea del cerco, como un perro"[1], estará pendiente.

Usted, eliminó los reproches de quienes veían en José Julián Martí y Pérez a un político verboso, incapaz de hacer presencia en los campos de Cuba. Todo ya estaba preparado, la victoria estaba segura, no podía ser de otra forma. El pueblo cubano se sentía desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio, con ansias de libertad, dispuestos a encarar la "Guerra Necesaria" y "Vencer"

Montado en su caballo Baconao de color bayo, recibido por el León de Oriente, con el cual estuvo un mes y días en campaña, cabalgando por más de una veintena de campamentos, demostraron que tenía causas para ofrendar su vida, no era posible que se le pidiera regresar al país, donde conocía sus pretensiones. Su puesto estaba aquí, en el campo de batalla.

Sus palabras dirigidas a la tropa, antes de partir al combate, "¡Quiero que conste que por la causa de Cuba me dejo clavar en Cruz!"[2]. Fueron claras. Ya su obra estaba cumplida, sabía que cuando un hombre, hace bien a la Patria, morir no significa nada, al contrario héroes como Bolívar, Hidalgo y San Martín, lucharon por el bien de la humanidad y son recordados.

Las Islas del Caribe, conocen que fueron cientos las embarcaciones, que surcaron el mar para llevar la independencia a Cuba, miles los hombres de diferentes lugares que se sumaron a la lucha del pueblo cubano en su guerra contra el español, que día a día exterminaba a sus hijos, como hizo con los primeros aborígenes de la Isla.

El mar Caribe, sintió el peso de esos vapores cargados, unas veces de hombres, otras de armamentos, en fin utensilios de guerra, para servir a la causa cubana. Martí comprendió que los primeros no eran necesarios, mejor traer armas, eso era lo que necesitaba Cuba, muchas armas, para que cada cubano tuviera una, habitantes se sobraban para empuñarlas.

De aquí surgió su plan de alzamiento, enviado de forma cifrada en un tabaco, dirigido a su amigo, periodista y conspirador, jefe de la contienda que se iniciaba en la Isla Juan Gualberto Gómez, para la elaboración de este documento, utilizó la "Clave Habana", numérica, con la cual se carteaba de forma secreta con este dirigente. Confeccionó otras claves para emplearlas con jefes militares.

Se conoce que practicó la esgrima al machete, escaló montes con la mochila cargada, realizó desarme y arme de fusiles de la época, ejerció el tiro práctico en el fuerte Martello Tower, montó a caballo. Su padre en Hanábana le regala uno, allí con nueve años, desafió por vez primera el lomo de una bestia.

La operación de puerto Fernandina, fue otra de las acciones que realizaría en la oscuridad, la entrada de tres embarcaciones el Amadis, Lagonda y Baracoa por lugares diferentes de Cuba, era la sorpresa para un levantamiento simultáneo general, en varias provincias que influiría en la "Guerra Breve" que preparaba, pero el coronel López de Queralta, traicionó la obra.

Era un agente al servicio de Estados Unidos y este país, confiscó los tres vapores, con el propósito que no llegaran a su fin. Alertando a las agencias españolas de la acción que se preparaba. Fue un fuerte golpe para Martí, que rápidamente se da a la tarea de buscar solución al problema, para lo cual.

Sin mucho pensarlo decidió salir en busca de armamentos, viaja a Cap Haitien, donde reside su amigo el Dr. Ulpiano Dellundé y del Prado, con el objetivo de buscar cincuenta carabinas y parque suficiente que estaban esperando por la gestión final, para ser utilizadas en la guerra. Al ser negativa la respuesta de los vendedores. Su alma se destroza.

El mismo, con pena y desalentado, le esgrime a su amigo: ¿Y qué haré yo, doctor? Pues el general Gómez, con impaciencia me espera en Montecristi. A lo que este responde. No se aflija que buscaremos la forma de encontrar otras, con amigos que viven aquí. Haciendo uso de la memoria de los que tenían armas en el lugar.

Dellundé le dice que se calme, que le conseguirá las armas, a lo que Martí asombrado le esgrime: ¡Usted!. Si, ya no serán cincuenta, pero algunas. Momentos después en casa del Doctor, recibe al Señor Sterling y Mercier, y luego a su dependiente James Pater. La pregunta clave de Martí ¿Con cuántas armas puede usted ayudarme? La respuesta sería positiva.

Dos wínchesteres y tres rémington cortos, con más de mil cartuchos. Ya eran cinco más, un rémington corto con doscientos cartuchos de wínchester que cedió el Doctor Dellundé. Salen estos y llega otro al cual le hace la pregunta: ¿Cuántas armas puede usted ceder a la revolución cubana? Un rifle Colt con cien cartuchos.

¡Bien James! ¿No puede usted ver a sus amigos y conseguirnos otras, sin decir para qué? Ahora salgo en busca de ellas. Por la tarde regresa y le presenta dos rémington cortos y otro que le compró al vecino señor Ricourt, con seiscientas cápsulas. Ya sumaban doce armas, voy cumpliendo mi oferta, dice Dellundé a lo que Martí le responde: Usted me salva.

Lo que siento es no haber sabido la necesidad hace quince días, que a estas horas tendría usted muchas armas y cartuchos a disposición de la Revolución Cubana. Ahora la otra situación. ¿Cómo llevarlas? Yo mandaré a una persona especial a Manuel Mantilla desde Montecristi en un bote a buscarlas.

El cuatro de marzo a las 8.00pm, José Martí acompañado de A. Lambert y el Dr. Dellundé, se dirigen al puerto de dicho lugar, para embarcarse hacia Montecristi, donde lo esperaba el Jefe militar electo por el Partido Revolucionario Cubano, quien dirigiría la guerra que recién comenzaba. Dellundé se preocupa, ya que ve pasar los días sin obtener noticia alguna.

Pero, el día 8 recibe: Llegué bien e irán por él M. Este le comunica: "Con pena en el alma estaba por V. cuando su telegrama me sacó de angustias. No viendo llegar a M. temía le hubiera sucedido alguna desgracia en la ruta habiéndose V. embarcado solo, con dinero y entre gentes desconocidas. He conseguido una docena, entre algunos amigos" [3]

Las Antillas siempre recordaran su llegada a: México, en el puerto, su padre, acompañado por Manuel Mercado, lo esperan. A él le deja su carta inconclusa, como si el destino le hubiera sentenciado o profetizado, la tragedia final que le ocurriría, o quizás, lo pensado por él, en algún momento. Ya la obra culminaba, el pueblo cumpliría su misión.

Sobre este país en La Edad de Oro aborda: "A Hidalgo le quitaron uno a uno, como para ofenderlo, los vestidos de sacerdote. Lo sacaron detrás de una tapia, y le dispararon los tiros de muerte a la cabeza. Cayó vivo revuelto en la sangre, y en el suelo lo acabaron de matar, le cortaron la cabeza y la colgaron en una jaula. Pero México es libre" [4]

Sobre su entorno, aborda los diferentes árboles que abundan en aquel lugar, hermoso por naturaleza, sobre el cual resaltaría: "Fue México, primero antes de la llegada de los arcabuces, tierra como de oro y plumas" [5]Planteó que en ese lugar abundaban mucho los pájaros de diferentes colores, así como que existía gran cantidad de oro.

Pero los españoles se lo llevaron todo para España y después los Estados Unidos con los ferrocarriles le preparaban el golpe final. También destaca las costumbres que engalanan las páginas bellas de la historia mexicana, sus personalidades, héroes, hechos relevantes y sobre todo las relaciones entre México y Cuba, sobre la cual apuntó:

"La cuestión de México, como la cuestión de Cuba, dependen en gran medida en los Estados Unidos de la imponente y tenaz voluntad de un número no pequeño ni despreciable de afortunados agiotistas, que son los dueños naturales de un país en que todo se sacrifica al logro de una riqueza material" [6]

Estuvo claro en el peligro que reportaba estar cerca de un país, que solo pretendía anexarse territorio y buscar riquezas para desarrollarse y sobre este, le avizoró a su pueblo: "No parece cercano, por desventura, el día en que pueda México entregarse en paz a su trabajo, sin tener las asechanzas de sus vecinos: no parece cercano" [7]

Otras investigaciones realizadas lo llevaron a profundizar en las raíces históricas, de las personalidades, que de una forma u otra dieron su vida para que la América fuera libre. Por ello se preocupó e indagó, quiso saber dónde se encontraban los restos de los héroes de la contienda americana y sobre los mismos reportó:

"No se sabe lo cierto sobre el lugar donde reposan los restos de Hidalgo, Allende, Aldama y Abasolo. La afirmación hace presumir que existen en Catedral las cabezas de los héroes; de las investigaciones del "Eco" se deduce… los restos completos de aquellos cuatro inmortales; difícil es decidirse aún por una u otra opinión" [8]

Profundizó en los precursores de la nación anotando: "… el otro es uno de los patriarcas mejicanos, el caballero indio Juan Navarro, compañero de Prieto, de Ramírez, de Payno, de los Lerdo, de todos los fundadores: es el Cónsul de México en Nueva York: Perdió su gran fortuna, y vive feliz con otra mayor que es la de no lamentarla" [9]

Como se puede apreciar, la estancia en ese país le permitió penetrar en aspectos medulares, para lo cual reportó sus propias conclusiones: "No puede ser que México se oponga a la unión de Centro América; a lo que México se ha de oponer es a que la unión de C. A. se haga un protectorado de E. Unidos" [10]

Sus conocimientos acerca de los Estados Unidos fueron considerables, ya que pudo vivir mucho tiempo en este lugar, del cual adquirió conocimientos sobre el problema crucial del mismo, con respecto a los países que lo rodean, dejando impreso para siempre en la memoria de todos los que escucharon ese día, esta pregunta suya:

"¿Cuál de nosotros ha olvidado aquel escudo, el escudo en que el águila de Monterrey y de Chapultepec, el águila de López y de Walker, apretaba en sus garras los pabellones todos de la América?" [11]Es y será imposible olvidar la misma, ya que después de ciento veintiún años, todavía el vecino continua codiciando las islas del Caribe.

Estudió Martí la historia del país azteca y desde el año 1885, le escribe una carta al periódico: "La Nación" donde plasma: "Como cien millones de pesos emplearon los norteamericanos en ferrocarriles en México. A ciegas no pudo ser ni sin prever y estudiar sus consecuencias. Así queda briosamente sentado en México" [12]

Estaba consciente del peligro que representaba el gobierno de los Estados Unidos, sobre México, que lo tiene tan cerca y al cual había destinado cuantiosas sumas de dinero, con un solo propósito, irse apoderando poco a poco, todavía se puede sentir como lo está consumiendo, su estrategia continua, siendo igual con otros países que lo rodean.

Los cubanos tuvieron en Yucatán y Veracruz, asilo cuando decidieron abandonar la Isla, hasta que el gobierno español no gobernara más. Allí existieron clubes revolucionarios, el Aponte No.1 y el Máximo Gómez No.2, que estuvieron adscriptos al Partido Revolucionario Cubano y cumplieron con sus bases y estatutos.

Guatemala, fue otro de los países, que albergaría a este talentoso cubano, Licenciado en Derecho Civil y Canónico además de ser Licenciado en Filosofía y Letras, allí impartió clases gratuitas de composición en la Academia de Niñas de Centro América, que dirigía Margarita Izaguirre. Allí se ganó el afecto y cariño de su pueblo. Sobre el mismo escribió:

"Guatemala es una de esas regiones benditas, -echas como para aplacar la ardiente sed de los hijos de los países viejos, -y para comprobar la perpetua frescura y la generosidad maternal de la naturaleza" [13]

Allí se relacionó con personalidades del gobierno, participó en tertulias literarias haciéndose eco de la poderosa arma que lo acompaño toda la vida: La oratoria, con la cual enseñaba los sentimientos patrios, la necesidad de unión por sobre todas las cosas de los países de Sur América, ya que según abordó en el Folleto Guatemala:

"Para unir vivo lo que la mala fortuna desunió. Más acá ha de saberse lo que más allá se hace y se vale, más allá de la frontera Chiapaneca. Las manos están tendidas, está es la hora" [14]

Estuvo haciendo labor propagandística y conspiradora, en Guatemala, visitó la casa del expresidente García Granados. Sobre él escribió: "… Don Miguel García Granados comenzó en Comíntan, en la frontera de México, con treinta y tres hombres, la gran guerra libertadora que abrió para el país una nueva era" [15]

Es descubierta una conspiración para asesinar a Barrios y a sus familiares con el objetivo de tomar el poder, expresa a Mercado su desacuerdo con el rigor empleado para castigar a los promotores de la misma, recientemente descubierta. Los conservadores ven en José Martí a un enemigo y por ello debe abandonar el país.

Pero como le dijera en una carta al general Justo Rufino Barrios: "…los puñales de los hombres no llegan nunca al corazón del que obra bien"[16],

Venezuela, no podía dejar de ser visitada por este joven enamorado de la independencia de su Patria y del mundo. En el año 1881, llevó cartas de recomendación de Carmen Millares de Mantilla para Teodoro Aldrey. Director de "La Opinión Nacional" de Caracas y su prima Mercedes Smith de Hamilton, descendiente del coronel Smith de los ejércitos de Páez.

Cuando lo hace, va directo a donde se encontraba la estatua de Bolívar, allí con sus lagrimas, le mostró el agradecimiento que se le debe dar a un hombre de la estirpe del "Libertador". En aquella ciudad también pudo profundizar sobre su historia, sus héroes y demás temas de importancia, que le sirvieron para escribir páginas hermosas sobre este país.

Martí llamó a Caracas: "La Jerusalén de los Suramericanos", en ese momento ya ocupaba cargos en el Comité Revolucionario Cubano, organización fundada en Nueva York, con el propósito de luchar por la independencia de Cuba. Ya un joven maduro, seguro que sus ideas, las difunde en los medios de ese país. Sobre el mismo escribe:

"… ¡pero a Venezuela, como a toda nuestra América, a nuestra América desinteresada, la hemos de querer y de admirar sin límites, porque la sangre que dio por conquistar la libertad ha continuado dándola por conservarla!" [17]

Martí amaba la libertad, allí su Presidente Antonio Guzmán Blanco, que ya contaba con once años en el poder, le ordena que abandone el país, ya que no respondía a los intereses de su dictadura.

Sus artículos en la Revista Venezolana, así como su elogioso trabajo dedicado a Cecilio Acosta, van a representar ejemplos claves, para tomar tal decisión. Muestra sus principios éticos, después de vivir seis meses en este país caribeño, impartiendo clases, escribiendo para la revista Venezolana, enseña su profundo pensamiento latinoamericanista. En carta a Fausto Teodoro de Aldrey Director de la Opinión Nacional de Caracas, le escribió:

"… los ideales enérgicos y las consagraciones fervientes no se merman en un ánimo sincero por las contrariedades de la vida… ésta es la cuna; ni hay para labios dulces, copa amarga; ni el áspid muerde en pechos varoniles; ni de su cuna reniegan hijos fieles. Deme Venezuela en qué servirla: ella tiene en mí un hijo".[18]

Haití será visitado por Martí, allí estuvo diez días, todos esperaban su llegada por el puerto, sin embargo, entró por la frontera con República Dominicana y se hospedó en el Hotel de Francia, le informó al Cónsul que avisara que estaba a las órdenes de los Haitianos, para lo que ellos decidieran realizar.

En Patria número 34 del 1ro de noviembre de 1892, Juan M. Parra escribe un artículo sobre él: "Catorce días hacia que no se apeaba de la cabalgadura flaca y molesta, y sin embargo al día siguiente de su llegada, sin suspiro para el cuerpo, dispuesto estaba el audaz viajero a emprender la interrumpida marcha. Por qué él es incansable como abogado de la Patria" [19]

Allí también hace alusión de cómo Emiliana Bravo de Calderón, le entregó a este distinguido huésped, Delegado del Partido Revolucionario Cubano, un ramo de rosas blancas en nombre de todas las damas allí presentes. En ese lugar tuvo colaboradores y pudo observar la forma de vivir de los haitianos, sus costumbres y consultar su historia.

En el periódico Patria, años más tarde escribiría: "… como en todos los poetas haitianos, los versos sobre la patria adorada, la patria que del cepo nació a la academía, la patria que lleva en la frente el bonete de doctor y en los tobillos aún la marca del hierro, tiene el temple y la luz de una espada encendida" [20]

Martí en este país tuvo grandes amigos, los cuales compartieron junto con él, la necesidad de independencia de Cuba y Puerto Rico. Allí se fundó el club revolucionario Guarionex y Hatuey, en el periódico Patria No 37, publicado el 19 de noviembre de 1892, pudo plasmar que el mismo estuvo presidido por el comandante Juan Massó Parra, además que:

"Hombres civiles, emigrados, deportados, ponen sus talentos al servicio del PRC; y nuestros militares gloriosos, nuestros veteranos, se alistan también en el movimiento salvador. ¡Con unión tan sincera, basada en los grandes ideales, no habrá enemigo bastante hábil que nos pueda dividir! .[21]

Los estudios realizados de las guerras y conflictos anteriores le habían mostrado que era necesario ante todo unir a los hombres, para luchar por una causa justa, no importaba su nacionalidad, credo, y raza, lo importante era la unión para llevar a cabo juntos lo planificado, después que se logra la unificación de un país que decide luchar por su independencia, nadie lo vence.

Costa Rica, fue uno de los lugares en que vivió el "Titán de Bronce" (Nicoya), junto a su esposa, hermanos y otros amigos, como Flor Crombet, Pedro Pie, Juan Rojas, Arcilio Guía, entre otros, que después de la "Guerra Grande" decidieron abandonar el país por las injusticias que cometían los españoles en Cuba.

José Martí la visita en dos ocasiones, la primera para ultimar detalles con Antonio Maceo y la otra junto a Francisco Gómez Toro, para ver la posible incorporación de los cubanos y otros detalles importantes a dilucidar respecto a la guerra que comenzaría el 24 de febrero de 1895 y obtener contribuciones para la gesta revolucionaria que preparaban.

Se reúne con los cubanos residentes en el lugar, les habla de la guerra que se avecina. Por proposición suya se crea el club revolucionario "General Maceo" y sienta las bases para la creación de uno femenino, el cual se funda ocho días más tarde, con el objetivo de recaudar fondos para lograr la independencia de Cuba y Puerto Rico.

Panamá, sería cuna de los hijos de la revolución cubana también, en su seno se creó el club "Simón Bolívar", donde se recaudaban fondos para lograr la futura independencia de Cuba. Allí existieron hombres que se cartearon con Martí, uno de ellos sería el Sr. Doctor Manuel Coroalles, con el cual mantendría correspondencia.

Esto se puede apreciar en una carta que le envía desde Jamaica a Flor Crombet, donde le explica lo que hace en su visita a ese país y como lo que habían previsto anteriormente, junto a Gómez, todo se ajusta sin complicaciones ni demora, no obstante al parecer tenían pensado conseguir armas en el momento para la contienda que se avecinaba, sin embargo le escribe:

"Imposible ahora, según Coroalles, sacar armas de Panamá para ahí. Lo del barco ahí, si acaso es muy largo, y podría ponernos en demora, Flor, es mejor que venga de allá el barco a que no tengamos que temer. Tal vez Maceo le hable de eso, y usted verá como lo ajustado es bueno" [22]

En carta que le escribe a Máximo Gómez, le argumenta sobre toda la trayectoria realizada con su hijo, como este le arrebataba el quehacer diario, comportándose como un fiel combatiente por la causa revolucionaria y que sería una lástima tener que dejarlo regresar, pero era necesario, sobre alguno de los pormenores más importantes le cuenta:

"De Panamá, lo importante es la cuota, que allí queda de reserva de mil quinientos a dos mil pesos- para los fondos finales de los movimientos de Maceo" [23]

Como se puede apreciar, con ese dinero que se recogería se le enviaría al Titán de Bronce, para que se le entregara a las familias de los combatientes que vendrían junto a él y principalmente a los más pobres, un ejemplo Juan Baracoa que tenía diez hijos y un sitio improductivo, lo restante se utilizaría para el movimiento de reunión sobre la costa.

Jamaica, país vecino, otro de los cuales pasaría por la pupila del joven Martí en aras de unir a todos los que deseaban luchar por la independencia de Cuba, allí encontraron asilo muchos combatientes cubanos, que decidieron abandonar la Isla antes de vivir junto al gobierno español, que tantas atrocidades cometía, contra los hijos de la Perla del Caribe.

En ese país se fundaron varios clubes adscriptos al Partido Revolucionario Cubano, entre los que se podían encontrar: Los clubes "José María Heredia", "Carlos Manuel de Céspedes", "Bernabé Varona", "Oriente", "Francisco Vicente Aguilera", "José Martí No 2" y el "Club Revolucionario Cubano de Señoras José Martí".

Según se pudo constatar en el periódico Patria No 37 del 19 de noviembre de 1892. Su directiva estuvo compuesta por: Presidente Sra. María C. de Maceo, La esposa del general Antonio La Sra. Amalia de Chacón, Tesorera, Sra. Eugenia R de Valdés, Secretaria y como suplentes las Stas Genoveva Renó y Antonia Mora.

Su secretaria le escribió al Partido Revolucionario Cubano una misiva donde le trasmitía: "Este Club se propone prestar su débil, pero patriótico concurso, a la obra de la independencia patria, adhiriéndose en un todo á las bases y estatutos del Partido Revolucionario Cubano" [24]

No solo en Jamaica existieron Clubes compuestos por mujeres, en otros lugares como en Nueva York, existió el Club "Mercedes Varona". En Key West "Hijas de la Libertad", en Ocala "Hijas de la Patria", en Tampa "Obreras de la Independencia" y así en muchos países la mano de la mujer a estado por siempre junto a la de los hombres, en su lucha por la independencia.

Sobre ellas escribió: "La mujer que con su constancia en ese gran siglo de humanidad, con su persistencia admirable, intrépida y heroica ante el peligro, vence todos los obstáculos, tuerce el rumbo de los tiempos, libra de la vieja e imbécil tiranía arrancando los grillos de la negra e injusta prisión, al hombre ardiente y terrible" [25]

En el periódico Patria, le dedica un artículo a una mujer singular digna de recordar: Carolina Rodríguez Suarez, esta utilizó el seudónimo Cubanacan cuando en sus años mozos, defendió desde el anonimato la independencia de su Patria, fue la fundadora del Club A. Díaz Marcano. Sobre ella escribe el artículo "El Alma Cubana":

"… pone en un sobre unos pesos, para un cubano que está enfermo en Ceuta y otro en otro sobre, para el cubano que tienen en la cárcel de Cuba, sin razón y se los manda al Club "Cubanacan" porque le parece cubano muy bueno el presidente de ese club, y porque ese Cubanacan, es el nombre que llevó ella cuando la guerra" [26]

Cuba, once de abril de 1895. Cerca de la media noche, después de un fuerte aguacero por un lugar de la costa sur oriental, desembarcan seis hombres, mayor general Máximo Gómez Báez, general de brigada Paquito Borrero Lavadí, general de brigada Ángel Guerra Porro, teniente coronel Marcos del Rosario Mendoza, comandante Cesar Salas Zamora y José Martí.

El propósito sería dirigir la guerra que recién comenzaba, pero uno de ellos no era militar, y en comisión de jefes el 15 de abril de 1895. Gómez jefe de la guerra que recién comenzaba, junto a otros militares de la zona, deciden en atención a sus servicios como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, ascender a José Julián Martí y Pérez al grado de mayor general.

Este hombre trató en todo momento, que no se borraran los sucesos ocurridos en la guerra anterior, para que fueran recordados, ya que la misma no la ganaron los españoles, solo que el pueblo cubano dejo caer sus machetes y fue así que su gobierno aprovechó para anexarse la victoria sobre Cuba, fueron muchos los artículos que escribió sobre el tema.

En el periódico "Patria" se puede encontrar un artículo con el nombre: "Esparta y las Tunas", es un ejemplo de ello, en el realiza una panorámica del vigor reinante en el pueblo Las Tunas, al cual lo comparaba con Esparta. Isla dotada de los mejores guerreros de la antigüedad. Los cubanos han tejido muchos actos de valor, que han quedado en el anonimato.

En este periódico anotó: "Con sobrada razón se apellidó a las Tunas "La Legión de Hierro" á Vicente García, su jefe "Bigotes de Alambres" y a Pancho Vega, su segundo, el "Héroe de Acero" todos estos epítetos denotaban el vigor que revestía a Jefes y soldados" [27]

Al desembarcar en Cuba le escribe a su amigo mexicano Mercado una carta contándole cómo fue su llegada a suelo cubano: "Llegué con el General Máximo Gómez y cuatro más, en un bote, en que llevé el remo de proa bajo el temporal, a una pedrera desconocida de nuestras playas; cargué catorce días, a pie por espinas y alturas, mi morral y mi rifle" [28]

No muy lejos del lugar José Maceo, recibe la información obtenida por Inocencia Araujo de que una columna española pretendía interceptar a los líderes recién llegados y exterminarlos. Para lo cual junto a su tropa a marcha forzada se dirigen hacia Arroyo Hondo, sosteniendo un combate con el bando enemigo y obligándolos a retirarse.

Minutos después, Martí recibe de manos de José Maceo, el caballo Baconao, con el cual va a estar en campaña convirtiéndose desde ese momento en su fiel amigo durante el resto de los días mambises. Cura heridos, escribe circulares de guerra que eran necesario ser cumplidas, para obtener el triunfo definitivo sobre los españoles.

Vestido con pantalón y chamarreta azul, sombrero negro y alpargatas, en la finca Leonor, se va a entrevistar con el corresponsal del periódico The New York Herald, George Eugene Bryson, al cual le va a explicar y redactar posteriormente la carta manifiesto para el diario que representaba, sobre los motivos de la guerra que recién comenzaba.

Participa en más de una ocasión en Consejos de Guerra, ejemplo el 4 de mayo se juzga al bandolero Masabó, al cual lo fusilan. El 8 de este mismo mes, juzgan a tres reos que se hacían llamar "Los Pacíficos", estos, violaban, robaban animales entre otras fechorías a nombre del Ejercito Libertador Cubano. Martí decide que serviría de escarmiento con solo fusilar a uno.

En plena manigua cubana, se relaciona con los principales jefes militares, arenga a las tropas, plantea la necesidad de asediar las ciudades, no dejarles pasar alimentos al enemigo que se encontraba en ellas, los caminos tenían que ser sitiados, el telégrafo puesto fuera de servicio, entre otros aspectos que escribió en sus Circulares.

El enemigo no se sentía feliz con el comienzo de esta nueva guerra, para lo cual envía al coronel José Ximénez de Sandoval, al mando de una columna de más de seiscientos hombres al lugar donde se encontraban Gómez y Martí. Este confiado de su superioridad numérica y el armamento que poseía traza su plan estratégico y ocupa los pasos de acceso.

El campesino Carlos Chacón, se acobarda por ser detenido de este grueso número de españoles, diciéndoles que recibió dinero para comestibles y artículos. Por último le sirve de guía mostrándoles por donde se acercaba la tropa cubana. Ya estaba escrito en su carta inconclusa a su amigo Manuel Mercado:

"… ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber- pues lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré… en silencio ha tenido que ser…"[29]

Cuando un oficial o soldado va a la guerra, sabe que puede morir, Martí nunca fue un hombre tosco, al contrario, supo delimitar el bien del mal, muchas de las cosas realizadas fueron en silencio, para no despertar recelos de los demás que lo rodeaban, por ello puede ser una hipótesis que la decisión de morir en suelo cubano la tuviera en sus fines.

A finales de julio de 1875, con solo veintidós años, en la Revista Universal de México, apunta en un artículo nombrado "Escenas Mexicanas": "… no mueren los que a la ciencia y a la Patria hicieron bien"[30],

En una carta escrita a Enrique Estrázulas desde Nueva York le indica:

"Necesito tres años más antes de elegir lugar para morir, sin perder, sin embargo, un solo día de estos, tres años. Por supuesto no me quedaré a morir aquí" [31]

El 26 de octubre de 1881 escribe "Carta de Nueva York", La Opinión Nacional de Caracas donde hace alusión a la muerte, este tema es ampliamente abordado en sus manuscritos, aquí hace referencia a que:

"Cada cual al morir, enseña al cielo su obra acabada, su libro escrito, su arado luciente, la espiga que segó, el árbol que sembró. Son los derechos al descanso: ¡Triste el que muere sin haber hecho obra! [32]

Si Mayor General, usted solo su obra no la enseñó al cielo, la entregó al pueblo cubano, a las islas del Caribe y al mundo, por eso hoy y siempre, será recordado como: "El más universal de todo los cubanos".

En otra misiva a Federico Henríquez y Carvajal el 25 de marzo de 1895 le augura: "Yo alzaré el mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir, callado. Para mí ya es hora"

Aún zumban y zumbarán por siempre aquellos tres disparos que apagaron su vida, pero lo que no sabía Chacón al delatarlos, era que provocaba una nueva resurrección. Aquel 19 de mayo. Le mostró al mundo y principalmente al Caribe o a las Antillas como las nombraba en sus manuscritos, que no era tal capitán araña y menos un general de plumas como alguien pensara o le esgrimiera.

Pensamientos sobre el arte de la guerra abordados por Martí

  • a) "La guerra por la independencia de un pueblo útil y por el decoro de los hombres vejados, es una guerra sagrada, y la creación del pueblo libre que con ella se conquista es un servicio universal. El que pretende detener con engaño la guerra de independencia, comete un crimen"

Epistolario t.5, p.79

  • b) "Las guerras no son cosas de bastidor y de merengue: todo en ellas, lo que se ve; y lo que no se ve, lo de afuera y lo de adentro, ha de ir a paso de batalla y arma al hombro"

Epistolario, t.2, p.212, carta a Juan Bonilla, Montañas de Catskill, 8 de agosto de 1890.

"Nuestras Ideas", Patria Nueva York, 14 de marzo de 1892, t.1, p.317

  • d) "Sin plan de resistencia no se puede vencer a un plan de ataque"

"Adelante, juntos", Patria, Nueva York, 11 de junio de 1892, t.2, p.15

  • e) "La parte más importante y decisiva de una guerra no está en las batallas, ni en los hechos de valor personal; sino en el sistema inexorable con que, de todas partes a la vez, se debilita y empobrece al contrario, se le quitan recursos y se le aumentan obligaciones, se le obliga a pelear contra su plan y voluntad, y se le impide que reponga sus fuerzas"

A los jefes y oficiales del Ejército Libertador", Dos Ríos, 14 de mayo de 1895, t.28, p.487.

  • f) "Es criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable. Es criminal quien ve ir al país a un conflicto que la provocación fomenta y la desesperación favorece, y no prepara, o no ayuda a preparar, el país para el conflicto"

Nuestras Ideas, Patria Nueva, York. 14 de marzo de 1892, t.1, p.315.

  • g) "El valor suele resolver los encuentros aislados, pero solo el orden en la guerra y la unidad de pensamiento llevan a la victoria final"

A los jefes y oficiales del Ejército Libertador", Dos Ríos, 14 de mayo de 1895, t.28, p.487.

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