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1. Atención al anciano
La atención al anciano requiere de mayores
conocimientos y de múltiples habilidades por parte de
aquellos que otorgamos dicha atención.
Si partimos de que uno de los objetivos
principales en la atención al anciano tiene que ver con la
respuesta del mismo hacia el proceso de
enfermedad o invalidez, y que nuestro papel esta
dirigido hacia la valoración del estado
salud-enfermedad,
la planeación
y la implementación de las acciones
correctivas o de apoyo en el entorno bio-psico-socio-cultural y
espiritual, cuan grande es pues, el compromiso que adquirimos en
la atención del anciano.
El mundo del anciano esta muy relacionado con el proceso de
perdidas; que impactan, y que en algunas ocasiones hacen entrar a
la persona mayor en
estado de crisis.
En la época adulta, las perdidas se compensan a
través, de nuevas adquisiciones (materiales y
sociales), lo cual, en la vejez, no siempre es posible hacer.
Las perdidas que sufre el anciano se dan en todas las esferas de
su mundo. Butler ha encontrado evidencia y por ende, ha sugerido
que las manifestaciones de la vejez son mas un reflejo de
enfermedad sufridas, perdidas, depresión
y efectos socioculturales.
Por ello, cabe mencionar algunas de las perdidas más
significativas y de ahí deducir algunas sugerencias, que
en principio se adapten al grupo de
enfermería; sin embargo, son aplicables a
todos aquellos interesados en el mundo del anciano.
La perdida física sufrida por el
anciano es concomitante con el proceso fisiológico del
envejecimiento; sin embargo, debemos tener conciencia de
ella durante las interacciones con el anciano sano o enfermo.
Entre las pérdida físicas, se pueden enumerar las
siguientes:
a) Pérdida o disminución en la capacidad de
funcionamiento en general.
b) Pérdida o disminución en la movilidad.
c) Pérdida o disminución en la capacidad
sensorial.
d) Pérdida o disminución en la capacidad de
homeostasis.
e) Pérdida o disminución en la capacidad
sexual.
Formas y maneras de atención:
1. La atención al anciano deberá ser en forma
altamente individual, teniendo en cuenta las experiencias,
necesidades y objetivos de cada paciente.
2. Los objetivos deberán ser realistas y alcanzables, de
preferencia comprensibles por el paciente, de manera que se pueda
lograr un sentimiento de realización con
propósito.
El paciente debe ser partícipe activo en lo que respecta al plan de cuidados diseñados para él.
3. El plan de atención deberá contener las
modificaciones y compromisos necesarios, impuestos por las
limitaciones fisiológicas del proceso de envejecimiento
normal y sus implicaciones en el desarrollo de
las actividades del diario vivir.
4. Es muy importante mantener la individualidad del paciente para
poder mantener
su sentido de identidad y
control.
5. Mantenga al anciano activo física y emocionalmente, con el propósito de prevenir mayor deterioro físico, emocional y mental.
6. Utilice los potenciales del paciente como mecanismo para incrementar sentimientos positivos de su personalidad.
Formas Y Maneras De Atencion Al Anciano
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LOS CAMBIOS |
SUGERENCIAS PARA ACTUAR |
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Formas Y Maneras De Un Nutricion Adecuada
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CAMBIOS |
SUGERENCIAS PARA INTERACTUAR |
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Formas Y Maneras En Manutención De Una Circulación Adecuada
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Formas Y Maneras De Manutencion En La Integridad De La Piel
La piel es la que ofrece la capa protectora del medio ambiente.
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CAMBIOS |
SUGERENCIAS PARA INTERACTUAR |
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Un lugar de internación de ancianos debe
tener autorización legal para funcionar; debe operar en
él un Director o Administrados capacitado para funcionar
como tal.
Éste lugar debe cumplir con las normas de
seguridad contra incendio. Debe tener personal
idóneo para la evaluación
de los pacientes.
Niveles de Atención
Las actuales tendencias demográficas especialmente
referidas a los países desarrollados, que prevén un
recambio generacional poco uniforme cada 10 individuos son
sustituidos por 8) y relacionan directamente el aumento de la
población con una mayor duración de
la vida y la prevalencia de problemas de salud que conlleva una
mayor utilización de los recursos sanitarios, son factores
que condicionan la financiación de los programas
sanitarios de los distintos gobiernos.
Los pronósticos de los altos niveles de
morbilidad en la población anciana plantean nuevos
problemas con importarte repercusión económica en
los presupuestos
sanitarios. Las tasas de incremento de gasto sanitario ponen de
manifiesto que una parte importante de éstos presupuestos
parece destinarse a la atención de la población
mayor de 65 años.
Cada vez más, la población expresa la necesidad de
ocuparse de su salud, hay más conocimientos y mayor
responsabilidad, y se reclama participación
en los programas colectivos referidos a la mejora de la calidad de
vida. El éxito o
el fracaso de estos programas depende de la respuesta tanto
individual como colectiva, siendo eficaces en la medida que
respondan a las expectativas de la población
implicada.
Por ello, se espera que, por un lado, se determinen objetivos y
acciones encaminados a solucionar el problema en su
dimensión actual, y, por otro, se intenta planificar el
futuro, teniendo en cuenta que las características de la población
serán distintas, su entorno habrá variado y, por
tanto, su demanda de
cuidados será otra.
Si se tiene en cuenta que actualmente hay más de 376
millones de personas mayores de 60 años en todo el mundo,
que la previsión para el año 2000 se cifra en
más de 590 millones, de los que más de la mitad
habitarán en países desarrollados, y que,
además, es difícil extrapolar soluciones de
un lugar a otro, se comprenderá que comienza a ser en
muchos casos un tanto urgente plantearse medidas de
solución para la problemática que rodea la
ancianidad.
Está claro que la mayoría de los recursos con los
que se cuenta actualmente, a nivel general, son insuficientes y
que la demanda de dichos recursos o supera las posibilidades de
oferta o no se
corresponde con los recursos disponibles.
Las estrategias para
la atención de las personas mayores con problemas de
salud, especialmente crónicos o con enfermedades incapacitantes,
estarán dirigidas a mejorar los servicios y exigir
profundas transformaciones sociales y económicas que
permitan dar soluciones a las diversas demandas.
Llegados a este punto, cabría prever en líneas
generales cuál va a ser el perfil de las personas mayores
de 65 años en un futuro próximo. En un estudio
realizado por C. Canes y R.M. García , en 1988 (9),
mediante una encuesta
realizada a un grupo de población adulta, futuros ancianos
del año 2000, el perfil obtenido refleja modificaciones
respecto a situaciones anteriormente estudiadas que
corresponderían, en su mayor parte, al anciano actual.
Este perfil es el siguiente:
Las conclusiones que los autores de este trabajo han extraído del perfil obtenido son:
Debido a los cambios que se dan entre las
distintas generaciones, es fácil plantearse que los
recursos existentes en la actualidad no son o no serán del
agrado de los " futuros ancianos", ya que no formarán
parte de los "planes de vida" deseados para su vejez.
Es preciso, pues, planificar el futuro sobre la base de la
demanda real de los ancianos para que cubra las verdaderas
necesidades de éstos y sus familias en vistas a una
protección eficiente y eficaz, ya que a menudo no se
corresponde con la demanda de la propia sociedad ni con las
previsiones sociosanitarias.
Una política
de salud, según E. Martín Palacios, debe contemplar
el problema en toda su extensión y basarse en los
siguientes objetivos:
El enfoque de la asistencia a los problemas de la
ancianidad debe dirigirse hacia la unificación de
esfuerzos en vistas a la configuración de equipos
multidisciplinarios, cuyo objetivo sea
el estudio de la problemática del envejecimiento y el
planteamiento de programas dirigidos a la cobertura de las
necesidades de los ancianos.
Por otro lado, parece que al coste de la prestación
asistencial a la ancianidad hay que añadir otros elementos
como la calidad, la equidad y la eficiencia,
elementos todos ellos necesarios para determinar una estructura de
administración de recursos que permita
encontrar alternativas asistenciales que conjuguen dichos
elementos.
En algunos países europeos, con una mayor tradición
y experiencia en la atención a las personas de edad
avanzada, están replanteándose las políticas
asistenciales, basándolas en el "cuidar" más que en
el "curar" , para adecuar la cobertura de las necesidades reales
de los ancianos a los presupuestos, e intentando al mismo tiempo
mejorar la calidad de vida de los mismos. La búsqueda de
alternativas a la institucionalización es uno de los
objetivos primordiales en todos estos países,
conjuntamente con la unificación de esfuerzos
presupuestarios para conseguir una red de prestaciones
que permita la descentralización de la gestión
y la coordinación de los recursos,
apoyándose especialmente en las instituciones comarcales y
locales.
Atencion Institucionalizada
El desarrollo de la atención dirigida a las personas
mayores de 65 años y/o con enfermedades crónicas o
invalidantes en otros países han ido modificando conceptos
y llegando a ciertas conclusiones que hay que tener presentes.
Las atenciones institucionales de tipo monográfico acaban
con demasiada frecuencia desviándose de la función
para la que han sido concebidas en un principio.
Es necesario, pues, el planteamiento de instituciones capaces de
asumir gran parte de los niveles de prestación de los
servicios propuestos. Será imprescindible, además,
que existan unos canales de cooperación bien establecidos
con otros niveles asistenciales, sanitarios y sociales
racionalizando los recursos y promoviendo formas de
atención alternativas a la institucionalización
permanente. Es de capital
importancia conseguir la unificación de todos los
servicios en una única estructura, en la que participen
todos los niveles de la
administración: central, autonómica y
local.
Descripción De Las Unidades
Asistenciales
Desde el marco institucional puede contemplarse los siguientes
niveles de atención:
Unidades de servicios de media estancia (UME)
Este tipo de prestación se caracteriza porque la
atención se presta de forma temporal, por un tiempo
determinado, ya sea de tipo convaleciente, rehabilitador o
paliativo.
Disponen de dos grandes áreas:
Unidad de servicios de larga distancia (ULE)
La unidad es de tipo residencial o, al menos, de larga estancia,
aunque no hay que descartar la posibilidad de acceso a un nivel
asistencial más cercano al domicilio. Sin embargo,
actualmente las personas que ingresan en una unidad de este tipo
suelen residir allí varios años o toda su vida
(residencias asistidas).
En este tipo de servicio cabe distinguir dos unidades
principales:
Unidad de atención diurna (UAD)
La UAD sería el homólogo del hospital de
día, donde puede atenderse a personas con grados de
dependencia y/o tratamiento importantes, y a las que la familia no
puede o no quiere soportar en todos los cuidados, así como
a aquellos ancianos que precisan cuidados o tratamientos
establecidos semanal o mensualmente.
Unidades de prestación externa (UPE)
En estas unidades se engloban todos aquellos servicios que pueden
prestarse, ya sea de forma puntual o continuada, fuera del marco
institucional.
Otros Tipos de Asistencia
Se aplica genéricamente el nombre de atenciones
alternativas a todos aquellos servicios que pretenden ser una
alternativa a la institucionalización.
3. El paso previo a ser anciano
El proceso de envejecimiento tiene implicaciones
fisiológicas, psicológicas y sociales para el
individuo y es a través de la gerontología donde
logramos comprenderlas, y con ello ofrecer una mejor perspectiva
y entendimiento de envejecimiento como proceso normal e
integral.
Asimismo el AG, está en la valoración de las
necesidades bio-psico-socio-culturales y espirituales del anciano
(A).
El énfasis está en optimar el nivel de
independencia y autosuficiencia de la persona en cuanto a las
actividades de diario vivir, en prevenir las enfermedades o
invalidez, en promover, mantener la vida con dignidad, comodidad
y bienestar hasta que llegue la muerte.
Desde el punto de vista social, hay tres teorías
que ayudan a comprender si la persona tiene una vejez
exitosa.
El desafío del ejercicio de la gerontología es de
que nadie envejece a un paso igual, no se puede predecir el
proceso, y sus manifestaciones varían mucho de una a otra
persona; esto es, no sigue un patrón determinado. Se dice
que es un proceso irregular y asincrónico.
Existen múltiples teorías que ayudan a entender
este proceso, tales como las biológicas, entre las que se
mencionan: teoría
de la inmunidad, de los radicales libres, del estrés,
del error. Todas ellas con un enfoque biológico.
Desde el punto de vista social, hay tres teorías que
ayudan a comprender si la persona tiene una vejez exitosa,
demostrada a través de su capacidad de adaptación a
los cambios inevitables, y el grado de deterioro mientras que
aún se siente capaz de contribuir y crecer. Son las
siguientes:
Teoría de la actividad. Nos dice que aquellas personas
más socialmente activas tienen una mejor capacidad de
adaptación a su vejez. Dicha teoría, inicialmente
propuesta por Havighurst (1969), sostiene que, con
excepción de los cambios inevitables de salud y
fisiológicos, la persona anciana sigue teniendo las mismas
necesidades de tipo físico, psicológico y social.
Esta teoría afirma que el estado
activo del individuo es la base para mantener u obtener
satisfacción y autorrealización , y que el
decremento de las actividades sociales es una imposición
de la sociedad ante el anciano y en contra de los deseos del
mismo. Se hacen notar a través de esta teoría los
siguientes puntos:
Teoría del descompromiso o
disociación. Fue propuesta por Cumming (1961) y dicha
teoría sugiere que, con el paso del tiempo, el anciano
empieza a dar de baja sus roles sociales y que hay un mutuo
rechazo y aislamiento de la persona hacia la sociedad y
viceversa.
Esta teoría apoya la idea de que la vejez causa un alto
nivel de satisfacción, y que el viejo acepta la inevitable
disminución de interacciones sociales y se vuelve cada
día más autoconcentrado.
Teoría de la continuidad. Habla de la capacidad de la
persona de mantener patrones de adaptación y ajuste a
través del ciclo vital. Dice que si se conoce la
personalidad del individuo, se pueden hacer predicciones
respecto a su respuesta al propio proceso de envejecimiento. Para
este contexto se han identificado cuatro patrones de
personalidad:
Personalidad integrada. Es la que incluye a gente madura y
contenta pero con una gran variedad de niveles de actividad,
desde el altamente activo hasta el desasociado.
Personalidad defensora. Compuesta por las personas que mantienen
sus valores y normas de la edad adulta, y que se angustian ante
las pérdidas o cambios sufridos por el envejecimiento.
Personalidad pasiva-dependiente. Compuesta por aquellas personas
altamente dependientes, o bien apáticos.
Personalidad no integrada. En donde se encuentran aquellas
personas con enfermedades mentales.
Todas estas teorías parecen ser simplistas y muy
limitantes. Sin embargo, ofrecen lineamientos para comprender
algunas manifestaciones de comportamiento del anciano.
La influencia que sobre el envejecimiento tienen la cultura, la
sociedad y los cambios propios del proceso en la sensación
de bienestar de la persona vieja, son muy complejos; sin embargo,
vale la pena mencionar las siguientes
consideraciones:
Todas las consideraciones deben mantenerse en las interacciones con la población anciana, para otorgar atención.
Pérdidas Sociales
Estas se asocian a sucesos secuenciales y progresivos, a
través del ciclo vital, de tipo familiar, laboral y
social.
Entre ellas, se pueden mencionar las
siguientes:
Los problemas comunes que generan dichas pérdidas son: soledad, aislamiento, depresión, limitaciones de tipo económico, etc., lo cual genera frustración y sensación de malestar.
Pérdidas Psicológicas
Estas pérdidas se sufren en consecuencia del efecto
sumativo que, sobre la persona, generan todas las pérdidas
ya mencionadas. Entre ellas tenemos:
Entre los problemas que comúnmente generan
dichas pérdidas, tenemos: depresión,
comportamientos autodestructivos, reacciones paranoicas, cuadros
hipocondríacos, síndromes orgánicos
cerebrales, insomnio, ansiedad, etc.
Todo lo anterior sugiere que, en la atención al anciano,
existan cambios en la filosofía. El atender al anciano
sano o enfermo requiere de las AG una revalorización de su
práctica profesional. El enfoque tradicional es el
modelo de
atención médica, del cual parte la
enfermería y éste es hacia el aspecto curativo. Es
necesario crear conciencia de cambios de actitudes para
ofrecer una atención con un verdadero enfoque
bio-psico-socio-cultural y espiritual.
Partiendo de que la atención al viejo es a largo plazo por
estar éste limitado, es la manutención de la
calidad de vida lo que se requiere y no necesariamente la
cantidad, la máxima utilización de las capacidades
físicas, psicológicas y sociales existentes,
así como el apoyo a la persona, familiares y amigos hacia
un proceso de henemortasia (buena muerte), lo que en
enfermería requiere en cuantía cambios en su
filosofía de atención, actitudes y conducta. Entre
estos cambios, se podrían incluir:
4. Bibliografía
Pamela Babb Stanley
Trabajo enviado por.
Lic. Sergio Sáliche
Red Asistencial
de Buenos Aires
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