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La expulsión

 

¿Tiene fundamento bíblico la expulsión que efectúan los testigos de Jehová? Y, si así es ¿Son extremadamente rígidas sus restricciones?
Cabe señalar, que la siguiente investigación fue efectuada por miembros activos de la organización de los testigos de Jehová, tomando en cuenta la Palabra de Jehová Dios, y otros factores como son: la situación del expulsado, la de sus familiares, entre otros más. Si bien es cierto que en cualquier organización se debe salvaguardar el buen nombre y reputación de la misma –pues no es justo que por la conducta indebida e individual de algunos se tache por igual a la colectividad; y por tanto sea necesario remover a dichos individuos de la organización–, es necesario comprender hasta qué grado limitar a estas personas expulsadas.
El libro Organizados para efectuar nuestro ministerio (om-S) editado en 1998 por la Sociedad Watchtower, en México; comenta en la pág. 145, que algún mal cometido por un miembro bautizado puede llegar a oídos de los ancianos de la congregación, ya sea por el propio "pecador", o bien, por quejas de otros hermanos que saben de la conducta mala de esta persona. Después de la investigación que llevan los ancianos, se asigna un comité judicial, formado por tres hermanos para llevar el asunto. En la pág. 146 se dice el esfuerzo que realizan los ancianos por ayudar a este hermano que ha incurrido en un mal grave, pero, si este, no muestra sentimientos de arrepentimiento, los ancianos determinarán si se expulsa o no a esta persona (pues puede ser que esta persona fuera acreedora a una censura solamente). En la pág. 147 a la pág. 148 se indican los pasos si se decide expulsar y siendo así, se anunciará brevemente en la congregación esta determinación, y que este anuncio será para los miembros fieles de la congregación aviso de que dejen de asociarse con tal persona, según 1 Corintios 5:11.
Puesto que en este libro (Organizados para efectuar nuestro ministerio), ni en ningún otro de la Sociedad Watchtower, se indican las limitaciones de los expulsados, sería apropiado analizar lo que sí dice la Palabra de Jehová Dios, la Biblia.
El texto que cita la Organización de los Testigos de Jehová (como ya vimos), para respaldar la expulsión, situación y limitaciones de los expulsados es 1 Corintios 5:11. En este capítulo 5 de la 1a carta del apóstol Pablo a los corintios, este apóstol señala la conducta inmoral existente en la congregación de la ciudad de Corinto; pues cierto hombre, tenía como esposa a la mujer de su propio padre. Y por eso da las pautas para expulsar a todos los pecadores impenitentes. En el versículo 11 dice Pablo: "Ahora, les escribo que cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que, llamándose hermano, sea fornicador, o persona dominada por la avidez, o idólatra, o injuriador, o borracho, o que practique extorsión, y ni siquiera coman con tal hombre". Y en el versículo 13 dice concluyentemente: "Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes".
Por su parte Jesucristo, en Mateo 18:15-17 dice: "Además, si tu hermano comete un pecado, ve y pon al descubierto su falta entre tú y él a solas. Si te escucha has ganado a tu hermano. Pero si no escucha, toma contigo a uno o dos más, para que por boca de dos o tres testigos se establezca todo asunto. Si no les escucha a ellos, habla a la congregación (ancianos). Si no escucha ni siquiera a la congregación, sea para ti exactamente, como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos".
En estos dos relatos bíblicos, se dan la pauta no solo para expulsar a los malos elementos de la congregación, sino también cómo debemos tratar a los expulsados (recordemos que Jesús dice que hay que tratarlos exactamente como hombres de las naciones y como recaudador de impuestos. Pablo dice, primero, que si alguien llamándose aún hermano, comete males, evitarlo completamente (1a Corintios 5:11); y concluye con las palabras: "Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes" (1a Corintios 5:13). Y, Jesucristo dice: que el malhechor "sea exactamente como hombre de las naciones y como recaudador de impuestos" (Mateo 18:17). Esto quiere decir que debemos tratar al expulsado (anterior miembro), como tratamos exactamente a aquellos que no son testigos de Jehová, como si este expulsado nunca hubiera pertenecido a nuestra organización.

Ahora bien, veamos lo siguiente (el trato que se nos ha "enseñado" que debemos dar a los expulsados): A un expulsado no se le permite comentar en las reuniones, no se le saluda (no solo en la congregación, sino también en cualquier parte), se le permite llegar a la reunión de congregación solo después del cántico y oración de inicio, y que se retire del Salón del Reino antes del cántico y oración finales, además el expulsado debe sentarse sólo en los últimos asientos, los de hasta atrás. No se le invita a las actividades recreativas de la congregación, aunque tenga familiares testigos de Jehová (y que estos si participen en dichas actividades recreativas). Las actividades de recreación comprenden: excursiones y viajes de recorrido (en grupo), reuniones sociales, bodas, etc. El Testigo expulsado no puede convivir en ninguna actividad con los demás testigos de Jehová "activos", aunque entre los demás estén algunos familiares suyos, también Testigos, conviviendo. Su dialogo con otros testigos de Jehová, debe ser limitado (solo por cuestiones de trabajo, entre otras, por ejemplo), si no es que este dialogo es totalmente nulo.
Yo de manera particular, recuerdo que hace algún tiempo, en Tamaulipas, México, que es donde yo resido, en una fiesta de bodas de una pareja de Testigos, los hermanos prácticamente amenazaron con retirarse, todos, y dejar a los novios y sus familiares solos con el banquete, la música y todo, si permitían entrar a la fiesta a dos hermanas carnales del novio, que estaban expulsadas. Sin remedio, las dos muchachas, se tuvieron que retirar para que "todo" volviera a la "normalidad" (y así evitar un "mal sabor de boca" a tan única e importante ocasión –obviamente por los demás "hermanos" –). Y digo "todo", porque para empezar los invitados (los hermanos), no son todo en una boda, ni mucho menos deben atribuirse facultades que no les compete (como quién entra y quién no), pues los organizadores del evento, quienes gastan sumas de dinero, son los novios y sus familias. Y también digo "normalidad", porque después del incidente, no fue del todo normalidad en esa fiesta, pues los "hermanos" siguieron hablando del asunto en toda la recepción, incluso hubieron aquellos que vieron este hecho como "una botana" que saborearon y comieron desde sus mesas, mientras veían como los novios bailaban. Comentarios como "Qué porque vinieron esas expulsadas a tratar de entrar a la fiesta" , "Qué como es posible que quisieran permitir los familiares del novio entrar a esas expulsadas", y otros más que no quiero recordar ni reproducir aquí por lo avergonzante que eran. De hecho, los hermanos "de edad", ya con sus caras largas, la mayoría, prefirieron abstenerse de bailar, mientras que yo y mi esposa, y los hermanos jóvenes, tratamos de continuar con la alegría propia de tan singular día para nuestros queridos hermanos que se unían en matrimonio. No olvido ese incidente, para mí, como siervo ministerial, me indignó tal hecho, me pareció demasiado crítica y dura la postura de los demás hermanos, fueron demasiado extremos por una pequeñez, no solo desde mi punto de vista y mis colaboradores (sino, muy probablemente desde el punto de vista de Jehová también). Por tal motivo yo y otros hermanos competentes, nos hemos sentido impulsados a realizar esta labor de investigación, que para unos será apostata, y que les presentamos ahora a ustedes.
Yo, personalmente, no he hallado en la Biblia ni en alguna publicación de la Sociedad Watchtower (aunque esta misma Sociedad nos enseña a dar tan cruel e inhumano trato a los expulsados) alguna base para ese comportamiento antisocial , que degrada y denigra a cualquier ser humano totalmente. Por eso expongo a continuación, tanto mi entendimiento y comprensión bíblicos y los de otros hermanos (y recalco que todos somos testigos de Jehová activos), y la subsecuente conclusión a que llegamos de manera unánime
El apóstol Pablo dijo que no contemplemos entre nosotros a alguien que, llamándose hermano, fuera un pecador impenitente (1a Corintios 5:11). Por tanto sería apropiada y sobretodo bíblica, la expulsión de este mal miembro. Y Jesucristo dijo, que, siendo así, expulsado, lo consideremos como hombre de las naciones y recaudador de impuestos (Mateo 18:17). Por tanto, como hombre de las naciones y recaudador de impuestos (persona común), ya no sería nuestro hermano, y por tanto ya no sería necesario tratarlo con la actitud cruel, y antibíblica, con que nosotros "tratamos" a los expulsados.
Pablo lo da a entender, que debemos excluirlo (incluso en el comer) cuando llamándose hermano, cometa todo tipo de males, o sea, cuando aún no ha sido expulsado, y solo se ha comprobado su conducta pecaminosa. Pero una vez expulsado ya no (como veremos más adelante). De hecho un análisis, de los versículos (uno por uno) 9 al 13 del capítulo 5 de 1a Corintios, que invitamos que lea en su Biblia (Versión del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras), menciona los siguientes aspectos, en el siguiente orden:

  1. En los versículos 9-12 (particularmente el 11) dice: Cesen de mezclarse en la compañía de cualquiera que llamándose hermano, cometa los males mencionados allí.
  2. Y finalmente en el versículo 13 dice el apóstol Pablo: Remuevan al hombre inicuo de entre ustedes.

Esta vista general nos da la pauta. Primero: Excluir al malhechor, en todo, mientras aún sea hermano (cuando aún no sea expulsado), y sepamos de sus males (mientras los ancianos realizan las investigaciones pertinentes y deciden si se expulsa o no a tal miembro). Y finalmente, si deciden hacerlo, pueden expulsar a dicho hermano de la congregación, como dice Pablo en el versículo 13.
Además, el apóstol Pablo, ya no menciona más pautas con respecto al trato a los expulsados. Así que para tener dichas pautas es necesario dirigirnos a otras secciones de la Biblia que nos pueden ayudar a aclarar este asunto tan simple (que la Sociedad Watchtower se ha empeñado en complicar con demasiada dureza).
Esta cuestión la aclarará lo siguiente: Jesucristo, repito, Jesucristo dijo que a este expulsado (o anterior hermano), lo consideremos como hombre de las naciones y recaudador de impuestos, o sea, como cualquier persona que no es testigo de Jehová (persona común) según Mateo 18:17. Por tanto es antibíblico hacerles pasar a los expulsados todo lo que les hacemos, situaciones que ya comentamos.
De hecho Jesucristo veamos cómo trató a los hombres de las naciones y a los recaudadores de impuestos. En la Biblia, cuando se menciona "hombres de las naciones (ó gentiles)", se refiere a personas de nacionalidad distinta a la judía.
Jesucristo, habló sin reparos a una samaritana. De hecho, él le pidió agua, la mujer se sorprendió que Jesús, siendo judío, le hablara, tratara con confianza con ella, puesto que era samaritana. Además esta mujer había tenido cinco esposos. Jesucristo, le recalcó la importancia de adorar a Jehová con espíritu y verdad. La mujer puso fe en Jesús. Por otro lado, Mateo, antes de ser discípulo de Cristo, fue recaudador de impuestos, aún así, Jesús le extendió la invitación de seguirle. Incluso en una ocasión le devolvió la salud a un siervo de un oficial del ejército romano (un gentil ú hombre de las naciones). Podemos seguir mencionando uno y otro ejemplo del trato de nuestro señor Jesucristo a los "hombres de las naciones" y a los "recaudadores de impuestos", y llevarnos un buen tiempo para hacerlo, pero, mejor veamos qué trato dispensó Jesús a un recaudador de impuestos.
En el evangelio de Lucas cap. 5 vers. 27-32 hay un relato (el cual se incluyó en el estudio de La Atalaya "Aprendan de mí", pág. 19 párrafos 14-16, de la revista La Atalaya con tema de portada ¿Quién fue Jesús en realidad? del 15 de diciembre de 2001) interesante. Reproduciremos a continuación tal relato (Lucas 5:27-32): "Ahora bien, después de estas cosas él (Jesús) salió y vio a un recaudador de impuestos, y le dijo: ‘Sé mi seguidor’. Y dejándolo todo atrás, él se levantó y se puso a seguirlo. También Leví le hizo un gran banquete de recepción en su casa; y había una gran muchedumbre de recaudadores de impuestos y otros que estaban con ellos reclinados a la mesa. Por esto los fariseos y sus escribas se pusieron a murmurar, y decían a los discípulos de él (de Jesús): ‘¿Por qué comen y beben ustedes con recaudadores de impuestos y pecadores?’. Respondiendo, Jesús les dijo: ‘Los que están sanos no necesitan médico, pero los que se hallan mal sí. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores a arrepentimiento’". Cuestión que se resume en Mateo 9:13 en las palabras de Cristo: "Vayan, pues, y aprendan lo que esto significa:’Quiero misericordia, y no sacrificio’".
De hecho tanta era la crítica de los fariseos a Jesús, que él dijo en Lucas 7:34, 35: "El Hijo del hombre (Jesús) ha venido comiendo y bebiendo, pero ustedes dicen (los fariseos): ‘¡Miren!¡Un hombre glotón y dado a beber vino, amigo de recaudadores de impuestos y pecadores!’. De todos modos, la sabiduría queda probada justa por todos sus hijos".
En la página 19 párrafo 16 de la revista La Atalaya citada antes se menciona lo siguiente: Criticar, criticar y criticar: ese era el proceder de los fariseos. Buscaban la más mínima falta, fuera real o imaginaria, y mantenían a la gente a la defensiva, recordándole continuamente sus errores. Se enorgullecían de dar el diezmo de las hierbas más minúsculas, como la hierbabuena, el eneldo y el comino. Exhibían su piedad por su atuendo e intentaban dirigir a la nación.
Este comentario de este párrafo, curiosamente, encaja perfectamente con el proceder de todos los testigos de Jehová. Nos enorgullecemos, todos, (incluyéndome a mí y a mis colaboradores en esta investigación), de dar el "diezmo" de las hierbas más minúsculas: Llenar mensualmente un informe de tantas horas, tantos libros, tantas revistas, revisitas, estudios; alcanzando metas de precursores con 100, 90, 80 horas, en la predicación al mes, discursos elocuentes desde la plataforma de la congregación, y otras cuestiones (de las que nos jactamos), que para Jehová, son minúsculas (diezmos), pues lo principal es, como ya dijo Jesús, que aprendamos lo que significa la misericordia y no el hacer tanto sacrificio (Mateo 9:13); por tanto, como organización, y de manera individual debemos aprender qué significa tener misericordia. No tenemos bases bíblicas, como hemos visto, de recordarles continuamente sus errores a los expulsados con esa actitud denigrante y humillante que tenemos, todos, hacia ellos (actitud y trato que los que "intentan dirigirnos" nos han impuesto a dar a los expulsados y otras personas). Quizás alguien repele, diciendo que Jesús aceptó ir al banquete del recaudador de impuestos, Leví, después de que este aceptó ser su discípulo. Bueno, ¿no sería más fácil hacer volver de nuevo a nuestra Organización a un expulsado (anterior discípulo de Cristo) dándole un mejor trato? ¡Las personas responden mejor a un trato humano, amoroso y considerado, que a la frialdad y al desprecio (pues nuestra actitud hacia los expulsados es realmente consciente o inconscientemente de desprecio)! Esta última idea –la de tratar con amor a los demás; y quizás ganárnoslos–, incluso, aparece en las publicaciones de la Watchtower. ¿Entonces, porqué no aplicarla?
En La Atalaya citada, durante su estudio, se habló una y otra vez de la postura de los fariseos hacia las demás personas (pero se nos olvidó nuestro trato a los expulsados, o también algunos hicimos como que no nos acordamos, yo, personalmente me sentí muy hipócrita al estar oyendo todo eso), de hecho, y con más razón (obviamente) la Sociedad Watchtower, pasó por alto, ni mencionó siquiera, o se le olvidó o quiso olvidarse de incluir nuestro trato hacia los expulsados, y es digno de notar y mencionar, que ninguno de los asistentes a tal reunión del estudio de La Atalaya (por razones también muy obvias) se atrevió o más bien, ninguno de nosotros se atrevió a comentar ni cuestionar esa actitud antibíblica hacia los expulsados. ¿La razón? Porque de manera mañosa (decimos mañosa, porque en los libros de estudio a personas interesadas, como el libro Conocimiento, no previene o informa de lo que tiene que pasar un expulsado, impidiendo que la persona interesada "calcule el gasto" (Lucas 14:28), y ver si le conviene ser testigo de Jehová, se trata de ocultarle esa información –para dársela ya cuando esté bien entrado en la Organización–, se evita totalmente informar al interesado sobre la actitud y "mandatos u ordenanzas", hacia los expulsados, sólo nos remitimos en enseñarle únicamente de Jehová, que esta es la Organización en donde todo es amor, se deslumbra al estudiante con las maravillosas promesas de un futuro mejor, pero ¿qué hay del lado oscuro? –lo que tiene que pasar un expulsado, y que podría pasarle al nuevo después de ser bautizado como Testigo y por alguna razón se le expulsase–), esas reuniones, son reuniones cerradas, no tienen como fin el consenso general, (se supone que la Organización se llamaba antes Estudiantes de la Biblia, todo era mediante consenso), de libre expresión, existe una barrera que impide el libre intercambio de ideas, el exponer nuestras diferencias, llegar a conclusiones comunes, que reflejen la opinión general, sin temor a represalias, o a que se nos denomine de apostatas. En dichas reuniones sólo se hacen preguntas y respuestas (bajo previa lectura de los párrafos), ya impresas en la misma revista, impidiendo que se realicen preguntas de tipo personal, acerca de un asunto o tema, se nos limita a repetir las respuestas e ideas de la Sociedad, como si fuéramos solo pericos, callándonos nuestras propias opiniones por temor a alguna represalia o comentario negativo hacia nosotros.

Aprendamos que el yugo cristiano es "suave y su carga ligera" (Mat. 11:30). No queremos cargar cargas pesadas que "otros", nos quieren imponer (Mat. 23:4), y así intentar dirigir la organización. De nada sirve, querer exhibir nuestra piedad con los mejores atuendos en las asambleas, las reuniones, en la predicación, si nos olvidamos de que Jesucristo y Jehová, exigen más, misericordia que sacrificios, pues de los dos mandatos divinos acerca del amor pende toda la Ley, y los profetas (Mat. 22:34-40).
En el evangelio de Lucas 7:36-38 se menciona que Jesús, en una comida en casa de un fariseo, una mujer conocida en la ciudad como pecadora, entró con una cajita llena de aceite perfumado y, al acercarse a los pies de Jesús, comenzó a llorar y a mojarle con sus lágrimas los pies y enjugárselos con su cabello. Además lo besaba tiernamente en los pies y le untaba aceite perfumado.
Según la costumbre social de ese tiempo y lugar, los necesitados podían ir a un banquete para esperar conseguir sobras al final. Por eso, probablemente esta mujer entró sin estar invitada, e incluso, puede que hubiera más personas esperando las sobras al final de la comida. Pero notemos, que esta mujer, no esperó el final del banquete para entrar, prácticamente irrumpió, pero, Jesús, no la recriminó, no así el fariseo, que se decía a sí mismo: "Este hombre (Jesús), si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora". Tal vez, el fariseo esperaba alguna amonestación de parte de Jesús a esta mujer (incluso que la corriera), pero no, Jesús, dijo a la mujer (al percibir el verdadero motivo de su comportamiento): "Tus pecados son perdonados; tu fe te ha salvado; vete en paz". (Lucas 7:36-50).
Bien, hemos visto el trato que Jesús daba a los hombres de las naciones, a los recaudadores de impuestos, a los pecadores. Pero ¿qué hay de su padre Jehová Dios
Veamos un solo caso que ejemplifica el trato del propio Dios todopoderoso. Sabemos, la mayoría de nosotros, lo ocurrido en el jardín de Edén, con Adán y Eva. Desde el momento en que fueron creados hasta antes de pecar y traicionar a Jehová, pertenecieron completamente al arreglo (ú organización) divino. Pero, una vez expulsados, del jardín, Jehová, todavía los trató con consideración, de hecho en el capítulo 4 versículo 1 de Génesis, Eva menciona haber dado a luz a un hombre (Caín) con la ayuda de Jehová. Jehová no los aisló totalmente –como nosotros queremos hacer o más bien hacemos con los expulsados, como si fueran unos malditos– , aunque ya no entraban en su arreglo; por tanto es evidente que Jehová estuvo al pendiente de ellos, nunca se apartó de ellos completamente, ni los apartó del todo a ellos; y no sólo en el embarazo y parto de Eva, estuvo siempre, en cierta forma, con ellos, aunque, como ya sabemos y repetimos, Él (Jehová) mismo, los había expulsado antes del jardín de Edén, y por tanto del arreglo divino. Misericordiosamente Jehová, valoraba aún a sus criaturas, les dio un trato justo y humano, no los discriminó totalmente por ya no formar parte de su arreglo divino, nunca se excedió con ellos en limitaciones y exclusiones, sabía los límites de su justicia divina, y que excederse era atentar contra la dignidad humana, propia de los seres que él mismo había creado, pues bien sabemos, que todos –tanto Adán y Eva–, fuimos creados "a semejanza divina" (Gén. 1:26). Jehová siempre templa su justicia con el amor. De hecho, hizo ajustes para que algunos descendientes de Adán y Eva, algún día formaran parte de la Organización Divina.
Recordamos que la actitud de los fariseos hipócritas hacia la gente común, era extrema, al grado de considerarla ‘am ha’árets (gente de la tierra), porque según ellos, tenían poco conocimiento de la Ley, o, aquellas personas que no observaban rigurosamente las tradiciones rabínicas (de hecho esto también pudiera encajar en algunos casos con nuestra actitud hacia las personas que no comparten nuestra fe, llamándolas paganas ó mundanas ). De hecho, en Juan 7:49 se menciona el siguiente comentario de los fariseos: "Esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos". Con nuestra actitud hacia los expulsados (lejos de ayudarles a mejorar y regresar a la Organización), revelamos consciente ó inconscientemente, que para nosotros, estos expulsados son unos malditos, o que los consideramos unos malditos (sin derecho a nada, ó ‘am ha’árets), pues sólo los malditos no tienen derecho a nada; y peor aún, nos comportamos exactamente como los fariseos del tiempo de Jesús, y nos consideramos demasiado justos, característica peculiar de los fariseos.
¿Qué hay con nuestra costumbre ó postura de sentarnos adelante y los expulsados atrás? Jesús les dijo a los fariseos en Lucas 11:43: "¡Ay de ustedes, fariseos, porque aman los asientos delanteros en las sinagogas y los saludos en las plazas de mercado!". En Lucas 20:46 Jesús mismo dice: "Cuídense de los escribas que desean andar por todos lados con ropas largas, y a quienes les gustan los saludos en las plazas de mercado y los asientos delanteros en las sinagogas y lugares muy prominentes en las cenas". Finalmente, Jesús ilustró lo siguiente en Lucas 14:8-11: "Cuando alguien te invita a un banquete de bodas, no te recuestes en el lugar más prominente. Puede que alguien más distinguido que tú haya sido invitado por él en ese tiempo, y que venga el que los invitó a ti y a él y te diga:’Deja que este tenga el lugar’. Y entonces tendrás que irte con vergüenza a ocupar el lugar más bajo. Pero cuando se te invita, ve y reclínate en el lugar más bajo, para que cuando venga el que te haya invitado te diga: ’Amigo, sube más arriba’. Entonces tendrás honra delante de todos los demás convidados contigo. Porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado".
Con todas estas palabras de Jesús en mente, analicemos esto: Todos los testigos de Jehová, en las asambleas, nos la pasamos salude y salude a superintendentes, ancianos, siervos ministeriales, precursores, y otros hermanos "destacados"; otros más, reciben y reciben más y más saludos (los superintendentes y ancianos principalmente); preferentemente en las asambleas, las reuniones, la Conmemoración y otras ocasiones de concurrencias de hermanos, buscamos de preferencia los mejores lugares –los delanteros–; quisiéramos siempre, si se pudiera, andar por doquier de saco y corbata. Pero algo que llama la atención de suma importancia es lo siguiente:
Todos los testigos de Jehová, consideramos un privilegio el asistir a todas las reuniones de congregación, lo valoramos mucho, que frecuentemente las consideramos como un "banquete de Jehová" para nosotros, que debemos asistir a todas y así, corresponder a los preparativos que Jehová hace para llevarlas a cabo. ¿Qué dijo Jesús? Que en esta invitaciones a banquetes de boda (reuniones de congregación) no deseemos los asientos delanteros, ni lugares prominentes (recordemos que Jehová mismo, Jesús y el Espíritu Santo están reunidos con nosotros en las reuniones –no solo como organizadores–). ¿La razón? Cuando llegue el que nos invitó (Jehová Dios mismo), en Armagedón, "inspeccionará" no solo nuestra congregación, sino a todas, y, al hallar a alguien, que no es fiel completamente (y ocupando los lugares delanteros y prominentes), le pedirá que salga de dicho lugar, para dárselo a alguien más justo y fiel. Avergonzado el primero se sentará en el lugar más bajo. Damos este ejemplo, porque hemos visto que algunos hermanos (ancianos de congregación, en algunos casos), que no se comportan debidamente como tales, tienen la insolencia de sentarse adelante; y, ¡pensar que hay personas (expulsados incluso) que se comportan lo mejor posible! ¡Qué ironía! ¡Qué ironía el que estas personas se comporten mejor que algunos hermanos! Hemos visto, también, como algunos ancianos de congregación y otros responsables (que llevan la "delantera"), solapan a sus hijos, quizás por el temor de perder sus privilegios, y más aún, tratan de promover principalmente a sus hijos que a otros hermanitos competentes.
Qué mejor, pues, que sentarse en el lugar más bajo (considerándonos no justos del todo, ni merecedores de las bendiciones divinas y de las bondades inmerecidas de Jehová; tal y como el profeta Isaías, según Isaías 6:5), para que Jehová, después de la inspección, nos ensalce al debido tiempo y tengamos mucha honra de ser vistos justos, no por nosotros mismos, ni por otros hermanos ó personas, sino justas desde el punto de vista del propio Jehová Dios (1ª. Pedro 5:6).
Todo lo anterior, lo hemos investigado y expuesto a todos, porque, no sólo yo, como siervo ministerial, sino todos los que
conformamos este equipo, nos sentimos responsables de las atrocidades que se hacen contra los expulsados, por ser, "los que llevamos la delantera", en las congregaciones, además, queremos reflejar las cualidades que la Biblia menciona que todo superintendente, anciano, o siervo ministerial debe tener, leamos lo que dice Isaías 32:1, 2 por ejemplo: "¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, gobernarán como príncipes para derecho mismo. Y cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada." Como notamos, todos los que llevamos la delantera, los representantes de las congregaciones (acaudillados por Jesucristo, nuestro rey), debemos resultar escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada. ¿Para qué? Para atraer más personas a la Organización de Jehová; para ayudar a los afligidos, quitarles sus cargas y darles alivio espiritual. Pero qué hay sí, el escondite o escondrijo está lleno de alimañas ¿entrará alguien a esconderse?, qué hay sí, las corrientes de agua en país árido están envenenadas, o el peñasco, está por derrumbarse. Con nuestras ideas, actitudes y prejuicios insanos hacia los expulsados y otras personas que no comparten nuestra fe, lejos de atraerlas, ¡las ahuyentaremos! Además debemos ser imparciales, con todos, ¿porqué lo decimos? De nuevo, hemos visto, que hermanos con responsabilidad en las congregaciones, dan un trato normal a sus parientes y amistades expulsados, claro, aparentan en lo exterior excluirlos totalmente, aunque, como ya dijimos, por otro lado, no tanto. Y, lo peor, son estrictos cuando se trata de expulsados que no son sus parientes ni amigos (en esos casos si son "justos" con las "normas"). Eso nos recuerda lo que dijo Jesús de los líderes religiosos de su tiempo, en Mateo 23:4, "Atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos ni con el dedo quieren moverlas." Y eso aquí es bien cierto, los que llevan la delantera, atan cargas pesadas en los hombros de los hombres (al grado de impedir que un familiar cercano entre a una boda de un pariente suyo, por ejemplo); mientras que en contraste, ellos (quienes nos "dirigen"), no quieren ni con el dedo mover dichas cargas, al no cumplirlas con ellos mismos, ni con sus familiares ni conocidos. ¿Somos parejos, imparciales y justos con todos, sin importar si hay o no parentesco? Esto que incluimos, lo decimos de forma clara y directa, no podemos permitir que esto siga pasando, de hecho no hay razón bíblica para ello, aunque esto nos otorgue alguna recriminación por parte de nuestros "superiores".
Sabemos, que, la Sociedad Watchtower, o lo que es lo mismo, la Organización de los Testigos de Jehová, tiene licencia, registro, para operar en territorio mexicano, y que dicho permiso es de tipo gubernamental. Por ello, cabría mencionar el comentario (y lo decimos, no por cuenta propia, pues hacerlo, no nos conviene a nadie, ni a nosotros, porque iba a contraponer a la Watchtower con el gobierno mexicano, imponiendo restricciones a nuestra obra, así que lo decimos para prevenir a la Sociedad), recibido de diversas gentes (personas interesadas y que estudian con nosotros el libro Conocimiento, y parientes no Testigos de algún expulsado, en algunos casos); nos dicen estas personas que, si la Sociedad tiene registro de parte del gobierno, en casos de violación flagrante de los derechos humanos –como los casos que ya citamos aquí en este documental–, podría intervenir directamente la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pues según, que toda organización con registro gubernamental, está obligada, a cumplir con los lineamientos de la Constitución Nacional, y otros requisitos y leyes, y en caso que no, pierde tal registro.
Y finalmente, para terminar, ¿qué hay de nuestra opinión que tenemos acerca de las expulsiones que realiza la Iglesia Católica? Replicamos una y otra vez acerca de la costumbre que dicha Iglesia tiene de denominar despectivamente a la expulsión de algún sacerdote (principalmente), de dicha religión con el término "excomulgación", pero se nos olvida que con nuestro trato también prácticamente "excomulgamos" a los expulsados. ¿Qué opina usted?
Otorgamos un servidor, y el equipo que llevó a cabo esta investigación a todo aquel que movido por defender los derechos y dignidades humanos, que no solo nuestro semejante nos ha conferido a todos, sino por Aquel que nos dio vida y aliento, Aquel que nos hizo a semejanza suya, el derecho de copia y reproducción total por cualquier medio, de este informe. Gracias, que Jehová los bendiga.

 

 

Trabajo enviado por:
J. Carlos Vega O.
karla77_sanchez[arroba]yahoo.com.mx

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