Enviado por Simón Royo Hernández Este trabajo se encuentra en formato PDF. Para visualizarlo necesita
Adobe Reader (gratuito).
Hay una serie de afirmaciones que pueden esgrimirse como constatación de haber adoptado una posición materialista1. Una de ellas es la que reza así: “no hay espíritus”, lo que significa que no hay entes inmateriales. La materia es ontológicamente lo primero, siéndole su determinación como idea genéticamente posterior. He ahí todo el secreto del materialismo. Sin embargo, gnoseológicamente, la idea es lo primero, y esa es la causa de que el mundo aparezca en la conciencia como invertido. Parece, en efecto, como si el pensamiento generase los entes materiales, a causa de la generalidad y consistencia de la idea, pero resulta ser al revés: son los entes materiales los que sostienen los pensamientos materiales que, a su vez, descubren su consistencia y sus interrelaciones. El fenómeno de la relativa autonomía del contexto de justificación frente a su contexto de descubrimiento es lo que hace posible tanto la filosofía como el núcleo lógico de todas las ciencias. Una esfera de la materialidad sumida en devenir puede llegar a aislar constantes en ese devenir, la esfera material del pensamiento teórico, he ahí el secreto de la filosofía y de la ciencia. La Filosofía surge en Grecia al descubrirse la no fiabilidad de lo múltiple percibido por los sentidos y, al mismo tiempo, la fiabilidad de lo concebido por la razón. Efectivamente, no se puede hablar de espacio vacío, ni de nada independiente de la materia, pero no hay que olvidar que la materia puede estar en diversos estados (sólido, líquido, gaseoso, plasma) siendo lo concebido por la razón tan material como una piedra. Esto es, hay que evitar el grosero materialismo corporeísta.
Fue hace 2500 años, en Grecia, donde se conquistó el continente de lo teorético, pero no podemos reducir al contexto griego el continente de lo teórico para explicarlo genealógicamente, porque si es que puede hablarse de un espacio lógico de las razones, semejante lugar, a diferencia de los lugares de la imaginación mítica o religiosa, no se desmorona, se deshace, ni se entiende, por el recurso a su proceso histórico de gestación, y en ello estriba su virtud.
Lo primero que capta la conciencia natural son los entes
corpóreo-materiales y, al escapársele sus leyes de
combinación y transformación, la imaginación
suple ese déficit mediante la suposición animista,
de la que procede el idealismo. El hombre primitivo imaginaba un
ánima en el interior de todas las cosas para poder
explicarse el movimiento de la naturaleza, sutura imaginaria que
culminaría en la pretensión de que sería ese
ánima invisible e inmaterial, el espíritu, el que
generaría la materia, y una de las causas del surgimiento
de las religiones sería ésta. La ciencia no imagina
causas espirituales para explicarse el mundo sino que estudia la
mecánica de éste, limitándose a analizar la
materia en el devenir a fin de poder contemplar su estructura
interna y sus relaciones externas. De modo filosófico o
científico, es decir, teorético, llegan los
presocráticos a concebir la idea de un principio material
o varios (arché/ai) y de un principio material animador y
legislador del cambio y la interrelación (physis),
naciendo con ello dos disciplinas que a menudo se confunden: la
ontología y la gnoseología (o
epistemología).
Enviado por Simón Royo Hernández
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Filosofia |
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.
Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.
Ingrese el e-mail y contraseña con el que está registrado en Monografias.com
|
|