La conquista de México Tenochtitlan.
La expedición de Cortés es la tercera que envía Diego de Velázquez gobernado de Cuba con fines de exploración y comercio. Tocan tierra en Yucatán. Encuentran a Aguilar, español que ha aprendido la lengua maya. En Campeche obsequian a cortes a la India Malí sí, que habla nahuatl y maya.
Funda Veracruz, Moctezuma le pide no continuar. Confunde a los emisarios con sus caballos y cañones. Cortes al avanzar hacia el interior, se da cuenta de las fuertes rivalidades entre los indígenas. Al llegar a Tlaxcala derrota a Xicotencatl y establece una alianza con los tlaxcaltecas.
Avanza por sola y protestando una posible emboscada realiza la matanza de Toluca. Llega a México, Moctezuma lo recibe y le entrega simbólicamente la ciudad, cortes hace que le muestran los libros de tributos y los mapas de la tierra. Llega a México un mensajero del resguardo de Cortés en Veracruz, le avisa de una expedición capitanea por Pánfilo Narváez con órdenes de aprehenderlo y regresarlo a Cuba.
Cortés hacer prisionero a Moctezuma, deja a Pedro de Alvarado a cargo de la ciudad, sorprende a Narváez y lo derrota. Alvarado permite una celebración religiosa e intenta despojar a los indígenas de sus joyas ceremoniales, desencadena la matanza del templo mayor, y de esta manera se realiza el levantamiento de los mexicas en Tenochtitlan.
Cortés regresa a México en medio de una rebelión de mexicas y se lamenta que estallara la rebelión. Los mexicas mantienen sitiados a los españoles que se han atrincherado en el palacio de Moctezuma. Cortés intenta apaciguar la rebelión utilizando a Moctezuma pero los tenochcas se sienten traicionados por su emperador y esto culmina en el asesinato de Moctezuma.
Los españoles son superados por los mexicas Cortés huye por medio de puentes portátiles, pierde mucha gente y casi todo el botín "es la derrota, la noche triste". Cortés se refugia en Tlaxcala durante el camino es atacado por grupos indígenas logra derrotar a algunos en Otumba. Los mexicas se dedican a reconstruir la ciudad no creen que los españoles regresen.
Estalla una peste de viruela en la ciudad, traída por un negro de la expedición de Narváez. Muere por la peste Cuitlahuac sucesor de Moctezuma.
La peste a diezmado a la población y los españoles vuelven sobre la ciudad, Cortés Corta los abastecimientos y establece alianzas entre los pueblos contra los mexicas. Al mismo tiempo que avanza el cerco de cortes, se suceden riñas internas entre la clase dominante, y son asesinados todos los príncipes y los hijos de Moctezuma. Cortés, fuertemente apertrechado arrasada la ciudad.
Los mexicas están desmoralizado, "donde están nuestros príncipes", "quién es el que nos inspira valor". Los tenochcas que aun quedan hacen base en Tlatelolco y se enfrentan a los españoles, hacen cautivos a algunos españoles y varios indígenas aliados de los mismos y los sacrifican frente al ejército de Cortés.
El hambre azota la ciudad, mientras que los españoles y sus aliados forman un numeroso ejército. Perece Tlatelolcatl uno de los últimos jefes mexicas, la rebelión comienza extinguirse. Capturar a Cuauhtemoc último emperador mexicas el día 13 de agosto de1521, con lo que el episodio de la conquista de México Tenochtitlan llega a su fin.
La ganadería.
Los problemas técnicos y humanos que afrontó la agricultura no se presentaron en y desarrollo de la ganadería. En el campo de la riqueza ecuatorial la cultura indígena no ofreció a los conquistadores ninguna especie de ganado. La introducción inicial de las diversas especies de ganados en cantidades reducidos por las dificultades de transporte se transformó en una fabulosa población animal. Los reales de minas utilizaron la ganadería como fuerza motriz, de carga y fuente básica de alimentación. Los mayores problemas suscitados por la ganadería derivaron de su progresivo aumento.
El ganado caballar fue el primero en hacerse presentes como cabalgadura. Algunos nobles y caciques indígenas alcanzaron el privilegio de poseer caballo, distinción que por ley se les restringió más tarde. La rápida multiplicación del ganado caballar redujo su precio y hasta los españoles y mestizos pobres dispusieron de caballo.
Las telas de abrigo exigidas por el clima y la costumbre europea, hicieron que el ganado lanar u ovino ocupara lugar destacado en la incipiente economía colonial interna, lo mismo que de ganado caprino, este último muy solicitado por la dieta de los peninsulares y conveniente por su adaptabilidad a tierras secas y quebradas. Los miembros del clero, cuyo vestuario también requería lana como materia prima, resultaron empeñosos propulsores de ganado ovino, fomentando la crianza del mismo.
Peonia era una porción de tierra de 50 pies de ancho y 100 de largo. La caballería media 100 pies de largo y 200 de ancho (0.41 Km2). Por lo común se le conoció, con el nombre de sitios de ganado. Estos limites fueron el origen de la estancia, unidad ganadera de la Nueva España. Las medidas citadas datan de 1513 y fueron aplicadas hasta que se dio la evolución del sitio a la estancia, unidad ganadera peculiar de la Nueva España. Las medidas situadas datan de 1513.
Los dueños de las estancias Toluqueñas, saturadas de ganados trasladaron sus rebaños a la inmensa zona comprendida entre el río San Juan y Zacatecas. La región adyacente más tarde conocida como el Bajío, se transformó en el sostén agropecuario de la minería guanajatense.
El proteccionismo del gobierno central se manifestó en las instrucciones recibidas por los Virreyes. Así, las dadas a Velasco, 1550, serían las de comisionar a un oidor de la audiencia para que visitara las estancias sin ser requerido por los indios y viera si estaban en perjuicio. En la nueva Galicia, la falta de población aborigen sedentaria, contribuyó al aumento de ganado que se dispersó con entera libertad por tierras que nadie reclamaba. D.
Medidas encaminadas a precaver los daños de labranza y pueblos indígenas fue la de establecer la distancia que debía separar sus propiedades de las estancias de españoles. Las ordenanzas del 26 de mayo de 1567, modificadas por reales cédulas de 1687 y 1695. Las primeras debían haber un espacio de 1000 varas entre las estancias y los poblados; las cédulas reales alargaron la distancia a 1100 varas.
La institución de la Mesta fue la asociación de dueños del ganado formado por propietarios de estancias que a la ves la eran de ganados. El cabildo de la ciudad de México estableció en 1529 la organización de la Mesta local. En 1537 el cabildo promulga las primeras ordenanzas autorizadas por el virrey de Mendoza en 1539. los alcaldes de la Mesta estaban facultados para perseguir delitos de robos de ganado y castigar a los culpables. denunciaron mitad
El auge de la ganadería era palpable a mediados del siglo XVI en 1553 las estancias de Jilotepec tenían entre 20 y 30 mil cabezas de ganado menor. Dos años después, 1555 el Valle de Matalcingo 60 estancias sumaban más de 150 mil cabezas de ganado vacuno yeguas.
A partir de 1580 se empezó a observar una reducción apreciable en la multiplicación del ganado. No puede hablarse de una decadencia generalizada de la ganadería, sino más bien de un proceso natural de reajuste exigido por las condiciones del medio ya estabilizado en el XVII; reducción de pastos, uniformidad de las razas de ganado existentes, población consumidora limitada, legislación restrictiva que fijó límites a la estancia y número de animales. Todo orientándose a una nueva situación económica; ganadería y agricultura se van reuniendo en una forma de explotación más racional y utilitaria; la hacienda.
La minería.
El atractivo de los metales preciosos fue un factor importante en la conquista de la nueva España, se fueron descubriendo las grandes minas de plata. Zacatecas, descubierta en 1546. se convirtió en la segunda ciudad más importante de la nueva España. En 1552, las minas y Pachuca empezaron a explotadores. En 1554, descubren las minas de la región del Norte. En 1564, comienzan a explotar se las minas de Guanajuato.
El minero se enfrentó a muchos problemas en el siglo XVII, la escasez de mano de obra indígena se resolvió tratando de equilibrar las demandas de los mineros con las necesidades de los pueblos de indios en 1631, se autorizó un repartimiento limitado al 4% de los varones indígenas de un pueblo mayores de 18 años para las minas; también se facilitó la obtención de negros esclavos; trató de atraerse a las minas trabajadores asalariados ofreciendo un jornal de cuatro reales diarios, superior al pagado por muchos agricultores. Sin embargo, la mano de obra faltó. En el siglo XVII, decae sensiblemente la producción de plata.
Hubo otros problemas como la técnica extractiva de la plata se utilizaba la amalgamación con él azogue cuya producción quedó supeditada a este ingrediente. Declarado monopolio de la corona desde 1559. la irregularidad de los suministros hizo que el procedimiento de repartir equitativamente los azogues por mano de oficiales, pero no hubo el resultado positivo, siguieron dominando la preferencia y la especulación. A mitad del XVII, la producción de plata se reduce tanto que la economía de nueva España se repliega dentro de sus fronteras.
Transformaciones sociales.
Nueva España, deja de ser un lugar colonizado y de avanzado para los españoles, y se convierte en un país. Se crea la hacienda, como centro productor y centro de vida autosuficientes; se configuran nuevos complejos económicos.
Los encomiendas.
En cuanto a servicios religiosos la encomienda siempre fue muy deficiente, en lo que toca a Mercedes de encomiendas, la corona más bien confirmo, no siempre que buen grado, lo que aquí se había hecho. La corona hizo esfuerzos por evitar la aparición de nuevas encomiendas y su continuidad, así como hacer que los tributos de indios entraran al Real erario.
En el XVII la encomienda se encontraba en total decadencia, desde 1570 en adelante los encomenderos no gozaban del servicio personal de sus encomendados.
Así surgió el repartimiento; servicio retribuido con un salario. Los hacendados optaron en muchas ocasiones por pagar el tributo al encomendero, y alegaban que los indios preferían estar en la hacienda y no en los pueblos sujetos a encomienda.
La abolición legal y definitiva de la encomienda en el siglo XVIII fue un hecho ya consumado en el XVII.
Los obrajes.
La industria textil en nueva España implicaba competencia para uno de los principales productos de Castilla. El virrey Enríquez trató de impulsar la exportación de lana novohispana a la península ibérica. Las necesidades de un consumo local hicieron qué los obrajes en que se elaborarán telas de lana, algodón, jergas, frazadas sombreros y aún algunos en que se labraba la seda. Se extendieron a los principales centros del virreinato.
El obraje resultaba una empresa cuestionable, la principal inversión era la mano de obra. Empleaban a personas condenadas por diversos delitos a la prestación de servicios forzosos; a los trabajadores contratados, trataban de retenerlas endeudándolos con el adelanto de salarios y pagos en especie que les daban a elevado precio.
Se conceden nuevas licencias para abrir obrajes advirtiendo que no se emplean indios, o, en los casos en que se permitía, se solicitaban condiciones de buen tratamiento. México, Puebla, Oaxaca y Valladolid. En 1599 estas ciudades, por ser cabezas de obispado, se facilitarían las visitas de autoridades civiles y eclesiásticas que velan por el buen tratamiento y libertad de los trabajadores.
Las autoridades se empeñan en reducir los obrajes, ante las quejas por el mal tratamiento de los indios, se trató de que los obrajes adquirieran esclavos negros, no se llevó a la práctica porque resultaba excesivamente costosa.
Producción y demandas son imposibles de calcular debido al deficiente control y a la abundancia de obrajes y obrajuelos que escapaban de las visitas de las autoridades.
La república de los indios
La república de los españoles.
Castas y gente menuda
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El ejercicio del poder.
La situación económica y social hasta 1750
De 1640 a 1740 transcurren el llamado siglo de la depresión económica, sin duda los menos conocidos del periodo colonial, no parecen ocurrir hechos importantes.
Nace la hacienda y peonaje; sé naturalista la compra de cargos públicos y se difunde la concepción de patrimonio de los mismos; se establece la potencia económica y política de las corporaciones: iglesia, comerciantes, hacendados; se arraiga el dominio de una minoría blanca sobre la gran masa de indios y castas.
En este siglo como en el anterior El factor más influyente en la formación de la nueva sociedad es el sector externo; la relación con la metrópoli que veía las colonias como inagotable fuente de recursos para sus competencias con las potencias del viejo mundo. De ahí que el comercio y la minería intervinieran tan poderosamente en la economía de la Nueva España. Como consecuencia el siglo de la depresión, será también el del recurso interno, la de la formación de una economía colonial que tratará de adecuar sus sistemas de producción y de intercambio a los requerimientos locales.
Hasta hace poco se aceptaba la tesis de que el XVII, fue de depresión económica general se afirmaba que el catastrófico derrumbe de la población indígena durante el XVI heredó al XVII una aguda escasez de mano de obra que afectó todas las actividades económicas.
Se descubrió la existencia de una aguda crisis comercial en el XVII, por la máxima actividad en el tráfico trasatlántico en el periodo que va de 1596-1620.
Durante ese periodo la nueva España ocupó El papel principal como exportador de materias primas y como importador de artículos europeos, pero a partir de 1620 esta situación cambió en forma radical.
Las importaciones sufren un descenso de 20%, la nueva España ya no era un exportador exclusivo de oro y plata.
Se obligó a buscar capital dentro de la propia colonias. Y lo encontraron en los llamados mercaderes de la plata, en los comerciantes de la sólo de México. Quienes junto con la iglesia, eran los únicos que disponían de capital líquido.
La minería como la agricultura, la ganadería y el comercio dejan de atender los requerimientos de la metrópoli para convertirse en actividades dedicadas a satisfacer las necesidades internas. Incluso se transforman actividades tan tradicionales como la agricultura y promueve la aparición de una nueva agraria. Pero a partir de 1600 el derrumbe de la población redujo considerablemente el tributo y la agricultura indígena.
Desde 1600 comienza el desarrollo de la hacienda y el rancho manejado por españoles. La encomienda y el repartimiento forzoso de trabajadores fueron sustituidos desde 1632 por la contratación libre y remunerada de los operarios, por lo menos en derecho y en ciertas regiones de economía más desarrollada.
por causa del derrumbe de la encomienda se forman los peones acasillados, forma de trabajo que se prolonga hasta principios de siglo XX
El derrumbe demográfico fue aprovechado por los hacendados para ocupar tierras de las comunidades, ensanchar sus propiedades y comenzaba a dominar los reducidos mercados.
El estímulo de esta economía fuertemente arraigada en su región fue la minería, que a su ves rompió durante este mismo siglo las muchos ataduras que la unión con el sector externo.
Aquí sé la el auge de prisiones como Zacatecas provocados en gran medida por las exigencias de la metrópoli, que primero redujo el abasto de mercurio para enviarlo a Perú y luego obligó a los mineros a pagar deudas atrasados, produciendo la inversión directa en la explotación de los yacimientos.
Esta hacienda fue la quien desarrolló durante el siglo XVII en los alrededores de las ciudades de México, Puebla y Guadalajara. Su precisión consolidación a lo largo de esta canturía es uno de los hechos económicos y sociales más importantes de la historia colonial. Entre otras cosas, su desarrollo precipitó los cambios síntesis, si en el siglo XVI la agricultura y el abasto de productos agrícolas dependía de la población indígena, desde mediados del siglo XVII ya no ocurre lo mismo, para estas fechas los españoles habían creado una agricultura manejaba por ellos.
En suma, puede crisis que no hay depresión económica en la nueva España, pero sí una crisis profundos Sicilia di un nuevo ordenamiento de la dicotomía y la sociedad. Durante el siglo XVI insistió un sosiego señorial que vivía de la explotación del indígena, en el XVII la población blanca había creado una nueva economía, manejada. Los consumos unos sistemas más capitalista los que señoriales.
Las consecuencias sociales y políticas de esta transformación fueron también considerables se le otorgó a la minoría blanca los medios para asegurar su dominio sobre la población indígena.
La iglesia sufrió cambios profundos entre 1550 y 1630 perdió el fervor misionero de los años iniciales y cerró las puertas a las ideas renacentistas que en aquel tiempo algunos soñaban aplicar en la nueva España. La corona cedió a la iglesia el impuesto del diezmo.
Su en las canchas, pueblos y ciudades pequeñas eran la autoridad máxima ante quien se exponían los conflictos y problemas, además de representantes de la iglesia y el estado desempeñaban múltiples funciones.
En un escalón inferior al ocupado por la iglesia y el consulado de comerciantes estaban los grandes mineros y agricultores. El vuelco que en el siglo XVII experimentó la economía hacia la autosuficiencia fue esencial para la consolidación y mineros y agricultores. La minería fue vistosa durante este siglo, la escasez de capital y el bajo nivel tecnológico fueron impedimentos serios para su estabilidad económica. En cambio, las transformaciones que afectaron a la agricultura fueron determinantes en la aparición del grupo y fueron ricos y hacendados.
A mediados de siglo estos grupos ligados por intereses económicos, procedencia étnica y lazos de parentesco. Integraban la minoría y efectiva y realmente dirigía la colonia. Era la iglesia y no la fuerza civil la que mantenía la paz en la colonia y quien unía los diversos grupos étnicos y sociales en un solo bloque de creyentes. Era ella quien socialista, a la población. Estas enormes tareas de gobierno y consumación social le reparó privilegios y poderes que más tarde, cuando el estado trató que cancelamos, habría de originar uno de los conflictos más arduos y prolongados de la historia mexicana.
Las reformas implantados puro los Borbones buscaban remodelar tanto la situación interna de la Península como sus relaciones con las colonias. Se pretendía absorber todos los atributos del poder que se habían delegado en grupos y corporaciones así entonces se pretendía asumir la dirección política, administrativa y económica del reino.
Para comprender mejor la importancia dices estas reformas comienza oposición que suscitaron cuando se intentó su aplicación debe recordarse las características más importantes del gobierno creado por los Habsburgo. Se inspiraron en la doctrina de Santo Tomás, dos principios condensa esa doctrina:
1. - la sociedad y el orden público que la envuelve están regidos por preceptos hubo leyes naturales externas e independientes de la voluntad humana. Una virtud de estas leyes, la sociedad ha sido naturalmente organizadora en un sistema jerárquico en el cual cada persona o grupo cumple propósitos que, rebasando a personas y grupos, tratan de satisfacer los fines del orden natural.
2. - las desigualdades inherentes a esta sociedad jerarquizada supone que cada persona acepta la situación que le corresponde en ella y el cumplimiento de las obligaciones relativas a esa situación.
Estos principios de la filosofía política española formaron la conducta y los conflictos políticos de la sociedad colonial el principio de y toda sociedad, independientemente de su organización y religión está gobernada por leyes naturales, permitió la incorporación de los indios y de sus formas de cubiertas dentro del imperio español. La idea de que la sociedad se divide naturalmente en partidas orgánicas, a las cuales ley está asignadas diferentes jerarquías y señalados derechos y obligaciones relativas a su situación, legalizó la desigualdad social y la diferencia funcional que se creó en nueva España inmediatamente después de la conquista.
La recompensa de servicios mediante el otorgamiento de prebendas y la dotación de privilegios es uno de los rasgos típicos de la forma de dominio tradicional como arraigo en nueva España con gran fuerza y creó grupos y cuerpos extraordinariamente diferenciados.
En lugar de un proceso que hiciera a todos los ciudadanos iguales ante la ley y el estado burocrático se promovió una diferenciación de clases.
Finalmente, debe agregarse si esta racionalidad política interna del sistema crea barreras muy grandes al desarrollo racional de la economía el patrimonialismo es naturalmente opuesto al desarrollo racional de la economía por la arbitrariedad, que impone y distribuye la carga tributaria.
Las reformas político – administrativas.
Las reformas Borbónicas tuvieron cumple sentido político final cancelar una forma de gobiernos e imponer otras.
En fuegos España la corporación más poderosa tanto por su fuerza moral como por su riqueza y las funciones políticas que presenta, era la iglesia, y especialmente el clero regular. Los borbotones intentaron reducir la fuerza del clero asegurar prohibiendo la fundación de nuevos conventos en América. La compañía de Jesús, la orden más conflictiva por su adhesión al papa. Por su influencia indisputada en la educación superior, por su gran riqueza y su carácter independiente, fue sorpresivamente expulsada de todos los dominios americanos en 1767.
Sin duda el golpe más serio que afectó a la iglesia fue la Real cédula sobre enajenación de bienes raíces y cobro de capitales de capellanías y obras Pías para la consolidación de vales reales, expedida el 26 de diciembre de 1804. esta Real cédula extendía a la nueva España la política de desamortización que los Borbones habían comenzado a aplicar en España desde 1798. pues mandaba recoger como préstamo los capitales que se sacara de la venta de los bienes raíces de la iglesia, así como el capital circulante que ésta poseía o administrador en las colonias.
Esta estructura y destino especial que los bienes de la iglesia y la nueva España explica que la ejecución de la Real cédula provocara las más violentas y generales reacciones contra la metrópoli. Con excepción de los comerciantes ricos la célula afectaba a los principales sectores económicos de nueva España, y sobre todo a la agricultura.
La reales audiencia, la institución si más poderosa después del virrey, fue objeto de cambios que aceptaron su composición. Además de servir como asesor y consultó del virrey en muchos asuntos, estaba integrado por oidores y alcaldes del crimen (criollos y mestizos) aunque los reglamentos de la misma decían que éstos integrantes no podían ser más que españoles.
Entre las reformas administrativas de esta época como debe mencionadas la di los alcaldes mayores. Sus facultades comprendían y conocimiento en primera instancia de la jurisdicción civil y criminal en los pueblos de indios pero como ocurrió con casi todos los funcionarios de este tipo, los bajos salarios hicieron qué los alcaldes mayores violan los principios básicos de su cargo, es decir proteger al indígena. La corona les exigía a ellos y a sus tenientes letrados, una fianza y la presentación de fiadores para asegurar el pago de los impuestos que ellos recolectaban.
El crecimiento en la economía obedeció a causas más profundos que las reformas borbónicas. De condiciones específicas de la estructura social y económica de la nueva España. Condiciones internas. Se observa en el cuadro un lento, pero progresivo aumento de la población, como prueba de esto.
la población
Se observó una recuperación importante de la población de la nueva España en la segunda mitad del siglo XVI.
Hay una distribución de los habitantes geográficamente desigual, México, Puebla, Guadalajara, Michoacán, Querétaro y Guanajuato es la zona más poblada, seguida por la región sudeste; Oaxaca y Yucatán, dejando casi sin blanco la faja más cercana a las costas y la extensión de tierra que pasó luego a los Estados Unidos.
La colonización del Norte que se inicio desde mediados del siglo XVI hasta la segunda mitad del XVII, por nuevos filones de plata.
La penetración de rusos, anglosajones y franceses en la frontera norte provocó una corriente migratoria que dio lugar a la formación de nuevos reales de minas. Los reales de minas más al sur, los presidios militares y las misiones jesuitas y franciscanas casi nunca formaron poblaciones de más de mil habitantes, como en el norte minero, el rasgo distintivo de estas aglomeraciones era volverse autosuficientes y autárquicas.
Los bienes que no se producían en el lugar se traían del centro, en caravanas que tardaban meses en hacer el difícil recorrido de las regiones desérticas, montañas y ríos, además de planicies desoladas. Se formo una sociedad y una economía distintas de la del centro y sur. Los pobladores se habituaron a bastarse a sí mismos porque allí no había indios de paz que trabajaran por ellos.
El Bajío desde 1790, era señalada como la más densamente poblada de todo el Reino. A diferencia del centro del país, se desarrolló una población no aglomerada en una u dos ciudades, si no en islotes que eran interdependientes entre sí.
Las comunicaciones entre esas ciudades eran débiles, era notable su dependencia del centro del país. De cresta manera todas las transacciones eran controladas desde la ciudad de México. Así entre más lejos estaba una población del centro, más dependía de él. Esto explica que hacia 1689 gran número de españoles residentes en la ciudad de México, se dedica al comercio. Después de comercio, los españoles de la península, monopolizaron la burocracia, la gran mayoría de los altos puestos eran de españoles.
Los españoles nacidos en México siempre fueron considerados como una raza de segunda clase, no podían aspirar a puestos políticos, estuvo los orillo a convertirse en abogados, sacerdotes o militares. En ello encontraron los fundamentos ideológicos para darse cuenta de su condición de ciudadanos de segunda clase. Asimismo, fortalecieron la conciencia de un sentido patriótico, de este grupo saldría más tarde la ideología y los caudillos de la revolución de independencia.
La fuerza de trabajo en y si sustentaba la sociedad tuvo una recuperación importante en el siglo XVIII.
El comercio exterior y la minería.
Al hablar del comercio exterior hay que referirse a los almaceneros de la nueva España, y sus contrapartes de Sevilla. Un acuerdo común unió a los comerciantes de uno y otro lado; mantener el monopolio comercial para su beneficio exclusivo.
La corona tuvo un control excesivo del tráfico con las colonias, con lo que el comercio exterior quedó rezagado ante el de otros países.
Cuando en 1778 los Borbones liquidaron el sistema de flotas y otorgaron libertad a todos los puertos y comerciantes americanos para realizar sus transacciones con España. Fueron los pequeños comerciantes del interior quienes más resueltamente se identificaron con estas medidas, aprovechando la coyuntura para oponerse al consulado de México.
La primacía de la ciudad de México fue también vulnerada por el contrabando, otra consecuencia del sistema comercial Los fletes altísimos que se cargaban a las mercancías para cubrir el costoso transporte de las flotas, de los múltiples impuestos que la corona imponía al comercio para obtener los ingresos que no le daban en la península, aumentaban el precio de venta de estas mercancías que invitaba al contrabando.
Se le otorgo a Inglaterra el permiso de la trata de negros con la nueva España, más un permiso para introducir mercancías en Veracruz, y otros puertos. Por estos conductos y el contrabando, los ingleses inundaron los mercados de la nueva España con mercancías baratas y calidad.
Las guerras de la metrópoli con Inglaterra y otros países, lograron que Inglaterra impusiera un bloqueo hacia las colonias, con lo que se aumentó el tráfico con navíos norteamericanos que sirvieron de enlace entre las colonias y la corona. A principios del siglo XIX y comercio estaba profundamente penetrado por los intereses comerciales del vecino del Norte, y la mayor parte de las transferencias se hacían en bancos norteamericanos.
La agricultura.
La agricultura experimentó un desarrollo aún más vigoroso; pero no fue parejo el crecimiento rápido de la producción en el Bajío, Guadalajara, Michoacán y el norte extremo.
En el norte extremo, los cueros, el ganado en pie, la lana y las carnes saladas representaban los principales productos de exportación de estás zonas. La región central y sur del país siguió el crecimiento general.
Chalco, Atengo y en el valle de Toluca, satisfacía la demanda del gran mercado de la capital. El trigo y la cebada los importaba del Bajío y de Puebla. Los valles de Puebla Tlaxcala, productores importantes de maíz, frijol; redujeron sus sembradíos de trigo.
La grana cochinilla tuvo un gran desarrollo en la primera mitad del siglo XVIII en Oaxaca, pero se estanco y decayó a finales del siglo.
En la intendencia de Veracruz, el cultivo de cereales tradicionales cubría sobradamente las necesidades internas, y con frecuencia se quemaba gran es parte de la producción de maíz. Falta de compradores. Durante y siglo XVIII los cultivos de la caña de azúcar y la vainilla, se desarrolla.
La agricultura del Bajío, Guadalajara, Michoacán y el norte era más comercial y estos orientada a mercados situados fuera de la región. La que se practicaba en el centro y sur se auto consumía que gran parte y sólo una porción pequeña de ciertos cultivos salía al exterior.
El Bajío, Guadalajara, Michoacán y el norte los dueños de la tierra son criollos, mestizos y castas, sin que falten los españoles e indígenas, pero que número reducidos.
El mercado género estas diferencias; uno amplio, abierto y en expansión. , Se sumó en el Bajío y el norte. Cuya penetración en ese mercado dependía de su capacidad de ofrecer precios bajos, la reducción de los precios no podía conseguirse rebajando los salarios o explotando más la mano de obra, porque esta era escasa.
A la inversa, la agricultura que se desarrolla durante y siglo XVIII en la parte central y sur del país arrastraba la herencia de las practicas indígenas tradicionales, y las deformaciones de la hacienda latifundista, que se había edificado sobre la explotación de la mano de obra y el control monopolico de los reducidos mercados urbanos.
En nueva España, la crisis agrícola originados por la reducción violenta de las cosechas fue mucho más intensa y dramática que en las sociedades europeas de la misma época porque la mayor parte de la población dependía de un solo producto, el maíz. El hambre, las caravanas de inmigrantes, la propagación de enfermedades y el incremento de los desocupados y mendigos, creó un ambiente de tensión y zozobra en las ciudades que culminaba en el motín o el incendio de las casas y graneros de los acaparadores.
Apenas se difundía la noticia de la pérdida de las cosechas, pequeños y medianos agricultores eran asediados por los acaparadores, quienes los presionaban a vender las pocas reservas que tenían del año pasado.
El campo se quedaba sin reservas desde los primeros días de crisis.
Cuando la mayoría que la población padecía, los hacendados y acaparadores obtenía sus máximas ganancias al vendedor a precios altísimos los granos y alimentos. Esto hacía a la hacienda una unidad beneficiaria de los efectos de la crisis, también le obtuvo el monopolio de la oferta de alimentos cuando todos sus competidores estaban arruinados
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La desigualdad periódica de las cosechas afecto asimismo el régimen de propiedad de la tierra, los pequeños, medianos y grandes agricultores muestran que en tanto los últimos siguieron produciendo al año siguiente de la crisis, los primeros y los segundos se reponían con gran dificultad, o no lo lograban y hasta dejaban de ser propietarios. Pero así como el pequeño agricultor no soportaba dos o tres años malos, el gran hacendado difícilmente sobrevivir a tres o más años continuamos de buenas cosechas y precios bajos. Todos los estudios recientes muestran que una familia muy pocas veces lograba conservar sus tierras más allá de la tercera generación.
La iglesia con enorme peso social, político y moral, le abrió tres vías para intervenir directamente en la agricultura; 1) como propietaria; 2) como receptora del impuesto pagado por los agricultores, y 3) como prestamistas de la mayor parte de los agricultores.
Uno de los soportes sobre los que se levantó la potencia de la iglesia fue el diezmo. Era un impuesto sobre la producción bruto. El pago del diezmo se hacía en especie, pues en ciertas épocas y regiones se hizo en dinero, en los años de mala cosecha obtenían grandes ganancias, como muestran sus entradas por venta del diezmo en los años de crisis. La iglesia recibía donaciones, legados testamentarios y diversos bienes de toda la población.
Los conventos y juzgados de capellanías y obras Pías dedicaron una parte de su capital a la compra de propiedades y otra muy considerable la prestaban bajo garantía hipotecaria. Los mayores beneficios de estos préstamos fueron para los agricultores, quienes ante cualquier emergencia acudían al juzgado de capellanías en demanda de tal o cual cantidad, que aseguraban pagar en término de cinco o nueve años, obligándose a dar anualmente cinco por ciento del total del dinero recibido en préstamo.
Inestabilidad social y desajuste político.
Las grandes transformaciones administrativas, políticas, económicas y sociales que padece el país en esta época no producen estabilidad, ni el movimiento de 1810 es provocado principalmente por una revuelta popular que viera en él la vía para una solución de sus aflicciones sociales y políticas.
Desequilibrios de la sociedad novohispana ocasionados por el rapidísimo crecimiento económico y las reformas borbónicas que lo acompañaron.
En nueva España la división crecimiento de los años 1770-1800 produjo efectos desestabilizadores, rompió un lentisimo reacomodo económico social, como por que se dio en el seno de una sociedad extremadamente desigual. Una de sus consecuencias fue desplazar del polo del crecimiento económico y de la concentración de la riqueza del centro del país hacia el Bajío, el occidente y el norte.
Otra consecuencia, buscada por las reformas económicas de los Borbones, fue el fortalecimiento del sector externo de la colonia, con el fin de hacerlo más dependientes de la metrópoli.
Así, al mismo tiempo que las reformas económicas y de política fiscal tornaron a Nueva España más colonia que nunca, el efecto multiplicador que tuvieron estas reformas en la economía interna, destacó la certeza, por una parte, de que la metrópoli solo cuidaba de sus intereses y que éstos solían contraria los de la colonia; Y por otra, que nueva España era auto suficiente, que su desarrollo y potencialidades podrían ser mayores si prescindía de su atadura con España.
Si el auge económico fue casi general, el reparto de sus beneficios, al contrario, no fue nada equitativo, dada la tremenda desigualdad social existente. El malestar y las expectativas provocadas por este reparto desproporcionado se intensificaron, por causa de la política que adoptó la corona con determinados grupos. Ganó privilegios al grupo de mineros y dejando a los agricultores y empresarios criollos fuera de las grandes ganancias, no tenían acceso a las retribuciones sociales y políticas que se daban a los españoles.
La presión tan intensa y generalizada que en esta época se ejerció sobre el grupo indígena sólo tiene comparación con los peores momentos de la conquista y primeros años de la colonización, muchas de las principales instituciones sociales y culturales que aún conservan fueron dislocadas o quebrantadas por el acelerado proceso de cambio económico que se vivió en que 1750 y 1800. Las tierras comunales sufrieron ésta ves el asalto combinado de la hacienda y el rancho en expansión; grandes haciendas, ingenios azucareros, ranchos y estancias ganaderas convirtieron a los campesinos tradicionales en peones y jornaleros.
Otra manifestación del desajuste social provocado por el crecimiento económico rápido fue la aparición de nuevos grupos que no tenían cabida en el orden establecido; las castas que hacia fines del siglo XVIII llega a formar el 22 por ciento de la población total. Mucho menos numeroso pero de mayor peligrosidad política fue el grupo de los nuevos ricos que nació con el auge, estos individuos repentinamente enriquecidos se adaptaba en forma imperfecta al sistema, y eran frecuentemente rechazados por éste.
La frustración social que de ellas se apoderó fue seguida de un proceso paralelo de frustración política. Las reformas Borbónicas incrementaron la frustración social y política de varias maneras. Por una parte, cerrando el paso de criollos y mestizos a puestos y posiciones políticas que su misma representatividad les había ganado; impidiéndoles el acceso a los altos puestos militares y eclesiásticos; marginándolos, en fin, de manera sistemática y creciente.
Así, desterrados de la vida política propiamente dicha, pero teniendo abierto el acceso a los cabildos municipales, los curatos y los niveles inferiores y medios del ejército, comenzaron a transformar estas instituciones en cuerpos políticos dedicados a la defensa de sus intereses. Es tu adquiere importancia política plena durante 1808 ante la abdicación del monarca español, el cabildo de la ciudad de México propone al virrey seguir provisionalmente en el gobierno. De esta proyección del cabildo surgió la crisis que acabó en la deposición del virrey. Asimismo es conocida la participación de curas y oficiales del ejército criollos en todas las conspiraciones anteriores a 1810.
El tercer factor fue la modernidad, la penetración en nueva España de las ideas y la cultura del siglo de las luces. Los principales introductores de las nuevas ideas y costumbres fueron en primer lugar los gobernantes y funcionarios encargados de llevar acabo las reformas Borbónicas. Quienes adoptaron estos hábitos con mayor pasión y rapidez fueron los nuevos ricos y la emergentes clase media urbana. Incorporar en la vida corriente los principios del despotismo ilustrado, aplicar el filantropismo social, racionalizar la administración y la hacienda pública, o simplemente combatir los monopolios, significó para estos hombres entrar en grandes pugnas con los intereses y grupos establecidos y más directamente ligados a la península. La batalla inicial la desataron los jesuitas. Sus enseñanzas y escritos introdujeron los cambios siguientes; aparición que las primeras críticas sistemáticas a los métodos y dogmas escolásticos, apertura a las nuevas corrientes y filósofos europeos, introducción de la física experimental o moderna en los cursos de filosofía, desarrollo del eclecticismo científico y adopción de nuevas orientaciones metodológica ser tanto en la recepción filosófica como en la enseñanza.
El padre Juan Benito de Gamarra, convirtió el colegio de San Francisco de Sales de San Miguel el Grande en un foco de modernidad. Su triunfo marca el momento en que las ideas renovadoras se imponen a las tradicionales de la institución más conservador, la propagación de la filosofía y la ciencia moderna ya no se detiene. Otro signo inminente del cambio ocurrido es el relajamiento e incapacidad del Santo oficio para reprimir y contener la circulación de obras prohibidas.
Se observa el esfuerzo obsesivo de esta generación por quebrantar la mentalidad tradicional, introducir de un golpe las ideas ilustradas y crear las condiciones para que se aplique a la realidad circundante. La nueva España entre 1770 y 1810 padeció las amargas quemaduras de la contradicción, la frustración y el desgarramiento interior.
De los varios grupos y sectores que promovieron el cambio mental e hicieron circular las nuevas ideas que estaban cambiando a su época, el formado por sacerdotes y prelados padeció con mayor intensidad que nadie el doloroso tránsito que habría de recorrer el país.
Con todo, la generación de gobernantes ilustrados cumplió cabalmente su tarea de puente entre un mundo que se resquebrajaba por todos lados y otro cuyos contornos contribuyeron a iluminar. Entre 1790 y 1810 la difusión de las ideas y la efervescencia social son más intensas que nunca en la nueva España.
La gran explosión que precipita al país a la época moderna tiene como antecedente esos tres procesos que hemos tratado de esbozar en las páginas precedentes; un rapidísimo crecimiento económico que destruyen toda las estructuras sociales forjados atravesó de un siglo de lento reacomodo y hace más evidentes las desigualdades existentes; una inflexibilidad casi total de la fábrica política y social para dar cabida a los nuevos grupos y absorber las contradicciones y expectativas creadas por el proceso anterior; y una difusión también acelerada de las ideas de la modernidad que le darán fundamento a los grupos marginados para proyectar y racionalizar sus reivindicaciones. No es un azar que el área del Bajío y Michoacán, que experimentó el mayor crecimiento económico, concentró el número más alto de criollos y albergo a los focos más avanzados de renovación intelectual, haya sido la matriz de la insurrección que encabezo Hidalgo.
Los actores del drama.
El sistema económico exportador o descansaba en la explotación minera y en el sector financiero y comercial que financiaba la producción de metales preciosos y su exportación a la metrópoli. En la segunda mitad del siglo XVIII, sobre todo a partir de 1740 y 1803 la minería alcanza un auge extraordinario.
El comercio exterior estaba controlado por unos cuantos firmas de asiento en las ciudades de México y Veracruz, y que guardaban estrechas relaciones con empresas de Cádiz. El decreto de comercio libre de 1778, que rompió el monopolio del puerto de Cádiz para comerciar con las colonias y levantó las prohibiciones de que nueva España comerciar con otros países americanos, a la larga fomento la proliferación de nuevos establecimientos comerciales. El decreto de comercio libre sirvió, para que algunos comerciantes, invirtiera fuertes capitales en la minería, contribuyendo así a su auge.
Muchos propietarios de minas empezaron su carrera como comerciantes y banqueros, mineros y comerciantes exportadores formaban el grupo económicamente hegemonico en la última época de la colonia.
Su hegemonía estaba ligada al mantenimiento de una economía de enclave, pues como su beneficio derivaba de la exportación a la metrópoli. Así su suerte privilegiada descansaba en la situación de dependencia de nueva España. En el seno de ese grupo privilegiado no podría encontrarse la menor oposición entre criollos y peninsulares. La distinción entre europeo y criollo se resolvía así en una generación.
Intereses comunes ligaban a la burocracia política con ese grupo. La gran mayoría de los puestos administrativos y militares importantes y aún en la carrera eclesiástica eran asignados a inmigrantes de la península. La burocracia política había aumentado considerablemente a partir de las reformas administrativas introducidos por los Borbones. Al grupo privilegiado de mineros y comerciantes la unía tanto su situación de poder común su común necesidad de mantener los lazos de dependencia la metrópoli.
El proceso de concentración de tierras y manos de unos cuantos hacendado criollos aumentaba. Con todo, las condiciones para una acumulación de capital en el sector agrario eran aleatorias. En los años de crisis, los hacendados dependían de sus fuentes de crédito. El capital financiero de que defendían estaba en manos de la iglesia. La inmensa riqueza de la iglesia provenía de tres fuentes. Recibía rentas de sus propiedades; el diezmo; pero su principal base económica radicaba en capitales impuestos a censo redimible sobre propiedades de particulares. Cada juzgado de capellanías, cada cofradía, era una especie de banco. Prestaba a los hacendados, a los industriales y a los pequeños comerciantes fuertes capitales a un interés módico y a largo plazo. El crédito de la iglesia era vital para los terratenientes, sobre todo en años de crisis.
La relativa liberación del comercio interior auspiciado por los Borbones y, sobre todo, el cierre del mercado a los productos provenientes de España, había propiciado una incipiente producción de bienes de consumo destinados al mercado interno. A fines del siglo XVIII la mitad de la población trabajadora estaba empleada en la industria textil y en el Bajío y 18% de la fuerza de trabajo se repartía entre la extracción minera y la pequeña industria. Para mantener la situación de dependencia, la corona había establecido miles de trabas legales que impedían la consolidación y ampliación de ese sector productivo. Se prohibieron expresamente muchas industrias para evitar la competencia a las españolas. La ampliación del mercado se veía obstaculizada también hubo un complejo sistema de tarifas aduanales y alcábalas, que entorpecían el comercio y encarecían mucho los productos. Sin embargo, las disposiciones no siempre se atacaban. El ingenio de los americanos y la prudencia de los virreyes se aunaron numerosas ocasiones para establecer industrias que la ley expresamente prohibía.
Las trabas eran, más formales que reales. La teoría legislativa resultaba inaplicable ante la fuerza con que empezaba a desarrollarse contra la ley la economía novohispana. Existía un desajuste entre la esfera legislativa y administrativa. Aquella no correspondía al progreso de la producción y se había convertido en una rémora inútil. Al contrario del sector exportador, terratenientes, clero e industriales gozaban su preeminencia económica en la ampliación del mercado interno. Y a ello justamente se oponía la política final seguida por los Borbones. Para sufragar sus perpetuas guerras, la corona aumento mucho sus impuestos y exacciones. A principios del siglo XIX, la nueva España suministraba a la metrópoli las 3 cuartas partes del total de sus ingresos de las colonias. La explotación colonial había llegado a su punto máximo.
El 26 de diciembre de 1804,un decreto real ordenaba la enervación de todos los capitales de capellanías y obras pías y exigía que se hicieran efectivas las hipotecas, vendiendo las fincas de crédito vencido. La economía interna de la colonia resintió terriblemente este despojo.
Por fin la regencia escucha las reiteradas quejas y ordenó el 14 de Enero de 1809, que cesaran los efectos de la célula. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, la nueva España vio reforzado su situación de dependencia, por una parte, el auge del sector exportador permitió la consolidación de los grupos económicamente dominantes; pero en cierta medida estimuló también la producción interna.
El antagonismo entre criollos y noche quienes nunca corrió con suerte entre las familias privilegiados. Más bien, sería creación de los letrados de las clases medias que se harán los voceros de los intereses americanos. La clase media mejor que ninguna otra, tenía conciencia de no poder realizar en la sociedad la función a la que su preparación y su vocación la orientaba. Su falta de un puesto adecuado en el mundo real los obligará a evadirse hacia el reino ideal de las artes y del saber. Esta sociedad formaba una elite intelectual unida por la insatisfacción común. Económicamente improductivo, esta intelligentsia acaparaba una arma terrible: la ilustración, depositada casi toda ella en sus manos. El aumento de la riqueza a fines del siglo XVIII había beneficiado la oligarquía económica y a la ves agudizado los contrastes sociales. En comparación con los peones rurales, los obreros de las minas, aunque trabajaban en condiciones sumamente duras, estaban mejor pagados. Con todo, su condición había empeorado a finales de siglo. Pero el problema más grave a principios del siglo XIX era el crecimiento desmesurado de la plebe en las ciudades. Esta plebe era caldo de cultivo para cualquier explosión violenta.
Ascenso a la revolución popular.
Con el levantamiento de Dolores el movimiento a favor de la independencia se transforma. Las grandes masas trabajadoras entran en escena. Su rápido inicio y la falta de organización lo convierten en un movimiento anárquico y explosivo. En San Miguel el grande, las tropas que comanda Allende se unen a las de Hidalgo.
Al carecer de pertrechos, después de derrotar a las tropas Españolas, Hidalgo por temor a que la turba saquee la ciudad, y por que del norte el ejercito de Félix María Calleja, que podría atacarlos en unos días, decide regresar a Celaya. El ejercito se divide, Allende marcha a Guanajuato con el grueso de las tropas. La plebe se levanta en varias ciudades, toman Guadalajara e Hidalgo se desplaza hacia ella. También en el norte y en el centro se toman varias ciudades, entre ellas San Luis, Zacatecas. José María Morelos comienza a levantar gente en el sur.
La revolución de 1810 es diferente a las anteriores, es un movimiento campesino. Hidalgo es de la idea de su clase, guardar el trono para Fernando VII, mientras tanto formar un congreso con representantes de todas las villas y las ciudades. Sin embrago al solicitar la ayuda del pueblo. Lo erigen como su representante, hasta convertirlo en vocero de sus propios deseos.
Muchos comienzan a cobrar conciencia que tras el orden instituido, subyacen los intereses de unos cuantos. Entre los criollos portadores de la ilustración comienzan a surgir criticas certeras. Desde el destierro de Villaurrutia, que dio mucho de que hablar, se acentúa la oposición entre criollos y gachupines.
Además, llegan noticias inquietantes, las tropas francesas han ocupado casi la totalidad del territorio Español, y varias colonias del sur y del caribe ya están gestando movimientos similares, apoyados en los ayuntamientos. Sin embrago la clase hegemonica, sostiene un férreo control de la situación y si los criollos quieren triunfar, tendrán que apoyarse en los campesinos.
Las grandes masas promulgan a Hidalgo "Generalísimo" y la rebelión toma un giro de apoyo hacia las clases populares; Hidalgo, al legislar en su nombre (Del pueblo), de hecho lo pone como soberano sin distinción de clase social. Hidalgo abroga los tributos, suprime la distinción de castas y por primera vez en toda América, declara abolida la esclavitud.
Allende no puede asimilar el sesgo de la rebelión y tiene diferencias con Hidalgo, por el partido que ha tomado.
Ante la rebelión popular la clase criolla acomodada, que no había tomado partido, se opone abiertamente a la rebelión, sobre todo el alto clero.
Los acontecimientos comienzan a ser desfavorables para la rebelión a partir de noviembre de 1810. Aunque el norte es tomado por los insurgentes, en el centro se alistan nuevos cuerpos del ejercito bien armados, con el apoyo de los mineros y hacendados. Hidalgo y Allende, camino a Monclova, son emboscados y capturados. Juzgados en Chihuahua y ejecutados, sus cabezas son exhibidas en la alhondiga de Granaditas de Guanajuato, donde a nombre del pueblo habían obtenido su primera victoria.
Aun así, en Zitácuaro se forma una "Suprema junta gubernativa de América", y Morelos se vuelve el dirigente popular que la rebelión requería.
Conforme avanza el movimiento, muchos de los elementos de la clase media, toman partido en su favor. A la sombra de Rayón y de Morelos, divulgan ideas ilustradas de la revolución. Algunos letrados como Joaquín Fernández de Lizardi y fray Servando Teresa de Mier, apoyan con sus escritos la rebelión insurgente.
Es este último, quien desarrolla con más fuerza los argumentos históricos y jurídicos en que apoyan los insurgentes su pretensión de independencia.
América posee, en efecto su propio "pacto social", que la constituyo como parte integrante de la monarquía española, y que Carlos V contrajo con los conquistadores y con los mismos indios a quienes considero vasallos a cambio de concederles exenciones y privilegios. De esta manera, se alegaba que las Américas son reinos independientes de España sin otro vinculo con ella que su rey. Ya que el soberano dotó a la Nueva España de todos los derechos de un reino independiente, con sus propias cortes y su propio consejo de indias, separado del consejo de Castilla, y de su propia jurisdicción eclesiástica. El único vinculo entre América y España es el soberano. Sin embargo estas garantías fueron alienadas por los sucesivos virreyes que pasaron por alto este pacto social. El movimiento insurgente inicia el rescate de ese origen perdido.
Siguiendo estas ideas, los únicos afectados serian los grupos que tenias su poder basado en la dependencia de América.
Estas ideas eran de la clase ilustrada que no podía adoptarlas hasta que el movimiento popular sea derrotado.
Morelos, por su parte, no se limita a reivindicaciones políticas. Su agrarismo, aunque moderado, es claro. Suprime las cajas de comunidad para que los labradores "perciban rentas de sus tierras como suyas propias". En sus sentimientos de la nación esboza un nuevo sistema teñido de un humanismo igualitario y cristiano.
En un plan abandonado en Cuautla, seguramente redactado por los seguidores de Morelos, se observa el rechazo del régimen colonial, ya que se observa un Igualitarismo nacido de la revolución, así, el régimen considerado es como modelo de opresión. Entonces las demandas de los americanos ya no se fundan en el pacto social, que los conquistadores establecieron con la corona, sino en los derechos de los Indios, antiguos y legítimos dueños del país.
Las tropas de Morelos emprenden una nueva campaña en el sur después de la evacuación de Cuautla. Toman Tehucán, dominan los actuales estados de Oaxaca y Morelos, y gran parte de los de Puebla y Veracruz. Después Orizaba y Jalapa, y por fin se apoderan de Acapulco.
Descenso y fin de la revolución popular.
Mientras la revolución en la Nueva España estallaba, en la isla de León, cerca de Cádiz, se reunían los españoles en ausencia del rey. Aunque, ahora las asambleas no tomaban una forma estamental, poco después de la rebelión de Hidalgo, la asamblea inicia sus sesiones.
Declararon que la soberanía residía en la cámara única, representante del pueblo. Los diputados americanos hablaron a favor de los derechos de las colonias, y asimilaron prontamente la ideología dominante, la gran revolución francesa. Los diputados europeos se negaban a aplicar estas doctrinas en las colonias. La situación colonizada de los americanos les permitía dar a las doctrinas liberales un alcance universal que los colonizadores vacilaban en asumir.
Con todo la lucha de los representantes de América fue un factor decisivo en la liberación del régimen colonial.
El 18 de Marzo de 1812 se firma en Cádiz la nueva constitución española, basada en gran medida en la francesa de 1793 y 1795, la cual otorgaba grandes poderes a las cortes, reduciendo el papel del rey al poder ejecutivo, proclamaba la soberanía del pueblo, decretaba la libertad de prensa y de expresión y abolía la inquisición. A la vez establecía la paridad de las colonias con la metrópoli, en lo que a cortes y distribución de empleos administrativos respecta.
El 30 de septiembre de 1812, el virrey Venegas la promulgo en México. Aunque nunca se aplico formalmente, impulso el movimiento electoral para integrar las diputaciones y favoreció su autonomía frente al virrey.
Mientras tanto, los insurgentes necesitaban establecer un cuerpo que tomara medidas urgentes de gobierno, y permanencia del movimiento. Por iniciativa de Morelos el 15 de septiembre de 1813, se reunió, en la ciudad de Chilpancingo, el congreso representante de las regiones liberadas. Desde sus inicios el congreso quedo casi dominado por la clase media. El 6 de noviembre el consejo de Chilpancingo rechazo la monarquía y estableció la república. De inmediato se comenzó a discutir la constitución apropiada para la nueva nación.
La constitución de Apatzingán, fruto del congreso, se inspiraba, al igual que la de Cádiz, en las constituciones francesas de 1793 y 1795. Establecía el sistema representativo nacional, la separación de tres poderes, los