Innovación y Competitividad de las Industrias Culturales y de la Comunicación en Venezuela.

Marco de referencia para el análisis.

Resulta evidente en el "mundo en desarrollo" y particularmente en América Latina, el impacto económico que tienen las industrias culturales, los medios de comunicación, las telecomunicaciones (extensión telemática, redes) y nuevas tecnologías de información (NTI) en los países de la región.

Pero también es cierto, que las tendencias internacionales de recomposición de los mercados audiovisuales respecto a los sistemas de producción, distribución y exhibición que vienen desarrollándose en las últimas décadas confirman que las industrias culturales y de la comunicación latinoamericana se hallan rezagadas.

Y, si no queremos renunciar a las zonas claves del Desarrollo Cultural, tanto tradicionales como modernas; desistir a la producción electrónica y audiovisual de los circuitos culturales -en los que se registra la mayor transnacionalización y desterritorialización de las culturas nacionales y locales- en un tiempo de globalización e interculturalidad, de coproducciones e hibridaciones multinacionales (GARCÍA CANCLINI, Néstor. 1995a), es indudable que se hace imprescindible realizar un esfuerzo conjunto por parte del Estado -como lugar del interés público- y de las empresas privadas nacionales que conduzca a fortalecer los mecanismos en la producción, financiamiento y difusión de los bienes culturales, como estrategia de una política pública innovadora dirigida a eliminar la creciente dependencia con los conglomerados comunicacionales y multimedia transnacionales.

Desde esta perspectiva, la presente investigación, lleva por título: Innovación y Competitividad de las Industrias Culturales y de la Comunicación en Venezuela.

Su intención, no es otra, que analizar cuál es la situación y las fuentes de competitividad de las industrias culturales, tecnologías de la información y comunicación (TIC, en adelante) en nuestro país en un entorno tecno-económico y político-cultural multicontextual caracterizado, por un lado, por la transnacionalización/desterritorialización de la oferta simbólica con tendencias a la privatización, desregulación y liberalización del mercado y, por el otro, por la privatización del consumo (audiencia final) como consecuencia de la retribución convergente cada vez más atractiva que ofrecen los medios de comunicación (tv-satélite; tv-cable distribución y vídeo), las telecomunicaciones (telefonía, inalámbricas, extensión telemática, redes), las nuevas tecnologías informáticas (computadoras, software, servicios) y los contenidos (entretenimiento, publicaciones, informadores) en la provisión de valor al usuario/consumidor de una cultura "mass mediática" y/o multimedia.

De esta manera, se pretende aportar informaciones y conocimientos de un tema que, no obstante su importancia estratégica para el desarrollo nacional, ha sido hasta ahora poco estudiado y, tradicionalmente abordado por la teoría económica convencional como un elemento exógeno al propio funcionamiento de los mercados actuales. En efecto, habitualmente, las investigaciones sobre determinados aspectos de estas industrias han enfatizado su incidencia en la vida cultural de la sociedad venezolana y, en menor medida, en la economía nacional. Son escasos los estudios sobre las ventajas competitivas del conjunto de industrias que conforman al sector de la cultura y la comunicación; su creciente vinculación con el sistema productivo y las profundas modificaciones a las que lo somete. Ello representa una gran debilidad para comprender la importancia y la dinámica empresarial o de negocios de dicho sector sobre el conjunto de la economía y la cultura venezolana y, en consecuencia para diseñar políticas públicas congruentes con una clara comprensión sistemática de la realidad de las industrias culturales y TIC.

En el presente estudio, entendemos la competitividad como la capacidad de una empresa u organización de cualquier tipo para desarrollar y mantener sistemáticamente unas ventajas competitivas que le permitan disfrutar y sostener en el tiempo una posición destacada en el entorno socioeconómico en que actúa. Se entiende por ventaja competitiva (VILLALBA, Julián. 1996, Junio) aquel conjunto de atributos que posee una empresa que la distinguen de sus competidores y que hace posible la obtención de unos rendimientos superiores a los de éstos, los cuales son además reconocibles por sus clientes. Para ser sostenibles, "las ventajas competitivas se producen mediante la combinación de dos líneas de acción gerencial, el diseño de una estrategia para competir que marque el rumbo y el desarrollo de una organización que la haga realidad" (ANTONORSI BLANCO, Marcel. 1995a: 21-22).

Por otra parte, es posible definir la competitividad tanto para una empresa, una industria y un país. En el ámbito de la empresa, entendemos la competitividad como "la capacidad para suministrar bienes y servicios igual o más eficaz y eficientemente que sus competidores" (ENRIGHT, Michael; Antonio Francés y Edith Scott Saavedra, 1994: 65-66) o bien como "la capacidad de innovación a fin de lograr la generación de productos o servicios diferentes, cambiarlos y mejorarlos, y para captar mercados cada vez más dinámicos, mantenerse en ellos y ampliarlos en términos absolutos y relativos" (INFORME FINAL DE LA COMISIÓN PRESIDENCIAL PARA LA COMPETITIVIDAD INDUSTRIAL, 1991, Octubre).

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC, en adelante), la creciente complejización de la producción con base en el dominio tecnológico y el intenso proceso de transnacionalización por el que han venido avanzando las economías desde hace algunas décadas es causa y consecuencia a la vez de la búsqueda de un ámbito competitivo mucho más amplio en el curso de una economía mundial cada vez más globalizada. Podemos entonces definir la competitividad de una industria como "la capacidad que tienen las empresas nacionales de un sector particular para alcanzar un éxito sostenido contra (o en comparación con) sus competidores foráneos, sin protecciones o subsidios" (ENRIGHT, Michael; Antonio Francés y Edith Scott Saavedra, 1994: 66) y en el ámbito del país como " la capacidad para colocar su producción de bienes y servicios en los mercados nacionales e internacionales bajo condiciones leales de competencia y traducirlo en bienestar para su población" (INFORME FINAL DE LA COMISIÓN PRESIDENCIAL PARA LA COMPETITIVIDAD INDUSTRIAL, 1991, Octubre).

En consecuencia, el propósito de este estudio es contribuir a la comprensión sistemática del panorama competitivo de las industrias culturales y de la comunicación en Venezuela, partiendo del análisis estructural de las cinco fuerzas o factores dinámicos de Michael Porter (1985,1991,1994) con el fin de evaluar las perspectivas del mercado industrial o sectorial con tendencias a la privatización, desregulación y liberalización, determinando sus puntos débiles/fuertes y sus riesgos/oportunidades, que sirvan de base para una mayor identificación de las estrategias genéricas de éxito potencial (liderazgo general en costos, diferenciación, enfoque o alta segmentación) necesarias para crear una posición defendible a largo plazo e incrementar las fuentes de ventajas competitivas de dicho sector, y, como parte de ello, apreciando los aspectos de innovación tecnológica de la competitividad.

Las industrias culturales son aquellas que producen, reproducen, difunden y comercializan bienes y servicios tanto culturales como educativos reproducibles a escala industrial, de acuerdo a criterios económicos y siguiendo una estrategia comercial (BARRIOS VANEGAS, José. 1990). Desde el punto de vista económico, las industrias culturales se conciben como "un conjunto de ramas, segmentos y actividades auxiliares industriales productoras y distribuidoras de mercancías con contenidos simbólicos, concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo, con función de reproducción ideológica y social" (ZALLO, Ramón. 1988: 9).

Bajo este concepto, se agrupan las industrias de la edición discontínua como las editoriales, la fonografía, el cine y la edición videográfica; las industrias de producción y difusión contínua como la prensa, la radio y televisión, que coinciden con los medios de comunicación; varias industrias sin un canal autónomo de distribución y difusión como son la publicidad y la producción videográfica; los segmentos tecnoculturales de la informática y electrónica y segmentos culturales de la industria en general como son el diseño gráfico e industrial o la imagen de producto (ZALLO, Ramón. 1988: 10).

En sentido amplio, las telecomunicaciones comprenden los medios para transmitir, emitir o recibir, signos, señales, escritos, imágenes fijas o en movimiento, sonidos o datos de cualquier naturaleza entre dos o más puntos geográficos o cualquier distancia a través de cables, radioelectricidad, medios ópticos u otros dispositivos electromagnéticos. El concepto es relativamente nuevo, pues hasta mediados de los sesenta fue incluido en los diccionarios. Al seno de la misma Unión Internacional de Telecomunicaciones (UTI) se tuvieron que hacer grandes esfuerzos en los setenta y los ochenta para avanzar hacia una definición aceptable. Su significado ha evolucionado rápidamente por la convergencia de diferentes tecnologías que han posibilitado la interconexión de artefactos electrónicos y por la comunicación entre personas, no nada más en una, sino en varias direcciones.

El concepto se utiliza indistintamente como sinónimo de transmisión de datos, de radiodifusión, de comunicación de voz y también se le identifica con algunos componentes de la industria del entretenimiento. Se ha adoptado el término de telecomunicaciones para incluir a sistemas de comunicación alámbricos e inalámbricos, en uno o más direcciones, donde queda incluido el término radiodifusión (broadcasting). El concepto telecomunicaciones se ha enriquecido por la emergencia de medios interactivos como la misma telefonía, computación, televisión y televisión por cable, que paulatinamente vienen disminuyendo las diferencias tecnológicas existentes entre ellos. Las telecomunicaciones de la actualidad se conforman básicamente por tres grandes medios de transmisión: cables, radio y satélites.

Las cinco fuerzas competitivas que ocurren en una estructura dinámica del mercado de las industrias culturales y de la comunicación, y que influyen en las ventajas competitivas de costo (liderazgo de costo) y valor (diferenciación) de las industrias del sector, son:

  • La entrada de nuevos competidores: las redes de televisión por cable o sistema MMDS (distribución multicanal), los sistemas de televisión de pago por satélite DTH o direct to home, la industria videográfica a través de las cadenas de clubes y las redes de servicios genéricos (tipo Internet).
  • La amenaza de los productos sustitutos: cable-distribución/transmisión de obras cinematográficas y audiovisuales por hilo, cable, fibra o cualquier dispositivo conductor; transmisiones sin hilo vía hertziana (t.v. terrestre y por satélite), videogramas en soportes de cinta magnética o de disco y la exhibición de obras cinematográficas y audiovisuales vía Internet.
  • Los proveedores: industrias culturales/comunicacionales secundarias productoras y/o proveedoras de bienes capital e industrias auxiliares.
  • Los clientes: usuarios/espectadores.

Y, por último, la intensidad de la rivalidad entre los competidores existentes.

Estas cinco fuerzas que expresan la delimitación del objeto particular de conocimiento así como la propuesta metodológica son identificadas en la presente investigación (cualitativa descriptiva) de una manera integral y relacionadas en el tiempo (enfoque diacrónico). No podemos olvidar, a manera de ejemplo, que la Industria Cinematográfica Venezolana, tiene un siglo buscando su capacidad de expansión y entrada al mercado mundial. En consecuencia nos parece, que su ventaja competitiva solo puede ser realzada fuertemente por las interrelaciones que construyamos al interior de su trama industrial, cultural y comunicacional. Por otra parte, se incluyen en el estudio de las industrias culturales y de la comunicación dos nuevos factores competitivos fundamentales: la incidencia de la innovación tecnológica y los entes reguladores del sector industrial.

Las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTIC) que están cambiando abruptamente el espacio audiovisual, y particularmente, la proyección, exhibición y transmisión de las obras audiovisuales, son fuerzas que agregan valor a las Industrias Culturales/Comunicacionales y juegan un poderoso papel en la determinación de sus ventajas competitivas.

La innovación tecnológica aparece como una condición esencial de la competitividad, de forma que el desarrollo de Know-how y el cambio tecnológico son las fuerzas directoras que están detrás de un crecimiento sostenido. Hoy en día es ya evidente que la innovación tecnológica no es un proceso lineal, sino un sistema de interacciones entre diferentes funciones (básicamente marketing, investigación y desarrollo, diseño e ingeniería, producción y distribución) y entre diferentes agentes (empresas con sus clientes, competidores, proveedores, centros tecnológicos, etc.), cuya experiencia, conocimientos y know-how se refuerzan mutuamente. Y, en el sector de las industrias culturales y medios de comunicación de masas se hace evidente bajo la hipótesis de que "diferentes estrategias competitivas implican diferentes estrategias tecnológicas, los cuales junto a la determinación de las fortalezas y debilidades de las empresas permiten una definición de las necesidades de largo plazo de las mismas" (VIANA, Horacio. 1994: 41). Ello es en parte resultado, y en parte origen de hechos como los siguientes:

  • El carácter cada vez más interdisciplinar de los avances tecnológicos, consecuencia de la fusión y convergencia entre áreas tecnológicas, tales como las telecomunicaciones y las tecnologías de información.
  • El costo creciente de las actividades en investigación y desarrollo (I&D). Un análisis de la innovación tecnológica en las Industrias Culturales/Comunicacionales Nacionales debe atender tanto el esfuerzo tecnológico realizado por ellas (incluyendo aspectos como los gastos de I&D y la adquisición de tecnología externa) como a otros elementos que intervienen en el proceso de innovación tecnológica (la propia gestión de dicho proceso por parte de las industrias).
  • La rapidez del cambio tecnológico. Sin embargo, el cambio tecnológico no es importante por sí mismo; es fundamental, en la medida, que afecta la ventaja competitiva y la estructura del sector industrial. En el caso de la industria del cine, el papel prominente de los productos sustitutos (las redes de televisión por cable o sistema MMDS, los sistemas de televisión de pago por satélite DTH o direct to home, la industria videográfica a través de las cadenas de clubes y las redes de servicios genéricos tipo Internet) está en estrecha relación a la tecnología, en tanto, ésta penetra en la cadena de valor de los nuevos competidores potenciales (industria videográfica, radiodifusión y cable-distribución) y en la capacidad resultante de lograr costos bajos y/o la diferenciación a través de sus actividades de valor.
  • La mayor facilidad de acceso a la tecnología.
  • La globalidad no sólo de los mercados sino de la tecnología, provocando la creciente internacionalización de las actividades de I&D.
  • La convergencia de servicios que destaca la orientación de los operadores al usuario final, para el que elaboran paquetes de servicios a la medida de sus necesidades y comunicaciones integradas, a las empresas en cualquier segmento del mercado.

Todo ello está dando lugar a una mayor asociación de los agentes innovadores y a que se dé una mayor relevancia a los mecanismos que ayudan a la interacción competitiva dentro y fuera del sector. En este sentido, la investigación realizada se orienta hacia un primer estudio sobre la situación, tendencia y factores de la innovación tecnológica en las industrias culturales/comunicacionales con el fin de valorar los modos de incidencia de las líneas principales de innovación para la competitividad, y así mismo, estimar las principales políticas posibles para promover la competitividad desde la perspectiva nacional.

Otro factor, tan esencial como la innovación tecnológica, son los entes reguladores que posibilitan u obstaculizan el desarrollo dinámico de una industria. El Consejo Nacional de la Cultura (CONAC, creado el 29 de Agosto de 1975, Gaceta Oficial N° 1768 Extraordinario), órgano rector de la Política Cultural del Estado Venezolano y el Centro Nacional Autónomo Cinematográfico (CNAC, creado el 15 de Agosto de 1993, Gaceta Oficial N° 4626 Extraordinario, de fecha 8 de Septiembre de 1993), ente responsable de las Políticas Cinematográficas y Audiovisuales en el país, son las instituciones más representativas que están relacionadas directamente con el desarrollo del sector; en consecuencia, serán objeto de atención del presente estudio, sin que esto signifique, que no se examinen otras entidades tales como el Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), CONAPRI, entre otras.

Por último, en el marco del análisis de la competitividad del conjunto de industrias que constituyen el sector, es importante destacar que la realización de un análisis estratégico del mercado nacional y las fuentes de ventajas competitivas con una visión dinámica y de largo plazo, debe contemplar los siguientes puntos referenciales:

1. - Análisis del Entorno.

  • Entorno global de las Industrias Culturales y de la Comunicación.
  • Entorno Sectorial.
  • Mercado y aspectos cualitativos de los consumidores/usuarios

2. - Análisis de la Oferta.

  • Conciencia que las posiciones competitivas de las organizaciones cambian según el entorno externo/interno.
  • Evaluación continua de las posiciones competitivas/detección del perfil de cada una de las fuerzas participantes en la estructura del mercado.
  • Concepto de rivalidad ampliada.

3. - Diagnóstico Tecnológico.

  • Recursos tecnológicos disponibles.
  • Capacidad de Innovación Tecnológica.

4. - Análisis de la Estrategia Competitiva de Empresa o Negocios.

  • Estrategia global.
  • Estrategia por áreas/actividades.

No pretendemos agotar el tema, por el contrario, creemos que existen muchos impedimentos organizacionales, estratégicos y tecnológicos que obstaculizan el desarrollo de nuestras Industrias Culturales/Comunicacionales Nacionales, y que no podemos abarcar en esta investigación. Pero existe, una motivación inicial, para realizar un trabajo de estas características, si creemos, que ellas, son ante todo, las grandes narradoras de nuestra identidad cultural. ¿Y quién nos contará la historia, si las abandonamos?. Somos imágenes cazadoras de imágenes.

De tal forma que, cualquier análisis de competitividad de las industrias culturales en el ámbito regional y nacional, no sólo se trata de evaluar la rentabilidad comercial teniendo en cuenta su interés mercantil; por el contrario, se trata de un objetivo de mayor alcance para el Desarrollo Cultural Venezolano, a saber: cómo aumentar las ventajas comparativas de nuestras industrias y en qué dirección podemos cambiar para garantizar un espacio sociocomunicacional que narre nuestra identidad e historia.

1. Innovación y Competitividad.

El Entorno global de las Industrias Culturales y Comunicacionales. Su reestructuración en el ámbito mundial.

" La competitividad es una cualidad imprescindible para competir en mercados cada vez más exigentes. La competitividad es la capacidad para competir exitosamente. Es una capacidad que se logra con el esfuerzo sostenido de una organización inteligente, con la inteligencia de un liderazgo capaz, con estrategias lúcidas y el esfuerzo creador de todos los colaboradores de la organización ".

ANTONORSI BLANCO, Marcel (1995, Abril): La Empresa Competitiva. En: Revista Talento. Espacio para la Promoción de la Competitividad. N° 2. Caracas, Venezuela. p. 25. Negrillas nuestras.

" La innovación no es solamente la designación de una nueva forma y de un nuevo movimiento del cambio tecnológico, es también un modo de gestión de la relación entre este cambio tecnológico y la sociedad."

AÏT-EL-HADJ, Smaïl (1990): Gestión de la tecnología. La empresa ante la mutación tecnológica. Barcelona, España. Ediciones Gestión 3000. p. 150.

Las tendencias actuales hacia la transnacionalización del mercado simbólico-cultural en un contexto marcadamente supranacional orientado por el sentido de la competitividad, y particularmente por competencias tecnológicas, están generando una mayor presencia inédita a determinados y particulares procesos tecno-económicos, políticos-culturales y comunicacionales, que parecen indicar, importantes transformaciones radicales que vienen modificando la estructura y dinámica de la comunicación internacional así como la visión de futuro de las industrias culturales nacionales(1) frente a las modernas empresas multinacionales(2) con un alcance virtualmente planetario.

De igual modo, tanto la productividad como las nuevas bases de competitividad de la economía-mundo, descansan hoy sobre los procesos de concentración industrial, en su fase de conglomeración comunicacional de la información-intensiva -por consiguiente, de expansión transnacional-, como un "recurso" o "activo" con valor agregado y, en la provisión de valor al usuario/consumidor de una cultura "mass mediática" y/o multimedia, que permiten la puesta en práctica de varias formas de sourcing tecnológico. La acción conjunta de la innovación tecnológica y de los intercambios económicos internacionales está impulsando un movimiento competitivo y globalizador de la comunicación de masas a través de los productos culturales que vehiculan con el sistema-mundo(3).

En la lógica modernizadora de las tecnologías de información y medios de comunicación (en adelante, TIC), enlazados con el paradigma del sistema mundial, podemos encontrar una articulación estratégica compleja en la que se integran, en una misma red de interdependencias recíprocas, cuatro grandes líneas de fuerzas.

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(1). Industrias culturales son aquellas que producen, reproducen, difunden y comercializan bienes y servicios tanto culturales como educativos reproducibles a escala industrial, de acuerdo a criterios económicos y siguiendo una estrategia comercial. Como en casi todos los procesos industriales, se pueden distinguir varios tipos de Industria Cultural. Sin embargo, los avances de las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (NTI-NTC) y el extraordinario aumento de un mercado universal de obras de consumo masivo que forma parte de las negociaciones económicas internacionales, han hecho complejo determinar, categorizar y clasificar los bienes culturales que las integran. Pero la realización de estudios sobre el impacto económico de los derechos intelectuales (derecho de autor y derechos conexos) en el mundo contemporáneo, como fuente de riqueza para los países donde se crean, producen, difunden o utilizan las obras protegidas nos han permitido aproximarnos al conjunto de industrias implicadas en el flujo nacional e internacional de bienes culturales. Véase al respecto, HUMMEL, Marlies: "La importancia económica del Derecho de Autor". En: Boletín del Derecho de Autor. Unesco.Vol. XXIV. N° 2. 1990.

(2). Es conveniente distinguir, algunos conceptos básicos que están presentes en el análisis económico-político de los medios de comunicación de masa. Por Nacional, nos referimos fundamentalmente al Estado-Nación y al conjunto de relaciones sociales que se producen en su interior. Con el concepto de Internacional, designamos las relaciones que se establecen entre dos o más Estados-nación (aunque con propiedad, a estas relaciones entre más de dos Estados deberíamos denominarlas plurinacionales o multinacionales). El concepto de Transnacional o Multinacional lo aplicamos de forma específica para designar el espacio y las relaciones a los que dan forma principalmente las acciones de las modernas empresas industriales, los bancos, las organizaciones financieras y los medios de comunicación de masas.

(3). Un Sistema mundo está constituido básicamente por una economía-mundo, que no es sinónimo de una economía mundial, sino de la economía de una parte del globo que constituye un conjunto, aunque en la práctica resulte muy difícil representar de forma precisa ese conjunto. El Sistema Capitalista Occidental caracteriza en la actualidad a una economía-mundo (MURCIANO MARTINEZ, Marcial. 1992).

En primer lugar, los cambios en el "paradigma tecnoeconómico" (en adelante, PTE), relacionados con la innovación tecnológica(4) en el campo de la informática y telecomunicaciones; es evidente que las innovaciones tecnológicas aparecidas en la segunda mitad del siglo XX y las nuevas formas de expresión creativa, han revolucionado el mercado mundial de productos culturales y resaltado su considerable importancia económica en la era contemporánea.

Asistimos a la galaxia bit de la economía; hacia "sociedades de servicios" o "de conocimiento" apoyadas en los medios de comunicación, telecomunicaciones, redes de televisión por cable y de servicios genéricos, industrias culturales y nuevas tecnologías informáticas.

FIGURA N° 1.-

Así, la invención de la cinta magnética capaz de reproducir el sonido e incorporarse a "cassettes" de uso individual, de fácil copia; la fotocopiadora, apta para reproducir partes o la totalidad de obras gráficas; el "video-tape" y la videograbadora, que facilitan el disfrute en casa de producciones cinematográficas; las nuevas formas de expresión audiovisual aprovechables tanto para la educación como para el entretenimiento y la información; el surgimiento y uso masivo de las computadoras y de los programas de ordenador, integrando información de datos, textos, voz e imagen en sus diversos formatos, sistemas con base en redes y estándares abiertos del software;

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(4). El proceso mediante el cual se usa tecnología mejorada es conocido como innovación tecnológica. Es un proceso sociocultural (aprendido y transmitido socialmente) autónomo, que ha ocurrido por años y seguirá ocurriendo. Diferentes autores han hablado de la autonomía del proceso de innovación y sus características de independencia, autodirección y autocontrol. Las economías más poderosas de la actualidad son aquellas que han logrado fortalecer su capacidad de innovación, es decir, su capacidad para generar conocimientos y llevarlos al mercado. Michael Porter, en su ya conocido libro: La ventaja competitiva de las naciones (1991) plantea que la mejora constante en busca de la innovación continua es uno de los nuevos factores que afectan a la competitividad de las naciones en el mercado mundial. Para poder entrar en la competencia mundial y en el nuevo paradigma de producción industrial, los países en "vías de desarrollo" deben buscar la modificación de sus economías internas por intermedio de la I&D, buscando más mercado, menos Estado, más competitividad y apertura a "la globalización" como forma de internacionalización. Ya desde los años cuarenta, se reconoció la importancia de la innovación tecnológica para un crecimiento económico sostenido, gracias al aporte de Schumpeter. Para este economista, las innovaciones pueden ser vistas como nuevas combinaciones de los recursos productivos. Para una mayor comprensión sobre la innovación/cambio tecnológico, destacamos: AÏT-EL-HADJ, Smaïl (1990): Gestión de la tecnología. La empresa ante la mutación tecnológica. Ediciones Gestión 3000, Barcelona, España. 256 pág.; BRICEÑO, Miguel Angel (1994): Gestión tecnológica. La investigación aplicada en la empresa. Editorial Kinesis. Caracas, Venezuela. 168 pág.; FREEMAN, Christopher (1993): El Reto de la innovación. Editorial GALAC, S.A. 1ra. Edición. Caracas, Venezuela. 200 pág.; VIANA, Horacio y María A. Cervilla (coord. et. al.) (1994): Desarrollo Tecnológico. Proyecto Venezuela Competitiva. Documento de Base N° 29. Ediciones IESA. Caracas, Venezuela. 83 pág.

autoedición, multiedición de diarios transmitidos electrónicamente; digitalización de la producción radial y televisiva; bases de datos periodísticos y bancos de imágenes; discos compactos de audio y de información (CD-ROM), videodiscos; redes integradas de servicios digitales (ISDN); correos y redes electrónicas y, finalmente, las transmisiones por satélite y la distribución por cable, formas de comunicación a distancia de programas informativos y de obras audiovisuales de diversa índole, son algunas de las innovaciones que permiten advertir, a primera vista, el rol preponderante que tienen en las relaciones modernas de producción.

El comercio mundial de bienes culturales ha venido experimentando incrementos sostenidos muy importantes. A manera de ejemplo, según datos publicados por Daniel Salamanca en la Revista Telos N° 46, el mercado de telecomunicación, en su más amplia acepción, es un mercado de gigantescas dimensiones. La mayoría de los expertos económicos lo consideran ya como el sector que registrará las mayores cuotas de crecimiento. En 1992, el sector logró una facturación a nivel mundial de unos 440 mil millones de dólares americanos (un crecimiento del 16% con respecto a 1990), en el año 1993 fue de 535 mil millones de dólares. En 1994, alcanzó 672 mil millones de dólares, de los cuales sólo las 20 operadoras de servicios de telecomunicación así como las 10 empresas productoras de aparatos de telecomunicación más grande del mundo, obtuvieron una facturación de más de 481 mil millones de dólares.

En lo que se refiere al mercado de telecomunicaciones de la Unión Europea (UE), éste cerró el año 1995 con ventas totales de 173,6 mil millones de dólares, de los cuales corresponden 24,6 mil millones a inversiones de infraestructura técnica. Para los próximos tres años se calcula que este mercado tendrá una facturación de 204,3 mil millones de dólares (un crecimiento de 17,7% frente a 1995), según un informe de expertos holandeses y divulgado en la publicación luxemburguesa Infosat (N°12/1995. Europa-Info-Media S.A.R.I.Editores. p.168) especializada en asuntos de telecomunicación por satélite.

De acuerdo a un estudio realizado por la UNESCO(5) y analizado por José Barrios Vanegas (1990), consultor del SELA, las exportaciones en la década de los ochenta fueron 5.7 veces mayores a la década de los setenta. Se calculaba, que para la primera mitad de la década de los noventa, esta relación sería mucho mayor por la expansión de mercado que han tenido esos productos, lo que se ha reflejado en nuevas empresas, productos -insumos básicos, maquinarias, mensajes audiovisuales y otros de importancia en el comercio exterior- y aplicaciones -innovación tecnológica-, y por la generalización en el uso de muchos bienes culturales en la vida social de los países.(6)

En 1970, las exportaciones mundiales de los bienes culturales (seleccionados en el estudio de la UNESCO: Material Impreso y Literatura; Música; Artes Visuales; Cine y fotografía y, Radio-Televisión) alcanzó la cifra de 6.818 millones US$, de los cuales 257 Millones US$ (3.77%) correspondieron a los países en desarrollo, y 6.561 Millones US$ (96.23%) a los países desarrollados. En 1980, las exportaciones totalizaron la suma de 39.026 MM US$, que se desglosan en 3.985 MM US$ (10,21%) para los países en desarrollo y 35.041 MM US$ para los desarrollados. Aunque las exportaciones de los países en desarrollo durante esa década aumentaron 15.5 veces, el incremento de cifras absolutas fue de sólo 3.728 MM US$ versus el incremento de 28.480 MM US$ que obtuvieron los países desarrollados.

Desde el punto de vista de las importaciones, éstas pasaron para los países en desarrollo de 830 millones US$, a 6.234 millones de dólares, ampliando el déficit registrado en 1970, de 573 millones US$ a 2.249 millones de dólares en 1980. Por su lado, los países desarrollados tuvieron un superávit de 647 millones US$ en 1970 y otro de US$ 3.205 MM en 1980.

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(5). Ver UNESCO (1986): International flows of selected cultural goods (Statistical Reports and Studies N° 28). División of Statistics on Culture and Communication, Office of Statistics. Unesco. París.

(6). Para seguir la actualidad estadística sobre las Industrias Culturales en América Latina y el Caribe, véase especialmente, BARRIOS VANEGAS, José (1990): Estudio Industrias Culturales. UNESCO/SELA. Caracas, Venezuela. 69 pág. Desde una perspectiva teórica sobre la relación entre Cultura y Comunicación y, más precisamente, acerca de la cultura massmediática, véase BISBAL, Marcelino (1995): Comunicación y cultura: para pensar lo massmediático. En: Comunicación. Estudios Venezolanos de Comunicación. N° 92. Centro Gumilla. Caracas, Venezuela. Cuarto Trimestre. Estudios. pp. 45-55. Para estudiar la relación economía política-comunicación, recomendamos ver los ensayos de: SAFAR, Elizabeth (1988): Nuevas tecnologías de información y espacio audiovisual. En: Anuario ININCO. Temas de Comunicación y Cultura. N° 1. Instituto de Investigaciones de la Comunicación. Universidad Central de Venezuela. Facultad de Humanidades y Educación. Caracas. pp. 63-80; SIQUEIRA BOLAÑO, César Ricardo (1995): Economía política, globalización y comunicación. En: Revista Nueva Sociedad. N° 140. Caracas, Venezuela. Noviembre-Diciembre. pp. 138-153.

Siguiendo los datos más relevantes que ofrece Cohen Jehoram(7) que ponen de manifiesto la importancia económica que tienen en diversos países el conjunto de industrias culturales/comunicacionales que utilizan, como parte fundamental de su actividad, el derecho de autor y los derechos conexos, en 1978 el valor añadido de las actividades relacionadas con dichas industrias suponía el 6,6% del Producto Nacional Bruto en Suecia.

En 1977 el valor de esas actividades era del 2,8% en los Estados Unidos de Norteamérica, siendo de destacar que el conjunto de industrias implicadas era por importancia cuantitativa el segundo, detrás solamente de los servicios médicos y de salud, pero por delante de la agricultura, la industria del automóvil y de la maquinaria eléctrica. En otro estudio posterior, el porcentaje del Producto Nacional Bruto era del 4,6% en el año 1982. En ese mismo año 1982, el porcentaje en el PNB de esas mismas industrias era el 2,4%, en los Países Bajos, con una importancia mayor que la industria química, la hotelera o el conjunto del transporte marítimo y acero. Las industrias culturales y comunicaciones audiovisuales significaban el 2,6% del Producto Interior Bruto, en el Reino Unido, con mayor importancia que las industrias del motor y de la alimentación, y dando trabajo a medio millón de trabajadores.

En Alemania, para el año 1984, el impacto económico de las artes, la cultura y la comunicación se cifró en el 2,3% del PNB y, en cuanto, al mercado de telecomunicación alemán (incluye servicios y aparatos) éste habría terminado el año 1995 con una facturación de 79,5 mil millones de DM, un 7,2% de crecimiento frente a 1994; para 1996, la facturación fue de unos 85 mil millones de DM (un incremento del 7% con respecto a 1995).

Por su parte, el mercado de equipos y servicios directamente relacionados con las industrias culturales/comunicacionales, representó en España, en 1995 un 2,6% del PIB. El mercado de servicios (Telefónica, Retevisión e Hispasat) sobrepasó un volumen de ingresos de 1,4 billones de pesetas; y por las actividades del sector industrial, la producción se aproximó a los 800.000 millones de pesetas.

No son, pues, dudoso que en la actualidad los cambios en el Paradigma Tecnoeconómico (PTE) y sus relaciones con las Industrias Culturales/Comunicacionales, fundamentalmente aquellas cuyas actividades dependen de los derechos intelectuales, constituyan los vectores de mayor importancia económica en el ámbito internacional.

La situación en materia de exportación de las Industrias Culturales/Comunicacionales de la Región, responde al patrón que tiene las exportaciones globales, sólo que más agravado. En términos generales, los organismos regionales económicos han constatado la pérdida de participación de América Latina y el Caribe en las exportaciones mundiales. En efecto, mientras que en 1948 la participación de la región en las exportaciones mundiales era de 11%, reduciéndose ligeramente dos años después, en 1960 había bajado al 6.7%; en 1970 al 4.8%, en 1980 sube un poco hasta situarse en un 5.7%, reduciéndose nuevamente en 1986 a 4.2%. En la actualidad, América Latina y el Caribe ocupan menos del 40% del espacio que tenían en las exportaciones mundiales de 1950 y, en lo que respecta a la situación de sus Industrias Culturales, pero particularmente, al desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación -tecnologías comunicacionales de punta asociadas al nuevo PTE-, las cifras plantean un pobre panorama que, paradójicamente, no concuerda con las potencialidades de la región.

Sin embargo, el panorama de América Latina para la década de los noventa, está sufriendo modificaciones traducido en apertura de mercados a la participación de inversionistas privados y desregulación de sectores básicos de la industria y los servicios que busca incrementar la productividad y la eficiencia, pero sobre todo, llevarlos a la mayoría de la población.

Los análisis estadísticos realizados por José Barrios Vanegas(8) nos indican que para 1980, la región exportó 342 Millones US$ de un total mundial de US$ 39.026 MM, lo que equivale a una escasa participación de tan solo 0.88%. Mientras que para 1970, la región contabilizaba el 30.7% del total de las exportaciones de los países en desarrollo, en 1980 tuvo una drástica reducción de ese porcentaje a 8.6%. Esto se debió principalmente al fuerte aumento de las exportaciones de Asia, particularmente de Hong Kong, Singapur y Corea del Sur, países que en 1970 exportaban US$ 140 MM y pasaron a US$ 3.300 MM en 1980, año en el cual tuvieron un superávit en los rubros de las Industrias Culturales de US$1.387 MM.

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(7). COHEN JEHORAM, Herman (1989): Critical Reflextions on the Economic Importance of Copyright. IIC, vol. 20. N° 4. pp. 485 y ss.

(8). Véase, BARRIOS VANEGAS, José. op. cit., pp. 14-15.

En materia de importaciones, apunta José Barrios Vanegas, el monto de la región para 1980 fue de US$ 1,747 MM equivalentes al 4.59% del total mundial. En dicho año la región tuvo un balance negativo de US$ 1,405 MM, seis veces superior al balance negativo de US$ 235 MM que obtuvo en 1970. Sobre la base de la información recabada de la UE sobre sus importaciones de bienes culturales en el período 1984-1987, la región tuvo una escasa participación en el flujo de exportaciones hacia el conjunto de países comunitarios. De los 37 rubros catalogados, la región latinoamericana había participado en 28 de ellos con menos del 1%, en 5 con porcentajes entre 1-3%, en 1 con porcentajes entre 3-5%, y sólo en 3 rubros con participación superior al 5%.

Estas cifras aportadas por los análisis estadísticos de José Barrios Vanegas para 1990, no sólo indican la marginalidad de la región en la producción de bienes y servicios culturales, sino que, la tesis de una producción más eficiente y competitiva, basada en el valor agregado intelectual de la región, capaz de generar o manejar con propiedad la innovación tecnológica, para alcanzar la redefinición industrial en atención a los cambios que se realizan al interior del nuevo PTE, adquiere más peso y debe formar parte de las estrategias competitivas inmediatas.

Y este nuevo patrón tecno-económico está condicionado a gastos previos en Investigación y Desarrollo (I&D), que han alterado las ventajas comparativas de las naciones. La posible transición de las redes actuales de telecomunicación a las futuras "autopistas de la información" (definida como un conjunto de redes de banda ancha, de manejo flexible, con un elevado nivel de inteligencia y con un acceso prácticamente universal) no parece que se vaya a realizar de una manera única y acompasada, sino que se tratará de una convergencia tecnológica cuya evolución dependerá mucho de los recursos dedicados a actividades de I&D, que deberán enfrentar los países de la región para superar las grandes diferencias entre el norte y el sur que históricamente se arrastra.

Los Estados Unidos y Canadá cuentan con el 83% de las líneas telefónicas de la región y su densidad telefónica (número de líneas por cada 100 habitantes) es siete veces mayor que la media en Centro y Sur América y El Caribe. En esta última región, por ejemplo, la densidad oscila entre menos de un teléfono en Haití a más de 40 en las Islas Vírgenes, pertenecientes a los Estados Unidos.

FIGURA N° 2

En segundo lugar, el surgimiento de un nuevo enfoque empresarial, la info-empresa (Knowledge based) tal como lo denominada Piero Formica en su libro "Tecnopolis" (1995); neologismo que explica cómo la era de la información y de la informática se ha transferido al corazón de la empresa, condicionando casi profunda y completamente la existencia de la misma.

Se trata de la incidencia de la innovación relativa a las tecnologías de la información y las comunicaciones (TCI) en la competitividad, no ya de las empresas que basan su negocio directamente en ellas, sino de las que se sitúan en sectores diversos para los que las TIC constituyen un instrumento aplicable a sus propias necesidades. La interacción entre la organización abierta e interconectada (open networked organization-ONO) y las nuevas tecnologías de la información-comunicación (en adelante, NTIC), hace que las organizaciones funcionen como un sistema de flujo de informaciones fuertemente motivado por su propio know-how y humanware(9). Dicha tendencia está respaldada por el desarrollo de las sociedades de capital de riesgo que financian la parte "inmaterial" de las empresas innovativas e innovadoras. Por otra parte, la importancia cada vez mayor que adquieren las actividades que movilizan "capital intelectual", "activo inmaterial" o "tecnologías intelectuales", como la fuente principal de ventajas competitivas, genera nuevos ambientes empresariales que emergen del mundo de la I&D, para luego emigrar hacia escenarios más específicamente económicos.

En tercer lugar, la nueva expansión del capitalismo en su fase transnacional y su política de globalización con el surgimiento de las corporaciones diversificadas(10) que se desarrollan en tres direcciones, a saber:

1. Conglomerados multimedia que integran vertical y horizontalmente empresas cuya actividad preferente son los medios de información o entretenimiento. Destacan en el sector de las telecomunicaciones, las siguientes operadoras: NTT/Japón, AT&T/EEUU, Deutsche Telekon AG/Alemania, France Telécom/Francia, BT/Reino Unido, Telecom Italia/Italia, GTE/EEUU, BellSouth/EEUU, Bell Atalntic/EEUU, MCI/EEUU, Nynex/EEUU, Sprint/EUU, Ameritech/EEUU, SBC/EEUU, US West/EEUU, Telstra/Australia, Telefónica/España, Pacific Telesis/EEUU, Telmex/México y Telebras/Brasil. Y de las siguientes firmas productoras de aparatos: Alcatel/Francia, Motorola/EEUU, AT&T/EEUU, Siemens/Alemania, Ericsson/Suecia, NEC/Japón, Nortel/Canadá, Fujitsu/Japón, Bosch/Alemania y Nokia/Finlandia. Un análisis más amplio de todas las experiencias que se están llevando a cabo en los Estados Unidos y Europa en materia de servicios multimedia, muestra la presencia de todas las grandes empresas operadoras de servicios telefónicos (locales, larga distancia, etc.) y de las mayores empresas de televisión por cable (TCI, Time Warner, Continental Cablevisión, Cox, etc.). En dichas experiencias se ofrecen servicios multimedia e interactivos a los hogares situados en zonas geográficas perfectamente delimitadas, empleándose principalmente para ello tecnologías como las híbridas (fibra óptica hasta la urbanización y coaxial hasta el hogar), el ADSL (Asymmetrical Digital Subscriber Line) o el ATM (Asynchronous Transfer Mode). Finalmente, el equipo tecnológico que sirve para el soporte de las experiencias incluidas (servidores multimedia, decodificadores, programas de navegación, etc.) proviene de fabricantes muy conocidos que también están interesados en las posibilidades del mercado multimedia, como Digital, IBM, Hewlett Packard, AT&T, Microsoft,etc. En América Latina los nuevos servicios son un campo de batalla donde un creciente número de empresas privadas lucha contra los antiguos y actuales monopolios. Por ejemplo, empresas telefónicas de Chile y México, CTV y Telmex, y Telefónica de España y Southwestern Bell, entre otros, se están preparando e invirtiendo fuertemente en televisión por cable, aliándose con gigantes internacionales de esa industria, como TCI (Tele Communications Incorporated), principal operador de cable de Estados Unidos.

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(9).- En ese contexto se abre la perspectiva de un "hábitat tecnológico", denominado por Piero Formica, Tecnopolis. Las ciudades y empresas incluidas dentro de las redes territoriales de innovación tecnológica podrán gozar de las ventajas de pertenecer a ámbitos de continentalidad tecnológica. Véase al respecto, FORMICA, Piero (1995): Tecnopolis. Lugares y senderos de la innovación. Editorial GALAC, S.A. 1ra. Edición. Caracas, Venezuela. 256 pág.; CORNELLA, Alfons (1994): Los Recursos de la información. Ventaja Competitiva de las empresas. Ed. McGraw-Hill Interamericana de España, S.A. 1ra. Edición. Madrid, España. 183 pág; TAPSCOTT, Don y Art Caston (1995): Cambio de Paradigmas Empresariales. Ed. McGraw-Hill Interamericana, S.A. Colombia. 365 pág.; MANDEL, Michael J. (1994): El monstruo digital. En: Revista Business Week. Edición Venezuela. La Revolución de la Información. McGraw-Hill. Adaptación realizada por Grupo Gerente. Venezuela. Edición Semestral II. La Economía de la información. Perspectivas. pp. 16-21.

(10).- MURCIANO MARTINEZ, Marcial (1992): Estructura y Dinámica de la Comunicación Internacional. Bosch Casa Editorial, S.A. 1ra. Edición. Barcelona, España. pp.37-38. Subrayado del autor.

2. Conglomerados diversificados, que participan en actividades relacionadas con los medios de comunicación por parte de empresas que actuaban en otros ámbitos. Ejemplo de esta situación en la estrategia por conseguir el máximo poder audiovisual lo muestra la alianza entre ITT y la firma financiera Dow Jones para comprar la televisión de la ciudad de Nueva York WNYC.

La operación tiene su importancia desde el punto de vista del posicionamiento en el sector. Mientras que Dow Jones aporta el financiamiento y las informaciones económicas, ITT a través de la emisora de cable MSG y de Cablevisión System, aporta la emisión de los partidos de los principales equipos de la ciudad. Por lo tanto, la simbiosis es perfecta por cuanto la oferta audiovisual es sumamente atractiva: emisión continua sobre deportes, finanzas y entretenimiento.

En el mercado de telecomunicación alemán operan ya paralelamente a Deutsche Telekon AG, un sinnúmero de corporaciones diversificadas. Deutsche Telekom AG es considerada como la tercera operadora más grande del mundo, entre otros criterios, debido a su potencial económico, a la magnitud de sus redes e infraestructura técnica y empresarial, a la tecnología de punta utilizada, a la cantidad de conexiones telefónicas anuales, a sus actividades empresariales en el extranjero y cooperaciones internacionales o por su accionar en el campo de los medios de comunicación social. Los nuevos operadores, por su parte, se caracterizan por su gran capital, por su larga tradición en la economía alemana, por la diversificación e internacionalización de sus actividades, por sus uniones estratégicas con bancos, empresas de seguros y financieras, por la intensa actividad económica y empresarial en el sector energético, por buscar a grandes operadores internacionales como socios en las nuevas empresas de telecomunicaciones, y por su interés en ofrecer servicios universales de telecomunicación, primeramente en Alemania, más tarde, en el ámbito europeo e incluso a nivel internacional. Participan igualmente en actividades ubicadas en el campo de los medios de comunicación social, en el transporte de señales de TV y radios vía cable y satélite -tanto a hogares como a estaciones de TV y radio- en el campo de los multimedia y en áreas de comercialización y/o producción de los aparatos: desde los receptores finales hasta los ordenadores.

A fines de 1995 existen en Alemania cinco grandes consorcios que se perfilan como los principales competidores de Deutsche Telekom AG en todos los campos de actividades de la telecomunicación, es decir, los cinco están en situación de ofrecer servicios globales, tanto a nivel nacional como internacional: Mannesmann Eurokom, RWE-Telliance, Vebacom, Thyssen Telekom y Viag Interkom.

3. La fusión de conglomerados multimedia o diversificados, según cual sea su actividad predominante. En efecto, la lucha por dominar fundamentalmente el sector audiovisual es feroz. Las principales empresas de comunicación compiten por hacerse con la mayor porción del mercado audiovisual y de entretenimiento. La multinacional del entretenimiento Walt Disney compró Capital Cities, propietaria de la cadena de televisión generalista ABC. El monto de la operación ascendió a 19.000 millones de dólares, pero esperan llegar a facturar 16.500 millones de dólares, cantidad que les situaría en cabeza de los demás grupos audiovisuales estadounidenses. Por sí misma Walt Disney cuenta con un canal de televisión, Disney Channel, que posee 14 millones de abonados sólo en Estados Unidos. Ha comenzado su expansión por el resto del mundo, introduciéndose en el Reino Unido, Alemania, Taiwan y en España. Disney además posee parques temáticos en Estados Unidos, Japón y Francia, además de 400 tiendas repartidas por todo el mundo. Por su parte, Capital Cities/ABC dispone de ocho emisoras de televisión y otras tantas de radio, y en su división editorial cuenta con varias publicaciones diarias y semanales.

Westinghouse Electric ofreció 5,4 mil millones de dólares por la cadena CBS. Esta fusión acapara 15 canales de televisión y 39 emisoras de radio, lo que supone en la actualidad una concentración de medios de comunicación no permitida por la ley, pero que quizá en un tiempo relativamente corto ésta cambiará y la liberalización de este sector ampliará los términos de la actual ley de EEUU. Otra fusión ambiciosa y arriesgada ha sido Time Warner y TBS (Turner Boadcaster System), colocando al grupo resultante en el primer lugar del mercado en el campo de los medios de comunicación, puesto que su facturación alcanzaría la cifra de 18.700 millones de dólares. Time Warner aporta la mayor productora de discos de EEUU, la Warner Music; una de las más importantes productoras de cine y televisión, Warner Brothers; una división editorial con revistas famosas como Time, People y Fortune, entre otras; y por último, la segunda cadena de cable, en