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¿Por qué y para qué filosofar?




Partes: 1, 2

INTRODUCCIÓN

Filosofar es nadar contra la corriente trillada, galopantemente niveladora, superficial, trivial y frívola, impuesta por el neoliberalismo consumista, materialista, globalizante en economía, excluyente en las relaciones humanas y promotora del apartheid. Para nadar río arriba es necesario retornar a las fuentes primigenias del filosofar, no para quedarse en el ayer, sino para examinar el ahora y construir la civilización de la vida para todos.

Las clases universitarias, en el filosofar, son una invitación a la meditación y al examen de uno mismo y, luego de la mentalidad existencial de la comunidad humana; el diagnóstico filosófico no es para hundirnos en la tristeza y la angustia, sino para encontrar la alegría y el gozo por hacer una existencia a??? e? ?a , porque la verdad nos hace libres. Razón por la cual, el presente ensayo lo dividimos en seis temas:

Primero, recuperamos el sentido primigenio del averiguar filosófico, del compromiso heroico y valiente.

Segundo, explicamos el paso del mito a la racionalidad, afianzando no tanto en la historia, sino en el porqué de la necesidad del filosofar.

Tercero, profundizamos en las características del filosofar

Cuarto, exponemos brevemente el contenido de las disciplinas filosóficas

Quinto, formulamos las disciplinas filosóficas mixtas

Sexto, respondemos a la pregunta ¿para qué filosofar?

El ensayo se completa con un anexo de lecturas para que los estudiantes tengan la oportunidad de dialogar con los clásicos del filosofar, así han de iniciarse en el pensar por sí mismos y contribuir en la construcción de la civilización de la vida.

PABLO A. DE LA CRUZ MAYHUAY

I

ET IMOLOGÍA DEL TÉRM INO "FILOSOFÍA"

1.1.- El nombre primigenio

Es el mejor invento, genial y desafiante, añejo y hodierno, atractivo y fascinante. Nunca envejece, siempre es juvenil, imanta y cautiva a los talentos de todos los tiempos y lugares. El filósofo es el que abre las puertas para que irradie la luz de los entes desde su intimidad, en su pureza e inocencia.

José Ortega y Gasset, con mucha brillantez precisa la faena primigenia, inmortal y desafiante de los a??? e? ?? ?

? ? ?? e? a (verdad) averiguación debió ser el nombre perdurable de la filosofía. Sin embargo, solo se la llamó así en su primer instante, es decir, cuando aún la "cosa misma"- en este caso, el filosofar- era una ocupación nueva, que las gentes no conocían aún, que no tenía todavía existencia pública y no podía ser vista desde fuera.

Era el nombre auténtico, sincero que el filósofo primigenio da en su intimidad a eso que se sorprendió haciendo y que para él mismo no existía antes. Está él solo con la realidad – "su filosofar"- delante, en estado de gracia frente a ella, y le da sin precaución social ninguna, inocentemente, su verdadero nombre como haría el poeta "terrible" que es un niño.

Más, tan pronto como el filosofar es un acontecimiento que se repite, es una ocupación que empieza a ser algo habitual y la gente empieza a verla desde fuera que es como la gente ve siempre todo, la situación varía. Ya el filósofo no está solo con la cosa en la intimidad de su filosofar sino que además es, como tal filósofo, una figura pública lo mismo que el magistrado, el sacerdote, el médico, el mercader, el soldado, el juglar, el verdugo. El irresponsable e impersonal personaje que es el contorno social, el monstruo de n+1 cabezas que es la gente, comienza a recobrar ante esa nueva realidad: el "averiguador", es decir, el filósofo. Y como el ser de este – su filosofar- es una faena humana mucho más íntima que todos aquellos otros oficios, el choque entre la publicidad de su figurar social y la intimidad de su condición es mayor. Entonces la palabra "aletheia", "averiguación" tan ingenua, tan exacta, tan trémula y niña aún de su reciente nacimiento, empiezan a "pasarle cosas". Las palabras, al fin y al cabo modos de vivir humano, tienen ellas también su "modo de vivir". Y cuando todo vivir es "pasarle a alguien cosas", un vocablo, apenas nacido, entra hasta su desaparición y muerte en la más arriscada serie de aventura, unas favorables y otras adversas.

Inventado el nombre "aletheia" para uso íntimo, era un nombre en que no están previstos los ataques del prójimo y, por lo tanto, indefenso. Mas apenas supo la gente que había filósofos, "averiguadores", comenzó a atacarlos, a malentenderlos, a confundirlos con otros oficios equívocos, y ellos tuvieron que abandonar aquel nombre, tan maravilloso como ingenuo, y aceptar otro, de generación espontánea, infinitamente peor, pero … más "práctico", es decir, más estúpidos, más vil, más cauteloso. Ya no se trataba de nombrar la realidad desnuda "filosofar", en la soledad del pensador con ella. Entre ella y el pensador se interponen los prójimos y la gente – personajes pavorosos- y el nombre tiene que prevenir dos frentes, mirar a dos lados – la realidad y los otros hombres, nombrar la cosa no solo para uno sino también para los demás. Pero mirar a dos lados es bizquear1

Los dioses corruptibles y las masas ante la luz radiante de los a??? e? ?? ? , se enfurecieron y en la profundidad de sus intimidades decidieron acabar con la ? ? ?? e? a . Nadie quiere mirarse ante el espejo de los f? te? ?? ? , es decir, ante la brillantez radiante, ¿por qué razones? Descubren su fealdad y maldad. Los dueños del mundo y de las vidas, al ser descubiertos por los investigadores, se volvieron agresivos y violentos, eliminaron al aletheico Sócrates, obligaron a huir de Atenas a Anaxágoras de Clazomenes y Aristóteles.

Consagrarse a la ? ? ??e? a y promover la existencia a??? e? ?a , es ir río arriba, es desafiar y rebelarse ante el sistema deshumanizador del status quo, de lo cotidiano y trillado, de aquello que se ha hecho normal y natural. Es pelar contra Goliat y el Leviatán, empedernidos en la malicia y la maldad.

¿Quiénes quieren hacer actos valiosos y valerosos, en un mundo de confort y placer sin límites?

Vivimos sumergidos en la cotidianidad de la uniformidad; se dan cuenta que existimos y nos realizamos en la normalidad del tener y del hacer, prima el imperialismo de la mayoría, ¿Por qué? Los dueños del mundo, moldean las conciencias y los corazones, a su medida y, todo aquel que se opone es visto como un peligro y, hacerse aletheico es ir contra la corriente, pensando por uno mismo, buscándose a sí mismo, dedicándose a la meditación y al silencio, no para quedarse en la soledad hermética, sino para asumir el espíritu eliático y adquirir la fuerza necesaria y suficiente para derribar el altar de los baales, tal como lo hizo Elías en tiempos de Jezabel (1 Re. 18, 16-40), la respuesta eterna de los dioses mortales es: que los dioses me hagan esto y me añadan esto otro si mañana a estas horas no he puesto tu alma igual que el alma de uno de ellos (1 Re 19, 22) y ante la amenaza hay que responder como Sócrates:

Si aun me dijeseis: ¡oh Sócrates¡, no consentimos en lo quiere Anito, y te dejamos en libertad, pero con la condición de que no emplees más tu tiempo en hacer esas investigaciones y que no filosofes más; de lo contrario, si te sorprendemos nuevamente, morirás; si, como digo, me dejaseis en libertad, pero de acuerdo a ese pacto, yo os diría: mis queridos atenienses, os saludo, pero obedeceré más bien a Dios, que no a vosotros, y hasta que yo tenga aliento y fuerzas, no dejaré de filosofar y de haceros advertencias y daros consejos, a vosotros y a quien se llegue hasta mí, diciéndole como me es habitual ya: ¡Oh,, hombre óptimo¡ … ¿no te da vergüenza de preocuparte de tus riquezas con el fin de que se multipliquen hasta lo que sea posible, y de la reputación y el honor, y no cuidar y tener solicitud de la sabiduría, de la verdad y del alma, con el objeto de que llegue a ser tan buena como es posible? Y si alguno de vosotros me responde que él se preocupa de ello, no lo dejaré en seguida; no lo abandonaré, sino que lo interrogaré, lo examinaré y escrutaré. Y si me parece que no posee la virtud, aunque él lo afirma, lo reprenderé, pues considera vil lo que es valiosísimo y le atribuye valor a lo que es sumamente vil. Y esto lo hago con jóvenes y viejos, y en cualquier parte que me encuentre, con forasteros y ciudadanos… (Platón. Apología, XVI, 29-30)

1.2.- El nombre diplomático

Sustituyeron el nombre maravilloso, lúcido y claro por la denominación diplomática, inofensiva, amable y sin compromiso, F? ? ?s?f? a

Palabra compuesta que viene del griego F? ? ? a : amistad, alianza y pacto entre iguales. ¿Quién conserva la amistad inmortal, sin faltar ni quebrantar? El griego es sumamente pragmático y considera que las corporalidades bellas producen amor, es decir, eros ( ): amor pasional y sensual hacia lo visible y palpable. ¿Quién se resiste ante la atracción de las corporalidades de las beldades? Nadie. La belleza física, voluptuosa, hace perder la sensatez, como le sucedió a Sansón ante Dalila; David ante Betsabé, Gaius Julius Caesar ante Cleopatra, Herodes ante Salomé. La hermosura visible es tan fascinante, pero es muy fugaz y desaparece en un abrir y cerrar de ojos.

¿Dónde encontrar la amistad inmortal, la que nunca falla ni abandona? En la S?f? a Platón, discípulo de Sócrates, utilizando un lenguaje mitológico expresa la densidad y la intencionalidad de quehacer filosófico; presenta la escena dialógica y filosófica en un banquete. Escuchemos al Maestro con mucha atención:

Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete, y entre ellos estaba también el hijo de Metis (la Prudencia), Poro (el Recurso).Una vez que terminaron de comer, se presentó a mendigar, como era natural al celebrarse un festín, Penía (la Pobreza) y quedose a la puerta. Por, entre tanto, como estaba embriago de néctar – aún no existía el vino- Penetró en el huerto de Zeus y en el sopor de la embriaguez se puso a dormir. Penía, entonces, tramando, movida por su escasez de recursos, hacerse un hijo de Poro, del Recurso, se acostó a su lado y concibió el Amor.

Por esta razón el Amor es acólito y escudero de Afrodita, por haber sido engendrado en su natalicio, y a la vez enamorado por naturaleza de lo bello, por ser Afrodita también bella. Pero, como hijo de Poro y de Penía, el Amor quedó en la situación siguiente: en primer lugar, es siempre pobre y está muy lejos de ser delicado y bello, como le supone el vulgo; por el contrario, es rudo y escuálido, anda descalzo y carece de hogar, duerme siempre en el suelo y sin lecho, acostándose al sereno en las puertas y en los caminos, pues por tener la condición de su madre, es siempre compañero inseparable de la pobreza.

Mas por otra parte, según la condición de su padre, acecha a los bellos y a los buenos, es valeroso, intrépido y diligente cazador temible, que siempre urde alguna trama; es apasionado por la sabiduría y fértil en recursos; filosofa a lo largo de toda su vida y es un charlatán terrible, un embelesador y un sofista. Por su naturaleza no es inmortal ni mortal, sino que en un mismo día a ratos florece y vive, si tiene abundancia de recursos, a ratos muere y de nuevo vuelve a revivir gracias a la naturaleza de su padre. Pero lo que se procura, siempre se desliza de sus manos, de manera que no es pobre jamás el Amor, ni tampoco es rico. Se encuentra en el término medio entre la sabiduría y la ignorancia. Pues he aquí lo que sucede: ninguno de los dioses filosofa ni desea hacerse sabio, porque ya lo es, ni filosofa todo aquel que sea sabio. Pero a su vez, los ignorantes ni filosofan ni desean hacerse sabios, pues en esto estriba el mal de la ignorancia: en no ser ni noble, ni bueno, ni sabio y tener la ilusión de serlo en grado suficiente. Así, el que no cree estar falto de nada no siente deseo de lo que no cree necesitar.

Entonces, ¿quiénes son los que filosofan, Diotima- le dije yo-, si no son los sabios ni los ignorantes?

Claro es ya incluso para un niño – respondió, que son los intermedios entre los unos y los otros, entre los cuales estará también el Amor. Pues es la sabiduría una de las cosas más bellas y el Amor es amor respecto de lo bello, de suerte que es necesario que el Amor sea filósofo, y por ser filósofo, algo intermedio entre el sabio y el ignorante. Y la causa de estas tendencias ingénitas en él es su origen, pues es hijo de un padre sabio y rico en recursos y de una madre que no es sabia y carece de ellos3

El filósofo es el romántico empedernido de la S?f? a. La Sophia es la belleza atractiva y fascinante, es la que imanta al filósofo en todo instante y le invita a buscarla de día y de noche, a tiempo y a destiempo; cuando estás disfrutándola, te das cuenta que no está en tus brazos ni está contigo; está lejos y te mira con delicadeza haciéndote señas para que siga el camino; pero, tienes que dejar todo lo trillado y las ataduras del mundo, éstas te enajenan la mente y ennegrecen tu conciencia. El que opta por la S?f? a debe liberarse de todas las esclavitudes y andar por el desierto, vivir en perpetuo éxodo; así, vislumbrar, en toda su magnificencia, a la ? ? ??e? a y hacerse un f? te??? ? : resplandeciente radiante, luz que no se apaga y permite la iluminación interior y a la conciencia, ayuda a los hombres adquirir mayor densidad ontológica y trascendencia.

II

DEL MITO AL LOGOS

2.1.- El mito

Las personas son amantes y creadoras de los mitos. Inventarlos es poseer la audacia de roturar lo establecido, es ir más allá de las capacidades normales del hombre, es trascender el origen y el fin; el mitólogo vislumbra soluciones a los problemas radicales de la vida humana que está temporalizándose en la hodiernidad.

La palabra mito, expresión del sustantivo griego µ?? ? ? , tiene múltiples significados: dicho, agudeza, sentencia, discurso; narración, relato legendario de dioses (as) o héroes, fábula; voz, grito; noticia, novedad, conversación, coloquio, objeto del cual se habla; deliberación, propósito, entendimiento, querer; etc., 4 El mito es la respuesta narrativa, aguda, novedosa e intencional a la pregunta vital del destino histórico de la humanidad.

Los mitólogos utilizando un lenguaje poético, imaginario y fantástico nos relatan acerca de la vida de los dioses y diosas, de la formación del cosmos y de la existencia de los hombres, vivencia humana que se hilvana entre la vida y la muerte, el amor y el odio, la paz y la guerra, el bien y el mal.

La aspiración de todo hombre es la inmortalidad, razón por la cual se aferra a la vida y surge la búsqueda de la eterna juventud, antesala de la existencia del más allá, de la vida feliz en toda su dimensión y plenitud.

Los hombres de todas las culturas son muy aficionados y dados a los mitos, a través de la cuales revelan sus más profundas convicciones sobre el génesis de la vida humana, no desde el ayer, sino desde el hoy, hace una relectura de su pasado y entrevé su destino; se interesa por el cosmos y la divinidad. A modo de ilustración presentamos dos mitos añejos y críticos del sistema político:

El mito de ATRAHASIS. Es un relato del próximo oriente que narra los actos de los dioses que se rebelan por la culpa del trabajo y la diosa MAMI decide crear al hombre para que las divinidades disfruten del ocio y del placer. Proclama con solemnidad la sentencia de la sustitución de la faena:

Me ordenasteis una faena y la he terminado. Degollasteis a un dios con su inteligencia.

Suprimí vuestro trabajo tan pesado y vuestra dura tarea al hombre se la he impuesto.

Habéis cedido el peso a la humanidad.

Os he liberado del yugo y he establecido la libertad.

Los dioses se matan y de la sangre divina, mezclada con la terreneidad se ha formado al hombre, no se hace a la persona para que sea feliz, sino para ser servidor de los dioses y de las diosas, aquellos que humedecieron el cielo con la sangre del dios degollado.

Pasando lo narrado, descubrimos el hecho dramático de las degollaciones humanas para hacerse del poder político y determinar la libertad de unos y la esclavitud de otros5, la vida y la muerte de los hombres, lo deciden los poderosos en combate fiero; no en los orígenes, sino en plena época de la sociedad del conocimiento.

El mito de PROMETEO, hijo de TITÁN, rebelde a Zeus. Maravillosa explicación del principio del universo, del hombre y de la técnica, dado por los griegos a la humanidad.

Al comienzo todo es Caos, los entes están sin forma ni materia, es el reino de la arbitrariedad y de lo impensable. Millones y millones de tiempo transcurren, pronto surge GEA (la Tierra), amplias espaldas y espléndidos senos, curvas fascinantes, asiento inmortal del Olimpo, hogar y tumba de los mortales. Parió a URANO (cielo estrellado), EREBO (Oscuridad), NIX (Noche) y EROS (Amor), la MONTAÑA (Santuario de la frescura pura para las Ninfas), al MAR, que acaricia tiernamente a la rivera de los Andes, pero golpea a los peñascos y a los soberbios. El OCEANO, hijo del abrazo y del beso inmortal, en profundidad y altura, que se dieron GEA y URANO.

La familia se fue multiplicando: GEA, diosa dela fecundidad; TEMIS, diosa del orden y de la ley; YAPETO (el Titán), padre de Prometeo.

GEA y URANO se unieron, nacieron: Cronos y los Cíclopes; el primero sutil y zorro; los segundos rebeldes a su padre, críticos y desafiantes, siempre exigían razones. Nada de obediencia ciega y servil. URANO, en intimidad de su corazón decidió sepultarlos en la profundidad del mar y de la tierra, así les privó de las delicias de la luz y de las flores. GEA, sufría intensamente en el alma y el corazón, por la desdicha que le ocasionaba su cruel esposo, inventó el hierro, arma de la victoria y de la muerte. Un día les habló a sus hijos:

Queridos hijos, vástagos de un padre culpable, si queréis obedecer, tomaremos venganza de la acción injusta que realiza vuestro padre, porque fue él quien primero meditó en designios crueles.

Los hijos callaron y se miraron sorprendidos en hondura de la intimidad, en la que uno mismo se escucha y decide; quedaron en perplejidad entre el permitir y evitar, entre el amor filial y la venganza, entre el decidir la vida y la muerte. CRONOS, habló con seriedad y frialdad:

¡Madre¡ en verdad te prometo que llevaré a cabo la venganza. Si el padre hiere injustamente, el silencio de los hijos es complicidad; si el padre olvida que es padre, los hijos no deben recordar que son hijos6

Así, habló, Cronos y los hermanos sintieron estupor y GEA se recogió en su corazón satisfecho y puso en manos del hijo rebelde una hoz de cortantes dientes.

Al llegar la noche, Urano se tendió sobre Gea por entero, animado de un gran deseo de amor, oportunidad aprovechada por Cronos para cercenarle los órganos genitales y destruir la fuerza procreadora, razón de su propia vida y poder.

GEA lloró ante la desgracia y gozó con la liberación de sus hijos. Triunfo el amor de madre sobre el afecto conyugal. La esposa recoge la sangre, lo cuida y más tarde dio a luz gigantes. El resto de los genitales fue arrojado al mar, que se transformaron en blancas espumas, para constituir a la sensual AFRODITA, diosa del amor y de la fecundidad.

CRONOS se hace del poder, pero es inducido por los titanes a devorar a sus hijos que le daba REA, su esposa; pero ella le engañó cierto día y ofreció a su voracidad una piedra envuelta en pañales, salvando al recién nacido ZEUS (el que lanza el rayo). Creció en Creta, se hizo del poder divino y puso fin al ciego imperio de los monstruos.

El poder es la mayor tentación de los hombres y de los dioses, se sacrifican los afectos, se olvidan los favores recibidos y todos los medios son permitidos para conquistarlos o conservarlos.

ZEUS, en combate bravío derrota a los gigantes: BRIAREO, COTO y GYAS. Vive feliz en el Olimpo, está rodeado de amores y bellezas, las delicias de la vista y del corazón son plenas, posee el poder de la decisión y de la soberanía. El dios Zeus, como todos los dioses y diosas, poderosos y poderosas, exigen adoración sin límites, los hombres fallan y son destruidos; volvió a crearlos para que sean más serviles y sin inteligencia. Vio que su obra estaba mal, envió el diluvio para aniquilarlos.

DECALIÓN y TEMIS, salvaron en un arca una pareja. ZEUS los aniquila, vuelve a formarlos con más inteligencia y devoción a la divinidad; apaga el fuego de la sabiduría en los hogares y desaparece la inteligencia de los hombres y de las comunidades humanas. PROMETEO decide proteger a los humanos y darle las armas para luchar contra la arbitrariedad de los dioses. Zeus al enterarse, habló a PROMETEO:

¡Yapetiónida¡ más sagaz que ninguno, más osado que nadie. Te alegras de haber hurtado el fuego sagrado de los dioses y de haber engañado mi espíritu; estas contento de haber alborotado a los hombres alentando su rebeldía y su saber, pero todo esto constituirá una desgracia para ti y para los seres de un día que proteges.

Desencadenaré sobre ti los sufrimientos más atroces que puedan aplacar mi cólera y enviaré sobre los mortales un mal del que quedarán encantados y así abrazarán su propio azote para siempre7

Prometeo fue encadenado en un peñasco del Cáucaso, donde un águila le devoraría el hígado eternamente. Nunca se arrepintió del bien que hizo a los hombres; nos enseña a rebelarnos ante la arbitrariedad y la injustica de los dioses o de los dueños del poder.

Los dioses y diosa son retratos del quehacer político, de los gobernantes y dueños del mundo. Aquellos que están en el poder se hacen endiosar y determinar el destino de los hombres, los que cuestionan las decisiones injustas de las autoridades son eliminados en todos los tiempos. La madre tierra se humedece por la sangre divina de los hombres, causados por los dueños del poder y de la vida.

La filosofía asume la profesión de fe de Prometeo: Yo tengo odio a todos los dioses. A todos los dioses del cielo y de la tierra que no reconocen el valor de la vida humana, a los derechos del niño y del adolescente, a los derechos humanos, civiles y políticos, económicos, sociales y culturales, a los derechos ecológicos. Ayer como en la actualidad, los dueños de las vidas y de los bienes económicos, contaminan el medio ambiente y lentamente, con cinismo incontrolable, eliminan al hombre y viven en la impunidad.

El filósofo hace suya la respuesta de Prometeo a Hermes:

Jamás, puedes estar bien cierto, cambiaría yo mi suerte miserable por tu servidumbre, pues yo doy más valor a estar clavado a esta roca que a ser criado fiel y el mensajero del padre Júpiter8 y del Presidente injusto de la República.

¿Cuántas veces las personas nos vendemos por unos dólares? Los dueños del poder en el país, como en el mundo, con naturalidad compran y venden conciencias. Muchos se venden a sí mismos, otros se hipotecan de por vida, algunos van cambiando al compás de la paga. Ser personas firmes y de convicciones, en la sociedad postmoderna, es una ilusión, un espejismo; se obedece el imperativo: guiarte por el dólar y el euro, por el dinero y el tener; el hombre vale por lo que tiene y no por lo que es, visión que se siembra desde la concepción hasta la sepultura. La audacia del a??? e? ?? es afirmar: el hombre vale por lo que es y no por lo que tiene.

2.2.- ¿Por qué filosofar?

2.2.1.- Platón, filósofo ateniense, discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles; se filosofa por la capacidad de asombrarse:

Nuestros ojos nos hacen ser partícipes del espectáculo de las estrellas, del sol y de la bóveda celeste. Este espectáculo nos "ha dado el impulso de investigar el universo. De aquí brotó para nosotros los filósofos, el mayor de los bienes deparados por los dioses a la raza de los mortales9

Los niños poseen la facultad maravillosa de asombrarse ante las realidades desconocidas, con la sonrisa y la mirada tierna, preguntan con solemnidad: ¿Qué es esto? ¿Por qué es? ¿Para qué es? Exige la respuesta auténtica y veraz para seguir interrogando. Hay que recuperar el talento de la niñez para seguir asombrándose ante las realidades desconocidas y continuar filosofando. Aquel que no se hace como los niños, deja de filosofar, es decir, pierde la condición de homo sapiens.

2.2.2.- Aristóteles. Filósofo de Estagira, pupilo de Platón, maestro eximio de Alejandro Magno, precisa las razones del filosofar:

Fue la admiración lo que inicialmente empujó a los hombres a filosofar. De entre aquellas cosas que admiraban y de las que no sabían darse la razón, se aplicaron primero a las que estaban más a su alcance. Luego, avanzando poco a poco, aplicaron su espíritu inquisitivo a fenómenos de mayor monta, como, por ejemplo, las fases de la Luna, el curso del Sol y de las estrellas, y, por último, la formación del Universo. Buscar una explicación de las cosas, admirarse de ellas es reconocer que se las ignora; por esta razón el filósofo es, hasta cierto punto, un hombre aficionado a los mitos, porque el mito se construye sobre asuntos maravillosos10

Quien es incapaz de admirarse, tampoco se pregunta ni interroga a los demás. La conquista de los primeros principios y causas últimas, es lo que hace diferente y digno de respeto al filósofo:

No es decoroso que al filósofo se le impongan criterios, antes debe ser él quien gobierne el criterio de los demás, ni debe estar él sujeto a la voluntad de otro, sino que debe obedecerle a él el que es menos filósofo11

La belleza es una invitación a la admiración gozosa. Por cierto, el filósofo se maravilla por la belleza inmortal, por aquella que no se marchita ni se envejece, sino que está floreciendo e irradiando brillantez en el Universo, el hombre y la divinidad.

¿Qué es la luz eterna? Es la verdad del ente. ¿Quién capta la verdad del ente? El que está purificado, el limpio de los prejuicios y de lo rutinario, el que abandona el mundo de las habladurías. ¿Eres capaz de dejar todo lo que te ata al siglo de la moda y del night club?

2.2.3.- Renato Descartes, filósofo francés, padre del racionalismo.

Las enseñanzas y aprendizajes, como en los tiempos de Cartesius, están llenos de máscaras mentales. ¿Qué son las teorías? Fabricaciones de los hombres y portadores de la falibilidad, el camino está lleno de escollos y el hombre tiene que problematizarse, es decir, dudar.

Deseando Yo en esta ocasión ocuparme tan sólo de indagar la verdad, pensé que debió hacer lo contrario y rechazar como absolutamente falso todo aquello en que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de ver si, después de hecho esto, no quedaría en mi creencia algo que fuera enteramente indudable.

1.- Así, pues los sentidos nos engañan, a las veces, quise suponer que no hay cosa alguna que sea tal y como ellos nos la presentan en la imaginación.

2.- Y puesto que hay hombres que yerran al razonar, aun acerca de los más simples asuntos de geometría, y cometen paralogismo, juzgué que yo estaba expuesto al error como otro cualquiera, y rechacé como falsas todas las razones que anteriormente había tenido por demostrativa.

3.- Y, en fin, considerando que todos los pensamientos que nos vienen estando despiertos pueden también ocurrírsenos durante el sueño, sin que ninguno entonces sea verdadero, resolví fingir que todas las cosas, que hasta entonces había entrado en mi espíritu, no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños.

4.- Pero advertí luego que, queriendo yo pensar, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: YO PIENSO, luego SOY, era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando12

Los sentidos en muchas oportunidades nos inducen al error, como ejemplo, están los espejismos, no hay que confiar ciegamente en los sentidos, sino examinarlo. Los mejores talentos se equivocan y los científicos son falibles por ser hombres. La duda nos lleva a poner en tela de juicio los aprendizajes, pero no para quedarse en la perplejidad, sino para investigar y llegar a la verdad apodíctica. Aquellos que dudan filosofan, investigan.

2.2.4.- Carlos Jaspers, filósofo germano y existencialista.

En los tiempos difíciles las personas humanas filosofan sin saberlo, se interrogan y buscan caminos de solución, unos con esperanza y otros en desesperación. Carlos Jaspers, por la vivencia y la observación de la tragedia de los enfermos en los hospitales y de la barbarie de los nazis, infiere que las personas filosofan con hondura en Situación límite:

Quiere decirse que son situaciones de las que no podemos salir y que no podemos alterar. La conciencia de estas situaciones límites es después del asombro y de la duda el origen, más profundo aún, de la filosofía. En la vida corriente huimos frecuentemente ante ellas cerrando los ojos y haciendo como si no existiera. Olvidamos que tenemos que morir, olvidamos nuestro ser culpables y nuestro estar entregados al acaso. Entonces sólo tenemos que habérnoslas con las situaciones concretas, que manejamos a nuestro gusto y a las que reaccionamos actuando según planes en el mundo, impulsados por nuestros intereses vitales. A las situaciones límites reaccionamos, en cambio, ya velándolas, ya, cuando nos damos cuenta realmente de ellas, con la desesperación y con la reconstitución: llegamos a ser nosotros mismos en una transformación de la conciencia de nuestro ser.

Pongámonos en claro nuestra humana situación de otro modo, como la desconfianza que merece todo ser mundanal.

Nuestra ingenuidad toma el mundo por el ser pura y simplemente. Mientras somos felices, estamos jubilosos de nuestra fuerza, tenemos una confianza irreflexiva, no sabemos de otras cosas que las de nuestra inmediata circunstancia. En el dolor, en la flaqueza, en la impotencia nos desesperamos. Y una vez que hemos salido del trance y seguimos viviendo, nos dejamos deslizar de nuevo, olvidando de nosotros mismos, por la pendiente de la vida feliz.

Pero el hombre se vuelva prudente con semejante experiencias. Las amenazas le empujan a asegurarse. La dominación de la naturaleza y la sociedad humana deben garantizar la existencia.

Las situaciones límites – la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que despierta el mundo- me enseñan lo que es fracasar. ¿Qué haré en vista de este fracaso absoluto, a la visión del cual no puedo sustraerme cuando me represento las cosas honradamente?13

Los momentos cumbres de la vida que nos permiten filosofar: la hora de la declaración del amor y la respuesta; aunque la sociedad consumista está transformando al amor en comercio y banalidad. La elección de la carrera profesional y la decisión de acceder a los centros superiores; las desgracias y los fracasos; la enfermedad y la muerte. Realidades que permiten filosofar.

2.2.5.- Problemas humanos.

Las personas humanas somos problemáticos por naturaleza y pasamos la vida haciendo problemas. Tú y Yo vivimos inventando escollos, unas veces con fruición sensata y otras con amargura maligna y sonrisa deshumanizadora. Interrogarse con seriedad y en profundidad es preguntarse: ¿El universo tuvo un principio y tendrá un fin? ¿Cuál es el origen y la meta última de las personas? ¿Quién es la persona humana y cuáles son sus atributos eviternos? Si todos los entes son buenos en sí mismos, ¿por qué existen los malos y los delincuentes? ¿Por qué los malvados y los delincuentes son victoriosos y viven en el placer? ¿Vale todavía ser bueno y vivir en la bondad, en un mundo donde todos hacen trampas?

Los problemas humanos nos impulsan a la investigación y a la reflexión filosófica. La búsqueda de la respuesta es el principio del pensar filosófico; pensar es aprehender la riqueza y patentizar la intimidad de los entes, es exhibir la aletheia del ente, es decir, la luz que lleva al ascenso en densidad ontológica. Ascender es hallar más problemas que nos orientan al filosofar en el dialogo, es decir, encontrar respuestas en equipo, solidariamente. Filosofar es aprehender y comunicar la ? ? ?? e? a del ??

III

CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO FILOSÓFICO

3.1.- Racionalidad crítica como liberación de los ídolos

La razón formada en las ciencias regionales (razón científica) y en las ciencias universales (razón filosófica), examina los saberes adquiridos por la humanidad, no tanto para repetirlas, sino para corregir, enriquecer y hacer progresar el patrimonio humano. Faena que se hace a través de la crítica que lleva a la construcción, no a la destrucción ni al nihilismo.

Criticar es escoger, elegir, por lo tanto juzgar, juzgar el valor de una cosa en función de una regla o un ideal, por ejemplo. El filósofo es la persona que busca pensar por cuenta propia, el que mide sus conocimientos por la realidad, por aquello que es el ser en tanto ente.

La auténtica crítica intenta aquilatar nuestro conocimiento para que se conforme mejor con el ser.

Francisco Bacón, filósofo empirista de Inglaterra, sostenía que el hombre tiene que liberarse de los prejuicios (ídolos) que ocultan la verdad. Los ídolos son cuatro:

Ø Idola tribus. Son los prejuicios de la tribu, de la especie humana, inherentes a su naturaleza: las falacias de los sentidos.

Ø Idola specus. Son los prejuicios de la caverna en que cada hombre se encuentra (Platón hablaba del mito de la caverna, el hombre solamente ve las sombras, proyecciones de la realidad, ilusiones)

Ø Idola fori. Son los ídolos de la plaza, de la sociedad humana y del mismo lenguaje de que nos servimos

Ø Idola theatri. Son los prejuicios de autoridad, fundados en el prestigio de que algunos gozan en el escenario público14

José Ingenieros (1877-1925), filósofo positivista argentino, retrata al hombre que no es crítico constructivo, sino mediocre y destructivo; los estigmas de la mediocridad intelectual:

En el verdadero hombre mediocre la cabeza es un simple adorno del cuerpo. Si nos oye decir que sirve para pensar, cree que estamos locos. Diría que lo estuvo Pascal si leyera sus palabras decisivas: "Puedo concebir un hombre sin manos, sin pies; llegaría hasta concebirlo sin cabeza, si la experiencia no me ensañara que por ella piensa. Es el pensamiento lo que caracteriza al hombre; sin él no podemos concebirlo" (Pensées, XXIII). Si de esto dedujéramos que quien no piensa no existe, la conclusión le desternillaría de risa…

La mediocridad intelectual hace al hombre solemne, modesto indeciso y obtuso. Cuando no le envenena la vanidad y la envidia, diríase que duerme sin soñar. Pasea su vida por las llanuras; evita mirar desde las cumbres escalan los videntes y asomarse a los precipicios que sondan los elegidos. Vive entre los engranajes de la rutina"54

La filosofía como racionalidad crítica nos permite liberarnos de los ídolos, de los prejuicios, de las alienaciones; pero ¿cuáles son las enajenaciones que nos deshumanizan? El tener, el poder, el consumismo, el hedonismo sin límites, la banalidad de la vida, del vivir sin ideales ni principios. Los principios y las convicciones se hacen en la praxis de la existencia, en el quehacer con profundidad y sentido, en vivir con razones en la verdad.

3.2.- Problematicidad

El hombre es el único ser problematizador16 y vive problematizándose, en Filosofía es más importante la problematización que las resoluciones. Aristóteles definía al problema como método (aporía, aporética, estado de perplejidad, du-bitatio), el preguntarse dentro de un orden inteligible y recto. Un problema no es más que una pregunta racionalmente justificada17

Hay una serie de problemas filosóficos, tales como:

El universo, ¿tiene un origen temporal o es eterno? Si tuvo un origen, ¿hace cuánto tiempo? O si es eterno ¿cómo explicar el proceso evolutivo que se evidencia?

¿Qué es el hombre? Tal vez la pregunta más adecuada es ¿quién es el hombre? Desde el Homo Sapiens hasta la fecha el hombre busca conocerse, ¿se conoce a sí mismo el hombre o es un enigma que se niega a ser descifrado? Max Scheler, filósofo alemán, afirmaba en los umbrales del siglo XX: En la historia de más de diez mil años somos nosotros la primera época en el hombre se ha convertido para sí mismo radical y universalmente en un ser "problemático": el hombre ya no sabe lo que es y se da cuenta de que no lo sabe87

La maldad existe entre los seres humanos, se ha adquirido mucha ciencia por las investigaciones; se tiene tanta tecnología, hasta tal punto se habla de la sociedad del conocimiento, sin embargo el mal se extiende en todas partes.

¿Qué es el mal? ¿Por qué razones los más "sabios", sabiendo y reflejamente, hacen el mal? ¿Es posible erradicar el mal de la naturaleza humana?

3.3.- Solicitud por la verdad

Pilatos preguntó a Jesús ¿Qué es la verdad? Nadie se ocupa de la verdad ni busca hacerse radiante, hay una inmensa voluntad de oscurecer la verdad, nos acercamos al eclipse de la verdad. La mentalidad de la ambigüedad y de la clandestinidad pública se va imponiendo, el hombre se hace máscaras para no verse a sí mismo ni ver el rostro viviendo del otro. Alan García Pérez doctor en Derecho y presidente constitucional, se refería a los nativos: Ya está bueno, estas personas (nativos) no son ciudadanos de primera clase que puedan decirnos, 400 mil nativos a 28 millones de peruanos, tú no tienes derecho de venir aquí (…) quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo19 Desde la óptica del doctor hay dos clases de ciudadanos: primera y segunda. ¿Cuáles son los criterios para diferenciarlos? No les parece que es una manifestación implícita de la mentalidad irracional por la que, fundada en el derecho positivo, hicieron los griegos y romanos, a unos libres y otros esclavos; en tiempos medievales, unos son siervos y otros son señores; en el siglo XIX, Carlos Marx Pressburg, distinguía entre burgueses y proletarios; en plena sociedad del conocimiento, unos son ciudadanos de primera y otros de segunda, esta tesis ¿es verdad o es una forma de deshumanización del hombre por el hombre?

El hombre es libre para la verdad y para el engaño; por eso mismo, por su libertad, es un ser en "deuda", responsable de querer o no la verdad del "mal" que por la falsedad absoluta se produce en el mundo21, con mucha franqueza en su tiempo Jean Paul Sartre manifestaba: vivimos en un mundo en la que todos hacen trampas. ¿Qué es la verdad? ¿Realmente la verdad nos hace libres? ¿El hombre es libre o se hace la ilusión de ser libre?

3.4.- Holístico

La filosofía es una disciplina universal, razón por la cual se considera a ella como la madre de todos los saberes. El filósofo era el hombre polifacético, por cierto, el saber estaba todavía muy limitado; visión que se mantuvo hasta la modernidad, como se observa en la praxis filosofar de Renato Descartes, Guillermo Leibniz, Blas Pascal; Francisco Bacón; Manuel Kant, Federico Hegel.

A partir del siglo XIX, aceleradamente las diversas ciencias particulares adquieren su DNI, se independizan y buscan convertirse en ciencias supremas. Los científicos se ilusionan en constituirse en los rectores de las conciencias humanas. El resultado, por una parte ascenso material en todas sus dimensiones y, por otra asimilación sesgada, unilateral, fragmentada de la realidad cósmica, humana y de Dios, cuyo resultado: el hombre contra el hombre, como se ve en la orgía irracional de 1914-1918, 1939-1945, de cuyas ceniza ha surgido la mentalidad holística.

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