| Basada en un hecho real - Newsletter
#358 |
Basada en un hecho real - Editorial

El lugar donde nací es una ciudad latinoamericana ("Geografía
urbana") capital de provincia, y tiene, ahora, unos 500.000
habitantes.
La han descripto por sus casas antiguas y enormes ("Ciudades
y tesoros perdidos") y su casco histórico, por sus museos ("Museos
de la ciudad de Quito") y la mansión conservada y fantasma de una virreina,
por su gente que hace teatro, música, poesía, artes plásticas, títeres
("La
aventura de Café") , danza y todo esto de forma intensa y sostenida desde
tiempos pasados.
Pero yo la describo por el aire lleno de sus jazmines
los días de mayor calor ("Teoría
básica de calor y termodinámica"), por eso y por la otra dimensión que es el
calor del verano en el lugar y cómo me drogaba, y todavía me droga cuando voy,
con perfume de flores y olor a miel ("Apicultura").
El
lugar donde ahora vivo, desde hace muchos años, es la capital del país y .todos
están de acuerdo- una ciudad muy bella y cosmopolita ("Lo
urbano en el pensamiento social").
La historia que quiero contarles
está .como las películas que pasan por cable ("Medios
de comunicación")- "basada en un hecho real".
Aunque, en esas
películas ("Historia
del cine") algunas cosas han sido modificadas para dar con el gusto
mayoritario de los televidentes, y mi historia no.
No está "basada" en
algún suceso sino que es real de toda realidad (virtual y no virtual) y aunque
su argumento sea más modesto que los de la TV, se me ocurre que es muy
significativo.
Una voz conocida
En la nota
pasada ("Pareja
paradójica") uno de los comentarios me llamó la atención.
Era cálido
y lúcido como el de cualquiera de ustedes, "mis" lectores ("Niveles
de lectura").
Como el de casi todos.
Tenía sin embargo algo
extraño en su escritura: yo, allí, reconocía la voz de alguien.
Se
trataba de una entonación, de un modo de decir las cosas; a lo mejor, de una
"estructura de pensamiento" que se me hacía familiar.
Leo todas las
intervenciones, una a una, ¡hasta cuando son más de cien y se "pelean" entre
ustedes!
Todas me ayudan a pensar; alguna me inspira para la próxima
nota.
De quienes participan a menudo he llegado a saber .o, más
humildemente, creo haber llegado a saber- un poco sobre sus costumbres y vida
cotidiana e inquietudes.
Sé que hay entre ustedes escribanos, poetas,
obreros, predicadores evangélicos, pintores, maestros, oficinistas, activistas
sociales, viajeros, médicos, periodistas, psicólogos, amas y amos de casa,
deportistas, curas, madres, padres, abuelas, abuelos, hijos, hijas...
Es
raro esto de identificar a alguien por una profesión y también por un estado
civil y también por el lugar que ocupa en la familia.
Pero no hay otro
modo.
Ustedes firman Angel, Joise, Sem, Nerudaoruga, Diana,
Margarito.
A veces no hay modo de ubicarlos siquiera en un país, cuando
no lo mencionan, y no mencionan su país casi nunca.
Sí identifico a un
amigo español que protesta cuando hablo de la "conquista" de América.
O
tal vez son muchos los españoles que protestan.
El comentario
que me quedé mirando largamente
Como lo dije antes, advertía
algo inusual, o demasiado usual.
Como una charla con un amigo de carne y
hueso que empleara ciertas palabras y maneras de componerlas en frases que me
traían ecos lejanos y casi podía sentir el sabor del café que seguramente había
bebido.
Un café compartido y remoto.
Era tan fuerte la sensación
que le escribí al autor o autora del comentario la noche del sábado ("La
ley del sábado de Jehová") lo siguiente:
"...algo me hace sentir que te
conozco desde hace mucho. ¿Estoy en lo cierto?".
De inmediato llegó la
respuesta.
Estaba firmada con nombre y apellido.
Era una
dama.
No era ninguna amiga ni conocida mía.
Me contaba que se
dedicaba a la antropología ("El hombre
como animal simbólico") y le interesaba además reflexionar sobre cuestiones
existenciales.
¿Y cuál es la sorpresa?