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LA VIOLENCIA EN EL MUNDO ACTUAL

Enviado por kucla



Indice:

La Violencia En El Mundo Actual
Jovenes Y Vulnerabilidad
La Adolescencia Como Etapa De Duelos
Jóvenes Y Escuela
Jóvenes Y Trabajo
Estrategias De Sobrevivencia
Reflexiones Finales
Bibliografía

 

INTRODUCCIÓN

Nuestro objetivo con el presente trabajo es indagar acerca de cuales son las condiciones en que se desarrollan los jóvenes de 15 a 24 años de los sectores populares y que estrategias elaboran frente a las problemáticas que se manifiestan en la actualidad(desempleo-subempleo, dificultad de acceder a la educación)

A la vez poder pensar que relaciones existen entre, las manifestaciones de violencia física y simbólica que marcan la propia cotidianeidad de los jóvenes, alcanzando las relaciones con sus pares, la familia, la escuela y las instituciones en general. Instalando una forma peculiar de vinculo social.

Para desarrollar esta temática creemos pertinente desarrollar los conceptos a los cuales nos referiremos a lo largo del trabajo como, que significa ser joven de los sectores populares hoy, que son las estrategias de sobrevivencia, y como es el mundo educativo y del trabajo para ellos.

 

LA VIOLENCIA EN EL MUNDO ACTUAL

No debemos asimilar la violencia solo a la violencia física, esta no es, solo un tipo de acto, sino una determinada potencialidad que no se refiere a una forma de hacer sino también de no hacer.

Se refiere a: "condiciones políticas sociales y culturales generadas a partir de la opción por un modelo determinado de país y por ende de sociedad."Este modelo es perverso porque ha sido implementado intencional y conscientemente desde las esferas del poder.

Cuando hablamos de violencia, inmediatamente la identificamos con agresión, desorden y descontrol y cuando asociamos simplificadamente los jóvenes con la violencia, vemos a estos como futuros adultos delincuentes. Los cuales son así, por tener padres que los descuidaron, que son violentos, y por ende que "la violencia engendra violencia". "Todo en nuestro alrededor se nos presenta como algo partícular, individual y además lejano, sin sentirnos protagonistas responsables, capaces. Este ha sido el mayor triunfo de este modelo perverso: la fragmentación social y cultural que nos impide ver la totalidad en la particularidad." Tenemos que hacer un esfuerzo para superar lo aparente y hacer un análisis que vaya un poco más allá de lo que vemos, darnos cuenta que la violencia es social, que la misma encierra mucho más que la sumatoria de todos los hechos violentos, y por ende contiene causas estructurales mucho más profundas.

Es importante reflexionar acerca de que, la opción delictiva no aparece de golpe en la vida de un chico ni se transmite en los genes. Las estadísticas demuestran que antes hubo, casi sin excepción, una vida tan corta como plagada de abandonos, maltratos y carencias. Hubo también, en general, una familia marcada por la pobreza, la violencia, y la marginalidad. Se produjo un contacto temprano con el mundo de la calle y una falta absoluta de espacios sociales de inclusión. : llámese barrio, escuela, club, parroquia, no hubo instituciones que pudieran contenerlo.

Si la violencia se nos torna cotidiana, y convivimos con ella es indefectible que la misma cale en lo profundo de nuestro ser, y por ende nuestra actitud frente a l otro, ante la vida, produciendo que muchas veces la relación con el otro sea a través de la violencia.

La criminalidad adolescente, chicos de las calles, violencia escolar, tan difundidos por los medios de comunicación no son índice de violencia social sino un síntoma de agotamiento de las instituciones que apoyaban y creaban la adolescencia(familia, escuela, sociedad, Estado, trabajo) Hay un desacople entre los discursos de lo que un joven debe ser( se idolatra la juventud como el mejor momento, de plenitud, el cuerpo joven, etc) y lo real que no coincide con estos, o simplemente no le dan la posibilidad de efectivizarlo. Esto es un componente muy importante que forma parte de la violencia simbólica.

En las actuales condiciones de crisis social que atraviesa nuestro país, el carácter crítico de la adolescencia se acentúa. Y en el caso de los jóvenes de sectores populares, frente a la violencia que ejerce la imposibilidad sobre ellos de desarrollarse como jóvenes "normales", muchas veces la reacción es violenta. Situaciones como el que una familia se fragmente debido a la ausencia de trabajo, de alimento y de cualquier tipo de contención son formas de violencia social que afecta a los jóvenes.

Muchas veces esta violencia simbólica que se ejerce sobre los jóvenes por parte de la misma sociedad, genera la violencia física de éstos; como lo ejemplifican los siguientes testimonios:

..."Maté a un chabón cuando traté de afanarle el auto...el tipo me quiso sacar el arma y lo maté. No me mirés así...Si él me hubiera matado, la gente estaba de fiesta. Si mi vida no vale, la de él tampoco. A nosotros también nos matan. Yo tengo muchos compañeros muertos .Cuando le estoy apuntando a alguien siempre me da un poco de cagazo. Miedo a disparar y matarlo y miedo a que el chabón sea más loco que yo y me mate a mí. No está bien, pero no podés salir a laburar sin llevar un fierro o una navaja... A veces le toca a uno y a veces le toca al otro."

"...yo no tuve infancia, mi madre se separó de mi papá cuando era muy chica, no la conozco, fui a la escuela primaria pero dejé porque a los 13 años me puse de novia y fui a vivir con él, tuve mi hijo, y ahora tengo uno más, me vine de Misiones por la enfermedad de mi hijo y ahora me quedé en este barrio. Me gusta la música pero nunca fui a bailar a un boliche..."

El discurso social se instituye como universo de significaciones de formas totalizadoras, esencialistas que estipulan no solo lo que debe ser un joven o adolescente, y el hombre adulto sino lo que es. En tal sentido, esta voluntad totalizadora opera una violencia simbólica ya que no da lugar, se apropia, tritura, invisibiliza las diferencias de sentido, la diversidad de prácticas y posicionamiento subjetivos de los actores sociales; homogeiniza, y por lo tanto, violenta lo diverso.

"Esta invisibilización de lo diverso no solo deja sin lugar a la diversidad sino que a través de esos discursos universalistas, se invisibiliza el proceso sociohistórico de su construcción y aparecen como realidades naturales y ahistóricas y por lo tanto inmodificables." No solo obtura la singularidad, sino que sus discursos universalizantes invisibilizan las diferentes estrategias actuales de familiarización según clases sociales, grupos, géneros, generaciones, como también diferencias históricas. Entonces ¿Qué ocurre con los jóvenes de los sectores populares que no pueden cumplir con el mandato que les impone el imaginario social, lo que deben ser?

Dada la exclusión del sistema educativo y la imposibilidad de acceso al sistema laboral, los grupos de jóvenes muchas veces se constituyen en medio para defenderse de un ambiente que violenta. La violencia como fenómeno se manifiesta tanto a nivel estructural como en la propia cotidianeidad de los jóvenes alcanzando ámbitos como el de la familia, las relaciones con sus pares.

 

JOVENES Y VULNERABILIDAD

SER JOVENES DE SECTORES POPULARES ES: "la condición de ciertos grupos que desde el punto de vista biológico han adquirido las condiciones para ser reproductores de vida(maduración sexual) y productores sociales(maduración física y mental para trabajar) pero que a pesar de ellos no son ni reconocidos ni habilitados en forma plena por la sociedad para el desempeño de ambos tipos de roles."

La importancia social de este grupo no solo está dada por la cantidad sino por su alta concentración en los cordones urbanos. Esta concentración es consecuencia de la creciente migración interna en búsqueda de mejores condiciones de trabajo y capacitación que se esperan de las grandes ciudades. Esto contribuye a delinear características económico-sociales y culturales específicas, con un crecimiento anárquico y sin estructuras adecuadas a las necesidades de esta población. Creemos que la relación frente a estas cuestiones se expresa en una intensa necesidad de identificación por parte de los adolescentes con sus grupos de pares.(cultura de la esquina, del barrio, de la calle)

Esta necesidad se encuentra potenciada por las características de las estructuras sociales donde los jóvenes deberían incluirse. La realidad nos muestra que el adolescente pobre se encuentra en una situación de doble desventaja: por ser pobre y por ser adolescente pobre.

Con los jóvenes, se observa que sobre las desventajas acumuladas en las etapas anteriores(infancia) se agregan la fragilidad propia de este momento de la vida y la falta de estímulos sociales, culturales, económicos y educativos que le permitan al joven la construcción de un proyecto de vida y su inserción activa como ciudadano. El desempleo, la precarización en el trabajo y la desescolarización resultan un panorama que se agrava en el grupo de adolescentes económicamente activos. El abordaje a esta franja etárea, generalmente en el caso de los pobres, se centra básicamente en respuestas a "desvíos" en los que incurren los adolescentes tales como contravenciones, comisión de delitos en los varones o embarazo precoz, prostitución en el caso de las mujeres.

La situación de vulnerabilidad en que se encuentran los jóvenes de los sectores populares es doble, ya que por un lado son vulnerables por la edad de cambios(físicos, psíquicos) por la que atraviesan, en las que deben procesar todo la traído desde la infancia y resignificarlo para poder abordar un proyecto adulto donde entran en juego una mayor responsabilidad, aspiraciones personales etc.

La adolescencia como etapa de duelos

Desde el psicoanálisis, el proceso psíquico que caracteriza estructuralmente a la adolescencia es el proceso de duelo. Este último se caracteriza por ser la reacción frente a la pérdida de un objeto amado(real o fantaseado)

El adolescente transita por un estado de vulnerabilidad identitaria: se encuentra despojado de aquellos objetos que le daban la posibilidad de construir lazos y, durante un tiempo, debe reorganizar nuevos objetos (un nuevo cuerpo, una sexualidad definida, nueva identidad, nuevos padres). No tiene una identidad cerrada, sino que sucesivamente va a ir construyendo modelos identificatorios.

En este proceso que vulnerabiliza al sujeto, es crucial el lugar del cuerpo, dado que esta etapa se apoya en cambios biológicos. Esto produce el duelo por el cuerpo infantil.

Este nuevo cuerpo es vivido en un principio como algo ajeno al sujeto y, muchas veces, produce sentimientos de vergüenza (necesidad de esconder lo que este "niño" no ha asumido todavía como propio)

Estos cambios corporales sitúan al adolescente en un proceso de renovación de la trama edípica. Se produce el ingreso a la fase genital, donde la líbido., que hasta entonces estaba desparramada en distintas zonas eróticas, se concentra en la genital. Esta resignificación de lo edípico se ve interpelada por el deseo pulsional que demanda satisfacción, la cual ahora sólo puede ser ofrecida desde lo colectivo. Es decir, la búsqueda de un objeto sexual y de grupos de pertenencia por fuera de la familia (exogamia)

Esto estructura el duelo de los padres idealizados de la infancia.

El adolescente comienza a poner en cuestión al otro adulto y a tomar distancia de este ("mata" el ideal infantil de los padres)

Esta puesta en cuestión del adulto aparece encarnada en argumentos tales como la vestimenta, los horarios, las salidas, etc.

También se produce el duelo por la identidad y por los objetos (reales y fantaseados) de la infancia.

La búsqueda de identidad tiene como meta el logro de la individuación, es el conocimiento de sí mismo; es acceder a la posibilidad de ser uno mismo en medio de los otros.

En esta etapa adolescente, se ponen en cuestión los objetos que proveían la identidad al yo infantil. Esto implica que el adolescente debe dejar de lado toda la seguridad que le proporcionaban sus padres infantiles, su cuerpo y su rol infantil, para llegar a su autonomía y asumir que todos sus conflictos, de aquí en más, sólo él deberá enfrentarlos y resolverlos.

En la lucha por moldear su personalidad definitiva, el adolescente se expone a la angustia que le causa obtener su independencia y definir sus aspiraciones a desarrollarse como persona adulta, provocada por tener que desenvolverse en un medio que no conoce ni domina, y el que muchas veces considera como amenazador.

Así aparecen dos fuerzas internas opuestas que operan sobre la conducta del joven: la pérdida de los privilegios de la infancia lo retiene en su avance. La aventura, el desafío de la vida adulta lo impulsan. En su interior entiende que para acceder al mundo de los adultos (con sus ventajas y libertades) debe arriesgarse a perder la seguridad y los privilegios que goza por ser un niño.

A su vez, el medio social de los adultos, condiciona este proceso de formación de la personalidad, imponiendo reglas o normas sobre el tipo de conducta esperada (modelo de éxito)

David SlavsKy hace referencia a dos duelos por los que atraviesa el adolescente: "El duelo por la ilusión de la bisexualidad (se impone la elección de un objeto sexual); y el duelo de la ilusión de la inmortalidad.

El adolescente debe "matar" al niño, es decir, debe abandonar algo que jamás volverá a ser. La adolescencia es un período de esclarecimiento, en el cual el sujeto empieza a pensar su propia muerte. Es la edad en donde se tiene una cierta tendencia a la angustia, una cierta oscilación entre sentirse "súper bien" y querer matarse, una especie de familiaridad con la idea de la muerte, la sensación de que todo es en vano confirmada por la imagen de muchos adultos que no tienen un lugar social."

La idea de la muerte, aunque sea simbólica, es siempre el lugar común de todos los miedos y angustias. El adolescente de sectores populares inserto en un ambiente poco propicio para la elaboración de duelos, como no puede representar su propia muerte, mediante un proceso inconsciente la enfrenta para no descubrir como es.

Negando el miedo, disminuyen las señales de peligro y aumentan los riesgos. Es situación frecuente en muchos adolescentes que, para demostrar su "incipiente madurez", desconocen los peligros. Así lo muestran los accidentes en motos, los embarazos no deseados y el contagio de enfermedades de transmisión sexual, por mantener relaciones sin el debido cuidado y responsabilidad, entre otros.

Esto conlleva a un comportamiento agresivo y rebelde por parte del adolescente para lo externamente establecido, "lo normal".

Estos jóvenes se ven expulsados de la infancia no encontrando un lugar legitimado en el mundo de los adultos. Se dejan los beneficios de la infancia(escolaridad, planes de asistencia) pero no se accede a la posibilidad del trabajo y la exogamia como representación de la autonomía adulta.

Esto dificulta establecer representaciones acerca del futuro quedando obturadas la posibilidad de construir proyectos de vida donde lo que predomina es la inmediatez, vivir el hoy, y lo que se hace en el momento.

No hay adultos ni instituciones confiables a las cuales recurrir frente a este panorama.

En síntesis la adolescencia de los jóvenes pobres no se halla acompañada por un entorno adecuado en la forma de dispositivos sociales, educativos y recreativos que permitan desarrollar el proceso de búsqueda y configuración de la identidad, la elaboración de duelos propia de este periódo y proyectos de vida tal como sería propio en esta etapa. Otro aspecto a remarcar, supone comprender al sector juvenil en general como fundamentalmente crítico ya que la juventud es la etapa de la vida en la que tiene lugar la formación de la personalidad social. De acuerdo a las condiciones que se den para ello, habrá de determinarse como será el futuro desempeño del joven en el conjunto de roles esperables en la vida adulta

En relación a esto podemos decir que, quienes logran captarlos e identificarlos, son los productores del marketing(mayoritariamente personajes, de programas televisivos, propagandas), que aciertan con las políticas de consumo a las que los adolescentes son capaces de subordinarse. El consumo de la moda, de la vestimenta, de la música, de los grupos de rock, de cumbia, que logran "enganchar" a los adolescentes; lo que es igual a decir que se identifican con ellos.

 

JÓVENES Y ESCUELA

"La escuela sigue siendo la institución que legitima la inserción social, pero en muchos casos deja de cumplir esa función, se "retira" y en su lugar queda un vacío. Aún incluidos en ella, los jóvenes al vivenciar una desarticulación tan marcada entre discurso y sistema escolar y su propia experiencia cotidiana, dejan de percibirlo como un factor fundamental, para su desarrollo"

Cobra mayor importancia la educación informal, la que surge cotidianamente en las situaciones vivenciales, por medio de mensajes de la familia, amigos, de la barra de la esquina, los compañeros de trabajo, la calle, el barrio.

El tránsito por la escuela primaria(EGB actualmente) se expresa en una formación de base precaria que generalmente ha dificultado el ingreso en la educación media(3° ciclo de EGB y Polimodal en la actualidad) De la experiencia de dicho transito y haciendo una lectura crítica, consideramos que se instala al joven de sectores populares muchas veces en una vivencia de autodevaluación , esto se produce a partir de la transmisión de conocimientos desde la ideología escolar. Esta transmisión de conocimientos se implementa en dispositivos de enseñanza y aprendizaje que desconocen la experiencia particular y el saber previo del alumno: no hay sujeto realmente activo en su proceso educativo. En el caso de los alumnos provenientes de los sectores populares, la pedagogía homogeinizadora de la escuela no respeta las diferencias culturales, reforzando su marginación progresiva.

Este entorno que lo rodea no contribuye entonces, a esclarecer los problemas que lo afectan desde el punto de vista familiar y social; sino que lo repudia, discrimina, dejándolo sin salida laboral. Les muestra que el estado no existe y que nadie los protegerá. En la sociedad actual se produce un quiebre de los sistemas de ideales.

Ante esta realidad que le muestra el mundo adulto, el adolescente elige el modelo del "canchero", el "trasgresor ", antes que el joven "decente" y "eficiente". Con este primer modelo creen "zafar" de las instituciones, que reproducen el discurso adulto; entre ellas la escuela.

El adolescente está en medio de esa complicada situación, en la que el entorno social se hace "cómplice" de este desorden estructural y lo legitima. Entonces, el joven debe pelear contra esa crisis y contra el caos social que le impide desarrollarse libremente. Ser diferente es complejo, es perturbante, porque los hace sentir aislados y fuera de contexto.

Sin embargo, la crisis de la escuela no debe ser pensada en forma aislada, sino atendiendo a que en el contexto actual son cada vez mayores las exigencias que a esta institución se le plantea.

La escuela constituye uno de los medios, junto con el trabajo, que el sistema social tiene para socializar, para endoculturar para integrar al segmento adolescente reconocidamente.

El trabajo y el estudio son las dos maneras esenciales para que en la etapa de la adolescencia se produzca un perfeccionamiento y un énfasis de la socialización de este adolescente que terminará siendo considerado un adulto.

JÓVENES Y TRABAJO

Actualmente el escenario del trabajo en la Argentina se redefine a partir de nuevas normas que organizan el mercado laboral. Las nuevas leyes de flexibilización garantizan mayores facilidades para despidos y contrataciones y trabajadores, sin relación de estabilidad; movilidades entre puestos y labores, turnos y fijaciones de ritmo de trabajo, y una drástica de reducción de prestaciones económicas y costos laborales.

Como consecuencia de esto, se ha producido una mayor precarización de las condiciones de trabajo. Por otro lado la terciarización del empleo, implica que un mayor número de empleados se ubique en el sector servicios. Aumenta el trabajo por cuenta propia, "cuentapropismo" y la rotación del empleo, el cambio de un empleo a otro en un lapso relativamente corto.

Motivado por estas exigencias del mercado, con el correr de los últimos años, surgió, un nuevo perfil del trabajador que se caracteriza por:

  • Adaptarse a cualquier situación, con tal de trabajar. Aunque este capacitado para determinadas tareas, es necesario, que pueda desempeñarse con eficiencia en otros puestos, "supuestamente" de menor jerarquías.(ej: muchos jóvenes con títulos universitarios o terciarios que hoy son empleados de estaciones de servicios, cajeros de supermercado, taxistas, etc)
  • Tener interés por el aprendizaje permanente, especialmente en aquellas áreas de trabajo que pide el mercado.
  • Poseer un alto nivel de compromiso.
  • Tener experiencia, buena presencia, ser joven, etc. Esto se agrava en los jóvenes de sectores populares, a los que se les es más dificultoso cumplir con estas exigencias, ya que no pueden tener experiencia si nos se les da la posibilidad de entrar trabajar, y tener buena presencia muchas veces está asociado con factores económicos, como por ejemplo la vestimenta, etc.

No solo el individuo desempleado se ve afectado en su subjetividad por esta situación, sino también aquellos que aún tienen empleo. El desempleo genera desconcierto, bronca, miedo, a no volver a estar inserto y hasta a veces, crisis en la autoestima del que ya no se siente útil, ni necesario para la sociedad.

El trabajador precario sufre malas condiciones de trabajo, remuneraciones escasas, falta de cobertura social y de salud, stress, etc.

Esta situación, así caracterizada, afecta a los jóvenes y a sus padres, donde ambos se enfrentan a este panorama de desempleo, subempleo y precarización.

La tasa de actividad de los adolescentes de 14 a 19 años en la Argentina está estimada en 34,4%, siendo notablemente mayor entre los varones (42,8%) que entre las mujeres (26,1%) Tales estimaciones significan que 1,2 millones de jóvenes están integrados al mercado de trabajo.

De acuerdo a los datos censales, esta incorporación experimentó un decrecimiento importante y sostenido durante el período 1960-1980, a partir del cual muestra una declinación mucho más suave, inclusive hasta el inicio de la década actual.

Las informaciones de las EPH sobre el trabajo juvenil en las áreas urbanas durante el período 1980-1993, confirman en general, esta interpretación. Paralelamente, la tasa de desocupación de los jóvenes ha aumentado fuertemente durante los ochenta, acompañando la tendencia general de la fuerza de trabajo, pero a niveles marcadamente superiores.

Datos provenientes del Censo de 1991 permiten identificar algunas características del trabajo en el grupo etáreo entre 14 y 17 años: su intensidad aumenta con la edad y es notablemente más extenso entre los varones en el sector rural y entre los jóvenes de hogares pobres. Entre estos últimos la tasa de desocupación es más alta que entre los no-pobres.

Como se precisara en el diario "Clarín del 24/2/97, el 47% de los jóvenes entre 15 y 19 años y el 19% de los que tienen 20 y 34 años se encuentran sin trabajo. El porcentaje de desocupados entre los adolescentes varones de los hogares con menores recursos llega al 45% y entre las mujeres de esa edad al 61%.

Aunque no existe una relación causal entre abandono escolar y trabajo juvenil, los adolescentes que trabajan muestran un índice más elevado de deserción escolar. De los adolescentes de 14 a 15 años que no asisten a la escuela, casi la mitad es económicamente activo, porcentaje que baja a 8% entre los que sí asisten. Esta situación es aún más significativa para los jóvenes pertenecientes a hogares pobres. Si entre los jóvenes pobres de 14 y 15 años en general, 17% nunca asistió a la escuela o asistió pero no la completó, entre esos mismos jóvenes, pero que trabajan, ese porcentaje sube a más del 27%.

La proporción de adolescentes de 14 a 17 años de hogares con NBI que no asiste a la escuela y nunca asistió o no completó la escuela primaria alcanza casi 1 de cada 5 (19%) mientras este porcentaje para los adolescentes sin NBI corresponde al 4%. En el caso de las mujeres, este factor suele estar vinculado con las tareas domésticas asignadas a ellas o con situaciones personales como la formación de la pareja propia o quedar embarazada.

Igual que para los niños más pequeños, entre los adolescentes de hogares con NBI es mucho más frecuente su atraso en los estudios cursados. 1 de cada 5 jóvenes con NBI de 14-15 años está cursando la escuela primaria, mientras que entre los jóvenes de esta misma edad de hogares sin NBI esta porcentaje es mucho más bajo, el 7%.

Las dificultades que enfrentan los jóvenes en su carrera escolar, se reflejan más adelante en la falta de oportunidades y habilidades básicas desarrolladas para poder insertarse en un trabajo que les permita mejorar sus condiciones de vida.

En la Argentina los jóvenes trabajadores de hogares con NBI se encuentran trabajando en puestos inestables, que contribuyen poco a la formación profesional, como por ejemplo las chicas adolescentes que trabajan en servicio doméstico (45% de las adolescentes trabajadoras).

El mercado laboral exige cada vez mayor formación sistemática, previa al aprendizaje en el trabajo y requiere recursos humanos con capacidad de realizar tareas polivalentes. Al mismo tiempo, las políticas que protegen las condiciones de empleo del sector más desprotegido son casi inexistentes. Los requisitos establecidos para puestos de trabajo de escasa complejidad se encuentran sobrestimados, debido a la gran oferta de recursos humanos e impiden el acceso de jóvenes con una formación educativa débil, dejándoles a este segmento de adolescentes un espacio muy limitado de trabajo en condiciones muy desventajosas y desprotegidas, donde no les son ofrecidas posibilidades de capacitación laboral que les ayudaría mejorar sus condiciones.

Una parte importante de los jóvenes que no estudia tampoco está económicamente activa (43% en el grupo etáreo de 14 a 17 años inclusive) Esta cifra da cuenta de las dificultades que enfrentan los jóvenes para insertarse en el mercado laboral (8,9 % de los adolescentes entre 14 y 17 años que no asisten a la escuela, se consideran desocupados).

Los adolescentes de hogares sin NBI también tienen una inserción significativa en el mercado laboral, lo que demuestra la generalidad del problema. Sin embargo, es importante considerar que sus circunstancias familiares y laborales son otras, igual que el tipo de tareas realizadas y el destino de los ingresos obtenidos.

La mayoría de los adolescentes trabajan durante todo el año y las jornadas son generalmente elevadas. Un 30% trabaja 46 horas o más semanalmente, en severo contraste con las 36 horas máximos semanales que establece la ley, un dato que muestra la tensión con la asistencia y rendimiento escolar.

Si bien existen regulaciones legales especiales para el trabajo de menores, que, entre otros regulan jornadas laborales, salario, vacaciones, aguinaldo, acceso a las coberturas de la seguridad social, etc., 3 de cada 4 adolescentes que trabajan en áreas urbanas como asalariados no reciben ningún beneficio, sobre todo es el caso de las adolescentes de hogares con NBI trabajando en el servicio doméstico. Para los adolescentes de hogares pobres es aún más importante el acceso a las coberturas de seguridad social, ya que casi la mitad de sus familias suelen no tener ninguna cobertura de salud.

En los últimos años, ha surgido una oferta muy diversa de cursos de capacitación laboral, desde programas estatales hasta microempresas implementadas por ONGs.

Esta oferta, por lo general, si bien existen experiencias muy interesantes, tiene algunos problemas que impiden que ésta sea una solución estructural a la problemática. Entre las dificultades se observa la falta de cobertura, la escasa coordinación entre las organizaciones oferentes y la baja articulación con el sistema educativo formal, el sector privado y el mercado de trabajo mismo. Además hace falta la involucración real del estado con políticas públicas que regulen y mejoren esta situación.

Los mecanismos de acceso de los jóvenes de sectores populares al empleo son mucho más limitados que los de otros sectores, a causa de la insuficiente preparación técnica y las menores oportunidades de conectarse a partir de sus redes sociales de pertenencia.

Por otra parte, el predominio de los jóvenes de sectores medios en empleos relacionados a la actividad comercial tiene el efecto de desplazar a los jóvenes de los sectores populares de las oportunidades de movilidad social por el empleo. En resumen, los adolescentes pobres se encuentran en peores condiciones para enfrentar la nueva dinámica del mercado de trabajo.

 

ESTRATEGIAS DE SOBREVIVENCIA

Las estrategias de sobrevivencia no surgen fundamentalmente por causa de la crisis; por el contrario están ligadas a las circunstancias en que la clase trabajadora debe reproducirse en condiciones de subdesarrollo, donde se paga la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Sin embargo en las condiciones de crisis actual, que afecta gravemente a estos sectores populares jóvenes, estas estrategias tienden a implementarse como única forma para reproducirse(física y socialmente) en un contexto que no les brinda otras posibilidades.

El término de estrategias de sobrevivencia es un término ambiguo y de una construcción histórico social, el cual puede ser muy amplio, por lo cual creemos de utilidad tomar las conceptualizaciones que dan dos autores, para comprender como son implementadas por estos jóvenes.

Las Estrategias de sobrevivencia son: " el conjunto de iniciativas, que buscan completar el salario en términos de la reproducción de la fuerza de trabajo"

"todas aquellas actividades generadas y sostenidas(en forma planificada o no) por las familias y jóvenes que viven en situación de pobreza. A fin de garantizar la satisfacción de algunas necesidades básicas.

Dichas estrategias abarcan dos dimensiones:- la económica: entendida como la articulación de actividades dirigidas a obtener ingresos para la sobrevivencia incluyendo la organización de la familia nuclear y extensa para obtenerlos. –la cotidiana: incluye comportamientos de los sujetos en orden a su mantenimiento cotidiano y a la organización del consumo"

Son iniciativas de los sectores populares que buscan mantener la sobrevivencia, asegurar la reproducción de la fuerza de trabajo a nivel que, en cada sociedad a alcanzado la clase trabajadora. Algunas de las estrategias tienden a implementar los ingresos dinerarios con aportes no salariales del jefe o de otros miembros de la familia y que provienen, en buena parte de trabajos informales.

Otra línea de iniciativas no busca incrementar ingresos sino optimizar los ingresos que se tienen; por lo tanto no se producen bienes y servicios para vender sino que genera valores de uso para el consumo familiar que, por lo tanto, no se adquieren en el mercado; buena parte de estas actividades corresponden al trabajo doméstico que se asignan a las mujeres de las familias populares, pero también debería incluirse iniciativas orientadas a producir para el auto consumo y las llamadas redes de ayuda mutua.

Un estrato importante de la población asegura su supervivencia mediante el uso de la reciprocidad(modo de intercambio particular diferente al intercambio del mercado). Al compartir sus recursos, con los de otros en idéntica situación logran imponerse en grupo y superar circunstancias que los harían sucumbir como individuos aislados. Las redes de intercambio entre parientes y vecinos representan el mecanismo socioeconómico que viene a suplir la falta de seguridad social, remplazándolo con un tipo de ayuda mutua basada en la reciprocidad.

Existiendo un fuerte descreimiento de los jóvenes frente a las instituciones, la educación es cuestionada como posibilidad de movilidad social, el trabajo a la vez se les ve negado a ellos y a sus padres. En América Latina los empleos a los que pueden acceder los jóvenes generalmente implican una gran peligrosidad, inestabilidad, sin ningún tipo de protección social. Muchas veces estos son estrategias de sobrevivencia frente a la precarización del trabajo, donde es necesario desarrollar dicho tipo acciones, otras veces dichas estrategias apuntan a una forma de relacionarse con sus pares o como único espacio como para desarrollarse como jóvenes.

Estas se caracterizan; en las mujeres: el trabajo doméstico, cuidar hermanos menores, venta de alimentos, animales, huertas caseras. Y en los hombres jóvenes lo que se denominan "changas". "En lo que hace a las mismas se refiere a ocupaciones inespecíficas: se ubican acá jóvenes sin oficio ni especialización que hacen a las más variadas tareas según la oportunidad que se les presente: desde pegar afiches callejeros, a desmalezar un terreno, pasando por toda gama de tareas posibles." Muchas veces el acceder a diferentes planes de asistencia sociales(tales como laborales, alimentarios, comedores y roperos comunitarios) constituyen estrategias que ayudan a los jóvenes y a su familia a sobrevivir.

Hay otros autores, como Le Fur y Grima que ofrecen otra caracterización de las actividades que efectúan los jóvenes como estrategias de sobrevivencia, entre estas algunas que limitan con la ilegalidad, por lo cual prefieren denominarlas "estrategias de urgencia". "Vimos que los jóvenes de sectores populares, en situación de calle...se definen por actividades como reventa de pasajes ferroviarios, la "limpieza" impuesta de parabrisas, la "venta" forzada de estampitas, y , también, por lo que llaman el "cheteo"(robo, arrebato, etc) Prácticas estas, a las que denominan trabajo y que, en la medida en que el producto derivado de ellas forma parte de un círculo de intercambio obtienen la sanción social de tal trabajo.

Estas "estrategias de urgencia", si bien no les permiten escapar del lugar marginal que les asigna la sociedad, les proporcionan algún recurso económico, para lo que se da en llamar "subsitencia".

El lugar marginal y la poca solución que les da la sociedad les permite(o les obliga) a elaborar estrategias de urgencia que les proporcionan algún recurso económico. A las cuales el imaginario social1 llama trabajo, pero que en realidad no pueden llamarse trabajo(considerado este como una actividad creadora de valor), ya que son solo actividades destinadas a la supervivencia.

Finalizando vemos que las estrategias de sobrevivencia están relacionadas con actividades de emergencia, transitorias y, que permiten la satisfacción de necesidades básicas, las cuales no son una opción libre para los sectores populares, que se ven obligados a implementarlas para poder sobrevivir, ellos o sus familias. Consideramos esto violento, si lo pensamos en los términos de que los adolescentes no pueden acceder a lo que el mercado y el discurso social les impone que deben ser. Este desacople entre el discurso y lo que ocurre en realidad dificulta el desarrollo y la proyección de los jóvenes populares.

 

REFLEXIONES FINALES

 

Finalizando, podríamos considerar que el deterioro de las instituciones formales que permitían la integración de los jóvenes de los sectores populares en la estructura social(como la escuela, el trabajo), mecanismos que posibilitaban la movilidad social de los distintos sectores sociales no tienen la misma eficacia que antes. Las opciones laborales y escolares actuales no contemplan las particularidades(la historia, sus saberes particulares) del grupo de los jóvenes de menores recursos y de sus familias.

Paradójicamente se reducen los espacios donde estos jóvenes puedan desarrollarse como tales y crear un proyecto de vida frente a una sociedad que plantea cada vez mayores exigencias como condición de estar incluidos en las estructuras.

Obligándolos muchas veces a desarrollar estrategias de sobrevivencia y actividades que lindan con la ilegalidad. Si bien los autores definen que las estrategias de sobrevivencia sirven para completar el salario, en la mayoría de los casos dichas estrategias se constituyen como el único medio para reproducir y sobrevivir en condiciones mínimas..

Esto es producto de una violencia simbólica impuesta por la sociedad y que expresa el tipo de relación que el Estado sostiene con la sociedad civil(desamparo-desprotección, responsabilizando a los sujetos por los problemas sociales)

Este es un fenómeno que se da a nivel mundial pero que en cada país adquieren particularidades específicas(como en el caso de lo expuesto sobre Argentina) y sobre todo en un contexto de subdesarrollo y dependencia política y económica.

Estas condiciones presentan un desafío para el Trabajo Social debido a la inexistencia o poca eficacia de las políticas sociales que apuntan hacia estos sectores. Debiéndose pensar alternativas de intervención en función de atender a las necesidades de estos grupos(teniendo en cuento el proceso socio-histórico), buscando desnaturalizar los prejuicios, y la asociación simplista que se hace entre os jóvenes pobres y la violencia y la delincuencia(presente en el imaginario social)

Concluimos en que si bien ingresar en el mundo adulto implica fortalecer la autonomía de un proyecto de vida, dicha autonomía sólo puede ser realizada cuando la sociedad ofrece alternativas entre las que puedan optarse.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

  • AUYERO, Javier. " Otra vez en la vía" Notas e interrogantes acerca de la juventud de sectores populares. Fundación Sur.GECUSO. Espacio Editorial. Bs.As. 1993.
  • Documento "Análisis de la Situación de la Infancia en La Argentina."-UNICEF.
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  • GRIMA, J.M. y LE FUR, A. "Una mirada psicoanálitica" en ¿Chicos de la calle o trabajo chico?. ed Lumen/Humanitas, Bs.As. 1999.
  • HINTZE. S Y OTROS. Trabajos y condiciones de vida en sectores populares urbanos. ed. CEAL. Bs. As. 1991.
  • PALMA, Diego. "Estrategias de sobrevivencia y participación." en Entre la Moda y la Ciencia.
  • ROZAS, Margarita. "Que es ser joven y ser joven pobre en la sociedad de hoy." en Revista Escenarios Año I N°1
  • SALAZAR, Laura. "Violencia Social" en Desde el fondo. Cuadernillo temático N°8.
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Autor:


Clara Weber
kucla[arroba]arnet.com.ar


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