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Marginación y desocupación (página 2)

Enviado por justina5



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4. Posibles soluciones

Hay soluciones específicas para resolver el problema del desempleo, a saber:
• Es imprescindible el surgimiento de nuevas políticas que prevengan la exclusión social y favorezcan la reintegración dentro del mercado laboral de los trabajadores despedidos. Una legislación más justa significaría la existencia de un mejor ámbito laboral, lo que llevaría a la desaparición tanto de los subocupados (personas sin un trabajo fijo, de jornada completa) como de los desanimados (individuos que no se preocupan por encontrar un empleo por estar resignados y no creer en su potencial de trabajo).
• Establecer un entorno económico que incite claramente a las empresas a invertir y a crear puestos de trabajo.
• Fomentar la cooperación entre empresas grandes del sector público y privado y empresas medianas y pequeñas para agilizar el intercambio de información. De esta forma, se estaría nivelando al sector empresarial.
• Desarrollar formas tripartitas de diálogo social entre gobiernos y organizaciones de trabajadores y empleadores para apoyar, como tema prioritario de las políticas nacionales, la generación de empleo. La comunicación se podría extender a su vez, hasta las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales), grupos de presión de cada vez mayor importancia y popularidad, a los cuales recién ahora se los está teniendo en cuenta debido a las frecuentes manifestaciones llevadas a cabo contra la globalización injusta (ver Apéndice, p.24-26).
No obstante, consideramos que la crisis tiene una causa más profunda que no yace únicamente en la globalización económica sino que está dada por la decadencia de los valores y la falta de interés de los más poderosos por solidarizarse con los más débiles y de éstos últimos por unirse entre ellos para luchar por hacer valer sus derechos.
Algunas soluciones a este conflicto serían aceptar la globalización de forma parcial, siempre manteniendo la identidad nacional; modificar el sistema mundial en un sentido favorable a un desarrollo más equitativo e igualitario y distanciarse del modelo imperante adoptando la desconexión que significa lograr la autosuficiencia económica.
Es imperativo que resurja el concepto de ‘política’ en sí, ya que éste se vio desplazado por la economía y las finanzas durante los últimos años. Hay que terminar con las posturas extremistas de los gobiernos: por una parte, se sienten impotentes y se resignan a cruzarse de brazos mientras la situación mundial los sobrepasa, retrasándolos en comparación con los demás; por la otra, se consideran conocedores de todo lo que acontece y lo suficientemente aptos como para lidiar con la situación por sí mismos.
Como sostiene Butros-Ghali, Secretario General de la ONU, las posibilidades que poseen los Estados de influir está disminuyendo. Indica que los líderes de los países siguen teniendo la impresión de que disponen de soberanía nacional y de que pueden arreglárselas a nivel nacional con la globalización, cosa que no es así. Se queja de que las ocupaciones diarias apartan a los políticos de la reflexión sobre los problemas a largo plazo.

Töpfer, ministro alemán, también hace su reflexión:
"... nos gusta apartar la vista porque nos da miedo lo dramático de la tarea. Quizá se aparte la vista subconscientemente, porque la cuestión de cómo vamos a resolver todo esto es casi demasiado pesada." (MARTÍN, Hans-Peter, Op.cit., p. 231)
Él también cree que la globalidad de los problemas resultó ser una tarea superflua, un desafío al que sólo se responde cuando no hay otros problemas que atender.
Respecto de la rivalidad economía vs. política, el Estado fracasa ante la anarquía del mercado mundial. La economía devora a
la política. Se teme que surja un Estado controlador como respuesta a la impotencia frente a la economía.
"El mayor problema de nuestra generación consiste en que nuestros éxitos en el plano económico superan de tal modo al éxito en el plano político, que la economía y la política no pueden guardar el paso. Desde el punto de vista económico, el mundo es una unidad integral de acción. Políticamente, ha permanecido fragmentado. Las tensiones entre estos dos desarrollos contrapuestos han desencadenado una serie de conmociones y de quiebras en la vida social de la Humanidad." (MARTÍN, Hans-Peter. Op.cit., p.18-19)
Una solución positiva exigiría una intervención extremadamente fina y precisa de los Estados sobre los mercados para controlar y regular la asignación de las rentas, y sobre los sistemas tributarios para vigilar su distribución y acumulación. El establecimiento de reglas y de mecanismos de control sobre el sistema financiero internacional y el movimiento de divisas, incluyendo una tasa sobre las transacciones financieras internacionales, la eliminación de los paraísos fiscales y la supresión del secreto bancario, son estrategias de gestión opuestas frontalmente a las del neoliberalismo porque implican la no subordinación de lo político a lo económico.
Otra medida para tomar destinada a lograr una mayor igualdad entre los países es la cancelación de las deudas externas, medio de presión que usan los países industrializados para con los Estados pobres. Muchas de las deudas sostenidas por países subdesarrollados son consideradas inmorales e impagables y son fuente de preocupación constante para la población.
Todo lo anteriormente expuesto ayudaría al surgimiento de un nuevo orden mundial caracterizado por una ‘globalización controlada’, que fortalezca la acción pública en pro de la educación, la información de los consumidores y la protección ambiental; elimine los subsidios negativos y reestructure los impuestos de manera de dejar de incentivar el consumo perjudicial para el medio ambiente para incentivar el consumo que promueve el desarrollo humano y fomente la solidaridad y cooperación entre las naciones.
"Nuestra embarazada indiferencia se ha transformado en una diferencia autocomplaciente. Todo interés por la ayuda al desarrollo ha desaparecido. Cada país, parece ser, se preocupa tan sólo de su patio trasero." (MARTÍN, Hans-Peter. Op.cit., p.34-35)
La sociedad civil debe exigir que los gobiernos y las instituciones internacionales asuman un papel activo para controlar,
regular y reencauzar el proceso de globalización, y lograr que se hagan responsables de su efectos sobre la sociedad y el medio ambiente. No hay que aceptar que nadie se haga cargo de las consecuencias perjudiciales que la globalización trae aparejadas por ampararse bajo la excusa de que cualquier intervención en el juego de fuerzas natural del mercado es dañino. El neoliberalismo ciego no asume que el mundo es de todos, pero menos aún que la responsabilidad es de unos más que de otros.

5. Conclusiones

Es evidente que la hipótesis planteada al inicio de este trabajo se vio confirmada, dado que es el fiel reflejo de la situación en la que vivimos actualmente. Sin embargo, como enunciamos anteriormente, nuestro objetivo no se remitía únicamente a la corroboración de la hipótesis. Aspiramos a más.
Dado que el tema nos afecta íntimamente, por tratarse de una realidad de la cual no podemos escapar, decidimos ampliar nuestro campo de estudio con el fin de proponer un nuevo modelo que implique el respeto de los derechos inherentes al ser humano, en un marco de equidad e igualdad.
En busca de un nuevo orden mundial, vale citar la definición dada por el PNUD (Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo) de lo que significa el término ‘desarrollo sostenible’:
"... es el desarrollo que no sólo genera crecimiento económico sino que distribuye equitativamente sus beneficios; que regenera el medio ambiente en vez de destruirlo; que enriquece a la gente en vez de marginarla. Es el desarrollo que da prioridad a los pobres, aumenta sus posibilidades de elección y sus oportunidades y prevé su participación en las decisiones que afectan a sus vidas." (Informe sobre el Desarrollo Humano 1994, p.3)
Es esencial que cuanto más se vea amenazada la cohesión social de las sociedades por la desigualdad material, más se defiendan los derechos democráticos fundamentales y se refuerce la solidaridad social. Como dijo Oscar Wilde: "Hay gente que se preocupa más por el dinero que los pobres: son los ricos." En todas partes hay posibilidades de oponerse a la exclusión de los económicamente débiles e impulsar alternativas al radicalismo del mercado y al desmontaje social. Todos tenemos derecho a colaborar con el diseño del futuro.

Domingo 07 de mayo de 2000
Los Rebeldes De La Globalizacion
Radiografía de una protesta
Las desigualdades del libremercado gestaron un frente opositor tanto internacional cuanto variopinto, unido más por su oposición a las consecuencias de la globalización que por un programa común. Funcionan sobre la base de la horizontalidad, el consenso y la autonomía, y se declaran no violentos.
OLGA VIGLIECA. De la Redacción de Clarín

OBREROS DEL ACERO. Cerca de 35 mil trabajadores metalúrgicos con sus familias protestaron en Seattle el año pasado.
Un fin del milenio debe prenunciar catástrofes. Tal vez por eso -ya no era fácil creer en el fin del mundo- se inventó un cierre del milenio a tono con el air du temps: fue el Y2K. Y mientras la gente miraba los monitores tratando de escudriñar qué forma adquiriría la traición informática -esa hecatombe que demostraría que las invenciones de la tecnociencia eran vulnerables, que las ilusiones de exactitud sistémicas se harían añicos con aviones cayendo como barriletes-, miles de personas se preparaban para ofrecer otro shock de envergadura. No fue la informática la que reveló las imperfecciones de un mundo que se juzgó por un par de décadas- las del 80 y 90- tan poderoso como inmutable. Fueron el sistema global y los funcionarios de los organismos económicos mundiales quienes descubrieron la mañana del 30 de noviembre del 99 en Seattle -una ciudad del Norte de EE.UU., cuna de fenómenos tan dispares como Nirvana y Microsoft- que había concluido la aparente quietud en la que parecían haber entrado los movimientos sociales en esta era de universalización del capitalismo.
Encerrados en los lobbies de los hoteles, llegando tarde a una ceremonia de inauguración que nunca aconteció, los funcionarios que asistían a la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), vieron pasar tras los ventanales de los hoteles un raro carnaval de campesinos, indígenas, estudiantes, ecologistas, hippies envejecidos y hippies tardíos, ambientalistas, rabinos, ligas de consumidores, pastores, sacerdotes, anarquistas, pescadores, gays, lesbianas, defensores de los animales y de los bosques y académicos para expresar que consideran al mundo en exceso desigual. Que la explotación irracional del planeta pone en riesgo la sobrevivencia. Estuvieron, como después se reveló por la prensa, los Sin Tierra de Brasil y los de Sri Lanka junto a estudiantes australianos y trabajadores italianos. Mineros andinos y campesinos japoneses deseosos de cultivar el arroz a la vieja usanza. Punks y hippies del bracete, al lado del profesor Swamy, que estuvo en la cárcel por volar los contaminantes basureros del Kentucky Fried Chicken en Bangalore, India. También hubo rubios obreros canadienses y norteamericanos con pancartas que denunciaban el malvivir y la miseria de los trabajadores del Tercer Mundo. Pedían la condonación de la deuda externa, denunciaban que sus fábricas cierran para trasladarse a latitudes donde los salarios y las condiciones de trabajo siempre van a la baja. Una bandera que, hasta ahora, sólo levantaba un puñado de ONG al estilo del National Labor Committee. A partir de Seattle, las pancartas de la IWW (Industrial Workers Of the World), de los sindicatos canadienses, de los metalúrgicos y los estibadores de Estados Unidos, hasta la apacible AFL-CIO, comenzaron a frecuentar estos actos.

Algo sucedió camino al Foro
Después de Seattle, la cita se ha repetido. Las organizaciones surgidas en 1945 de los Acuerdos de Breton Woods -el FMI, el BM-, artífices del libre mercado, deben sesionar custodiadas por policías atildados como robocop, acosadas por los llamados "globalifóbicos". Para más perplejidad, muchos no rehúsan sentarse a debatir cuando los invitan a compartir las sesiones, como ocurrió en el Foro de Davos. El 1 de Mayo fue otra fecha antiglobal, y si bien destacaron los escándalos en Londres y Alemania, hubo un reguero de "actos anticapitalistas" en muchas ciudades de Europa, Australia, Canadá y Estados Unidos. Una cartel en Nueva York decía: "Obreros y ecologistas, unidos por fin contra el libre comercio y la globalización.
Según las estadísticas de Naciones Unidas y al calor de las políticas neoliberales, un centenar de multinacionales han logrado imponer sus reglas y acaparar el 75,5 por ciento del comercio global. Las ventas de las cinco transnacionales más importantes -General Electric, Ford Motor, Royal Dutch/Shell, General Motors y Exxon- durante 1999 alcanzaron 670 mil 900 millones de dólares. El 44,3 por ciento de ese capital no fue facturado en el país de origen. Granjeros reunidos en Seattle portaban un cartel: "No es la lucha de un país contra otro, es la lucha contra las transnacionales que amenazan la vida".
¿Cómo llegaron al mismo punto geográfico y político sujetos que se miraban si no con recelo, con franca antipatía? El frente entre los trabajadores y los intelectuales críticos de EE.UU. estaba roto desde los días de la invasión a Vietnam. También los ecologistas habían sido acusados de despreciar las fuentes de trabajo, porque no aceptarían trabajar en las centrales nucleares.
El número de organizaciones y su diversidad, su pertenencia a varias redes internacionales vuelve difícil una radiografía cabal. Junto a los ambientalistas debaten los sobrevivientes de Chernobyl o de la catástrofe provocada por la Union Carbide en Bophal, India.
Las redes campesinas son protagónicas y destacan dos. La Vía Campesina, que reúne 69 organizaciones en 37 países. Son "campesinos sin tierra, pequeños y medianos productores, mujeres rurales y pueblos indígenas que luchamos contra la globalización de la economía y el hambre del mundo". Desde su primera reunión -Managua, 1992- proponen una reforma agraria planetaria. En su página web afirman: "A los campesinos y pequeños productores se les niega el acceso a la tierra, el agua, las semillas y los recursos naturales... estamos resueltos a crear economías autónomas rurales que se basen en el respeto a nosotros mismos y derecho a la soberanía alimentaria y el comercio justo. Privatizar y comercializar los recursos genéticos por parte de las compañías privadas y transnacionales debe ser prohibido. El acuerdo del derecho de propiedad intelectual de la OMC es inaceptable. Las comunidades campesinas tienen el derecho de proteger los recursos genéticos incluyendo las semillas que han desarrollado a través de la historia". Exigen que la OMC sea excluida de cualquier negociación sobre producción y comercialización de alimentos.
La Confederation Paysanné Européenne rechaza el ingreso al Viejo Continente de las semillas modificadas por la biotecnología y está en contra de la explotación irracional de la tierra. Las semillas "transgénicas" generan frutos perfectos pero estériles y obligan a comprar otras nuevas a la hora de volver a sembrar. Además, buena parte de la alimentación queda en manos de las multinacionales que las fabrican, como Monsanto o Novartis. La Confederation propone "un intercambio basado en la solidaridad y el comercio equitativo". Las exigencias del librecomercio, dicen, sólo globalizan el hambre.
Aunque muchos de los grupos hacen de la autonomía y la horizontalidad un culto y rechazan los liderazgos, hay un afiliado muy popular de la Confederation. Es José Bové, quien destruyó treinta toneladas de semillas transgénicas de maíz. Condenado a 8 meses de prisión, en su alegato sostuvo que sólo se arrepentía de no haber destruido más y "que el desarme del poder financiero debe convertirse en un interés cívico de primera magnitud si queremos evitar que el mundo se convierta en una jungla donde los predadores impongan su ley". Despertó simpatía hasta en el premier Lionel Jospin.
También intervienen en la guerra contra la desigualdad global entidades que nuclean medios de comunicación, científicos, académicos."OMC; FMI; BM: 50 años es bastante" es una red que propone una modificación radical de esos organismos. Resistencia Alternativa, donde coexisten las Madres de Plaza de Mayo con otros grupos latinoamericanos y defensores de los inmigrantes en Europa como el franco-belga Malgré Tout (a pesar de todo). El presidente de Malgré Tout es un psicoanalista argentino radicado en Francia, Mi guel Benasayag, que explica: "Se trata de construir un futuro social en contrapartida con el liberalismo". También destaca el grupo ATTAC, en el que forman desde Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique, la escritora Viviane Forrester o el músico Manu Chao hasta sindicatos, bancos pequeños, feministas. Reclaman un impuesto sobre todo tráfico del capital financiero y que se use en beneficio de los pobres: más de 50 eurodiputados los apoyan. En 1999, ATTAC inauguró su filial argentina.
Todos se jactan de no tener secretos: las reuniones son públicas y los acuerdos, por consenso. Antes de cada acto, millones de e-mail cruzan el espacio virtual afinando acuerdos. Para escapar del sexismo en el lenguaje, sustituyen la a o la o que subraya el género por la neutra arroba. Nosotr@s, trabajador@s, ecologist@s. Acción Global de los Pueblos (AGP), unas de las coaliciones más numerosas, se fundó en 1994, en Génova. En agosto del 99, en Karnakata, India, pactaron la estrategia para Seattle. Las conclusiones están en Internet: "Rechazamos todas las formas y sistemas de dominación y discriminación, entre otros el patriarcado, el racismo y el fundamentalismo religioso de todos los credos. Abrazamos la dignidad completa de todos los seres humanos." Y definen: "La nueva estrategia para concentrar poder y riqueza y para neutralizar la resistencia popular se denominan globalización económica y libre comercio. Sólo enmascaran la pobreza, la miseria y la destrucción ecológica". AGP acordó en Karnakata "un acuerdo básico para crear una base de confianza y saber lo que podemos esperar de l@s otr@s: no usaremos violencia, física o verbal, hacia ninguna persona. No poseeremos armas de ningún tipo. No traeremos ni usaremos alcohol o drogas ilegales. No destruiremos propiedad." Estas pautas debieron incomodar a más de uno. Pero fueron respetadas.
En Seattle se prefijó hasta quiénes podían reservar unos días para estar presos y quiénes no, en el contexto de una política de "atiborramiento de las prisiones", considerada útil para evitar los chivos expiatorios y obtener la rápida liberación de los detenidos. Semanas antes, la Red de Acción Directa capacitó a miles de personas en técnicas de no violencia: un curso sobre cómo mantener la calma en situaciones de tensión, cómo enfrentar la brutalidad y tomar decisiones colectivas. Se escenificaron situaciones reales y se impartieron nociones de historia y filosofía de la no violencia.
Starhawk, una escritora feminista integrante de la Red de Acción Directa, explica: "La policía no estaba preparada para afrontar la no violencia. Supongo que nuestro modelo de organización y de toma de decisiones era tan ajeno a su imagen de lo que constituye el liderazgo, que literalmente no podían ver lo que ocurría frente a ellos. Cuando los autoritarios piensan en liderazgo visualizan a una persona, generalmente hombre, o un pequeño grupo que le dicta a los demás lo que tienen que hacer." Los disconformes del mundo global irrumpieron con espectacularidad, renovando una intensidad política olvidada. Sus prácticas, además, parecen más fluidas y respetuosas de las diferencias y la subjetividad que otras que las precedieron. Por ahora, parecen ser homogéneas. Nadie les podrá negar el mérito de haber encendido viejos fuegos.

Colaboró Héctor Pavón.
• MARTIN, Hans-Peter; SCHUMANN, Harold. La trampa de la globalización. El ataque contra la democracia y el bienestar. Trad: Carlos Fortea. 1era. ed. México: Taurus, 1999. 319 p.
• RIFKIN, Jeremy. El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era. Trad: Guillermo Sánchez. 5ta. ed. Buenos Aires: Paidós Estado y Sociedad, 1999. 400 p.
• ROJAS, Enrique. El hombre light (una vida sin valores). 8va. ed. (Fin de siglo). Buenos Aires: Temas de hoy, 1995. 186 p.
• TEUBAL, Miguel. Globalización y expansión agroindustrial. Buenos Aires: Corregidor (Economía, política y sociedad), 1984. 271 p.
• Aportación de Miguel Ángel Sánchez, Secretario General de Justicia y Paz, presentada en el seminario internacional: ‘La solidaridad frente a la exclusión. Cuarenta años trabajando por el desarrollo’ en Madrid, el 22 y 23 de octubre de 1999: http://www.nodo50.org/juspax/derechos.htm
• Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, Subcomisión de Prevención de Discriminaciones y Protección a las Minorías, 46° período de sesiones, Tema 8 del programa provisional: http://www.unhchr.ch/Huridocda/Huridoca.nsf/TestFrame/428f61cd46753b718025673500594c2e?Opendocument
• Declaración Internacional Conjunta de ONGs para UNCTAD IX: http://www.revistadelsur.org.uy/revista.058/Tapa2.html
• ‘Desarrollo social y económico para luchar contra la exclusión’, por Eduardo Rojo Torrecilla: http://www.lafactoriaweb.com/articulos/rojo1.htm
Dinámica Sistémica Neoliberal, una Dinámica de crisis, por Jacob Goransky: http://www.postseattle.org/contributions/Espagnol/goranski.htm
• ‘El derecho ciudadano a la Renta Básica’, por José Iglesias Fernández: http://www.rentabasica.net/Capitalismo,marginacion,pobreza.html
• ‘La exclusión social en el mundo’, por Simón Espinoza: http://www.movimientos.org/grito/show_text.php3?key=54
• Organización Internacional del Trabajo CINTERFOR: http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/youth/doc/not/libro71/
• Resoluciones del 37° Congreso Confederal de UGT (llevado a cabo en abril de 1998) relativas a la globalización: http://www.ugt.es/globalizacion/37con.htm
• http://www.altillo.com/monografías/index.asp
• http://www.angelfire.com/sk2/guineaecuatorial/africae.htm

 

 

 

Autor:


Botto Justina, Fenoglio Magdalena, Moulia Lourdes

Partes: 1, 2


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