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La histología de la anatomía

Enviado por juredavid



 

Indice
1. Introducción
2. Estructura microscópica
3. División estructural de la Adenohipófisis
4. Clasificación de las células del lóbulo anterior
5. Célula por célula
6. Conclusión
7. Bibliografía

1. Introducción

La histología es la rama de la anatomía que estudia la estructura microscópica, la composición y la función de los tejidos. (Dorland).
Embriológicamente la adenohipófisis se desarrolla a partir de una evaginación ectodérmica del estomodeo (invaginación del ectodermo superficial del embrión durante la tercera a cuarta semana en un punto en que luego se forma la boca), inmediatamente por delante de la membrana bucofaríngea, denominada Bolsa de Rathke. Cuando el embrión tiene tres o cuatro semanas de edad, aproximadamente, la bolsa de Rathke se observa como una evaginación del esbozo de la cavidad bucal, y ulteriormente crece en sentido distal hacia el infundíbulo. Para el final del segundo mes de desarrollo, esta bolsa se separa del ectodermo bucal y después se convierte en un islote hueco de epitelio rodeado por mesénquima excepto en la parte más alta, donde una península está unida a la prolongación descendente en el suelo del encéfalo. El cuerpo principal del islote hueco del epitelio se aplana más o menos alrededor de la superficie anterior de la evaginación descendente del encéfalo. Las células de la pared anterior del islote epitelial hueco proliferan de modo que las paredes anteriores se tornan muy gruesas, ello forma la parte anterior de la hipófisis, y una prolongación ascendente se convierte en la pars tuberalis. La pared posterior del islote constituye la pars intermedia. La cavidad central del islote epitelial entre la parte anterior y posterior se aplana para formar la hendidura ya mencionada. Puede quedar en la faringe un resto de células semejantes a la de la parte anterior, en ese caso se dice que forman la hipófisis faríngea, que no recibe hormonas liberadoras del hipotálamo debido a que posee su propia irrigación sanguínea, sin embargo, en algunos casos, puede dar lugar a la formación de tumores productores de hormonas. (Dorland, Ham, Langman, Geneser).

La adenohipófisis es el lóbulo anterior de la glándula pituitaria (hipófisis), la cual consta de la pars tuberalis, la pars intermedia y la pars distalis (parte principal de la adenohipófisis). Encargada de la producción y secreción de diversas hormonas, como por ejemplo la Somatotropina (hormona del crecimiento), Corticotropina (regula la actividad de la corteza suprarrenal), Tirotroprina (hormona estimulante del tiroides), hormona Estimulante del Folículo (FSH), hormona Luteinizante (LH) y la prolactina (que actúa sobre la glándula mamaria). Estas hormonas son liberadas o inhibidas por la acción de los factores hipofisotropos segregados por el hipotálamo. La pars intermedia contiene células que segregan b -Endorfina, Melanotropinas (la llamada hormona de la juventud) y otras sustancias reguladores, pero a veces se la considera como una parte de la neurohipófisis. (Dorland).

2. Estructura microscópica

La Adenohipófisis, porción anterior de la hipófisis o la zona con los otros nombres mencionados, está integrada por cordones ramificados gruesos de células de epitelio secretor, y entre ellas hay fibras reticulares de sostén, y capilares con amplias fenestraciones de diámetro suficiente para que se hayan llamado sinusoides. Al emplear el microscopio electrónico, puede advertirse que las paredes endoteliales de estos capilares están rodeados por membrana basal y que entre los límites de las células epiteliales de los cordones y las membranas basales de los capilares hay por lo menos un espacio pericapilar potencial que contendría liquido tisular. Muchas de estas células se colorean intensamente con diversas técnicas, porque en ellas abundan gránulos secretores que contienen hormonas, por lo que se conocen como células cromófilas. Otras células contienen una cantidad menor de hormona almacenada, son más pequeñas y apenas se colorean o no lo hacen, y por tal razón se las denomina células cromófobas. Al microscopio electrónico se advierte que tales células no tienen características propias, de tal manera que a veces se les llama células cero o nulas. Al parecer, son las mismas células que las cromófilas, pero en una fase inactiva o más bien desgranulada con respecto a la secreción. Por costumbre se ha subdividido a las células cromófilas en acidófilas y basófilas de la hipófisis, según la afinidad de sus gránulos específicos por colorantes ácidos o básicos. Sin embargo, en los cortes teñidos con H&E la diferencia entre basófilas y acidófilas no es muy notable, y se necesitan métodos especiales de tinción para la diferenciación neta. Otra característica tintorial de dos de los tres tipos de células, es que se tiñen notablemente con el ácido peryódico de Schiff (PAS), por las hormonas que ellas producen (en un caso, la hormona Tiroestimulante y en el otro, las hormonas Folículo Estimulante y Luteinizante), dado que son glucoproteínas. Las tres hormonas mencionadas, junto con la Adenocorticotropa, se llaman Trópicas, porque estimulan el crecimiento y la actividad secretora de otras glándulas (en algunos textos también se ha utilizado el sufijo trófico, que equivale a nutrición). Vista al microscopio electrónico, los diversos tipos de células cromófilas muestran signos que son típicos de células que producen de manera activa proteínas, polipéptidos, o glucoproteínas secretoras y, en cierta medida, es posible diferenciar los tipos celulares con base en el tamaño y uniformidad de la tinción de sus gránulos secretores almacenados. Sin embargo, para identificarlos con exactitud, se necesita utilizar tinciones inmunofluorescentes e inmunocitoquímicas, en los estudios de microscopía común o para mayor precisión con el microscopio electrónico, con coloración inmunocitoquímica. Se sabe ahora que la adenohipófisis contiene dos tipos de células acidófilas, y cuando menos tres clases de células basófilas. Cada uno de los tipos de células cromófilas tiene su propia distribución característica. De manera típica, en promedio, 50% de las células cromófilas que aparecen en las alas laterales del corte horizontal de la adenohipófisis, son Somatotropas. La región anteromedial entre las dos alas mencionadas es rica en Corticotropas y, en cierta medida, estas últimas invaden el lóbulo posterior. Las Tirotropas abundan bastante en el borde anteromedial, en tanto que las Mamotropas y Gonadotropas tienen una distribución más irregular. (Cormack, Ham).

La secreción de las células epiteliales atraviesa este espacio, la membrana basal y las paredes endoteliales de los capilares, para entrar en las corrientes circulatorias. (Ham).

3. División estructural de la Adenohipófisis

Pars Distalis
La parte distal (Pars Distalis), que ocupa aproximadamente el 75% de la hipófisis, está cubierta por una cápsula fibrosa compuesta por cordones de células parenquimatosas rodeadas por fibras reticulares, que rodean también a los grandes capilares sinusoidales. Hay tejido conectivo escaso principalmente alrededor de las arterias hipofisarias y venas portales. La túnica endotelial de los sinusoides es fenestrada, con lo que facilita la difusión de los factores liberadores hacia las células parenquimatosas y ofrece sitios de entrada para sus secreciones descargadas. El parénquima está formado por dos grupos principales de células, cromófobas y cromófilas, según la capacidad de sus gránulos de secreción de captar o no los colorantes. Las cromófilas a su vez se subdividen en acidófilas (células a ) y basófilas (células b ). Las cromófobas que tienen poca afinidad por los colorantes reciben a veces el nombre de células principales o células C. Las proporciones relativas de las células presentan variaciones notables en el hombre. Las cromófobas constituyen alrededor del 50% de las células, acidófilas 35% y basófilas 15%. Las proporciones pueden verse muy alteradas por castración, tiroidectomía u otros procesos experimentales. Entre los grupos a y b se puede mostrar tipos adicionales de células por técnicas especiales de coloración e histoquímico. También se puede identificar a las células por tinción inmunocitoquímica, usando anticuerpos preparados contra cada una de las hormonas hipofisarias purificadas. De esta manera es posible clasificar todos los tipos celulares de la gran pars distalis según las hormonas que contenga. En las cromófilas, se cree que los gránulos son en realidad precursores de la secreción y que las células secretan en forma cíclica y no continua. Al parecer, algunas cromófobas representan células inactivas o de reserva que dan origen a las cromófilas. A medida que las cromófobas se hacen activas se forman gránulos en su citoplasma, que son específicos para los diferentes tipos de cromófilas. Una vez llenas, las células secretan y luego vuelven a un estado inactivo. Existe otro tipo de células agranuladas que se ubican entre las células secretoras, las llamadas células Foliculares o Estrelladas. (Lesson, Cormack, Gartner, Boya).

Pars Intermedia
Se encuentra entre la parte distal y la parte nerviosa de la hipófisis. Representa en el ser humano sólo el 2% de la hipófisis. Se encuentra en íntima relación con la luz residual, que está prácticamente obliterada en la mayoría de los adultos. Caracterizada por muchos quistes cuboideos (quistes de Rathke) revestidos por células que contienen coloide, que son residuos del ectodermo de la Bolsa de Rathke. Contiene en ocasiones células basófilas (células b ), con gránulos de secreción de 200 a 300 nm de diámetro, en cordones a lo largo de las redes de capilares, y folículos de células cromófobas, poliédricas, pequeñas y de coloración clara, que contienen producto coloidal PAS positivo. Estas basófilas sintetizan la prohormona proopiomelanocortina, que experimenta segmentación postraduccional para formar hormona estimulante del melanocito (MSH) a y b . Esta hormona estimula la producción de melanina. (Gartner, Bergman, Lesson).

Pars Tuberalis
La pars tuberalis es una prolongación ascendente en forma de embudo de la pars distalis, compuesta por una fina capa de células en las caras anterior y lateral del tallo infundibular, raramente envuelve a la cara posterior. Se encuentra separada del pedículo infundibular por capas delgadas de tejido conectivo del tipo de la piaracnoides. Esta parte se encuentra muy vascularizada por las arterias hipofisarias superiores y por el sistema portal hipofisario y a lo largo de estos sistemas vasculares se encuentran cordones de células epiteliales cuboideas y cilíndricas bajas, formando cordones. La mayor parte de las células son cromófilas, observándose gran cantidad de célula basófilas y unas pocas acidófilas; entre ellas hay células indiferenciadas semejantes a las cromófobas. Estas últimas son cúbicas con citoplasma que tienen gránulos finos y grandes cúmulos de glucógeno. Las células basófilas contienen gránulos densos pequeños, gotitas de lípidos, gotitas ocasionales de material coloide y glucógeno. No se sabe que la parte tuberal secrete alguna hormona específica, pero los gránulos basófilos contienen Hormona Folículo Estimulante (FSH) y la Hormona Luteinizante (LH). (Geneser, Junqueira, Gartner, Lesson).

4. Clasificación de las células del lóbulo anterior

Hay por lo menos seis y probablemente siete hormonas producidas por las células del lóbulo anterior. La primera pregunta acerca de su origen fue si todas las células del lóbulo anterior producían hormonas, o si tenían otra finalidad. En consecuencia, inicialmente se clasificaron en dos tipos, la secretorias y no secretorias. Se advierto que el citoplasma de un tipo era comparativamente abundante y tenía afinidad por alguna clase de colorante, no obligadamente el mismo. Las células de este grupo se llamaron cromófilas porque el citoplasma "amaba el color", y las células que no se teñían se llamaban cromófobas porque "aborrecían el color". Como las células cromófilas tenían abundante citoplasma se tuvo la impresión de que eran las que secretaban hormonas y que las cromófobas con poco citoplasma, no lo hacían. Sin embargo, se enunció la hipótesis de que las células cromófobas tenían la facultad de convertirse en cromófilas, y que las cromófilas podían transformarse en cromófobas. Dicho de otra manera, las células cromófobas y cromófilas eran la misma clase pero en distintos estados de actividad funcional. Esta noción se apoyo con el microscopio electrónico. (Ham).
Las células clasificadas como cromófobas con el microscopio de fluorescencia son bastante menores que las cromófilas. En realidad, la forma más fácil para que el estudiante identifique las células cromófobas es observar un grupo de células en las cuales los núcleos están muy cerca entre sí lo cual significa, claro está, que tienen poco citoplasma. (Ham).

Acidófilas y Basófilas
La primera clasificación de las cromófilas dependió de sí los gránulos que contenían poseían afinidad para el colorante básico o ácido. En consecuencia, las cromófilas se clasificaron en Acidófilas y Basófilas; esta nomenclatura aún se usa algo. El siguiente problema fue advertir si las células basófilas y acidófilas elaboraban distintas clases de hormonas, en última instancia, descubrir si cada tipo de hormona era elaborada por un tipo particular de célula podría identificarse Histológicamente. Primero se intentó atribuir las diversas hormonas a distintos tipos celulares valiéndose de métodos especiales de coloración. Si bien se logró bastante éxito, este método originó nomenclatura confusa, en parte porque los métodos de coloración no daban los mismos resultados en distintas especies. Dos procedimientos adicionales que se han empleado ulteriormente con bastante éxito para diferenciar las distintas clases de células cromófilas, son el microscopio electrónico y las técnicas de inmunofluorescencia. Cuando cortes la hipófisis se bañan en anticuerpos fluorescentes para una hormona dada se une al tipo de células que contiene la hormona de modo que puedan identificarse las células que elaboran las hormonas, con otras técnicas hoy disponibles se acepta, en general, que estas hormonas, quizás con una excepción que mencionaremos más adelante son elaborados por un tipo específico de células. (Ham).
Por medio de varios estudios histotintoriales se demostró que la capacidad de coloración de los gránulos por los colorantes empleados no permite sacar conclusiones respecto a su naturaleza química. Sobre la base de las coloraciones clásicas se considera que el porcentaje de las tres formas celulares sería aproximadamente: 40% células Acidófilas, 10% células Basófilas y 50% células Cromófobas. (Genesser).
En 1940 Romeis introdujo una nomenclatura basada principalmente en la propia coloración de Romeis con kresazan. Los tres tipos clásicos se dividen entonces en subtipos, células acidófilas alfa y épsilon, basófilas beta y delta y células gama (cromófobas, que se diferencian de un tipo de basófilas puesto que Romeis considera que las cromófobas verdaderas son muy escasas o faltan totalmente). La nomenclatura de Romeis vale para la hipófisis humana y no puede emplearse para otras especies distintas del hombre, debido a que existen diferencias de especie muy notorias respecto de la capacidad de coloración de los distintos tipos celulares con los diferentes colorantes. Se sabe que la adenohipófisis secreta por lo menos siete hormonas, lo que a anulado los muchos esfuerzos, empleando coloraciones específicas, realizados para identificar tipos celulares relacionados con la síntesis de cada una de las hormonas. Sin embargo, se ha conseguido mayor claridad en lo referente al empleo de métodos histoquímicos, estudios al microscopio electrónico, además del aislamiento de gránulos por centrifugación diferencial de homogeneizados. La reacción de PAS colorea selectivamente los gránulos de las células basófilas puesto que estas contienen glucoproteínas. El empleo de colorantes fluorescentes o de peroxidasas unidas a anticuerpos producidos contra hormonas purificadas ha permitido localizar una serie de hormonas en determinados tipos celulares. Estudios al microscopio electrónico han demostrado que los gránulos tienen distinto tamaño y forma, y esto es de importancia para la identificación de los tipos celulares. Además aparecen modificaciones histológicas características en determinados tipos celulares en distintos estados fisiológicos y patológicos, lo que ha contribuido a localizar la producción de las hormonas en los distintos tipos de células. Las modificaciones histológicas nombradas, que también pueden provocarse experimentalmente, se deben a que las hormonas de los órganos blanco actúan con un feed back negativo sobre las células de la hipófisis que producen las hormonas correspondientes. En los últimos años se han obtenido importantes adelantos respecto a la localización de las hormonas en determinados tipos celulares, lo que ha permitido emplear una nueva nomenclatura funcional, en la que los tipos de células se denominan según la hormona secretada o el órgano blanco estimulado, por ejemplo Gonadotrópicas, Tirotróficas, etc., y esta nomenclatura será empleada en lo sucesivo, al mismo tiempo que se especifican las inseguridades que existen en cuanto a la hipófisis humana y las relaciones de la nomenclatura de Romeis con ella. La descripción de la ultraestructura de los tipos celulares vale únicamente para roedores, debido a la ausencia de estudios hechos sobre la hipófisis humana. (Genesser).

5. Célula por célula

Células de la Pars Distalis
Células Acidófilas
Son células redondeadas y más pequeñas que las basófilas, sus gránulos se colorean fuertemente con eosina y son muy grandes por lo que se visualizan fácilmente en los buenos preparados para microscopía óptica. Se diferencian dos tipos de células acidófilas: (Genesser).

Somatotropas (Células a )
Se conocen como las que secretan Hormona de Crecimiento (Somatotropina, STH). Se ubican en la periferia de la adenohipófisis. Son las células más grandes y más abundantes en la adenohipófisis. La forma de ellas es esférica u ovoide, con retículo endoplasmático de superficie rugosa medianamente desarrollado, gránulos secretores abundantes y relativamente grandes de 350 a 400 nm de diámetro en promedio y posee pequeñas mitocondrias en forma de bastoncillos. El núcleo es central. (Cormack, Junqueira, Bergman, Gartner).

Mamotropas (Células a )
Secretan la Hormona Prolactina o Lactógena, a semejanza de la hormona de crecimiento anula su propia secreción por inhibición retroalimentaira a nivel hipotalámico. Tienden a encontrarse dispersas en los cordones del parénquima, distribuidas como células individuales más que como acumulos. Se concentran en las regiones posterolaterales de la pars distalis y su número aumenta mucho durante el embarazo y después de este. Son relativamente pequeñas en forma de huso, y tienen unos cuantos gránulos bastante pequeños, uniformemente densos y pueden ser ovoides o de forma irregular como resultado de la fusión entre ellos, de 200 nm de diámetro aproximadamente, sin embargo, durante el embarazo y la lactancia dichos gránulos triplican su diámetro alcanzando los 600 nm. Las células mamotrópicas se mantienen muy activas durante el período de lactancia del recién nacido pero, cuando se interrumpe ésta, los gránulos de las células mamotrópicas son digeridos por los lisosomas. Lo mismo sucede con los orgánulos que se desarrollaron para atender la demanda funcional de las células mamotrópicas durante la gravidez y que ya no son necesarias cuando termina la lactancia. Estas pequeñas células, cromófilas acidófilas poligonales tiene una población de organitos ordinarios no sobresaliente, pero durante la lactancia los organitos aumentan y el complejo de Golgi puede volverse tan grande como el núcleo. Están presentes tanto en el hombre como en la mujer, aunque son más numerosas en el sexo femenino. (Gartner, Geneser, Junqueira, Bergman, Cormack).

Células Basófilas
Tienden a ser notablemente más grandes que las acidófilas. Los gránulos son menos abundantes que en las acidófilas y más pequeños (alrededor de 150 200 nm de diámetro). Se tiñen mal con la hematoxilina, pero adquieren coloración más intensa con el azul de metileno. Las células basófilas se identifican mejor con la técnica de Schiff con ácido peryódico (PAS), con la cual dan una fuerte reacción positiva (rosa intenso) debido a la concentración de glucoproteínas en sus gránulos de secreción. Hay tres tipos de basófilas de las cuales dos son b y una es d . (Genesser).

Corticotropas (Células b )
Son células basófilas grandes que contienen gránulos dispersos de unos 200 a 500 nm de diámetro (uno de los más grandes de la adenohipófisis), un núcleo excéntrico y con escotadura, un extenso aparato de Golgi y escaso retículo endoplasmático rugoso preferentemente periférico. Se encuentran en toda la porción anteromedial de la pars distalis y secretan las hormonas Adrenocorticotropas (ACTH), y otras dos de función desconocida, la lipotrópica (LPH) y una endorfina (un potente opioide). Las células Corticotropas sintetizan una prohormona glucoproteínica que contiene la secuencia de aminoácidos de la ACTH y la LPH, y que se divide para dar las dos hormonas. (Lesson, Bergman, Junqueira, Cormack).

Tirotropas (Células b )
Estas células secretan Hormona Tirotropa (Hormona Tiroestimulante o TSH). Las células por lo regular son alargadas y poligonales y tienden a estar agrupadas en la parte media de la adenohipófisis. Las Tirotropas se encuentran como cordones celulares, pero no cubren los sinusoides. Se disponen en la profundidad de los cordones celulares, por lo general, a cierta distancia de los capilares sinusoidales. El producto del retículo endoplásmico rugoso es elaborado crecientemente por el aparato de Golgi. Sus gránulos son los más pequeños, de 120 a 200 nm de diámetro. (Bergman, Genesser, Lesson, Ham).

Gonadotrópica (Células d )
Las células Gonadotropas son más bien fusiformes y poseen un núcleo pleomórfico excéntrico y el citoplasma tiene un número bastante heterogéneo de gránulos secretores de tamaño mediano que oscilan entre los 200 a 400 nm, y densidad electrónica variable. Sus gránulos secretorios están compuestos por glucoproteínas, lo que advierte una reacción PAS positiva, están dispuestos en hileras cerca de la membrana celular apical durante la actividad secretoria. Son algo redondeadas, con algo de retículo endoplasmático rugoso bien desarrollado y un complejo de Golgi central. Se encuentran revistiendo a los sinusoides. (Cormack, Bergman, Ham).
La primera teoría dice que probablemente coexistan dos tipos de células gonadotrópicas, una que secreta Hormona Folículo Estimulante (FSH), que se tiñen de color más púrpura y por lo regular se encuentran situadas en la periferia; y la otra que secreta Hormona Luteinizante en la mujer (LH) y Hormona Estimulante de Células Intersticiales en el hombre (ICSH), que se tiñen de un tono más rojizo y se localizan más centrales en la glándula. (Bergman, Genesser).
La segunda teoría defiende la existencia de un solo tipo de Gonadotrópica, que producen los dos tipos de hormonas, esta teoría es la más aceptada porque estudios inmunocitoquímicos demostraron la presencia en los gránulos secretorios de anticuerpos específicos para ambas hormonas. (Cormack).

Células Cromófobas (Célula C o Células g )
Son pequeñas, redondeadas o poligonales. Los límites celulares no se ven con facilidad en las preparaciones ordinarias y por lo general, visto al microscopio óptico, el citoplasma carece de gránulos específicos. Sin embargo, al microscopio electrónico muchas células presentan pequeños gránulos de secreción, y además se advierte que tales células no tienen características propias, de tal manera a veces se las llama células cero o nula. Las cromófobas aparecen con frecuencia en grupos en el centro de los cordones del parénquima. Cerca de la mitad de las células epiteliales que forman la adenohipófisis son cromófobas. Son grupos de pequeñas células de tinción débil y parecen ser de varios tipos. Tienen por lo general menos citoplasma que la cromófilas, y pueden representar a célula madres inespecíficas o acromófilas degranuladas en parte, aunque algunas retienen gránulos de secreción. Pueden incluir células cromófilas degranuladas así como células del tallo que se diferencian en cromófilas. (Bergman, Gartner, Lesson, Cormack).

Células Foliculares o Estrelladas
Las células foliculoestrelladas no secretoras constituyen una gran población de células de la parte distal. Aunque no está clara su función, se ha observado que tienen prolongaciones largas que forman uniones comunicantes o de intersticio con las de otras células foliculoestrelladas. No ha podido aclararse si brindan sostén físico a las células parenquimatosas de la hipófisis anterior u ofrecen una red para la intercomunicación. (Gartner).

Células de la Pars Intermedia
Células Innominadas
Unas son de forma poliédrica, son pequeñas, de coloración pálida y semejantes a las cromófobas. (Lesson,).
Otras son algo más grandes y poseen muchos gránulos de secreción de 200 a 300 nm de diámetro, que contienen a -endorfina y b -endorfina, y se colorean con reacción PAS, no esta relacionada con la naturaleza química de la hormona ACTH que también es PAS positivo, posiblemente tato la MSH como la ACTH se unan a glucoproteínas de los gránulos. Son basófilas y se asemejan a las Corticotropas de la pars distalis, se extienden con frecuencia en forma de cordones por un corto trecho dentro de la pars nervosa. Por lo general, las células que revisten las vesículas que contienen coloide son ciliadas. Secretan la proopiomelanocortina que experimenta segmentación postraduccional para formar Hormona Estimulante del Melanocito (MSH). La MSH es un polipéptido que se presenta en dos formas, la MSH alfa y la MSH beta. En el ser humano se encuentra casi exclusivamente la beta compuesta por 18 amino ácidos. (Lesson, Gartner).

Células de la Pars Tuberalis
Células Innominadas
Entre ellas hay acidófilas, basófilas y células indiferenciadas semejantes a las cromófobas. Estas últimas son cúbicas, con citoplasma que tiene gránulos finos y grandes cúmulos de glucógeno. También se pueden encontrar pequeños islotes de células planas. Son de función desconocida. (Junqueira, Lesson).

Circulación Portal
La Hipófisis recibe su irrigación sanguínea de las arterias Hipofisarias superiores e inferiores. Las arterias hipofisarias superiores suministran la mayor parte de la sangre de la hipófisis, provienen de la Carótida Interna y llegan a la parte superior del tallo pituitario formando un plexo arterial que lo rodea. Poco antes de formarlo cada una de ellas emite una rama que corre a la par distalis. (Lesson, Cormack).
En el infundíbulo, las arterias hipofisarias superiores forman el plexo capilar primario, cuyas células endoteliales son fenestradas. Las terminaciones axónicas de las neuronas neurosecretoras, que contienen hormonas inhibidoras y estimulantes de la adenohipófisis, se sitúan muy próximas a la membrana basal de estos capilares. Los capilares del plexo primario se unen para formar las vénulas y venas portales que atraviesan todo el pedículo de la hipófisis, yendo a formar el plexo capilar secundario, en íntima relación con las células de la adenohipófisis. Este sistema porta hipofisario tiene gran importancia en la regulación de las funciones de la adenohipófisis. Mediante él, las neurohormonas producidas en el hipotálamo con transportadas directamente a la adenohipófisis sin transcurrir por la circulación general. La sangre venosa sale de la hipófisis por diversas venas que van a desembocar en los senos cavernosos. (Junqueira).

6. Conclusión

Mediante el estudio de la histología de la Adenohipófisis podemos reconocer siete tipos de hormonas secretadas por distintos tipos celulares distribuidos en forma específica dentro del territorio parenquimatoso de la adenohipófisis.
La función principal de esta glándula es controlar la actividad de otras glándulas de secreción endocrina, promoviendo de esta forma el desarrollo y funcionamiento de cada una de las partes que componen el cuerpo humano. Por todo ello, la unidad hipotálamo-hipófisis es de importancia vital para el crecimiento, la maduración y la reproducción del individuo.

7. Bibliografía

Bergman, R.; Adelk, A.; Heidger, P.: Histología, 284:290, Primera Edición, McGraw,-Hill Interamericana, Mexico, 1998.
Boya Vegue, J.: Atlas de Histología y Organografía Microscópica, 181:188, Primera Edición, Editorial Médica Panamericana S.A., España, 1996.
Cormack, D. H.: Histología de Ham, 727:736, Novena Edición, Harper & Row Publishers Inc., México, 1987.
Dorland, Diccionario Enciclopédico Ilustrado de Medicina, 41:42, 961, Vigésima octava Edición, A – J Volumen I, Mc Graw – Hill Interamericana, España, 1997.
Gartner, L.P.; Hiatt, J.L.: Histología, Texto y Atlas, 265:271, Primera Edición, McGraw,-Hill Interamericana, México D.F., 1997.
Geneser, F.: Histología, 505:514, Primera Edición, Editorial Médica Panamericana, México, 1992.
Ham; Cormack: Tratado de Histología, 882:900, Octava Edición, Editorial Interamericana, México, 1987.
Junqueira, L.C.; Carneiro, J.: Histología Básica Texto y Atlas, 373:380, Cuarta Edición, Masson S.A., España, 1996.
Lesson; Lesson; Paparo: Texto y Atlas de Histología, 569:579, Primera Edición, McGraw,-Hill Interamericana, México D.F., 1992.
Sadler, T.W.: Langman Embriología médica, 373:375, Séptima Edición, Editorial Médica Panamericana, Buenos Aires, 1996.

 

 

 

 

Autor:


Jure V., Kronau M., Mascareño S.


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