Monografias.com > Lengua y Literatura
Descargar Imprimir Comentar Ver trabajos relacionados

Narrativa colombiana y mexicana…




Enviado por am_ortiz



    Ideología y literatura:

    Michel Pecheux y John Beverley, nos dicen que las
    "ideologías no están hechas de ideas sino de
    prácticas", lo que plantean es que la literatura constituye una
    práctica ideológica especifica, con algunas
    sugerencias al final sobre las tareas de la crítica
    literaria, particularmente en el contexto latinoamericano.
    (1)

    La función de la ideología, dice
    Althusser, consiste en "interpelación del individuo en
    sujeto", interpelación hecha a través de " la
    representación de una relación imaginaria entre el
    individuo y sus condiciones reales de existencia"(2). Es
    interesante señalar que "relación imaginaria"
    aquí no quiere decir "irreal"; involucra más bien
    el concepto
    lacaniano de lo imaginario como un orden o estado
    psíquico previo al lenguaje y a
    la formación de una clara identidad,
    donde el individuo comienza a desarrollar un sentido de sí
    mismo como sujeto.

    El trabajo ideológico consiste en producir, a
    articular, sujetos con identidades coherentes de género,
    clase, etnia, nacionalidad, apropiadas a su lugar y dentro de un
    orden social concreto.
    Podemos decir que en toda sociedad,
    el lenguaje es
    el sistema
    simbólico principal a través del cual los seres
    humanos que la componen representan su relación con las
    normas y los
    proyectos de
    la colectividad social. Esto nos lleva a afirmar que el terreno
    de la interpretación ideológica es esencialmente,
    aunque no exclusivamente, el discurso. La
    literatura, como
    una práctica discursiva especial es, entonces, en esas
    sociedades
    donde se ha desarrollado, una práctica ideológica
    por excelencia. Francoise Perus, al respecto plantea:

    "Sin duda, el desarrollo
    material de la sociedad se
    acompaña necesariamente de una creciente división y
    especialización del trabajo material e intelectual, que
    reediten las formas de aprehensión y representación
    de la realidad, y las distintas esferas de aplicación del
    saber. Pero la literatura, que no es
    propiamente un saber, sino una práctica especifica en la
    ideología, situada al nivel de lo vivido, sentido y
    percibido, no participa de la misma manera que las distintas
    disciplinas científicas de la creciente división
    social del trabajo intelectual…"(3)

    El concepto de
    ideología y practica ideológica desarrollada por
    Althusser que acabamos de bosquejar, permite conceptualizar de
    diferente manera la relación entre arte e
    ideología. Si la ideología es lo que constituye el
    sujeto con relación a lo real, entonces el campo de la
    ideología no se limita a cierta "visión del mundo"
    o "programa
    político" o forma de conciencia
    "enajenada" como la religión, sino abarca
    el conjunto de prácticas de significación social:
    es decir, la cultura. Desde
    el punto de vista de la ciencia,
    cualquier ideología comprende una estructura de
    equivocación análoga a la idea lacaniana de la
    etapa-espejo en la formación de la psique. Sin embargo, un
    sujeto individual o colectivo toma conciencia de
    sí mismo como tal solamente a través de un continuo
    proceso de
    interpelación. En otras palabras, la ideología es
    la condición de toda práctica social; y toda
    práctica social es una práctica en una
    ideología. (4)

    En relación con esta noción de "verdad
    para el sujeto" y la paralela problemática de la
    ideología, Etienne Balibar y Pierre Nacherey han
    desarrollado el concepto de un
    "efecto de realidad" o "pseudo-real" en la representación
    literaria. Según ellos, un texto
    literario- una "ficción" en el sentido genérico que
    confiere Borges a esta
    palabra- lejos de reflejar lo real de la sociedad y la
    historia (como la
    epistemología mimética de Luckas,
    por ejemplo), da más bien una sensación de lo real,
    mediatizada por el deseo. El texto
    literario en su materialidad articula un espacio social ficticio,
    imaginario – o, como en el caso más explícito
    de la utopía literaria, una sociedad
    imaginaria – es capaz de producir en el lector sensaciones
    de nostalgia, bienestar, asco, temor, peligro, odio, etc. (a
    través de – entre otras muchas formas de
    significación literaria – la identificación
    del lector con el héroe, por ejemplo). La literatura es una forma de
    experimentar lo real¸confirma o problematiza la
    relación del sujeto con lo real.

    Lo que Jean Franco ha escrito con respecto al Macondo de
    Gabriel García Marquez – "ficción", como se
    sabe, que funciona como una condensación simbólica
    de la historia y la
    sociedad
    latinoamericana – quizá pueda ayudar a aclarar o por
    lo menos concretizar el uso del concepto de un
    imaginario social literario. Ella señala que en García
    Márquez, tanto como en la novela del
    boom en general, se duplica el concepto cultural
    del autor.

    Esto equivale a decir que la narrativa de García
    Marquez no es la representación de la realidad
    histórica y social de América
    Latina (es o ha sido algo que sería el objeto de
    estudio de las ciencias
    sociales, por ejemplo), sino más bien la
    representación de la realidad de esas identificaciones
    imaginarias a través de las cuales se ha "percibido",
    "vivido" y "sentido" esa realidad. Un texto como
    Cien Años
    de Soledad no sólo es una representación dentro
    de la ideología – un imaginario social – que
    presenta una manera de "percibir", "sentir" el pasado
    histórico y el potencial de América
    Latina en su etapa de liberación nacional.

    En su momento histórico de origen, los textos que
    componen el canon literario (tanto como el mismo canon como
    institución cultural) tienen una pertenencia de clase y,
    consciente o inconscientemente, cumplen la función de
    asegurar las condiciones de dominación social. Parte de la
    tarea de la sociocrítica ha sido demostrar precisamente
    esa "determinación social de la forma literaria" negada
    como posibilidad por el formalismo.

    Pero, ¿ por qué? ¿Con qué
    visión estratégica de la relación entre
    literatura, crítica literaria y política de masas?
    Volvamos al problema de la distinción entre arte e
    ideología con la cual comenzamos. Si como sugerimos, esta
    distinción carece de rigor, sin embargo, puede tener un
    valor
    coyuntural en ciertas circunstancias: precisamente, como
    ideología.

    Estamos conscientes de la validez de la observación de Walter Benjamin, acerca de
    que todo documento de la civilización es también un
    documento de la barbarie. La literatura es, al menos en la forma
    en que se presenta como institución social ante nosotros,
    un fenómeno determinado por la lucha ideológica
    burguesa contra la cultura feudal
    o precapitalista. Su generalización como forma cultural en
    el mundo moderno depende, entre otras cosas, de su utilidad
    ideológica como sucedáneo secular de las formas
    discursivas de la religión o la
    narración oral épico-mitica; la teología de
    la imprenta y el advenimiento.

    Aunque sea parte de la ideología de lo literario
    concebir a la literatura como un modo de expresión
    "universal", aquello que la literatura interpela no es él
    "genero humano"
    o la "nación" o el "pueblo", sino más bien al
    "público lector": Es decir, en toda sociedad de clases,
    las llamadas "clases educadas". Como se sabe, en muchos
    países éstas son, a su vez, una fracción muy
    pequeña de la población, dados los problemas de
    analfabetismo
    o alfabetización parcial, y aveces la falta de desarrollo o
    institucionalización de la misma literatura nacional. Sin
    embargo esto no quiere decir que carecen de importancia. Las
    "clases educadas" presentan una gama de posiciones
    socioculturales contradictorias que pueden ser movilizadas a
    favor o en contra de un proyecto
    político concreto. Para
    Gramsci, uno de los terrenos de la constitución de lo nacional-popular como
    forma de hegemonía es, precisamente, la
    literatura.

    Como se sabe en muchos países de América
    Latina, para estudiantes, profesores, profesionales y
    técnicos de todo tipo, así como para sectores de la
    burguesía nacional, no existe siempre una identidad de
    intereses con el estado
    oligárquico dependiente, representado en su forma
    más característica, aunque no única, por
    la dictadura
    militar, dado entre otras cosas la incapacidad de dicho
    estado para
    llevar adelante un proyecto de
    desarrollo
    nacional propiamente burgués. En este contexto, la
    articulación diferencial de un interés
    nacional-popular antioligárquico puede tomar la forma de
    una creencia que el bloque de poder
    dominante no permite, o es incapaz de adelantar, el desarrollo
    pleno de la cultura
    – tanto las formas elitescas(bellas artes, poesía,
    literatura, educación
    universitaria) como las populares(lenguas y culturas
    indígenas o minoritarias, fiestas y otras tradiciones
    populares).

    La máxima eficacia política se consigue
    precisamente con la caracterización de la misma
    oligarquía como filistea. Lo "estético" en si, a
    diferencia de su carácter generalmente afirmativo dentro
    de una situación de normalidad burguesa, puede en este
    caso agudizar un sentimiento de desacuerdo con el status quo
    nacional, y servir como estímulo y contexto a la vez para
    una concientización personal y
    política.

    De allí, la función de la poesía
    o de la canción en el desarrollo del
    compromiso revolucionario en varios movimientos latinoamericanos,
    recientemente, por ejemplo, en el sandinismo y las organizaciones
    populares salvadoreñas. Es el caso de poetas como Roque
    Dalton, Ernesto Cardenal, no se trata simplemente de averiguar la
    presencia de una "conciencia
    social" en su poesía,
    como si fuera otro elemento – positivo o negativo- de su
    eficacia
    estética. El problema, al contrario, es entender
    cómo condiciona el éxito o fracaso estético
    de su poesía
    su eficacia política para
    organizar y alentar el movimiento
    revolucionario en sus países: cómo en otras
    palabras, se comprometen en la producción de una "literatura de partido",
    para acudir a un concepto de Lenin (con la salvedad de que tanto
    el partido como la literatura van a ser distintos de aquellos
    tradicionalmente asociados con el leninismo).

    Insistir en la importancia en las prácticas
    artísticas y críticas dentro de un proceso de
    movilización política no quiere
    decir que todas o cualquiera de ellas sean igualmente, la
    literatura como ideas o institución ha tenido un valor
    ideológico especial en América
    Latina: v.g. la función del barroco
    literario como signo de una autoridad
    metropolitana en la Colonia (donde el dominio de la
    escritura
    misma era algo que distinguía al colonizador de las masas
    indígenas colonizadas), pero también como un modo
    de expresión para una naciente conciencia
    criolla; el papel del
    escritor liberal-romántico durante la guerra de
    independencia
    como una especie de "conductor de pueblos", capaz de "informar" a
    través de su retórica los procesos de
    liberación y formación nacional; el cultivo del
    esteticismo y de la poesía
    en particular por los intelectuales orgánicos de la
    oligarquía terrateniente desplazada por el imperialismo a
    fines del siglo XIX (fenómeno que ha estudiado Francoise
    Perus en su libro
    Literatura y sociedad en América
    Latina: el modernismo); o
    la idea del escritor genial con foco simbólico de la
    voluntad nacional y por lo tanto posible candidato presidencial
    (Sarmiento, Gallegos, Neruda, la siempre discutida y postergada
    candidatura de García
    Márquez en Colombia,
    etc.).

    En sociedades
    donde, a causa de un desarrollo cultural y pedagógico
    desigual, el analfabetismo
    está muy extendido, la poesía y la retórica
    política tienen la virtud de presentarse a la
    transmisión oral. Al mismo tiempo, incluso
    ante la población analfabeta o aquellos que tienen
    un limitado acceso a la literatura culta, se le atribuye al
    escritor y a la literatura un aura de autoridad y
    carisma. Sergio Ramírez,
    novelista y expresidente del gobierno
    sandinista en Nicaragua, observa por ejemplo que la figura de
    Dario ". siempre estuvo en el alma popular nicaragüense,
    como un gran orgullo intuido e incomprendido, un genio de
    hazañas ignoradas, que venía de lejos vencedor de
    la muerte y
    triunfaba sobre cualquier otro genio, como señor de los
    ingenios, versificador infinito y fabricador de rimas imposibles,
    porque la poesía como tal, y la inspiración, son
    valores frente
    a los que rinde su admiración sin límites este
    pueblo". En un sentido más directamente político el
    letrado como líder
    revolucionario es parte de una larga e importante
    tradición en América
    Latina que va desde Tupac Amaru, el Padre Hidalgo, hasta Fidel
    Castro. Su figura y/o su obra constituyen un significante
    ideológico donde la "iletrada" voz del pueblo puede
    convertirse o encontrarse a sí misma reflejada en un
    discurso de
    poder
    equivalente a, y por lo tanto capaz de desplazar, la cultura
    oficial de las clases dominantes.

    La Narrativa colombo-mexicana y la
    problemática político-social.

    Se ha seleccionado para un trabajo de investigación el aspecto de la
    sociocrítica en la narrativa colombo-mexicana de finales
    del siglo XIX, concretamente la obra de Eugenio Díaz y la
    del mexicano Manuel Payno, ambos escritores costumbristas. Ya
    decíamos que el asedio hubiera podido ser desde el estudio
    de la
    organización política, o desde la economía, la evolución histórica del país
    o el aspecto religioso. Es en la narrativa colombo-mexicana y en
    casi toda la de América
    Latina, donde se brinda un testimonio inmediato. Al respecto son
    muy claros los planteamientos que hace Fernand Braudel, cuando
    manifiesta que para tener un conocimiento
    personal de
    América, se tiene que leer su admirable
    literatura, la cual es directa, ingenua y decididamente
    comprometida: permite hacer miles de viajes con la
    imaginación y su testimonio es de una claridad tal que
    supera a todo lo que los reportajes, los estudios
    sociológicos, geográficos e históricos
    pueden ofrecernos. (5)

    La narrativa europea ofrece también un valor
    testimonial; pero la sociedad en que nace tiene el grado tal de
    complejidad que no puede ser totalmente significativa de la
    realidad social, Román López Tamés plantea
    que en Colombia como en
    toda Iberoamérica, Argentina
    sería una excepción por razón de evolución histórica, clima y población la novela
    denuncia su raíz en la épica, dimensión ya
    diluida en el largo camino de la historia europea

    "Podría decirse que las obras de Gallegos,
    Rivera, Carpentier, Asturias o García
    Márquez tienen una función social, perdida en
    los países de larga tradición cultural, una
    tendencia a ofrecer un mundo en su plenitud y señalar los
    lineamientos de la colectividad que nace en balbuceos, ofrecer
    modelos de
    conducta o
    rechazos, horizontes de valores
    morales. Porque la narrativa colombiana insiste en temas que
    se repiten obsesivamente como en relatos épicos y
    traslucen una pretensión testimonial y didáctica"(6)

    En Europa hay tal
    pluralidad de status y roles, que hacen múltiples los
    mundos de la novela, cada
    vez más lejos de su fuente y necesidad de ser en la
    épica. García Gual recuerda que Hegel consideraba
    la novela como
    la moderna epopeya burguesa en una sociedad prosaicamente
    organizada. (7)

    En Colombia,
    México,
    en América, tan multiétnica y
    pluricultural existe, una necesidad común: "Perfilar su
    fisonomía, crear el hombre
    americano mestizo y ofrecer a los que detentan el monopolio de
    la historia un
    repertorio de logros culturales originales. (8) Podemos
    anotar de esto que el continente recién nacido posee como
    un aliento épico y que la narrativa es participe de
    cosmogonías, leyendas y
    fundaciones míticas. Lukacs lo plantea:
    "¡Bienaventurados los tiempos que pueden leer en el cielo
    estrellado el mapa de los caminos que le están abiertos y
    que se ve seguir por la luz de las
    estrellas! Para ellos todo es nuevo y no obstante
    familiar"(9) Pero todo esto se vislumbra como imposible.
    En Colombia,
    México,
    especial América
    Latina, desean construir su propia vida no fijándose en
    esquemas como el europeo, donde todo parece desencantado. He
    aquí que el colombo-mexicano mire, abre bien sus ojos a su
    entorno e inicia su propio camino.

    Entre los factores de la lenta adquisición de
    toma de conciencia
    construcción de morada histórica, el
    principal es el crecimiento demográfico en cruce racial
    incesante. Quizás sea hoy Colombia y
    México los
    países que están más cerca de lo que
    Vasconcelos llamaba la raza cósmica, triétnica,
    distinta del indio, del negro y del blanco. Este hombre nuevo
    tiene en su textura nerviosa, aún no sedimentada, tres
    concepciones del mundo, que son a su vez interpretaciones
    míticas. Es el abuelo blanco y el abuelo negro de
    Guillén, el quechua que habla por la boca de Arguedas.
    Observar este proceso es
    como asistir, si privilegiadamente pudiéramos, al
    nacimiento del mestizo romano-germano-árabe. Y el mestizo
    americano se manifiesta con narraciones que tienen vigor y la
    ingenuidad normativa de la epopeya, y con el lenguaje
    directo, alegato, difícilmente llamada novela, de la
    denuncia social. Rulfo y sus luvinas en busca afanosa de los
    pasos perdidos de todas las mitologías hasta llegar al
    embrión de lo americano. García
    Márquez cree que ha llegado el momento de decir
    muchas, pero es que antes los escritores no lo
    hacían?

    Analizar la relación existente entre las dos
    realidades, que son la sociedad y la obra de ficción, es
    el primer objetivo de
    esta investigación. Viene un gran interrogante,
    ¿es la novela un mero
    trasunto de la vida?. El lema de la sociología literaria es la naturaleza del
    mundo logrado y coherente, y su vinculación con el
    entorno, es uno de los más citados. El autor toma de la
    vida, está condicionada por la lengua,
    sistema que le
    impone en última instancia una forma de concebir el
    mundo.

    Goldmann, dice: " Creo, en efecto, que tratar de
    comprender la creación cultural al margen de la vida
    global de la sociedad en que se desarrolla es una empresa tan
    inútil como tratar de arrancar, no provisionalmente y por
    necesidades de estudio, sino de una manera fundamental y
    duradera, la palabra a la frase o la frase al discurso"(10)

    Al pretender usar la narrativa como medio de conocimiento
    de la realidad colombo-mexicana, no queremos descartar los
    aportes que hace la sociología sobre ella. La narrativa tiene
    un tiempo
    determinado y nos brinda aspectos políticos, sociales,
    históricos, entre otros, de toda una comunidad. Aunar
    ambas dimensiones: La obra como logro formal y estético y
    su vinculación con una realidad social es la
    pretensión difícilmente alcanzada. Una sociología de la novela estudia el
    origen social del escritor, sostenimiento económico,
    trasfondo social de la obra, influencia en la
    sociedad.

    Escarpit estudia la relación con el
    público, los procesos de
    edición, distribución y consumo,
    problemas que
    parecen periféricos pero que aportan luz como
    condicionantes de la labor del autor. Luego viene el gran
    interrogante ¿Qué hace el novelista? López
    Támes nos dice: " Elabora con la palabra un mundo cerrado,
    narración que empieza y termina. Hay un paralelo entre lo
    escrito y lo vivido, pero no es historia, por ejemplo, con
    la pretensión de decir una época objetivamente,
    deja de deslizarse la escala de
    valores del
    autor, como pone de manifiesto la sociología del conocimiento.
    Por otra parte, el historiador, el sociólogo se sirve de
    categorías: generaciones, estilos, tipos ideales, como en
    Weber,
    generalizaciones que suponen una inevitable simplificación
    de la realidad empírica. Los tipos ideales de Weber no
    están lejos de los personajes del novelista o las formas
    de vida de Spranger"(11)

    Goldman ya nos había hecho estos planteamientos.
    Hay una especie de dialéctica fecunda entre la obra
    imaginaria y las condiciones sociales y económicas de los
    grupos
    sociales. La novela
    será un epifenómeno de un pensamiento
    colectivo. Hay una homología entre estructura de
    la obra y la de ciertos grupos
    sociales a los que el autor pertenece. La relación
    esencial entre la vida y la creación imaginaria no se
    refiere a los contenidos, son a lo que se llama estructura
    mentales, categorías que organizan a la vez la conciencia
    empírica de un grupo social y
    el universo
    imaginario creado por el artista.

    Hay una diferencia entre el autor colombo-mexicano y el
    europeo, y es la distancia que media su vida y ámbito y el
    tema de la obra. Balzac o Galdós escudriñan el
    mundo que escriben. Cualquiera que sea el status del personaje,
    hay una identificación y posibilidad de vivir cualquiera
    de esas vidas. Entre el autor y el tema, en Colombia como en
    México, la
    distancia es grande.

    Es un mundo lejano. Hay muchos mundos en un país
    sudamericano, que no pueden ser abordados con la
    caracterización europea de clases
    sociales. En su definición hay algo más que el
    criterio económico y la concientización.
    Inevitablemente, el escritor, como dotado que está de
    medios de
    cultura y
    expresión eficaz, pertenece o se asocia a la clase
    rectora, propietaria de la tierra y de
    los medios de
    producción, así como a la
    oligarquía política tradicional.

    Entran así, en la narrativa colombo-mexicana, las
    ansias de extender la justicia
    social, quedándose a un lado la agonía, manifiesta
    en las letras contemporáneas del mundo, por explicar y
    situar al hombre– en
    cuanto hombre:
    naturaleza e
    individuo – dentro de los límites del universo. De
    forma que si se pregunta cuál es el espíritu
    distintivo de nuestra novela
    última, habría de pensarse inevitablemente en su
    carácter sociológico con su acusada índole
    de muestrario de miserias, problemas y
    dolores sociales: carácter que aleja a la novela de la
    consideración del destino individual humano y que recuerda
    igualmente aquel "realismo
    social" vigente en otras latitudes y cancelado hoy. Si de ahecho
    no nos corresponde dilucidar el acierto o el desatino de la
    literatura y el arte
    "comprometidos", es decir, colocados al expreso y directo
    servicio de
    una ideología, debemos, en todo, registrar su
    aparición y permanencia en la obra de ficción,
    afirmando que tal urgencia, es causa, quizás de la
    ineptitud subjetiva para incorporarla debidamente a la
    creación artística, ha redundado las más
    veces en gravoso arrastre de la significación
    poética exigible a toda obra que ambicione
    aparecérsenos con un poco de solicitud por su plaza y
    dignidad en la historia de las letras.

    Esperamos con esta investigación, mostrar como la
    creación literaria a pesar de darse en espacios distintos
    tiene una relación un hilo conductor que las hace
    diferentes a las europeas. Son publicaciones de fin del siglo
    XIX, se ubican en el costumbrismo de ambos países y son
    publicaciones dadas por entregas y en periódicos
    culturales, sociales y literarios propias de la época.
    Nuestro fin último será demostrar que en las
    novelas
    analizadas la realidad será lo que reflejan estas
    obras.

    CITAS:

    1. BERVELEY, John. Ideología, deseo,
      literatura. En : Revista de
      crítica literaria latinoamericana. Año XIV No.
      27, primer semestre de 1989; p.7
    2. ALTHUSSER, Louis. Ideología y aparatos
      ideológicos del estado, en
      notas para una investigación, 1971. En: Revista
      Milenio, No. 4, 1989; p.4
    3. PERUS, Francoise. Historia y crítica
      literaria. La Habana. Casa de las Américas, 1982;
      p.25-26
    4. BERVELEY, Op. Cit. p. 11
    5. BRAUDEL, Fernando. Las civilizaciones actuales.
      Madrid, Tecnos, 1966; p.371
    6. LOPEZ TAMES, Román. La narrativa actual en
      Colombia y su contexto textual. Valladolid: Universidad
      de Valladolid, Colección Castilla No. 3, 1975; p.
      38
    7. GARCIA GUAL, Carlos. Los orígenes de la
      novela. Madrid: Itsmo, 1972; p.24
    8. LOPEZ TAMES, Op. Cit. p.16
    9. LUKACS, George. Teoría de la novela. Buenos Aires:
      Siglo XX, 1966; p.29
    10. GOLDMANN. Literatura y sociedad. Barcelona:
      Martínez Roca, 1969; p. 208
    11. LOPEZ TAMES, Op. Cit. p. 21

    Trabajo realizado por:

    M.Sc. Nubia Amparo Ortiz
    Guerrero

    Licenciada en Literatura y Lengua
    Española.

    Especialista en Docencia de Problemas
    Latinoamericanos.

    Especialista en Docencia Universitaria.

    Magister en Estudios sobre Problemas
    Políticos Latinoamericanos.

    Docente Universidad
    Cooperativa de
    Colombia-Seccional Popayán

    Nota al lector: es posible que esta página no contenga todos los componentes del trabajo original (pies de página, avanzadas formulas matemáticas, esquemas o tablas complejas, etc.). Recuerde que para ver el trabajo en su versión original completa, puede descargarlo desde el menú superior.

    Todos los documentos disponibles en este sitio expresan los puntos de vista de sus respectivos autores y no de Monografias.com. El objetivo de Monografias.com es poner el conocimiento a disposición de toda su comunidad. Queda bajo la responsabilidad de cada lector el eventual uso que se le de a esta información. Asimismo, es obligatoria la cita del autor del contenido y de Monografias.com como fuentes de información.

    Categorias
    Newsletter