El Problema del año 2000

Antecedentes

A menos que lo arreglen...todas las computadoras...en todas partes del mundo...sufrirán un choque en enero 1 de 2000. ¿Puede imaginarlo...sólo por un momento... el caos que causaría? Sería en el tráfico aéreo, luces de tránsito, sin luz en su compañía, compañías que no producirán bienes, no habrá bienes en las tiendas a tiempo, la tiendas no podrán enviar las facturas y no podrá enviar a nadie sus facturas. Los negocios caerán en punto muerto. ¿Podría ocurrir una catástrofe como esta? Bueno, si lee esto y piensa en las consecuencias, tal vez podría reducir la probabilidad del fortalecimiento del evento. Si ignora las advertencias, o si rehusa a preguntarse ¿Podría pasar?, entonces Ud. es parte del problema. ¿Cómo es posible que las computadoras lleguen a sucumbir? La explicación es simple, muy simple y mucha gente como Ud. tiene dificultades para creer en el problema. Después de Diciembre 31 de 1999, las computadoras no sabrán qué año es. Esto puede sonar alocado. Suena como historia de ciencia ficción. Pero es realmente lo que pasará. Aquí está el porqué.

Nuestros programadores de computadoras, para almacenar las fechas siguieron este formato: dd/mm/aa. Esto significa que hemos permitido utilizar 2 dígitos para el día (dd), dos para el mes (mm) y dos para el año (aa). ¿Es claro el problema?

Algunos ejemplos podrían ayudar. Yo nací en agosto 02 de 1963. Almacené la información en la computadora así: 02/08/63. Los hermanos Wright realizaron su primer viaje en avión en diciembre 17 de 1903, y es almacenado como: 17/12/03. Cuando lleguemos a 1 de enero de 2000 la información de las computadoras será 01/01/00.

¿Ahora ve el problema? Le hemos indicado a las computadoras que asuman que 02/08/63, que 17/12/03 significan 02/agosto/1963 y 17/diciembre/1903 respectivamente, ¿qué pasará si asume eso para 01/01/00, que ella interpretará que es 01/enero/1900. Esto es. Este es el problema. Las computadoras, todas las computadoras, pensarán que todas las fechas después del 31 de diciembre de 1999, serán de 100 años en el pasado.

¿Y qué? Para entender las implicaciones de este "pequeño" error, debemos mirar una de las más básicas, de los más comunes, cálculos realizados por computadora. Los cálculos para determinar cuánto tiempo ha pasado de un evento a otro, por ejemplo ¿cuántos años tiene Ud.?

Yo nací en 02 de agosto de 1963, Si le preguntamos a la computadora por mi edad, ella restará mi fecha de nacimiento a la fecha actual. O sea algo así: 97-63(recuerde que sólo son dos dígitos para la fecha) y su respuesta será: 34 años, lo cual desafortunadamente es cierto.

En enero 1 de 2000, los cálculos se harán exactamente igual, restando el año de mi nacimiento al año actual, es decir 00-63, y yo proclamaré a viva voz que tengo -63 años de edad. Lo cual es risible, erróneo y causará problemas para cualquier programa que haga cálculos con base en este dato. Pero el problema afecta a más que sólo a cálculos. Afecta a toda la información que se basa en el tiempo. Cuando expira una licencia de conducir. Cuando expira una tarjeta de crédito.

Cuando una medicina se vence. Cuando una maquinaria tiene que ser reparada. Cuando construir un producto. Cuando expira una suscripción. Todos estos cálculos se basan en fechas, y si una computadora no sabe la fecha, estos cálculos no pueden realizarse.

Tal vez esté en su mente volando ideas como "¡Cómo pudieron ser tan torpes los programadores de computadoras!... ¡No sabían que el año 2000 llegaría...!¿Porqué no almacenaron desde el principio las fechas con cuatro dígitos?, y finalmente, cuando menos... "bueno, que le pongan cuatro dígitos a las fechas y ya, es todo." ¿Qué problema hay en esto?

Estas son ideas comunes para quienes escuchan sobre "La crisis de las computadoras en el año 2000". Todos estos y más se vuelven más incrédulos cuando se les mencionan los costos estimados para solucionar este problema: $600 billones (US) en el mundo. $600 billones por arreglar dos dígitos perdidos, de otra manera las computadoras en todos el mundo caerán el caos. Y esto sí suena a ciencia ficción. Desafortunadamente no lo es. Es muy real y afecta a todos en la tierra.

Haga la obvia pregunta ¿Por qué se utilizaron dos dígitos sabiendo que necesitaríamos cuatro dígitos con la llegada del nuevo milenio? Bueno, la mala noticia es que esto se hizo deliberadamente, pero con muy buenas intenciones, siendo honestos. [...]

El problema del año 2000 surgió por una decisión de compromiso ingenieril de darle al campo fecha correspondiente al año sólo dos dígitos para ahorrar memoria (un recurso muy costoso en ese momento). Pero eso ocurría hace casi treinta años, cuando el fin de milenio se veía como algo tan lejano que se creía que habría tiempo suficiente para corregir este problema. Si nos ponemos a pensar, el 31 de diciembre de 9999 las computadoras estarán en un problema similar. Lo primero que tendemos a imaginar es que hasta el 9999 las computadoras evolucionarán hasta límites insospechados. Pero esto es algo muy similar a lo que creían en aquellas épocas quienes se decidieron cortar el año a dos dígitos.

Cuando las computadoras llegaron a los negocios mundiales a finales de los 60's principios de los 70's eran muy costosas. Este costo, se presentaba directamente en dos aspectos de la computación: cuántos datos podrían almacenarse y qué tan rápido era el proceso de esos datos. Así incrementar algunos atributos eran asunto de costo y rapidez.

Una forma de almacenar datos era por medio de las "tarjetas de Hollerith", o tarjeta perforadas, que se creaban según un patrón y leídas por medio de luz. Cada una de esas tarjetas, tenían espacio suficiente para 80 caracteres de información. 80 caracteres no era mucha información. Escriba en ella su nombre completo, dirección, fecha de nacimiento y los blancos entre palabras, fácilmente sobre pasa los 80 caracteres. ¡ Que gran problema almacenar información en estas tarjetas! Este fue precisamente el problema con que se enfrentaron los programadores de los 60's y 70's. Las tarjetas no eran suficientes para almacenar toda la información que se necesitaba, era realmente un compromiso. Así que escribían 020863 por 02/08/1963 salvando así cuatro preciosos caracteres, de los cuales dos eran "19". Los programadores comprometieron exactitud por costos cuando decidieron almacenar el año en dos dígitos. Su razonamiento, hasta ahora, tenía mucho sentido. Especialmente si ubicamos este compromiso en su época. Eran los 60's y 70's, faltaban 30 o 40 años para el cambio de siglo, era lejano.

Parte de su razonamiento era que sus códigos en este tiempo serían reemplazados. Se asumió que los programas escritos en los 60's y 70's no estarían en uso 30 años después. Esta particular presunción estaba equivocada, muy equivocada. Tenemos muchísimo código antiguo en uso, hoy día, conocido como "Sistemas heredados".

Tenga en cuenta que los compromisos nunca se hicieron en forma aislada, siempre fueron con colaboración. Los administradores de centro de cómputo, le decían al cliente que si querían almacenar cuatro dígitos en la fecha debían adquirir una computadora más grande y que se debían escribir programas más complicados para almacenar esos datos o utilizar 4 tarjetas perforadas más. El cliente típicamente les diría: ¿Acaso estás loco? ¿Quiere que gaste otro millón de dólares para almacenar dos dígitos más, que probablemente no serán utilizados hasta dentro de 30 años? ¡Deje todo con dos dígitos y déjeme tranquilo! Más bien utilice sólo un dígito y ahórreme dinero.

Pues bien este compromiso se constituyó en un estándar en la industria. Las computadoras siempre eran caras, hasta la última década cuando se ha hecho posible que incluso tengamos computadoras en nuestra casas y son mucho más poderosas que las del 60 y 70. El problema es que mientras las computadoras cambiaron, aquel estándar no cambió. Muchos programadores, hasta ahora, han escrito códigos que fallarán en el año 2000. Generalmente no somos muy buenos para mirar el futuro y planificar eventos que tendrán lugar 5 años en el futuro. Otro desafortunado capítulo en esta historia es que los "profesionales" en computación son muy rotativos. Es inusual que en la industria de la computación trabajen por más de 5 años para la misma compañía haciendo lo mismo. Por qué preocuparse entonces por un problema que se presentará en el futuro, si probablemente trabaje en otro sitio.

Bien, entendemos el problema, pero el problema seguramente es sencillo de resolver, sólo ponga dos dígitos más y ya, ¿qué problema hay en eso?

Bueno realmente esto no es difícil del todo. Prácticamente cualquier programador puede mirar una línea de código que contiene un cálculo de fecha y hacer los cambios necesarios para resolver el asunto. Pero el problema es que ¡ese no es el problema...! Cuando se dice "ponga dos dígitos más y ya", se está haciendo una presunción. Y el que la hace no sabe qué dañina es. La presunción es que: sabemos dónde están las fechas. ¡No es cierto!. No sabemos dónde están las fechas en nuestros códigos de programas y debemos buscarlas para arreglarlas.

Buscarlas es la parte más larga del problema por dos razones: La primera, ¿tiene idea de la cantidad de líneas de código que se han escrito en los últimos 30 años? No es difícil para una compañía tener 100,000,000 líneas de código o más. (para este artículo se asume que su compañía los tiene). 100,000,000 no es fácil de recorrer, y es complicado darse una idea de lo que significa en líneas de código.

¿Qué tan largo puede llegar, sólo mirando las líneas si gasta un segundo en cada una? Asuma 8 horas al día, 5 días a la semana... se tomará 13 años para ver todas esas líneas de código. O tomaría 13 personas en un año. O 156 personas en un mes.

Indudablemente, esta situación tiene todas las características propias de una verdadera crisis. Los japoneses describen el concepto de crisis con la unión de dos ideogramas: el di riesgo y el de oportunidad. Y esto guarda muchas analogías con el problema del 2000. Para una empresa, resolver este problema implica destinar una gran cantidad de recursos. Entonces, surge el interrogante obvio: si vamos a encarar un proyecto de tal magnitud solo para solucionar unproblema de compatibilidad de fechas, ¿por qué no aprovechar esta "oportunidad" para mejorar la tecnología de la empresa? Y esta es la tendencia de solución que más beneficios trae: convertir la crisis en oportunidad.

¿A quién se le pasó por alto?

En todas las profesiones suelen existir prácticas que perduran mucho tiempo después que desapareció la razón que les dio origen; la programación de las computadoras no es una excepción. La costumbre de ahorrar dos lugares de memoria guardando sólo los dos últimos dígitos del año de una fecha ha sobrevivido desde los orígenes de las computadora electrónicas, allá por 1946, hasta el año 1996, sin descartar que alguno que otro "distraído" la siga utilizando hoy en día. Esta simplificación se dan en los cuatro niveles que suelen presentarse en la operatoria del procesamiento electrónico de información:

Las máquinas intrínsecamente consideradas, con su "BIOS" o sistema básico de arranque y funcionamiento. El sistema operativo, o programa madre, que a su vez carga todos los programas, aplicaciones y utilitarios. El lenguaje o entorno de programación, fuente de las aplicaciones. Los datos e información propiamente dichos, generados por el sistema e ingresados por los usuarios o provenientes de otros sistemas.

Pensándolo rápidamente, puede parecer que el ahorro de dos dígitos no es significativo, pero es preciso considerar dos factores: por un lado, el costo por unidad de información guardada y ,por el otro, la cantidad de registros en que aparece la fecha. Si retrocedemos hasta 1964, el costo de almacenamiento por MB tenía una gran dispersión de acuerdo con el tipo de equipo y la clase de medio, ya que todavía eran muy populares las grandes cintas de carrete abierto que, aunque no eran tan costosas, sí eran muy lentas (las que sí eran costosas eran las consolas de cinta). No obstante, y para dar un orden de magnitud, se podría estimar un promedio de U$S 11.000 por MB. Otro buen año para tomar como referencia es 1985, cuando se había extendido el uso del disco rígido con cierto grado de estandarización y empezaron a popularizares las famosas Pcs modelo XT.

En dicha época, el costo promedio era de U$S 150 por cada MB, cálculo que surge de tomar tanto las unidades centrales, los famosos "Lavarropas"(por su tamaño y forma), como los enormes discos removibles.

El origen del problema proviene de utilizar solamente los dos últimos dígitos del año en el almacenamiento y procesamiento de fechas. Esta era una práctica común de programadores, fabricantes de computadoras y otros equipos, que buscaban ahorrar espacio de almacenamiento, debido a los altos costos del mismo. Pero que implícitamente suponía que los sistemas no continuarían operativos para el año 2000, al no soportar el cambio de milenio en la lógica de los mismos.

Al utilizar solo dos dígitos, el año 2000 se procesará como '00', teniendo consecuencias inesperadas y provocando comportamientos no previstos. Es el caso de cálculo de edades, años bisiestos, ordenamiento por fechas, generación de claves únicas, comparación por fechas. etc. El grado de impacto del año 2000 también dependerá de la naturaleza de la información almacenada o procesada, de la función soportada por el recurso (computadoras, sistemas, proveedores, interfaces, etc.) que falle y de la naturaleza de la falla. Muchas organizaciones tienen sistemas que para sus cálculos actuales utilizan fechas en el futuro: proyecciones, tendencias, presupuestos, vencimientos, cálculos de intereses, etc. Para dichos organismos los problemas del año 2000 ya son un hecho y no ocurrirán sólo después de la medianoche del 31 de diciembre de 1999.

Si bien el principal problema será el error o la ambigüedad en las fechas con formato de 2 dígitos, hay otros aspectos que también merecen consideración. Uno de ellos es que muchos sistemas se reservan determinados números como comodines o valores límites para facilitar la homogeneidad de las aplicaciones. Por ejemplo, ¿quién no ha utilizado al conocido cliente 999999 y su contraparte, el año 99?. También pueden causar problemas los sistemas que utilizan el 99 como límite superior para una transacción y el 00 como valor mínimo para la misma. Otro uso que se le ha dado al año 99 es como sinónimo de "sin fecha de vencimiento", generando la consiguiente confusión. Más grave aún (por la dificultad para detectarlo) es el caso de los sistemas que usan 4 dígitos para el año, pero los 2 primeros los pone siempre el programa, forzando el 19. Muchos de estos problemas sólo podrán detectarse mediante simulaciones muy minuciosamente planeadas.

Se acerca el fin del milenio y, con él, uno de los problemas más graves al que se tendrá que enfrentar nuestra sociedad tecnológica. He aqui una visión sobre lo que nos puede esperar si no actuamos cuanto antes.

Imagine que el reloj digital de su oficina, en el piso 15 del edificio, marca un minuto antes de la medianoche del 31 de diciembre de 1999. Está a punto de terminar un complejo proyecto que lo ha mantenido absorto durante varias semanas. La alarma de su reloj de pulso marca exactamente las 00:00 horas: ya es el año 2000. Decide hablarle a su esposa, toma el teléfono de su escritorio y marca la clave que le da acceso a una línea fuera de la oficina. No escucha el tono habitual de marcado, así que lo intenta de nuevo, pero el teléfono no funciona. De igual manera, la máquina del fax y el aire acondicionado se han apagado.

En su computadora trata de revisar la base de datos del proyecto y advierte que el programa falla inexplicablemente y que no hay una solución rápida a la vista. Como ya está muy agotado, opta por retirarse a casa. Cuando llama a uno de los elevadores, ve que ambos permanecen estacionados en el sótano del edificio y no se mueven pa ra nada. ¡Sólo esto le faltaba! Después de bajar 15 pisos por las escaleras de emergencia, se da cuenta de que la puerta de seguridad que conduce hacia el estacionamiento no se abre con su tarjeta de acceso electrónica. Tiene que abrir la puerta manualmente, y la alarma de seguridad no se activa, cosa que ya no le sorprende. Finalmente llega a su auto, pero le es imposible arrancarlo. El tablero de diagnóstico le indica una falla en la computadora central. Por lo visto, tendrá que caminar 10 kilómetros hasta su casa.

Esta situación imaginaria es una de las menos graves que probablemente nos sucedan al inciar el próximo siglo. Y es que, justo en el cambio de año, de 1999 al 2000, se hará patente uno de los errores tecnológicos más triviales y, a la vez, más grandes de la historia, con una serie de consecuencias desastrosas para todo el mundo si no se actúa cuanto antes.

Nace un error

¿En qué consiste el error del año 2000? Básicamente en representar, dentro de un programa de cómputo (que puede estar en una computadora o un microprocesador que controle algún proceso automático), la fecha con dos dígitos en vez de cuatro. Por ejemplo, la representación dentro de un programa para 1997 es 97.

En muchos programas, especialmente los de inventarias, finanzas y manejadores de bases de datos, como un procedimiento estándar se acostumbra comparar fechas restando los dígitos del año para ordenar las bases de datos o, simplemente, para actualizar un sistema de facturación o de nómina.

Hasta aquí, todo suena bien; basta con restar la fecha mayor de la menor. Así, 1999 - 1997 = 99 - 97 = 3. Pero ¿qué tal 2000 - 1997 = 00 - 97 = - 97? ¿ Acaso han pasado -97 años entre 1997 y el 2000? ¿Cómo puede tener esto coherencia para nosotros o para el programa? ¿Por qué se cometió un error tan trivial? Independientemente de la mala o nula implementación de una ingeniería de software adecuada, existen otros puntos de vista al respecto que tratan de justificar el error.

Cuestionando a algunos de mis colegas desarrolladores de software, que han programado casi durante las últimas dos o tres décadas, he encontrado un sinnúmero de explicaciones, que van desde: " ... pensamos que era más fácil para el usuario, que tenía que introducir una gran cantidad de datos, teclear dos dígitos para la fecha en vez de cuatro", hasta: " ... nunca creímos que nuestros clientes usaran nuestro software más de una década... consideramos que, como su sistema de cómputo ya iba a salir del mercado por obsoleto, nos iban a pedir que diseñáramos un nuevo software para su nuevo hardware".

Una explicación un poco más realista es que muchos lenguajes, tales como el COBOL, representan los años con dos dígitos por default y tienen su propia representación para las fechas. Así, el 26 de febrero de 1990 se representa como 900226 y el 1' de enero de 1991 como 910101, lo cual permite a la computadora comparar los dos números y asumir correctamente que el número menor representa la fecha más antigua. Por supuesto, en el caso del 12 de enero del 2000 (o 000101), la comparación fallará. (Otro lenguaje menos obsoleto que el COBOL, que usa dos dígitos para el año, es el Clipper, por lo menos en su

versión Nantucket 87.)

Claro que hay -y hubo- forma de evitar estos errores fácilmente, al menos en los programas escritos para las computadoras. Sólo que implicaba teclear más o menos líneas de código, dependiendo de la habilidad del programador. Pero realmente no era cosa del otro mundo resolver el futuro error. Lo que pasa es que muchas veces nos regimos, como casi todo en la

naturaleza, por el principio de la mínima acción.

Cabe aclarar que este problema no sólo se refiere al COBOL o al Clipper, sino que puede encontrarse en varios lenguajes que son usados para crear programas de cómputo. En los programas escritos para los mieroprocesadores, el conflicto radica fundamentalmente en que, por diseño, existen chips que sólo tienen una cantidad limitada de memoria para manejar la fecha y, si se añaden dos dígitos más para ésta, hay problemas de saturación de memoria, así que el chip termina por fallar. También algunas PCs enfrentarán serias dificultades por el cambio de fecha, debido al diseño de su chip BIOS.

De acuerdo con la estructura de los programas o el estilo de programación, los resultados pueden ser muy variados. Van desde el sencillo mensaje de error en la pantalla de la computadora, cuando se trate de usar el programa, hasta la corrupción de las bases de datos y las fallas impredecibles en sistemas automatizados que son controlados por mieroprocesadores, que basan su funcionamiento en las comparaciones de las fechas.

Crónica de una catástrofe anunciada

¿Es realmente esto tan grave como parece? En noviembre de 1995, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos fue uno de los primeros organismos en alertar a todo el mundo sobre el error del 2000. Por lo menos dentro del ejército, implementar una logística precisa y eficiente para resolver el error en todos los sistemas de cómputo que dependían de las fechas pasó a ser prioridad número uno. Aun esta dependencia, siendo muy cuidadosa con el desarrollo del cómputo intramuros, iba a tener que lidiar con millones de líneas de código obsoleto y mal documentado. El problema era serio, pues se habían desarrollado lenguajes y dialectos de cómputo propietarios, tales como el Jovial, que a la fecha están en desuso, así como toda una serie de chips diseñados para una gama de aplicaciones, lo mismo para el control de misiles que para tener un minio sobre los procesos automáos de los almacenes de material activo -tales como el de Pantex, en Texas, que es el depósito de pluto nio más grande que existe sobre la Tierra- o sobre los radares, comunicaciones y sistemas logísticos.

Los peligros son obvios en el ejército, pero fuera, ¿qué podemos esperar? Ello depende de la cantidad de sistemas críticos que estén basados en años de dos dígitos. Por ejemplo, un sistema que se dedique a calendarízar juntas para una compañía fallará totalmente en el 2000, pero tal fracaso no pasará de ser una pequeña molestia para esa empresa. En cambio, la más pequeña imprecisión en un sistema que programe por fechas el mantenimiento de las partes de los aviones de una línea aérea es totalmente inaceptable.

Otro lugar donde se puede tener un gravísimo impacto es en la banca, y no sólo por la predecible caída de la Bolsa para el 2000, sino por una serie de posibles errores con la actualización de los intereses de las cuentas, por citar un ejemplo. Michael Yudkin, el responsable del área de proyectos de tecnología del Chase Manhattan Bank, sabe acerca de este riesgo: "Nosotros procesamos 2 trillones de dólares por día; sí un error ocurre, no vamos a recibir una llamada de nuestro CEO. ¡Nos van a llamar de la Casa Blanca!"

Según los analístas, los problemas no terminarían ahí. Habría que vigilar muy de cerca hospitales con áistemas de soporte para pacientes críticos, plantas nucleares (fundamentalmente con tecnología obsoleta, como en la ex Unión Soviética), sistemas de posicionamiento global (GPS), industrias que usen chips basados en fechas para el control de flujo de fluídos y sistemas de control de vuelos comerciales (si bien la Administración Federal de Aviación ya ha tomado cartas en el asunto para reemplazar todos los sistemas de control de tráfico aéreo con el Sistema de Automatización Avanzado o AAS). El Departamento de Defensa de los Estados Unidos calcula que el costo para resolver el error del 2000 en la industria del cómputo a nivel mundial va de 400 a 600 bíllones de dólares. Esta suma se repartiría así: 10% para resolver el problema directamente, 40% para implementar directrices de solución y 50% para pruebas tanto de vulnerabilidad como de la misma solución implementada.

Particularmente en un país como México, ¿qué se debe hacer? Incorporar directrices de solución es un poco más difícil que en los países del Primer Mundo. Para empezar, ellos tienen una tecnología computacional nativa, tanto en hardware como en software, junto con una serie de agencias gubernamentales, centros de investigación y universidades ampliamente vinculadas con la industria, que cuentan con una enorme infraestructura de cómputo desde hace décadas y que están díspuestas a ayudar a las empresas, gubernamentales o no. Aparte, y debido al fuerte poder adquisitivo en esas naciones, la obsolescencia en equipos de cómputo comerciales es mucho menor que en nuestro país, en donde cambiar grandes equipos del tipo mainframe o actualizar software resulta bastante más difícil.

El lector debe empezar por cuestíonarse si su empresa tiene un sistema de cómputo obsoleto (que, con error del 2000 o sin él, es probable que falle tarde o temprano). Después, si su sistema depende críticamente del manejo de fechas. Para ello debe acudir en una primera instancia al dístribuidor y tratar de arreglar con él garantías, contratos de mantenimiento o contratos de arreglo del problema. Aquí es preciso que tenga mucho cuidado, pues muchos proveedores de software/hardware probablemente traten de evadirse argumentando que sus sistemas son infalibles o tratando de embromarlo con una serie de cláusulas poco claras en los contratos o garantías. Está en todo su derecho de exigir cartas firmadas como responsivas, para lo cual puede solicitar la ayuda de consultores profesionales en el área de cómputo e, incluso, de la Procuraduría Federal del Consumidor.

Imaginemos que está a punto de adquirir cualquier sistema de cómputo, ya sea hardware o software, desde una PC hasta un mainframe, o desde cualquier software comercial para procesar textos y hojas de cálculo o manejar bases de datos, hasta la implementación de un complejo sistema de cómputo hecho a la medida de su empresa.

La primera pregunta que debe hacer, aun antes del precio, es si el sistema no tiene conflicto con el cambio de fecha, y hasta qué día es contable. Y si decide comprar un sistema que va a ser contable hasta el año 2010 o hasta el 2500, por ejemplo, asegúrese de que el proveedor ponga esto por escrito en su garantía, contrato de mantenimiento o carta responsiva firmada. Para ello también puede solicitar la asesoría de un consultor de cómputo especializado. Todavía falta poco más de dos años para implementar soluciones urgentes y radicales. De no hacerlo, habrá que resignarse no sólo a que se pierdan aviones en pleno vuelo, se deteriore la economía mundial o haya una infinidad de accidentes industriales, sino a que nos privemos de lo mucho que hemos ganado como sociedad basada en la tecnología de la información.

Causas del Problema

La proximidad del Año 2000 ha puesto de manifiesto el alto riesgo existente de que los sistemas informatizados fallen o realicen tratamientos erróneos debido a:

  • Empleo de formatos de fecha para el año con solo dos posiciones (año en siglo).
  • Diseño y funcionamiento de los relojes y sistemas internos.
  • Consideración equivocada del Año 2000 como no bisiesto.

Por otro lado, la equivocación, muy extendida, de denominar a la llegada del Año 2000 como cambio de siglo o cambio de milenio, siendo así que no se pasará al nuevo siglo y milenio hasta el día 1 de enero del 2001, en principio solo es conceptual y no es de esperar que tenga mayor trascendencia.

Orígenes del problema

En el primer caso, uso de dos dígitos para el año, el motivo inicial para ello fue, hace ya bastantes años, la necesidad de ahorrar espacio en los dispositivos de almacenamiento, muy caros en aquellos momentos, y en muchos casos limitados técnicamente por la arquitectura y posibilidades de los equipos. A ello se unía la reducida capacidad de proceso y el lógico deseo de optimizar los tiempos globales de ejecución.

La consideración del Año 2000 no parecía oportuna; se trataba de un futuro relativamente lejano y el creciente avance de la tecnología hacía previsible una sustitución de los sistemas antes de su llegada.

Pese a haber cambiado las circunstancias como consecuencia del rápido desarrollo tecnológico, procesos posteriores siguieron este mismo criterio de utilizar sólo dos dígitos para representar el año, sobre todo para facilitar la necesaria compatibilidad con los antiguos sistemas y métodos, pero también en parte debido posiblemente a la costumbre.

En cuanto a la segunda causa, relojes y sistemas internos no adaptados, su origen es similar. Las posibilidades técnicas existentes en los primeros momentos y los criterios iniciales de diseño adoptados han constituido normalmente la base sobre la que han ido evolucionando equipos y sistemas básicos, buscando unos menores costes de desarrollo de los productos y el aprovechamiento en la mayor medida posible del parque informático instalado.

Por último, la errónea consideración del Año 2000 como año normal o no bisiesto tiene su origen en el olvido, hasta cierto punto comprensible por su excepcionalidad, de una parte del convenio que rige, desde la reforma de Gregorio XIII en el año 1583, la determinación de los años bisiestos, como medio para absorber totalmente la diferencia entre el año solar (algo más de 365,25 días) y el año de calendario (365 días). La expresión completa de dicho convenio es:

Serán en principio años bisiestos, que tendrán un día más que los normales y que corresponderá concretamente al 29 de Febrero, los años que sean múltiplos de cuatro, excepto aquello que simultáneamente sean múltiplos de cien, salvo que a su vez lo sean de cuatrocientos.

Esto significa que desde el año 1600 no se había dado que un cambio de centuria coincidiera con un año bisiesto y, por supuesto, es la primera vez que ésto ocurre desde que existen los actuales sistemas informáticos.

Debido a las causas expuestas es muy probable que surjan problemas en:

Los Sistemas de Información o Aplicaciones Informáticas, tanto desarrollados a la medida como estándar, y sobre todo en los más antiguos o en los modernos con ellos relacionados, ya que gran parte utilizan, para representar el año, los dos últimos dígitos significativos en lugar de las cuatro cifras.

Asimismo hay muchos programas que ejecutan algoritmos de cálculo en los que no se ha tenido en cuenta que el año 2000 es bisiesto.

Los propios Sistemas Operativos, Gestores de Bases de Datos y otros de utilidad o básicos que pueden ser incapaces de trabajar con años expresados con cuatro dígitos.

Los ordenadores cuyo reloj del sistema retorne en el año 2000 o sucesivos a un año base, que será incorrecto y provocará errores en los programas que se exploten en ellos y hagan uso en cualquier forma de la fecha del sistema.

Además existen todavía en operación algunos ordenadores que no soportan el formato de fecha completa en ocho dígitos.

Los equipos y sistemas de control, generalmente denominados sistemas empotrados, como los empleados en ascensores, semáforos, puertas o cajas de seguridad, etc., que utilizan procesadores y, en general, elementos informáticos para su funcionamiento, y que pueden fallar al considerar valores incorrectos en cualquiera de los parámetros por ellos manejados (día de la semana, número de la semana, etc.).

Por otra parte, desde una perspectiva funcional los problemas pueden afectar a cualquier Área de un Organismo, ya que hoy en día prácticamente todas las unidades organizativas de las Administraciones Públicas hacen un uso importante, cuando no intensivo, de los medios informáticos.

Posibles problemas

Normalmente cualquier organización, y por supuesto las Administraciones Públicas, utilizan de forma habitual en sus procesos informáticos datos basados en la consideración de fechas y que pueden verse afectados.

En general los tipos de problemas más probables serán:

Errores en algoritmos aritméticos debidos a la identificación del año por medio de sólo dos posiciones (aa), como:

  • Años de antigüedad de los empleados a partir de su fecha de ingreso.
  • Edades calculadas a partir de la fecha de nacimiento.
  • Fechas de renovación o vencimiento en función de una fecha inicial y un plazo dado (carné de conducir, avales, ...).
  • Plazos de liquidación sobre la base de la diferencia entre dos fechas (intereses, recargos, ...).

Etc.

Por ejemplo, suponiendo que ya se estuviera en el año 2000, si un empleado entró en 1952, el cálculo de la antigüedad en el Organismo, con el formato del año de dos dígitos, resultaría de la siguiente manera:

00 - 52 = - 52

es decir un resultado negativo, que de no esperar el programa el valor con signo se consideraría como positivo y válido, siendo así que el cálculo correcto debería haber sido 48 años.

Errores de lógica en los programas, también causados por la identificación del año por medio de solo dos posiciones (aa), como:

  • Aplicación de valores según fecha de vigencia (tipos impositivos, tasas, ...).
  • Tomas de decisión automáticas en función de fechas (borrado de datos, contenidos de la información, ...).
  • Etc.

Un ejemplo de este tipo de problemas sería la ejecución en el año 2000 de un proceso de paso de los datos de los padrones anteriores al año 1990 a ficheros históricos en cinta fuera de línea, es decir no accesibles directamente desde el ordenador, en el que se planteara la disyuntiva:

Si Año (aa) < 90 mover registros a soporte en cinta

ya que evidentemente para el año 2000 el valor considerado sería 00, que es menor que 90.

Errores en los procedimientos informatizados debidos al uso en los programas con fines especiales de valores específicos del año representado en dos dígitos

Este es el caso, por desgracia no tan infrecuente, de haber empleado el valor 00 para indicar año desconocido o 99 para marcar el fin de un fichero.

Errores en procesos de ordenación de registros de datos al estar identificado el ejercicio por solamente dos posiciones.

Evidentemente en esta situación los valores correspondientes a los primeros años dos mil precederían a los de los últimos años mil novecientos en una secuencia ascendente y viceversa en una descendente.

Errores de diversos tipos, según la eventual utilización en los programas de la fecha del sistema, si el reloj interno o determinadas utilidades no se comportan correctamente con relación al año 2000 o sucesivos. Errores en los cálculos o la lógica de los programas debidos a no identificar al año 2000 como bisiesto.

Plazos de vencimiento según días del año 2000 transcurridos en una fecha posterior al 28 de Febrero (días hábiles para presentación de recursos, cobro de recargos, ...).

Determinación del día de la semana, también a partir del 28 de Febrero del 2000 (apertura programada de cajas fuertes o puertas de seguridad, frecuencia de cambio en semáforos, ...).

Identificación de las fechas de comienzo y fin de una semana concreta, posterior a la décima.

Errores, prácticamente de todos los tipos anteriores, pese a haberlos previsto internamente por falta de consistencia con los trasmitidos por o a terceros: otros organismos públicos (estatales, autonómicos, locales o supranacionales) o empresas privadas.

Además hay que tener en cuenta que estos problemas tendrán un efecto "dominó", es decir se propagarán en cascada, contaminando posiblemente a otros procesos que podrían haberse ejecutado de forma correcta.

Magnitud esperada del error del año 2000

Si bien las evaluaciones más recientes, basadas en una mayor experiencia práctica, tienden a rebajar algo las apreciaciones hechas inicialmente por los estudiosos teóricos del tema, los expertos siguen considerando como de primera magnitud los problemas derivados de la llegada del Año 2000.

Una idea al respecto la pueden dar las siguientes estimaciones en cuanto al grado de afectación para una instalación de tamaño medio:

Componentes (programas, rutinas, copys, etc.): del orden del 80 %, normalmente con un mínimo del 60 %. Datos: en torno al 3 %.Líneas de Código de los componentes: entre un 2 % y un 5 %.

Estas cifras deben considerarse solamente a título indicativo, en cuanto previenen sobre la posible gran dimensión del problema, ya que las circunstancias propias de cada instalación pueden suponer importantes variaciones de las mismas, tanto a favor como en contra.

Características principales

Aún cuando el problema del Año 2000 podría asimilarse simplemente a un proyecto de mantenimiento de los elementos informáticos de una organización, de gran magnitud eso sí, presenta una serie de peculiaridades que es necesario resaltar, pues son la causa de su singularidad e importancia.

El problema afecta a la totalidad del mercado prácticamente, ya que, de una manera u otra, su ámbito es mundial y alcanza a todas las organizaciones, tanto públicas como privadas, comprendiendo a sistemas y equipamiento.

La fecha límite será el 1 de Enero del año 2000, en la que el problema deberá estar totalmente resuelto, no siendo posibles retrasos si que ello suponga un gran riesgo.

Incluso, algunas áreas deberán haber resuelto sus problemas antes de dicha fecha, si deben operar con fechas de los años 2000 a medio o largo plazo:

Coexistencia con el día a día

Durante los periodos de sustitución, conversión, pruebas e implantación los procesos o elementos cambiados deberán coexistir con los antiguos, aún no adaptados, con el mantenimiento habitual del conjunto y con la gestión diaria, no siendo en general admisible la paralización de las actividades, ni siquiera durante cortos períodos de tiempo.

Coincidencia con el Euro

Simultáneamente aparece otro efecto, el de la adaptación al Euro, que afecta a cualquier organización dentro de la Comunidad Europea cuyo país se haya integrado en la Moneda Única, lo que seguramente será el caso de España.

Los procesos de cambio en ambos casos, Euro y Año 2000, se desarrollarán prácticamente en paralelo, durante un período muy similar y afectarán probablemente a gran parte de los Sistemas de Información.

Coste económico elevado

Los recursos económicos que será inevitablemente necesario emplear en la adaptación al Año 2000, es muy probable que sean bastante elevados.

Sin embargo, el acierto en la estrategia y las decisiones adoptadas puede hacer que el montante económico se reduzca, si bien el desembolso será en general siempre considerable.

Plazos de conversión largos

Las ejecuciones de los cambios se han de desarrollar durante un período prolongado de tiempo, a lo largo del cual pueden sufrir variaciones elementos internos como las estrategias y políticas a seguir, la estructura organizativa y los procedimientos de trabajo, y componentes externos como las tecnologías y los sistemas, básicos o de aplicación.

Complejidad operativa

El ámbito y alcance de los cambios y, en general, acciones a emprender, dentro del contexto anteriormente descrito, hacen que los correspondientes procesos sean de una extraordinaria complicación, pese a su teórica simplicidad técnica.

El problema del año 2000 en el mundo

El mundo enfrenta actualmente uno de los grandes retos de la Era de la Información. A medida en que nos adentramos en un nuevo milenio, muchos sistemas de computación, así como los circuitos integrados que forman parte de prácticamente todo, desde las computadoras personales hasta los aparatos domésticos y el industrial refinado, están destinados a retroceder en el tiempo.

El problema es que muchos sistemas más antiguos de computadoras y circuitos integrados utilizan sólo los dos primeros dígitos de un año para registrar la fecha. De esta manera, cuando llegue el año 2000, esos circuitos integrados pueden reconocer 00 como el año 1900, no 2000. El mal funcionamiento resultante ocasionaría graves alteraciones de los circuitos de energía eléctrica, plantas de tratamiento de agua, redes financieras, sistemas de telecomunicaciones y sistemas de control de tráfico aéreo en todo el mundo. En un mundo cada vez más interconectado dentro de una economía mundial, las redes de computación son tan fuertes como su vínculo más débil. Si bien cada nación posiblemente experimente sus propios problemas de sistemas en particular, en un sentido bastante real, estamos todos en esto.

¿Por qué los diseñadores de programas de computadoras cometerían un error tan obvio? Hace 30 años, la memoria de las computadoras era mucho menor que en la actualidad, por lo que los programadores recurrían a atajos, como indicar el año con dos dígitos, para ahorrar memoria. Asumían que los programas que diseñaban pasarían de moda y serían reemplazados otros nuevos mucho antes del año 2000. Con todo, en la práctica, muchos sistemas de computación grandes y complicados, tales como los que emplea la banca, las aseguradoras o los corredores de bolsa han evolucionado con el paso del tiempo, añadiendo el último programa de computadora a los sistemas existentes. En consecuencia, cualquier organización que opera sistemas de computación interconectados a gran escala deberá revisar millones de líneas de código de computación para determinar cómo se manejan las fechas, acto seguido reescribir el programa para corregir el problema, luego poner a trabajar esas aplicaciones para ver cómo funcionan y posteriormente revisar la comunicación de cada programa con las aplicaciones internas y externas que utiliza.

No es difícil el ajuste tecnológico, pero debido a la gran escala de los problemas del año 2000, nos encontramos frente a un enorme desafío organizativo y gerencial. Sólo para citar un ejemplo: existe un grupolimitado de personas capacitadas para corregir el entuerto, programadores diestros en lenguajes de computación que pudieron haber quedado obsoletos hace años.

A fin de coordinar la labor en torno a este problema dentro de los muchos sistemas del gobierno estadounidense, el presidente Clinton ha formado un consejo de más de 30 agencias. Nuestra meta primordial consiste en mantener los servicios gubernamentales básicos: garantizar que se sigan concediendo los beneficios relativos a la asistencia médica y el desempleo, que la recaudación de impuestos no se vea alterada. El objetivo ambicioso del presidente es que el 100 por ciento de los sistemas gubernamentales esté "de acuerdo con el año 2000", esto es, ajustado, para marzo de 1999. Asimismo, el consejo cuenta con grupos de trabajo dedicados a la intercomunicación con los gobiernos estatales y locales en torno a este problema y a la evaluación de los esfuerzos de las compañías privadas en 35 sectores industriales, tales como transporte, telecomunicaciones y finanzas.

Por otra parte, nos inquieta la situación en cuanto a los esfuerzos para resolver el problema del año 2000 en otros países, toda vez que muchos sistemas de computación cruzan las fronteras nacionales y en la economía mundial ninguna nación es una isla digital en sí. Estamos trabajando a través de agencias internacionales para abordar el problema. La Organización de las Naciones Unidas aprobó una resolución que exhorta a todos los estados miembros a emprender acciones y notificarlo a la Asamblea General para el 1 de octubre. El Banco Mundial celebra 20 conferencias regionales para incrementar la percepción pública de este tema, a lo que Estados Unidos contribuiye con un aporte de 12 millones de dólares. El Fondo Monetario Internacional ha convenido en ejercer toda su influencia para alentar a los países a que inviertan recursos en el problema. La secretaria de Estado Madeleine Albright ha enviado un cable a las embajadas estadounidenses en todo el mundo, donde gira instrucciones a los embajadores para que indaguen en cada país anfitrión acerca de su grado de preparación para el año 2000. El Servicio Informativo y Cultural de Estados Unidos (USIS) encabeza un grupo de trabajo del Consejo Presidencial cuya misión es incrementar la percepción pública del problema, servir de puerta de acceso a la información y concentrarse en un plan de contigencia con otros países.

Desafortunadamente, a estas alturas, cuando faltan menos de 500 días para el 1 de enero del año 2000, considero que el mayor problema sigue siendo el de la percepción del problema por parte de dirigentesgubernamentales, periodistas, empresarios y el público en general en muchos países. El primer paso es que las naciones y las empresas privadas hagan un inventario de todas sus operaciones que abarcan computadoras y desarrollen un plan para corregirlas. Un segundo paso de vital importancia es la planificación de contingencia. El Consejo Presidencial para el Año 2000 ha solicitado a cada agencia gubernamental estadounidense que elabore dos tipos de planes: uno, ¿qué haremos si algunos de nuestros sistemas de computación no funcionan? El segundo nivel comprende un plan de contingencia externo: ¿qué haremos si fallan los sistemas interconectados con los nuestros?

Es posible que las perturbaciones relativas al año 2000 comiencen antes del nuevo milenio en la medida en que los sistemas anacrónicos intenten calcular o programar acontecimientos futuros. Es difícil predecir en este momento qué pasará precisamente. Existe un cúmulo de sitios en la Web en Estados Unidos donde algunos expertos a los que nadie catalogaría de alarmistas han pronosticado fallas extendidas del sistema que conducirán a interrupciones de energía eléctrica, problemas de tránsito, recesión económica y, posiblemente, en ciertas regiones, déficit de alimentos. Aunque tiendo a ser más optimista que estos profetas del desastre, me preocupan particularmente los países donde la inactividad y el desconocimiento podrían llevar a la materialización de algunos casos extremos. El caso es que al emprender acción ahora podemos reducir al mínimo las dislocaciones y, con optimismo, efectuar una transición sin tropiezos hacia el año 2000.

WASHINGTON -- El vicesecretario de Hacienda de Estados Unidos Lawrence Summers dice que los países deben actuar ahora para evitar ramificaciones económicas mayores que podrían surgir de los problemas que plantea el problema de las computadoras conocido como "año 2000" (Y2K).

"A menos que se los corrija, los problemas del año 2000 afectarán todos los aspectos de nuestro sistema financiero, incluso la liquidación de transacciones financieras, el procesamiento de transacciones financieras rutinarias y el despacho de fondos en los sistemas de cajeros automáticos", dijo Summers, al declarar el 6 de julio en una Comisión Especial del Senado sobre el Problema Tecnológico del año 2000.

Las siglas Y2K significan año 2000 y se refieren al hecho de que el 1 de enero del año 2000, los miles de millones de circuitos integrados semiconductores de las computadoras de todo el mundo podrían registrar esa fecha como el 1 de enero del año 1900. Potencialmente todos los sistemas que usan estos circuitos integrados semiconductores podrían confundirse.

Summers urgió que los países den estos tres pasos en abordar la cuestión: realizar un inventario de todas las aplicaciones que requieren modificación; ordenar según su prioridad los sistemas claves y modificar los programas de computadora para asegurar que cumplen con los requisitos del año 2000; y ordenar que las firmas sometan a prueba sus programas actualizados.

"Debemos ser realistas en cuanto al hecho de que el problema del año 2000 es un acontecimiento nuevo, y no podemos prever todas las complicaciones que podrían surgir", dijo Summers. "No podemos descartar por entero la posibilidad de dislocaciones del sistema financiero y otros sectores de la economía, tanto en Estados Unidos como en otras partes. La clave consiste en administrar los riesgos mediante la asignación de prioridades a aquellos sistemas que deben estar absolutamente en condiciones operativas, en tanto que se dedican menores recursos a otras áreas, y se establecen arreglos de contingencia apropiados para reducir el perjuicio causado por cualquier falla que ocurra".

A continuación una traducción extraoficial del texto de la declaración de Summers como fue preparada para su lectura:

Declaración del vicesecretario de Hacienda Larry Summers ante la Comisión Especial del Senado de Estados Unidos sobre el Problema Tecnológico del Año 2000.

Señor presidente y miembros de la Comisión, el Departamento de Hacienda quiere agradecerles el que hayan realizado esta importante audiencia y apoya sus esfuerzos para examinar los problemas del año 2000 y sus ramificaciones en la banca y las finanzas internacionales. A menos que se los corrija, los problemas del año 2000 afectarán todos

los aspectos de nuestro sistema financiero, incluso la liquidación de transacciones financieras, el procesamiento de transacciones financieras rutinarias, y el despacho de fondos en los sistemas de cajero automático.

Todas las firmas financieras corren posible riesgo. Aun aquellas entidades que actúan de manera responsable para renovar sus propios sistemas pueden ser perjudicadas, debido a la naturaleza intervinculada del sistema financiero -- una falla de una contraparte, proveedor o vendedor puede tener un impacto negativo en lo que de otro modo sería una firma solvente. Si las fallas son generalizadas, pueden representar una amenaza a los mercados centrales tales como las bolsas de valores y las cámaras de compensación.

La audiencia de hoy sobre esta cuestión se realiza en un momento propicio. En los meses recientes ha habido un aumento de actividad internacional sobre la cuestión del año 2000. Hace dos semanas, el Reino Unido organizó una reunión de expertos de los ministerios de Relaciones Exteriores de los países del G-8 para discutir la cuestión del año 2000 y otras transfronterizas. En esa reunión, cada país presentó un resumen de sus esfuerzos junto con un análisis del progreso en otros países. Otros foros internacionales, incluso el Banco Mundial, la OCDE y organizaciones regionales llevan también a cabo programas importantes para ayudar a coordinar actividades internacionales en este terreno.

Medidas de Supervisión en Estados Unidos

En Estados Unidos, los reguladores financieros han tomado medidas para alentar a las firmas a que aborden apropiadamente la cuestión del año 2000.

La Comisión de Valores y Cambio requiere ahora que las compañías públicas revelen los problemas del año 2000 en sus trámites corporativos, lo que puede ayudar a los inversionistas a evaluar el impacto del año 2000 en el valor de mercado de una firma. Entre otras cosas, la Comisión de Valores y Cambio requiere ahora que una compañía pública revele el hecho de que no ha realizado una evaluación de sus cuestiones relacionadas con el año 2000. Además, una compañía pública debe describir el material relacionado con las cuestiones del año 2000 y revelar la naturaleza del impacto potencial en la firma, incluso sus planes generales para abordar esas cuestiones. Esta revelación, que es potencialmente una estrategia muy poderosa basada en incentivos, está destinada a inducir presión del mercado sobre las compañías para que tomen medidas correctivas apropiadas.

De igual manera, los reguladores de la banca de Estados Unidos examinan ahora, como asunto de rutina, las cuestiones del año 2000 cuando efectúan exámenes de las instituciones bancarias bajo supervisión federal. Los exámenes se realizan para:

  1. Determinar si la organización tiene un plan efectivo para identificar, renovar, probar y llevar a la práctica una solución para el año 2000;
  2. Evaluar el efecto de los esfuerzos del año 2000 en los planes estratégicos y operativos del banco;
  3. Determinar si la organización ha coordinado eficazmente sus capacidades de procesamiento para el año 2000 con sus clientes, vendedores y socios de sus sistemas de pago;
  4. Evaluar la suficiencia de controles internos para el proceso del año 2000; e
  5. Identificar si son necesarias medidas correctivas adicionales.

Preocupaciones fuera de Estados Unidos

En Estados Unidos y en todas partes, la industria de servicios financieros parece que les lleva la delantera a otros sectores importantes de la industria en abordar el problema del año 2000. Las firmas financieras trabajan arduamente para renovar sistemas anticuados en grandes centros financieros de Estados Unidos como Nueva York y Chicago, así como en otras jurisdicciones importantes del mercado como Londres y Francfort. Las principales firmas financieras internacionales ya han iniciado ensayos internos, y ya se han programado para el año próximo actividades de ensayo en toda la industria.

No obstante, es muy difícil evaluar la eficacia de los programas de renovación que actualmente se realizan en cada país. Cada país encara dificultades distintas a medida que busca una solución efectiva del problema. En Europa, por ejemplo, muchos países de la Unión Europea deben lidiar con la conversión a la euromoneda simultáneamente con el problema del año 2000. Japón considera efectuar cambios importantes en su sistema financiero, lo que podría afectar también su esfuerzo de ajustarse al año 2000. Otros países asiáticos deben atender amenazas más inmediatas a sus economías.

Fuera de los centros financieros principales, los problemas que cause el año 2000 pueden ser importantes. En estos países, puede ser más difícil financiar el costo de contratar programadores para solucionar el problema, o aun identificar los sistemas que necesitan renovación, en primer lugar. Por otro lado, el hecho de que muchos países en desarrollo no se han automatizado en la misma medida que Estados Unidos significa que no hay tantos sistemas que puedan fallar. Más aun, lo sistemas que están en uso en esos países más pobres con frecuencia se han comprado más recientemente -- y, por lo tanto, es más probable que llenen los requisitos para el año 2000 -- que los sistemas de computadores instalados en muchas partes de las naciones industrializadas avanzadas.

Medidas que se Sugieren para Otros Países

Cada país tendrá que aplicar su propia solución del problema del año 2000, basada en las circunstancias, recursos y problemas particulares que sean pertinentes. Sin embargo, hay algunas premisas fundamentales que muchos expertos consideran que cada país debería tener presente cuando aplica un esfuerzo de cumplimiento relacionado con el año 2000. En particular, hay tres cuestiones fundamentales: inventario/evaluación, renovación y ensayo.

En primer lugar, las autoridades en materia de computación creen que es de ayuda que cada país evalúe su vulnerabilidad ante el problema del año 2000. Esto debería incluir un inventario de todas las aplicaciones que requieren modificación y una evaluación de qué medidas de innovación hay que aplicar. En Estados Unidos, la meta era asegurar que todo ese examen de inventario y evaluación quede completado para septiembre, y los reguladores vigilan a aquellas instituciones financieras que no alcanzan a cumplir con esta fecha límite.

Segundo, los expertos están de acuerdo con que cada país debe continuar la evaluación con una fase de renovación, en la cual los programas de computadora individuales se modifiquen para asegurar el cumplimiento relacionado con el año 2000. Es esencial que las firmas asignen prioridades a sus esfuerzos, de modo que las aplicaciones más esenciales reciban atención prioritaria, seguidas luego por los programas de computadora que tendrían un efecto más limitado en la firma en la eventualidad de una falla relacionada con el año 2000. La mayoría de las firmas de Estados Unidos emprenden al presente sus programas de renovación, los cuales deberían quedar completados en su mayor parte para diciembre de 1998.

Tercero, e igualmente importante en opinión de virtualmente todos los profesionales, figura la fase de ensayo, que los países, individualmente, deberían ordenar cumplir a las firmas en su jurisdicción. Es imposible exagerar la importancia de estos programas de ensayo, puesto que aun los programadores diestros pueden pasar por alto tareas esenciales. Los ensayos exteriores deberían incluir ensayos tanto con contrapartes simples como con contrapartes múltiples. En Estados Unidos se espera que tales ensayos comiencen no más tarde de diciembre de 1998, pero los ensayos exteriores requieren necesariamente la cooperación de gobiernos y firmas de otros países.

Trabajo en Otros Foros Internacionales

Debido a nuestra preocupación respecto del progreso que otras naciones logran en el área del año 2000, Hacienda emprendió un esfuerzo importante para elevar el perfil de la cuestión y actuar como un catalizador de la acción en muchos países. Hacienda sometió al G-7, en marzo de 1998, un estudio sobre el problema del año 2000 que les pedía a los países del G-7 aplicar en cada una de sus jurisdicciones programas abarcadores relacionados con el año 2000, y ayudar también a otros países. Desde entonces, hemos trabajado con otros país