Algo acerca de los campesinos

Enviado por kiahuitl

 

A lo largo de la historia hemos construido una imagen ideal y hasta cierto punto romántica sobre el campesino, dotándolo de una cualidad moral especial. Esta contiene las bondades que la ciudad, con su impersonalidad, vicios y presiones competitivas, ha difuminado. Manteniendo un prototipo del hombre trabajador y piadoso que ama la vida del campo; aislado de extravagancias y superfluidades. Un intento que al parecer desde la antigüedad, moralistas e intelectuales, como Cantón o Aristófanes han sostenido, conceptuando la vida rural como un resguardo de las virtudes fundamentales de la sociedad.
Pero paralelo a éste subsiste un ente real, el campesino actual, que en principio depende y coexiste con la ciudad y el Estado. Un campesino que migra, que se transforma para ingresar y competir en el mercado capitalista, dedicado principalmente, a la agricultura, pero no exclusivamente. Es capaz de producir gran parte de sus alimentos y fabricar muchos de los artículos materiales que necesita, pero que requiere de los mercados para vender sus excedentes de producción y adquirir bienes que no fabrica.
El campesino actual se muda a las ciudades para negociar sus productos, por lo tanto, no puede mantenerse aislado de la vida urbana, que en principio se desarrolla geográfico al margen de su contexto rural. Se introduce en el mercado, aprende las reglas del juego y participa en el toma y daca. Pero el aprender las reglas del juego no implica que estas le sean favorables. Los precios a los que debe vender el producto no le proporcionan los recursos idóneos para mantenerse en el campo, así que en algunos casos debe salir de este ámbito y aprender un nuevo oficio, dejar la labor agrícola y convertirse en un empleado o subempleado en las faenas urbanas.
Además cohabita en el campo con las leyes, los derechos y las obligaciones emitidas por el estado, que en principio responden a intereses de un proyecto de nación que contempla al campesino como una entidad periférica, capaz de producir para tomar parte en la arena capitalista, pero no en la estructura que manipula y domina el mercado.
Aunque dichas leyes, derechos y obligaciones se presenten como planes de desarrollo aplicados al campo, difícilmente cumplirán su cometido.
Por una parte debido a los intermediarios, quienes se encargan de presentar y aplicar estos proyectos; constituidos generalmente por lideres políticos, y caciques que en la mayoría de los casos recaen sobre la misma persona o grupo. Estos no pretenden otorgar recursos a los campesinos, objeto de su supremacía, para modificar realmente la estructura de poder que se presenta en el campo. Si acaso, patrocinarán cambios superficiales, que en algunos casos permiten ensanchar o acotar los sectores en la estructura agraria.
Por otro lado, se encuentra la barrera que se crea entre el discurso de los planes de desarrollo, donde se encuentra inmerso el discurso nacional- occidental, y el discurso del campesinado.
El campesino, como lo dice Foster percibe en el mundo frente a su realidad ciertas leyes que no deben cambiar; sabe que no debe haber riqueza para algunos, sin que se presente pobreza para otros o no puede haber recursos en abundancia, pues, de lo bueno poco.
Así que un discurso que pretende una realidad opuesta a los principios del discurso rural, presentada por cualquier promotor de PROCAMPO no será fácil de digerir.
Todo esto suponiendo que realmente se pretenda fomentar el desarrollo en el campo, sin embargo, en la mayoría de los casos las leyes y planes emitidos por el gobierno, no favorecen a los campesinos, como ha sucedido históricamente con el reparto y los derechos de las tierras.
Así pues, el campesino actual es producto de una configuración política, socioeconómica y cultural compleja. Casi siempre en condiciones de marginación, careciendo de educación, servicios, y medios de comunicación.
Comprende características que distinguen una subcultura diversa, que los convierte muchas veces frente a nosotros, agentes de la cultura occidental, en los otros.
Por lo tanto, si pretendemos llegar a comprender quién es realmente el campesino y cuál es el lugar que ocupa, es necesario despojarnos del prototipo rural que sobrevive ajeno a la realidad globalizante de las sociedades presentes, tomando en cuenta su situación actual de marginación, explotación e inequidad. Para que pueda figurar en el proyecto de nación que hoy se desarrolla equidistante.

 

 

Trabajo enviado por:
Alicia Albertos
kiahuitl[arroba]hotmail.com

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