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La Policía en su conjunto, vale decir todos sus integrantes, agrupados en sus dependencias policiales básicas y organismos especializados, cumplen de manera permanente con su finalidad constitucional fundamental (Art. Nº 166º de la CPP) de garantizar, mantener y restablecer el orden interno. Prestar protección y ayuda a las personas y a la comunidad. Garantizar el cumplimiento de las leyes y la seguridad del patrimonio público y del privado.
Prevenir, investigar y combatir la delincuencia. Vigilar y controlar las fronteras.
En el ejercicio de estas importantes funciones, los policías prestan especial apoyo a la justicia penal, sea atendiendo a los ciudadanos que en primera instancia se apersonan a las Comisarías con la finalidad de asentar sus denuncias frente a un hecho delictivo del cual han resultado o se consideran agraviados, sea concurriendo al escenario del delito con la finalidad de proteger las evidencias y realizar las diligencias preliminares pertinentes, sea interviniendo frente a un delito flagrante, sea cumpliendo los mandatos judiciales de detención judicial de las personas sometidas a un proceso penal, sea desarrollando importantes labores de carácter técnico y científico por intermedio de su personal de criminalìstica o laboratorios de criminalìstica en apoyo al director de la investigación del delito en este caso el Fiscal. En todos estos casos, siempre estará de manifiesto el clamor ciudadano y la confianza de llegar a obtener una justicia penal transparente y oportuna.
Con el Nuevo Código Procesal Penal (Decreto Legislativo Nº 957) y en este nuevo contexto, la Policía Nacional se ha convertido en un operador muy importante de la Justicia Penal, realizando una nueva función de investigación del delito de manera coordinada con el Ministerio Público. De allí la imperiosa necesidad de lograr una armónica complementariedad y coordinación entre el Fiscal y su colaborador inmediato, la Policía, profesionalizando la relación entre los mismos. En este orden de ideas, el cambio de mentalidad es uno de los desafíos mas importantes que debe asumir la Policía Nacional para la implementación cabal del nuevo modelo procesal, lo cual debe significar además, la introducción de cambios en su estructura funcional, procedimientos, documentación policial y cultura organizacional. Esto, debido a que como operador del sistema de justicia penal se encuentra formado y viene trabajando bajo un pensamiento inquisitivo, por lo que se requiere de manera urgente cambiar sus estructuras mentales y paradigmas, para orientarlos hacia aquellos basados en el sistema acusatorio de la justicia penal.
Enviado por Enrique Hugo Muller Sólon
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