A cada día no le basta su afán -
Editorial

Claro que no, y es porque el mundo es como es. Si fuera normal vivir
en una cueva a cada día le bastaría la presa que cobramos en una
cacería, o un manojo de hierbas comestibles. Pero, además y a pesar de
todo, al mundo lo preferimos así, con afanes más duraderos.
Esto tiene que ver con lo que en la actualidad ha llegado a significar
la dignidad del hombre, su derecho cierto a la vida: trabajo, descanso,
recreo, educación, salud y previsiones para la vejez, o sea, para
cuando ya no trabaje (en ese momento necesitará disfrutar más que nunca
de su derecho a viajar, a ir al cine, al teatro y al doctor).
Para que todo lo anterior sea una realidad universal bastaría, en todos
los países, que se cumpla una condición: el pleno empleo (además de
otras variables macroeconómicas).
Condición a la que todos los países, en especial los menos
desarrollados -pero también tienen su porcentaje los más
desarrollados-, están muy lejos de acceder.
Hemos encontrado aquí un trabajo titulado "La
teoría económica sobre el empleo", firmado por Yamirka García y
Sara Colas. Ya en la segunda frase de la introducción hallamos mucho
para empezar a pensar: "Con frecuencia el desempleo conlleva a una
dilapidación de recursos humanos que de otro modo podrían estar
produciendo bienes y servicios para satisfacer las necesidades de la
sociedad". Lo que significa que cada uno de nosotros pierde algún
beneficio, no necesariamente material, por cada desempleado que exista
en el país donde vivamos.
De cualquier modo, debemos ser honestos y no desorientar al lector.
La última frase de la introducción de esta monografía proveniente de
Cuba dice: "...este trabajo tiene como objetivo fundamental diferenciar
la teoría marxista del empleo de las teorías no marxistas,
desarrolladas sobre la base de los postulados neoclásicos y
keynesianos". Veamos entonces rápidamente y sin ningún tipo de
prejuicio cuáles son estas teorías sobre el empleo:
Clásicos: "...aquellos economistas que con sus teorías sentaron las
bases, los principios de la historia económica". Representantes
principales: Adam Smith y David Ricardo.
Neoclásicos: "Movimiento que ha predominado en la historia económica
desde el siglo XIX hasta nuestros días (...) Se caracteriza por la
defensa del mercado como principal agente regulador y distribuidor de
los recursos". Sus máximos representantes son Marshall y Pigou.
Este último, Arthur Cecil Pigou, es considerado "el fundador de la
llamada Economía del Bienestar y principal precursor del movimiento
ecologista, al establecer la distinción entre costes marginales
privados y sociales y abogar por la intervención del Estado mediante
subsidios e impuestos para corregir los fallos del mercado...".
Teoría de Keynes: Keynes se enfrenta a Pigou y rebate los argumentos
del neoclasicismo publicando en 1936 la Teoría general de la ocupación,
el interés y el dinero. (En "Evolución
del pensamiento financiero", de Romina Mariel Ferrari, puede leerse
sobre Keynes: "Sus obras y su actividad de economista evidencian una
extraordinaria adherencia a los problemas reales de la vida económica y
de los acontecimientos. Terminada la Primera Guerra Mundial su
pensamiento se vuelca de lleno al estudio tanto teórico como práctico
de la depresión de los años 30 y a la forma de volver al pleno empleo y
a la recuperación de la entera economía...".)
Teoría marxista: en el trabajo que nos ocupa hay una larga y exhaustiva
revisión de esta teoría. Lo primero que enfatiza es que "Marx trata del
problema de empleo a partir del análisis del proceso de acumulación
capitalista. La acumulación capitalista genera un proceso de exclusión
de mano de obra por maquinaria...".
Ya en la Parte II, algunos subtítulos nos revelan las vías por donde
avanzaremos al continuar la lectura: "Cuba, el camino hacia la
conquista del pleno empleo"; "Pleno empleo: una utopía posible", etc.
Conviene desactivar todo prejuicio y continuar leyendo... Seguro que al
tiempo, al menos, no lo habremos perdido. Conoceremos más, en contra o
a favor de nuestra ideología.
Y para cerrar nuestro editorial tenemos "La
breve sonrisa de Leonardo", donde la historia del arte se conjuga
con la historia del trabajo y enaltece a este último aún más. (Ver en
el Blog la entrada de
hoy: "Detrás
del cuadro de la Mona Lisa".)
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