Enviado por qsj56La diabetes no es una enfermedad sino un síndrome, dentro del cual deben individualizarse diferentes entidades nosológicas. El nexo común de todas ellas es la hiperglucemia y sus consecuencias, llamadas también complicaciones específicas, que son comunes a todas las formas de diabetes.
La diabetes es un trastorno crónico de base genética, caracterizado por tres tipos de manifestaciones:
La diabetes es la enfermedad endocrina más frecuente y una de las enfermedades más frecuentes en clínica.
La prevalencia global se estima en un 5% en el mundo occidental, aunque hay que distinguir las distintas prevalencias de la DMID y la DMNID.
La DMNID es mucho más frecuente que la DMID y su frecuencia no ha dejado de aumentar en las últimas décadas (mayor longevidad, aumento de la obesidad y el sedentarismo, etc.). Hay grandes diferencias étnicas, así, la prevalencia entre los indios Pima de Estados Unidos es del 40%, siendo también muy alta en los individuos de raza negra, mexicanos e indios.
La relación DMNID:DMID es de 3:1, aunque algunas estadísticas la sitúan en el 10:1. La DMNID se acumula en las familias afectadas y tiene un mecanismo de herencia desconocido. Estos pacientes muestran dos defectos fisiológicos: a) resistencia a la acción de la insulina en los tejidos efectores y b) anomalías de la secreción de insulina.
Los planes de tratamiento para un paciente diabético deben tener cuatro objetivos: Controlar los síntomas presentes, prevenir o retrasar la aparición de las complicaciones, permitir que el paciente lleve una vida completa y activa y hacer que el paciente cuide su enfermedad bajo una guía profesional apropiada. En los pacientes jóvenes hay que procurar además restaurar las velocidades normales del crecimiento y desarrollo. Existe en la actualidad una creciente evidencia de que el mantenimiento de los niveles de glucemia lo más cercano posibles a la normalidad está asociado con la reversión de las demás anormalidades bioquímicas y hay menores problemas con las complicaciones del diabético. Conseguir este estricto control es difícil, pero el esfuerzo necesario vale la pena; Se basa en la combinación apropiada de la dieta, la terapéutica farmacológica, el ejercicio y la educación.
En general, la dieta que se plantea en el paciente diabético no debe ser esencialmente diferente de aquella que entendemos como la propia de una alimentación equilibrada. Las únicas diferencias se originan en la adaptación de la dieta a algunas particularidades derivadas de las características fisiopatológicas de la enfermedad o al tipo de tratamiento, así como a los criterios de individualización para respetar al máximo los hábitos y preferencias del paciente. Este último aspecto es muy importante para que el paciente siga adecuadamente la dieta prescrita.
Aún hoy en día para muchos pacientes la dieta es calificada como monótona, pesada, triste, difícil, cara..., y para ellos supone un punto más de malestar y hasta un deterioro de su calidad de vida, en vez de un elemento importante para favorecer precisamente todo lo contrario.
Es evidente que la educación del paciente es un aspecto fundamental: la motivación, el conocimiento de los alimentos, el cambio de hábitos alimentarios erróneos, la mentalización..., han de contribuir a que el paciente siga el tipo de alimentación que se le ofrece, pero si ésta no se adapta a cada persona estaremos perdiendo el tiempo.
El ejercicio tiene un papel positivo en cada una de nuestras vidas y puede contribuir a la salud tanto física como mental. Por lo que se refiere a la diabetes, puede ayudar al establecimiento de un esquema metabólico normal, limitando las alteraciones del sistema circulatorio, lo que lo hace altamente aconsejable. Deben tenerse también en cuenta las necesidades de los pacientes diabéticos cuyo tiempo de ocio implica una actividad física. Durante el ejercicio, el glucógeno muscular se utiliza inicialmente para la provisión de energía. Después, la energía se obtiene de la glucosa plasmática y hepática. Cuando los períodos de ejercicio son más largos se utilizan los ácidos grasos y los compuestos cetrinos. Es muy importante prevenir la hipoglucemia inducida por el ejercicio en los diabéticos insulino-dependientes. Esto puede conseguirse consumiendo hidratos de carbono fácilmente asimilables inmediatamente antes de realizar períodos cortos de actividad intensa o disminuyendo la dosis de insulina antes, y posteriormente después de realizar un ejercicio más prolongado. En la mayoría de los pacientes diabéticos de tipo II, el ejercicio puede desempeñar un papel complementario de la dieta reductora de peso para alcanzar un peso corporal más adecuado. Adicionalmente, existen algunas evidencias de que el ejercicio puede mejorar o normalizar la hiperinsulinemia, los altos niveles de colesterol, los niveles disminuidos de HDL-colesterol y los niveles elevados de VLDL-triglicéridos. Por tanto, puede minimizarse el desarrollo aterogénico. Los beneficios potenciales del ejercicio deben contrapesarse con el riesgo inmediato de infarto de miocardio o disritmias cardíacas en determinados pacientes.
El éxito del tratamiento de la diabetes es imposible sin la completa cooperación del paciente. Por supuesto, los pacientes deben responsabilizarse de su condición y se les debe animar a considerarla como una incomodidad y no como una incapacidad. Aunque pueden existir beneficios cuando los pacientes conocen detalladamente su enfermedad, el principal objetivo de la educación debe ser asegurar que los pacientes conozcan cómo deben medir su dosis de insulina, cómo y dónde deben inyectarla, el tiempo correcto para su administración y la de otros fármacos, cómo deben variar su dieta, cómo deben medir e interpretar sus niveles de glucosa en sangre y en orina y cómo deben reconocer y corregir la hipoglucemia. Este tipo de educación desempeña un importante papel para dar confianza al paciente y conseguir el adecuado control de la diabetes, por lo que debe ser un objetivo prioritario de todos los profesionales de la salud.
Como un intento importante para lograr la participación activa del paciente diabético en su manejo integral, control metabólico y por ende el retardo ó evitacion de las complicaciones, el sector salud ha implementado diferentes estrategias, dentro de las que forman parte las denominadas "Clínicas de Diabetes", con la que se han obtenido resultados alentadores. Para muestra un botón. Presentamos a ustedes los resultados obtenidos de una de las varias clínicas de diabetes existentes en el IMSS.
Trabajo enviado por:
Atte. Dr. Juan Quezada Silva 6861601
qsj56[arroba]hotmail.com
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