A lo largo de la historia el ser humano se ha enfrentado con el gran misterio del destino. En la mayoría de las culturas encontramos mitos que tratan de explicar las diferentes circunstancias de la vida y el propósito de las mismas. También han existido adivinos y oráculos quienes se decían capaces de ver el destino, ya sea de individuos o de estados, como el famoso oráculo de Delfos de los griegos.
Pero cuando aparece en nuestra mente la idea de un Dios todopoderoso que se encuentra por encima de las circunstancias, la pregunta que nos planteamos es ¿Hasta que punto Dios controla nuestras vidas? ¿Podemos ser libres para tomar decisiones que marquen nuestro destino?
En el cristianismo bíblico conocemos que el ser humano va a enfrentarse con solo dos destinos diferentes, la vida eterna o el infierno. Entonces la pregunta que surge es ¿Puede el ser humano decidir cuál será su destino eterno?
La Biblia nos dice que la diferencia entre el cielo y el infierno radica solamente en la fe, es decir en una decisión que el ser humano hace por Cristo, pero ¿Pueden todos los seres humanos tomar esta decisión? O ¿Se encuentran totalmente incapacitados de ir a Jesús debido a la naturaleza pecaminosa, y a la culpa del pecado original? Y entonces ¿Dios capacita solo a ciertas personas para que crean en Cristo y a las demás les deja en el infierno?
Cuando buscamos la respuesta a estas preguntas en las páginas de las Escrituras nos encontramos con gran cantidad de textos que nos hablan de la responsabilidad de las personas en la toma de decisiones, (Juan 3:16) incluso se habla de que el propósito mismo de la Biblia es que el ser humano crea en Cristo y creyendo tenga vida eterna (Juan 20:31). Sin embargo nos encontramos también con aquellos pasajes que utilizan el famoso término “predestinación”(Romanos 8:28,29; Efesios 1:4,5) Y parecen dar a entender que solamente ciertas personas han sido elegidas por Dios desde antes de la fundación del mundo para ser parte de su pueblo.
Reconocemos que dar una respuesta adecuada a estas interrogantes no es tarea sencilla ya que como decía el teólogo alemán Karl Barth “Dios es el totalmente otro”, y como exclama el apóstol Pablo, “¡Profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!, porque, ¿quién entendió la mente del Señor? o ¿quién fue su consejero?” (Romanos 11:33,34).
Hugo Vásquez
hugo[arroba]todoteos.org
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