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Influencia de los estilos de paternidad en preescolares

Enviado por hparadoa



Resumen

El tema de la presente investigación es: La influencia que tienen los padres en el desarrollo de los preescolares; con el propósito de analizar la influencia los distintos tipos de paternidad en el desarrollo cognoscitivo y socio-emocional en estos niños. Las fuentes consultadas pertenecen al área del desarrollo infantil, de la familia, de psicología social, y varias teorías como la de Piaget, Erickson y Freud.

Los padres juegan un papel importante en el desarrollo de sus hijos, los cuales aprenderán de ellos lo que es apropiado y esperado por la sociedad, a su vez cada padre actuará de manera diferente. Baurmind clasificó las diferentes posturas que toman los padres a la hora de la crianza en tres: padres autoritarios, permisivos y democráticos.

Como conclusión central se plantea que los padres autoritarios y permisivos retrasan el desarrollo cognoscitivo y socio-emocional de los hijos; los padres autoritarios reprimen la capacidad de iniciativa y creatividad, convirtiéndolos en niños reprimidos, callados e inseguros. Los padres permisivos los convierten en agresivos, con bajos logros escolares, dependientes y en ocasiones llegan a la delincuencia. Por otra parta los padres democráticos forman niños seguros, independientes, adaptados socialmente y exitosos.

Introducción

Actualmente la madre y el padre juegan un papel activo en el desarrollo cognoscitivo y socio-emocional de sus hijos; el padre es visto como el agente socializador, como el ejemplo a seguir por sus hijos y a través de él ocurre la tipificación de género; la madres son las encargadas de los cuidados, de la alimentación, de la estabilidad emocional, fomentan o retrazan la competencia de los niños y las niñas aprenden los papeles de género.

Los distintos tipos de paternidad (autoritarios, permisivos y democraticos) son diferentes tipos de crianza, comportamientos o actitudes que toman los padres hacia sus hijos y traen consecuencias que pueden ser negativas o positivas,dejando secuelas durante toda la vida.

El acto de crianza paterna, es un elemento fundamental para el desarrollo de toda persona; hasta mediados de este siglo el hombre jugaba en la sociedad un papel autoritario y d sostén económico. Sin embargo actualmente se empieza a experimentar un cambio, ya que los padres maduros tiene un mayor interés en involucrarse en la esfera emocional, educativa y de atención a sus hijos.

Afortunadamente cada día más hombres adquieren conciencia sobre la responsabilidad de ser padres y comienzan a experimentar una bella sensación desde el momento mismo que saben que van atener un hijo.

Desarrollo Cognoscitivo en la Etapa Preescolar

Los niños entre dos y cinco años atraviezan la etapa preescolar, comienza el desarrollo en la manera de pensar, razonar y resolver los problemas (Harvey, 1978). Muchos son los teóricos que hablan sobre el desarrollo cognoscitivo, siendo Piaget uno de los más influyentes (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Características de la Etapa preescolar

Jerome Bruner, sugiere que existen tres formas donde el niño puede usar los símbolos para representar objetos o sucesos, estas representaciones pueden ser: activada, icónica y simbólica (en Faw, 1981).

La representación activada, es la forma más simple de las tres, ya que el niño usa una respuesta motora para representar un suceso u objeto. La representación icónica, son cuadros y esquemas mentales de un objeto o suceso que no está presente. Aunque no está estimulado por la habilidad motora, está limitada a objetos o sucesos concretos. En la representación simbólica, el símbolo tiene relación directa con el objeto o suceso que simboliza, y no está limitada a los objetos o sucesos con los cuales ha tenido contacto sensorial o motor el niño, pudiendo ser posible representar conceptos abstractos (Faw, 1981).

Papalia y Wendkos Olds (1992) definen el concepto de función simbólica como una habilidad para usar representaciones mentales, a las que el niño les ha dado un significado, ya sea consciente o inconscientemente. Piaget (1967) señalo que al no haber representaciones sensoriales, deberían existir representaciones mentales, las cuales clasificó como símbolos y signos; los símbolos son representaciones mentales personales (idiosincráticas) de una experiencia sensorial y los signos son algo más abstracto, como una palabra o un número, y no necesitan tener una connotación sensorial. Piaget (1951) llamó significados a los símbolos y a los signos y significantes a lo que representen para determinado niño.

Según Fein (1981) cuando los niños usan símbolos, sus procesos de pensamiento se vuelven más complejos y aparece el juego simbólico que ayuda al niño en dos formas: 1-) a ser más sensible ante los sentimientos y puntos de vista de otros, 2-) a entender cómo un objeto cambia de forma y pese a ello sige siendo el mismo.

Según Papalia y Wenkos Olds (1992) los niños manifiestan la función simbólica de tres maneras: por medio de la imitación diferida, el juego simbólico y el lenguaje.

La imitación diferida, es la imitación de una acción que el niño ha visto, la cual realiza después de un tiempo, aún cuando ya no la pueda ver.

En el juego simbólico, los niños hacen que un objeto represente algo más. Por ejemplo usar un trozo de madera como una navaja de afeitar.

Adquieren la capacidad para usar el lenguaje en la representación objetos o eventos ausentes. Según Ginsburg y Opper (1982), a través del lenguaje el niño da un indicio de que comienza a razonar con éxito siempre y cuando no implique ir más allá de los acontecimientos pasados. Según Papalia y Wendkos Olds (1992) los niños pueden dar y seguir órdenes sencillas y nombrar cosas familiares, pueden definir palabras sencillas y conocen algunos antónimos, conjunciones, preposiciones y artículos, pero aún generalizan demasiado las reglas de lingüística. Según Faw (1981), el vocabulario del niño en esta etapa puede consistir tanto de las palabras que conoce el niño y aquellas que oyen y repiten aún sin reconocer el significado.

Conceptos del niño

Faw (1981) realizó una descripción de las características de los conceptos que tienen los niños en el etapa preescolar. Los cuales son: Simplismo, idiosíncratico, irrealismo , inaccesibilidad y absolutismo.

Simplismo significa inhabilidad para atender simultáneamente a más de unas pocas dimensiones.

Idisincrático significa que algunos conceptos del niño son únicos y dificilmente son entendidos por la sociedad. Según Ginsburg y Opper (1982) los conceptos de los niños, son preconceptos, a veces son demasiados generales o demasiados específicos.

Irrealismo significa que los niños usan los conceptos que aprueba la sociedad, pero los tienen muy pobremente definidos y en ocasiones pueden distorsionar su significado.

Absolutismo significa que el niño en la etapa preescolar, maneja conceptos de manera absoluta, el cree que un objeto o un hecho representa un concepto y que este no puede representar otro al mismo tiempo.

El preescolar, es inaccesible ya que puede actuar espontáneamente, como si sus acciones fueran guiadas por un concepto, pero después es imposible que describan el concepto que utilizaron.

Logros y limitaciones de la Etapa Preescolar

Papalia y Wendkos Olds (1992) describen dos logros en la etapa preescolar que son: la comprensión de identidades y la comprensión de funciones.

La comprensión de identidades se refiere a que el niño comprende, que ciertas cosas permanecen iguales a pesar de que puedan cambiar en forma, tamaño y apariencia. Un niño se da cuenta, que seguirá siendo niño aunque se ponga ropa femenina. Craig (1994) llamó a esto distinción de la ficción y realidad, porque ya el niño distingue lo que es y lo que no es; por ejemplo: una piedra con forma de esponja, el niño ya en esta etapa puede darse cuenta que es una piedra pero con forma de esponja y no sentirse confundido .

La comprensión de funciones se refiere a que el niño entiende de manera general relaciones básicas entre dos eventos; por ejemplo cuando sabe que si golpea ligeramente el interruptor de luz se prende y cuando pone una película en el video, puede verla, pero aún no captan el echo de que un evento origine otro.

Papalia y Wendkos Olds (1992) y Faw (1981) hablan acerca de las limitaciones de la etapa preescolar. Según Papalia y Wendkos Olds, los niños son egocéntricos, tienen centralización, irreversibilidad, pensamiento transductivo y atención a estados antes que transformaciones. Faw (1981) amplia un poco más incluyendo todas las limitaciones se señalan anteriormente incrementando 4 categorías, las cuales son: animismo, realismo, cocreción y dominancia perceptual.

Los niños son egocéntricos, porque no son capaces de ver las cosas desde otro punto de vista que no sea el suyo (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Piaget (1967) egocentrismo no significa egoísmo y no implica un juicio moral, sino que a menudo suponen que los demás comparten sus sentimientos, reacciones y percepciones. Según (Papalia y Wendkos Olds, 1992) los niños no son tan egocéntricos como Piaget pensaba, ya que varios experimentos muestran lo contrario; un niño de cuatro años cambia la manera de hablar cuando se dirige a uno de dos años utilizando enunciados sencillos e inclusive ante de los dos años los niños muestran juguetes a un adulto volteando el frente del juguete hacia la otra persona. Faw (1981) describe al niño egocéntrico, como aquel que ve al mundo a través de sus ojos.

La centralización se refiere a que el niño enfoca la atención a un aspecto de la situación y deja de lado otros. Como resultado de esto, su razonamiento es ilógico, ya que no pueden descentrarse a pensar en varios aspectos de una situación al mismo tiempo (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Piaget (1951) los niños no son capaces de pensar en forma lógica, porque su pensamiento está ligado a la percepción. Para comprobar esta limitación realizó experimentos de conservación. La conservación es la conciencia de que dos cosas iguales en cantidad, permanecen iguales si se altera su forma siempre y cuando no se le añada o quite algo. La centralización es la concentración en un aspecto de una situación, que puede ser física, de un objeto o suceso y puede ser temporal, tal como atender sólo un instante(Faw, 1981).

La irreversibilidad se refiere a que el niño no puede retroceder los pasos en el pensamiento (Faw, 1981), por ejemplo: no entiende que se puede verter agua de un vaso a otro y viceversa, no puede imaginarse restituyendo el estado original del agua vertiéndola de nuevo al vaso donde estaba (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

El razonamiento transductivo, se refiere a que el niño no razona de forma deductiva o inductiva sino que va de un evento particular a otro particular, sin tener en cuenta lo general. Este razonamiento no incluye la lógica abstracta y cuando lo utiliza para formar principios generales, a menudo resulta un error; un ejemplo de esto es un niño que desea que su hermana se enferme y al otro día ella se enferma, el niño ve una relación entre sus pensamientos malos y la enfermedad de su hermana, es decir, atribuye una relación de causa y efecto a dos eventos no relacionados (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Faw (1981) en el pensamiento transductivo el niño razona que si dos hechos concretos han ocurrido juntos en el pasado, ellos siempre van a ocurrir en el futuro. También piensa que existe una interferencia emocional en el razonamiento, que se refiere a que éste puede ser distorsionado por una necesidad personal o por un motivo muy específico.

La centralización en estados antes que en transformaciones, se refiere a que el niño no fija la atención en la transición del objeto de un estado a otro, sino que piensa en la forma como son las cosas ahora y algunos piensan en como fueron o podrán ser (Faw, 1981).

"La etapa preescolar es como una tira de película: un cuadro estático después de otro. Los niños prestan atención a estados sucesivos y no pueden entender las transformaciones de un estado a otro" (Papalia y Wendkos Olds, 1992, p. 316)

La dominancia perceptual señala que la centración del niño es dirigida con frecuencia, por las propiedades físicas de un objeto o situación.

La concreción se refiere, a que el niño puede pensar en amor y justicia, pero aún no puede hacer un juicio respecto a estos conceptos porque implica un razonamiento abstracto que según Piaget (1967) no se da hasta en este momento cuando el niño es muy rígido en sus conceptos.

El realismo señala que el niño no puede distinguir entre el sueño, la fantasía y la realidad; por ejemplo: el niño puede pensar que los fantasmas existen y que las historias cobran vida.

El animismo se refiere a la tendencia de dotar de vida a todos los objetos; por ejemplo: el niño puede imaginar que sus juguetes tienen sueños, hambre o están enfermos.(Faw, 1981)

Memoria

Según faw (1981) a los dos años el niño tiene desarrollada la memoria, y divide esta capacidad en: memoria sensorial, memoria a corto y memoria a largo plazo.

La memoria sensorial se encarga de seleccionar la información que entra a los sentidos para someterla a procesamiento ulterior (Morris, 1992), no hay evidencia de que con el aumento de edad, haya un incremento del tiempo que permanece la información, en este tipo de memoria no existe diferencia entre un niño de 5 años y un adulto.

La memoria a corto plazo es la encargada de procesar durante breve tiempo la información (Morris, 1992), y la capacidad básica no cambia con el desarrollo, sin embargo la capacidad que tiene esta memoria puede ser usada dependiendo de las estrategias individuales.

La Memoria a largo plazo es: Parte de la memoria más o menos permanente y que corresponde a todo cuanto sabemos (Morris, 1992). Los niños entre los dos y los cuatro años, usan estrategias organizacionales pobres, ya a los 4 años pueden organizar la información que necesitan recordar, pero usando las propiedades físicas de los objetos y no conceptos abstractos.

Existen 2 tipos de deficiencias en la memoria a largo plazo. La deficiencia de producción espontánea que consiste en que los niños de 4 y 5 años aún no utilizan espontáneamente estrategias de repetición y la deficiencia de mediación consiste en que los niños no usan estrategias de repetición.

Nelson (1981) realizó varios experimentos con el objetivo de descubrir qué es lo que pasa en la primera infancia, qué hace los recuerdos tan perdurables y encontró que los niños en la primera infancia o etapa preescolar, tienen memoria autobiográfica, que es la encargada de almacenar los eventos específicos de la vida desde temprana edad; este tipo de memoria no es premeditada, algunos recuerdos son transitorios, los hechos únicos y comunes, los recuperan con mayor facilidad.

Desarrollo Social en la Etapa Preescolar

La socialización es un proceso mediante el cual los miembros maduros de la sociedad, como padres y profesores, moldean la conducta de los niños, al permitirles una participación y contribución en la sociedad (Woolfolk, 1996). Según Watson (1977) la socialización es un medio por el que se adquieren los modelos de conducta convencionales, es un proceso de aprendizaje. Gracias a la socialización el niño aprenden los modales y las costumbres de la familia, los vecinos, la comunidad y todo el grupo social en el que se desarrolla. El niño en la etapa preescolar empieza a modificar su conducta para cumplir las normas esperadas por la sociedad (Cohen, 1971). Existen diversos agentes de socialización, en los primeros años la familia constituye el centro de la socialización, aunque también participan en este proceso los maestros, los compañeros, la glesia, la TV, etc.

Según Santrock y Yussen (1978) la escuela es una da las influencias sociales más importantes en el desarrollo de los niños.

El desarrollo social se caracteriza por los cambios de los niños a medida que crecen, han de resolver ciertas cuestiones en cuanto a sus relaciones con los demás. En la primera infancia, desarrollan el yo social que es producto de aprender a relacionarse con los demás y a definirse en ese trato o relación. La primera problemática que enfrentan es si realmente están listos para formar relaciones íntimas con los demás ya que deben aprender a interactuar con ellos para poder desarrollar una alta autoestima (Faw, 1981). Los preescolares están muy ocupados ordenando, clasificando y luchando para encontrar significado en el mundo social, del mismo modo que lo están haciendo en el mundo de los objetos. El proceso de socialización en la primera infancia, se da cuando los niños aprenden los papeles de género, los comportamientos y actitudes, que una cultura considera apropiado para los hombres y mujeres (Papalia y Wendkos Olds, 1992). Según Faw (1981) los roles de los padres influyen de manera importante en la tipificación sexual que ocurre con el padre del mismo sexo, especialmente cuando cuida a su hijo y posee las características que lo hacen a él o ella un individuo que posiblemente será imitado.

Según Erickson (1963) los aspectos sociales son más importantes que los sexuales y la crisis que se da en esta etapa es la de iniciativa vs culpabilidad, donde el niño tiene que marcar una división entre la parte de la personalidad que permanece niño, lleno de alegría y de deseo de probar nuevas cosas y la parte que se está volviendo adulta. Los niños que aprenden a regular estos propósitos conflictivos desarrollan la virtud del propósito, el valor de prever y perseguir metas, sin estar inhibidos por la culpa y el miedo al castigo.

Los psicólogos han ideado varias teorías para explicar como se socializan los seres humanos. Entre ellas se encuentran: la teoría psicoanalítica, la teoría del desarrollo cognoscitivo, la teoría del aprendizaje social y la teoría etológica (Faw, 1981).

La teoría Psicoanalítica, explica la socialización a través del proceso de identificación, que es el resultado de la solución de los complejos de Edipo y Electra. Según Freud la identificación surge cuando el niño reprime la idea de poseer al padre del otro sexo y se identifica con el del mismo sexo, a quien ve como agresor. Esto conduce a que el superego se desarrolle y el niño entre en la etapa de latencia (Woolfolk, 1996).

La teoría del aprendizaje social señala, que la conducta humana es aprendida, según las oportunidades y experiencias proporcionadas por su ambiente. La conducta social y las reglas sociales son aprendidas, a través, de la observación al atender lo que otros dicen y observan las consecuencias de sus acciones.

La teoría cognoscitiva, explica que los niños juegan un papel activo en su propia socialización, el efecto de cualquier experiencia de socialización depende de como el niño percibe o interpreta la experiencia.

La teoría etológica expone que estamos predispuestos biológicamente a aprender ciertos patrones de conducta debido a sus valores adaptativos. Esta teoría subraya que no se puede ignorar el papel que juegan las presiones evolutivas durante el desarrollo del ser humano especialmente en la formación de la conducta social.

juego

Según Watson (1977), a medida que comienza la niñez, los agentes de socialización aumentan en número, los niños de la vecindad y los compañeros preescolares juegan un papel importante en la socialización (Papalia y Wendkos Olds, 1997), también son importantes los adultos que están al cuidado de los niños en este proceso de socialización, pero son los amigos, o compañeros de juego los que más influyen.

El juego, según Papalia y Wendkos Olds (1997), puede verse desde distintos puntos de vista, los niños tienen diferentes maneras de jugar y juegan a muchas cosas. Al considerar el juego, como una actividad social, los investigadores evalúan la competencia social de los niños por la manera como juegan ya que el juego social revela el alcance de la interacción con otros niños.

Existen niños que no utilizan el juego social, pero esto no quiere decir sean inmaduros, sino que necesitan estar solos para concentrarse en tareas y problemas; algunos niños bien ajustados simplemente, disfrutan más las actividades no sociales que las actividades de grupo (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Parten clasificó el juego social en tres formas diferentes, que incluye: el juego paralelo, el juego asociativo y el juego cooperativo (en Faw, 1981).

El juego paralelo, es característico de los niños de 2 años y consisten en que a ellos le gusta jugar en compañía de otros niños, pero no interactuan entre sí, sino que es como un juego egocéntrico.

En el juego asociativo, juegan 2 ó 3 niños con el mismo material, pero cada uno le da un uso diferente, conduciendo en ocasiones disputas entre los niños.

El juego cooperativo consiste en que los niños realizan actividades, que requieren acciones coordinadas, esta forma de juego se da alrededor de los 4 años.

Papalia y Wendkos Olds (1992) clasificó por etapas el juego social en la primera infancia. El primer tipo de juego que se da es el comportamiento ocioso, después el comportamiento espectador, el juego solitario independiente, la actividad paralela,el juego asociativo y por último juego de cooperación o de organización suplementaria.

En el comportamiento ocioso, el niño aparentemente no está jugando, pero se ocupa de observar cualquier cosa que le parezca de interés en ese momento y cuando no ocurre nada emocionante juega con su propio cuerpo.

En el comportamiento espectador el niño pasa la mayor parte del tiempo mirando jugar a los otros niños, habla con los niños que está observando, hace preguntas o sugerencias pero, no hace ningún esfuerzo por acercarse a ellos y jugar abiertamente.

El juego solitario independiente se caracteriza porque el niño se divierte jugando solo y en forma independiente, con juguetes diferentes de los que usan los niños que están jugando cerca de él y no hace ningún esfuerzo por acercarse a otros niños.

La actividad paralela se refiere a que el niño juega independientemente, pero la actividad que escoge lo lleva de manera natural a los otros niños. Juega cerca de, pero no con los otros niños, y no hay un intento por controlar la entrada o la salida de los niños del grupo.

En el juego asociativo el niño juega ya con otros niños, todos los miembros participan en actividades similares, pero no idénticas; no hay distribución de las tareas y no hay organización de la actividad que están realizando.

Él juego de cooperación, consiste en que el niño ya juega con un grupo que esté organizado, con el propósito de crear algún producto material, puede consistir en esforzarse por alcanzar alguna meta competitiva, dramatizar situaciones de la vida adulta y de grupo o participar en juegos formales.

Para concluir Papalia y Wendkos Olds (1992) señala que hay diferencias individuales en los niños, mientras unos pueden participar en juegos menos sociales, otros pueden preferir los juegos más sociales.

Agresión

En la primera infancia se desarrolla la agresión que va acompañada de patadas, golpes y lanzamientos. La agresión se puede dividir en agresión hostil, que es un comportamiento para causarle dolor a otra persona y la agresión instrumental tiene un objetivo diferente del de hacer daño a otra persona. Los niños en la etapa preescolar muestran agresión instrumental y están en vías de desarrollar la agresión hostil (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

En las primeras etapas de la agresión con frecuencia los niños centran toda su atención en los objetos que desean, y hacen gestos amenazantes, contra cualquiera que los mantega alejados de dichos objetos (Papalia y Wendkos Olds, 1997).

Según Ana Freud (1992) el instinto agresivo es una apetencia primaria, que actúa en el niño desde el comienzo mismo de la vida. El instinto agresivo, está ligado con las manifestaciones sexuales durante la etapa fálica y la agresión aparece bajo las actitudes más agradables de virilidad, postura protectora, temeridad frente al peligro y competividad.

Aunque la hormona masculina testosterona, podría estar detrás de la tendencia hacia una conducta agresiva y explicar, porque los hombres son más agresivos que las mujeres, los teóricos del aprendizaje social señalan otros factores que influyen en la agresión, como son: el reforzamiento, la imitación y la televisión (Papalia y Wendkos Olds, 1997).

El reforzamiento, es la recompensa más segura de los niños. Algunas veces los regaños y las zurras refuerzan el comportamiento agresivo, ya que los niños a veces pueden preferir una atención negativa, a que no se les preste ninguna atención. Los padres recompensan y fomentan productivamente la agresión con otros niños, y la desaprueban hacia ellos mismos; es por eso que los niños no son agresivos con sus padres, pero si con los otros niños.

La frustración se refiere que los niños que se sienten limitados, porque sus padres les pegan o los insultan tienen más probabilidad de volverse agresivos.

Tanto los modelos que dan los adultos, como los modelos agresivos de la televisión, incitan al niño a que los imite y estas influencias parecen perdurar por años (Papalia, 1997).

Craig (1994) indica que las recompensas alientan la agresión en el niño y que no le queda claro que el castigo la desaliente. Si a un niño se le castiga por actos agresivos, reprimirá la conducta delante de quien lo castigo, pero la gente que usa el castigo físico para reprimir la agresión en realidad puede estar fomentándola.

Conducta prosocial

La conducta prosocial, o comportamiento en pro de la sociedad se refiere a una acción que se ejecuta con un costo o riesgo personal en beneficio de otra persona, sin esperar recompensa.

La edad y el sexo son un determinante de esta conducta, las niñas muestran más generosidad y pero esto se debe a que la educación incita el espíritu servicial en la mujer, la edad es un factor de altruismo ya que los niños desde corta edad lo manifiestan y aumenta a media que van creciendo (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Los niños altruistas, tiene generalmente padres caritativos que fomentan dicha conducta;, tienden a ser más desarrollados en razonamientos mentales y capaces de tomar en cuenta los puntos de vista de las otras personas (Craig, 1994).

Desarrollo Emocional en la Etapa Preescolar

Para Aristóteles, la emoción es como una forma más o menos inteligente de concebir cierta situación, dominada por un instinto. Descartes, hizo una lista de seis emociones básicas: asombro, amor, odio, deseo, gozo y tristeza, mientras que Watson sólo mencionó 3 emociones básicas: cólera, temor y amor (Calhoun y Salomon, 1984).La mayoría de los investigadores afirman, que existen seis expresiones faciales básicas, felicidad, cólera, tristeza, disgusto y miedo (Perlman y Cozby, 1983). La teoría Jamesiana, define la emoción como una reacción fisiológica acompañada de un sentimiento.

Según Plutchick (1977) las emociones son un patrón de reacción corporal, ya sea de destrucción, reproducción, incorporación, orientación, privación, rechazo o exploración, o alguna combinación de ellas, que es provocada por un estímulo.

Pulaski (1978) señala que el niño en la etapa preescolar es capaz de comprender en cierta medida, si la postura emocional de otra persona es positiva o negativa, si indica aprobación o desaprobación, el niño no tiene la intención de activar una emoción, solamente reacciona ante ella.

Malrieu (1959) señala que la emoción más importante es la alegría y es la que constituye a la edificación de la personalidad.

Autoconcepto

El autoconcepto es el sentido de sí mismos, su base es nuestro conocimiento de lo que hemos sido y hecho, su función guiarnos a lo que seremos y haremos en el futuro.

El autoconcepto se desarrolla de una manera lenta, comenzando en la infancia con la autoconciencia que es la capacidad de reflexionar sobre sí mismo y las propias acciones; alrededor de los 18 meses los niños tienen su primer autorreconocimiento, que se refiere a la habilidad para reconocerse frente al espejo. Ya en la primera infancia se da la autodefinición, que se refiere a que el niño identifica las características que considera importantes para describirse a sí mismo; a los 3 años el niño se juzga en términos externos, es decir, por sus características físicas y ya a los 7 años se define basado en sus características psicológicas (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Según Woolfolk (1996) el autoconcepto se refiere a la percepción que tenemos de nosotros mismos y la autoestima es el valor que cada uno le damos a nuestros propias características, aptitudes y conductas. El desarrollo del autoconcepto en la primera infancia recibe la influencia de los padres y otros miembros de la familia, conforme va creciendo, de los amigos, profesores y compañeros de escuela.

Imaginación en la Etapa Preescolar

Según Harris (1989) los niños en la etapa preescolar utilizan la imaginación de 4 formas distintas que son: autoconciencia, capacidad de simular, distinguir entre realidad-ficción y deseos, creencias y emociones.

La autoconciencia se refiere, a que los niños son conscientes de sus estados mentales; saben cuando quieren algo o esperan algo, cuando han cometido un error se sienten tristes y prefieren hablar acerca de sus sentimientos y no de los sentimientos de los demás.

Con la capacidad de simular el niño utiliza la imaginación, y esto permite manifestar un juego de ficción, confieriendole propiedades físicas a los objetos y creando situaciones fingidas. Según Papalia y Wendkos Olds (1992), el jugo simulado, juego de fantasía, juego dramático o imaginativo, es aquel donde hace una sustitución de una situación real en imaginaria para satisfacer sus necesidades, fingiendo ser alguien o algo.

El niño puede distinguir entre la realidad y ficción, y aunque a veces las mezcla la, no manifiesta confusiones sistemáticas, ya que sabe que un juguete en realidad no corre o tiene sed.

Los deseos, creencias y emociones se refieren a que la capacidad de fingir le permite al niño una compresión de los estados mentales ajenos. Pudiendo imaginar que quiere algo, aunque en realidad no lo quiere y puede atribuir a los demás creencias que no comparten y saben que son falsas.

Alteraciones Emocionales en la Etapa Preescolar

Según Papalia y Wendkos Olds (1992) existen en la niñez tres tipos de alteraciones emocionales que son:  conducta teatral, temor a la separación y fobia escolar.

Cuando existe conducta teatral los niños dicen mentiras, pelean, roban, destruyen propiedades y rompen reglas establecidas por los padres. Las mentiras ocasionales son normales en la niñez, pero cuando pasan a convertirse en fantasías e historias fascinantes sobre ellos mismos, es con el objetivo de atraer la atención, estima de otros o bien puede ser un síntoma de hostilidad hacia sus padres. De forma similar ocurre con los robos ocasionales, si se convierten en algo repetido o de forma abierta, están mostrando hostilidad hacia sus padres. Cualquier conducta antisocial crónica, debe ser vista como un desorden emocional.

El temor a la separación, se caracteriza por un estado de inquietud en el niño, durante aproximadamente dura 2 semanas y tiene que ver con la separación de las personas a los que esté apegado; generalmente muestra síntomas psicosomáticos como nauseas y dolor de cabeza u estómago que desaparecen, cuando ya siente que no va a ocurrir la separación.

La fobia escolar se caracteriza por un temor a la escuela, pero parece deberse a que el niño teme dejar al padre y no tiene que ver con la escuela en sí, estos temores que experimenta pueden ser reales pudiendo ser el medio ambiente lo que necesita cambio y no el niño.

Temores de los Niños en la Etapa Preescolar

Según Papalia y Wendkos Olds (1992), los niños en esta etapa presentan terrores nocturnos y pesadillas; los terrores nocturnos, se caracterizan porque la persona dormida despierta abruptamente de un sueño profundo, en estado de pánico puede gritar y sentarse en la cama mirando fijamente, aunque en realidad no están despiertos; en cambio las pesadillas ocurren en la madrugada y con frecuencia se recuerdan vívidamente. Es normal la presencia estos sueños ocurran, pero cuando se convierte en algo persistente, puede ser una señal de que el niño se encuentra bajo mucha tensión.

Métodos de Crianza

La Familia y el Padre

La familia es el grupo natural del ser humano y el más importante pese a las transformaciones del mundo contemporáneo, y los progresos científicos y tecnológicos que generan un nuevo sistema de vida (Arés y Muzio, 1990). Antaño, las legiones romanas permanecían vigilantes, contra la intrusión de los bárbaros nómadas. Así mismo, la familia hace frente a los problemas de sus hijos y se esfuerza para mantenerlos dentro del orden impuesto por la sociedad.

La polaridad masculino-femenino está en todo ser humano, el equilibrio de esa polaridad, con los valores que implica, es lo que determina la madurez del hombre. Cada uno de los componentes de la pareja aporta al niño los valores propios de su sexo (García Serrano, 1984). Durante la evolución, podemos observar que el padre es considerado la figura de autoridad. La familia pasó de la alimentación vegetariana a la carnívora y tuvo que requerir de la fuerza del hombre como cazador, resaltando desde este momento el papel de proveedor y de influencia en el bienestar familiar (Padilla Velázques , 1994).

La paternidad se incluye de manera natural en el matrimonio y está en la propia condición humana (García Serrano, 1984). Dentro de nuestra civilización, y concretamente en nuestra sociedad, el padre ha sido siempre el símbolo de la autoridad, la fuerza y el poder (Giverti, 1971a). Según García Serrano (1984) el padre aporta dentro de la comunidad familiar la seguridad física y material, lo cual apoya que el niño adquiere la seguridad en sí mismo y en la sociedad.

La palabra padre, proviene del latín pater, patris que significa patrono, defensor o protector. En la formación cultural de occidente, se ha visto que el padre, es el que determina con más intensidad los patrones morales y las reglas que sirven como base y fundamento de la conducta de sus hijos (Padilla Velásquez, 1984)). El sistema patriarcal en el cual nos hemos desarrollado, sigue imponiendo la obediencia al padre de familia (Giverti, 1971a).

Actualmente, las funciones familiares no son tan rígidas, exclusivas o privativas, sino que por naturaleza biopsicosocial unas parecen más naturales o propias, de uno o del otro, en distintas circunstancias y por diferentes razones, pero pueden compartirlas y realizarlas en forma complementaria (Papalia y Wendkos Olds, 1992)

Los padres son importantes en el desarrollo del papel de género, ellos se preocupan más de la tipificación de género que las madres, aceptan más a un hijo con un temperamento difícil que a una niña y son más sociables y afectuosos con ellas. El niño ve que ya no sólo es el papá quien realiza hazañas, forma parte del gobierno, y sale a ganarse la vida, sino también mamá, aunque el papá sigue siendo hombre, el ser masculino, capaz de trasmitir virilidad y en cambio la mamá no. Dentro de la constelación familiar, el padre ocupa un lugar diferente a la mamá: es la autoridad, es la firmeza, la decisión y el amparo (Giverti, 1961b).

Tanto el niño como la niña, necesitan al padre. La niña necesita la figura paterna porque formará la idea de qué es un hombre, traspasando sentimientos provenientes de la relación con su padre a la relación con su esposo (Papalia y Wendkos Olds 1992)  y ella necesita que el padre establezca activamente normas en su vida (Van Pelt, 1985). El niño necesita del padre porque a través de él, logrará la tipificación de género, aprenderá lo que es apropiado y esperado por la sociedad respecto a los papeles del género (Papalia y Wendkos Olds 1992), el padre es que el ayuda al niño a lograr la autonomía, afecta el desarrollo cognoscitivo y sobre todo lo prepara para formar parte de una sociedad (Flavell, Zhang, Jou, Dong y Qi, 1983).

Según García Serrano (1984) este sentido de autoridad y disciplina, es otra de las aportaciones importantes del padre. Hoy se habla mucho de la desobediencia delos hijos, pero está muy relacionada con la falta de autoridad de los padres. La función educadora de la madre tiene que estar respaldada por el padre, quien es el que tiene que dar la última palabra en conflictos serios. Según Van Pelt (1985) el padre desempeña un papel estabilizador, que va más allá del aspecto financiero y de la provisión que haga para la comodidad de su familia. Cuando el padre se separa de la familia, ya sea física o emocionalmente, los niños muestran serias deficiencias en sus relaciones sociales y morales con sus madres, compañeros y vecinos.

Estilos de paternidad

Los padres por lo general proceden de diferentes maneras con sus hijos. Baumrind (1971) realizó varios experimentos con preescolares, e identificó tres categorías de estilos de paternidad, los padres autoritarios, permisivos y democráticos. Van Pelt (1985) clasificó a los padres en posesivos, sin amor, permisivos y autoritarios. Faw (1981) por su parte también identificó tres estilos de paternidad, autoritarios, con autoridad y permisivos. Aunque cada autor los nombra los distintos tipos e paternidad de forma diferente, todos representan las mismas características.

Los padres autoritarios, tratan de controlar el comportamiento y las actitudes de sus hijos y los hacen ajustarse a un estándar de conducta (Baumrind, 1971). Autoritarismo, significa imposición inflexible de normas de disciplina, sin tomar en cuenta la edad del niño, sus características y circunstancias (Olarte Chevarría, 1984). Valoran la obediencia incondicional y castigan enérgicamente a sus hijos, por actuar en forma contraria a sus estándares (Baumrind, 1971). El padre que emplea este estilo se caracteriza por ser absorbente y centrar la atención del hijo en sí mismo, produciendo individuos dominados por la ley, la autoridad y el orden, reprimiendo en los niños, la capacidad de iniciativa y creación (García Serrano, 1984).

Faw (1981) describe a los padres autoritarios, como aquellos que tienen patrones rígidos de conducta, que no toman en cuenta las necesidades de sus hijos, los castigan físicamente sin darles una explicación de por qué los castigan.

En la clasificación de Van Pelt (1985) al unir las características del padre autoritario, el padre sin amor y el padre posesivo, corresponden al padre autoritario. El padre autoritario es estricto, severo, castiga al niño repetidas veces, por lo que el niño vive en constante temor y zozobra, a menudo en la escuela son pendencieros, desobedientes, problemáticos, nerviosos y temperamentales. Los padres sin amor, castigan al niño enérgicamente, lo crítican y regañan constantemente, y tienen una percepción únicamente de las imperfecciones y exigen al niño normas inadecuadas e imposibles de adquirir. Por otra parte los padres posesivos tiene buenas intenciones pero malas normas, no permiten que sus hijos corran riesgos razonables, ni que hagan cosas por ellos mismos

Otro estilo de crianza es el padre democrático, el trata de dirigir las actividades de sus hijos en forma racional, presta atención a sus problemas. Es consistente, exigente, respetuoso y está dispuesto a aplicar el castigo limitado (Baumrind, 1971).

Faw (1981) utiliza el término padres con autoridad, pero tienen las características de los padres democráticos. Faw señala que estos padres exhiben confianza en ellos mismos como padres y como personas, son exigentes, pero amorosos con sus hijos, los corrigen cuando es necesario, dándoles razones lógicas para su corrección y no usan el castigo físico.

El último estilo de crianza es el padre permisivos, ellos exigen menos, y permiten a los niños regir sus propias actividades, no son exigentes, ni controladores, son relativamente cariñosos con sus hijos y casi nunca los castigan ( Baumrind, 1971). Según Faw (1981) los padres permisivos se sienten inseguros con su rol como padres, tiene poco control sobre sus hijos y no consideran necesario castigarlos. Según Van Pelt (1985) el niño es el que tiene el control y los padres se doblegan ante sus caprichos.

Influencia de los métodos de crianza en los preescolares

Padres autoritario

Los niños que tienen padres tienden a tener logros escolares pobres ya que la presión que ejercen los padres, a través de los golpes y regaños causan en él inseguridad, temor,eprimen la iniciativa y la creatividad y no pueden desarrollarse plenamente sus capacidades, también tienden a tener problemas de hiperactividad y desobediencia. Según Craig (1994) los niños tienden a ser introvertidos, ermitaños, inseguros, tienen una baja autoestima, son impopulares, muestran dependencia hacia el padre que los golpea, prefieren ser golpeados a ignorados. Los niños se vuelven agresivos, hostiles y las niñas pasivas, introvertidas, inseguras, irritables e inadaptadas sociales (Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Padres permisivos

Los niños de padres permisivos tienden a ser indulgentes, inadaptados sociales, destructivos (Woolfolk, 1996), generalmente son los menos autocontrolados, tiene logros escolares bajos, agresivos, inmaduros, mentirosos, desobedientes, inseguros, inadaptados, con baja autoestima y frustados. En ocasiones cuando la permisividad se mezcla con hostilidad puede llevar a los niños a la delincuencia (Craig, 1994).

Padres democráticos

Según Papalia y Wendkos Olds (1992) y Woolfolk (1996) los niños de padres democráticos tienden a ser los niños con mejores logros escolares, porque los papás les dedican tiempo en la realización de las tareas escolares, les clarifican las dudas, recompensan las conductas apropiadas y se enfocan menos al castigo físico y solo recurren a él a el cuando consideran muy necesario, y lo acompañan con una explicación, generalmente son los niños más seguros, competentes socialmente, presentan menos agresividad y hostilidad, tienden a ser independientes con una mayor autoestima y autocontrol, son más autodogmáticos, son más populares, se muestran más satisfechos y tienden a desarrollar satisfactoriamente dentro de la sociedad, siendo son más activos y creativos (Craig, 1994).

El Estilo de Crianza Ideal

Según Baumrind (1971) el padre democrático es el mejor, ya que los niños saben qué se espera de ellos, aprender a juzgar sus expectativas y son capaces de decidir arriesgarse a que sus padres se disgusten, o a que sus actos tengan consecuencias desagradables. Los niños experimentan la satisfacción de poder cumplir con las expectativas de sus padres, los cuales tienen una imagen realista de lo que sus hijos son capaces de dar.

A diferencia de los beneficios que trae el padre democrático, el padre permisivo no le ofrece orientación, ni disciplina al niño y éste se siente angustiado y deprimido, ya que no sabe de que forma debe comportarse. Por otro lado los padres autoritarios controlan a los hijos de una manera muy estricta, utilizando el castigo y los golpes, los niños, se sienten inseguros y temerosos, y no saben qué comportamiento provocará una zurra o un castigo. Según Van Pelt (1985) el enojo de los padres, la irritación y la impaciencia cuando aplican disciplina, refuerzan la idea de que son castigados porque no son queridos y esto trae consecuencias emocionales de dependencia e inestabilidad emocional.

Baumrind (1971) estableció, que existían relaciones entre cada estilo de crianza y un conjunto particular de comportamientos, pero no considera la influencia ejercida por los hijos sobre los padres, por ejemplo, que un niño "fácil" puede originar un comportamiento democrático, mientras un niño "difícil" puede conducir al padre al autoritarismo (Papalia y Wendkos Olds, 1997).

Papalia y Wendkos Olds (1997) señalan, que ningún padre es autoritario, permisivo o democrático, ya que los padres atraviesan por diferentes estados de ánimo y reaccionan de diversas maneras en situaciones diferentes, adoptando todos los tipos de paternidad.

García serrano (1984) opina que lo más importante es que el padre se dé cuenta de que los hijos son seres diferentes a él, con cierta autonomía, con ideales propios y hasta en algunos casos contrarios a lo que él piensa.

Uno de los problemas más frecuentes que surgen para los padres es cuándo evalúan lo que se debe hacer cuando ellos tienen diferentes estilos de crianza (Papalia y Wendkos Olds, 1992). El padre puede ser severo e imperioso y la madre menos estricta y fácil de tratar, lo mejor en este caso es unirse y manifestarse con lo que se está en desacuerdo en privado. El niño adaptará su comportamiento y madurará en una forma normal cuando aprenda que sus padres se mantienen unidos en asuntos de gran importancia (Van Pelt, 1985).

El niño también se ve afectado cuando falta uno de los padres en el hogar, la madre soltera tiene que asumir ambos roles, y no tiene tiempo para estar con sus hijos, no lo estimula ni les dedica el tiempo suficiente para que tengan un buen desarrollo (Papalia y Wendkos Olds, 1997). El divorcio y el nuevo matrimonio de la mamá, trae cambios en los niños y puede afectar su desarrollo emocional (Craig, 1994). El divorcio o separación de los padres, es un acontecimiento patogénico, no por el hecho en sí de la separación, sino por lo que puede significar para el niño, pero si la ausencia física, no va acompañada del abandono afectivo, ellos terminan por asimilar el divorcio como un problema de los padres (Olarte Chevarría, 1984). Según Craig (1994) cuando los padres democráticos se divorcian, los niños presentan mejores patrones de comportamiento y tienen menos problemas para relacionarse con otros niños, que los que tienen padres autoritarios o permisivos.

Los diferentes estilos de paternidad, traen consecuencias en la competencia, destreza sociales y cognoscitivas de los niños; Burton y sus colegas realizaron investigaciones para ver qué tanto realmente influían los padres en sus hijos, arribando a las siguientes conclusiones: los hijos de padres democráticos, fueron los más competentes, mostraron destrezas sociales tales como lograr retener la atención de los adultos en forma aceptable, utilizándolos como recurso y mostrando tanto afectividad como hostilidad. Se llevaban bien con otros niños, estaban orgullosos de sus logros y deseaban actuar como persona mayores. Entre las destrezas cognoscitivas utilizaban bien el lenguaje, mostrando una serie de habilidades intelectuales, planeando y llevando a cabo actividades complicadas. Los hijos de padres permisivos, eran menos eficaces en estas destrezas y los hijos de padres autoritarios, eran muy deficientes. Los estudios de seguimiento mostraron dos años después una notable estabilidad en la clasificación (en Papalia y Wendkos Olds, 1992).

Conclusiones

El desarrollo cognoscitivo en la primera infancia es importante ya que en esa etapa, el niño comienza a experimentar cambios en su manera de pensar y resolver los problemas, desarrolla de manera gradual el uso del lenguaje y la habilidad para pensar en forma simbólica. Con la aparición del lenguaje nos da un indicio de que comienzan a razonar, aunque tiene ciertas limitaciones.

En esta etapa la socialización ocurre a través de la identificación con el padre del mismo sexo aprendiendo los papeles de género, los comportamientos y las actitudes aceptadas por la sociedad y las reglas. Pueden interpretar los problemas emocionales de otras personas, entender los diferentes puntos de vista también desarrollan el autoconcepto y la imaginación.

La actitud que toman los padres hacia sus hijos es muy importante ya que ya que pueden tener consecuencias que pueden retrasar o acelerar el desarrollo de estos. Diana Baumrind realizo varias investigaciones sobre las actitudes de los padres y las consecuencias en sus hijos y señalando que los padres autoritarios y permisivos retrasan el desarrollo de sus hijos ya que fomentan la dependencia, el miedo, la inseguridad y en ocasiones la delincuencia. Sin embargo los padres democráticos aceleran el desarrollo de sus hijos, ya que fomentan la creatividad, la iniciativa y la seguridad.

Actualmente la sociedad tiene una gran preocupación ya que no definen si realmente son los padres los que optan por un estilo de paternidad especifico o si son los hijos, los que conllevan a los padres a comportarse de determinada manera.

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Autor:

Br. Irina Fernández Quebles

Facultad de Psicología

Universidad Autónoma de Yucatán


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