Introducción

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Locuciones latinas, abreviaturas y formas de citaje más comunes para elaborar trabajos de investigación; el sistema cita-nota y el sistema autor-fecha

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Introducción

Este trabajo, aunque tiene propósitos operacionales concretos, en el sentido de servir como guía procedimental para orientar procesos investigativos y pedagógicos en el trabajo con estudiantes del nivel licenciatura y del nivel de maestría, no soslaya los criterios óntico-epistemológicos que soportan los aspectos tecno-procedimentales y de método, si bien enfoca con mayor detalle el tratamiento instrumental de las formas de citaje más comunes para la elaboración de trabajos de investigación.

Sin embargo, es necesario advertir, que a pesar de que, en muchas ocasiones, las reglas de método son asumidas de manera mecánica, alienada en tanto que no se reflexiona acerca de los diferentes estatutos metodológicos que los posicionamientos epistemológicos generan, se requiere tener claridad acerca de la existencia de esta multiplicidad metódica y epistémica, para no caer ya no digamos en el eclecticismo metodológico (mezcla acrítica de técnicas y métodos impropios de la postura epistemológica que se asume), sino en el exceso de considerar a las reglas de método como únicas, es decir, como unidimensionales, como si existiese un “método” exclusivamente, lo que es frecuentemente realizado, tanto por estudiantes novicios como también por intelectuales destacados, v. gr. el caso de Durkheim (2000) que presenta como monolíticas las reglas del método sociológico, cuestionables aún al interior de la vena positivista de la cual es heredero. En este sentido van las reflexiones siguientes, previas al tratamiento central de la labor que ahora nos ocupa.

La constitución de sujetos sociales se desarrolla bajo la incidencia del aparato generador de conciencias (Covarrubias Villa, 1995b). Forma la familia, el barrio, el sindicato y la escuela. El Estado capitalista a través de diversos órganos del aparato generador de conciencia incide diferencialmente en la constitución de la conciencia social para la perpetuación del propio sistema social. La iglesia, los medios de
comunicación social, el aparato jurídico y hasta las formas del arte generan referentes que inciden socialmente en la manera como piensa el sujeto social. Afirma Covarrubias Villa,

El sujeto está constituido por multiplicidad de incidencias naturales y sociales. Se trata de una constitución inacabada; de un proceso en el que el sujeto está constituido y constituyéndose interminablemente tanto por la contradictoriedad de su constitución como por la incorporación de nuevos contenidos en su existencia. El sujeto deviniente es transformación permanente de su fisicalidad y de su conciencia; hacer y rehacer continuos, haciendo y haciéndose al mismo tiempo. El todo vive sintéticamente de un modo determinado en el sujeto siendo éste la condensación más enriquecida; es devenido y deviniente (Covarrubias Villa, 1995c:14).

No todos los sujetos se forman de la misma manera ni incorporan los mismos contenidos ónticos a su conciencia, dado que interaccionan en diferentes esferas o ámbitos sociales. Ello se expresa como condensación diferencial de la totalidad social en el sujeto particular. El sujeto social vive su propia especificidad histórica y encarna en sí relaciones sociohistóricas específicas y contradictorias con relación a las de otros sujetos e incluso con respecto a las propias.

De esta forma, existen sujetos cuya socialización les permite pensar el mundo, asumiendo como “realmente existentes”, referentes religiosos tales como “Dios”, “Diablo”, “amor al prójimo”, “infierno”, “paraíso”, “cielo”, “purgatorio”, “salvación” y otros más, cuyo aparato doctrinal que los articula entre sí, en apariencia, permanece “inalterado” a través de más de dos mil años (aún con anulaciones continuas de referentes a su interior, la más reciente la del “limbo”). Algunas de estas doctrinas, para su propia subsistencia social, se han radicalizado, constituyendo “fundamentalismos” o “integrismos” no sólo en el campo religioso, sino también en la ciencia utilizada como medio para detentar (usurpar) el poder económico y político. En palabras de Roger Garaudy (1995:13)

todos los integrismos -tecnocráticos, stalinistas, cristianos, judíos o islámicos- constituyen hoy el mayor peligro para el porvenir. Sus victorias, en una época en que las dos únicas opciones son la mutua destrucción o el diálogo, confinarían a todas las comunidades humanas en sectas fanáticas cerradas en sí mismas y por ende empecinadas en enfrentarse.

Precisamente, de lo que se trata es de impulsar el pensamiento “libre”, entendiendo como libertad aquel dilema de lo contemporáneo planteado por Guevara Niebla (1992), consistente en el binomio “libertad-coerción”. La libertad no existe en el vacío, ni como concepción abstracta, sino en las acotaciones que el pautado social permite, pautado p. 4 de 33 Gaona Cortés (2007)

que es necesario ir transformando con nuestras propias prácticas sociales, pedagógicas e investigativas. Los sistemas de pensamiento “cerrados” que no permiten el libre examen de las ideas, frecuentemente se presentan bajo un ropaje de “liberadores”, de camino de “salvación”, que por ser o “aparecer” ante todos, tan “claros”, tan “axiomáticos”, tan “verdaderos”, no se cuestionan, no se reflexionan. Se imponen. Aprovechan su condición hegemónica para expresarse como “universales”, abrogando la multiplicidad de mediaciones que otras posturas puedan realizar.

En la diversidad de trayectorias sociales de formación posibles, también hay sujetos cuya conciencia está constituida predominantemente por referentes pragmáticoutilitaristas. Con ellos perciben la realidad, sin grandes requerimientos de elaboraciones o de explicaciones téoricas, para obtener ventajas prácticas de naturaleza económica, política o de vida cotidiana en general.

Las conciencias predominantemente religiosas, pragmático-utilitarias o de índole artisticas, son conciencias atéoricas que pudiesen poseer, si los tienen, algunos contenidos teóricos más o menos desarrollados. Es decir, la conciencia de los sujetos se forma en diferentes ámbitos de actuación donde adquieren diversos referentes, y una misma conciencia puede poseer referentes teóricos, al mismo tiempo que contiene referentes ateóricos, constituyéndose en ella, algún grupo de referentes como predominantes o hegemónicos en la logicidad que la articula, de tal manera que, bajo esa preponderancia, se constituya en uno de los modos de apropiación de lo real dominantes. Así, un artista, puede tener referentes religiosos y científicos y, sin embargo, utilizar el modo de percepción artística más asiduamente que el modo de cognición teórica, aún y cuando su conciencia ponga en alternancia los modos de apropiación de lo real de que dispone, dependiendo del momento y la circunstancia.

 

 

 


 


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Enviado por Luis Carlos Gaona Cortés

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