Indice
1.
Definición de maltrato infantil
2. Tipos de maltrato
infantil.
4. Antecedentes históricos del
problema del maltrato infantil
5. Causas del maltrato
infantil
6. Formas o prácticas de
crianza
7. Consecuencias del maltrato
infantil
8. Consecuencias durante la edad escolar y
la adolescencia
9. Panorama del maltrato infantil a modo
de conclusión
1. Definición de maltrato infantil
Desde hace varios años, diversos autores han tratado de definir desde diferentes puntos de vista y diferentes perspectivas al maltrato infantil con el fin de buscar una solución al problema y la definición más aceptada hasta ahora ha sido la de Musito y García (1996) en la que se menciona que el maltrato es cualquier daño físico o psicológico no accidental a un menor, ocasionado por sus padres o cuidadores, que ocurre como resultado de acciones físicas, sexuales o emocionales o de negligencia, omisión o comisión, que amenazan al desarrollo normal tanto físico como psicológico del niño"
2. Tipos de maltrato infantil.
El maltrato infantil se subdivide en dos grupos:
1) Pasivo: Comprende el abandono físico, que ocurre cuando
las necesidades físicas básicas del menor no son
atendidas por ningún miembro del grupo que
convive con él. También comprende el abandono
emocional que consiste en la falta de respuesta a las necesidades
de contacto físico y caricias y la indiferencia frente a
los estados anímicos del menor.
2) Activo: Comprende el abuso físico que consiste en
cualquier acción no accidental por los padres o cuidadores
que provoquen daño físico o enfermedad al menor. La
intensidad puede variar desde una contusión leve hasta una
lesión mortal. También comprende el abuso sexual,
que consiste en cualquier tipo de contacto sexual con un menor
por parte de un familiar, tutor o cualquier otro adulto. La
intensidad del abuso puede ir desde el exhibicionismo hasta la
violación. El abuso emocional también entra en esta
categoría de abuso activo y se presenta bajo la forma de
hostilidad verbal, crónica (insultos, burlas, desprecios,
críticas, amenazas de abandono, etc.) y el bloqueo
constante de las iniciativas infantiles (puede llegar hasta el
encierro o confinamiento) por parte de cualquier miembro adulto
del grupo familiar.
Otra forma de maltrato infantil es el caso de los niños
testigos de violencia,
"cuando los niños presencian situaciones crónicas
de violencia entre sus padres. Los estudios comparativos muestran
que estos niños presentan trastornos muy similares a los
que caracterizan a quienes son víctimas de abuso (Corsi,
1994).
Respecto a lo que se refiere a las agresiones psíquicas o
psicológicas, que están dirigidas a dañar la
integridad emocional del niño comprenden todo tipo de
manifestaciones verbales y gestuales, así como actitudes que
los humillan y degradan pero esto no es lo más grave, pues
las heridas del cuerpo duelen pero tienden a cicatrizar pero las
heridas del alma –que no dejan evidencia física- tardan mucho
más en sanar si es que sanan antes de que se le acumule
otra herida más, estas generan sentimientos de
desvalorización, baja estima e inseguridad
personal, los
cuales más tarde pueden manifestarse en violencia
social.
3. Actitudes y creencias hacia el maltrato infantil
Papalia y Olds (1998) señalan que "Los
niños se ven afectados tanto por lo que sus padres hacen
como por lo que piensan", es decir por las actitudes y creencias
de los mismos, según este autor señala que "Podemos
definir una actitud como
una predisposición para responder a un estímulo en
particular de una manera particular. Una actitud representa una
mayor probabilidad de
que una persona reaccione
frente a una experiencia o comunicación dadas de una forma en
particular en vez de hacerlo en otra forma"(Manheim, 1983).
La actitud según Morales (1994), tiene tres componentes y
son los que siguen:
A las actitudes a veces se les suele llamar creencias
pues según Manheim (1983) menciona que las creencias son
observaciones de hechos o realidades, no son lo mismo que la
realidad sino que representan la forma en que el individuo mira
la realidad, la descripción de sí mismo, de su
medio ambiente
físico y social, la forma en que percibe su contexto, el
medio dentro del cuál vive y acerca del cual se forma
juicios y valores.
Con respecto a lo anterior, cabe señalar que no todas las
creencias están sujetas a prueba y para ello se
señalará a continuación las dos clases de
creencias.
Pueden existir al menos dos clases de creencias según
menciona Manheim (1983) y son las siguientes:
La primera es una creencia en algo, la segunda una creencia
acerca de algo. La diferencia entre las dos consiste en que la
creencia en algo no se puede comprobar ni impugnar por observación, por lo menos no brevemente.
Tampoco existe una manera física de medirla, aunque mucha
gente cree que este tipo de creencias existe y esto influye en su
conducta. Por
otro lado, las creencias acerca de algo son constantemente
sujetas a pruebas. Cada
una de estas creencias pueden ser comprobadas. Cada creencia de
este tipo puede ser juzgada a través de hechos observables
y se pueden evaluar sus méritos empíricamente por
tanto, este tipo de creencias son las que se evaluarán en
el presente estudio.
Las creencias paternas, que son las que aquí interesan
según Papalia y Olds (1998) tienen origen en la cultura pues
se encontró que un estudio realizado en California
relacionó creencias de los padres sobre crianza, inteligencia y
educación,
con el desempeño escolar de sus hijos (Okagaki y
Steinberg, 1993). La identificación de este estudio de
diferencias culturales en las creencias de los padres puede
ayudar a los profesores y a los mismos padres a entender un poco
más a los niños, a desarrollar una forma de vida
diferente a las de ellos y darse cuenta de su propia
situación.
4. Antecedentes históricos del problema del maltrato infantil
Según varios autores, que aquí se
abordarán, este fenómeno del maltrato infantil
ocurre desde los inicios de la humanidad; "la historia de maltrato a
menores ocurre desde que el ser humano se encuentra en la faz de
la tierra. Por
lo tanto, debe entenderse y aceptarse que éste es un
fenómeno tan antiguo como la humanidad misma y no una
característica peculiar de la sociedad
moderna"(Loredo 199 ), diversas culturas a lo largo de la
historia de todo el mundo lo han utilizado como una forma de
educación y crianza para los hijos.
El maltrato infantil aparece como una forma de interacción
humana muy difundida. Hoy en día la violencia hacia los
niños reviste formas más sutiles, se ejerce de
manera silenciosa en el hogar, la calle o la escuela, y se ha
convertido en una práctica común y socialmente
aceptada.
Sin embargo, hasta hace muy poco se le ha puesto el interés
debido al problema, se le ha clasificado y considerado como tal y
ha incrementado la atención en éste, como lo menciona
"El fenómeno de la violencia y el maltrato dentro del
ámbito familiar no es un problema reciente. Los análisis históricos revelan que ha
sido una característica de la vida familiar tolerada,
aceptada desde tiempos remotos. Sin embargo, algunas
décadas atrás, expresiones tales como niños
maltratados, mujeres golpeadas o abuso sexual tal vez
habían sido comprendidos pero no consideradas como
sinónimo de graves problemas
sociales" Corsi (1994), según este autor, la violencia
familiar comenzó a abordarse como problema social
grave a comienzos de los 60, cuando algunos autores describieron
el "síndrome del niño golpeado", redefiniendo los
malos tratos hacia los niños; también el abordaje
periodístico de estos casos, contribuyó a generar
un incremento de la conciencia
pública sobre el problema. También Cortés y
Cantón (1997) mencionan que el abuso infantil ha existido
siempre aunque ha sido durante los últimos 150 años
cuando ha ido emergiendo como un problema social y una
considerable cantidad de instituciones
sociales y legales se han ocupado de él y que en un
principio, este fenómeno no recibió atención
como tal, sino que dentro del esfuerzo por acabar con el problema
de los niños vagabundos e indigentes se encontraron
diversos casos de maltrato infantil.
Berk (1999) señala un aspecto muy importante y decisivo en
la aceptación del problema del maltrato infantil como tal
y señala que este problema es tan viejo como la historia
humana, pero solo recientemente ha habido aceptación
amplia de que el problema existe, investigación centrada en entenderlo, y
programas
dirigidos a ayudar al niño maltratado y a las familias y
quizá este aumento de interés público y
profesional es debido al hecho de que el maltrato infantil es muy
común en grandes naciones industrializadas o desarrolladas
como las no desarrolladas y en vías de desarrollo, es
decir que la incidencia de este problema se ha incrementado tanto
mundialmente que se ha salido del control social.
Esto resaltó claramente cuando Marcovich(1981)
señaló que cada minuto un niño sufría
maltrato físico o verbal por parte de alguno de sus
padres.
Por otro lado, "tanto el maltrato infantil como la violencia
intrafamiliar son fenómenos sociales que han gozado de
aceptación en nuestra cultura, a pesar de que en los
últimos tiempos estas conductas han sido condenadas por
constituir algunas de las formas de violencia más comunes
penetrantes en nuestra sociedad todavía miles de
niños y mujeres sufren de manera permanente actos de
maltrato físico, psicológico y sexual en su propio
hogar. Hasta ahora ha habido una separación
histórica entre la violencia doméstica y el
maltrato infantil, la primera salió a la luz
pública debido al trabajo de las organizaciones de
protección a las mujeres".
La revista
Boletín (1996) en el artículo llamado el castigo
corporal en la niñez: ¿endemia o epidemia?,
afirma que los años sesenta marcan un hito en la historia
referente a la violencia contra los niños, ya que durante
este ese periodo se describió el síndrome del
niño maltratado y se le acuño este nombre y desde
entonces se han multiplicado los trabajos sobre el tema pero a
pesar de las investigaciones
realizadas, aún queda mucho por aclarar sobre la
epidemiología de la violencia contra los niños, sus
causas y sus mecanismos y las medidas más eficaces para
prevenirla. Sin embargo, los conocimientos acumulados hasta ahora
constituyen suficientes bases para la acción y justifican
la formulación de programas de intervención sobre
las bases científicas.
Por tanto, cabe aclarar que este tema en la actualidad ha cobrado
interés pero no el necesario para actuar de manera
participativa, es decir, para implementar nuevos programas de
prevención y ayuda psicológica para padres
así como poner en marcha los ya existentes.
5. Causas del maltrato infantil
Las fuentes
revisadas concuerdan en que el maltrato infantil es un problema
multi factorial, es decir multi causal y multi disciplinario y de
todos ellos, los que aborda el tema exhaustivamente y de manera
más acertada son el II Congreso sobre Maltrato Infantil
(1998) y Cantón y Cortés (1997) quienes determinan
lo siguiente.
Entre las causas principales que generan el maltrato a menores,
se pueden mencionar las siguientes:
6. Formas o prácticas de crianza
El maltrato infantil está relacionado con el
valor social
que se otorga a los niños, las expectativas culturales de
su desarrollo y la importancia que se da al cuidado de los
niños en la familia o en la sociedad (Saucedo, 1995 citado
en González, R.V. y Araiza, G.C. 1998) y esto a su vez se
relaciona con las pautas o formas de crianza y los mitos,
creencias y actitudes que los padres albergan en éstas,
entre ellas están las creencias acerca de la necesidad de
inculcar la disciplina mediante medidas de corrección
físicas o verbales inadecuadas, pues desde tiempos
inmemorables se ha aplicado la cultura del castigo y el miedo
para educar a los hijos y así desarrollar "hombres cabales
y de provecho, también existe la idea de que los hijos son
propiedad de los padres. Gracias a este mito que data
de la época romana, los progenitores creen que gozan de
poder absoluto
sobre sus hijos.
Papalia y Olds (1998), señalan que cuando los niños
son conscientes de su propia persona, su educación puede
ser un reto desconcertante y complejo; los padres de hoy educan a
sus hijos repitiendo los patrones que sus padres les aplicaron y
otros adoptan prácticas muy diferentes a las que
utilizaron con ellos y para ello, estos autores describen tres
clases de estilos de paternidad basándose en Baumrind,
(1971); Baumrind y Black, (1967) y son los siguientes:
Según Baumrind, citado por Papalia y Olds (1998)
el mejor de estos tres estilos de paternidad, en niños de
preescolar es
el de padres democráticos pues dirigen las actividades de
sus hijos en forma racional, prestan atención antes que al
miedo del niño al castigo o a la pérdida de
amor. Aunque
confían en su capacidad para guiar a sus hijos respetan
los intereses, las opiniones y la
personalidad de los niños. Son amorosos, consecuentes,
exigentes y respetuosos de las decisiones independientes de sus
hijos, pero firmes en mantener los estándares y la
voluntad para imponer castigos limitados. Explican las razones
que sustentan las posiciones que adoptan y favorecen el
intercambio de opiniones. Sus hijos, evidentemente se sienten
seguros al
saber que los aman y que esperan de ellos. Estos niños de
preescolar tienden a confiar más en sí mismos y a
controlarse, manifiestan interés por explorar y se
muestran satisfechos. Una investigación reciente
también relaciona la paternidad democrática con
el
aprendizaje. Estudios de andamiaje encontraron que los padres
democráticos son más sensibles para saber cuando
cambiar el nivel de ayuda, y que sus niños lograron
más éxito
en diferentes tareas (Pratt, Kerig, Cowan y Cowan, 1988 citados
por Papalia y Olds, 1996).
Alice Miller (1997), psicóloga suiza, afirma que la mayor
parte de la violencia y el dolor psicológico que se ve en
la actualidad surge de la privación psicológica que
experimentan los niños. Miller concluyó en su
ensayo
titulado Por tu propio bien, que existe la pedagogía negra y que la utilizan gran
cantidad de padres para educar a sus hijos inconscientemente,
como una reacción al daño emocional que ellos
sufrieron en su infancia y concientemente, al creer que ayudan a
sus hijos a ser más competentes y autosuficientes pero al
contrario, esto debilita el auto confianza y la curiosidad del
niño, lo ridiculiza por su falta de competencia y
suprime la expresión de sus sentimientos. Solo al romper
la transmisión de generación en generación
de la pedagogía negra, afirma, los adultos pueden
ayudar a los niños a crecer física y
psicológicamente saludables.
Alice Milller (1997), nos hace referencia de los problemas
principales que lleva implícitos la educación y que de
manera aberrante están justificados y permitidos tanto por
las instituciones como por los padres de familia, a esto le llama
la pedagogía negra.
Esta pedagogía esta llena de creencias y actitudes que
Miller (1997) enumera en el siguiente listado:
Los métodos en
que se ha trasmitido esta educación han sido de
generación en generación, tratando desde tiempos
muy remotos al niño como adulto chiquito, reprimiendo la
espontaneidad vital, construyendo una base de informaciones e
ideas falsas, que darán sustento a sus posteriores
creencias y actitudes.
Las principales informaciones e ideas falsas son:
7. Consecuencias del maltrato infantil
El maltrato infantil trae serias consecuencias tanto en
el individuo como en la como en la sociedad en general, pero
desgraciadamente existen muy pocas investigaciones acerca de este
tema y no obstante, poco o nada se hace en términos de
promoción de la salud mental y de
la detección y la prevención, tratamiento y
rehabilitación de los trastornos emocionales.
Únicamente se atienden las necesidades físicas de
los menores, así mismo, al agresor tampoco se les da un
tratamiento y en este caso sería indispensable llevarlo a
cabo a manera de prevención y de tratamiento más
sin embargo las autoridades de salud públicas pasan
de largo sin reconocerlos como individuos bio-psico-sociales. Por
tanto, la reintegración y adaptación de estas
personas nuevamente a la sociedad la llevan a cabo solos y, la
forma en la que lo hacen no siempre es la más
adecuada.
Por consecuencias entendemos toda serie de alteraciones en el
funcionamiento individual, familiar y social de las
víctimas de maltrato, siendo los aspectos más
conocidos la reproducción del mismo y las alteraciones
en el rendimiento académico, en el ajuste psíquico
individual y en el tipo de relaciones en las que el sujeto
participa (Friederich y Wheeler, 1982; Lamphear, 1986 citado en
Pino y Herruzo, 2000).
Los malos tratos que se llevan a cabo sobre los niños
pueden provocar daño o consecuencias negativas a dos
niveles: somático y psicológico (Martínez,
Roig y De Paúl, 1993; Querol, 1991 cit. en Pino y Herruzo,
2000).
Consecuencias somáticas.
En cuanto a las anteriores consecuencias, sin restar
importancia, no nos compete abordarlas ampliamente, pues la
mayoría de este tipo de casos caen en manos del
médico, entonces en este caso, interesa abordar las
consecuencias psicológicas.
Según Pino y Herruzo (2000), al hablar de consecuencias
psicológicas se refieren a la variedad de comportamientos
que pueden aparecer, sean alterados o como ellos los llaman
"excesos conductuales" y también los retrasos o
"déficits" en ciertos repertorios que se esperarían
en los niños en función de
sus edades respectivas. Estas consecuencias pueden manifestarse a
corto, a mediano y largo plazo, es decir, en la infancia,
adolescencia y
edad adulta. Las consecuencias que estos autores plantean
serían las siguientes:
Consecuencias durante la infancia.
A corto plazo: Incluye los efectos que estos pueden tener sobre
el desarrollo físico del niño en el periodo
comprendido entre los cero y los ocho años de edad, esto
debido a que, según el autor este es el periodo en donde
los cambios más rápidos y drásticos se
producen en el periodo de cero a seis/ocho años.
La principal y secuela que los malos tratos producen en el
desarrollo de los niños es precisamente su retraso que se
nota alrededor de la edad de un año, y ya es muy claro a
los veinticuatro meses.
Las áreas comportamentales que se encuentran más
afectadas en este periodo son las siguientes:
8. Consecuencias durante la edad escolar y la adolescencia.
Pino y Herruzo (2000) han revisado varias
investigaciones y deducen lo siguiente de cada uno de los
siquientes autores.
Cichetti y Olsten (1990) afirman que el maltrato infantil tiene
una serie de efectos en todas las áreas del desarrollo del
niño, lo que le coloca en una situación de alto
riesgo para
desarrollar problemas de conducta y posteriores
psicopatologías. Son diversas las alteraciones
conductuales que se engloban bajo la etiqueta general de conducta
antisocial las más relacionadas con el fenómeno de
los malos tratos. Azar, Barnes y Twentiman (1982) han encontrado
altos niveles de conducta violenta y delitos con uso
de violencia entre delincuentes y jóvenes con alteraciones
psiquiátricas que habían padecido malos tratos.
Engfer y Schnewind (1982) mencionan que el maltrato físico
está relacionado con la aparición de ansiedad e
indefensión y estas reacciones se deben principalmente a
las situaciones de rechazo (maltrato emocional/abandono
emocional), estos niños presentan un comportamiento
agresivo tal vez debido al mismo maltrato, lo cual crea un
círculo vicioso en la relación padres-hijo. Mc Cord
(1983) en un estudio retrospectivo encontró que el 20% de
los niños que habían padecido abandono o maltrato
físico, cuando llegaron a adolescentes
cometieron delitos graves y una vez que estos cometen delitos
ésta conducta suele cronificarse hasta la edad adulta.
También se ha estudiado el Coeficiente Intelectual y su
relación con los malos tratos y los niños con
abandono aparecen con un CI inferior al normal y las niñas
tienen CI infranormal ya sea que sufran maltrato físico o
abandono. Otra consecuencia de los malos tratos es que los
niños acaban adoptando una visión distorsionada de
la realidad, los adolescentes maltratados tienen una idea
distorsionada de la relación padre-hijo y ven a su padre
como perfecto al lado del hijo despreciable, también
suelen tener expectativas poco realistas sobre la conducta de
otros niños y piensan que los niños deben saber
hacer cosas que son poco adecuadas para la edad de
estos.
9. Panorama del maltrato infantil a modo de conclusión
Vivimos en un mundo en el que predomina la violencia. Y no debería extrañarnos que su dominio se inicie en la familia, pues es ahí donde empieza a manifestarse. La mayor parte de las agresiones graves a los niños se da precisamente en el hogar y esto da lugar a que dicho problema del maltrato a los niños se encuentre en personas y circunstancias casi o totalmente fuera de control, este tema se relaciona con el malinterpretado derecho de corrección y de una u otra manera todos debemos hacernos responsables para no seguir incubando en la sociedad ese fenómeno tan desastroso y responsable de diversas anomalías en la misma; pues tanto el maltrato infantil como la violencia intrafamiliar son fenómenos sociales que han gozado de aceptación en nuestra cultura. A pesar de que en los últimos tiempos estas conductas han sido condenadas por constituir algunas de las formas de violencia más comunes y penetrantes en nuestra sociedad, todavía miles de niños sufren maltrato físico, psicológico y sexual en su propio hogar. La familia es y debería considerarse como la institución más compleja y la más importante para nuestra sociedad, más sin embargo lo que sucede dentro de ella puede tener efectos tanto positivos como negativos en cada uno de los individuos que la integran y por tanto un ajuste o desajuste en las relaciones intrafamiliares. Diversos estudios en el tema han demostrado que los padres son los principales autores del maltrato infantil y a pesar de las graves consecuencias que este fenómeno desencadena no se debe calificar a estas personas como pervertidas o anormales, ya que sufren al igual que el niño o la niña agredidos ya que en la mayor parte de los casos éstos desahogan sus propias frustraciones que sus padres les hicieron sufrir de niños en sus hijos y sin darse cuenta de que así es, es decir, es un proceso inconsciente que se convierte en un círculo vicioso y que coincide con la teoría de frustración-agresión. Toda sociedad encuentra los más hondos y sólidos cimientos de su futuro en las generaciones jóvenes, que instruidas en forma adecuada y educadas de manera integral, serán el sustento de una nueva conciencia social y humana que es el único camino hacia el desarrollo y la paz social en México y en todo el mundo.
Autor:
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