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La Primera Guerra Mundial II




Enviado por rhona



    Introducción

    La Primera Guerra
    Mundial
    (1914-1918)

    Un domingo de fines de junio de 1914, en
    el pequeño pueblo de Sarajevo en Bosnia, un nacionalista
    servio fanático acribilló a balazos al heredero del
    trono austríaco, el Archiduque Francisco Fernando, y a su
    esposa. Este asesinato fue la causa inmediata de la Primera Guerra
    Mundial. Durante algunos años antes de este crimen,
    muchos europeos esperaban que la guerra
    estallase de un momento a otro.

    El odio, el temor, la supicacia y las
    ambiciones nacionales crearon una atmósfera cargada de
    ominosos presagios en Europa. El crimen
    de Sarajevo fue sólo la chispa que prendió la
    conflagración. Más, ¿por qué
    quería el nacionalista servio dar muerte a la
    pareja real? ¿por qué lo que parecía ser un
    mero incidente local llevó a la guerra seis
    semanas después, no sólo a Austria-Hungría y
    a Servia, sino también a Alemania,
    Rusia, Francia,
    Bélgica y la Gran Bretaña? Para contestar estas
    preguntas, es necesario estudiar las causas básicas de la
    Primera Guerra
    Mundial, cuyas raíces se hunden profundamente en el
    siglo XIX.

    Causas Básicas De La
    Primera Guerra
    Mundial

    El Nuevo Nacionalismo
    engendra profundos rencores. "No veo otra justificación de
    la existencia de mi generación que no sea la esperanza de
    recuperar nuestras provincias perdidas". Esta declaración
    de un estadista francés, Poincaré, relativa a la
    Alsacia y la Lorena, ilustra el apasionado nacionalismo
    de muchos franceses antes de 1914. Es obivo que tal sentimiento
    acogería con beneplácito una guerra de
    desquite. No menos apasionado era el deseo de los nacionalistas
    italianos de arrebatar a Austria lo que ellos consideraban sus
    provincias perdidas, las italoparlantes regiones de Trentino y
    Trieste. Los polacos, dominados por naciones extranjeras,
    querían la restauración nacional. Según
    hemos dichos, en los imperios austro-húngaro y turco
    vivían varias nacionalidades sojuzgadas. Las naciones
    balcánicas, como Servia, querían que sus
    compatriotas, súbditos de estos imperios, se les unieran
    para formar naciones balcánicas más potentes. Esto,
    naturalmente, significaba el desmembramiento de aquellos
    imperios. Como era lógico suponer, Austria-Hungría
    y Turquía se oponían enérgicamente a tales
    designios. Rusia, potencia eslava,
    se consideraba a sí misma la protectora de los pueblos
    eslavos. El Panaslevismo confligía con una actitud de
    igual orden por parte de Alemania, el
    Pangermanismo. Austria-Hungría, con su gran población eslava, veía con singular
    aprensión el Paneslavismo ruso.

    El espíritu recalcitante del nuevo
    nacionalismo
    mantenía al rojo vivo estas pasiones. Los "superpatriotas"
    vociferaban fanáticos y desafiantes en defensa del honor
    nacional y fomentaban el odio entre las
    naciones.

    El círculo vicioso del
    militarismo
    .

    En aquella atmósfera de odio,
    temor y suspicacia, era inevitable el mantenimiento
    de grandes ejércitos y marinas. Pero, mientras mayores
    eran éstos, más aumentaban el odio, temor y la
    suspicacia. Europa se
    convirtió en un campamento armado, mietras cada
    nación trataba de aventajar a la otra en armamentos. La
    mayoría de las naciones europeas incrementaron los
    ejercitos regulares y organizaron grandes ejércitos
    ciudadanos mediante el reclutamiento
    de todos los varones aptos para el servicio
    militar obligatorio durante cierto período de tiempo. Las
    rivalidades en la construcción de marinas de guerra
    aumentaron la pesada carga de las contribuciones en Europa. Apoyaban
    esta loca carrera de armamentos, militares y marinos
    profesionaesl y fabricantes de pertrechos de guerra, como la Casa
    Krupp en Alemania. Ya
    que numerosos estadistas pensaban que su palabra tendría
    mayor fuerza si la
    apoyaban un gran ejército y una poderosa
    flota.

    La causa inmediata que provocó el
    estallido de la primera guerra
    mundial fue el asesinato

    del archiduque de Austria-Hungría,
    Francisco Fernando, en Sarajevo, Servia
    (posterior

    Yugoslavia), el 28 de junio de 1914.
    Austria presentó un ultimátum a Servia y el 28 de
    julio de declaró la guerra. El sistema de
    alianzas militares creado en los años precedentes
    entró entonces en funcionamiento. Rusia ordenó la
    movilización de sus ejércitos contra Austria, por
    afinidad con sus hermanos eslavos. Alemania,
    aliada del imperio austro-húngaro, pidió a Rusia
    que detuviera sus maniobras contra Francia, en la
    que se concentraría el máximo de fuerzas
    disponibles para lograr rápidamente una victoria que
    permitiera al ejército dirigirse contra Rusia. El plan fue
    ejecutado por el general Helmuth von Moltke, que dejó al
    ejército austríaco encargado de contener a los
    rusos en el frente oriental y dirigió la mayor parte de
    sus tropas contra Francia. El
    ejército francés, al mando del general
    Joseph-Jacques-Césaire Joffre, se dispuso a su vez a
    aplicar el plan XVII, contra
    ataque centrado en el Marne.

    Los alemanes iniciaron su ofensiva
    occidental con la toma de Leija el 16 de agosto de 1914. El 20 de
    agosto de este año entraron en Bruselas y tomaron Namur.
    La defensa francesa fue arrollada, pero en septiembre, cuando la
    balanza parecía inclinarse del lado alemán, el
    ejército de Joffre consiguió rechazar la ofensiva
    alemana en la primer batalla del Marne. El general alemán
    Erich von Falkenhaynm que sucedió a Moltke como jefe del
    estado mayor
    del ejército, hizo frente a una nueva ofensiva
    anglo-francesa. Tras las batallas de Yser e Ypres se
    estabilizó un frente que iba desde el canal de la Mancha
    hasta Suiza.

    El imperialismo
    engendra profundas rivalidades.

    Las naciones industrializadas luchaban
    por adquirir colonias con miras a obtener en ellas materias
    primas, mercados y campos
    para la inversión de capital. Esta
    lucha desembocó en algunas guerras, pero
    varios problemas
    importanters quedaron pendientes de resolución en
    África, Asia y los
    Balcanes. El nacionalismo y
    el militarimso estaban estrechamente asociados al imperialismo,
    pues los nacionalistas y militaristas, entre otros, se ufanaban
    de que su bandera nacional ondeara sobre colonias en muchas
    regiones del mundo.

    La anarquía internacional
    desemboca en la rivalidad de las alianzas
    internacionales.

    En el tenso período que
    antecedió a 1914, cada nación era su propia
    ley.
    Prevalecía la anarquía internacional, pues las
    naciones tenían escasa fe en el derecho o en las organizaciones
    internacionales.

    En busca de alguna garantía de
    seguridad, y
    acaso también con la esperanza de obtener apoyo para
    algún paso agresivo, las naciones se juntaban en
    alianzas.

    La triple Alianza ayuda a la
    formación de la Triple Entente.

    En 1882, se completó la
    formación de una Triple Alianza, impulsada por Bismarck,
    un gran táctico aleman. Ésta estaba compuesta por
    Alemania,
    Austria-Hungría e Italia.
    Austria-Hungría se unió de buen grado a esta
    alianza defensiva secreta, porque Rusia era una rival agresiva en
    los Balcanes. Italia
    entró porque recelaba de Francia, la
    cual acababa de adquirir el protectorado sobre Túnez en el
    norte de África.

    Bismarck temió que Francia
    pudiera aliarse con Rusia para encerrar a Alemania. Y por
    conservar la amistad de Rusia,
    firmó con ella un acuerdo separado y secreto, a espaldas
    de Austria. Para mantener la amistad de
    Inglaterra,
    Bismarck rehusó por algún tiempo competir
    con los ingleses en la lucha colonial o en la ocnstrucción
    de una potente armada.

    De súbito, 1890, el Kaiser
    Guillermo II despidió a Bismarck y descontinuó el
    tratado con Rusia.

    Por otra parte Francia prestó a
    los rusos cuantiosas sumas para ayudar a la
    industrialización y a la construcción del Ferrocarril
    Trans-Siberiano. En 1894, Francia y Rusia firmaron una alianza
    defensiva secreta, que acordaron mantener en vigor mientras
    durase la Triple Alianza.

    La rápida industrialización
    de Alemania hacía de ésta una rival peligrosa de
    Inglaterra en los
    mercados
    mundiales. Ingalterra se arrojó, pues, en brazos de
    Francia ansiosa de ganar amigos.

    Francia entonces quiso acercar entre
    sí a sus dos nuevos amigos, Rusia e Inglaterra. Pero
    había serios obstáculos. Inglaterra se
    oponía desde hacía mucho tiempo a los
    deseos rusos de conquistar Constantinopla; las dos naciones eran,
    además, rivales imperialistas en el Medio Oriente. Pero,
    como ahora temían más a Alemania que lo que se
    temían entre ellas, llegaron a un entendido. En el mismo
    año en que se repartieron a Persia, formaron con Francia
    una alianza defensiva, la Triple Entente. Europa estaba,
    pues, dividida en dos campamentos armados, la Triple Alianza y la
    Triple Entente.

    De una en otra crisis, hasta
    la crisis de
    Sarajevo

    En 1908, en los momentos en que
    había una revolucion en Turquía,
    Austria-Hungría anexó las dos provincias
    balcánicas de Bosnia y Herzegovina. Técnicamente
    eran territorio turco, pero en 1878, en el Congreso de
    Berlín se las entregaron a Austria-Hungría para que
    las administrara. Como la población de estas dos provincias eran
    principalmente eslava, tanto Rusia como Servia protestaron de la
    Anexión. Además, el hecho venía a entorpecer
    la aspiración de Servia de conseguir una salida por el
    Adriático. La paz de Europa estaba
    más insegura que nunca, pues los servios se inflamaron en
    odio contra Austria-Hungría.

    En 1912, alentados por Rusia, los estados
    balcánicos de Servia, Bulgaria, Grecia y
    Montenegro declararon la guera a Turquía. La derrotaron
    rápidamente y se repartieron entre sí casi todo el
    terrritorio europeo turco.

    Al fin los servios obtuvieron su puerto
    en el Adriático, por medio de la anexión de
    Albania. Pero no lo retuvieron mucho tiempo . Austria,
    apoyada por Italia y
    Alemania, exigió el establecimiento de una Albania
    independiente. La triple Entente, aunque simpatizaba con Servia,
    se echó atrás. Bulgaria había ganado mucho
    territorio en la primera Guerra Balcánica. Sus aliados
    balcánicos querían que repartiese el botín
    con ellos. Cuando rehusó hacerlo, estalló una
    segunda Guerra Balcánica en la cual los búlgaros
    fueron castigados duramente. También Turquía
    cayó sobre Bulgaria para recuperar una pequeña
    porción de su territorio perdido. Todos los aliados
    balcánicos obtuvieron ganancias, y Servia duplicó
    su territorio. Austria montó en cólera. Los
    austríacos temían que los pueblos eslavos del
    Imperio quisiesen unirse con la Gran Servia. Se multiplicaron las
    sociedades
    secretas entre los pueblos eslavos, tanto en Servia como en
    Austria, para lograr la unión. Una de éstas, La
    Mano Negra
    , tenía como divisa "La Unión o
    la Muerte".
    Fue un miembro de esta sociedad quien
    asesinó al Archiduque Fernando y a su mujer. En esta
    crisis,
    ninguno de los bandos se hizo atrás. Y comenzó la
    Primera Guerra
    Mundial.

    La crisis de
    Sarajevo provoca un reacción
    progresiva

    Un mes después del asesinato,
    Austria envió a Servia una nota con cuatro demandas muy
    duras y exigió una respuesta en cuarenta y ocho horas. Los
    austríacos se sentían seguros al hacer
    deliberadamente aquellas demandas tan violentas, porque Alemania
    se había comprometido a apoyar a Austria, pidiese lo que
    pidiese. Los servios aceptaron todas las demandas, menos una: la
    de que permitieran que los funiconarios austríacos
    penetraran en el territorio servio para dar caza a los que
    poryectaron el asesinato. Los servios indicaron que si Austria no
    estaba aún satisfecha, el asunto podría llevarse
    ante la Corte de La Haya. Austria rehusó, y el 28 de julio
    de 1914 declaró la guerra.

    Entonces comenzó la
    reacción progresiva que muchos habían previsto como
    resultado de las alianzas rivales. Rusia, enemiga de Austria y
    amiga de Servia, inició la movilización militar.
    Alemania le pidió que desmovilizara. Cuando Rusia se
    negó, le declaró la guerra. Alemania
    preguntó a Francia, aliada de Rusia, cuáles eran
    sus intenciones. La respuesta fue vaga. Alemania le
    declaró la guerra a Francia. Cuando Alemania violó
    la neutralidad de Bélgica al cruzar el territorio de
    ésta para invadir a Francia, Inglaterra le
    declaró la guerra. Hacia fines de agosto, el Japón,
    aliado de Inglaterra en el Extremo Oriente, declaró la
    guerra. Los japoneses ambicionaban apoderarse de las colonias
    alemanas en el Extremo Oriente. Los turcos, quienes tenía
    un tratado secreto con Alemania, le declararon la guerra a su
    inveterado enemigo, Rusia, en octubre. Temían, como
    siempre habían temido, que Rusia se apoderase de
    Constantinopla.

    Italia rehusó unirse a sus colegas
    de la Triple Alianza, por creer que estos hacían una
    guerra ofensiva, no defensiva. Los italianos se pasaron al lado d
    ela Triple Entente, en 1915. Este bando, conocido por los
    Aliados
    , había prometido secretamente en el tratado de
    Londres que, después de la victoria, Italia
    recibiría de Austria la tan anhelada Italia Irredenta.
    Poco después, Bulgaria se unió a Austria, Alemania
    y Turquía, conocidas por las Potencias Centrales.
    Bulgaria quería vengarse de Servia, que se apoderó
    de su territorio como resultado de la segunda Guerra
    Balcánica. Hacia 1918, había veintitrés
    naciones junto a los aliados y frente a las cuatro Potencias
    Centrales.

    La Primera Guerra
    Mundial:

    Importancia De La Defensa, La
    Resistencia Y La
    Moral

    La vida en las trincheras, las
    armas y los
    métodos de
    combate.

    Millones de hombres vivieron bajo
    tierra durante
    la mayor parte del tiempo que
    duró la Primera Guerra Mundial.
    Los ejércitos combatientes cavaron largas trincheras en
    zig-zag, que se comunicaban con otras que estaban detrás
    de las primeras. En varios puntos de estas trincheras y a mucha
    más profundidad, había refugios
    subterráneos, llamados dugouts, donde descansaban
    los soldados y se guardaban los pertrechos. Los hombres pasaban
    largos días de espera en estos subterráneos
    fangosos y a menudo infestados de pulgas y ratas. El tableteo de
    las ametralladoras, el rugido de los proyectiles lanzados por
    cañones a que veces estaban a veinte millas de distancia,
    y el silbido de la fusilería amenzaban siniestramente
    aquella vida de topos. A veces, tras de bombardear al enemigo con
    artillería gruesa durante días y aun meses, se daba
    la señal de salir afuera para entrar en la tierra de
    nadie,
    como se llamaba a la zona entre trincheras enemigas.
    Los hombres se abrían paso arrastrándose a
    través de estas franjas generalmente breves, cortando las
    alambradas de púas, y lanzando granadas de mano al
    enemigo. Luego, a punta de pistola y de bayoneta, trataban de
    capturar la trinchera enemiga. La captura no significaba gran
    cosa por lo general, pues tras de aquella había otras
    trincheras, o acaso el enemigo la recapturaba al poco tiempo.
    Para ganar unas escasas yardas de tierra, miles
    de hombres sacrificaban la vida valientemente.

    La Primera Guerra Mundia, debido
    principalmente a la falta de armas ofensivas,
    fue una guerra defensiva.

    Los alemanes quisieron valerse de un arma
    ofensiva eficaz mediante el uso de los gases
    venenosos, en violación de los acuerdos hechos en La Haya
    en 1907. También los ingleses crearon una arma ofensiva:
    el tanque blindado que aplastaba los obstáculos y
    escupía metralla en todas direcciones. Los aeroplanos se
    usaron por primera vez en esta guerra. Pero no resultaban
    armas muy
    eficases, porque eran escasos, frágiles y
    lentos.

    El control, el
    bloqueo y los submarinos promueven la guerra de
    resistencia

    Como se vio muy pronto que la Primera
    Guerra Mundial
    sería una lucha prolongada e indecisa, las naciones
    tomaron disposiciones para reforzar la capacidad de resistencia.
    Muchos gobiernos se incautaron de los ferrocarriles, controlaron
    la producción, racionaron el alimento y el
    combustible, y fijaron los salarios y los
    precios. Todo
    el que no estuviera en el frente de batalla debía ayudar
    en el frente doméstico. Se vio claramente que los
    operarios de las fábricas, los agricultores, los
    químicos y los ingenieros podían ganar guerras al
    igual que los combatientes.

    La flota inglesa jugó un papel
    importante en debilitar la resistencia de
    Alemania. Bloqueó estrechamente los puertos de los
    alemanes y los austríacos. Por eso, sufrieron éstos
    de una severa escasez en renglones como los alimentos, el
    algodón, el cobre, la goma
    y el
    petróleo. La flota alemana, embotellada en el Canal de
    Kiel, se arriesgó finalmente a una salida desesperada al
    Mar del Norte. Allí, en 1916, en la Batalla de Jutlandia,
    cerca de la costa danesa, se hundieron más barcos ingleses
    que alemanes. Pero los ingleses obligaron a la escuadra alemana a
    guarecerse nuevamente en Kiel, donde permaneció hasta
    terminar la guerra. La flota inglesa barrió
    prácticamente el mar de barcos mercantes y navales
    alemanes. Por lo cual, los buques aliados pudieron traer alimentos,
    pertrechos de guerra y soldados de todas
    partes.

    Para conservar su resistencia y
    debilitar la de los Aliados, los alemanes generalizaron el uso
    del submarino, arma que no se había utilizado antes en la
    guerra. Los furtivos torpedos destruyeron tantos barcos mercantes
    aliados que, por un tiempo, se temió que se hubiera
    perdido la guerra. Algunos de los métodos
    usados por los Aliados para combatir la guerra submarina, fueron
    las bombas de
    profundidad, las minas y los viajes en
    convoyes escoltados por buques de guerra.

    La moral
    pública promueve la capacidad de resistencia.

    La capacidad de resistencia requiere
    también que el pueblo crea en la justicia de su
    causa y tenga confianza en la victoria. En resumen, hay que
    sostener alta la moral. Los
    Aliados dieron a la publicidad, para
    conocimiento
    de sus pueblos y del mundo en general, ciertas declaraciones
    inauditas de los alemanes. Por ejemplo, con respecto a la
    invasión de Bélgica, el cansiller alemán
    calificó de "pedazo de papel" el
    tratado que garantizaba la neutralidad de Bélgica. La
    propaganda
    aliada pintaba a los alemanes como agresores brutales, gobernados
    por un autócrata implacable, decidido a destruir la
    civilización. La porpaganda alemana acusaba a los Aliados
    de haber fraguado un plan
    diabólico para monopolizar el comercio
    mundial y las colonias, y encerrar a Alemania en un
    "círculo de hierro"
    formado por potenicas hostiles. Ambos bandos contaban horrores
    del enemigo. Una empresa en Viena
    ofrecía a la venta a ambos
    contendientes fotografías de atropellos, para que le
    pusieran los calces que acomodaran a uno o a otro, según
    quien las comprase. No era difícil hacer aparecer al
    enemigo un monstruo inhumano. Ambos contrincantes censuraban la
    prensa a fin
    de destacar y exagerar las victorias y disimular las
    pérdidas.

    Las potencias centrales ganan
    muchas batallas, pero la resitencia aliada es
    superior.

    La posibilidad de una guerra en dos
    frentes fue siempre una pesadilla para los militares alemanes.
    Por eso Bismarck se preocupaba tanto de mantener relaciones
    amistosas con Rusia. Y por eso también, el Estado
    Mayor alemán, mucho antes de 1914, había hecho un
    plan para
    poner en ejecución inmediatamente en el caso de que la
    nación se viera comprometida en una guerra de dos frentes.
    La primera parte del plan era caer
    sobre París como un rayo, cortando por Bélgica,
    para eludir las grandes fortificaciones francesas en la frontera
    franco-alemana. Cuando Francia estuviera fuera de combate, los
    ejércitos alemanes se transportarían al frente ruso
    oriental en sus magníficos ferrocarriles. Una vez,
    allí, era de esperarse que el ejército
    alemán, el más eficaz del mundo, derrotara
    fácilmente al ejército ruso, el más
    numeroso, pero mal equipado y organizado.

    La heróica resistencia de los
    belgas dirigidos por el Rey Alberto, dio a los franceses tiempo
    para reunir sus hombre en el
    frente, y a los ingleses para desembarcar un ejército en
    Francia. Pero no fue sino en las orillas del Marne, a quince
    millas de París, que pudo detenerse el avance
    alemán. Allí fue que, a comienzos de septiembre de
    1914, un ataque conjunto mandado por los generales franceses Foch
    y Joffre, salvó a París. El plan alemán
    había fracasado. Ambos ejércitos cavaron trincheras
    que se extendían unas seiscientas millas, desde Suiza
    hasta el Mar del Norte. Los Aliados tuvieron la fortuna de
    hacerse fuertes en dos puertos del canal, los de Calais y
    Dunkerque. Pero fue desgraciado que perdieran a Luxemburgo,
    Bélgica y el noreste de Francia, lo que dio a los alemanes
    el dominio de
    fértiles campos, valiosas minas de carbón y
    hierro, y
    muchas fábricas.

    Una razón importante del fracaso
    del plan alemán fue la invasión de Prusia Oriental
    por los rusos. Los alemanes debilitaron su frente occidental en
    Francia al retirar tropas de allí para defender el frente
    oriental. En una serie de batallas, una de ellas en Tannenberg,
    las tropas alemanas mandadas por los generales Hindenburg y
    Ludendorff, desalojaron a los rusos del territorio alemán.
    El general ruso sintió tal vergüenza de su torpe
    estrategia en
    Tannenberg que se suicidó de un balazo. Hacia la primavera
    de 19145, Hindenburg dominaba una parte considerable del
    territorio ruso. Los rusos lograron algunas victorias en las
    provincias austríaca de Galicia. Pero en el otoño
    de 1915, los austríacos, auxiliados por los alemanes,
    echaron a los rusos de Galicia y de la parte rusa de Polonia.
    Pronto ambos contendientes se atrincheraron en un frente que, a
    tiempo de la derrota de Rumania en 1916, se extendía unas
    novecientas millas desde Riga en el Báltico al Mar
    Negro.

    Las terribles derrotas rusas pusieron de
    relieve la
    corrupción
    del mando, la pésima disciplina y
    hasta los sentimientos filogermanos de algunos oficiales rusos.
    Los pertrechos escaseaban de tal manera que hubo soldados que
    tuvieron que aguardar la muerte de
    un compañero para armarse de un rifle.

    En 1917, estalla un revolución
    en Rusia que le obliga a abandonar la guerra. En sólo tres
    años de guerra, Rusia tuvo más de nueve millones de
    bajas, que es mucho más de lo que sufriría ninguna
    otra nación después de los cuatro años que
    duró la contienda.

    1917: Un año aciago para los
    Aliados.

    La pérdida de Rusia fue
    sólo una de las varias razones del por qué, en
    general, la situación era sombría para los Aliados
    en 1917. Recordaban con amargura la desastrosa derrota sufrida
    por ellos a manos de los turcos en la campaña de los
    Dardanelos en 1915. Uno de los propósitos principales de
    esta campaña había sido abrir los Dardanelos a fin
    de llevar pertrechos a los rusos. En 1916, las Potencias
    Centrales habían conquistado no sólo a Luxemburgo,
    Bélgica y el noreste de Francia, sino también a
    Servia, Montenegro y Rumania. Aunque los alemanes no había
    logrado romper el estancamiento del frente occidental en
    Verdún, los Aliados perdieron en esta batalla y en
    la

    contraofensiva del Somme más de un
    millón de hombres. Y para colmo de calamidades, en octubre
    de 1917, las fuerzas austro-alemanas infligieron una grave
    derrota a los italianos en Caporetto, al note de Italia, en la
    que éstos perdieron más de seiscientos mil
    hombres.

    Sin embargo, no todo fue sombrío
    para los Aliados en 1917. Podían mirar con
    satisfacción la captura de las posesiones alemanas del
    Extremo Oriente y del Pacífico en 1914 por el
    Japón, Australia y Nueva Zelandia. Las tropas aliadas
    conquistaron también todas las colonias alemanas en
    África, excepto el África Oriental alemana, que fue
    tomada en 1918. Los Aliados estaban ansiosos de debilitar a
    Turquía a fin de asegurar las comunicaciones
    británicas con la India. Por lo
    tanto, se apoderaron de gran porción de Mesopotamia,
    Palestina y Siria, reclamaciones todas de Turquía. Y
    Egipto fue
    hecho un protectorado inglés.

    La entrada de los Estados Unidos en
    la guerra alienta a los Aliados en el año
    sombrío.

    La entrada de los Estados Unidos en
    la guerra fue el hecho más alentador para los Aliados en
    el cuadro del año de 1917. Pocos norteamericanos
    sabían en 1914 por qué se peleaba la guerra. Muchos
    no habían oído jamás de los lugares
    mencionados en las noticias de la campaña. Cuando el
    presidente Wilson declaró la neutralidad nacional,
    tenía la aprobación de millones de
    ciudadanos.

    Pero era muy difícil mantenerse
    neutral. Los norteamericanos tendían a simpatizar con las
    naciones de donde habían emigrado ellos o sus antepasados.
    Además, los propagandistas de ambos contendientes trataban
    de ganar las simpatías de los Estados Unidos.
    Las propaganda de
    los Aliados era más hábil y sensata, y se basaba en
    una comprensión más honda de los
    norteamericanos.

    Sin embargo, al principio hubo serios
    inconvenientes con los ingleses. Éstos se apoderaron de
    algunos cargamentos que los norteamericanos no consideraban
    contrabando. Se incautaron además de otros envíos
    de los Estados Unidos a
    países neutrales como Holanda y Suecia, aludiendo que su
    destino final era Alemania. Pero pronto los norteamericanos se
    sintieron algo más que molestos con los alemanes. El
    norteamericanismo se precia de no tolerar los abusos del fuerte
    contra el débil. Los propagandistas lo sabían. Por
    lo tanto se dieron maña en lanzar a los vientos historias
    sobre las atrocidades – la mayoría falsas- que los
    alemanes cometían con los belgas. La hostilidad contra
    Alemania aumentó cuando sus agentes trataron de incitar a
    México
    para que declarase la guerra a los Estados Unidos.
    Había, además, otras razones para que los
    norteamericanos favorecieran a los Aliados frente a los alemanes.
    Como Inglaterra dominaba los mares y había numerosas
    naciones peleando junto a los Aliados, la mayor parte de los
    negocios, el
    comercio y los
    préstamos de los Estados Unidos era para éstos. No
    es de extrañar, pues, que hubiera muchas personas deseosas
    de que ganaran los Aliados.

    Las simpatías de los
    norteamericanos por los Aliados aumentaron cuando el gobierno
    alemán violó los derchos de neutralidad de los
    Estados Unidos al expedir órdenes en las que decían
    a los barcos americanos cuándo y de dónde
    debían partir. Permitirían, dijeron, que un barco
    de pasajeros hiciera un viaje semanal a Inglaterra por una ruta
    indicada. Pero lo peor de todo fue que los submarinos alemanes
    torpedeaban barcos de carga, tanto neutrales como beligerantes,
    sin aviso y sin tomar medidas para la seguridad de los
    pasajeros y la tripulación. Esta violación del
    derecho
    internacional costó muchas vidas norteamericanas,
    incluso las 128 perdidas en el vapor inglés
    Lusitania. El presidente Wilson protesó una y otra vez.
    Pero la guerra submarina desmandada continuó casi sin
    interrupción. Finalmente, Wilson pidió al Congreso
    un declaración de guerra, basada en que "el derecho es
    más preciado que la paz"… y en que " hay que salvar
    al mundo para la democracia".
    El 6 de abril de 1917, los Estados Unidos declararon la guerra a
    Alemania.

    Los Aliados derrotan a las
    Potencias Centrales.

    Al entrar los Estados Unidos en la
    guerra, los alemanes comprendieron que tenían que obrar
    con rapidez o perderían la contienda. Su pueblo, como el
    de los Aliados, estaba cansado de la guerra; el hambre amenazaba
    a millones de personas. Los rumores de paz se extendían
    rápidamente entre los ciudadanos y los soldados y en el
    propio Reichstag. También en los países Aliados se
    hablaba de paz. Pero, en este campo, la entrada de los Estados
    Unidos en la guerra levantó la moral.
    Grandes cargamentos de provisiones y pertrechos de guerra
    llegaban de los Estados Unidos, pagado con los préstamos
    de esta nación a los Aliados. Las flotas norteamericanas y
    aliada se combinaron para arruinar la campaña submarina
    alemana. Con gran sorpresa del Estado Mayor
    alemán, trescientos mil soldados norteamericanos
    habían desembarcado en Francia en diciembre de 1917. Hacia
    fines de la guerra, había dos millones de soldados en la
    Fuerza
    Expedicionaria Americana (A.E.F.), al mando del General John J.
    Pershing.

    Para obrar rápidamente antes de
    que los Estados Unidos movilizaran a plenitud toda su fuerza, en
    marzo de 1918 el General Ludendorff, lanzó una gigantesca
    ofensiva contra las fuerzas aliadas en el frente occidental.
    Aumentó sus tropas con soldados que no habían
    recuperado aún de las heridas, con adolescentes
    de dieciséis años y con hombres traídos del
    frente oriental donde ya no se necesitaban pues los rusos estaban
    derrotados. Uno tras otro golpe de ariete contra la línea
    aliada, abrieron grandes brechas en ésta. Ambos
    contendientes sufrieron terribles pérdidas. Finalmente,
    los Aliados comprendieron la necesidad de la unificación
    del mando, ventaja de que habían gozado los alemanes desde
    los primeros días de la guerra. Se nombró al
    General Foch Comandante en Jefe de las fuerzas
    aliadas.

    Foch dejó que los alemanes se
    debilitase en la ofensiva. Entonces lanzó su contra
    ofensiva en la segunda Batalla de Marne. Los norteamericanos se
    distinguieron por primera vez en la Batalla de Chateau-Athierry.
    Tras la victoria de Marne, los Aliados continuaron pegando duro y
    empujando a los alemanes hacia el norte, hacia su propia
    frontera. Los aliados de Alemania también se desmoronaban.
    En septiembre, se rindió Bulgaria; en octubre,
    Turquía; y el 3 de noviembre, tras una severa derrota a
    manos de los italianos, Austria-Hungría se entregó.
    Los pueblos sojuzgados a través del Imperio
    Austro-Húngaro comenzaron a rebelarse y declararse
    independientes. Las deserciones en el ejército, los
    motines en la armada, las revoluciones socialistas en muchos
    estados alemanes, las amenazas de huelga general
    y la fuga de Guillermo II a Holanda, contribuyeron al colapso
    definitivo de la Alemania imperial. El 11 de noviembre de 1918,
    se firmó el armisticio.

    Batallas y Estrategias

    De La Primera Guerra
    Mundial

    1914

    Frente
    Occidental
    .

    Tras tomar la fortaleza de Lieja, los
    alemanes entraban en Bruselas, mientras el ejército belga
    se retiraba a Amberes. Entre tanto, los franceses obtuvieron
    triunfos efímeros en Alsacia y Lorena. El centro del
    esfuerzo alemán se dirigió al N.E. de París;
    el 20 de agosto belgas y franceses fueron derrotados en
    Charleroi, en tanto que una ofensiva francesa en las Ardenas
    también fracasaba. Las fuerzas aliadas, a las que se
    habían unido los británicos, se retiraron hacia la
    línea del Marne. Los británicos fueron vencidos en
    Le Cateau, pero los franceses salieron vencedores en Guise. El
    gobernador militar de París, general Galliéni,
    preparó un ataque a las fuerzas alemanas inmediatas a la
    ciudad, sobre el Marne. Éste se produjo el 6 de setiembre
    y abrió una brecha de 50 mil en el frente alemán y
    los alemanes se retiraron hasta el Aisne (17 de septiembre). El
    10 de octubre capituló Amberes. Los aliados atacaron el
    Ypres (octubre-noviembre), pero la ofensiva fracasó y a
    duras penas fue impedida la irrupción de los alemanes. Al
    terminar la batalla, todo el frente occidental estaba formado por
    trincheras y la guerra de posiciones reemplazaba a la de
    movimientos.

    Frente
    Oriental
    .

    El 17 de agosto el ejército ruso
    invadió Prusia Oriental; el 19-20 venció en
    Gumbinnen a los alemanes. Otro ejército invadió
    Prusia Oriental por el Sur, Hindenburg lo derrotó en la
    batalla de Tannenberg (27-30 de agosto), seguida por la batalla
    de los Lagos Masurianos (9-10 de septiembre), en que fue vencido
    el ejército del Norte. Pero los rusos obtienen victorias
    contra los austríacos: se apoderan de Lember (agosto). Los
    austroalemanes emprenden una audaz ofensiva destinada a aislar al
    ejército ruso en la saliente polaca y una contraofensiva
    rusa es detenida or Ludendorff sobre el Vístula (11 de
    noviembre). Los rusos se retiran a la línea del
    Bzura-Rayka, frente a Varsovia. Ludendorff lanza una nueva
    ofensiva el 15 de diciembre y los rusos se retiran tras del
    Dunajec, donde establecen también una línea de
    trincheras.

    Nuevos
    Beligerantes.

    En octubre de 1914 Turquía
    lanzó una importante ofensiva sobre el Cáucaso,
    repelida por los rusos. El 24 de mayo de 1915 Italia
    declaró la guerra a Austria y comenzó una guerra de
    posiciones a lo largo de su frontera.

    1915

    Frente
    Occidental.

    Se realizaron varias tentativas de poner
    fin a la guerra de posiciones. Los británicos atacaron en
    Neuve-Chapella (marzo), y fracasaron. Los alemanes emplearon por
    primera vez gases
    asfixiantes en la segunda batalla de Ypres (22 de abril-25 de
    mayo), pero la sangrienta batalla no pudo poner fin a la guerra
    de posiciones. A ello siguieron breves ofensivas francesas en
    Artois (mayo-junio) y en Chmpagne (septiembre). El
    ejército italiano quiso quebrar las líneas
    austríacas en el Isonzo, para lo cual lanzó sin
    éxito dos ofensivas (junio y octubre).

    Frente Oriental.

    El 2 de mayo fue lanzado el ataque
    general austro-alemán contra las líneas rusas de
    Dunajec; el frente ruso se quebró, y el avance
    prosiguió hacia el San (mayo); el 3 de junio los rusos
    perdían Przemysl; el 22, Lemberg, y el 31 de julio
    caía Lublin; el 4 de agosto, Varsovia; el 5 de agosto
    comienzan los ataques contra Brest-Litovsk, abandonada el 26;
    pero el ejército ruso se ha salvado del peligro de ser
    cercado. El frente ruso queda estabilizado en una nueva
    línea que va del Báltico hasta la frontera
    rumana.

    La Guerra en los
    balcanes.

    La dificultad de llegar a una
    decisión en el frente principal llevó a los
    beligerantes a buscarla en campos periféricos. La primera tentativa fue la
    campaña de los Dardanelos, inspirada por Chuchill. Una
    flota anglofrancesa intentó forzar el pasaje de los
    estrechos, pero fracasó (18 de marzo). A ello
    siguió una ofensiva terrestre, el 25 de abril se produjo
    el desembarco en la península de los Dardanelos; pero los
    invasores no pudieron conquistar las alturas y la lucha se
    estabilizó hasta la evacuación del cuerpo
    expedicionario, en diciembre de 1915 y enero de
    1916.

    En 1915 la lucha se tornó
    también activa en Servia. Allí las ofensivas
    austríacas de 1914 habían fracasado, pero el 6 de
    octubre de 1915 una nueva ofensiva, con auxiliares alemanes y
    búlgaros (Bulgaria se unió en octubre de 1915 a los
    imperios centrales), terminó con la resistencia servia; el
    ejército servio pudo reorganizarse en Corfú. De
    allí pasó al frente de Salónica, donde
    había desembarcado en octubre un cuerpo expedicionario
    francés; también allí la lucha se
    estabilizó bien pronto.

    La lucha en Mesopotamia.

    En noviembre de 1914 una fuerza
    expedicionaria británica con base en la India se
    había apoderado de Basora para controlar los yacimientos
    petrolíferos de Persia. En la primavera de 1915 los
    británicos extendieron la zona ocupada, tras de vencer a
    los derrotados más tarde en Kut (1916), los
    británicos quedaron sin embargo en posesión de la
    baja Mesopotamia.

    1916

    Frente
    Occidental
    .

    Los alemanes intentaron provocar el
    desgaste de las reservas francesas, que juzgaban cercanas al
    agotamiento. Esta táctica fue aplicada en la lucha en
    torno a
    Verdún. La batalla comenzó el 21 de febrero y
    terminó en diciembre, alterando ofensivas y
    contraofensivas. Juntamente con la campaña de
    Verdún tuvo lugar una ofensiva aliada en el Somme (julio a
    noviembre). Los avances, reducidos, se lograron a costa de muy
    fuertes pérdidas. A mediados de septiembre entró a
    actuar en esta batalla una nueva arma de guerra, el tanque,
    inventado por los ingleses.

    Frente
    Oriental

    El 4 de junio los rusos lanzaron una gran
    ofensiva contra los austríacos y triunfaron en Luck y en
    los Cárpatos. Esas victorias decidieron la entrada en la
    guerra de Rumania, cuyo ejército invadió
    Transilvania en agosto. En septiembre los búlgaros
    invadieron la Dobrudka, obligando a los rumanos a cesar en su
    ofensiva en Transilvania. Las fuerzas austroalemanas los
    vencieron allí en Brasov (octubre) y en noviembre
    atravesaron los Alpes de Transilvania; luego cruzaron el Banubio
    el 6 de diciembre tomaron Bucarest; toda Valaquia quedaba
    ocupada.

    Otros
    Frentes
    .

    Los italianos cruzaron el Isonzo y
    tomaron Gorizia (8 de agosto), pero no pudieron proseguir su
    ofensiva en los montes del Carso. En Mesopotaia una ofensiva
    británica comenzada en diciembre concluyó con la
    toma de bagdad (11 de marzo de 1917). En cambio, otra
    ofensiva contra Palestina, desde las bases egipcias, comenzada en
    la primavera de 1916, no pudo tomar Gaza.

    1917

    Frente
    Occidental.

    En este año ocurre un hecho
    decisivo: la declaración de guerra por los Estados Unidos.
    Pero las consecuencias no se hicieron sentir en forma importante
    hasta 1918. Los franceses prepararon una ofensiva en el frente de
    Champagne (abril), qe fracasó completamente, porque el
    mando alemán estaba informado de ella, en tanto que en el
    Somme los alemanes se retiraban a una nueva línea (la
    línea Sigfrido). Los británicos emprendieron otra
    ofensiva en Flades (batalla de Ypres de 1917). Pero los ataques
    generalizados de julio, agosto y septiembre sólo dieron
    lugar a pequeños avances, a costa de grandes
    pérdidas.

    Colapso Del Frente
    Ruso
    .

    La última ofensiva había
    agotado las reservas humanas y la voluntad de resistencia de
    rusia. La revolución
    de ferbrero pretendió proseguir la guerra. Brusilov, nuevo
    general en jefe, obtuvo éxitos contra los
    austríacos en Stanislau (junio). Pero la contraofensiva
    alemana expulsó a los rusos de Galitzia y Bukovina
    (agosto), y en septiembre los alemanes se apoderaron de Riga. El
    7 de noviembre la revolución
    bolchevique se apoderaba del poder, con el
    programa de
    paz inmediaa. En noviembre se firmaba un armisticio en
    Brest-Litovsk.

    Derrumbe Del Frente
    Italiano
    .

    Una nueva batalla del Isonzo llevó
    a la conquista de la Bainsizza, al norte de Gorizia. Los
    ejércitos austríaco e italiano estaban al borde del
    agotamiento. El 24 de octubre refuerzos alemanes lograban abrir
    una brecha en Caporetto, el 28 alcanzaban Udine; el 31,
    Tagliamento. Todo el centro del frente italiano había sido
    quebrado y los italianos se salvaron mediante una retirada hasta
    el Píave, completada en noviembre. Las tentativas
    posteriores de forzar esta nueva línea de defensa
    fracasaron.

    Otros
    Frentes.

    En el frente turcoegipcio una ofensiva
    británica conquistó Jerusalén el 9 de
    diciembre.

    1918

    Frente
    Occidental
    .

    El 21 de marzo los alemanes lanzaron una
    gran ofensiva en la zona Arra-Saint Quentin, con amplio uso de
    granadas de gas. El frente
    aliado fue quebrado al S. del Somme, pero resistió al N.,
    y los alemanes prosiguieron inúltilmene los ataques. El 9
    de abril lanzaron los alemanes una nueva ofensiva en Flandes que
    alcanzó objetivos
    importantes y provocó grandes bajas entre los
    británicos, pero no pudo quebrar el frente. Una nueva
    ofensiva en Champagne (batalla de Chemin-des-Dames, 27-30 de
    mayo) llevó a los alemanes hasta el Marne. Pero el ataque
    alemán del 9 de junio, destinado a aislar la saliente
    aliada de Compiégne, fracasó. Ente tanto, los
    refuerzos americanos habían comenzado a llegar. El 18 de
    julio, Foch, comandante en jefe de todo el frente, lanzó
    una ofensiva sobe el Marne, con amplio uso de masas de tanques;
    otra ofensiva británica, en el Somme, quebró la
    resistencia alemana el 8 de agosto.

    Los Balcanes Y El Cercano
    Oriente.

    El 15 de septiembre el ejército de
    Salónica lanzó una ofensiva contra los
    búlgaro, el 29, éstos pedían armisticio. En
    Palestina, los británicos obtuvieron una importante
    victoria en Megido (septiembre) que les dio acceso a Damasco y
    Alepo; el 30 de octubre Turquía firmaba un
    armisticio.

    El Colapso De Los Imperios
    Centrales.

    El 26-28 de septiembre Foch lanzó
    un ataque general que puso en peligro de derrumbe a todo el
    frente alemán en Occidente. El Estado
    Mayor alemán juzgó urgente pedir la paz; el
    príncipe Max de Baden, nuevo jefe del gobierno
    alemán, solicitó del presidente Xilson la inmediata
    concertación de un armisticio. En estas condiciones, la
    defensa contra los ataques aliados comenzó a derrumbarse.
    La batalla de Vittorio Veneto (27-30 de octubre?, que
    destrozó al ejército austríaco, llevó
    al armisticio austroitaliano del 4 de
    noviembre.

    En Alemania la revolución
    estallada ese mismo día condujo a la instauración
    de una república. El 11 de noviembre los delegados
    alemanes firmaron armisticio con los aliados en
    Compiegne.

    La Guerra
    Naval.

    Durante el año 1914 la guerra
    naval tuvo por teatro los
    grandes océanos; los alemanes realizaban una tentativa de
    disputar su predominio a la flota británica. Esta
    tentativa fracasó: el Emden fue hundido en el
    océano Índico el 9 de oviembre; el Karisruhe
    lo fue en el mar de las Antillas el 4 de ese mes, pero la
    acción más importante fue la de las Malvinas, en
    la cual la flota del conde Von Spee fue destruída (8 de
    diciembre). Desde entonces la acción se
    circunscribió principalmente al mar del Norte y al
    Báltico, la acción de Dogger Bank (24 de enero de
    1915) hizo que aun en el mar del Norte los alemanes prefiriesen
    no aventurarse. Pero la batalla de Jutlandia (31 de mayo de
    1916), con las graves pérdidas causadas a la flota
    británica, puso fin a las tentativas británicas de
    actuar en el Báltico. El aspecto más importante de
    la guerra naval fue sin duda la guerra submarina, que los
    alemanes llegaron a considerar factor decisivo para su triunfo.
    El año de más intensa acción submarina fue
    1917; Alemania declaró la guerra submarina indiscriminada
    contra naves mercantes de todas las banderas (1ro de febrero), lo
    que iba a llevar a la entrada de E. U. en la guerra. Las
    pérdidas de tonelaje fueron creciendo hasta agosto, en que
    llegaron a 600,000 tn.. A partir de mayo comenzó a
    aplicarse el sistema de
    navegación por convoyes de barcos mercantes escoltados por
    navíos de guerra; este método
    reveló su eficacia al
    descender grandemente las pérdidas a fines de
    1917.

    El 9 de noviembre, Guillermo II
    decidió abdicar al tiempo que se extendía por
    Alemania una revolución
    proletaria que sería finalmente sofocada por grupos
    contrarrevolucionarios y militares. En Europa comenzaron los
    preparativos para la conferencia de
    paz de Versalles.

    La guerra mundial
    había causado cerca de diez millones de muertos y varios
    millones más de heridos, en su mayoría
    jóvenes, principalmente de Rusia, Alemania, Francia y el
    Reino Unido. Las pérdidas materiales
    fueron también cuantiosas en los países
    beligerantes. Por otra parte, la contienda había generado
    un intenso desarrollo de
    los instrumentos y técnicas de guerra: por primera vez
    participaron de forma activa en el combate los fusiles de
    repetición, las ametralladoras, los gases
    asfixiantes, los tanques, los dirigibles y los aviones, y
    también por primera vez se practicaron la guerra de
    posiciones y los bombardeos de ciudades. La exacerbación
    del patriotismo y la movilización de la sociedad civil
    fueron otras novedades de la primera guerra
    mundial.

    El tratado de Paz de
    París:

    los sueños chocan con la
    realidad

    En diciembre de 1918, el Presidende
    Wilson embarcó para Europa. Iba camino de una conferencia en
    París, que se reunía para redactar los tratados de paz
    que pondrían fin a la Primera Guerra Mundial.
    Habían muerto en la guerra unos diez millones de soldados.
    Los heridos sumaban viente millones; y los desaparecidos, cinco.
    El hambre, el crimen, la enfermedad y la revolución
    ocasionaron la muerte de
    diez millones de ciudadanos. En cuanto al costo material de
    la guerra, se calcula en unos trescientos mil millones de
    dólares. Estos datos, así
    como también otros efectos de la guerra eran del conocimiento
    de los delegados que se reunían en la Conferencia de
    Paz de París en enero de 1919.

    El Presidente Wilson había
    expuesto ya su criterio. Pedía una "paz sin victoria",
    esto es, que no se castigara tan duramente a los perdidosos como
    para obligarlos a buscar el desquite. Dijo, con sencillez: "No
    habrá anexiones, ni retribuciones, ni daños
    punitivos". En enero de 1918, había redactado lo que
    consideraba un program de paz perdurable. Confiaba en que este
    programa de
    los Cartoce Puntos fuera aceptado por los Aliados como la
    finalidad de la guera. Para acabar con la diplomacia secreta,
    recomendó:

    1. Convenios de paz abiertos, libremente
      concertados: A fin de proteger los derechos de los
      neutrales.
    2. Sugirió la libertad de
      los mares: para reducir las rivalidades económicas e
      imperialistas.
    3. Favoreció la disminución
      de las barreras arancelarias: con miras a evitar la pugna de
      los armamentos.
    4. Abogó por la reducción
      de armamentos: para frenar el imperialismo.
    5. Sugirió un reajuste de todas
      las áreas coloniales: en interés
      de los pueblos concernidos.
    6. En reconocimiento del nacionalismo: recomendó, por ejemplo, que
      la Alsacia y la Lorena fueran devueltas a Francia y que se
      reconstituyera a Polonia como nación
      independiente.
    7. Sugirió la propia
      determinación: que los pueblos sojuzgados de los
      imperios austríaco y turco determinaran por sí
      mismos qué gobierno
      querían.
    8. Propuso el establecimiento de una Liga
      de las Naciones.

    Etc.

    Al llegar Wilson a Europa, se celebraron
    paradas en su honor. Tocaron las bandas musicales. Las calles
    estaban llenas de flores. Se le dio su nombre a algunas calles.
    Los millones de seres que lo vitoreaban con lágrimas en
    los ojos, no olvidaban que él y su país vinieron en
    auxilio de ellos en los días más aciagos de la
    guerra. Sin embargo, en la conferencia de la
    paz, el idealista Wilson encontró una fuerte
    oposición. Los otros delegados objetaban muchos de sus
    Catorce Puntos. El octogenario Clemenceau, delegado
    francés, diz que ridiculizó a Wilson con estas
    cínicas palabras: "Diez mandamientos fueron bastantes para
    Dios, pero Wilson no se contenta con menos de catorce".
    Clemenceau quería la venganza. Ni él ni millones de
    franceses podían olvidar que los alemanes invadieron a
    Francia en 1870 y nuevamente en 1914. Querían una paz con
    victoria, tan dura que no le fuera posible a Alemania invadir por
    tercera vez a Franicia.

    El Primer Ministro Lloyd Geroge, delegado
    inglés,
    quien combatió la pobreza en su
    páis, estaba dispuesto a aceptar algunos de los Catorce
    Puntos de Wilson. Pero no quería que nada comprometiera el
    logro de la causa de Inglaterra en la conferencia.
    Estaba obstinado en mantener el tradicional equilibrio
    inglés
    del poder en el
    continente, y quería evitar que Francia ganara demasiado a
    expensas de Alemania. Buscaba también asegurarse de que el
    Imperio Británico obtuviese la mayor parte de las colonias
    alemanas. Veía en la conferencia una oportunidad de
    eliminar a Alemania como competidora naval y comercial de
    Inglaterra.

    Un gran obstáculo a los Catorce
    Puntos de wilson, eran los tratados secretos
    que los Aliados habían hecho entre ellos durante la
    guerra. Se había acordado que si ganaban, Francia
    recibiría la Alsacia y la Lorena y el dominio de la
    magen izquierda de Rin. Inglatera obtendría la mayor parte
    d elas colonias alemanas en África, y compartiría
    con Rusia, Francia e Italia las regiones turcas al este del
    Mediterráneo. Se prometió dar a Rusia los
    Dardanelos y Constantinopla. El premio de Italia sería la
    Italia Irredenta y la mayor parte de la costa oriental de
    Adriático. El Japón recibiría las
    concesiones alemanas en Shantung y algunas de las islas alemanas
    del Pacífico. Los delegados de los países que
    habían hecho estos acuerdos secretos estaban presentes
    para ver que se cumplieran. Y así, los sueños de
    Wilson se estrellaban contra las realidades
    imperialistas.

    Acudieron a la conferencia representantes
    de las potencias victoriosas así como también de
    los diversos grupos que
    querían que los delegados consideraran sus particulares
    problemas.
    Entre éstos figuraban irlandeses, hindúes, negros y
    judíos. Ni Rusia, que abandonó la guera, ni las
    Potencias Centrales derrotadas, recibieron invitación. Al
    principio, la conferencia estuvo dominada por Wilson, Clemenceau,
    Lloyd Geroge, y Orlando de Italia -los Cuatro Grandes. Luego,
    Orlando se retiró, y quedaron sólo los Tres
    Grandes. Italia había exigido la entrega del puerto de
    Fiume en el Adriático, pero Wilson no quiso allanarse
    porque tal anexión violaba el principio de la propia
    determinación.

    Wilson descubrió pronto tras
    acalorados debates, que debía hacer numerosas concesiones
    a fin de lograr apoyo para la formación de una Liga de las
    Naciones. Creía que, a la postre, la liga
    corregiría los errores que se cometiesen en los arreglos
    de paz. De los Catorce Puntos, éste era el que con
    más devoción anhelaba. Aunque wilson se
    había opuesto la diplomacia secreta los Tres Grandes
    hicieron secretamente las decisiones más importantesde la
    conferencia. Para complacer a Inglaterra, wilson abandonó
    el asunto de la libertad de
    los mares. Nada se hizo tampoco sobre la reducción de los
    aranceles.

    El acuerdo de paz de París
    castiga a los vencidos y premia a los
    victoriosos

    Se hicieron tatados aparte con cada una
    de las potencias vencidas, los que conjuntamente se conocen por
    el Acuerdo de Paz de París. Después de haber
    redactado el que correpondía a Alemania -El trtado de
    Versalles- se llamó a los dirigentes alemandes para que lo
    firmasen.

    Se obligo a Alemania a reducir su
    ejército a 100,000 hombres y su marina de guerra a unos
    pocos barcos, y a abolir el serico militar obligatorio. Se le
    prohibió mantener tropas o fortificaciones en la margen
    occidental del Rin. Wilson obtuvo, pues, una reducción de
    los armamentos, pero no entre los victoriosos. La Alsacia y la
    Lorena fueron devueltas a Francia, quien también
    recibió en usufructo por quince años las ricas
    minas carboníferas de la cercan Cuenca del Sarre. Con
    miras a la creacion de una Polonia libre, Alemania tuvo que
    entregar Prusia Occidental y Polonia. Para dar a esta
    última acceso al mar, se declaró ciudad libre el
    puerto alemán de Danzig, y se puso bajo el dominio de la
    Liga de las Naciones. Hubo, pues, que demarcar una franja de
    tierra, el
    Corredor Polaco, que partía a Alemania en dos. Tras los
    plebiscitos de rigor en interés de
    la propia determinación, el norte de Schleswig pasó
    a Dinamarca, y parte de la Alta Silesia, región muy
    industrializada, a Polonia.

    Todas las colonia de Alemania pasaron a
    la Liga de las Naciones, quien las asignó a las varias
    potencias victoriosas para que las administraran hasta que
    pudieran considerarse preparadas para la emancipación.
    Tales colonia -las llamadas mandatos– se regenteaban como
    cualquier otra colonia, sólo que había que
    presentar informes sobre
    su administración a la Liga. La Comunidad de
    Naciones británicas btuvo la mayor parte de estos
    mandatos. El acuerdo ganó par la Liga el fuete apoyo de
    los ingleses. Gran Bretaña, propiamente, obtuvo el
    África Oriental alemana (hoy Tanganyka). La Unión
    del Sur África obtuvo el África del Suroeste
    alemana. Australia y Nueva Zelandia obtuvieron las islas alemanas
    del Pacífico, al sur del Ecuador; y el
    Japón recibió las que demoran al norte y las
    concesiones alemanas en la península de Shantung. Muchos
    de estos arreglos consonaban con los tratados
    secretos. El Tratado de Versalles decía además que
    Alemania era totalmente responsible de la guerra y del
    daño causado por ésta. Esta cláusula se
    conoce como la cláusula de la culpabilidad de
    guerra.

    El Imperio de Austria-Hungría,
    aliado de alemania, había comenzado a desmembrarse
    aún antes de que se reuniera la conferencia de la paz. El
    tratado, dictado oficialmente al Imperio, dividió el reino
    de Habsburgo en las naciones independientes de Austria,
    Hungría y la recién creada Checoslovaquia, y partes
    de las nuevas Polonia y Yugoslavia. Yugoslavia se formó de
    Seriva, Montenegro, Bosnia-Herzegovia, y algunas otras
    provincias. El arreglo reconocía el principio de la propia
    determinación. Sin embargo, se le prohibió a
    Austria, nación alemana, que se uniera con Alemania.
    Hungría tuvo que entregar Transilvania a Rumania, y
    Bulgaria ceder territoiro a sus vecinos balcánicos,
    Grecia,
    Rumania y Yugoslavia. Italia recibió por fin la Italia
    Irredenta y el Tirol meridional, según se le
    prometió en un tratado secreto. Además, en 1924,
    Yugoslavia le entregó a Fiume.

    La vencida Turquía fue
    prácticamente echada de Europa por los términos del
    Tratado de Sévres, en el cual Grecia
    ganó mucho. En el Asia,
    Truquía tuvo que entregar Transjordania, Palestina y la
    Mesopotamia
    petrolera a Inglaterra, y Siria y el Líbano a Francia.
    Todas estas regiones pasaron a ser mandatos. De nuevo, los
    tratados secretos
    prevalecieron sobre los Catorce Puntos. Como Turquía
    rehusó aceptar todas las condiciones del tratado, y hasta
    le ganó una guerra a Grecia, se
    otorgó a los turcos en 1923 un nuevo y más generoso
    pacto, el Tratado de Lusana. Esta vez, Turquía
    reconquistó su pequeña franja en Europa, incluso
    Constantinopla, y alguna porción de su territorio en el
    Asia
    Menor.

    Al igual que de Alemania, se
    exigió de las otras Potencia
    Centrales vencidas, con excepción de Turquía, la
    reducción de sus ejércitos y el pago de
    indemnizaciones. Austria, Hungría y Turquía,
    así como también los países recién
    creados, tuvieron que prometer que respetarían la religión y las
    costumbres de los grupos
    minoritarios dentro de sus fronteras.

    En 1917, los alemanes habían
    dictado al régimen comunista de Rusia, el Tratado de
    Brest-Hitovsk. Rusia tuvo que entregar los estados en las
    márgenes del Mar Báltico, su parte de Polonia, la
    Ucrania, y algunos territorios en el Cáucaso. Esto
    costó a Rusia el 75 por ciento de su carbón y
    hierro y cerca
    del 30 por ciento de sus fábricas y tierras
    fértiles. Terminada la guerra, los Aliados, a tenor de los
    Catorce Puntos, obligaron a las tropas alemanas a salir de Rusia.
    Luego se hicieron arreglos para reconocer la independencia
    de Finlandia, Estonia, Latvia, Lituania y Polonia. Los acuerdos
    de paz sancionaron también la anexión de Besarabia,
    arrebatada por Rumania a Rusia. Posteriormente, los rusos se
    quejaron de que los Aliados los habían aislado con toda
    intención de Occidente al establecer un bloque de
    recién creadas naciones desde el Báltico al Mar
    Negro. Según los Aliados, este arreglo fue una manera de
    cumplir la política de la propia
    determinación, al par que de refrenar el avance del
    comunismo hacia
    el occidente europeo.

    Hechos
    Significativos

    De La Primera Guerra
    Mundial

    Hay muchos factores que considerar en los
    orígenes y causas de la I Guerra
    Mundial:

    ninguno de ellos es suficiente, y todos
    son contaminantes. Uno es la continuación histórica
    de de los grandes conflictos de
    finales del siglo XVIII y principios del
    siglo XIX en donde potencias centrales en torno a Alemania
    se encontraban frente a aliados en torno a Rusia,
    Francia y Gran Bretaña. Otro, un poco dudoso, es el
    enfrentamiento de democracias y autoritarismo.

    Un factor clave es la lucha imperialista
    por el reparto del Mundo, ya que en efecto, en 1914 Europa
    dominaba el mundo, salvo por los Estados Unidos y el
    Japón, y las riquezas estaban irregularmente
    distribuídas. Además, algunos países
    veían en la guerra la posiblidad de resolver sus conflictos
    internos.

    Sus principales protagonistas: el
    emperador de Austria Francisco José, el zar
    Nicolás II
    de Rusia y el Kaiser Guillermo II de
    Alemania

    La Gran Guerra duró cuatro
    años, que los tratadistas militares dividen en tres
    períodos:

    En los primeros meses, guerra de
    movimientos; en los tres años siguientes guerra de
    posiciones o trincheras y el período de ofensiva alemana y
    contraofensiva aliada que en un plazo de catorce semanas y
    gracias a la intervención de los Estados Unidos,
    terminó con las potencias centrales y las redujo a un
    estado de
    postración. De este estado de
    postración y de los tratados de paz
    subsiguientes iba a salir el fenómeno del nazismo.

    Los tratados de paz no fueron
    fáciles: las potencias vencedoras no estaban de acuerdo
    entre sí sobre el reparto de los territorios de los
    perdedores y sobre el destino de Alemania. Francia
    pretendía el desmembramiento de su enemiga y por su parte
    Gran Bretaña y Estados Unidos veían ya la necesidad
    de conservarla como nación fuerte para el comunismo,
    tesis que se
    repetiría al final de la II Guerra
    Mundial

    Finalmente el Tratado de Versalles
    decidió el reparto de territorios y colonias de Alemania,
    la reducción de su ejército a 10.000 hombres y la
    obligación germana de pagar indemnizaciones de guerra por
    las reparaciones a los daños hechos a los
    aliados.

    Los cambios que produjo esta guerra
    fueron: la revolución bolchevique (comunista) en Rusia, la
    entrada de los Estados Unidos en Europa y, por supuesto, las
    bases para la II Guerra Mundial. Una vez más, una guerra
    de enorme envergadura no había acabado las
    contradicciones, sino que, además de aumentarlas,
    creó otras nuevas.

    Contenido

    Introducción

    Causas Básicas de la Primera
    Guerra Mundial

    Batallas y Estrategias de la
    Primera Guerra Mundial

    El tratado de Paz de París: los
    sueños chocan con la realidad.

    Hechos Significativos de la Primera
    Guerra Mundial

    Bibliografía

    Enciclopedia Quillet, Cuarta
    Edición, tomo IV, 1968

    Páginas 458-459

    Enciclopedia Microsoft
    ® Encarta ® 98.

    "Guerra Mudial,
    Primera".

    Nuestro Mundo A través de las
    Edades,

    Segunda Edición,
    1978

    Pág. 511-531

     

     

    Autor:

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