Se inscribe en los feminismos de la diferencia, maximización (sujeto mujer) de la diferencia de la mujer en lo positivo vs hombre. Situada en la segunda oleada del feminismo, potenciando una identidad narcisista que ha sido criticada por su carencia de autocrítica. Aparece como reacción a la razón científica como única fuente de conocimiento.
Reivindica el papel de las emociones y el cuerpo. El patriarcado es un fenómeno trans-histórico de control de las mujeres por parte de los hombres.
La biología y la capacidad reproductora de la mujer están en la base de su sujeción al patriarcado y la definición de su subjetividad –valor añadido como seres capaces de producir un conocimiento diferente (intuición y sensibilidad) y crítico de la realidad-. El feminismo radical tiene pues, como objetivos centrales: retomar el control sexual y reproductivo de las mujeres y aumentar su poder económico, social y cultural; destruir las jerarquías y la supremacía de la "ciencia"; crear organizaciones no jerárquicas, solidarias y horizontales.
Otro rasgo principal es la independencia total de los partidos políticos y los sindicatos.
Su realismo epistemológico potencia la naturalización de la diferencia sexual reproduciendo un pensamiento dicotómico aunque polarizado por la diferencia. Su teorización es una reacción la reacción científica reivindicando el rol de las emociones, sentimientos y cuerpo como una posibilidad de producir un conocimiento de la realidad diferente al normalizado. Es pues, la primera teoría que propone una perspectiva del conocimiento genuino y crítico de la mujer debido a esas facultades como la intuición o la sensibilidad que amplifican el conocimiento.
Las feministas radicales son contrarias a la prostitución y la pornografía, por considerarlas manifestaciones del patriarcado. Asimismo, rechazan a la transexualidad pues estas creen que la masculinidad y feminidad son construcciones socioculturales con que las mismas desean que se acabe.
El patriarcado es la causa básica de la opresión. La dominación del varón sobre la mujer.
Considera que el patriarcado es una consecuencia necesaria del diferencialismo sexual, el planteamiento según el cual hombres y mujeres serían en esencia diferentes.
Para acabar con la opresión y conseguir la emancipación es necesaria la reconstrucción radical de la sexualidad. La transformación debe centrarse en el ámbito privado la familia, la reproducción y la sexualidad.
Rosa Vera Garcia
rosa.vera[arroba]verticespsicologos.es
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