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Comunismo en Cuba

Enviado por latiniando



En este trabajo voy a intentar conseguir dejar en claro la definición, las raíces y las razones del comunismo. Agregaré además un paneo general sobre el marxismo, Lenin y Stalin. El trabajo también trata de una manera muy general sobre el marxismo, Lenin y Stalin. Abarcaré a la vez los derechos humanos en Cuba y como influye todo esto en Cuba ante un líder revolucionario como Fidel Castro

Tanto la antigüedad clásica como la edad media ofrecieron ejemplos de grupos humanos, nunca numerosos, que intentaron vivir, y en ocasiones lo consiguieron, en sociedades con comunidad de bienes. Sin embargo, la aparición del comunismo en cuanto a doctrina y movimiento político coherente y organizado tendría lugar en el siglo XIX, como reacción ante las contradicciones por la revolución industrial y el consiguiente auge del capitalismo.

Concepto:

En el diccionario la definición de comunismo es la siguiente: sistema político, social y económico basado en el materialismo histórico, que aboga por la supresión de la propiedad privada, establece la comunidad de los bienes y confiere al Estado el control y la distribución de estos.

El moderno concepto de comunismo fue elaborado por Karl Marx. Marx considera al comunismo como la fase superior en la evolución histórica de las sociedades humanas.

La sociedad comunista sería una sociedad altamente organizada, de trabajadores libres y conscientes, que poseerían colectivamente los medios de producción. Su advenimiento llevaría consigo la desaparición del estado.

El libre desenvolvimiento de cada uno constituiría la condición del libre desarrollo de todos y, por consiguiente, se harían realidad las relaciones armónicas entre el individuo y la sociedad.

Antecedentes históricos:

El comunismo se encuentra, según Karl Marx -quien se basó en este punto en la investigaciones antropológicas de su tiempo-, en la comunidad tribal, en la que el tipo de propiedad imperante es la colectiva, y el trabajo no persigue la producción excedentaria, sino la estricta subsistencia de la comunidad y de sus miembros. La organización social, muy simple, se fundamenta en la familia y apenas existe jerarquización.

Antigüedad:

En el plano teórico y como antecedente de algunas de las ideas comunistas es usual citar la República y Las leyes del filósofo griego Platón. Este no se conformó con propugnar la comunidad de la propiedad, sino que exigió también que los hijos y las mujeres fueran comunes para todos los ciudadanos. Sin embargo, la doctrina platónica poseía un claro carácter elitista, ya que establecía clases rígidas estructuradas, postulaba el gobierno «de los sabios» y perpetuaba la esclavitud.

El comunismo como necesidad histórica:

El manifiesto comunista. Con la aparición en 1848 del Manifest der Kommunistischen Partet ( Manifiesto del partido comunista), escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, el socialismo utópico se vio rebasado.

El manifiesto constituyó el primer documento programático del denominado socialismo científico. Redactado por Marx y Engels como plataforma reivindicativa de la Liga de los Comunistas, exponía leyes del desarrollo social y afirmaba que la historia de la sociedad era la historia de la lucha de clases. Marx y Engels consideraron que tal procese culminaría con el desmoronamiento del capitalismo y la aparición de una sociedad sin clases: el comunismo. El proletariado tendría la misión histórica de ser el transformador revolucionario de la vieja sociedad y el portador de los intereses de todos los trabajadores.

Fases del comunismo:

En la Crítica al programa de Gotha (1875), Marx consideró que, entre el fin de la sociedad capitalista y la culminación de la revolución proletaria con e advenimiento de la sociedad comunista, se extendería un largo período de transición que él denominó sociedad socialista.

Establecidas las condiciones políticas (dictadura del proletariado) y económicas (socialización de los medios de producción), sobrevirían, sin embargo, en la sociedad socialista elementos fundamentales de la vieja sociedad: relaciones económicas, sociales, jurídicas, intelectuales, etc. Por otra parte, en esta primera fase del comunismo no desaparecería todavía la oposición entre trabajo intelectual y manual, y el insuficiente grado de desarrollo económico y espiritual haría aún necesaria la distribución de los productos de consumo según la cantidad y calidad del trabajo, así como el mantenimiento de las relaciones monetario mercantiles en la sociedad.

Cumplido el período de transición socialista, se instauraría ya la sociedad comunista, etapa superior en la que se haría realidad la propiedad colectiva plena sobre todos los medios de producción y desaparecerían definitivamente cualquier diferenciación entre clases, entre la ciudad y el campo y entre trabajo intelectual y el trabajo manual. El trabajo ya no sería un medio de supervivencia sino una necesidad vital y las fuerzas productivas alcanzarían su más alto desarrollo. Con la desaparición de las clases desaparecerían también el estado y, en palabras de Marx, al gobierno de los hombres sucedería la administración de las cosas. Entonces, el orden jurídico burgués sería definitivamente superado y la sociedad podría «escribir sobre sus banderas: de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades».

Implantación y desarrollo de los partidos comunistas:

Con anterioridad a la revolución rusa ningún partido que propugnara la transformación revolucionaria de la sociedad -se reclamara o no las teorías marxistas- se denominó a sí mismo comunistas. Socialistas o socialdemócrata eran las apelaciones más comunes. No sería hasta 1917 cuando Lenin, con el fin de subrayar la ruptura con los partidos socialistas que habrían apoyado la política belicista de sus respectivos gobiernos en la primera guerra mundial, adoptó para su partido la denominación de comunista.

La aparición de partidos de ideología comunista se remonta, sin embargo, a la mitad del siglo XIX. Ya en 1864 se fundó, por iniciativa de Marx, la Primera Internacional, cuyo propósito era la coordinación de los distintos movimientos revolucionarios y la consecución del estado comunista. La escisión anarquista y el auge de la social democracia alemana, con la fundación del Partido Social Democrático en 1875, condujeron a la ruina a la Primera Internacional, fundada en 1889, se vio pronto dividida en dos grandes tendencias: la facción moderada de los socialdemócratas defendía en la práctica una evolución pacífica hacia el socialismo mediante el empleo de los cauces parlamentarios; los radicales, que darían origen a los partidos comunistas, estaban dirigidos por Lenin -los radicales, que darían origen a los partidos comunistas, estaban dirigidos por Lenin- cuyos puntos de vista compartía el ala radical de la socialdemocracia y postulaban la necesidad de la revolución y el establecimiento de la dictadura del proletariado.

El que sería el Partido Comunista de la Unión Soviética surgió del sector que Lenin encabezaba en el Partido Comunista de la Unión Soviética surgió del sector que Lenin encabezaba en el Partido Obrero Social Democrático de Rusia. Conocido como bolcheviques (mayoritarios) desde que en 1903 se hicieron con su control, los partidarios de Lenin abandonaron, en 1912, el partido, que quedó bajo el control de los mencheviques (minoritarios), cercanos en sus planteamientos a los socialdemocracia moderada. Tras el estallido de la revolución y la toma del poder político por los bolcheviques (que, a pesar de su denominación, habían tenido hasta entonces una presencia minoritaria en el movimiento revolucionario), éstos se dieron el nombre de Partido Comunistas de Todas la Rusias y, en 1925, el de Partido Comunista de la Unión (al crearse la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Finalmente, en 1952 se adoptó la denominación de Partido Comunista de la Unión Soviética. Desde el triunfo de la revolución, la historia de este partido se identificó con la del propio país.

En 1919 se fundaba por Lenin la Tercera Internacional, que tomó el nombre de Internacional Comunista (Komintern). Los partidos que se unieron a ella adoptaron explícitamente la denominación de comunistas y asumieron entre sus fines principales la defensa de la Unión Soviética, «patria del socialismo». La Tercera Internacional fue disuelta en 1943 y reemplazada, en 1947, por la Oficina de Información Comunista (Kominform), desaparecida, a su vez, en 1956.

Tras la segunda guerra mundial, que trajo consigo la toma del poder por los partidos comunistas en los países de la Europa oriental y en China, pronto comenzaron a surgir las primeras diferencias en un movimiento que había sido hasta entonces monolítico. En 1948, Yugoslavia se distanció de la Unión Soviética, y a partir de 1956 se inició un progresivo alejamiento entre chinos y soviéticos, alejamiento que supuso un golpe definitivo a la tradicional unidad de los partidos comunistas. La Unión Soviética intervino militarmente en Hungría ese mismo año y en Checoslovaquia en 1968 para reprimir los intentos de esos países de desarrollar un modelo comunista autónomo. En Iberoamérica, el Partido Comunista de Cuba, que desde 1965 integró en él al resto de las organizaciones políticas de la revolución, mantuvo una línea afín a la Unión Soviética.

Rota la hegemonía del partido comunista soviético, surgieron nuevas vías teóricas y políticas en el movimiento comunista, entre ellas el eurocomunismo, que afirmaba la posibilidad de alcanzar la sociedad comunista dentro de un marco democrático y fue asumido por los partidos comunistas de Italia, Francia, España y Japón, entre otros.

La instauración simultánea del comunismo en el ámbito mundial prevista por Marx no llegó ciertamente a producirse. Sin embargo, de la importancia del movimiento da idea el hecho de que, a finales del siglo XX, un tercio de la humanidad viviera bajo regímenes políticos inspirados en esa doctrina.

El Marxismo

En 1847 ya es evidente su avance hacia la acción revolucionaria. Se afilia a la Liga de los Justos y propone que cambie su nombre por liga de los Comunistas. Esta asociación le encomienda que en colaboración con Engels redacte el Manifiesto del Partido Comunista. En estos años culmina su evolución intelectual.

El Manifiesto Comunista de 1848 constituye la Carta Magna de toda la actividad revolucionaria cumplida desde entonces bajo la inspiración de Carlos Marx. El documento comienza expresando que un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo. Y agrega que todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma: el Papa y el zar, Metternich y Guizot los radicales franceses y los polizontes alemanes.

Cuba

Nombre Oficial: República de Cuba

Extensión: 110.922 km2

Capital: Habana

Lengua oficial: Español

Moneda: Peso

Forma de Gobierno: República socialista unitaria con una cámara legislativa

Religión: Católica

Cuba fue divisada por Colón en su primer viaje a las Indias, el 27 de octubre de 1492. La bautizó con el nombre de Juana, en honor a doña Juana la Loca, aunque posteriormente adoptó la versión castellana de los topónimos indígenas Coabaí o Cubanacán, que designaba respectivamente a la isla y a una aldea interior. En 1511, Diego Velázquez fundó el primer asentamiento en Baracoa, con unos 300 españoles.

Inicialmente la isla se dividió en siete municipios, cada uno de ellos dotado de su propio cabildo, desde el que se trataban los asuntos legales y administrativos. Desde 1515, los cabildos se organizaron con la intención de defender los intereses coloniales frente a las autoridades reales. Además, se fundó en Baracoa un obispado soburdinado directamente a Santo Domingo, que en 1518 se trasladó a Santiago de Cuba.

En las primeras décadas de la colonización, la explotación de los placeres auríferos se reveló poco rentable y contribuyó a diezmar a la población indígena que trabajaba obligatoriamente en los mismos. Desde muy pronto, la isla se convirtió en punto de escala y aprovisionamiento de las numerosas exploraciones que los españoles realizaron a la península de Yucatán, la Florida y la costa del golfo de México, en busca de mayores cantidades de matales preciosos.

Las dificultades a las que tuvieron que hacer frente los colonos españoles fueron las epidemias, los huracanes y los ataques de piratas y navegantes de otros países europeos que trataban de establecer sus propios asentamientos en la isla, con la intención de obtener puertos francos para su comercio. Hacia 1700, un período de calma y prosperidad permitió que la población creciera hasta alcanzar los cincuenta mil individuos. La organización de la flota española comunicaba regularmente casi toda la América hispana con la metrópoli a través de Cuba, lo que aumentó la importancia comercial y estratégica de la isla.

A lo largo del siglo XVIII se intensificó el desarrollo agrícola, que dependió cada vez más de las plantaciones de caña de azúcar y de los esclavos capturados en África. La Compañía de la Habana se fundó en 1740 con el propósito de impulsar este desarrollo, así como de suministrar los esclavos necesarios y agilizar el comercio. Como consecuencia del fracaso de la compañía y de una ocupación inglesa de la Habana durante varios meses en 1762, los ministros de Carlos III emprendieron una serie de reformas destinadas a impulsar la zafra y a centralizar el aparato burocrático.

Cuba fue uno de los pocos territorios hispanos de América que permanecieron fieles a España tras la invasión francesa de la península ibérica. En 1821 surgió un movimiento independentista, pero sus instigadores, entre los que figuraba el poeta José María Heredia, fueron apresados y castigados.

El mantenimiento del comercio de esclavos en la isla ocasionó dificultades diplomáticas en las relaciones entre el Reino Unido y España, que habían acordado terminar con el comercio en 1820. Aunque el comercio de esclavos terminó en 1865, la esclavitud no se abolió hasta 1886. A partir de entonces llegaron a la isla numerosos mexicanos (de Yucatán), indios y chinos con contratos laborales de varios años de duración.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la industria azucarera cubana se convirtió en la más moderna del mundo, llegando a producir por sí sola la más de un tercio de todo el azúcar mundial. Sin embargo, la extensión desproporcionada de las plantaciones dedicadas a este cultivo provocó la irreversible deforestación de extensas zonas de la isla.

El proceso independentista:

La prosperidad agrícola de Cuba atrajo el interés de los estadounidenses por la isla, especialmente en los estados esclavistas del sur, llegando a realizar varias ofertas económicas al gobierno español para que éste cediera su soberanía.

El fracaso de las reformas económicas y políticas en la isla y el incremento de los impuestos favoreció el descontento de los criollos ricos contra la administración española, que perjudicaba sus intereses comerciales. el 10 de octubre de 1868 estalló la primera guerra de la independencia cubana con el grito de Yara, protagonizado por Carlos Manuel de Céspedes. La guerra, llamada de los diez años, se centró principalmente en la región oriental, donde las crueldades del ejército español provocaron el apoyo de la población a los insurrectos. Céspedes fue el primer presidente de la «república en armas», cuyos representantes redactaron una constitución y recibieron el reconocimiento de varios gobiernos latinoamericanos. La superioridad de las fuerzas españolas y la promesa de reformas por parte del general Arsenio Martínez Campos debilitaron el movimiento y, en febrero de 1878, concluyó la guerra con la firma de la paz del Zanjón. Muchos cubanos, entre los que se encontraba el líder nacionalista Antonio Maceo, se negaron a aceptar las condiciones ofrecidas y continuaron la lucha.

La situación económica y social empeoró, mientras se incrementaban las inversiones y las actividades comerciales en la isla. Varias organizaciones políticas activistas en el exilio, coordinadas por el poeta José Martí, organizaban la propaganda en la población nativa como en diversas potencias extranjeras.

La guerra estalló de nuevo el 24 de febrero de 1895, con el grito de Baire, y se extendió rápidamente por toda la isla. Murieron muchos civiles y se destruyeron pueblos y ciudades. Con el pretexto de una inexplicada explosión en el acorazado estadounidense «Maine», atracado en el puerto de la Habana, los estados Unidos declararon la guerra a España el 25 de abril de 1898. La armada estadounidense obtuvo una rápida victoria y el gobierno español se vio obligado a firmar un protocolo de paz en Washington, en agosto de ese mismo año. Por el tratado de París, firmado el 10 de diciembre, España cedió a los Estados Unidos los territorios de Cuba, Puerto Rico, Guam y las Filipinas.

La ocupación estadounidense de Cuba se prolongó desde el 1 de enero de 1899 hasta el 20 de mayo de 1902, período durante el cual los gobernadores generales John Brooke y Leonar Wood intentaron adaptar la isla a los sistemas económicos, educativos y culturales predominantes en ese momento en los Estados Unidos. En 1901 se promulgó una constitución republicana, a la que los estadounidenses hicieron agregar la Enmienda Platt, por la que se reservaban el derecho de intervenir en la isla en determinadas circunstancias y de supervisar sus tratados internacionales, así como su política económica y de asuntos internos. Además, la nueva República de Cuba cedió a los Estados Unidos las bases navales de Bahía Honda (devuelta en 1913) y Guantánamo.

Las primeras décadas políticas de la República de Cuba:

La administración republicana comenzó el 20 de mayo de 1902, con el gobierno del Presidente Tomás Estrada Palma, primer presidente de Cuba independiente, quien se destaco por su honradez y su permanente interés en la educación pública. Este presidente intentó permanecer en el poder tras las elecciones de 1906, lo que dio lugar a la segunda ocupación de la isla por parte de Estados Unidos. El administrador americano, Charles Magoon, introdujo la corrupción y cedió el poder de la isla en 1909 al liberal José Miguel Gómez. Fue a partir de ese momento que la economía cubana creció espectacularmente, a raíz de que los precios internacionales de la azúcar se elevaban notablemente.

La administración de Gómez se caracterizo por un enorme grado de corrupción, desarrollando políticas económicas que ayudaron a determinadas clases sociales, perjudicando a las más bajas. Es por ello que ya en eses momento, los negros dirigidos por Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet comenzaron una lucha de protestas por esa situación. En 1912 hubo sublevaciones sociales y las tropas gubernamentales pusieron fin a las mismas, con el saldo de más de tres mil muertos.

Desde 1913 hasta 1940 los diferentes gobiernos de la isla, se fueron sucediendo con largas y continuos enfrentamientos de los políticos por el poder.

Ya en 1940 el presidente Fulgensio Batista gana la presidencia para el período 1940-1944.

Desde allí hasta el 52 hubo dos períodos de gobiernos democráticos, pero el último, teniendo como titular a Carlos Prío Socarras fue derribado por un golpe militar encabezado por Batista, quien se mantuvo en el poder hasta 1958.

Durante este período la economía de Cuba fue una de las más fuertes de Latinoamérica, pero de la mano de Batista, quien controlaba en forma inequitativa el gobierno, la distribución de riquezas no era pareja.

Este malestar a determinado nivel de la sociedad cubana, produjo y permitió la entrada en escena del entonces joven abogado Fidel Castro, quien el 31 de diciembre de 1958, mediante un acto de guerrilla revolucionaria ( Sierra Maestra ), derrocó a Batista y tomó el poder.

Por "comunismo" se entiende la doctrina marxista

Hay cuatro posibles formas del comunismo que a menudo se confunden. Pueden distinguirse en la siguiente forma:

Comunismo antiguo y primitivo: propiedad común de todos los artículos y servicios dentro de una comunidad en particular, cuyos miembros organizan su trabajo para el bien común. En este caso, se trata de comunismo como forma de vida. Análogamente a una familia. Esto es muy factible en unidades simples y pequeñas, unidas por fines o ideales comunes.

Comunismo utópico: la propiedad común propiciada en una mayor escala, como armazón de un estado ideal. En este caso los ejemplos no son reales, sino completamente especulativos. Incluyen los conceptos o construcciones filosóficos de trabajos tales como la "Utopía" de Tomás Moro y la "República" de Platón, aunque este último limitaba su comunismo a la clase rectora imaginaria de los Guardianes. Es este un comunismo como ideal político, esencialmente ético en su caracter, inadecuado para la economía actual, y nunca alcanzado en ningún estado moderno.

Comunismo moderno: la propiedad común (generalmente propiedad del Estado) e los medios de producción, distribución e intercambio, comp