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Psicología Social: pensadores y corrientes de investigación




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    • Reseña de los Pensadores
    • Durkheim, Émile
      (1858-1917)
    • Weber, Max (1864-1920)
    • Lewin, Kurt (1890-1947)
    • Freud, Sigmund
      (1856-1939)
    • Pichon Rivière, Enrique
      (1905-1979)
    • Relaciones entre las diferentes corrientes de
      investigación
      social
    • Corriente
      Sociológica
    • Corriente Gesltaltica
    • Corriente Psicoanalitica
    • Corriente de la Psicología
      Social
    • Relaciones entre los procesos
      de control y
      cambios sociales, y similitudes y diferencias entre las
      distintas corrientes de investigación tomando como referencia a
      los autores citados.
    • Bibliografía
      Utilizada

    Reseña de los
    Pensadores

    Para profundizar en los autores, se detalla a
    continuación una breve reseña de los
    mismos:

    Durkheim, Émile
    (1858-1917)

    Teórico social francés y uno de los
    pioneros del desarrollo de
    la sociología moderna.

    Durkheim nació en Epinal (Francia) en el
    seno de una familia
    judía. Se graduó en la Ècole Normale
    Supérieure de París en 1882 y a continuación
    trabajó como profesor de derecho y filosofía. En
    1887 comenzó a enseñar sociología, primero en la Universidad de
    Burdeos y después en la de París.

    Durkheim pensaba que los métodos
    científicos debían aplicarse al estudio de la
    sociedad, y
    creía que los grupos
    sociales presentaban características que iban más
    allá o eran diferentes a la suma de las características o conductas de los
    individuos. También estudió la base de la
    estabilidad social, es decir, los valores
    compartidos por una sociedad, como la
    moralidad y la religión. En su
    opinión, estos valores (que
    conformaban la conciencia
    colectiva) son los vínculos de cohesión que
    mantienen el orden social. La desaparición de estos
    valores
    conduce a una pérdida de estabilidad social o anomia (del
    griego anomia, 'sin ley') y a
    sentimientos de ansiedad e insatisfacción en los
    individuos. Explicó el fenómeno del suicidio como
    resultado de una falta de integración del individuo en la sociedad.
    Durkheim
    analizó esta correlación en su obra El suicidio: un
    estudio sociológico
    (1897). Para explicar sus teorías
    en sus escritos utilizó a menudo material
    antropológico, especialmente de sociedades
    aborígenes. Otros de sus libros son
    La división del trabajo social (1893), Las
    reglas del método
    sociológico
    (1895) y Las formas elementales de la
    vida religiosa
    (1912)

    Weber, Max
    (1864-1920)

    Economista y sociólogo alemán, conocido
    por su análisis sistemático de la historia mundial y del
    desarrollo de
    la civilización occidental.

    Weber nació el 21 de abril de 1864 en Erfurt, y
    estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín,
    y Gotinga. Letrado en Berlín (1893), fue más tarde
    profesor de Economía en las
    universidades de Friburgo (1894), Heidelberg (1897) y Munich
    (1919). Fue editor, durante algunos años, del Archiv
    für Sozialwissenschaft und Sozialpolitik,
    periódico
    alemán de sociología.

    Queriendo refutar el determinismo económico de la
    teoría
    marxista, Weber
    combinó su interés
    por la Economía con la Sociología, en un intento de establecer, a
    través de un estudio histórico, que la
    relación causa – efecto histórico no sólo
    dependía de variables
    económicas. En una de sus obras más famosas, Die
    protestantische Ethik und der Geist des Kapitalismus
    (La
    ética
    protestante y el espíritu del capitalismo,
    1904-1905), intentó
    demostrar que los valores
    éticos y religiosos habían ejercido una importante
    influencia en el desarrollo del
    capitalismo..
    Volvió sobre este tema en sus últimos libros, al
    analizar las religiones asiáticas
    y afirmar que las ideas religiosas y filosóficas que
    imperaban en las culturas orientales habían impedido el
    desarrollo del
    capitalismo en
    estas sociedades, a
    pesar de la existencia de factores económicos favorables
    para que se produjera dicha evolución.

    Lewin, Kurt
    (1890-1947)

    Sicólogo germano estadounidense, nacido en
    Mogilno (Alemania), y
    formado en la Universidad de
    Berlín, que contribuyó de forma significativa al
    desarrollo de
    la psicología
    de la Gestalt como
    miembro del profesorado de esa Universidad.
    Después de emigrar a los Estados Unidos en
    1932, enseñó en Stanford, Cornell, e Iowa, llegando
    a ser el director del centro de investigación en dinámica de grupos en el MIT
    (Instituto Tecnológico de Massachusetts) en 1944. En sus
    trabajos estudió los problemas de
    la
    motivación de los individuos y los grupos e
    investigó sobre el desarrollo infantil y las características de la
    personalidad. Su trabajo tuvo una influencia decisiva en la
    investigación psicológica moderna.
    Entre sus libros
    destacan Teoría dinámica de la personalidad (1935),
    Principios de topología psicológica (1936),
    y Teoría del campo en las ciencias
    sociales
    (1951).

    Freud, Sigmund
    (1856-1939)

    Médico y neurólogo austríaco,
    fundador del psicoanálisis.

    Freud nació en Freiberg (actual Príbor,
    República Checa), el 6 de mayo de 1856 y se educó
    en la Universidad de
    Viena. Cuando apenas tenía tres años, su familia, huyendo
    de los disturbios antisemitas que entonces se producían en
    Freiberg, se trasladó a Leipzig. Poco tiempo
    después, la familia se
    instaló en Viena, donde Freud
    residió la mayor parte de su vida.

    Aunque su ambición desde niño había
    sido dedicarse al ejercicio del derecho, Freud se
    decidió a estudiar medicina justo
    antes de entrar en la Universidad de
    Viena en 1873. Inspirado por las investigaciones
    científicas del poeta alemán Goethe, sintió
    un vehemente deseo de estudiar ciencias
    naturales y de resolver alguno de los retos que en aquel
    momento afrontaban los investigadores de su tiempo.

    Ya durante el tercer curso, Freud
    comenzó a investigar sobre el sistema nervioso
    central de los invertebrados, en el laboratorio de
    fisiología que dirigía el
    médico alemán Ernst Wilhelm von Brücke. Estas
    investigaciones neurológicas fueron tan
    absorbentes que Freud
    descuidó sus obligaciones
    académicas, permaneciendo en la facultad tres años
    más de lo habitual antes de obtener su licenciatura en
    Medicina.

    En 1881, después de cumplir un año de
    servicio
    militar obligatorio, finalizó su licenciatura. Sin
    embargo, no quiso abandonar el trabajo
    experimental y permaneció en la universidad como ayudante
    en el laboratorio de
    fisiología. En 1883, presionado por
    Brücke, se vio obligado a abandonar la investigación teórica.

    Así, Freud estuvo tres
    años en el Hospital General de Viena, dedicándose
    sucesivamente a la psiquiatría, la dermatología y
    los trastornos nerviosos. En 1885, tras su designación
    como profesor adjunto de Neuropatología en la Universidad
    de Viena, dejó su trabajo en el hospital. A finales del
    mismo año, recibiría una beca del gobierno para
    estudiar en París diecinueve semanas junto al
    neurólogo Jean Charcot, que a la sazón trabajaba en
    el tratamiento de ciertos trastornos mentales mediante la
    hipnosis, en el manicomio de Salpêtrière del que era
    director. Los estudios de Freud con Charcot, centrados en la
    histeria, encauzarían definitivamente sus intereses hacia
    la psicopatología, el estudio científico de los
    trastornos mentales.

    En 1886 Freud se estableció como médico
    privado en Viena, especializándose en los trastornos
    nerviosos. Sufrió una fuerte oposición de la clase
    médica vienesa por su defensa del punto de vista de
    Charcot sobre la histeria y el uso de la hipnosis, entonces
    considerados como enfoques poco ortodoxos. El enfrentamiento
    resultante retrasó la aceptación de sus hallazgos
    posteriores sobre el origen de las neurosis.

    Los comienzos del psicoanálisis

    El primer trabajo publicado de Freud sobre
    psicopatología, Sobre la afasia, apareció en
    1891; era un estudio de este trastorno neurológico en el
    que la capacidad para pronunciar palabras o nombrar objetos
    comunes se pierde como consecuencia de una enfermedad
    orgánica en el cerebro. Su
    último trabajo sobre neurología, el
    artículo, ‘Parálisis cerebrales
    infantiles’, fue escrito para una enciclopedia en 1897
    sólo por la insistencia del editor, porque en aquel
    momento Freud estaba más ocupado en las explicaciones
    psicológicas de las enfermedades mentales que en
    las fisiológicas. Sus trabajos posteriores se inscriben
    enteramente en ese terreno, que él mismo había
    bautizado como psicoanálisis en 1896.

    Esta nueva orientación de Freud se dio a conocer
    por vez primera en su trabajo Estudios sobre la histeria
    (1893), elaborado en colaboración con el médico
    vienés Josef Breuer, que dos años después se
    publicaría con mayor extensión. Se consideraban los
    síntomas de la histeria como manifestaciones de
    energía emocional no descargada, asociada con traumas
    psíquicos olvidados. El procedimiento
    terapéutico consistía en sumir al paciente en un
    estado
    hipnótico, para forzarle a recordar y revivir la
    experiencia traumática origen del trastorno, con lo que se
    descargarían por catarsis las emociones
    causantes de los síntomas. La publicación de esta
    obra marcó el comienzo de la teoría
    psicoanalítica, formulada sobre la base de las
    observaciones clínicas.

    Durante el periodo de 1895 a 1900, Freud
    desarrolló muchos de los conceptos posteriormente
    incorporados tanto a la práctica como a la doctrina
    psicoanalítica. Poco después de la
    publicación de los estudios sobre la histeria, Freud
    abandonó el uso de la hipnosis como procedimiento
    catártico, para reemplazarlo por la investigación
    del curso espontáneo de pensamientos del paciente
    —llamado asociación libre—, como método
    idóneo para comprender los procesos
    mentales inconscientes que están en la raíz de los
    trastornos neuróticos.

    En sus observaciones clínicas, Freud halló
    evidencias de los mecanismos mentales de la represión y la
    resistencia,
    describiendo la primera como un mecanismo inconsciente que hace
    inaccesible a la mente consciente el recuerdo de hechos dolorosos
    o traumáticos; y la segunda como la defensa inconsciente
    contra la accesibilidad a la consciencia de las experiencias
    reprimidas, para evitar la ansiedad que de ella se
    deriva.

    Freud propuso seguir el curso de los procesos
    inconscientes, usando las asociaciones libres del paciente como
    guía para interpretar los sueños y los lapsus en
    el lenguaje
    (además de chistes, actos
    fallidos, etc.). Mediante el análisis de los sueños llegó
    a sus teorías
    sobre la sexualidad
    infantil y el complejo de Edipo, que explicaría el apego
    del niño al progenitor del sexo
    contrario, junto con los sentimientos hostiles hacia el del
    propio sexo
    (considerado —en principio— un rival). Estos
    planteamientos, que hacían hincapié en la base
    biológica del comportamiento
    humano —particularmente el sexo y la
    agresividad—, fueron muy controvertidos.

    En estos años, desarrolló también
    la teoría
    de la transferencia, proceso por el
    que las actitudes
    emocionales, establecidas originalmente hacia las figuras de los
    padres durante la infancia, son
    transferidas en la vida adulta a otros personajes (maestros,
    autoridades, jefes, el propio psicoanalista, etc.). El final de
    este periodo viene marcado por la aparición de su obra
    más importante, La interpretación de los
    sueños
    (1900 primera edición, que
    posteriormente el mismo Freud ampliaría). En ella analiza
    (además de algunos sueños de sus pacientes, amigos,
    hijos, e incluso de personajes famosos) muchos de sus propios
    sueños, registrados durante tres años de
    autoanálisis iniciados en 1897. Este trabajo expone todos
    los conceptos fundamentales en que se asientan la teoría
    y la técnica psicoanalítica.

    En 1902 Freud fue nombrado profesor titular de la
    Universidad de Viena. Este honor no era, sin embargo, debido al
    reconocimiento de sus aportaciones, sino como resultado de los
    esfuerzos de un paciente con influencias. El mundo médico
    todavía contemplaba su trabajo con hostilidad, y sus
    siguientes escritos, Psicopatología de la vida
    cotidiana
    (1904) y Tres ensayos para
    una teoría
    sexual
    (1905), no hicieron más que aumentar este
    antagonismo. Como consecuencia, Freud continuó trabajando
    virtualmente solo, en lo que él mismo denominó "una
    espléndida soledad ".

    Sin embargo, hacia 1906, Freud contaba ya con un
    reducido número de alumnos y seguidores destacando los
    psiquiatras austríacos William Stekel y Alfred Adler, el
    psicólogo austríaco Otto Rank, el psiquiatra
    estadounidense Abraham Brill, y los psiquiatras suizos Eugen
    Bleuler y Carl Jung, además del húngaro
    Sándor Ferenczi, que se unió al grupo en
    1908.

    Reconocimiento internacional

    El creciente reconocimiento del movimiento
    psicoanalítico hizo posible crear en 1910 una organización de ámbito mundial
    denominada Asociación Psicoanalítica Internacional.
    Mientras el movimiento se
    extendía, ganando adeptos en Europa y Estados Unidos,
    Freud estaba preocupado por las disensiones aparecidas entre los
    componentes de su círculo original, sobre todo las de
    Adler y Jung, cada uno de los cuales desarrolló una base
    teórica diferente en desacuerdo con la tesis de Freud
    sobre el origen sexual de las neurosis. Freud
    se enfrentó a estas posturas desarrollando sus conceptos
    básicos y sus puntos de vista en publicaciones y
    conferencias.

    Tras el comienzo de la I Guerra Mundial,
    Freud abandonó casi la observación clínica y se
    concentró en la aplicación de sus teorías
    a la interpretación psicoanalítica de
    fenómenos sociales, como la religión, la
    mitología, el arte, la literatura, el orden social
    o la propia guerra. En
    1923 se le detectó un cáncer en la mandíbula
    que precisó de un tratamiento constante y doloroso, por el
    que tuvo que someterse a varias operaciones
    quirúrgicas. A pesar de estos sufrimientos,
    continuó su actividad durante los dieciséis
    años siguientes, escribiendo principalmente sobre asuntos
    filosóficos o culturales.

    Cuando los nazis ocuparon Austria, en 1938, Freud se
    trasladó con su familia a
    Londres, donde falleció el 23 de septiembre de
    1939.

    La principal contribución de Freud fue la
    creación de un enfoque radicalmente nuevo en la
    comprensión de la
    personalidad humana, al demostrar la existencia y poder de lo
    inconsciente. Además, fundó una nueva disciplina
    médica y formuló procedimientos
    terapéuticos básicos que, más o menos
    modificados aún se aplican, en el tratamiento mediante
    psicoterapia de las neurosis (y,
    parcialmente, de las psicosis). Aunque
    nunca conoció en vida un reconocimiento unánime, y
    ha sido a menudo cuestionado desde entonces, Freud es
    indudablemente uno de los grandes pensadores del mundo
    contemporáneo.

    Entre otros de sus trabajos habría que destacar
    Tótem y Tabú (1913), Más
    allá del principio del placer
    (1920),
    Psicología de masas (1920), El yo y el ello
    (1923), El malestar en la cultura (1930), El porvenir
    de una ilusión
    (1927), Introducción al
    psicoanálisis
    (1933), y Moisés y el
    monoteísmo
    (1939).

    Pichon Rivière,
    Enrique (1905-1979)

    Sicoanalista argentino, dedicó su vida a
    fundamentar y desarrollar el psicoanálisis. Discípulo del
    español Ángel Garma, trabajó en diversas
    instituciones
    sanitarias y fundó y dirigió la Escuela de
    Psiquiatría Dinámica, que más adelante se
    denominó de Psicología
    Social, en la que se formaron los principales psicoanalistas
    argentinos.

    Su obra ha tenido una amplia influencia no sólo
    en Argentina, sino
    en todos los países de habla hispana y lusa. Vocero de una
    postura humanista, Pichón recogía una
    tradición de la praxis psiquiátrica localizada en
    los hospicios y, por tanto, cercana al Estado, la
    política y
    a una realidad social cruel que se manifestaba en la locura de
    los desamparados. Su ‘teoría del
    vínculo’ supone un salto cualitativo desde una
    teoría psicoanalista intrapsíquica a una
    psiquiatría social. Considera al individuo como el
    resultado dinámico – mecanicista, no de la acción
    de los instintos y de los objetos internalizados, sino del
    juego
    dialéctico establecido entre el sujeto y los objetos tanto
    internos como externos. A la psiquiatría centrada en las
    relaciones
    interpersonales la denomina ‘psiquiatría del
    vínculo’.. Entre sus obras destacan: Del psicoanálisis a la psicología
    social. El proceso
    grupal
    (1970), La psiquiatría, una nueva
    problemática
    (1977) y Teoría del
    vínculo
    (1980)

    Relaciones entre las
    diferentes corrientes de investigación
    social

    Hecha la reseña de los mismos y considerando los
    aportes que estos han realizado, podemos separar a los mismos de
    acuerdo a las corrientes que le son representativas, para ello he
    hecho la siguiente división:

    • Corriente orientada hacia la
      Sociología
    • Corriente orientada hacia la Gestalt,
    • Corriente orientada hacia el
      Psicoanalisis,
    • Corriente orientada hacia la Psicología
      Social,

    A continuación se definen caracteristicas de cada
    una de ellas y relaciones que han tenido entre
    si :

    Corriente
    Sociológica

    Sociología, ciencia que
    estudia el desarrollo, la estructura y
    la función de la sociedad. Otras
    disciplinas de las ciencias
    sociales (economía, ciencias
    políticas, antropología y psicología)
    también estudian temas que pertenecen al ámbito de
    la sociología. Los sociólogos estudian
    las formas en que las estructuras
    sociales, las instituciones
    (clase social, familia, comunidad y
    poder) y los
    problemas
    sociales (delito) influyen
    en la sociedad.

    La sociología se basa en la idea de que los seres
    humanos no actúan de acuerdo a sus propias decisiones
    individuales, sino bajo influencias culturales e
    históricas y según los deseos y expectativas de la
    comunidad en
    la que viven. Así, el concepto
    básico de sociología es la interacción
    social o la respuesta entre individuos, ya que esta
    interacción es el punto de partida para cualquier
    relación en una sociedad. Los sociólogos que
    estudian los detalles de las interacciones de la vida cotidiana
    reciben el nombre de microsociólogos y los que se ocupan
    de los patrones de relación entre sectores sociales
    más amplios (el Estado, la
    economía e
    incluso las relaciones
    internacionales) reciben el nombre de
    macrosociólogos.

    Historia de la
    sociología

    El origen de la sociología como disciplina o
    conocimiento
    sistematizado es relativamente reciente. El concepto de
    sociedad civil
    como un ámbito diferente al Estado se
    encuentra por primera vez en el siglo XVII en la obra de los
    filósofos ingleses Thomas Hobbes y
    John Locke, y
    de los pensadores del Siglo de las Luces (en Francia y
    Escocia). El primer enfoque de la sociología ya se
    encuentra tanto en estos trabajos como en los escritos sobre
    filosofía de la historia del italiano
    Giambattista Vico y en el estudio del cambio social
    del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich
    Hegel.

    Orígenes

    La primera definición de sociología fue
    propuesta por el filósofo francés Auguste Comte. En
    1838 Comte acuñó este término para describir
    su concepto de una
    nueva ciencia que
    descubriría unas leyes para la
    sociedad parecidas a las de la naturaleza,
    aplicando los mismos métodos de
    investigación que las ciencias
    físicas. El filósofo británico Herbert
    Spencer adoptó el término y continuó
    el trabajo de
    Comte.

    Hoy también se consideran fundadores de esta
    disciplina a
    algunos filósofos sociales del siglo XIX que nunca
    se consideraron sociólogos. El principal entre ellos fue
    Karl Marx,
    aunque no hay que olvidar al aristócrata francés
    conde de Saint-Simon, al escritor y estadista Alexis de
    Tocqueville y al filósofo y economista inglés
    John Stuart Mill. Todos ellos fueron grandes pensadores
    especulativos, como lo fueron Comte y Spencer, y sus predecesores
    en los siglos XVII y XVIII. En el siglo XIX se desarrolló
    una tradición bastante diferente de estadística empírica que
    posteriormente se incorporó a la sociología
    académica.

    Desarrollos

    Hasta finales del siglo XIX la sociología no
    comenzó a ser reconocida como disciplina
    académica. En Francia,
    Émile Durkheim, el
    heredero intelectual de Saint-Simon y Comte, comenzó a
    enseñar sociología en las universidades de Burdeos
    y París. Durkheim,
    fundador de la primera escuela de
    pensamiento
    sociológico, destacaba la realidad independiente de los
    hechos sociales (independientes de los atributos
    psicológicos de las personas) e intentaba descubrir las
    relaciones entre ellos. Durkheim y sus
    seguidores estudiaron ampliamente las sociedades no
    industrializadas de forma similar a como más tarde lo
    harían los antropólogos sociales.

    En Alemania, la
    sociología fue reconocida formalmente como disciplina
    académica en la primera década del siglo XX, en
    gran parte gracias a los esfuerzos del economista e historiador
    alemán Max Weber.
    Frente a los intentos por parte de Francia y de
    los países angloparlantes de modelar la disciplina
    según las ciencias
    físicas, la sociología alemana se basó en
    una amplia erudición histórica modulada por la
    influencia del marxismo, muy
    presente en el trabajo de
    Weber. Los
    esfuerzos del filósofo alemán Georg Simmel por
    definir la sociología como una disciplina independiente
    subrayaron el enfoque humano del idealismo
    filosófico alemán.

    En Gran Bretaña la sociología se
    desarrolló lentamente. Hasta la década de 1960, la
    enseñanza de esta disciplina se limitó
    básicamente a una institución académica, la
    London School of Economics de la Universidad de Londres. La
    sociología británica combinaba el interés
    por el cambio social
    evolutivo a gran escala con el
    interés
    práctico por problemas
    administrativos del Estado de
    bienestar.

    En la segunda mitad del siglo XX, cuando ya había
    decaído el interés
    por las teorías
    evolutivas de Comte y Spencer, la sociología
    comenzó a estudiar determinados fenómenos sociales
    como el delito, las
    desavenencias matrimoniales y la aculturación de
    inmigrantes.

    El centro más importante del estudio de la
    sociología antes de la
    II Guerra Mundial (1939-1945) fue
    la Universidad de Chicago (EEUU). Allí, el filósofo
    estadounidense George Herbert Mead, formado en Alemania,
    destacaba en sus trabajos la influencia de la mente, el yo y la
    sociedad en las acciones e
    interacciones humanas. Este enfoque (conocido posteriormente como
    interaccionismo simbólico) destacaba ampliamente los
    aspectos microsociológicos y psicosociales. En 1937 el
    sociólogo estadounidense Talcott Parsons utilizó
    las ideas de Durkheim,
    Weber y del
    sociólogo italiano Vilfredo Pareto en su obra principal
    La estructura de
    la acción social,
    ampliando así el enfoque
    estrecho y limitado de la sociología estadounidense. En la
    Universidad de Columbia, el sociólogo estadounidense
    Robert Merton intentó vincular la teoría con una
    rigurosa investigación empírica de
    recopilación de datos.

    Tanto en Estados Unidos
    como en Europa
    Occidental, Marx, Durkheim y
    Weber son
    considerados como los pensadores clásicos más
    relevantes de la tradición sociológica y sus obras
    continúan ejerciendo gran influencia en los
    sociólogos contemporáneos.

    Áreas de la
    sociología

    Durante mucho tiempo se ha
    identificado la sociología con una amplia
    reconstrucción evolutiva del cambio
    histórico en las sociedades
    occidentales y con el estudio de las relaciones e
    interdependencias entre instituciones
    y aspectos de la vida social (economía, Estado,
    familia o
    religión).
    Por esta razón, se consideraba a la sociología como
    una disciplina sintetizadora que intentaba integrar los
    resultados de otras ciencias
    sociales. Aunque estos conceptos sobre el ámbito y el
    enfoque de la sociología siguen siendo válidos,
    actualmente se tiende a considerarlos como una parte de la
    teoría sociológica que a su vez sólo es un
    área de la ciencia de
    la sociología.

    La teoría sociológica también
    engloba el estudio y el análisis de conceptos básicos
    comunes a todas las esferas de la vida social estudiadas por los
    sociólogos. El énfasis puesto en las investigaciones
    empíricas, realizadas con métodos de
    investigación estandarizados y a menudo
    estadísticos, desvió la atención de los
    sociólogos de la visión abstracta de los estudiosos
    del siglo XIX hacia áreas más concretas de la
    realidad social. Estas áreas se convirtieron en
    subáreas y especialidades de la sociología y hoy
    son objeto de estudio en cursos
    académicos, libros y
    revistas especializadas. Gran parte del trabajo de
    investigación de los sociólogos se refiere a alguna
    de las múltiples subáreas en las que está
    dividida la disciplina. La mayoría de estas
    subáreas comparten los mismos conceptos básicos y
    técnicas de investigación. Por esta razón,
    la teoría sociológica y los métodos de
    investigación son dos asignaturas obligatorias para
    cualquier sociólogo.

    Subáreas

    Las subáreas más antiguas de la
    sociología son aquéllas que estudian los
    fenómenos sociales que no han sido todavía
    considerados objeto de estudio por otras ciencias
    sociales; por ejemplo, el matrimonio y
    la familia, la
    desigualdad social, la estratificación social, las
    relaciones étnicas, la desviación social, las
    comunidades urbanas y las organizaciones
    formales. Subáreas de origen más reciente son la
    gerontología, la sociología del sexo y los
    roles de género.

    Dado que prácticamente toda actividad humana
    implica una relación social, otra de las áreas
    importantes de especialización de la sociología es
    el estudio de la estructura
    social de áreas de actividad humana, como la
    sociología política, la del
    derecho, la religión, la educación, el
    ejército, las ocupaciones y las profesiones, las
    burocracias, la industrial, las artes, las ciencias,
    el lenguaje (o
    sociolingüística), la medicina, la
    biología
    (sociobiología), los medios de
    comunicación y los deportes. Estas subáreas
    difieren de modo considerable en cuanto a volumen de
    investigación y número de adeptos. Algunas
    áreas (como la sociología del deporte) son de origen reciente,
    mientras que otras (como la sociología de la religión y del
    derecho) tienen sus raíces en los primeros estudios
    sociológicos. Algunas subáreas de escasa
    popularidad han sido incorporadas a otras más amplias. La
    sociología industrial, por ejemplo, fue un área
    floreciente en Estados Unidos en
    las décadas de 1930 y 1940, para ser después
    absorbida por el estudio de las organizaciones
    complejas. En Gran Bretaña, sin embargo, la
    sociología industrial se ha mantenido como un área
    independiente de investigación. Un fenómeno
    sociológico más habitual es la división de
    una subárea en subdvisiones. Así, por ejemplo, la
    sociología del conocimiento
    se ha dividido en campos sobre la ciencia, el
    arte, la
    literatura, la
    cultura
    popular y el
    lenguaje.

    Dos subáreas, la demografía y la criminología, ya eran áreas
    independientes mucho antes de que existiera la disciplina formal
    de la sociología. Antiguamente se solían asociar a
    otras disciplinas. En algunos países la demografía
    (ciencia que
    estudia el tamaño, el crecimiento y la distribución de la población) está estrechamente ligada
    a la economía, pero en otros, sobre todo occidentales, se
    considera una subdivisión de la sociología o de la
    geografía
    humana. En las últimas décadas, la criminología se ha ido relacionando cada
    vez más con el estudio de las desviaciones (cualquier
    forma de conducta
    diferente a la considerada normal o a la aceptable desde el punto
    de vista social) y de sus formas no delictivas de conducta.

    Áreas interdisciplinarias

    La subárea interdisciplinaria más antigua
    de la sociología es la psicología
    social, considerada una disciplina independiente que
    atraía a estudiosos tanto de la sociología como de
    la psicología. Mientras que los
    sociólogos estudian principalmente normas, roles,
    instituciones
    sociales y estructuras de
    grupo, los
    psicólogos sociales se concentran en su impacto sobre
    la
    personalidad del individuo. Los psicólogos sociales
    formados en la sociología han estudiado las interacciones
    en pequeños grupos
    informales, la distribución de creencias y actitudes en
    la población, y la formación del
    carácter y de las aspiraciones bajo la influencia de
    la familia, el
    colegio, las amistades y demás instituciones
    de socialización. Las ideas psicoanalíticas
    derivadas del
    trabajo de Sigmund Freud y
    de otros psicoanalistas posteriores, han influido también
    en el área de la psicología
    social.

    La sociología histórica comparada,
    determinada por las ideas de Marx y Weber, ha
    tenido un gran interés en
    los últimos años. Muchos historiadores se han
    guiado por conceptos procedentes de la sociología,
    mientras que algunos sociólogos han realizado estudios de
    historia
    comparada a gran escala. Las
    barreras, antes claras entre historia y
    sociología, hoy han desaparecido, sobre todo en
    áreas como la historia social, el cambio
    demográfico, el desarrollo
    económico y político, la sociología de
    las revoluciones y los movimientos de protesta.

    Métodos de
    investigación

    Los sociólogos utilizan casi todos los métodos de
    recopilación de información empleados por otras ciencias
    sociales y por las humanidades, desde avanzadas estadísticas matemáticas hasta la interpretación
    de textos. También se apoyan en la información de tipo estadístico
    recogida periódicamente por los gobiernos, como censos y
    estadísticas demográficas, registros de
    desempleo,
    inmigración y delincuencia.

    Observación directa

    La observación directa de algunos aspectos de
    la sociedad tiene una larga historia en la investigación
    sociológica. Los sociólogos obtienen información a través de la observación participante, es decir,
    participando como miembros del grupo
    estudiado o confiando en informantes seleccionados del grupo. Ambos
    métodos
    han sido igualmente utilizados por los antropólogos
    sociales.

    En los últimos años esta observación directa se ha aplicado a
    escenarios más pequeños como clínicas,
    reuniones religiosas y políticas,
    bares, casinos y aulas. El trabajo de
    Erving Goffman, sociólogo canadiense, ha postulado una
    teoría y diferentes modelos para
    este tipo de estudios. Goffman sostiene que la base de la
    realidad social es la vida cotidiana y no las abstracciones
    estadísticas o conceptuales. Esta
    teoría ha impulsado la investigación
    microsociológica intensiva haciendo uso de grabadoras y
    cámaras de vídeo en situaciones sociales naturales,
    en lugar de situaciones experimentales creadas de forma
    artificial.

    Los sociólogos, como los historiadores, utilizan
    fuentes de
    segunda mano que incluyen historiales, documentos
    personales elaborados por instituciones y registros
    médicos.

    A pesar de que los estereotipos han descrito a los
    sociólogos como personas que captan la observación cualitativa de las experiencias
    humanas para reducirlas a sumarios cuantitativos
    (estadísticos), esto no es exacto. Aunque es cierto que se
    ha destacado la investigación social cuantitativa y que la
    sociología se ha distanciado de las disciplinas
    humanísticas como la antropología, la filosofía, la
    historia y el derecho, la investigación cualitativa ha
    sido desde siempre de gran valor en esta
    ciencia.

    Métodos cuantitativos

    Estos métodos,
    cada vez más sofisticados y apoyados en la informática, siguen jugando un papel
    importante en la sociología. La sociología
    cuantitativa engloba la recopilación de gran volumen de
    datos
    estadísticos descriptivos y la utilización de
    técnicas de muestreo,
    modelos
    matemáticos avanzados y simulaciones informáticas
    de procesos
    sociales. El análisis cuantitativo se ha popularizado en
    los últimos años como un medio de
    investigación de las posibles relaciones causales,
    especialmente en la investigación de la movilidad social y
    la adquisición de estados sociales.

    Encuestas

    El término ‘encuesta’ significa la recopilación y
    el análisis de respuestas de grandes grupos de
    personas a través de sondeos y cuestionarios
    diseñados para conocer sus opiniones, actitudes y
    sentimientos hacia un determinado tema. En las décadas de
    1940 y de 1950 la realización de encuestas y
    los métodos
    estadísticos para tabular e interpretar sus resultados
    eran considerados como la principal técnica de
    investigación sociológica. Las encuestas de
    opinión, en especial los sondeos preelectorales o las
    investigaciones de mercado, se
    utilizaron por primera vez en la década de 1930.
    Actualmente, las encuestas son
    herramientas
    utilizadas tanto por políticos como por numerosas organizaciones y
    empresas
    relacionadas con la opinión pública.

    Aunque los sociólogos utilizan las encuestas en
    casi todas las subáreas de la sociología, su
    principal campo de aplicación es el estudio de la conducta de los
    votantes, los prejuicios étnicos, las respuestas a los
    medios de
    comunicación de masas, así como en otras
    áreas en las que el sondeo de actitudes
    subjetivas resulta adecuado. A pesar de que las encuestas son
    una herramienta de investigación sociológica
    importante, su utilización ha sido a veces muy criticada.
    La observación directa de la conducta social
    no puede ser sustituida por respuestas verbales a una lista de
    preguntas estándar presentada por un entrevistador, aun
    cuando estas respuestas se adaptan fácilmente a la
    tabulación y la manipulación. La observación
    directa permite al sociólogo obtener información detallada sobre un determinado
    grupo; el
    muestreo, sin
    embargo, permite al sociólogo obtener una información uniforme pero superficial sobre
    un sector mucho más amplio de la población.

    Nuevas tendencias

    A partir de la década de 1960, la
    sociología se popularizó de forma considerable en
    Europa y Estados Unidos.
    Además de la diversificación de teorías, surgieron nuevas subáreas
    como la sociología del género (impulsada
    especialmente por los movimientos feministas) que engloba el
    análisis de roles y desigualdades sociales según el
    sexo, el
    estudio de las emociones y el
    envejecimiento.. Se revitalizaron subáreas más
    antiguas como la sociología histórica y comparada,
    la sociología aplicada y la sociología política. Los
    sociólogos aplican sus conocimientos en su trabajo como
    asistentes, planificadores, educadores, investigadores y gestores
    en la administración local y nacional, en
    organizaciones
    no lucrativas y en empresas
    privadas, especialmente en las áreas de marketing,
    publicidad,
    seguros,
    recursos
    humanos y análisis organizativo.

    A partir de la década de 1960, los
    sociólogos interesados en el estudio de los
    fenómenos sociales han intensificado el uso tanto de los
    métodos de
    investigación tradicionales asociados con otras
    disciplinas (análisis de material histórico, por
    ejemplo) como de las más sofisticadas técnicas
    matemáticas y estadísticas. El desarrollo de los
    ordenadores y de otros dispositivos para manejar y almacenar
    información ha facilitado hoy día el procesamiento
    de los datos
    sociológicos.

    Debido a la gran diversidad de métodos de
    investigación y de enfoques teóricos, los
    sociólogos que trabajan en una determinada subárea
    tienen más en común con los trabajadores de una
    disciplina complementaria que con los sociólogos
    especializados en otras subáreas. Un sociólogo del
    arte, por
    ejemplo, se encuentra mucho más cercano en intereses y
    métodos a un historiador o a un crítico de arte que a un
    sociólogo que diseña modelos
    matemáticos de movilidad ocupacional. Actualmente no
    existe una escuela de
    pensamiento o
    una materia
    predominante en cuanto a teoría, métodos o materias
    de la sociología.

    Corriente
    Gesltaltica

    Psicología de la Gestalt,
    escuela de
    psicología
    que se dedicó principalmente al estudio de la percepción.

    Frente al asociacionismo imperante, la escuela de la
    Gestalt
    postulaba que las imágenes
    son percibidas como un todo, como una configuración (del
    alemán, gestalt) y no como mera suma de sus partes
    constitutivas. En las configuraciones perceptivas así
    consideradas, el contexto juega además un papel
    esencial. Si en el contexto de una ciudad, por ejemplo, vista en
    silueta, pongo un capitel, se percibirá como el cimborrio
    de una iglesia,
    mientras que en el contexto de un bosque la misma silueta se
    percibiría como un árbol. La escuela de la Gestalt
    intentó formular las leyes de estos
    procesos
    perceptivos.

    Según el punto de vista del asociacionismo, los
    estímulos se reciben primero aislados (como
    ‘sensaciones’) que después se organizan en
    imágenes perceptivas más complejas.
    Pero esta explicación era insuficiente ante ciertos
    fenómenos, incluso en el terreno del aprendizaje; si
    se condiciona a un animal a elegir un huevo gris situado entre
    varios de color blanco,
    según la perspectiva asociacionista, el estímulo
    condicionado, el huevo gris, debería ser elegido
    también en otro contexto distinto. Sin embargo, se
    comprobó que situado entre varios huevos de color negro,
    nunca era elegido; en cambio, si se
    colocaba un huevo negro junto a varios de color gris, era
    el negro el elegido; lo que probaba que el condicionamiento no se
    había implantado respecto de un estímulo, sino de
    una configuración (huevos más oscuros que los
    circundantes). Del mismo modo, un ave adiestrada para descender
    al ver un cuadrado en el suelo, desciende
    también si el cuadrado no es tal, sino un esquema del
    mismo formado por las cuatro piedras de los vértices (que
    el animal reconoce como la misma configuración).
    Además del contexto, el significado o el valor de un
    estímulo es esencial, máxime en la percepción
    humana. Hacia 1910, los investigadores alemanes Max Wertheimer,
    Wolfgang Köhler y Kurt Koffka rechazaron el sistema de
    análisis predominante en la psicología de aquel
    tiempo,
    adoptando el de la teoría del campo, recién
    desarrollado entonces para la ciencia
    física.
    Este modelo les
    permitió estudiar la percepción
    en términos distintos al mecanicismo atomista de los
    asociacionistas.

    Los psicólogos de la Gestalt
    descubrieron que la percepción
    estaba muy influida por el contexto y la configuración de
    los elementos percibidos; las partes derivan a menudo su naturaleza y su
    sentido global, y no pueden entenderse separadas de éste.
    Más aún, la mera suma de las partes no equivale al
    todo.

    El enfoque de la Gestalt se ha extendido a la
    investigación en áreas distintas de la
    psicología, como el pensamiento,
    la memoria, o
    la estética. También algunas cuestiones candentes
    de la psicología social se han estudiado desde el punto de
    vista de la Gestalt estructuralista, como los trabajos de Kurt
    Lewin sobre las dinámicas de grupo, hoy esenciales en la
    investigación social, tanto teórica como aplicada.
    Sin embargo, ha seguido siendo el área de la percepción
    donde el enfoque de la Gestalt ha tenido mayor
    influencia.

    Diversos tipos actuales de psicoterapia se autodenominan
    ‘gestáltico’, porque se llevan a cabo
    siguiendo ideas similares a la antigua escuela de la
    percepción: los seres humanos considerados como conjuntos que
    responden a la experiencia configurada de modo global, con lo que
    la separación cuerpo – alma sería artificial.
    Según estas psicoterapias, la percepción adecuada
    de las necesidades personales y del mundo es vital para
    equilibrar la experiencia personal y
    conseguir una ‘buena gestalt’, mientras que
    apartarse de la consciencia rompe la respuesta global o
    gestalt. Los terapeutas de la Gestalt intentan restablecer
    el equilibrio
    armónico natural del individuo mediante un fortalecimiento
    de la consciencia. El énfasis se pone en la experiencia
    presente, más que en indagar las experiencias infantiles
    propias del psicoanálisis clásico. También
    se estimula el enfrentamiento directo con los propios
    temores.

    Corriente
    Psicoanalitica

    Psicoanálisis, nombre que se
    da a un método
    específico para investigar los procesos mentales
    inconscientes y a un enfoque de la psicoterapia. El
    término se refiere también a la
    estructuración sistemática de la teoría
    psicoanalítica, basada en la relación entre los
    procesos mentales conscientes e inconscientes.

    Teoría
    psicoanalítica

    Las técnicas del psicoanálisis y gran
    parte de la teoría psicoanalítica basada en su
    aplicación fueron desarrolladas por Sigmund Freud..
    Sus trabajos sobre la estructura y
    el funcionamiento de la mente humana tuvieron un gran alcance,
    tanto en el ámbito científico como en el de la
    práctica clínica.

    El inconsciente

    La primera de las aportaciones de Freud fue el
    descubrimiento de la existencia de procesos psíquicos
    inconscientes ordenados según leyes propias,
    distintas a las que gobiernan la experiencia consciente. En el
    ámbito inconsciente, pensamientos y sentimientos que se
    daban unidos se dividen o desplazan fuera de su contexto
    original; dos imágenes o
    ideas dispares pueden ser reunidas (condensadas) en una sola; los
    pensamientos pueden ser dramatizados formando imágenes,
    en vez de expresarse como conceptos abstractos, y ciertos objetos
    pueden ser sustituidos y representados simbólicamente por
    imágenes de otros, aun cuando el parecido
    entre el símbolo y lo simbolizado sea vago o explicarse
    sólo por su coexistencia en momentos alejados del
    presente. Las leyes de la
    lógica,
    básicas en el pensamiento
    consciente, dejan de ejercer su dominio en el
    inconsciente.

    Comprender cómo funcionan los procesos mentales
    inconscientes hizo posible la comprensión de
    fenómenos psíquicos previamente incomprensibles,
    como los sueños. A través del análisis de
    los procesos inconscientes, Freud vio que soñar
    servía para proteger el sueño (el reposo) del
    individuo contra los elementos perturbadores procedentes de
    deseos reprimidos, relacionados con las primeras experiencias del
    desarrollo que afloran en ese momento a la conciencia.
    Así, los deseos y pensamientos moralmente inaceptables,
    (es decir, el contenido latente del sueño), se transforman
    en una experiencia consciente, aunque no inmediatamente
    comprensible, a veces absurda, denominada ‘contenido
    manifiesto’.. El
    conocimiento de estos mecanismos inconscientes permite al
    analista invertir el proceso de
    elaboración onírica, por el que el ‘contenido
    latente’ se transforma en el contenido manifiesto,
    accediendo, a través de la interpretación de los
    sueños, a su significado subyacente.

    Pulsiones

    Una suposición esencial de la teoría
    freudiana es que los conflictos
    inconscientes involucran deseos y pulsiones, originadas en las
    primeras etapas del desarrollo. Al serle desvelados al paciente
    los conflictos
    inconscientes mediante el psicoanálisis, su mente adulta
    puede encontrar soluciones
    inaccesibles a la mente inmadura del niño que fue. Esta
    descripción de la función que cumplen las pulsiones
    básicas en la vida humana es otra de las aportaciones
    cruciales de la teoría freudiana.

    Según su teoría sobre la sexualidad
    infantil, la sexualidad
    adulta es el resultado de un complejo proceso de
    desarrollo que comienza en la infancia, pasa
    por una serie de etapas ligadas a diferentes funciones y
    áreas corporales (oral, anal y genital), y se corresponde
    con distintas fases en la relación del niño con los
    adultos, especialmente con sus padres. En este desarrollo es
    esencial el periodo edípico, que transcurre,
    aproximadamente, entre los 4 y 6 años de edad, momento en
    el que el niño por primera vez es capaz de establecer un
    vínculo afectivo con su progenitor del sexo opuesto,
    semejante a la relación de un adulto con su pareja, con lo
    que el progenitor del mismo sexo es considerado un rival. La
    inmadurez psíquica del niño condena al fracaso los
    deseos infantiles y malogra su primer paso hacia lo adulto.
    Además, la inmadurez intelectual del niño complica
    aún más la situación porque le hace temer
    sus propias fantasías. El grado en el que el niño
    supere este trauma y en el que estos vínculos, miedos y
    fantasías pervivan de modo inconsciente, será
    decisivo en su vida posterior, especialmente en sus relaciones
    afectivas.

    Los conflictos que
    ocurren en las etapas iniciales del desarrollo no son menos
    significativos como influencia formativa, porque representan los
    prototipos iniciales de situaciones sociales tan básicas
    como la dependencia de otros o la relación con la autoridad. Por
    eso, en estas primeras etapas de su desarrollo, también
    será básico en la formación de la
    personalidad del niño el comportamiento
    de los padres. Sin embargo, el hecho de que el niño
    reaccione no sólo ante la realidad objetiva, sino
    también ante la distorsión fantástica de la
    realidad, complica significativamente incluso los esfuerzos
    educativos mejor intencionados.

    El ello, el yo y el superyó

    El esfuerzo por clarificar el desconcertante
    número de observaciones interrelacionadas puestas a la
    luz por la
    exploración psicoanalítica, condujo al desarrollo
    de un modelo de
    estructura del
    sistema
    psíquico. Tres sistemas
    funcionales, o instancias, se distinguen en este modelo: el
    ello, el yo y el superyó..

    La primera instancia se refiere a las tendencias
    impulsivas (entre ellas las sexuales y las agresivas) que parten
    del cuerpo y tienen que ver con el deseo en un sentido primario,
    contrarios a los frutos de la educación y la
    cultura. Freud
    llamó a estas tendencias triebe, que literalmente
    significa ‘pulsión’ pero que a menudo se
    traduce con impropiedad como ‘instinto’.. Estas
    pulsiones exigen su inmediata satisfacción, y se
    experimentan de forma placentera por parte del sujeto, pero
    desconocen el principio de realidad y se atienen sólo al
    principio del placer (egoísta, acrítico e
    irracional).

    Cómo conseguir en el mundo real las condiciones
    de satisfacción de esas pulsiones básicas es tarea
    de la segunda instancia, el yo, que domina funciones como la
    percepción, el pensamiento y
    el control motor, para
    adaptarse a las condiciones exteriores reales del mundo social y
    objetivo. Para
    desempeñar esta función adaptativa, de
    conservación del individuo, el yo debe ser capaz de
    posponer la satisfacción de las pulsiones del ello que
    presionan para su inmediata satisfacción, con lo que se
    origina la primera tensión. Para defenderse de las
    pulsiones inaceptables del ello, el yo desarrolla mecanismos
    psíquicos específicos llamados mecanismos de
    defensa. Los principales son: la represión
    —exclusión de las pulsiones de la consciencia, para
    arrojarlas a lo inconsciente—, la proyección
    —proceso de
    adscribir a otros los deseos que no se quieren reconocer en uno
    mismo— y la formación reactiva
    —establecimiento de una pauta de comportamiento
    contraria a una fuerte necesidad inconsciente. Tales mecanismos
    de defensa se disparan en cuanto la ansiedad señala el
    peligro de que las pulsiones inaceptables originales puedan
    reaparecer en la conciencia.

    Una pulsión del ello llega a hacerse inadmisible,
    no sólo como resultado de una necesidad temporal de
    posponer su satisfacción hasta que las condiciones de la
    realidad sean más favorables, sino, sobre todo, debido a
    la prohibición que los otros (originalmente los padres)
    imponen al individuo. El conjunto de estas demandas y
    prohibiciones constituye el contenido principal de la tercera
    instancia, el superyó, cuya función es controlar al
    yo según las pautas morales impuestas por los padres. Si
    las demandas del superyó no son atendidas, la persona se
    sentirá culpable, culpabilidad que también se
    manifiesta como ansiedad y/o vergüenza.

    El superyó, que según la teoría
    freudiana se origina en el esfuerzo de superar el complejo de
    Edipo, es parcialmente inconsciente, debido a que tiene una
    fuerza
    semejante (aunque de signo opuesto) a la de las pulsiones, y
    puede dar lugar a sentimientos de culpa que no dependan de
    ninguna transgresión consciente. El yo, instancia
    mediadora entre las demandas del ello, las exigencias del
    superyó y el mundo exterior, puede no tener el poder
    suficiente para reconciliar estas fuerzas en conflicto. Es
    más, el yo puede coartarse en su desarrollo al ser
    atrapado en sus primeros conflictos,
    denominados fijaciones o complejos, pudiendo volverse hacia modos
    de funcionamiento primarios en el desarrollo psíquico y
    hacia modos de satisfacción infantiles. Este proceso se
    conoce como ‘regresión’. Incapaz de funcionar
    normalmente, el yo sólo puede mantener su control limitado
    y su integridad desarrollando síntomas neuróticos,
    a través de los cuales se expresa la tensión del
    aparato psíquico.

    Ansiedad

    Piedra angular de la teoría y la práctica
    psicoanalíticas modernas es el concepto de
    ansiedad, un tipo de experiencia que implica una reacción
    contra ciertas situaciones peligrosas. Estas situaciones de
    peligro, tal como las describe Freud, son el miedo a ser
    abandonado, a perder el objeto amado, el miedo a la venganza y al
    castigo, y la posibilidad de castigo por parte del
    superyó.. En consecuencia, los síntomas, los
    desórdenes de la
    personalidad y de los deseos, así como la propia
    sublimación de las pulsiones, representan compromisos,
    diferentes formas de adaptación que el yo intenta con
    mayor o menor éxito, reconciliando las diferentes fuerzas
    mentales en conflicto.

    Escuelas psicoanalíticas

    Varias escuelas psicoanalíticas han adoptado
    otras denominaciones para indicar sus diferencias con las
    teorías freudianas ortodoxas.

    Carl Jung

    Carl Gustav Jung, uno de los primeros alumnos de Freud,
    creó un movimiento que
    designó él mismo como psicología
    analítica. Como Freud, Jung usa el concepto de
    libido; sin embargo, rechazaba el carácter exclusivamente
    sexual de la libido, y consideraba que ésta
    constituía una energía de carácter universal
    basada en el conjunto de los instintos y pulsiones creativas que
    constituyen la fuerza
    motivadora de la conducta
    humana.

    Según Jung, el inconsciente se compone de dos
    partes: el inconsciente personal, que
    contiene el resultado de la experiencia global de un individuo, y
    el inconsciente colectivo, reserva de la experiencia humana. En
    el inconsciente colectivo hay una serie de imágenes
    esenciales, a las que él denomina arquetipos, comunes a
    todos los individuos de un país o de un momento
    histórico concreto. Los
    arquetipos se constituyen así en unidades de conocimiento
    intuitivo que normalmente sólo existen en el inconsciente
    colectivo del individuo, y que se manifiestan en leyendas,
    obras artísticas, prejuicios sociales… y, por
    supuesto, en los sueños.

    Cuando la mente consciente no contiene imágenes
    propias, como durante el sueño, o cuando la conciencia es
    sorprendida por no estar en guardia, los arquetipos empiezan a
    funcionar. En su origen, eran modos primitivos de pensamiento que
    tendían a personificar los procesos naturales en
    términos mitológicos, como espíritus del
    bien y del mal, hadas y dragones. La madre y el padre
    también se establecen como arquetipos
    básicos.

    Otro concepto importante en la teoría de Jung es
    la existencia de dos tipos básicos distintos de personalidad,
    actitud mental
    y función psíquica dominante: la
    extraversión y la introversión. Cuando la libido y
    el interés general se vuelven hacia las personas y los
    objetos del mundo exterior, se dice que la persona en
    cuestión es extrovertida. Cuando se da la tendencia
    contraria, y la libido y los intereses se centran en el propio
    individuo, se habla de personalidad
    introvertida. En una persona
    completamente normal esas dos tendencias se alternan, sin que
    ninguna de ellas predomine sobre la otra, pero la libido suele
    tener preferencia por una de ellas, por lo que los dos tipos de
    personalidad
    son fácilmente reconocibles.

    Jung rechazó la distinción freudiana entre
    el yo y el superyó, pero reconoció una parte
    diferenciada de la personalidad,
    con ciertas similitudes con el superyó, a la que
    denominó persona (máscara en griego), que
    consiste en lo que aparentamos frente a los demás, en
    oposición a lo que en realidad somos. La persona es
    el rol que los individuos eligen representar en la vida, la
    impresión global que desean transmitir de sí mismos
    en el mundo social exterior.

    Alfred Adler

    Alfred Adler, otro de los discípulos de Freud, se
    diferenció tanto de éste como de Jung al acentuar
    la importancia que en la
    motivación humana tiene el sentimiento de
    inferioridad, que comienza desde el momento en que el niño
    es consciente de la existencia de otros más capaces de
    cuidar de sí mismos y de dominar su entorno. Desde que
    aparece el sentimiento de inferioridad, el niño trata de
    superarlo, debido a lo intolerable que le resulta, ya que puede
    ocasionar el descontrol de los mecanismos compensatorios
    organizados por la estructura psíquica, determinando
    actitudes
    neuróticas egocéntricas, sobrecompensaciones e,
    incluso, la huida del mundo real y sus problemas.

    Adler hizo hincapié en que los sentimientos de
    inferioridad nacen de las que él consideraba las tres
    relaciones más importantes: las que el individuo mantiene
    con su trabajo, con los amigos y con su objeto amado. El intento
    de evitar el sentimiento de inferioridad en estas relaciones
    conduce al individuo a adoptar objetivos
    vitales poco realistas, que a menudo se manifiestan como una
    voluntad poco razonable de poder y
    dominio, que
    conduce a diversos tipos de comportamiento
    antisocial, desde la intimidación y la presunción a
    la tiranía política. Adler
    creía que el análisis podía fomentar un
    sentimiento sano y razonable de pertenencia a la comunidad,
    más constructivo que destructivo.

    Otto Rank

    Otro discípulo de Freud, Otto Rank, introdujo una
    nueva teoría de la neurosis,
    atribuyendo todas las perturbaciones neuróticas al trauma
    inicial del nacimiento. En sus últimas investigaciones
    describe el desarrollo individual como una progresión
    desde la absoluta dependencia de la madre y de la familia a
    la independencia
    física,
    que va unida a la dependencia intelectual del entorno social,
    llegando finalmente a completarse la emancipación
    intelectual y afectiva del individuo. Rank también daba
    gran importancia a la voluntad, definida como la
    organización y la integración positivas de la personalidad
    que utiliza de forma creativa los impulsos instintivos, al
    tiempo que los
    controla e inhibe.

    Otras escuelas psicoanalíticas

    Las últimas innovaciones a la teoría
    psicoanalítica que merecen mención son las de los
    psicoanalistas Erich Fromm, Karen Horney y Harry Stack Sullivan.
    Las teorías de Fromm hacen especial hincapié en la
    idea de que el individuo y la sociedad no son fuerzas opuestas ni
    separables, en que la naturaleza de la
    sociedad viene determinada por su pasado histórico, y en
    que las necesidades y deseos de las personas están en gran
    medida determinados por su contexto social. Como resultado de
    este punto de vista, Fromm creía que el problema
    fundamental de la psicología y del psicoanálisis no
    era resolver los conflictos
    entre los fijos e inamovibles impulsos instintivos del individuo
    y las exigentes e inamovibles leyes y normas sociales,
    sino armonizar y comprender las relaciones entre ambos. Fromm
    también hizo hincapié en la importancia que tiene
    para los individuos desarrollar la capacidad de usar plenamente
    su potencial perceptivo, emocional e intelectual.

    Horney trabajó básicamente en el terreno
    de la psicoterapia (en concreto con
    las neurosis), en el
    que estableció una distinción básica entre
    situación neurótica y carácter
    neurótico. La primera nace de la ansiedad asociada a un
    conflicto
    simple, como la necesidad de enfrentarse a una decisión
    difícil. Aunque pueda paralizar al individuo
    temporalmente, haciéndole imposible pensar o actuar
    eficazmente, tales neurosis no están profundamente
    enraizadas. Por el contrario, la personalidad neurótica
    posee, debido a su carácter, una ansiedad y una hostilidad
    básicas fruto de la carencia afectiva en la infancia.

    Por último, Sullivan creía que todo el
    desarrollo podía describirse exclusivamente en
    términos de las relaciones con los otros. Los distintos
    tipos de personalidades, así como los síntomas
    neuróticos, se explican como resultado del combate contra
    la ansiedad que nace de las relaciones con los demás,
    actuando como un sistema de
    seguridad que se
    mantiene con el propósito de mitigarla.

    Melanie Klein

    Otra importante escuela de pensamiento
    psicoanalítico, especialmente en Europa y
    Latinoamérica, es la conocida como ‘escuela
    inglesa’, que se basa en las enseñanzas de esta
    autora británica, provenientes básicamente de sus
    observaciones del psicoanálisis infantil.

    Klein postuló la existencia de complejas
    fantasías inconscientes en los niños, incluso de
    menos de seis meses, cuya principal fuente de ansiedad es la
    amenaza sobre la propia existencia por el instinto de muerte.
    Dependiendo de cómo se materialicen las representaciones
    concretas de las fuerzas destructivas en la vida inconsciente
    fantaseada por el niño, aparecerían dos primeras
    actitudes básicas que Klein denominó
    ‘posición paranoide’ y ‘posición
    depresiva’. En la paranoide, la defensa del yo se realiza
    proyectando los objetos internos peligrosos hacia algún
    elemento exterior que los represente, elemento que pasará
    a considerarse como una amenaza procedente del mundo exterior. En
    la depresiva, el objeto amenazador es introyectado, es decir,
    retenido dentro del propio individuo, con lo que aparecen los
    síntomas de la depresión
    y de la hipocondria. Aunque hay serias dudas de que tales
    complejos infantiles actúen realmente en la mente del
    niño, estas observaciones han tenido bastante importancia
    en el desarrollo de la psiquiatría y la psicología
    de las fantasías inconscientes, delirios paranoides y
    teorías vinculadas en general con las primeras relaciones
    objetales.

    El psicoanálisis en el ámbito
    hispano

    En España, la
    favorable acogida de la obra de Freud propició la
    rápida asimilación de la corriente
    psicoanalítica a principios del
    siglo XX. Tras la Guerra Civil
    española, diversos profesionales tuvieron que exiliarse a
    Latinoamérica, éxodo que se vería compensado
    a finales de la década de 1970 con la llegada a España de
    numerosos psicólogos y psicoanalistas, que
    contribuirían a la consolidación de esta ciencia. En
    Latinoamérica, el país en el que el
    psicoanálisis ha tenido una mayor implantación es
    Argentina, con
    figuras de la talla de Arminda Aberasturi, introductora de la
    escuela inglesa de psicoanálisis en su país, y
    Enrique Pichón Rivière. El psicoanálisis ha
    tenido también una gran difusión en otros
    países como Chile,
    México
    y Venezuela.
    Destacados psicólogos en el ámbito hispano son
    también el español de origen cubano Emilio Mira y
    López o el argentino David Liberman.

    Corriente de la
    Psicología Social

    Psicología Social, rama de la
    psicología que estudia cómo el entorno social
    influye, directa o indirectamente, en el comportamiento
    de los individuos.

    Los psicólogos sociales se interesan por el
    pensamiento, emociones, deseos
    y juicios de los individuos, así como por su
    comportamiento externo. Los fenómenos psíquicos
    internos pueden deducirse a partir de ciertas peculiaridades del
    comportamiento externo. La investigación ha demostrado que
    el individuo es influido por los estímulos sociales tanto
    si está o no en presencia de otros y que, en la
    práctica, todo lo que un individuo experimenta está
    condicionado en mayor o menor grado por sus contactos sociales
    previos o actuales.

    Aproximaciones teóricas

    La psicología social surgió de las
    primeras indagaciones intelectuales hechas por el hombre en
    sus relaciones con la sociedad. La mayoría de los problemas que
    ocupan a la actual psicología social fueron ya reconocidos
    como problemas por
    los filósofos sociales mucho antes de que las
    cuestiones psicológicas formaran parte del campo de
    la ciencia.
    Las premisas formuladas por Aristóteles, el italiano Nicolás
    Maquiavelo, el
    inglés
    Thomas Hobbes y otros
    pensadores políticos a lo largo de la historia siguen hoy
    vigentes, aunque estén enunciadas de muy diversas
    formas.

    La historia reciente de esta disciplina comienza en 1908
    con la publicación de dos libros que
    llevaban en su título el término
    ‘psicología social’ y que examinaban el
    impacto de las variables
    sociales en el desarrollo y el comportamiento de los individuos.
    El primero estaba escrito por el psicólogo inglés
    William McDougall y el segundo por el sociólogo
    estadounidense Edward Alsworth Ross. McDougall esbozaba una
    teoría controvertida sobre los instintos humanos,
    concebidos como amplias tendencias finalistas emergentes del
    proceso evolutivo. Por su parte, Ross se ocupaba de la
    transmisión del comportamiento social de persona a
    persona,
    similar al contagio emocional que sucede en las masas, o a la
    sucesión de modas y caprichos sociales.

    Otro libro de
    psicología social, publicado en 1924 por el
    psicólogo estadounidense Floyd H. Allport, que tuvo una
    importancia decisiva en el desarrollo de la psicología
    social como especialidad de la psicología general,
    extendía los principios del
    aprendizaje
    asociativo a un amplio espectro de comportamientos sociales. Se
    evitaban también las referencias a las misteriosas fuerzas
    sociales propuestas por Ross y a las elaboradas disposiciones
    instintivas empleadas por McDougall y sus seguidores para
    explicar el comportamiento social. En el resto de esa
    década, la psicología social continuó
    dedicándose a discusiones y controversias entre los
    diferentes puntos de vista, mientras que el trabajo
    empírico —basado en la experiencia y la
    observación— de relevancia práctica o
    teórica, era escaso.

    Los comienzos de la
    experimentación

    En la década de 1930 el trabajo empírico
    de la psicología social se enfocó en un principio
    en materias como el comportamiento animal social, la
    resolución de problemas, las actitudes y la
    persuasión, los estereotipos nacionales y étnicos,
    la transmisión de rumores o el liderazgo. El
    psicólogo alemán Kurt Lewin subrayó la
    necesidad de realizar análisis teóricos antes de
    lanzarse a investigar empíricamente un problema, para que
    la investigación tuviera una finalidad clara: determinar
    la validez de las hipótesis formuladas sobre los mecanismos
    explicativos del comportamiento objeto de estudio. La
    teoría debía proponer una explicación de
    cierto comportamiento social que permitiera al investigador
    predecir con ella las condiciones específicas en las que
    tal comportamiento iba a ocurrir o no. El investigador
    diseñaba entonces experimentos en
    los que las condiciones apropiadas variaban metódicamente
    y la frecuencia de un comportamiento podía ser observada y
    medida. Los resultados permitían así refutar,
    modificar o extender la teoría propuesta.

    En 1939 Lewin, junto con dos de sus estudiantes de
    doctorado, publicó los resultados de un experimento de
    importancia histórica: los investigadores habían
    entrenado a varios adultos para que interpretaran diferentes
    roles como líderes de grupos de
    niños. Los adultos trataban de establecer climas
    determinados en función de un liderazgo
    autoritario, democrático o absolutamente permisivo y se
    observaban cuidadosamente las reacciones de los grupos
    infantiles, tomando nota detallada del tipo de interacción
    social que surgía de cada forma de liderazgo.
    Aunque el experimento presentaba numerosas deficiencias,
    demostró que algo aparentemente tan confuso como crear un
    clima social
    democrático podía darse bajo condiciones de
    laboratorio
    controladas.

    La originalidad y el éxito de esta
    investigación tuvo un efecto estimulante sobre otros
    investigadores, que al final de la
    II Guerra Mundial se lanzaron a la
    realización de investigaciones experimentales en las que
    se manipulaban ambientes sociales coyunturales en condiciones de
    laboratorio.
    Al mismo tiempo, hubo importantes avances en la investigación
    de campo, no experimental, de la psicología social. De
    ese modo se perfiló el estilo de la actual
    psicología social, más como un estudio objetivo de
    comportamientos sociales muy determinados que como un estudio
    especulativo de dinámicas sociales más
    amplias.

    Áreas de investigación

    La psicología social comparte muchas áreas
    de estudio con otras disciplinas, especialmente con la
    sociología y con la antropología cultural. Las tres ciencias
    difieren, sin embargo, en que el sociólogo estudia los
    grupos
    sociales y las instituciones, el antropólogo las
    culturas humanas y el psicólogo social centra su
    atención en cómo los grupos
    sociales, las instituciones y la cultura
    afectan al comportamiento del individuo. Las principales
    áreas de investigación en psicología social
    son las siguientes:

    Socialización

    Los psicólogos sociales que estudian el
    fenómeno de la socialización —proceso de
    adaptarse o formarse para un medio social
    específico— están interesados en cómo
    los individuos aprenden las reglas que regulan su comportamiento
    para con los demás en la sociedad, los grupos de los que
    son miembros y los individuos con los que entran en contacto. Las
    cuestiones sobre cómo los niños aprenden el lenguaje,
    los roles sexuales y los principios
    éticos y, en general, el comportamiento adaptado, han sido
    objeto de intensas investigaciones. También se han
    estudiado ampliamente los métodos por los cuales los
    adultos aprenden a adaptar sus pautas de comportamiento cuando se
    enfrentan a situaciones u organizaciones
    nuevas.

    Cambio de actitudes

    Las actitudes suelen considerarse como predisposiciones
    aprendidas que ejercen una influencia y que consisten en la
    respuesta hacia determinados objetos, personas o grupos. Las
    actitudes son normalmente consideradas como productos de
    la socialización y, por tanto, como algo modificable.
    Debido a que el comportamiento de una persona hacia los
    demás se corresponde a menudo con sus actitudes hacia
    ellos, la investigación sobre cómo se forman las
    actitudes, cómo se organizan en la mente y cómo se
    modifican ha sido considerada de gran importancia tanto
    teórica como práctica.

    El descubrimiento de que las actitudes siguen a los
    comportamientos, y viceversa, emerge de la suposición,
    ampliamente demostrada, de que los individuos desean preservar la
    consistencia lógica
    en sus puntos de vista sobre ellos mismos y sobre su entorno.
    Algunas teorías sobre la consistencia cognitiva han
    llegado a ser importantes en el pensamiento
    psicosociológico, al subrayar la idea de que los
    individuos prefieren pensar que sus acciones son
    coherentes con sus creencias, y que si perciben inconsistencia
    entre ambas (disonancia cognitiva) tratan de reducirla
    (lógicamente, cambiando las creencias antes que las
    acciones).

    A través de la investigación
    empírica, los psicólogos sociales intentan
    comprender las condiciones bajo las que las personas descubren la
    disonancia y en las que intentarán reducirla mediante el
    cambio de actitudes básicas. Los estudios que apoyan la
    teoría de la disonancia predicen que las actitudes de un
    individuo hacia un grupo social pueden modificarse si se induce a
    aquél a modificar su conducta hacia el
    grupo; el cambio de actitudes representa los esfuerzos que el
    individuo hace para que sus ideas sobre ese grupo coincidan con
    el modo en que se ha comportado con sus miembros.

    Afiliación social, poder e
    influencia

    Los factores que determinan con quién y de
    qué modo se relacionan los individuos —si es que lo
    hacen—, o si intentarán ejercer una influencia sobre
    los demás o ser influidos por otros, tienen gran
    interés para los psicólogos sociales. Los
    investigadores han determinado, por ejemplo, que si las personas
    no están seguras de cómo se sentirán o
    cómo responderán en una situación nueva o
    indeseable, buscarán la compañía de otras
    que puedan aportarles esa información. Los
    psicólogos sociales han observado también que los
    primogénitos e hijos únicos son normalmente
    más propicios a unirse a grupos durante su vida que los
    que han nacido después.

    Estructura y dinámica de grupos

    Los psicólogos sociales han estudiado
    también en profundidad cómo el individuo y el grupo
    se influyen mutuamente, estudio en el que se han tratado temas
    como el del liderazgo, sus
    funciones, sus
    estilos y su efectividad. También se han investigado las
    condiciones en que los grupos humanos resuelven sus conflictos de
    forma cooperativa o
    competitivamente y las múltiples consecuencias de estos
    modos globales de resolución de conflictos. También
    se ha estudiado cómo el grupo induce la conformidad y
    cómo actúa con los miembros
    disconformes.

    Personalidad y sociedad

    Ciertos psicólogos sociales están
    especialmente preocupados por el desarrollo y las consecuencias
    de las diferencias individuales estables. Las diferencias en el
    grado de motivación
    hacia el logro, por ejemplo, han resultado mensurables y tienen
    una importancia decisiva para saber cómo se comporta una
    persona en diferentes situaciones sociales. Los tipos de
    actitudes hacia la autoridad,
    así como la noción de personalidad autoritaria,
    están relacionadas con las actitudes hacia las
    minorías étnicas o hacia ciertos aspectos del
    comportamiento social. El síndrome de personalidad
    conocido como ‘maquiavelismo’, —del
    filósofo político italiano Nicolás Maquiavelo—
    puede explicar y predecir el grado de manipulación hacia
    los demás en las interacciones sociales y la capacidad del
    individuo para dominar ciertas situaciones
    interpersonales.

    Técnicas de
    investigación

    Existen numerosos sistemas y
    técnicas de investigación en psicología
    social, aunque el método
    basado en la teoría sigue siendo el más empleado.
    En los últimos años se han utilizado modelos
    matemáticos cada vez más rigurosos que son
    proyecciones del comportamiento social en un posible sistema de
    relaciones sociales.

    Otras técnicas incluyen cuestionarios y entrevistas
    ampliamente utilizados en las encuestas de opinión
    pública y estudios de preferencias de los consumidores
    (dentro de los estudios de mercado). Estos
    dos métodos son un desafío para los investigadores,
    ya que el tipo de control del
    entorno posible en el laboratorio no
    lo es en la investigación
    de campo, y los efectos de variables
    sutiles que pueden controlarse y apreciarse con facilidad en los
    experimentos
    controlados son fácilmente enmascarados bajo los efectos
    de otras variables
    propias del entorno natural.

    Con frecuencia, el comportamiento en los entornos
    naturales se observa sistemáticamente o se programa en
    equipos informáticos para su simulación. También se usan
    técnicas específicas para el análisis de
    estadísticas y otros datos, así
    como para la medición de las actitudes, la elección
    social y el atractivo interpersonal. También es importante
    en esta especialidad la medición psicofisiológica
    —de variables
    psíquicas a través de variables fisiológicas
    probadamente relacionadas. Las investigaciones comparativas entre
    diferentes países y culturas proporcionan
    información que permite no sólo la
    comparación de los comportamientos sociales en diferentes
    naciones o culturas, sino también la validación
    intercultural de los resultados obtenidos.

    En el estudio del comportamiento social de los animales, el
    ambiente del
    laboratorio permite el control
    experimental, que supone tener en cuenta las variables
    ambientales y también la historia previa de cada especie.
    Las acciones
    simples de un comportamiento, como el picoteo de una paloma sobre
    un objeto, pueden ser aisladas y se puede implantar un inventario de
    refuerzo (repetición de estímulos para mantener o
    incrementar el comportamiento). Las investigaciones psicosociales
    con animales han
    conducido al desarrollo de nuevas técnicas para su
    adiestramiento.

    Psicología social aplicada

    Los principios
    desarrollados en el laboratorio y en la investigación
    de campo en psicología social han sido aplicados a la
    resolución de diferentes problemas en situaciones sociales
    reales. Los asesores y los investigadores de la psicología
    social han trabajado para mitigar los problemas en las relaciones
    étnicas, internacionales, laborales e industriales, en el
    comportamiento económico y político, en la educación, la
    publicidad y
    la salud mental
    comunitaria. Las industrias,
    organizaciones, escuelas y grupos de trabajo de diversa
    índole recurren regularmente a los servicios de
    los psicólogos sociales para mejorar las relaciones
    interpersonales, aumentar la comprensión de las
    relaciones entre los miembros de los grupos en conflicto, y
    diagnosticar y ayudar a corregir los problemas en la productividad del
    grupo y la
    organización.

    Relaciones sociales

    Los especialistas de este área se han interesado
    también por las relaciones de amistad y de
    amor,
    mostrando, por ejemplo, que las relaciones duraderas responden a
    pautas típicas de reglas y comportamientos que se
    modifican según su duración. Distintas
    teorías han tratado de explicar el balance de costes –
    beneficios que se da en estas relaciones. El éxito de las
    relaciones personales está, además, ligado a la
    salud física y
    mental.

    Comunicación interpersonal

    Los psicólogos sociales consideran el lenguaje y
    la
    comunicación como algo central en la
    organización de la vida social. Hay una larga
    tradición de investigaciones sobre comunicación no verbal que muestran
    cómo una compleja comunicación inconsciente que utiliza el
    lenguaje del
    cuerpo es básica para el funcionamiento armónico de
    la interacción social (la simpatía y el afecto se
    expresan en general de este modo). Recientemente, se ha dado en
    la psicología social un interés creciente por el
    discurso. El
    papel del
    lenguaje en la
    construcción del mundo social es examinado
    utilizando métodos provenientes de la crítica
    literaria y la lingüística.

    Cognición social

    La cognición social ha sido el enfoque dominante
    en la psicología social desde la década de 1970: se
    ocupa de las percepciones y creencias de los individuos sobre el
    mundo social. Las principales áreas abarcan el estudio de
    cómo las personas se explican su propio comportamiento y
    el de los demás, los estereotipos que se forman sobre los
    sucesos sociales, la concepción de ellas mismas y el rol
    que interpretan en el mundo social al que pertenecen, y en
    qué se ocupan en las diferentes situaciones sociales. La
    cognición social también estudia el efecto de todos
    estos procesos en el pensamiento y la
    motivación.

    Relaciones entre los procesos
    de control y cambios sociales, y similitudes y diferencias entre
    las distintas corrientes de investigación tomando como
    referencia a los autores citados.

    Durkheim, que incursionó en la
    sociología, tuvo que hacer frente a la discriminación que existía con las
    ciencias
    sociales, ya que eran comparadas con las ciencias
    naturales y, en esta comparación, las ciencias
    sociales o ciencias blandas, parecía poco
    serias.

    Dada la metodología que utilizaba
    Durkheim, de una gran rudeza en sus términos y la
    necesidad que tenía de convertir la combulsionada
    época en que vivía, penso en establecer una ciencia
    "científica" que analizara y pudiese ordenar la sociedad
    imperante, la cual había sido modificada por la revolución
    industrial, repercutiendo en el ámbito
    social.

    Durkheim, consideraba al individuo como un mero actuante
    del entorno, ya que este lo condicionaba y le hacia tomar las
    desiciones que el obraba, considera al al individuo como a un ser
    pasivo, y no como un reactor de hechos, no considera el
    modo voluntarista de la acción, que
    será central en Weber.

    Considera que el temor a las sanciones sólo
    constituye el motivo secundario para la adhesión a las
    normas
    institucionales. El primario es el sentido de la
    obligación moral,
    exterioridad y coacción como criterios de los hechos
    sociales.

    En vez de generalizar el esquema medio, método que
    utiliza Weber, para sistemas de
    acción, concibió al individuo actuando en un medio
    social y pasó a analizar los elementos de este
    medio.

    Reconoce en el medio, un sistema
    común de reglas, expresamente normadas, que representan la
    voluntad de la mayoría, caracterizando al mismo como uno
    de sus principales rasgos.

    Estas normas morales de
    la sociedad y valores
    comunes, es la fuente de "sacralidad" o norma "suprema" de las
    cosas sagradas como de la obligación las reglas
    morales.

    Las asociaciones que se realizan con las ideas
    religiosas se manifiestan no sólo en ideas sino en ciertas
    acciones o
    conductas, y estas acciones comparten la cualidad de sacralidad e
    implican relaciones con entidades sagradas. Finalmente, para
    Durkheim el ritual es un modo de revivificar y fortalecer a los
    elementos comunes de valor. El
    ritual es uno de los mecanismos fundamentales de defensa de la
    sociedad frente a la tendencia a la falta de normas
    (anomia).

    Para Durkheim, la división del trabajo que
    provocó el industrialismo es cada vez es más
    notoria. Esta especialización, que para Marx es
    degradante y alienante, Durkheim la ve como un cambio al cual hay
    que ajustarse. Esto trae una separación de los actores y
    una posible destrucción de la sociedad, que Durkheim trata
    de salvar con la creación de los sindicatos,
    que según el mantendría el sentimiento moral de la
    sociedad.

    Para Durkheim, el estado
    está formado por una base de agrupaciones profesionales
    (los sindicatos),
    que mantienen a los actores unidos y en estas agrupaciones, los
    intereses de los actores se mantienen claros, ya que todos son
    pares. Cada sindicato
    reflejará los intereses de sus integrantes, y los
    representantes de cada sindicato se
    reunirán y llevarán hasta el Estado los
    intereses de cada sindicato.
    Esta intervención de agrupaciones intermedias es lo que
    salvará a los actores y a la sociedad de la
    especialización, institucional y del trabajo.

    Weber coincide con Durkheim con respecto a la
    especialización, aunque es mas especifico, dado que el
    toma a la burocratización como un estado inevitable de la
    sociedad, dado que la carencia de esta provocaría una
    desorganización natural.

    Durkheim era objetivista, ya que ponía pleno
    interés en la sociedad conductora de los actores, Weber,
    por el contrario, era un autor subjetivista.

    Para Weber, la acción de los actores está
    centrada en una relación: entre

    los motivos, la acción y resultados que esta
    provoca, o sea que el individuo no es un mero espectador, sino
    que es un condicionante de su realidad ; él considera
    la interrelación de los individuos cono un hecho natural
    de las cosas, de las que se puede esperar determinados
    actos.

    Los desarrollos de Durkheim y Weber son ejemplos
    paradigmáticos de la forma de trabajar las relaciones
    entre teoría y método: no es posible intentar
    interpretar los planteamientos teóricos de Durkheim sin
    tener presente el positivismo o,
    por último, utilizar las elaboraciones teóricas de
    Weber sin relacionarlas con la sociología comprensiva y la
    lógica
    de los tipos ideales.

    Tanto Durkheim como Weber trataron de describir los
    fenómenos sociales en términos intencionales, de
    sujetos activos,
    proponiéndose fines y evaluando, por un lado, los medios para
    alcanzarlos, y trabajando, por el otro, con la idea de que los
    distintos modos que tienen los individuos y los grupos de
    seleccionar fines y medios
    dependen de las relaciones sociales en las que
    participan.

    La visión Durkheiniana de la sociedad se basa en
    la idea de la combinación de elementos físicos y
    morales que está siempre por encima de los individuos que
    la componen y de la cual dependen. De esta interpretación
    deriva dos conceptos fundamentales: el de conciencia
    colectiva y el de autoridad
    moral de la
    sociedad, que remiten al análisis de la normatividad
    social y al estudio del problema de la solidaridad y la
    integración.

    Max Weber parte de una visión de la realidad
    histórico – social constituida por un conjunto infinito y
    contradictorio de elementos y relaciones entre los mismos. Esto
    le permite afirmar que cuando se toma el concepto de lo social en
    su significación general el mismo se vuelve indeterminado
    y no proporciona un punto de vista específico desde el
    cual estudiar la significación de los elementos
    histórico – sociales.

    En la interpretación de estas dos corrientes es
    posible percibir, entre otras cosas, una preocupación que
    nos parece necesario señalar específicamente: se
    refiere a la distancia entre teoría y realidad, entre el
    campo de las relaciones sociales y el pensamiento desarrollado
    sobre el mismo.

    Simultáneamente con la construcción de sus sistemas
    teóricos y en una interrelación dialéctica
    con éstos, ambos autores elaboraron, a partir de
    determinadas concepciones epistemológicas sobre el
    conocimiento
    científico y sobre las posibilidades de ese conocer,
    sus principios
    metodológicos básicos, presentados como un conjunto
    de categorías y normas de procedimiento por
    medio de las cuales es factible aprehender la realidad, y que
    indican la forma de hacerla inteligible
    científicamente.

    Freud, Pichón Rivière y
    Lewin trabajaron en el campo de la salud mental,
    pero partiendo de diferentes modos de pensar sobre el aparato
    psíquico, y construyendo distintos métodos para
    abordar los fenómenos del inconsciente.

    Métodos: Freud aportó el método
    psicoanalítico y su trabajo partía de los
    fenómenos histéricos. En cambio Pichón
    utilizaba el método de dispositivos para grupos operativos
    y su trabajo parte de su práctica en psiquiatría y
    psicología social, de ahí que en la práctica
    resaltó la importancia de trabajar con todo el grupo
    familiar. Por su parte, Lewin empleaba un método
    doblemente experimental (experimentación
    sociológica e investigación activa).

    Para Freud las fantasías subyacen de los
    sueños, síntomas, relación y sexualidad.
    Para Pichón subyacen en el trabajo grupal, los individuos
    que lo conforman se combinan en forma involuntaria actuando
    según estados, llamados "supuestos básicos". Veamos
    cuáles son:

    • De dependencia
    • De ataque y fuga
    • Apareamiento

    Para sus teorías Freud se basó en los
    fenómenos del inconsciente, partiendo desde la sexualidad
    infantil (fue el primero en dedicarse a investigar el tema de la
    sexualidad). En cambio Pichón en ECRO (esquema conceptual
    referencial y operativo) y partió desde el mundo interno
    hacia el externo. Por su parte, Lewin se basó en la
    investigación de la psicología motivacional o
    vectorial (teoría de campo).

    Tanto Lewin como Freud y Pichón se dedicaron a
    estudiar problemas como la naturaleza del
    aprendizaje,
    los factores culturales en la estructura de la personalidad y el
    desarrollo infantil; aunque cada uno le atribuyó distinta
    importancia dentro de sus propias investigaciones.

    Para Freud el yo es la masa de representaciones que el
    sujeto tiene de sí mismo, en cambio Pichón
    amplía la concepción del yo, considerando
    también el plano interaccional social (recordemos que para
    él: "el hombre es
    un ser de necesidades que sólo se satisfacen
    socialmente").

    Tanto Lewin como Freud, más aún
    éste, consideraba que el individuo desarrolla en su
    proceso de maduración dimensiones de realidad –
    irrealidad. Freud se ocupó de diferenciarlas y
    caracterizarlas de forma más completa.

    También Freud y Lewin estudiaron los conflictos
    que enfrenta el individuo y las frustraciones que pueden llegar a
    producirse, las causas y cómo sé reencauzan.
    Mientras Lewin le daba mucha importancia a la
    motivación, Freud relacionaba todo con el campo
    sexual.

    En cuanto a las relaciones con los otros, Freud
    considera que los vínculos se establecen a través
    de objeto, modelo o
    rival; mientras que para Pichón se dan a través de
    interacción mutua y dialéctica.

    Bibliografía
    Utilizada

    • Enciclopedia Britanica.
    • Enciclopedia Encarta.
    • Charla con el Lic. en Psicología Pablo
      Challu.
    • Apuntes tomados de compañeros de
      curso.
    • Libro : "Grandes Pensadores del Mundo" de
      Editorial Perfile.

     

     

    Autor:

    Guillermo Miguel Alves Pinheiro

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