
Protoestrellas
Nacimiento de una Estrella
La Transformación
de Hidrógeno en Helio
Reacciones Nucleares: la
extinción:
Estrellas Nuevas
La evolución de una estrella y la duración de su vida depende de su masa y su composición química. Sin embargo, se puede afirmar que, en general, las diferentes fases de evolución son casi las mismas para todas las estrellas, mientras que cambia la duración de cada uno de los estadios en cuanto que la vida es mucho más breve para una estrella de gran masa que para una pequeña. Etapas en la vida de dos estrellas de masa diferente. Ambas se forman a partir de una nebulosa (superior izquierda) que se compone de partículas de polvo e hidrógeno gas. La gravedad une este material en glóbulos, cuyos centros se calientan hasta que el hidrógeno comienza a convertirse en helio por reacciones nucleares. Después de decenas de miles de años, la estrella central, con más masa, empieza a agotar su combustible nuclear y explota como una supernova, dejando tras ella un púlsar. Después de unos diez mil millones de años, la otra, con menos masa, comienza también a llegar al final de su vida. Este núcleo se desploma, formando una nebulosa planetaria (inferior derecha).
Conviene aclarar que es improbable que las
estrellas se formen aisladamente; es mucho más verosímil que nazcan
en asociaciones o familias de decenas o centenares de miembros, como ocurre
en los conglomerados. Una nube grande, fría y muy tenue de polvo y gases
se contrae hasta hacerse inestable y dividirse en partes cada vez más
pequeñas y densas. Por último, los fragmentos que quedan, al contraerse,
recalientan los gases
que los componen y se convierten en protoestrellas. Cuando numerosas estrellas nacen juntas,
cabría esperar que se formasen a poca distancia entre sí, debido
a una atracción mutua, como ocurre con las estrellas binarias y múltiples.
Sin embargo, hay estrellas jóvenes y aisladas que se mueven a gran velocidad,
como si huyeran de la
familia en la que han nacido. Probablemente son estrellas expulsadas del
grupo,
quizá por una explosión, como las tres veloces estrellas observadas
en Orión. Una protoestrella, que al principio tuviera
un diámetro de varios años luz,
en un periodo de tiempo
que va desde decenas a centenares de millones de años, se contrae hasta
reducirse a un diámetro millones de veces menor. Es decir: sufre una
contracción gravitacional que hace subir la temperatura,
tanto más cuanto mayores son la densidad
y la opacidad del gas.
Sin embargo, en esta fase la protoestrella es siempre un débil objeto
apenas perceptible o invisible. Por lo tanto desde el momento en que la estrella
comienza a brillar, emite ya radioondas. Al contraerse, la protoestrella alcanza temperaturas
cada vez más elevadas hasta que en su núcleo la temperatura
alcanza 10-12 millones de grados centígrados, necesarios para fomentar
las reacciones nucleares. Desde este momento, el empuje gravitacional hacia
el centro es exactamente compensado por la presión interna, y es entonces
cuando la estrella comienza su larga vida como consumidora de hidrógeno.
En efecto, todas las estrellas emplean el hidrógeno como combustible,
transformándolo en helio. Mientras dure el hidrógeno del núcleo,
la temperatura
y la luminosidad no variarán.
Una estrella comienza la vida como una masa de gas,
relativamente fría y grande, parte de una nebulosa como la gran nebulosa
de Orión (izquierda). Como la gravedad hace que se contraiga el gas,
su temperatura
aumenta, haciéndose tan elevada que provoca una reacción nuclear
en sus átomos. El brillo de una estrella de secuencia principal (centro)
se debe a la energía producida en la fusión
de los núcleos de hidrógeno para formar núcleos de helio.
Se cree que la fase de secuencia principal de una estrella de tamaño
medio dura 10.000 millones de años (se considera que nuestro Sol tiene
5.000 millones de años). Finalmente el suministro de energía se
acaba. Las estrellas del tamaño del Sol acaban su vida como enanas blancas,
que son extremadamente pequeñas, densas y cálidas. Las estrellas
mayores acaban en explosiones espectaculares llamadas supernovas, causadas por
el choque violento de las estrellas.
La Transformación de Hidrógeno
en Helio Cabe decir que cuanto más grande es
la masa de una estrella, mayor es la presión interna necesaria para equilibrar
el empuje gravitacional, pero, dado que mayor presión significa temperatura
más elevada, una estrella de mayor masa tendrá también
una mayor temperatura interna. Por esto, las reacciones se efectuarán
más rápidamente y la producción
de energía será mayor. La consecuencia es que cuanto más
compacta sea una estrella, más caliente y luminosa será. Por ejemplo,
una estrella 10 veces más compacta que el
Sol es unas 10 000 veces más luminosa y consumirá el combustible
nuclear en un tiempo
directamente proporcional a la masa e inversamente proporcional a la luminosidad:
por consiguiente, tendrá una vida de unas 10/10 000 veces la del Sol
(unos 10 millones de años, en lugar de 10 000 millones). Cuando todo
el hidrógeno del núcleo se haya transformado en helio, las reacciones
nucleares continuarán en las capas próximas, hasta que el núcleo
se haya convertido en el 12 % de la masa total. En este punto el núcleo
se contrae y la energía liberada provoca la expansión del envoltorio
externo de la estrella, que aumenta en luminosidad y se enfría, convirtiéndose
en una gigante roja. Reacciones Nucleares: la extinción
Cuando la temperatura del núcleo,
como consecuencia de la contracción, ha alcanzado los 100 millones de
grados centígrados, se originan otras reacciones nucleares, con transformación
del helio en elementos más pesados. Entonces la estrella comienza a contraerse
de nuevo, disminuye su luminosidad, aumenta de temperatura y comienza a pulsar.
Después, la evolución
se orienta hacia la fase de enana blanca, y culmina con frecuencia, pero no
necesariamente, en una explosión, como ocurre con las novas o supernovas,
para terminar en una enana blanca, que sin más fuente de energía
irradia sólo en cuanto que es un cuerpo muy caliente que se enfría
lentamente. Así, se conocen enanas blancas que en realidad son ya anaranjadas
o rojas, en vías de convertirse en enanas negras, ahora estrellas apagadas. Enanas rojas, enanas blancas, estrellas de neutrones, agujeros
negros: esta es una lista de objetos en la que cada uno es más pequeño,
más denso y más extremado en sus condiciones físicas que
el anterior. La compactación es el resultado de la familiar fuerza
de la gravedad, pero las condensadas estrellas que resultan están más
allá de nuestra experiencia normal. Un pedazo del tamaño de una
caja de fósforos del material de una enana blanca contendría la
misma masa que un barco de guerra,
mientras que la misma masa del material de una estrella de neutrones ocuparía
el espacio de una cabeza de alfiler. Un agujero negro está tan colapsado,
que tamaño y densidad
ya no tienen significado alguno. Una enana blanca, que es una estrella de un tamaño cercano
al de la
Tierra, pero con una masa similar a la del Sol, está impedida de
encogerse más por la 'presión degenerada de electrones' --- los
electrones libres no pueden empacarse más juntos. En algunas estrellas,
usualmente más masivas que las enanas blancas, esta barrera es vencida
por la combinación de electrones con protones para formar neutrones,
que se empacan aún mas apretadamente, resultando en una estrella de neutrones.
Una estrella de neutrones tiene una masa cercana a la del Sol, pero tiene sólo
unos 30 Km de diámetro. Una estrella tan diminuta tiene una muy pequeña
área superficial, y no puede emitir mucha de la radiación térmica
que hace brillar a las estrellas normales; aún así, algunas estrellas
de neutrones pueden ser observadas a grandes distancias debido a un tipo completamente
diferente de radiación, una señal de radio
pulsando regularmente. Estas son las pulsares. Las pulsares fueron descubiertas en 1967 por Anthony Hewish
y Jocelyn Bell en el observatorio de radio
astronomía
(ahora el Nuffield Radio
Astronomy Observatory) en Cambridge. Su emisión de radio
característica
es una serie uniforme de pulsos, separados con gran precisión, con períodos
entre unos pocos milisegundos y varios segundos. Se conocen más de 300,
pero sólo dos, la Pulsar del Cangrejo, y la Pulsar de la Vela, emiten
pulsos visibles detectables. Se sabe que estas dos también emiten pulsos
de rayos gamma, y una, la del Cangrejo, también emite pulsos de rayos-X.
La regularidad de los pulsos es fenomenal: los observadores
pueden ahora predecir los tiempos de llegada de los pulsos con antelación
de un año, con una precisión mejor que un milisegundo. Las pulsares son estrellas de neutrones fuertemente magnetizadas,
con campos de intensidad que alcanza los 100 millones de Tesla (1 millón
de millones de Gauss, comparado con menos de 1 Gauss para el campo magnético
de la
Tierra). La rápida rotación, por tanto, las hace poderosos
generadores eléctricos, capaces de acelerar las partículas cargadas
hasta energías de mil millones de millones de Voltios. Estas partículas
cargadas son, en alguna forma aún desconocida, responsables por el haz
de radiación en radio,
luz,
rayos-X, y rayos gamma. Su energía proviene de la rotación de
la estrella, que tiene por tanto que estar bajando de velocidad.
Esta disminución de velocidad
puede ser detectada como un alargamiento del período de los pulsos. Típicamente,
la rata de rotación de una pulsar disminuye en una parte por millón
cada año: la Pulsar del Cangrejo, que es la más joven, y la más
energética conocida, disminuye en una parte en dos mil cada año.
Los pulsares se han encontrado principalmente en la Vía
Láctea, dentro de cerca de unos 500 años-luz
del plano de la Galaxia. Un escrutinio completo de los pulsares en la Galaxia
es imposible, puesto que los pulsares débiles solo pueden ser detectados
si están cercanos. Los sondeos de radio ya han cubierto casi todo el
cielo, y más de 300 pulsares han sido localizados. Sus distancias pueden
medirse a partir de un retardo en los tiempos de llegada de los pulsos observados
en lafrecuencias bajas; el retardo depende de la densidad
de los electrones en el gas
interestelar, y de la distancia recorrida. Extrapolando a partir de esta pequeña
muestra
de pulsares detectables, se estima que hay al menos 200.000 pulsares en toda
nuestra Galaxia. Considerando aquellos pulsares cuyos haces de faro no barren
en nuestra dirección,
la población
total debería alcanzar un millón. Cada pulsar emite durante cerca de cuatro millones de años;
después de este tiempo
ha perdido tanta energía rotacional que no puede producir pulsos de radio
detectables. Si conocemos la población
total (1.000.000), y el tiempo
de vida (4.000.000 de años), podemos deducir que un nuevo pulsar debe
nacer cada cuatro años (asumiendo que la población
permanece estable). Muy recientemente se han encontrado pulsares en cúmulos
globulares. Se piensa que han sido formados allí por la acreción
de materia
en estrellas enanas blancas en sistemas
binarios. Otros pulsares nacen en explosiones de supernovas. Si todos los pulsares
fuesen nacidos en explosiones de supernovas, podríamos predecir que debería
haber una supernova en nuestra Galaxia cada cuatro años. Estas son eventos
espectaculares, y esperaríamos ver más de ellos, si uno ocurre
cada cuatro años. La última supernova observada directamente en
nuestra Galaxia, fue la supernova de Kepler en el año 1604, pero sabemos
que ocurren otras que son menos espectaculares, o que son ocultadas de nosotros
por nubes de polvo interestelares. No está todavía claro, si la
rata de nacimiento de las pulsares y la rata de aparición de las supernovas
pueden ser completamente reconciliadas, o cuántas pulsares pudieran formarse
fuera de los cúmulos globulares, en sistemas
binarios. Los agujeros negros son objetos peculiares con muchas extrañas
propiedades, pero la mayoría de los libros
y artículos han enfatizado sus aspectos exóticos, y opacado su
naturaleza
fundamentalmente simple. La descripción dada más abajo fue hecha
primero por el matemático Francés Pierre Laplace en 1796, de modo
que ni siquiera son un invento moderno! Si se lanza hacia arriba una bola de hierro,
desde la superficie de la
tierra, alcanza cierta altura, y luego cae de regreso. Al lanzarla con más
fuerza,
alcanza mayor altura. Laplace calculó la altura que alcanzaría
para una velocidad
inicial dada. Encontró que la altura aumentaba más rápidamente
que la velocidad,
de modo que la altura se hacía muy grande para una velocidad no demasiado
grande. A una velocidad de 40.000 Km/h (sólo unas 20 veces más
veloz que el Concorde) la altura se hace realmente muy grande - tiende a ser
infinita, como dirían los matemáticos. Esta velocidad es llamada
la 'velocidad de escape' desde la superficie de la
Tierra, y es la velocidad que debe alcanzarse si una nave espacial ha de
llegar a la Luna o a cualquiera de los planetas.
Siendo un matemático, Laplace resolvió el problema para todos
los cuerpos esféricos, no sólo para la
Tierra. Él encontró una fórmula muy simple, que
nos dice que la velocidad de escape, V, está dada por, V=(2GM/R)1/2,
donde G es una constante que define qué tan fuerte es la gravedad, M
es la masa, o cantidad de material en el cuerpo, y R es su radio. Esta fórmula
dice que objetos pequeños pero masivos (o sea, R pequeña y M grande),
tienen velocidades de escape grandes. La luz
viaja a algo más de 1.000 millones de Km/h, y en 1905 Albert
Einstein demostró que nada puede viajar más rápido
que la luz.
La fórmula de arriba puede ser despejada para mostrar qué radio
debe tener un objeto para que la velocidad de escape desde su superficie sea
la velocidad de la luz. La respuesta es, R=(2G/c2)M, donde c es la
velocidad de la luz. Radio De Schwarzschild Para Algunos Objetos Astronómicos
Pulsares
Estrellas Compactas:
Qué Son Pulsares?
Cómo puede una estrella comportarse como un reloj tan preciso?
La única posibilidad para una repetición tan rápida y precisa,
es que la estrella esté rotando rápidamente, y emitiendo un haz
de radiación que barre alrededor del cielo como un faro, apuntando hacia
el observador una vez por cada rotación. El único tipo de estrella
que puede rotar suficientemente rápido sin estallar debido a su propia
fuerza
centrífuga, es una estrella de neutrones.
Cuántos Pulsares Hay En Nuestra Galaxia?
Agujeros Negros
Antes de discutir los agujeros negros mismos, deberíamos primero considerar
brevemente la gravedad.
Qué es un Agujero Negro?
Esta sorprendentemente simple fórmula produce exactamente la misma respuesta
que la obtenida usando la teoría
de la relatividad.
Este radio en particular, R, es llamado el 'radio de Schwarzschild', en honor
del astrónomo Alemán que primero lo derivó a partir de
la teoría
de la relatividad de Einstein. La fórmula nos dice que el radio de Schwarzschild
para la Tierra
es de menos de un centímetro, comparado con su radio de 6.357 Km.
Los
valores para algunos otros objetos astronómicos se dan en la tabla
de abajo.
|
Objeto |
Masa del Objeto |
Radio |
Velocidad de Escape |
Radio de Schwarzschild |
|
Tierra |
0,00000304 |
6.357 |
11,3 |
9,0 mm |
|
Sol |
1,0 |
696.000 |
617 |
2,95 Km |
|
Enana Blanca |
0,8 |
10.000 |
5.000 |
2,4 Km |
|
Estrella de Neutrones |
2 |
8 |
250.000 |
5,9 Km |
|
Núcleo de una Galaxia |
50.000.000 |
? |
? |
147.500.000 Km |
Podría parecer sorprendente que la luz pueda concebirse como comportándose
como un cohete o una bola de billar!
Fue Einstein quien demostró que la luz puede ser considerada como una
colección de partículas, llamadas fotones, que tienen masa, o
más correctamente, energía, por virtud de la fórmula E=Mc2,
que relaciona la energía E con la masa M.
Los fotones siempre viajan a la misma velocidad, la velocidad de la luz, pero
cuando se alejan de un objeto con gravedad pierden energía, y para un
observador externo, parecen ser más rojos. Es este 'corrimiento hacia
el rojo' lo que implica que los fotones que parten de un agujero negro ultimadamente
pierden toda su energía y se hacen completamente invisibles.
Si ni siquiera la energía de la luz viaja lo suficientemente
rápido como para escapar (y nada puede viajar más rápido),
entonces ninguna señal de ningún tipo puede escapar, y el objeto
sería 'negro'. La única indicación de la presencia de tal
objeto es su atracción gravitacional. Lejos de su superficie es como
si un objeto ordinario de la misma masa estuviera allí.
La presencia de su gravedad significa que otros objetos pueden caer en él,
de allí el nombre de 'agujero'.
Y así, un agujero negro es un objeto tan compacto que la velocidad de escape desde su superficie es mayor que la velocidad de la luz.
La velocidad de la luz es de 299.800 Km/seg.
11 Km/seg es equivalente a 40.000 Km/hr.
147.000.000 Km es casi igual al radio de la órbita de la Tierra
alrededor del Sol.
Muchas estrellas son miembros de sistemas binarios, en los que dos estrellas orbitan una alrededor de la otra, con períodos de algunos días o años. Si una de estas estrellas es una estrella de neutrones, el par puede orbitar tan cercanamente que la atracción gravitacional entre ellas es muy grande, y pueden observarse algunos efectos poco usuales. Se conocen varios sistemas binarios en los que la otra estrella es una gigante; en estos casos la estrella de neutrones puede atraer gas de las regiones exteriores de su compañera, y una corriente de gas cae con gran energía sobre la superficie de la estrella de neutrones. Estos sistemas se observan como fuentes de rayos-X. Algunas de las fuentes de rayos-X muestran variaciones periódicas al rotar la estrella de neutrones: estos son las llamadas 'pulsares de rayos-X'.
Un sistema
binario, conocido como PSR 1913+16, consiste de dos estrellas de neutrones,
tan juntas que su período orbital es de sólo 775 horas. No hay
corrientes de gas entre estas estrellas, que interactúan sólo
por su mutua atracción gravitacional. La órbita de una de ellas
puede ser descrita en gran detalle, debido a que es una pulsar.
El período de esta pulsar es de 59 milisegundos, y produce una muy estable
serie de pulsos con una rata de deceleración inusualmente baja. Es, de
hecho, un preciso reloj moviéndose muy rápidamente en un fuerte
campo gravitatorio, que es la clásica situación requerida para
una comprobación de la Teoría
General de la Relatividad de Einstein.
Según la teoría
dinámica
no-relativista, o Newtoniana, las órbitas de ambas estrellas deberían
ser elipses con una orientación fija, y el período orbital debería
ser constante. Las mediciones de los tiempos de llegada de los pulsos han mostrados
diferencias significativas con las simples órbitas Newtonianas. La más
obvia es que la órbita precesa por 42 grados al año.
Hay también un pequeño, pero muy importante, efecto sobre el período
orbital, que se sabe está reduciéndose en 89 nanosegundos (menos
de una diez-millonésima de segundo) en cada órbita.
El período orbital en reducción representa una pérdida de energía, la que sólo puede descontarse por medio de radiación gravitacional. Aún cuando la radiación gravitacional en sí misma nunca ha sido observada directamente, las observaciones de la PSR 1913+16 han provisto buena prueba de su existencia. Es apropiado que este descubrimiento, que es una confirmación adicional de las predicciones de la Teoría General de la Relatividad, fuera anunciado en 1979, que fue el centenario del nacimiento de Einstein.
Estrellas Nuevas
En todas las fases de la evolución estelar, una estrella pierde más o menos materia en el espacio. En efecto, si es verdad que una estrella nace de la condensación de materia interestelar, y si es cierto que algunas estrellas al pasar a través de una nube particularmente densa pueden adquirir otro material, sucede también el fenómeno opuesto: las estrellas pierden, del mismo modo cierta cantidad de la materia que las ha formado.
Se trata de un fenómeno intrínseco a la evolución de cada estrella. Al principio de su vida, cuando la estrella es todavía una protoestrella, parte del gas de las capas periféricas se dispersa, barrido por la energía proveniente del centro de la nube. Cuando una estrella se convierte en adulta, continúa perdiendo materia de varias maneras, ya sea como el Sol con sus erupciones y por el viento solar, a causa de la proximidad de una compañera que la perturba, o bien por rotación rápida. Cuando la estrella se ensancha y se transforma en una gigante roja, la gravedad superficial se reduce y los gases huyen más fácilmente. Luego, mientras la estrella atraviesa sus últimas fases, puede ocurrir la explosión. A través de este proceso las estrellas restituyen una materia distinta a la de la nube que las originó, pero es un material que ha sufrido reacciones nucleares y por tanto resulta enriquecido de elementos pesados elaborados en los núcleos. Es una materia rica en cenizas que, al mezclarse con la de las nubes interestelares, constituye las nuevas estrellas.
Estas nuevas estrellas serán más diferentes de las estrellas más viejas cuanto más enriquecidas de elementos más pesadas que el hidrógeno estén las nubes. El Sol es una estrella de segunda o tercera generación, formada por materiales utilizados en parte por estrellas de generaciones precedentes.
Trabajo realizado por:
Pablo Correa
Trabajos relacionados
Ver mas trabajos de Otros |
|
Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.