Enviado por burkittIndice
1. Introducción
2. Diversas Micosis
3. Anatomía Patológica
4. Técnicas de diagnóstico molecular de última generación para micosis sistémicas
5. Referencias Bibliográficas
6. Anexo
La Micología es la ciencia que trata del estudio de los hongos. Éstos son vegetales inferiores carentes de clorofila, son eucariotes, aerobios, no forman tejidos y la pared celular de sus elementos contiene quitina. Son heterotróficos, pues no poseen la propiedad de fotosíntesis. El cuerpo de los hongos puede ser de dos tipos: thallo vegetativo y thallo de fructificación. El primero cumple las funciones de nutrición y crecimiento y, el segundo, las de conservación y diseminación de la especie, que se opera mediante la formación de células especiales llamadas esporos, siendo sexuados o asexuados, internos o externos. La producción de esporos caracteriza al micelio de fructificación. El thallo puede ser unicelular, y dividirse por brotación o gemación; o filamentoso, llamándose también micelio y pudiendo ser continuo o tabicado. Entre ambos tipos se encuentra el seudomicelio, siendo en realidad hongos de thallo unicelular (p.ej. Candida spp.). Los hongos parásitos del hombre son, en la mayoría de los casos, difásicos, con un aspecto micromorfológico cuando invaden tejidos, en fase parasitaria (o cuando son cultivados a 37º C), y en forma de micelio o seudomicelio cuando se hallan en fase saprofítica (a temperatura ambiente en un medio pobre).
Las micosis pueden ser superficiales o profundas, según se localicen en la capa córnea de la piel o sus faneras (pelos y uñas), mucosas y semimucosas o, más profundamente, en la dermis, tejido celular subcutáneo y diversos sistemas de la economía (micosis sistémicas). Las micosis superficiales pueden ser epidémicas, están extendidas a todo el mundo, son benignas y curan más o menos rápidamente con el tratamiento adecuado, en tanto que las micosis profundas son endémicas, graves, frecuentemente mortales en su forma clínica evolutiva y no son contagiosas. La edad, sexo, profesión, vestimenta, condiciones higiénicas y sociales, y el estado de salud, influyen en la incidencia de las diversas micosis (1).
Micosis Superficiales
Los hongos de las micosis superficiales se propagan por infección y por extensión periférica de las lesiones primitivas. Cuando producen lesiones inflamatorias dejan pasar a la circulación antígenos que sensibilizan a todo el organismo. Concomitantemente al desarrollo de la hipersensibilidad comienzan a aparecer anticuerpos circulantes y fenómenos celulares de resistencia específica adquirida. De todos modos no es de rutina para arribar al diagnóstico, la búsqueda de respuesta serológica en estos casos.
Luego de la anamnesis y la decisión de realizar el estudio micológico por parte del médico se procede a tomar la muestra, que en este caso serán pelos, escamas de piel o muestras ungueales, que se toman con pinzas o bisturí estéril del centro o borde de la lesión y se colocan en un portaobjetos. Se transportan entre dos portaobjetos limpios, y se observa directamente al microscopio, con una gota de hidróxido de potasio (KOH) al 20-40%, cubierto con un cubreobjeto. El KOH disuelve la queratina y permite visualizar los elementos fúngicos. Se flamea suavemente el portaobjeto hasta la aparición de burbujas y se observa con aumento de 400x. La luz de Wood (luz ultravioleta de 365 nm de longitud de onda) se utiliza para identificar hongos de los géneros Microsporum y Trichophyton, dando fluorescencia verdosa, y lesiones producidas por Malassezia furfur, siendo la coloración amarillenta en este caso. El cultivo se realiza en medios ricos en lípidos con agregado de antibióticos a 28 o 37ºC durante no menos de cuatro semanas. Finalmente se identifica por los caracteres morfológicos del hongo aislado.
Este es el caso de los hongos responsables de la Pitiriasis versicolor, las Piedras, la Tiña Nigra, las diversas Dermatoficias (Epidermophyton, Trichophyton, Microsporum) y las formas superficiales de Candidiasis (2).
Micosis Subcutáneas
Las micosis subcutáneas son aquellas causadas por hongos saprófitos del suelo cuyos esporos o fragmentos penetran en el huésped por implantación traumática en la piel, dando lugar a lesiones que asientan en piel y tejido celular subcutáneo. La condición de poseer una temperatura inferior a la de los tejidos profundos, hace de éste un lugar ideal para el desarrollo de varias especies de hongos. Estos originan lesiones crónicas que evolucionan por meses o años, y están ampliamente distribuidos en la naturaleza, principalmente en el suelo, vegetales en descomposición, madera, etc., en regiones tropicales y subtropicales.
El diagnóstico comprende la anamnesis y la posterior realización del estudio micológico, que incluye: toma de muestra de abscesos y biopsia de lesiones, transporte en frasco con formol al 10% para estudio histopatológico y otro con penicilina para observación y cultivo (el pus va en frasco con penicilina), la observación directa del material de biopsia con hematoxilina – eosina y del pus con KOH al 20%, con 400 aumento. El cultivo se realiza en medios comunes (Sabouraud, Czapek, agar miel), con agregado de antibióticos a 28-37º C, por 3 a 4 semanas y se identifican las colonias aisladas por sus características macro y microscópicas. La serología no es de uso frecuente en estos casos pero se han demostrado anticuerpos circulantes en varias oportunidades, que pueden ser detectados por reacciones de fijación de complemento, inmunodifusión en gel e inmunofluorescencia indirecta, mientras que las intradermorreacciones tienen valor epidemiológico y pronóstico en ciertos casos.
Es el caso de los hongos productores de Cromomicosis, Micetomas maduromicóticos, Rinosporidiosis y Esporotricosis (3).
Micosis Profundas
Son en general de infección exógena. Sus agentes etiológicos viven saprofíticamente en el suelo o sobre restos vegetales y se inoculan mediante un traumatismo o penetran por inhalación.
Aquí es muy importante la anamnesis, dada la endemicidad de estas micosis. En Argentina existen áreas determinadas donde estas micosis son prevalentes. Las muestras remitidas son: esputo, pus de abscesos, sangre, hisopados, LCR. Se agregan antibióticos para transportarlas, luego se observan directamente al microscopio con aumento mediano, con el agregado de lactofenol, Gueguen o KOH al 20%. Si es un corte histológico se observa con aumento de 1000x. En muestras de biopsias (remitido en formol al 10%) se utiliza la técnica de Grocott (metenamina argéntica) para diferenciarlos de la tuberculosis. El cultivo se hace por cuatro semanas en medios comunes a 28º C y en medios enriquecidos a 37º C para comprobar el dimorfismo: micelio filamentoso en Sabouraud o Lactrimel, y forma levaduriforme en agar-sangre. Las pruebas serológicas más usadas para evaluar anticuerpos y antígenos son: Inmunodifusión en gel, Fijación de complemento, Contrainmunoelectroforesis, ELISA y RIA. Para arribar al diagnóstico se toman muestras de suero pareadas (una al inicio de la enfermedad y otra dos semanas más tarde ß un aumento al cuádruple o mayor del título en la segunda muestra indica enfermedad), y una tercera para evaluar el tratamiento. Las intradermorreacciones tienen valor epidemiológico (delimitando áreas endémicas), evaluando la "micosis infección", y pronóstico, estudiando la positivización de un individuo previamente negativo o viceversa, ya que la inmunidad celular es la que confiere defensa y protección en estas micosis.
Aquí se incluyen la Histoplasmosis, Blastomicosis, Coccidioidomicosis y Paracoccidioidomicosis (4).
Micosis Oportunistas
Estas patologías se dan en huéspedes inmunodeprimidos (con trastornos endócrinos, inmunodeficiencias, enfermedades oncohematológicas, alteraciones metabólicas y anatómicas, drogadictos endovenosos, pacientes bajo tratamiento prolongado con corticoides o citostáticos, sometidos a cirugía, dializados, quemados, trasplantados y cateterizados) y son causadas por hongos saprófitos del ambiente o comensales de cuerpo humano.
El término también se aplica a las micosis localizadas o a las disbacteriosis en las que, a pesar de que el sujeto es inmunológicamente competente, se producen condiciones locales que favorecen la instalación del hongo.
El aislamiento de estos hongos debe ser repetido para hacerlos responsables de una determinada enfermedad en un huésped susceptible: por lo menos tres muestras en un huésped inmunodeprimido, tres o cuatro muestras diferentes, o la demostración de invasión de tejidos por examen microscópico directo de biopsia, acompañado de una serología positiva. En cultivos a diferentes temperaturas, en diversos medios de cultivo, crecen de igual forma, ya que no poseen dimorfismo térmico. La identificación es por las características morfológicas, y las pruebas de fermentación y asimilación de azúcares y productos nitrogenados se usan para diferenciar ciertas especies (es el caso de Candida spp). La muestra pareada es diagnóstica cuando revela un aumento del cuádruple o mayor del título de anticuerpos, y con un tratamiento específico el título debe descender. En la criptococosis se evalúa la presencia del antígeno capsular en LCR por coaglutinación o ELISA. La IDR tiene valor pronóstico, cuando se negativiza en un paciente con enfermedad, ya que implica el deterioro de la inmunidad celular.
En este grupo se encuentran los microorganismos productores de Candidiasis, Aspergilosis, Criptococosis y Mucormicosis (5).
Técnicas de diagnóstico de micosis profundas
Técnicas de diagnóstico de micosis superficiales
3. Anatomía Patológica
Para la demostración de hongos en los cortes histológicos se pueden usar dos técnicas de coloración: la reacción del ácido periódico de Schiff (PAS), que tiñe a los hongos de rojo intenso, y el método de metenamina de plata (Grocott), que los tiñe de negro. La reacción positiva con el PAS se debe a la presencia de celulosa y quitina en las paredes celulares, dos sustancias ricas en mucopolisacáridos (3).
Recolección, envío y utilidad de los distintos materiales clínicos
Los tests de laboratorio son esenciales para establecer el diagnóstico de una infección fúngica. Los métodos usados implican: la detección del patógeno por examen directo, su aislamiento e identificación en cultivo y la detección de una respuesta inmunológica al microorganismo.
Es importante proveer al laboratorio con especímenes adecuados para investigación, junto con suficiente información clínica sobre la enfermedad subyacente, viajes recientes o previa residencia, contacto con animales, y la ocupación del paciente si se considera relevante. Con la excepción de las muestras de piel, uñas y pelos, todas deben ser recolectadas en recipientes estériles (6).
I. Materiales de micosis superficiales
II. Materiales de micosis profundas
Estas muestras deben ser remitidas, al igual que la mayoría de las restantes, en tres tubos, para estudio micológico, microbiológico e histopatológico.
4. Técnicas de diagnóstico molecular de última generación para micosis sistémicas
En las últimas dos décadas ha habido un notable incremento en la incidencia de infecciones fúngicas invasivas. Los métodos moleculares, tales como análisis de restricción, cariotipo y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), han sido recientemente aplicados para mejorar nuestro actual conocimiento de la epidemiología de estas enfermedades. Por ejemplo, investigaciones en epidemias nosocomiales han sido facilitadas en gran medida por dichos métodos. Es más, la habilidad de diagnosticar e identificar micosis sistémicas podría ser mejorada con el uso de técnicas moleculares. En un futuro cercano, será posible que métodos basados en la PCR suplementen, o incluso reemplacen, a los métodos tradicionales para la detección de infecciones hematógenas por Candida spp, aspergilosis invasiva y neumonía por Pneumocystis carinii (8).
Otro método utilizado recientemente para el diagnóstico de micosis invasivas ha sido la medición en plasma de (1à 3)-beta-D-glucano (un constituyente característico de la pared celular de los hongos) durante episodios febriles. El método consiste en utilizar el factor G, una enzima altamente sensible al polisacárido fúngico mencionado, arrojando una sensibilidad del 90% y una especificidad del 100% (9).
Merecen mencionarse en este apartado final tres técnicas desarrolladas para el diagnóstico de Candidiasis diseminada: detección de mananos y anticuerpos antimananos por ELISA, con sensibilidad del 80% y especificidad del 93%, cuando son usados juntos (10); uso de PCR para detección del genoma del hongo, siendo esto más sensible que los hemocultivos (11), y la medida de la proporción entre D-arabinitol (fúngico) y L-arabinitol (humano) urinarios para el diagnóstico rápido y sensible, y el pronóstico de la enfermedad (12).
Comentario
El diagnóstico micológico de laboratorio puede ser difícil debido al reducido número de microorganismos presentes en algunas lesiones, el lento crecimiento de algunos de éstos, y la dificultad en distinguir la colonización de las superficies mucosas de la infección. Una biopsia tisular con elementos fúngicos, y el cultivo son los mejores métodos para diagnosticar enfermedad sistémica. Los hemocultivos pueden ser repetidamente negativos aún en presencia de infecciones intravasculares. Los tests para detectar anticuerpos y antígenos son actualmente poco sensibles para diagnosticar la mayoría de las infecciones sistémicas, pero la serología es útil en casos de coccidioidomicosis e histoplasmosis, y la detección de antígenos es útil en histoplasmosis y criptococosis (13).
El riesgo de tratamiento empírico es mayor en las infecciones fúngicas que en las bacterianas, debido a la toxicidad de algunas drogas antifúngicas (especialmente anfotericina B), la frecuente necesidad de administración prolongada por vía parenteral, y los limitados datos disponibles para elegir la mejor dosis o régimen. La demora en tratar la enfermedad sistémica puede llegar a ser fatal. De esto se desprende la importancia de un diagnóstico precoz, y una terapéutica oportuna.
Las infecciones fúngicas han asumido un rol cada vez más importante en la clínica infectológica actual, debido al incrementado uso de antimicrobianos de amplio espectro, y al número cada vez mayor de pacientes inmunodeprimidos.
Las claves en el diagnóstico radican en una correcta anamnesis, incluyendo un buen examen físico y una acertada sospecha epidemiológica en casos de micosis endémicas, siendo el examen por métodos complementarios fundamental para arribar al diagnóstico, incluyendo una oportuna decisión de realizar el estudio, una correcta toma de la muestra, transporte, observación, cultivo e identificación (14).
Nota: Los libros de texto citados en las referencias 2, 4, 5, 7, 13, 15 y 16 fueron consultados desde la WWW, en la base de datos OVID (gateway.ovid.com) y el formato de los mismos se encuentra en HTML. El acceso a los capítulos es a través de hipervínculos, no por número de página.
Material Visual
(15,16)
Diagnóstico Micológico Esencial
Candidiasis
Histoplasmosis
Coccidioidomicosis
Neumocistosis (Pcp)
Criptococosis
Aspergilosis
Mucormicosis
Blastomicosis
Paracoccidioidomicosis
Esporotricosis
Penicillium marneffei
Cromomicosis
Micetomas
Micosis superficiales
Trabajo enviado por:
Maximiliano Alda
burkitt[arroba]ciudad.com.ar
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