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Desastres Naturales (página 2)

Enviado por edu.mejia



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VULNERABILIDAD A LOS DESASTRES

Factores que la determinan,relacion con el desarrollo sostenible de las sociedades

La vulnerabilidad puede comprenderse como aquel conjunto de condiciones a partir de las cuales una comunidad está o queda expuesta al peligro de resultar afectada por una amenaza, sea de tipo natural, antrópico o socio-natural.

Este concepto, al igual que los demás que se manejan en la gestión del riesgo, es relativo por lo que toma dimensiones y niveles de análisis distintos según sean las condiciones particulares de cada comunidad. Así, por ejemplo, en comunidades radicadas en una región altamente sísmica, las edificaciones más vulnerables a la amenaza de un terremoto o sismo fuerte, serán aquellas cuya construcción no sea antisísmica; paralelamente, las estructuras más seguras (o menos vulnerables) serán las que sí cuentan con ese criterio de construcción, además de lo antes mencionado este aspecto comprende la capacidad de una comunidad para recuperarse de los efectos de un desastre.

La vulnerabilidad entendida como debilidad frente a las amenazas y como incapacidad de recuperación después de que ha ocurrido un no sólo depende de la vecindad física de las poblaciones a las fuentes de las amenazas, sino de otros múltiples factores de distinta índole, todos presentes en las comunidades. Así pues podemos hablar de una serie de factores los cuales juegan un papel determinante en la mitigación de daños respecto a estos desastres, así pues en el caso especifico de América Latina. Ratick, desglosó así los componentes de la vulnerabilidad en los siguientes:

  • Exposición: la intersección de la actividad humana el uso del suelo y el medio ambiente construido con los patrones de amenaza
  • Resistencia: la capacidad de una sociedad y el medio ambiente construido a resistir el impacto de los eventos amenazantes
  • Resilencia: la capacidad de una sociedad de recuperarse después del impacto
  • Recuperación: la capacidad de una sociedad de reconstruir después de un desastre
  • Aprendizaje: la capacidad de una sociedad de aprender de los desastres ocurridos
  • Adaptación: la capacidad de una sociedad de cambiar sus patrones de conducta a raíz de la ocurrencia de desastres

Considerando estas características que permiten integrar una serie de factores en el análisis, es que puede hablarse de la existencia de una vulnerabilidad global, la que refiere a un proceso complejo, dinámico y cambiante que determina la probabilidad de que una comunidad quede expuesta o no a la ocurrencia e impacto de un desastre, o que tenga más o menos posibilidades de recuperación. Según Wilches-Chaux, la vulnerabilidad global está integrada, por diferentes tipos de vulnerabilidades específicas: la física, económica, social, política, técnica, ideológica, cultural, educativa, ecológica y la institucional, en el caso de América Latina estos aspecto toma mayor relevancia pues estos son los que determinar en gran manera que realmente los sistemas de protección establecidos sean promovidos y desarrollados, dicho desarrollo esta ínfimamente relacionado en la región con el mantenimiento de un índice estable de crecimiento económico así pues Wilches-Chaux menciona los siguiente aspecto que desarrollan a su vez tipos diferentes de vulnerabilidades planteadas en áreas especifica.

  • Vulnerabilidad física o geológica.

Se relaciona con la ubicación geológica de grandes o pequeños asentamientos en zonas de riesgo físico (faldas de volcanes, zonas de inundación de ríos, zonas de deslizamientos, etc) y las calidades y condiciones técnicas materiales de ocupación o .aprovechamiento del ambiente y sus recursos que está a disposición de estos contingentes de población. América Latina y el Caribe representan una sexta parte de la superficie terrestre, con una extensión de 11.263 kilómetros desde el Cabo de Hornos hasta la frontera sur de los Estados Unidos.

Las montañas son la principal característica geográfica de la Región, ya que geológicamente son importantes fuentes de riqueza y la vez causantes de desastres. Los Andes y las montañas del Caribe y América Central se asientan en las áreas de interacción de las placas tectónicas más importantes, una característica que determina la alta sismicidad de la Región. Al sur, los Andes emergen desde la Antártida para formar una de las cadenas montañosas más altas del mundo, sólo superada por los Himalayas. En esta cordillera se encuentra el Monte Aconcagua, en la frontera entre Chile y Argentina que, con 6.959 metros de altura, constituye el pico de origen volcánico más alto del Hemisferio Occidental. En Bolivia y en el sur del Perú, los Andes se bifurcan y encierran los valles y mesetas conocidas como el Altiplano. En Ecuador dan origen a dos cordilleras, que se dividen en tres a su paso por Colombia, una de las cuales continúa hacia el este, hasta Venezuela. Las montañas del Caribe y de América Central y del Sur son geológicamente jóvenes y tienen gran cantidad de volcanes. En Ecuador, por ejemplo, la meseta central está rodeada por más de dos docenas de volcanes. El suelo de origen volcánico de esta región, muy fértil, propicia un alto rendimiento agrícola.

La ubicación de los Andes cerca de la costa pacífica asegura que los ríos más largos de América del Sur fluyan hacia el Atlántico y el Caribe, y que las lluvias se concentren en las tierras bajas de la parte este. Los ríos Amazonas, Orinoco, Paraná, Paraguay y de la Plata juntos drenan más del 60% de las aguas del Continente. La cuenca del Amazonas es la más grande del planeta, con un área de aproximadamente 7.500.000 kilómetros cuadrados. En la época lluviosa se presentan severas inundaciones en zonas ribereñas eminentemente agrícolas y en importantes centros urbanos.

Las llanuras costeras con climas cálidos y húmedos bordean tanto el Caribe como las costas del Pacífico en América Central, pero la mayor parte del Istmo es montañoso, y el 80% de la población vive en las zonas altas. México está situado en una alta y árida meseta central rodeada por dos cordilleras. América Latina posee casi el 60% de los bosques tropicales del mundo.

Pero también el nivel de deforestación es él más alto del mundo en desarrollo, ya que cada año se pierde aproximadamente el 1,3% de los bosques existentes. Al inicio de la década estimaba que un 12% de los bosques amazónicos habían sido cortados para explotación maderera y minera, y con el fin de incrementar las áreas destinadas a agricultura. Esta explotación pone en peligro la biodiversidad de la región, genera pérdidas de los suelos, aumenta la amenaza de deslizamientos y la sedimentación de cauces, fenómenos que generan grandes preocupaciones para los planificadores de la Región. Lamentablemente, las ganancias económicas a corto plazo aún prevalecen sobre las consideraciones ambientales a largo plazo. Las islas del Caribe forman un amplio arco que se extiende a lo largo de aproximadamente 4.000 kilómetros desde la Florida (EUA) en el norte, hasta Venezuela en el sur. El tamaño de las islas varía en forma considerable: Cuba, por ejemplo, tiene 111.000 kilómetros cuadrados y más de 10 millones de habitantes, mientras que Anguila posee menos de 350 kilómetros cuadrados y unos 9.000 residentes. Aunque las islas comparten muchas características comunes, existe cierta diversidad geográfica, desde regiones con una flora exuberante y áreas aptas para la agricultura, hasta improductivas volcánicas y coralinas.

El clima y la precipitación son muy variables en América Latina y el Caribe. En la cuenca del Orinoco en Colombia y Venezuela, en los altiplanos brasileños y en parte del Ecuador occidental se encuentran áreas de sabana, con estaciones húmedas y secas bien diferenciadas. En cambio, amplios sectores de Argentina, Chile, Paraguay y el sur de Brasil tienen climas más templados, con fluctuaciones más grandes en las temperaturas. La precipitación anual en la Región varía entre 1.000 y 2.000 milímetros. En la Región se encuentra uno de los desiertos más secos del mundo: el Atacama, en la costa de Chile, aunque Argentina, Bolivia, Brasil, México y Perú también cuentan con grandes áreas de tierras áridas y desérticas.

Las islas del Caribe comparten el clima tropical de la costa Atlántica del Istmo Centroamericano. Al nivel del mar, el clima es relativamente constante, aunque cambia según las diferentes elevaciones. Las precipitaciones presentan grandes variaciones, dependiendo de la topografía de cada isla. Las islas montañosas reciben una gran cantidad de lluvia, mientras que las islas llanas de origen coralino, como Antigua y Barbuda, Curaçao y la Islas Turcas y Caicos, son áridas.

Las condiciones geológicas y climáticas de América Latina y específicamente de Centroamérica y el Caribe hace de ella una zona propensa en extremo a los desastres sísmicos, hidrológicos ( Huracanes ) y de tipo volcánico dada su amplia condición montañosa, además las condiciones de explotación de los recursos naturales aceleran el desgaste de los mismo provocando así pues alto nivel de peligrosidad de concurrencia de desastres de tipo socio-natural en la región,

  • Vulnerabilidad económica

Sin duda, la condición de pobreza aumenta el riesgo y la magnitud de un desastre. Además de la ausencia de recursos económicos, este tipo de vulnerabilidad tiene que ver con la mala utilización de los recursos disponibles para una correcta gestión del riesgo, entre ellos la dependencia económica nacional, la ausencia de presupuestos públicos que prevean los gastos por el ciclo de los desastres, la poca diversificación productiva de las economías de la región, entre otros.

Sobre esto el El Banco Mundial ha adoptado el producto nacional bruto (PNB) como parámetro para clasificar la economías de los países y distinguir los diferentes niveles del desarrollo económico. Sin embargo, las estadísticas sobre el PNB pueden conducir a conclusiones erróneas

en el caso de América Latina y el Caribe, ya que ocultan el problema fundamental de la distribución desigual de la riqueza.

Todavía, en algunos países de la Región, la riqueza y el poder político continúan en manos de unos pocos y el capital se invierte en el exterior y no en la economía nacional.

Hasta fines de la década de los años setenta, las economías de la mayoría de los países de la Región alcanzaron un crecimiento sostenido, aunque esto no siempre se tradujo en una mejoría de los indicadores sociales. Tal es el caso de Brasil, la economía más fuerte de América Latina que, aunque entre 1961 y 1979 duplicó su producto per cápita, tuvo logros más modestos en la reducción del analfabetismo y de la mortalidad infantil que las logradas por Chile, Cuba, Jamaica y Uruguay, donde se registró un crecimiento económico más bajo. Los indicadores socioeconómicos y la clasificación por "índice de desarrollo humano", preparada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para indicar niveles de ingreso, esperanza de vida y educación. Este índice muestra que algunos países pueden tener niveles de ingreso similares y diferentes niveles de desarrollo humano, lo cual es un indicador de la inversión realizada en la educación y la salud de una población.

Durante la recesión global de los años ochenta, la mayoría de los países de la Región fueron afectados por una crisis en sus economías y en sus sistemas políticos que provocó una disminución progresiva de su participación en los mercados internacionales y en la inversión

productiva. Las políticas de ajuste estructural se aplicaron con un enorme costo social, profundizando la inequidad social y económica al afectar a los sectores más pobres de la población e inclusive contribuyendo al deterioro de las condiciones de vida de la clase media. Un efecto muy visible de la crisis ha sido el deterioro de los servicios públicos, particularmente en los sectores de salud y educación y, en general, en la calidad de vida de los estratos menos protegidos.

  • Vulnerabilidad social:

Está relacionada con el conjunto de relaciones sociales, formas de organización, y conductas individuales y colectivas que favorecen una mayor exposición frente a una amenaza, tales como el grado de organización y cohesión interna de comunidades bajo riesgo, vulnerabilidad que se convierte en una incapacidad para prevenir, mitigar o responder a una situación de desastre.

Actualmente América Latina y el Caribe tienen una población de 450 millones de habitantes y, de acuerdo con las proyecciones de Naciones Unidas, para 1995 la población total de la Región alcanzará los 482 millones, constituyendo el 61% del total de la población del Hemisferio Occidental. Para el año 2025, la población rondará los 650 millones

Los países en desarrollo han tenido, históricamente, niveles altos tanto de natalidad como de mortalidad, lo que mantuvo el crecimiento de la población en niveles relativamente bajos. Pero en los últimos 40 años, los avances en los servicios de salud, saneamiento y educación han contribuido a reducir la mortalidad de infantes y niños, y por ende a un aumento en la población. En América Latina, el índice de crecimiento disminuyó del 3% en que se encontraba en la década de los años cincuenta, al 2,1% en 1994, aunque una gran parte de la población

tiene menos de 15 años, y las mujeres jóvenes ya están alcanzando la edad

reproductiva, por lo que no se espera que la actual tasa de crecimiento se reduzca sustancialmente hasta el año 2020.

Los 10 países más poblados del Continente Americano incluyendo el norte (Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú y Venezuela) constituyen el 89% de la población total del Hemisferio Occidental. Con la excepción de Argentina, Brasil y Canadá, esta población se encuentra en las regiones más vulnerables a desastres naturales de Origen tectónico.

América Latina y el Caribe han pasado por un proceso de urbanización acelerada en las últimas décadas. El 75% de la población se concentra en las ciudades, con lo que la Región sobrepasa al resto del mundo en desarrollo en lo referente a niveles de urbanización

De particular preocupación para los gobiernos es el continuo crecimiento, en

número y tamaño, de las denominadas megaciudades (ciudades con más de 5 millones de habitantes). La infraestructura de servicios de estas ciudades resulta inadecuada, y los recursos necesarios para hacer frente a la creciente demanda son limitados. Para el año 2000, se estima que México D.F. será la ciudad más grande del mundo, con más de 26 millones de habitantes; São Paulo (Brasil) tendrá 24 millones; Río de Janeiro (Brasil), 13 millones; y Lima (Perú), más de 8 millones. Otras ciudades con crecimiento acelerado son Santa fe de Bogotá (Colombia) y Santiago (Chile).

Se estima que más de la mitad de los residentes urbanos de las grandes ciudades de América Latina viven en condiciones de pobreza. Para el año 2000, aproximadamente el 90% de la población pobre de esta Región vivirá en áreas urbanas. Los residentes de esos cinturones de pobreza tienen ingresos muy bajos, educación limitada, una dieta insuficiente y viven en condiciones antihigiénicas de hacinamiento. El agua potable, la disposición de los residuos sólidos, las viviendas y el transporte son particularmente deficientes en las áreas urbanas marginales. Los residentes de las ciudades están expuestos a niveles de contaminación en aumento, pero los más pobres viven en la periferia, donde generalmente se ubican las fábricas y la protección ambiental es mínima. La construcción deficiente y la naturaleza espontánea de estos asentamientos los hace particularmente vulnerables a los efectos de deslizamientos e inundaciones. La estructura social de las zonas rurales se puede perder en el proceso de migración, y la inestabilidad se convierte así en otro riesgo para la gente que vive en los asentamientos urbanos.

El peso de la pobreza recae con mayor fuerza sobre ciertos grupos. Por ejemplo, la población indígena, cuyo número alcanza los 30 millones en América Central y del Sur, representa una parte significativa de la población rural pobre y de la creciente población urbana pobre.

De todos los grupos, ellos son quienes tienen menos acceso a la educación, los servicios de salud y las oportunidades de progresar económicamente. En general, las mujeres son las menos favorecidas ya que, en los hogares de menos recursos, con frecuencia soportan una carga de trabajo mayor que la de los hombres y tienen un nivel de educación más bajo y menos acceso a actividades remuneradas. También los niños sufren la pobreza en forma desmedida, y la calidad futura de sus vidas peligra a causa de los deficientes niveles de nutrición, salud y educación.

La densidad poblacional es uno de los factores que determina la severidad de un desastre. En general, la relación entre territorio y densidad de población es bastante favorable en América Latina; África tiene una densidad comparable a la de América Latina (un promedio de 21 habitantes por kilómetro cuadrado), pero el promedio es casi seis veces más alto en Asia. Sin embargo, las cifras para América Latina reflejan el promedio nacional, y por lo tanto ocultan diferencias en densidad dentro de los países. Por ejemplo, en las áreas rurales de Argentina y Chile la densidad no es muy alta (13 y 18 habitantes por kilómetro cuadrado, respectivamente), pero el 85% de la población se concentra en las áreas urbanas. Entre los países industrializados más poblados, Japón tiene 326 habitantes por kilómetro cuadrado, y Holanda, 433. Barbados es una de las islas más pequeñas del Caribe, y tiene una densidad excesiva de 600 habitantes por kilómetro cuadrado, similar a la de Puerto Rico. El Salvador, era hasta 1994 el país más densamente poblado en América Latina, tiene unos 257 habitantes por kilómetro cuadrado.

La migración por razones económicas desde América Latina y el Caribe hacia los Estados Unidos y Canadá es común en la Región. Por la misma razón, entre países vecinos también se presentan migraciones temporales o permanentes. En el Caribe, son comunes los movimientos asociados cosecha de azúcar, la industria turística y los enlaces familiares. El impacto de la emigración en los países del Caribe es fuerte. Por ejemplo, se estima que a mediados de la década de los ochenta, la mitad de los ciudadanos jamaiquinos vivían fuera de su país.

Uno de los grandes problemas de los años 80 y aún vigente hoy día, es la situación de los refugiados que huyen de la violencia social en sus países. Se ha estimado que durante el período más violento, entre un 7 y un 10% de la población centroamericana fue desplazada o forzada a emigrar, la mayoría de ellos como indocumentados. La crisis reciente en Haití ha actuado como catalizador para otra ola de migración indocumentada.

Otro aspecto a tomar en cuenta dentro de esta temática es el aspecto productivo de cada región; la región cuenta con extensas tierras fértiles, como la pampa de Argentina, en las que se generan abundantes productos agrícolas y ganaderos de alta calidad. Casi un 9% de la tierra fértil de América Latina está cultivada, y el 28% se utiliza como pastizales para la ganadería. Una cuarta parte de la fuerza laboral se concentra en el sector agrícola. Si bien muchos agricultores producen sólo para la subsistencia, también se registra una producción comercial importante de cultivos como el azúcar, el banano, los cítricos y los cereales. Además, la Región cuenta con yacimientos de minerales, particularmente de cobre (Chile y Perú poseen una cuarta parte de la reserva mundial), estaño (Bolivia es el primer productor del Continente), hierro, plata, oro, y minerales preciosos y semi preciosos en Brasil, Colombia y Perú.

Finalmente, las reservas petroleras de la Región sólo son superadas por las del Medio Oriente. Los recursos naturales de las islas caribeñas son más limitados. Jamaica, Haití, Guyana y la República Dominicana Lamentablemente, pese a su enorme potencial de desarrollo, las economías de América Latina y el Caribe son frágiles por su dependencia de la exportación de un número limitado de productos agrícolas o minerales, como algodón, café, azúcar y cobre, condicionados a las fluctuaciones de los precios del mercado internacional.

  • Vulnerabilidad ecológica:

Delata la forma adecuada o no de cómo una comunidad explota los elementos de su entorno , debilitándose a sí misma y debilitando al ecosistema para absorber los traumatismos ocasionados. En general, la vulnerabilidad ecológica muestra como los modelos de desarrollo siguen divorciados del medio ambiente y a diferencia de una relación de convivencia, lo que prevalece son prácticas de dominación sobre éste, lo que conduce irremediablemente a la alteración, vulnerabilización y destrucción de los ecosistemas. A nivel mundial, el más dramático ejemplo de cómo el modelo de desarrollo industrial ha incrementado la vulnerabilidad de la especie humana frente a fenómenos "normales" de nuestro planeta, es la destrucción de la capa de ozono que convierte a los rayos ultravioletas procedentes del Sol en peligrosa amenaza

  • Vulnerabilidad política:

Se relaciona directamente, en el marco de una amenaza y desastre, con el nivel de autonomía en la toma de decisión y capacidad de gestión y negociación sobre estas decisiones frente actores externos (como pueden ser el gobierno, la cooperación internacional, las instituciones gubernamentales o los medios de comunicación). Este especial tipo de vulnerabilidad también evidencia la incapacidad de las comunidades para idear y presentar propuestas y alternativas propias para reducir los niveles de dependencia de las decisiones de los actores externos mencionados.

El proceso democrático de la Región se vio reforzado en los años noventa, y la mayoría de los regímenes autoritarios fueron reemplazados, particularmente en

Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. El derrocamiento del Presiden-te Constitucional de Haití en septiembre de 1991, seguido por la disolución del Congreso peruano en marzo de 1992, y las insurgencias militares en Venezuela en ese mismo año, hicieron temer el regreso de los regímenes de facto del pasado. Las islas caribeñas tampoco escaparon a la violencia política, como la revuelta civil en Trinidad en 1990 y durante los procesos electorales en San Vicente y las Granadinas y Saint Kitts y Nevis. Sin embargo, la forma en que se enfrentaron los conflictos políticos de Brasil, Guatemala y Venezuela reforzaron la esperanza de resolver las crisis futuras mediante el ejercicio de los principios democráticos.

La década de los años ochenta fue un período violento y turbulento en Centroamérica, y debido a ello cientos de miles de personas murieron o fueron desplazadas por causa de conflictos armados en El Salvador y Nicaragua, y los serios disturbios civiles en Guatemala. A pesar que la situación en estos países aún es frágil, se ha alcanzado cierta estabilidad política, y se ha progresado en los esfuerzos por recuperar el nivel económico perdido durante ese decenio.

Los procesos de integración política y económica que se han dado en otras regiones, en particular en Europa, han incentivado a los países de América Latina y el Caribe a promover organizaciones de carácter subregional, basadas en la cooperación económica Estos organismos han tenido diversos grados de éxito, dependiendo de la solvencia y del desarrollo de los países participantes. El comercio entre los miembros representa sólo una pequeña porción del comercio exterior de la Región, y la recesión a nivel mundial ha repercutido en este intercambio intrarregional. La integración tiene una gran relevancia por la cercanía cultural y porque, en el contexto de los desastres, los países vecinos comparten patrones similares de amenazas y vulnerabilidad. El objetivo de estas organizaciones ha sido estimular el crecimiento económico paralelamente al reforzamiento de las identidades políticas, mediante la generación de mecanismos de cooperación financiera, el respaldo al desarrollo técnico, científico y cultural, y, en algunos casos, la promoción del apoyo mutuo entre los países miembros en la reducción de desastres tal como el caso de Centroamérica con la creación del CEPREDENAC.

  • Vulnerabilidad ideológica:

Los seres humanos manejan ideas preestablecidas sobre los fenómenos de la naturaleza y su relación con la comunidad. Dichas concepciones determinan en muy buena medida la forma y capacidad para hacer frente a las amenazas y sobreponerse a ellas. La vulnerabilidad ideológica evidencia todas aquellas ideas o fantasías individuales y colectivas con las que los seres humanos rodean los desastres, tales como las idea del "castigo divino", el fatalismo, la pasividad; limitando la capacidad de actuar adecuadamente frente a los riesgos.

  • Vulnerabilidad cultural y vulnerabilidad educativa.

La vulnerabilidad cultural alude a la forma de cómo las personas construyen su identidad individual y colectiva y el sentido de pertenencia frente a sus comunidades y los ecosistemas donde están ubicadas. Tómese en cuenta, aquí, todos aquellos manejos inadecuados que hacen diferentes actores (entre ellos los medios de comunicación colectiva) que desafortunadamente contribuyen a internalizar imágenes estereotipadas sobre el medio y los desastres potenciales o reales.

La vulnerabilidad educativa pues se refiere directamente a la calidad de educación, que en materia de desastres, manejan las comunidades sobre los contenidos conceptuales, métodos y prácticas de vida, para prepararse adecuadamente (a nivel individual, familiar y comunitario) y enfrentar o interactuar con situaciones de desastre. Lamentablemente, la historia y la experiencia muestran cómo en la mayoría de los países, no existen una política educativa instruyan correctamente y sistemáticamente sobre el medio en el que viven sus pobladores.

Pese a que en los países de América Latina y el Caribe aún persisten graves problemas de salud, la esperanza de vida es más larga y la tasa de mortalidad infantil más baja que en cualquier otra región en desarrollo. Se han logrado importantes adelantos en la reducción de la mortalidad infantil en todo el mundo, hasta lograr que los índices hayan descendido en un tercio en todos los países en desarrollo durante los últimos 30 años. Sin embargo, millones de niños continúan muriendo de enfermedades inmuno prevenibles, y no tienen acceso al agua potable ni a una nutrición adecuada.

En África, aproximadamente 175 de cada 1.000 niños mueren antes de alcanzar los cinco años; en América Latina esta cifra llega a 60 por cada 1.000 y en el Caribe de habla inglesa es menor a 30 por cada 1.000. En las naciones industrializadas este indicador se estima en 15 muertes por cada 1.000 niños. La disminución en las tasas de mortalidad de infantes y de niños en la Región se debe en gran parte a los logros en materia de atención primaria de salud.

Si bien los avances son impresionantes, todavía hay retos que superar. En las áreas urbanas hay una concentración relativamente alta de hospitales y de personal de salud. Sin embargo, muchas de estas instalaciones son obsoletas o reciben un mantenimiento insuficiente, al igual que los servicios de agua, luz y transporte, que son antiguos y sobrecargados, lo que progresivamente los convierte en más vulnerables a los efectos de los desastres naturales. Los datos disponibles en 1988 mostraron que un promedio de 88% de la población urbana de América Latina y del Caribe tenía acceso al agua potable, y un 80% a los servicios de alcantarillado e instalaciones sanitarias. En zonas rurales estas cifras alcanzaron el 55% y 32%, respectivamente. Esta cobertura varía en forma considerable de un país a otro, y en los menos desarrollados, el 50% de la población o menos tiene acceso al agua potable, y menos del 30% tiene servicios sanitarios. A pesar de los avances significativos que se han logrado en las últimas tres décadas el mantenimiento de los servicios de agua y saneamiento ha bajado de calidad junto con otros servicios, como resultado del limitado capital para invertir en infraestructura. Estudios realizados en el Perú, por ejemplo, demostraron que el 30% de los sistemas rurales de abastecimiento de agua estaban total o parcialmente dañados al cabo de cinco años de haber sido construidos. La difícil situación económica y el deterioro de los servicios básicos propiciaron la propagación y permanencia del cólera en la Región. El acceso a la educación varía ampliamente por país y grupo económico, pero en general, la Región está al mismo nivel —o aun por encima— que los promedios internacionales. En los últimos 30 años se han hecho avances importantes en muchos países. Por ejemplo, Uruguay duplicó las matrículas para educación secundaria entre 1960 y 1986, y en México éstas han sido 12 veces más altas al cabo del mismo período. No obstante, a pesar del rápido crecimiento de la educación, las desigualdades en el ingreso y la movilidad social, problemas que la educación debería corregir, continúan creciendo. Las oportunidades de recibir una educación están determinadas por la clase económica y social. Los niveles de analfabetismo sobrepasan el 40% en los países más pobres, y la población indígena se ve limitada en el acceso a la educación.

Mientras que algunos países han dedicado sus recursos a la erradicación del analfabetismo, otros han dado mucha importancia a mejorar la educación universitaria, lo que ha resultado en un gran número de profesionales muy bien formados. Sin embargo, en algunos países las posibilidades de obtener un empleo son reducidas para los profesionales recién graduados.

Un ejemplo de este exceso de profesionales se ha hecho palpable en el sector de la salud. Para suplir la necesidad de médicos para los programas de atención primaria, algunos gobiernos estimularon el incremento de las matrículas en las escuelas de medicina. Como resultado, América Latina y el Caribe tienen la tasa más alta en el mundo de médicos, pero la más baja de enfermeras y matronas en relación con los médicos. En México, por ejemplo, entre 1970 y 1980 la matrícula en escuelas de medicina aumentó de 29.000 a 93.000. Un estudio de los niveles de ocupación de los médicos en las ciudades mexicanas más importantes mostró que 7% estaban desempleados, 11% trabajaban en áreas no relacionadas con la medicina y 11% tenían trabajos en medicina con muy baja remuneración o atendiendo a muy pocos pacientes.

  • Vulnerabilidad institucional:

Referente todos aquellos obstáculos formales (obsolescencia y rigidez institucionales, burocracia, politización, corrupción de los servicios públicos, etc, impiden una adecuada adaptación de la comunidad respecto a su realidad cambiante y una rápida respuesta en caso de desastre.

  • Vulnerabilidad técnica

Hace referencia a las inadecuadas técnicas de construcción de edificios e infraestructura básica en zonas de riesgo.

Es importante señalar que a pesar de ser tratados como ámbitos separados cada uno de esto tipos de vulnerabilidad actúa en conjunto con las demás, se interrelacionan a la hora de ver realmente el grado de vulnerabilidad y capacidad de reacción que posee determinada región.

Esto no lleva a decir que en verdad los conceptos de vulnerabilidad y capacidad de acción están dentro de una misma esfera, no se trata de dimensiones que operan en planos diferentes, sin relación directa posible, como aparece en algunas propuestas. Por el contrario, la vulnerabilidad puede entenderse como lo que le falta a una comunidad para tener una capacidad total para evitar el desastre.

Esta perspectiva nos permite captar directamente la importancia de incrementar las capacidades reales de una comunidad para disminuir su riesgo, porque cuanto mayor sea ese factor la vulnerabilidad tenderá a disminuir. En una situación ideal se lograría un valor próximo a cero, lo que supondría la tendencia a la eliminación del riesgo. La implementación de sistemas que ayuden a la minimización de las áreas en América Latina y en especial en Centro América ayudaran a crear una real capacidad de mantenimiento de un crecimiento económico en la región el cual pueda soportar los imprevistos de un desastre

de cualquier tipo sin depender de forma expresa de la ayuda internacional, es decir buscar en verdad un real desarrollo sostenible en la región el cual pueda encarar con facilidad los efectos de una situación de este tipo, al respecto afirma Lavell: "el desarrollo sostenible solamente es factible si consideramos el análisis de riesgo como un factor esencial en el diseño de los nuevos proyectos y planes de desarrollo hacia el futuro." el verdadero problema en dicha región es hasta cierto punto el partenalismo guardado hacia las naciones desarrolladas por parte de los gobierno los cuales no es sino hasta fines de la década pasada que empezaron un plan formal para integrase en un frente común durante esto periodos de emergencia, sin embargo a pesar de ese esfuerzo podemos ver mas adelante que a pesar de trabajar en los desastres de tipo natural y socio-natural, mucho les falta al estado en cuanto a la previsión de desastres de tipo antropico.

Es esto donde en verdad donde entra como punto de discusión las situación que planteábamos antes sobre las dos corrientes de estudio de la previsión de desastres, en verdad una visión solo del aspecto estructural como fuente del problema o como generador de soluciones frente a esta problemática es un verdadero, así pues el impulso de la creación de un verdadero desarrollo sostenible dentro la región debe por fuerza de comprender en su interior un de mitigación de daños causados a raíz de desastres, a su vez en la mayoría d los casos los planes económicos y los niveles de cultura y educación de la sociedad en si determinaran la complejidad y efectividad de dichos métodos, esto pues prueba que ambos ámbitos se interrelación uno con otro, por un lado la adecuada implementación de políticas económicas ayudara a la implementación de un sistema económico capaz de desarrolla un estado de crecimiento sostenible en la región , dicho sistema de crecimiento a su vez deberá estar complementado por medidas preventivas para lograr mantener en situaciones de emergencia ( tal como el caso de desastres o similares ), sin embargo la complejidad de estos sistemas preventivos solo será dictada por el grado de avances tecnológico, cultural y económico de la región donde se apliquen, así pues urge una relacionen la cual se puede establecer una relación de relatividad entre ambos aspectos, a mayor nivel socio-cultural tenga la región mayor complejidad y efectividad poseerán los sistemas preventivos y viceversa.

Dicha afirmación podemos certificarla al leer un fragmento del Marco estratégico para la reducción de la vulnerabilidad y de los desastres en Centroamérica del CEPREDENAC: "Los gobiernos centroamericanos han decidido adoptar un marco estratégico para reducir las vulnerabilidades físicas, sociales, económicas y ambientales, y reducir el impacto de los desastres. Dicho marco formará parte integral del proceso de transformación y desarrollo sostenible de la región para el próximo milenio, en el marco de la ALIDES, e incluirá políticas y medidas de prevención y mitigación de daños así como políticas y acciones de preparación y gestión de las emergencias. Parte esencial de dicho marco estratégico será el desarrollar una cultura centroamericana de prevención y mitigación en la población de la región, que le permita además organizarse y estar preparada para enfrentar toda clase de contingencias al nivel nacional y local. Ello supone la participación plena de la sociedad civil en las tareas de reducción de vulnerabilidades y de gestión del riesgo. Implica también que se prestará atención especial a los grupos y sectores más vulnerables de las poblaciones, especialmente por los niveles de pobreza y marginalidad, y que se incorporarán debidamente los aspectos de género. El marco estratégico requiere también que los planes y programas globales y sectoriales de desarrollo de nuestros países introduzcan los elementos de prevención y mitigación que sean requeridos para reducir la vulnerabilidad de los sectores sociales y productivos, la infraestructura, y el medio ambiente, a los niveles local, nacional y regional."

Con lo anterior reforzamos nuestra tesis pues de que para la concreción de un verdadero desarrollo económico en la región Centroamérica y en América Latina en General, son necesario dos puntos:

  1. La adecuación de las políticas económicas a la realidad de los países para lograr una mayor efectividad en el desarrollo económico, social y cultural de los mismos, es decir lograr en ellos un verdadero status de desarrollo sostenible.
  2. La concreción de dicho desarrollo sostenible solo es posible mediante la implementación de medidas preventivas ante la eminente realidad de propensión a desastres de todo tipo de la región a manera de logran la minimización de daños y efectos negativos en dicho desarrollo.

La implementación de dichas medidas permitirá un mejor desarrollo de la región y una optimización en sus planes de crecimiento económico.

 

 

MEDIDAS REGIONALES E INTERNACIONALES PARA LA PREVENCION DE DESASTRES

IMPACTO EN LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS

Sobre la base de criterios ya antes estudiados ( vulnerabilidad y capacidad) podemos afirmar que aun no existe en América Latina una verdadera la puesta en práctica de la idea de la gestión del riesgo y su traducción en términos sistémicos. Sin embargo esto no significa que no hayan sucedido procesos de modernización de las viejas estructuras existentes, así como algún caso en que se haya constituido efectivamente un sistema.

Así pues haciendo un breve recuento de las respuestas institucionales a los desastres en América Latina, podemos percibir dos períodos fundamentales. El primero, que cubre los años setenta y la primera mitad de los ochenta, el cual se caracterizó por la constitución de las entidades nacionales para enfrentar los desastres. En 1969 se crean las primeras instituciones en Guatemala y Costa Rica (Comité Nacional de Emergencias y Comisión Nacional de Emergencias, respectivamente). Organizaciones semejantes se crean durante los setenta en Perú, El Salvador, Honduras, Colombia, México, etc, cuyo rasgo principal es concebirse en el espíritu de la defensa civil o la seguridad nacional. Por esta razón, la mayoría de tales entidades nacen ligadas a las instituciones militares. Durante este período no puede hablarse de sistemas establecido, al respecto afirma Lavell: "el ente rector es a la vez coordinador y sistema y el campo de acción de los organismos es definido implícitamente en función de la base inmediatamente posterior al impacto de un evento físico (o social), de emergencia o contingencia"

El segundo período, que va desde la segunda mitad de los ochenta hasta finales de los noventa, se produce la modernización de estas estructuras tradicionales. Por un lado, los organismos tienden a establecer fórmulas mixtas, cívico-militares, de defensa civil, con frecuencia bajo una autoridad civil pero manteniendo su cuerpo de carácter militar. Por otro lado, las propias instituciones centralizadas comienzan a darse cuenta de la estrechez de su mandato, que solo cubre una de las etapas del ciclo de los desastres (la de emergencia), por lo que empiezan a reclamar el cambio de base legal para ampliar sus competencias. Finalmente, aparecen algunos sistemas interinstitucionales y de relación con la sociedad civil, como es el caso del Sistema de Prevención y Atención de Desastres de Colombia, creado por Ley de la República en 1988 y estructurado durante la primera mitad de los noventa., El Sistema de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres de Nicaragua que surge por la ley creadora del Sistema Nacional para la prevención, mitigación y atención de desastres ( Creada este año) y la ley para la reducción de riesgos y atención de desastres de Bolivia ( Creada este año) que se convierte en un verdadero ejemplo de reconocimiento de los derechos de la población a el debido medio ambiente y principalmente a la protección por parte del estado, pues la plasmación de estos principios en una ley permite la posibilidad de exigencias de los mismo ante un incumplimiento del estado a su deber natural esto pues podemos verlo plasmado en el Art. 1 de dicha disposición que reza lo siguiente: La Presente Ley tiene como objeto fundamental regular todas las actividades en el ámbito de la Reducción de Riegos y Atención de Desastres y Emergencias y, establecer un marco institucional apropiado y eficiente que permita reducir los Riesgos de las estructuras sociales y económicas del país frente a los Desastres y/o Emergencias y, atender oportuna y efectivamente estos eventos causados por amenazas naturales, tecnológicas y antrópicas.

Lo anterior refleja sin duda alguna pues un verdadero intento de los gobiernos por concretar en acciones reales, una verdadera protección de la persona humana y su integridad moral y física durante esto periodos de calamidad; en verdad dicha función no solo es un deber inherente al estado mismo, sino también un deber jurídico del mismo, esto pues basándonos en la presencia de dichas funciones en la constitución misma y acuerdos multinacionales vigentes. La defensa de los derechos de las personas durante estos momentos de calamidad publica no solo comprende las acciones que se toman en el momento mismo del hecho sino también, las acciones que se ejecutan para prevenir los efectos negativos de los mismos.

Esta defensa de los derechos de las personas no solo comprende la protección a nivel nacional, con la estipulación de dicha obligación en la Constitución de la Republica y demás leyes, sino que podemos incluso hablar de un sistema de protección regional, continental e incluso mundial. Los procesos de internacionalización y el mismo valor de solidaridad existente dentro de la temática de los derechos humanos hace pues que dicho problema transgreda la dimensión nacional pasando a dimensiones de sistemas regionales ( como el caso de la creación del CEPREDENAC), continental ( Organización de Estados Americanos) y mundial ( Organización de las Naciones Unidas). Así pues el caso especifico de América Central es un vivo ejemplo de cómo las naciones hoy en día están intentando dejar de lado la necesidad del ayuda por parte de las Naciones desarrolladas mediante la búsqueda de la creación de sistemas regionales encaminados hacia la mitigación de desastres naturales.

En verdad el sentimiento de solidaridad y el mismo proceso de internacionalización dentro del mundo e los derechos humanos, hace necesaria la intervención de las naciones industrializadas en los procesos de ayuda hacia países de menor desarrollo en caso de desastres, la misma ONU en la resolución 2816 de la Asamblea de la misma, otorga los parámetros de actuación no solo para la creación de la UNDRO (hoy OCHA) sino también hace los planteamiento concretos en los modos de actuación en estos casos tanto para los países en general como para los países desarrollados ( en el documento llamados Gobiernos donantes) ( Ver anexo .1)

Sin embargo surge en verdad la pregunta ¿ Porque surge esta preocupación por defender los derechos humanos en estos casos?, la respuesta pues no es sencilla, la responsabilidad de los mismo estado por procurar un ambiente optimo para el desarrollo de la persona humana y en general el deber de proteger los derechos de la misma es quizás el punto medular de la cuestión sin embargo quedamos ante la incógnita de saber el origen de este movimiento proteccionista en el ámbito del derecho internacional.

Así pues podemos determinar que dicho empeño por defender los derechos humanos durante este tipo de situaciones radica no solo en el deber jurídico que posee el estado mismo para con sus ciudadanos, sino también en el deber jurídico de cumplir con los pactos que el mismo ha firmado y ratificado, la ONU y la OEA procuran a través de una serie de instrumentos jurídico intentan velar por la debida protección de dichos derechos por parte de sus estados miembros. Así pues en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, firmado en 1966 podemos detectar hasta cierto punto los orígenes de dicha protección internacional, dicha protección se basa en el mantenimiento de la integridad tanto física como moral de la persona plasmada en el Art. 4 de dicho pacto el cual versa:

" En situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida de la nación y cuya existencia haya sido proclamada oficialmente, los Estados Partes en el presente Pacto podrán adoptar disposiciones que, en la medida estrictamente limitada a las exigencias de la situación, suspendan las obligaciones contraídas en virtud de este Pacto, siempre que tales disposiciones no sean incompatibles con las demás obligaciones que les impone el derecho internacional y no entrañen discriminación alguna fundada únicamente en motivos de raza, color, sexo, idioma, religión u origen social. "

Vistas así pues las medidas que se toman para la mitigación de desastres naturales son pues realmente esas disposiciones de las cuales hace mención dicho pacto, también podemos relacionar ciertamente el derecho mismo de protección del medio ambiente dentro del cual aparte de los preceptos de protección en contra de la contaminación ambiental, deforestación etc; comprende dentro de si además la protección contra la carencia negligente de instrucción, planes y programas encaminados a la mitigación y reducción de los efectos negativos de los desastres en base a esto el mismo pacto internacional hace referencia a lo mismo en su Art. 1 que trata no solo sobre el medio ambiente en si sino también sobre el desarrollo de los países mismos, el referido articulo versa: "Todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación. En virtud de este derecho establecen libremente su condición política y proveen asimismo a su desarrollo económico, social y cultural... Para el logro de sus fines, todos los pueblos pueden disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, sin perjuicio de las obligaciones que derivan de la cooperación económica internacional basada en el principio del beneficio recíproco, así como del derecho internacional. En ningún caso podrá privarse a un pueblo de sus propios medios de subsistencia... Los Estados Partes en el presente Pacto, incluso los que tienen la responsabilidad de administrar territorios no autónomos y territorios en fideicomisos promoverán el ejercicio del derecho de libre determinación, y respetarán este derecho de conformidad con las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas."

La OEA por su parte en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, firmada en 1969 hace mención a ambos términos, en dicha convención el Art. 1 hace una clara mención del deber de los estado de respetar y promover los derechos que en ella están contenidos según el mencionado articulo: Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivo de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. Sin embrago dentro del contenido de esta convención no encontramos de manera desglosada un derecho al debido Medio Ambiente ni al Desarrollo, sin embargo el Art. 5 de la misma hace una referida mención al derecho de las personas de mantener su integridad física, moral y mental. Bajo este precepto podemos afirmar que de forma tacita se protege el derecho de las personas a la vida digna, el adecuado medio ambiente y el desarrollo económico mismo, por lo cual el derecho que estas poseen a ser protegidos en caso de desastres, aunque no de forma expresa se encuentra contenido en la misma.

Así pues basándose en sus origines mismo podemos hablar de tres métodos utilizados para la creación de sistemas o planes de mitigación y prevención de desastres naturales, podemos hablar de un plan internacional el cual es el avalado por la UNO y sus dependencias, un plan regional de mitigación de desastres en este caso par Centroamérica los organismos nacidos a partir de acuerdos regionales ( por ejemplo el CEPREDENAC) y los planes de mitigación nacionales los cuales tiene que ver directamente con los sistemas jurídicos de cada estado y la forma como estos velan por la protección de los derechos de las personas en estos estados.

Basado en lo anterior pues podemos afirmar que en son muchas la instituciones que están trabajando respecto al tema, efectivamente, que en la actualidad el escenario de la temática de desastres presenta los siguientes actores, los cuales van desde los niveles de organismos internacionales hasta centros de investigación científica.

  • Las entidades nacionales centralizadas de atención a la emergencia, y, sobre todo en desastres de gran dimensión, los propios gobiernos organizados al afecto.
  • Las instituciones nacionales e internacionales dedicadas a esta materia (la Cruz Roja, el ejemplo más claro)
  • Las instituciones regionales intergubernamentales, como el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC).
  • Los programas internacionales sobre desastres que operan en la región, como son el Proyecto Piloto de Evaluación de Riesgo por Peligros Naturales de la OEA, el Programa de Preparativo para Situaciones de Emergencia y Coordinación de Socorro en Casos de Desastres de la OPS, o el Programa de Administración de Desastres del PNUD.
  • Las instituciones especializadas de investigación científica y tecnológica, como el Centro Internacional de Huracanes de Miami, o el Centro Regional de Sismología para América del Sur (CERESIS). Aunque con una perspectiva más social debe incluirse aquí la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina (LA RED)

Las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales que, bien, porque su mandato incluye el tema de los desastres (organizaciones internacionales de médicos, etc) o porque en el momento de la emergencia acuden en apoyo de la población afectada, aunque su objetivo general sea el desarrollo.

Todo este poder logístico hace la verdad preguntase si en realidad pues existe un sistema de protección ante dichas amenizas. Es en base a esto haremos un análisis de los tres ámbitos de creación de dichos sistemas de protección, es decir a nivel internacional, regional y nacional analizando su impacto tanto en el desarrollo de las sociedades como el los derechos de las personas que en ellas habitan.

  • Sistema Internacional de Protección y Mitigación de Desastres.

 Como ya antes hemos podido observar la ONU a través de sus organismos sin embargo no es el único organismo internacional ( quitando de ellos los regionales) que promueve la mitigación de desastres.

Dentro de este marco es posible hacer la mención de dos Organismos específicos los cuales poseen una gran relevancia en el tema primeramente la denominada Oficina de Naciones Unidas para Ayuda por Catástrofes (en inglés, United Nations Disaster Relief Office, UNDRO),actualmente llamada Departamento de Asuntos Humanitarios (DHA) es un organismo dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), fundado en 1971 por su Asamblea General para movilizar y coordinar las actividades de socorro ante cualquier situación de desastre.

La UNDRO fue establecida para coordinar la ayuda de la ONU con la proporcionada por los gobiernos y organizaciones no gubernamentales, y en particular por la Cruz Roja y Media Luna Roja Internacional. Ayuda a elevar el nivel de planificación y preparación anterior a los casos de desastre, en especial en los países poco desarrollados e intenta prevenir las catástrofes fomentando una planificación avanzada dentro de algunos campos, como pueden ser los avances científicos y tecnológicos. Durante los desastres la UNDRO actúa como centro de información, y asegura que todos los datos relevantes sobre el lugar del siniestro lleguen a aquellas entidades que ofrecen ayuda.

Colabora de modo estrecho con la Secretaría General de la ONU en la promoción de la Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN), que tiene como objetivo fomentar la cooperación internacional para encontrar métodos operativos a bajo costo destinados a la reducción de desastres. La financiación de la UNDRO proviene del presupuesto regular de la ONU, y recibió en el periodo 1990-1991, 7.300.000 dólares.

El otro grupo al que haremos mención es la Cruz Roja y Media Luna Roja Internacional, organización y movimiento internacional de ayuda humanitaria dedicada, en época de guerra, a aliviar el sufrimiento de soldados heridos, civiles y prisioneros. En tiempos de paz proporciona ayuda médica y de otro tipo a personas afectadas por desastres o cataclismos, como inundaciones, terremotos, epidemias y hambrunas, además de realizar otras funciones de servicio público.

El Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja Internacional está integrado por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), grupo formado por un máximo de 25 ciudadanos suizos, que tiene su sede en Ginebra (Suiza), y cuenta con más de 160 organizaciones nacionales de la Cruz Roja y la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (conocida hasta 1993 con el nombre de Liga de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja), también con sede en Ginebra, que coordina la actividades de las sociedades nacionales en tiempos de paz. La Conferencia Internacional de la Cruz Roja, que suele convocarse una vez cada cuatro años en distintos países, reúne a los representantes de las organizaciones de la Cruz Roja y de aquellos gobiernos que han ratificado las Convenciones de Ginebra. En 1986 se cambió el nombre del movimiento para incluir también la Media Luna Roja, nombre que adopta la organización en la mayoría de los estados musulmanes.

Ambas instituciones poseen gran relevancia en el are de prevención de desastres, como ya antes hemos leído la UNDRO colabora de modo estrecho con la Secretaría General de la ONU en la promoción de la Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN), que tiene como objetivo fomentar la cooperación internacional para encontrar métodos operativos a bajo costo destinados a la reducción de desastres las Naciones Unidas han instituido el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (de 1990 a 2000) y. La Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales (Yokohama, 23 a 27 de mayo de 1994) marcó un hito importante en la toma de conciencia prevista para el Decenio.

La actividad se desenvuelve por conducto de los comités nacionales y los centros de coordinación del Decenio existentes en 138 países. La secretaría del Decenio Internacional, con sede en Ginebra, forma parte del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas. El Comité Científico y Técnico del Decenio es un órgano asesor, integrado por expertos en economía, ciencias sociales, obras públicas, sanidad pública, industria, geología, meteorología, etc. Un grupo de personalidades notorias, el Consejo Especial de Alto Nivel, promueve la difusión de conocimientos sobre la reducción de los desastres. La secretaría del Decenio cuenta con la colaboración periódica de un Grupo de Trabajo Interinstitucional de las Naciones Unidas, así como de un grupo de contacto formado por representantes de las misiones diplomáticas acreditadas en Ginebra.

. En marco a esto decenio declarado por la ONU se dio una serie de acontecimiento los cuales han puesto en evidencia el claro interés por parte de la organización para fomentar dicha área entre sus miembros, basta par ello observar pues lo plasmado en el Mandato de Ginebra sobre reducción de los desastres del cual extraemos un fragmento a continuación: "Nosotros, participantes en el Foro del Programa Internacional del DIRDN – Establecimiento de compromisos para la reducción de desastres en el siglo XXI, reconocemos que el mundo se ve amenazado cada día más por desastres de gran magnitud debidos a fenómenos naturales que tienen consecuencias sociales, económicas y ambientales negativas a largo plazo para nuestras sociedades y reducen nuestra capacidad para alcanzar desarrollo sostenible y lograr inversiones, sobre todo en los países en desarrollo.

Debemos tomar medidas decididas hoy para garantizar que podamos legar un mundo más seguro a las generaciones futuras. Debemos consolidar el progreso alcanzado durante el Decenio, con vistas a asegurar que la gestión de los riegos y la reducción de los desastres pasen a ser elementos esenciales de las políticas de los gobiernos. La Estrategia de Yokohama (Japón, 23 a 27 de mayo de 1994) y la estrategia "Un mundo más seguro en el siglo XXI: Reducción de riesgos y desastres" (1999) trazan claramente el rumbo que ha de seguirse. Es esencial contar con la voluntad política para lograr que las políticas acertadas y los acuerdos institucionales fomenten a todos los niveles de nuestras sociedades una cultura en que prevalezca la previsión. "

Así pues podemos ver de lo anterior la existencia de dos documentos bases que surgen de a raíz de la declaración de la ONU la Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales ( DIRDN) así pues ambas declaraciones contienen preceptos base para la reducción mundial del impacto de estos hechos, La Declaración de Yokohama es pues producto de la labor colectiva de colectiva de los 155 países y territorios que participaron en la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres Naturales celebrada en Yokohama, Japón, del 23 al 27 de mayo de 1994. Agrupaciones nacionales, regionales e internacionales analizaron medidas destinadas a reducir las consecuencias de los desastres en el mundo actual y los medios apropiados para crear la voluntad de trabajar con empeño y a largo plazo para la reducción de los desastres. En la Conferencia se examinó, a mediados del DIRDN, lo que la comunidad científica y técnica, los gobiernos nacionales, los organismos regionales y las organizaciones internacionales han hecho para prevenir y mitigar los desastres o para prepararse con antelación.

Así pues la Declaración de Yokohama se basa en una serie de preceptos los cuales on la base fundamental para la creación de técnicas científicas y sociales capaces de ser implementadas por las naciones y organismos participantes en la materia en cuestión dichos preceptos son basados en una serie de observaciones las cuales sirve de justificación ante tal esfuerzo, tales justificaciones son detalladas a continuación:

  1. Las pérdidas humanas y económicas causadas por desastres naturales han venido en aumento en los últimos años y la sociedad en general se ha hecho más vulnerable a esos desastres. Los más perjudicados por los desastres naturales o de otra índole suelen ser los pobres y los grupos en situación social desventajosa de países en desarrollo, que son quienes cuentan con menos medios para hacerles frente.
  2. La prevención de desastres, la mitigación de sus efectos, la preparación y el socorro son cuatro elementos que contribuyen a la ejecución de la política de desarrollo sostenible, la cual a su vez redunda en beneficio de ellos. Estos elementos, junto con la protección del medio ambiente y el desarrollo sostenible, están estrechamente relacionados entre sí. Por lo tanto, los países deben incluirlos en sus planes de desarrollo y velar por que se adopten medidas complementarias eficaces en los planos comunitario, nacional, subregional, regional e internacional.
  3. Para el logro de las metas y los objetivos del Decenio, la prevención de desastres, la mitigación de sus efectos y la preparación para casos de desastre son mejores que la reacción una vez ocurrido uno. La reacción ante un caso de desastre no basta por sí sola pues no arroja más que resultados temporales con un costo muy alto. Durante demasiado tiempo hemos seguido este criterio restringido y ello ha quedado aún más de manifiesto en el interés que recientemente ha suscitado la reacción ante situaciones complejas de emergencia, las cuales, por imperativas que sean, no deben distraer la atención de la aplicación de un planteamiento general. La prevención contribuye a un aumento perdurable de la seguridad y es esencial para un manejo integrado de los casos de desastre.
  4. El mundo es cada vez más interdependiente. Todos los países deben actuar animados de un nuevo espíritu de asociación a fin de construir un mundo más seguro sobre la base del interés y la responsabilidad común de salvar vidas humanas, habida cuenta de que los desastres naturales no conocen fronteras. La cooperación regional e interregional nos dejará en condiciones mucho mejores de alcanzar verdaderos progresos en la labor de mitigar los efectos de los desastres transfiriendo tecnología, compartiendo información y realizando actividades conjuntas en materia de prevención de desastres y mitigación de sus efectos. En apoyo de lo que antecede hay que movilizar recursos financieros y asistencia bilateral y multilateral.
  5. La información, los conocimientos y parte de la tecnología necesaria para reducir los efectos de los desastres naturales podrían estar disponibles en muchos casos a un costo bajo y es preciso aplicarlos. Hay que poner libremente y en forma oportuna a disposición de todos, particularmente los países en desarrollo, la tecnología y los datos apropiados con la capacitación correspondiente.
  6. Habría que fomentar la participación activa de la comunidad para comprender mejor la interpretación individual y colectiva de las ideas de desarrollo y riesgo y para entender claramente características culturales y de organización de cada sociedad, así como de su comportamiento y su interacción con el medio físico y natural. Este conocimiento reviste suma importancia para determinar qué cosas favorecen y qué cosas entraban la prevención y la mitigación o promueven o limitan la preservación del medio ambiente para el desarrollo de las generaciones futuras y para econtrar medios eficaces y eficientes de reducir los efectos de los desastres.
  7. La Estrategia adoptada en Yokohama y el correspondiente Plan de Acción para el resto del Decenio y más adelante:
  • Afirmarán que cada país tiene la responsabilidad soberana de proteger a sus ciudadanos de los desastres naturales;
  • Prestarán atención prioritaria a los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los países sin litoral y los pequeños Estados insulares en desarrollo;
  • Desarrollarán y fortalecerán la capacidad y los recursos nacionales y, cuando proceda, la legislación nacional para la prevención de desastres naturales o de otro tipo, la mitigación de sus efectos y la preparación para esos casos, incluida la movilización de organizaciones no gubernamentales y la participación de las comunidades locales;
  • Promoverán y afianzarán la cooperación subregional, regional e internacional en las actividades encaminadas a prevenir, reducir y mitigar los desastres naturales y de otro tipo, haciendo especial hincapié en:
  • La creación y el fortalecimiento de la capacidad humana e institucional;
  • La transferencia de tecnología y la reunión, difusión y utilización de la información;
  • La movilización de recursos.
  1. El marco de acción del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales ofrece a todos los países vulnerables, en particular a los países en desarrollo, la oportunidad de acceder a un mundo más seguro desde el final del presente siglo en adelante. A este respecto, la comunidad internacional y el sistema de las Naciones Unidas en particular deben prestar al Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales y sus mecanismos, en particular la secretaría del Decenio, el apoyo necesario para que puedan cumplir su mandato.
  2. La Conferencia de Yokohama marca una encrucijada en el progreso de la humanidad. Por un lado, esta oportunidad extraordinaria que se abre a las Naciones Unidas y sus Estados Miembros podría arrojar magros resultados. Por el otro, las Naciones Unidas y la comunidad internacional pueden cambiar el curso de los acontecimientos y reducir los sufrimientos causados por los desastres naturales. Es preciso actuar con urgencia.
  3. Las naciones deben enfocar la estrategia de Yokohama para un mundo más seguro como un llamamiento a la acción, individualmente y en forma concertada con otras naciones, para poner en práctica la política y los objetivos reafirmados en Yokohama y utilizar el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales como elemento catalizador del cambio

Basándose en estos preceptos se crean una serie de recomendaciones las cuales son bases para la creación de sistemas regionales de protección, y sirven como primer precepto de avances producto directo del DIRDN. La declaración de Yokohama sirven pues para señalar de forma expresa el deber de los estados miembros de la organización de velar por la protección de la integridad física de las personas humanas en base a un sostenimiento del desarrollo económico y social de los estados.

Los principios guías para la creación de estrategia dirigidas a la minimización de daños productos de desastres naturales son los siguientes:

  1. La evaluación del riesgo es un paso indispensable para la adopción de una política y de medidas apropiadas y positivas para la reducción de desastres.
  2. La prevención de desastres y la preparación para casos de desastre revisten importancia fundamental para reducir la necesidad de socorro en casos de desastre.
  3. La prevención de desastres y la preparación para casos de desastre deben considerarse aspectos integrales de la política y la planificación del desarrollo en los planos nacional, regional, bilateral, multilateral e internacional.
  4. El establecimiento y la consolidación de la capacidad para prevenir y reducir desastres y mitigar sus efectos constituyen una cuestión de suma prioridad que hay que tener en cuenta en el Decenio a fin de sentar una base sólida para las actividades posteriores a éste.
  5. La alerta temprana de desastres inminentes y la difusión efectiva de la información correspondiente mediante las telecomunicaciones, inclusive los servicios de radiodifusión, son factores clave para prevenir con éxito los desastres y prepararse bien para ellos.
  6. Las medidas preventivas son más eficaces cuando entrañan la participación en todos los planos, desde la comunidad local hasta los planos regional e internacional, pasando por los gobiernos de los países.
  7. La vulnerabilidad puede reducirse mediante la aplicación de métodos apropiados de diseño y unos modelos de desarrollo orientados a los grupos beneficiarios, mediante el suministro de educación y capacitación adecuadas a toda la comunidad.
  8. La comunidad internacional reconoce la necesidad de compartir la tecnología requerida para prevenir y reducir los desastres y para mitigar sus efectos; esta tecnología debería suministrarse libremente y en forma oportuna como parte integrante de la cooperación técnica.
  9. La protección del medio ambiente como componente de un desarrollo sostenible que sea acorde con la acción paliativa de la pobreza es esencial para prevenir los desastres naturales y mitigar sus efectos.
  10. Recae sobre cada país la responsabilidad primordial de proteger a su población, sus infraestructuras y otros bienes nacionales de los efectos de los desastres naturales. La comunidad internacional debería demostrar la firme determinación política necesaria para movilizar recursos adecuados y hacer uso eficaz de los existentes, incluidos los medios financieros, científicos y tecnológicos, en el ámbito de la reducción de los desastres naturales, teniendo presentes las necesidades de los países en desarrollo, en particular las de los países menos adelantados

Observe pues que dentro del contenido de estos principios se engloba tanto la participación conjunta de todas la áreas activas de la comunidad en general para la elaboración de la estrategia ( Principio 6 ), la fomentación de los lazos de solidaridad entre las naciones desarrolladas y las naciones sub desarrolladas o en vías de desarrollo ( Principios 10 y 8), aplicación de tecnologías y sistemas económicos adecuados para la mitigación de la vulnerabilidad de las regiones especificas ( Principio 7 ) , la protección debida al derecho al medio ambiente sano ( Principio 9 ) y la calar obligación del estado de fomentar todos los anteriores ( Principio 10 ).

Nótese pues que fuera del marco conceptual de la mitigación de daños producidos por los desastres, existe una clara preocupación de parte de la ONU por crear sistemas que en verdad sean factores ce creación de defensa de los derechos humanos en esta área especifica.

La estrategia de Yokohama marca pues hitos históricos respecto al tema dentro del desarrollo del DIRDN, primeramente por ser el primera señal de avances en cuanto a planes de creación de estrategia optimas para la reducción de desastres naturales y en segundo lugar presentar seria intenciones de intentar que los países miembros creen dichos sistemas de mitigación basados en el respeto de los derecho naturales, cabe mencionar que los aspectos tocados en Yokohama son netamente encaminado a los desastres naturales, los desastres de tipo antropico por lo general poseen diferentes tratamiento como los son las Convenciones y Protocolos de Ginebra en casos de victimas de Guerra, sin embargo no toda la gama de desastres antropicos son tratados de forma especifica por el sistema internacional de protección, hace mención de los derechos básicos a ser protegido tanto en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos ( ONU) como en la Convención Americana sobre Derechos (OEA) sin embargo queda a obligación de los países cumplir de forma optima en la protección de los derechos en estos casos. ( Accidentes de tránsito, intoxicaciones masivas), los estados en sus leyes son los encargados de velar directamente por la protección de los derechos, los cuales si bien están contemplados dentro de dicho sistema no son regulados directamente por el mismo.

La estrategia de Yokohama establece cierto cantidad de principios generales y específicos según la área de aplicación, sea ya regional, nacional o internacional, los principios generales que establece dicha convención son los siguientes:

  1. Desarrollo de una cultura mundial de prevención como componente esencial de un planteamiento integrado de la reducción de los desastres;
  2. Adopción de una política de autosuficiencia en cada país y comunidad vulnerables, comprendido el fomento de la capacidad, así como asignación y utilización eficiente de los recursos;
  3. Enseñanza y formación en materia de prevención de desastres, preparación para casos de desastres y mitigación de sus efectos;
  4. Desarrollo y fortalecimiento de los recursos humanos y la capacidad material y de la capacidad de las instituciones de investigación y desarrollo en materia de reducción de los desastres y mitigación de sus efectos;
  5. Identificación de los centros más prominentes en la materia a los efectos de mejorar las actividades de prevención y reducción de desastres y mitigación de sus efectos, y establecimiento de redes entre ellos;
  6. Mayor toma de conciencia en las comunidades vulnerables mediante un papel más activo y constructivo de los medios de información en lo que respecta a la reducción de los desastres;
  7. Participación activa de la población en la reducción de los desastres, la prevención y la preparación para casos de desastre, lo que a su vez permitirá un mejor manejo del riesgo;
  8. En la segunda mitad del Decenio, hay que asignar importancia a los programas que promuevan planteamientos de base comunitaria para reducir la vulnerabilidad;
  9. Mejor evaluación de los riesgos, vigilancia más amplia y difusión más amplia de pronósticos y alertas;
  10. Adopción de una política integrada para la prevención, la preparación y la reacción en el contexto de los desastres naturales y otras situaciones de desastre, con inclusión de los riesgos de carácter ambiental y tecnológico;
  11. Mayor coordinación y cooperación entre organismos nacionales, regionales, e internacionales que realicen actividades de investigación sobre desastre, universidades, organizaciones regionales y subregionales y otras instituciones técnicas y científicas, teniendo en cuenta que la relación causa - efecto, inherente a los desastres de toda índole, debería ser materia de investigación interdisciplinaria;
  12. Adopción de medidas nacionales efectivas en los planos legislativo y administrativo y mayor prioridad en la adopción de decisiones a nivel político;
  13. Asignación de mayor prioridad a la reunión y el intercambio de información sobre la reducción de los desastres naturales, especialmente en los planos regional y subregional, mediante el fortalecimiento de los mecanismos existentes y una mejor utilización de las técnicas de comunicación;
  14. Fomento de la cooperación regional y subregional entre países expuestos a los mismos riesgos naturales, mediante el intercambio de información, las actividades conjuntas en materia de reducción de desastres y otros medios oficiales u oficiosos con inclusión de la creación o el fortalecimiento de centros regional y subregionales;
  15. Suministro de la tecnología existente para una aplicación más amplia en el campo de la reducción de los desastres;
  16. Integración del sector privado en las actividades de reducción de desastres mediante la promoción de oportunidades de negocios;
  17. Fomento de la participación de organizaciones no gubernamentales en el manejo de los riesgos naturales, en particular los relacionados con el medio ambiente y sectores conexos, incluidas las organizaciones no gubernamentales autóctonas;
  18. Fortalecimiento de la capacidad del sistema de las Naciones Unidas para ayudar a reducir las pérdidas de vidas en desastres naturales y desastres tecnológicos conexos, con inclusión de la coordinación y evaluación de actividades por conducto del Decenio Internacional y de otros mecanismos

Basándose en dicho plan estratégico general y en los principios inicialmente dados la estrategia de Yokohama crea un modelo de elaboración de estrategias enfocadas a puntos específicos de aplicación, ya sea a escala nacional, regional o internacional, así pues dichos planes de acción son los siguientes:

  • Sistema Nacional y regional: Expresen el compromiso político de reducir su vulnerabilidad mediante declaraciones, medidas legislativas, decisiones de política y medidas al más alto nivel, para la aplicación progresiva de planes de evaluación y reducción de desastres a nivel nacional y comunitario; Fomenten la movilización constante de recursos internos para actividades de reducción de desastres; Elaboren un programa de evaluación de riesgos y planes de emergencia centrando sus esfuerzos en la preparación para casos de desastre, la reacción y la mitigación, y diseñen proyectos para la cooperación subregional, regional e internacional, según corresponda; Elaboren planes nacionales de manejo de desastres completos y bien documentados, en los que se haga hincapié en la reducción de los desastres; Establezcan y/o fortalezcan, según corresponda, comités nacionales para el Decenio u organismos claramente identificados que se encarguen de la promoción y coordinación de las actividades de reducción de desastres; Adopten medidas para aumentar la resistencia de las obras de infraestructura importantes y los sistemas de comunicación; Presten debida atención al papel de las autoridades locales en la aplicación de las normas y reglamentos de seguridad y el fortalecimiento a todos los niveles de capacidades institucionales de manejo de desastres naturales; Examinen la posibilidad de recurrir al apoyo de las ONG para aumentar la capacidad de reducción de los desastres a nivel local; Incorporen en la planificación del desarrollo socioeconómico elementos de prevención o mitigación para la reducción de los desastres, sobre la base de la evaluación de los riesgos; Consideren la posibilidad de incorporar en sus planes de desarrollo el principio de que deben realizarse evaluaciones de los efectos sobre el medio ambiente con miras a reducir los desastres; Identifiquen claramente las necesidades concretas en materia de prevención de desastres en que puedan utilizarse los conocimientos o las capacidades técnicas de que disponen otros países o el sistema de las Naciones Unidas, por ejemplo, programas de capacitación para el perfeccionamiento de recursos humanos; Procuren reunir información documentada sobre todos los desastres; Incorporen tecnologías eficaces en relación con su costo en los programas de reducción de desastres, incluidos los sistemas de pronóstico y alerta; Elaboren y apliquen programas de enseñanza e información destinados a despertar conciencia en el público en general, y especialmente en los encargados de formular políticas y en los grupos más importantes, a fin de lograr apoyo para los programas de reducción de desastres y garantizar su eficacia; Promuevan la participación del sector de los medios de información para que contribuya a aumentar la conciencia del público, a educar y a formar una opinión pública que reconozca mejor las posibilidades de salvar vidas y bienes que ofrece la reducción de los desastres; Establecer metas que determinen cuántas hipótesis de desastre distintas podrían razonablemente ser objeto de una atención sistemática hacia fines del Decenio; Fomenten una genuina participación comunitaria y reconozcan el papel que cabe a la mujer y a otros grupos desfavorecidos en todas las etapas de los programas de manejo de desastres, con miras a facilitar el fortalecimiento de la capacidad como condición fundamental para reducir la vulnerabilidad de las comunidades a los desastres naturales; Procuren aplicar los conocimientos, las prácticas y los valores tradicionales de las comunidades locales en materia de reducción de desastres, reconociendo así que esos mecanismos tradicionales de reacción son una aportación valiosa promover la participación de las comunidades locales y facilitar su cooperación espontánea en todos los programas de reducción de desastres.

 

  • Plan Regional: y Sub regional: Establecer o fortalecer los centros subregionales o regionales para la reducción y prevención de los desastres que, en cooperación con organizaciones internacionales y con miras a aumentar las capacidades nacionales,; Dada la considerable vulnerabilidad de los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, deben facilitarse recursos técnicos, materiales y financieros en apoyo de los centros subregionales o regionales correspondientes para reforzar las capacidades regionales y nacionales de reducir los desastres naturales; Mejorar la comunicación sobre los desastres naturales entre los países de la región en el contexto de los sistemas de preparación y alerta temprana en casos de desastre; Establecer y fortalecer los mecanismos de alerta temprana para la reducción de los desastres; Conmemorar el Día Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales; Establecer acuerdos de asistencia mutua y proyectos conjuntos para la reducción de los desastres dentro de las regiones y entre ellas; Examinar periódicamente en foros políticos regionales los progresos hechos en materia de reducción de los desastres; Pedir a las organizaciones regionales que desempeñen un papel eficaz en la aplicación de los planes y programas regionales correspondientes sobre la reducción de los desastres naturales y ponerlas en condiciones de hacerlo; La comunidad internacional debe dar la máxima prioridad y apoyo especial a las actividades y programas relativos a la reducción de los desastres naturales a nivel subregional o regional con el fin de promover la cooperación entre los países expuestos a los mismos riesgos; Como ha decidido la Asamblea General, debe prestarse especial atención a los países menos adelantados apoyando sus actividades en materia de reducción de los desastres naturales; Los mecanismos regionales deben utilizarse en estrecha cooperación con los programas nacionales para la reducción de los desastres, de los que han de constituir un complemento; La comunidad internacional debe ayudar a los países en desarrollo a establecer medidas para integrar la prevención y reducción de los desastres en los mecanismos y estrategias existentes en los planos nacional, regional y subregional para la erradicación de la pobreza, con el fin de lograr un desarrollo sostenible.
  • Plan Internacional: Se recomienda que se aporten recursos extrapresupuestarios para la ejecución de las actividades del Decenio y, por tanto, se aliente especialmente a los gobiernos, las organizaciones internacionales y otras fuentes, incluido el sector privado, a efectuar contribuciones voluntarias. Con este fin, se insta al Secretario General a que vele por que el Fondo Fiduciario para el Decenio, establecido de conformidad con la resolución 44/236 de la Asamblea General, se administre de manera eficaz y eficiente; Se recomienda que los países donantes den mayor prioridad a la prevención y mitigación de desastres y a la preparación para esos casos en sus programas y presupuestos de asistencia, ya sean de carácter unilateral o multilateral, lo que incluye aumentar sus contribuciones al Fondo Fiduciario para el Decenio, o las realizadas por intermedio de éste, a fin de apoyar plenamente la aplicación de la Estrategia y el Plan de Acción de Yokohama, en particular en los países en desarrollo; La prevención y mitigación de los desastres deben convertirse en parte integrante de los proyectos de desarrollo sufragados por las instituciones financieras multilaterales, incluidos los bancos regionales de desarrollo; Integrar la reducción de los desastres naturales en los programas de asistencia al desarrollo por medios eficaces . Asegurar la cooperación en materia de investigación y desarrollo en ciencia y tecnología en relación con la reducción de los desastres naturales a fin de fortalecer la capacidad de los países en desarrollo para reducir su vulnerabilidad a este respecto; El Fondo Fiduciario para el Decenio debería dar prioridad a financiar el establecimiento y fortalecimiento de los sistemas de alerta temprana de los países en desarrollo expuestos a desastres, especialmente los países menos adelantados; los países sin litoral y los países insulares; Asegurarse de que desde la fase de formulación los proyectos de desarrollo se diseñen de forma que contribuyan a reducir y no a aumentar la vulnerabilidad a los desastres; Mejorar el intercambio de información sobre políticas y tecnologías de reducción de los desastres; Alentar y apoyar las actividades en curso encaminadas a elaborar indicadores apropiados de la vulnerabilidad (índices); Reafirmar las funciones del Consejo Especial de Alto Nivel y del Comité Científico y Técnico en la promoción de las actividades del Decenio, en particular la conciencia de las ventajas de la reducción de los desastres; Intensificar las actividades de organizaciones y programas del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones intergubernamentales, no gubernamentales y del sector privado relacionadas con la reducción de los desastres y la cooperación entre ellas, incluido el uso más eficaz de los recursos existentes; Apoyar las actividades que realizan los gobiernos en los planos nacional y regional en las esferas prioritarias del Programa de Acción en favor de los países menos adelantados para el decenio de 1990 y el Programa de Acción para el desarrollo sostenible de los pequeños Estados insulares en desarrollo en relación con el manejo de los desastres naturales y ambientales mediante las medidas mencionadas en el párrafo 13 b); . Dar un apoyo más amplio a los mecanismos de manejo y reducción de desastres del sistema de las Naciones Unidas para ampliar su capacidad de dar asesoramiento y asistencia práctica, según sea necesario, a los países que afrontan desastres naturales y otras situaciones de desastre, incluidos los riesgos ambientales y tecnológicos; Proporcionar apoyo adecuado a las actividades del Decenio, incluidas las de la Secretaría del Decenio en particular con miras a asegurar que se apliquen oportunamente la Estrategia y el Plan de Acción de Yokohama. A este respecto es el momento de considerar propuestas sobre los medios de garantizar la seguridad funcional y la continuidad de la Secretaría del Decenio en la medida de lo posible mediante el presupuesto ordinario de las Naciones Unidas; Reconocer la necesidad de una coordinación adecuada de las actividades internacionales de reducción de los desastres y reforzar los mecanismos establecidos a tal efecto. Esa coordinación internacional debe referirse en particular a la formulación de proyectos de desarrollo que proporcione asistencia para la reducción de los desastres y su evaluación; De forma prioritaria, establecer o mejorar los sistemas de alerta en los planos nacional, regional e internacional y conseguir una difusión más efectiva de las alertas; La coordinación eficaz del manejo internacional de desastres, en particular por parte del sistema de las Naciones Unidas, es de la máxima importancia para lograr un enfoque integrado de la reducción de los desastres y, por tanto, debería fortalecerse; Celebrar una Conferencia de Examen sobre la reducción de los desastres naturales al final del Decenio con miras a trazar una estrategia para proseguir las actividades de reducción de desastres en el siglo XXI.

Así pues cada una de las recomendación respecto a la creación de dichos sistemas tienen como fin intrínseco no solo fomentar el proveer a la personas de métodos óptimos en la prevención de desastres y por tanto proteger su derecho a un medio ambiente sano sino además procurar que los estado que forman parte de la Organización , como efecto inmediato a esta estrategia surgen Convenios regional respecto al tema ejemplo de esto el la Declaración de Valencia de 1999 surgida a raíz de la Conferencia Mediterránea del Decenio Internacional de Reducción de Desastres Naturales, y la Declaración de Guatemala de 1999 que surge de la XX Cumbre de presidentes de Centroamérica, Republica Dominicana y Belice.

La estrategia "Un mundo más seguro en el siglo XXI: Reducción de riesgos y desastres" (1999) trazan más claramente el rumbo a seguirse es mucho más reducida que la compleja estrategia de Yokohama sin embargo conserva en si ese espíritu de protección de la condición humana frente a estos imprevistos, su base medular a escala jurídica sigue siendo pues la búsqueda la creación de un ambiente optimo para el desarrollo integral de las personas ( Art. 4, 6, 7, 10 inc 1, 8 ) y la promulgación del derecho que poseen las personas a un medio ambiente sano ( Art. 1) Esta nueva estrategia creada por la ONU hace un cambio respecto a Yokohama al incluir en sus contenidos previsiones contra ciertos tipos de desastres antropicos: "Ante todo debemos efectuar un viraje hacia una cultura en que impere la previsión. Prevenir no solo es más humano que remediar, sino también mucho más económico…. Ante todo, no debemos olvidar que la prevención de desastres es un imperativo moral, no menos importante que la reducción de los riesgos de conflicto armado.", lo cual representa un avance respecto su antecesora ya que se va dejando de lado la idea de considerar únicamente bajo el termino de desastres a aquellos de tipo natural,

Sigue haciendo énfasis en el papel del estado como promulgador y fomentador de dichos sistemas preventivos, sin embargo no deja de lado la importancia de la solidaridad que debe de existir entre las naciones, principalmente de aquellas desarrolladas hacia las que se encuentra en vía de desarrollo: "La protección de la ciudadanía contra los riesgos y desastres es responsabilidad principalmente de los gobiernos. Con todo, las comunidades locales y los elementos de la sociedad civil que se ven más directamente amenazados por los peligros son los principales iniciadores de importantes medidas de prevención de riegos y desastres. Ambas partes deben colaborar estrechamente y recibir el necesario aliento y respaldo que haga realidad la visión de una comunidad capaz de hacer frente a los desastres.

La colaboración regional, subregional e internacional es fundamental, sobre todo por cuanto se refiere a la difusión de experiencia e información, aplicaciones científicas y técnicas, la promoción continua y la coordinación de estrategias para colaborar en el desarrollo de las capacidades nacionales. El sistema de las Naciones Unidas cumple una función rectora especial en la reducción de riesgos y desastres a nivel mundial por su carácter universal, alcance interdisciplinario y multisectorial, y desempeña un papel de foro de diálogo mundial."

Esta estrategia tiene hasta cierto punto casi los mismo punto de llegad que la de Yokohama sin embargo al ser observados con detenimiento la estrategia de 1999 es un poco más especifica, de manera que su aplicación es más sencilla que la compleja estrategia dictada en el Japón.

La proyecciones de acción de dicho plan son de 5 años para ver resultados reales en esta área, su ejecución se basa en diferentes preceptos los cuales presentamos a continuación:

  1. Realizar una verificación o proceso de evaluación nacional de las funciones existentes indispensables para una estrategia amplia e integrada de prevención de los peligros, riesgos y desastres, para períodos de cinco a diez años y de 20 años.
  2. Llevar a cabo un análisis dinámico de los riesgos prestando especial atención a los aspectos demográficos, el crecimiento urbano, y la interacción o las complejas relaciones entre los factores naturales, tecnológicos y ambientales.
  3. Crear o, cuando ya existen, consolidar, las soluciones regionales, subregionales, nacionales e internacionales, así como los acuerdos de colaboración entre organismos que permitan potenciar la capacidad y las actividades de prevención de peligros, riesgos y desastres.
  4. Fomentar y alentar la transferencia de conocimientos mediante la asociación y cooperación entre países, prestando especial atención a la transferencia de experiencia entre los países más expuestos a los riesgos.
  5. Establecer mecanismos de coordinación para lograr mayor coherencia y eficacia de las estrategias combinadas de prevención de peligros, riesgos y desastres a todos los niveles de responsabilidad.
  6. Centrar las estrategias multi anuales de reducción de riesgos en grandes urbes y megalópolis.
  7. Instituir programas exhaustivos sobre la planificación del uso de las tierras en sitios expuestos a riesgos.
  8. Vincular más estrechamente las actividades de prevención de peligros, riesgos y desastres con el proceso de ejecución del Programa 21 con vistas a lograr mayor sinergia con las cuestiones ambientales y de desarrollo sostenible.
  9. Emprender exámenes periódicos de los logros alcanzados por las actividades de reducción de peligros, riesgos y desastres a todos los niveles de compromiso y responsabilidad.
  10. Preparar y aplicar mejores medios de medición económica y registro estadístico de los factores de riesgo y las consecuencias de los desastres.
  11. Estudiar la viabilidad de otras modalidades específicas de financiación o asignación de recursos que permitan garantizar el compromiso continuado de las estrategias sostenidas de prevención de riesgos y desastres.
  12. Establecer centrales, sistemas o sitios Web para el intercambio de información a nivel nacional, regional, subregional y mundial, que estarán dedicados a la prevención de peligros, riesgos y desastres, empleando normas y protocolos de comunicación reconocidos, que faciliten los intercambios.

Concluyendo podemos determinar pues que en verdad el marco de protección internacional es extremadamente amplio y funciona no solo como un marco institucional de protección de los derecho humanos durante estas situaciones de emergencias, sino también como marco doctrinal y científico el cual es la base de los preceptos básicos para la creación de los sistemas regionales y nacionales, sin embargo pese a la defensa de los derechos ya antes mencionados , la protección de los derechos violentados durante los desastres antropicos queda aun más a nivel nacional que de protección internacional, principalmente los relacionados con las conductas humanas negligentes ( Exceptuando de lo anterior los conflictos armados ).

  • Sistema Regional de Protección y Mitigación de Desastres.

Los sistemas regionales en el mundo y específicamente en América Central son modelos basados en las estrategias internacionales pero adecuado a las condiciones de las localidades donde son implementados de acuerdo a las necesidades de las mismas en el caso de Centroamérica y el Caribe, la situación de constantes desequilibrios económicos originados por las altas concurrencia en las misma de desastres naturales es eminente. Vale para comprobarlo la cruda situación que se vivió con el huracán Mitch, históricamente la región Centroamericana siempre ha estado sujeta a los efectos de los huracanes. Situación que se agravo en particular durante la temporada de huracanes de 1998 en el Hemisferio Norte sobre el Océano Atlántico (que ocurre anualmente entre los meses de julio y noviembre) tuvo características de inusitada fuerza, causando desolación, pérdidas de vidas y daños económicos, sociales y ambientales de enorme magnitud. La concentración de eventos de gran violencia meteorológica en los meses de agosto a octubre fue destacada como histórica. Una docena de ciclones tropicales afectaron a zonas densamente pobladas en toda la Cuenca del Caribe, abarcando tanto a los países insulares como a los estados del Istmo Centroamericano.

Centroamérica tiene una serie de fracturas geotectónicas a nivel global y fallamientos locales en todos los países que lo conforman. Por el norte, en el Atlántico, se encuentran interactuando la Placa de Norteamérica y la Placa del Caribe, divididas por la Fosa del Gran Caimán. En la parte sur, en el Pacífico, se distingue la Placa de Cocos a lo largo de todos los países centroamericanos (zona de subducción) formando la Fosa de Mesoamérica. Esta estructura geológica llega hasta la cresta de Cocos al nivel de la frontera entre Costa Rica y Panamá. La Placa de Nazca actúa a nivel de Panamá, a través de la Placa Galápagos con movimiento paralelo al bloque de Panamá que afecta también a Costa Rica a través de una falla transcúrrete. Los países de Centroamérica y el Caribe son proclives a inundaciones. En Honduras, en 1998 se registraron 6,600 muertos tras las inundaciones provocadas por el Huracán Mitch; más de 1,393,000 damnificados y pérdidas económicas alrededor de 3,794 millones de dólares. En Nicaragua, el saldo dejado por el Mitch fue de 1,863 muertos, más de 368,000 damnificados y pérdidas económicas evaluadas en 988 millones de dólares. En Guatemala, Mitch fue la causa de 268 muertes, cerca de 111,000 damnificados y significo pérdidas evaluadas en 748 millones de dólares. En El Salvador, el mismo Huracán provocó 240 muertos, más de 84,000 damnificados y pérdidas económicas de 388 millones de dólares.

La totalidad de los países tienen problemas relacionados con el uso del suelo, donde la deforestación aparece como el elemento principal, sumado a la pérdida de suelos por erosión y contaminación de los cuerpos de agua.

La mayoría de los deslizamientos en la región por lo general suceden en laderas y lugares puntuales y son de pequeña magnitud pero con resultados algunas veces de gran impacto cuando suceden en áreas de infraestructura vital o de bienes y vidas humanas. En América Central los estudios y mapas de zonificación de este riesgo han sido restringidos principalmente para áreas urbanas.

En el pasado, la región centroamericana ha sido afectada por la actividad volcánica. Actualmente varios de sus volcanes se encuentran activos y podrían tener un impacto serio en la salud y economía en la población de un país.

Aunque la región Centroamericana sufre dentro tipo de amenazas (como lo son los tsunamis, o las amenazas tecnológicas, etc.) las aquí señaladas son las que más daños han provocado. Para una mayor ampliación esto presentamos un cuadro donde se detallan los desastres ocurridos en Centroamérica a partir de la década de los 60´’ con su respectivo costo tanto económico como social y humano ( Ver anexo CD.)

Los altos índices de vulnerabilidad respecto a estos desastres se ciertamente la región centroamericana, en su conjunto, concentra uno de los más altos niveles de pobreza relativa en el continente americano, situación agudizada a lo largo de los 80s por la crisis económica que atravesaban los países y los conflictos internos que caracterizaban en particular a Nicaragua, El Salvador y Guatemala. Hacia finales de la década de los 80s Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua contaban con niveles de pobreza absolutos que en todos los casos abarcaba a un 70°/a o más de sus habitantes. Otro aspecto importante es Las condiciones físicas de la vivienda y la ubicación de múltiples comunidades en zonas de amenaza por falta de opciones de acceso a tierras seguras impone una vulnerabilidad física /estructural de grandes proporciones. La marginación económica y las pobres condiciones de empleo y salud constituyen componentes importantes de una vulnerabilidad social aguda. Frente al riesgo y amenaza de la vida cotidiana y la necesidad de invertir energía, tiempo y los escasos recursos disponibles en la lucha por la sobrevivencia diaria, existen poca atención y posibilidades para preocuparse por la prevención o mitigación de los desastres. Esto junto con la falta de "cultura preventiva", se ha combinado con altos niveles de fatalismo y resignación frente a los embates de una naturaleza, interpretada como hostil, acto o castigo de Dios. Además otro aspecto a tomar en consideración es la falta de aplicación técnica en las construcciones Aún entre los sectores más favorecidos de la sociedad, y los gobiernos mismos, existen grandes deficiencias en cuanto a las técnicas y los niveles de seguridad constructivas y la ubicación de muchas edificaciones e infraestructura, como ha sido demostrado con cada gran evento físico que ha asolado la región. La falta de una conciencia o cálculo adecuado en cuanto a los niveles de amenaza y riesgo existente; la falta de adecuadas normas o controles sobre la construcción, de regulaciones sobre el uso del suelo, o la falta de aplicación de éstos, sitúa en una condición de alta vulnerabilidad a amplios sectores de la sociedad más acomodada

La implementación de los sistemas regionales de protección van encaminados a mitigar los daños provocados por estas condiciones de vulnerabilidad propias de la región, sin embargo dicha protección no solo posee un enfoque técnicos sino también jurídico, dicha protección es parte sin duda del deber de protección mismo que poseen los estados frente a las personas, tanto en el mantenimiento de su integridad tanto física como mental como también globalizado en el deber de fomentar el desarrollo de un medio ambiente sano para las personas, dichos derechos pues no solo tiene un aspecto nacional sino también internacional por los documentos que los estado de la región han ratificado para ello , visto pues de una manera integral el desarrollo de este tipo de medidas no solo obedece al mantenimiento de un desarrollo económico sostenible sino también como parte integral del deber de el estado mismo de proteger a las personas, para ello en caso como el de nuestra región el apoyo solidario de cada uno de los países que la componente es necesario para poder en parte suplir las múltiples vulnerabilidades que la mis a posee

El Plan Regional de Reducción de Desastres (PRRD) es pues un mecanismo mediante el cual los gobiernos de la región, a través de sus instituciones especializadas, plantean sus políticas, prioridades y acciones de prevención y mitigación de los desastres. El PRRD surge como una iniciativa del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC), con el fin de establecer una estrategia centroamericana para reducir el impacto de los desastres en la sociedad y fue ratificado por la más alta instancia política de la Región - la Reunión de Presidentes - en el año 1993, mediante la Resolución 26 del Protocolo de Guatemala. El presente Plan incorpora las líneas estratégicas plasmadas en el documento llamado "Marco Estratégico para la Reducción de la Vulnerabilidad y los Desastres en Centroamérica" que se presentó en la XX Cumbre de Presidentes de Centroamérica, a la que participaron los Sres. Presidentes de las Repúblicas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y el Primer Vicepresidente de Panamá, acompañados del Vicepresidente de la República Dominicana y del Viceprimer Ministro de Belice, los días 18 y 19 de Octubre de 1999.

El Plan consta de tres partes:

  • El Plan Básico

A este corresponde a los lineamientos generales y contenidos presentes en este documento. Implica el diseño de las estrategias globales y la identificación de las necesidades políticas, organizativas, de ejecución y control de las actividades.

El responsable de la elaboración y seguimiento de este Plan Básico es el CEPREDENAC y consta de una serie de actividades de coordinación y promoción, agrupadas en 6 áreas:

Área de Fortalecimiento Institucional

Incluye acciones tendientes a cubrir aspectos de vulnerabilidad institucional y al fortalecimiento institucional. Como eje principal se reforzará el Marco Jurídico mediante la adecuación de la legislación y de las disposiciones normativas existentes para la incorporación del tema de la prevención y preparación ante los desastres a nivel nacional y regional.

Área de Información e Investigación

En donde se establecen actividades tendientes a mejorar la disponibilidad de información oportuna y de buena calidad para alimentar el proceso de toma de decisiones y en donde se identifican los vacíos existentes que requieren de investigación científica y documentación sistemática.

Área de Sistemas de Alerta Temprana y Planes Específicos

Esta área tiene un especial énfasis en los aspectos de preparativos, puesto que aunque la mitigación de desastres es parte sustancial del ejercicio del desarrollo y corresponde, por lo tanto, a las diferentes instancias responsables de su gestión, es claro que los niveles de vulnerabilidad requieren fortalecer las alertas, así como elaborar planes específicos de intervención.

Área de Estrategias Sectoriales

En donde se analizan prioridades de los diferentes sectores regionales en el tema de la Reducción de los Desastres Naturales y se determinan algunas actividades que aparecerán detalladas en los Anexos Sectoriales.

Área de Fortalecimiento de Capacidades Locales para la Gestión del Riesgo

Esta área apunta a acciones dirigidas directamente a la población más vulnerable de la Sociedad Civil y en particular a los niveles comunitarios y municipales. Fomenta actividades de fortalecimiento de las estructuras y capacidades locales en mitigación de desastres.

Área de Asistencia Mutua en Situaciones de Desastres

Esta área apunta a crear las condiciones para una cooperación mutua en casos de desastres. Para eso, se establecerá el marco de acción concreto para la coordinación de la asistencia humanitaria y de la cooperación horizontal entre los países de Centroamérica, República Dominicana y Belice en situaciones de desastre. Estas acciones concretas serán realizadas por la Comisión de Seguridad del SICA, con el apoyo del CEPREDENAC

  • Las Estrategias Sectoriales,

Cada una de las instituciones que componen el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), establece su estrategia particular de mitigación y atención de desastres, e identifica los nodos de conexión con otras instituciones.

Cada institución regional es la responsable de la elaboración y mantenimiento de su propia Estrategia, y contarán para este efecto con el apoyo y asesoría del CEPREDENAC y de la SG-SICA.

  • Los Planes Nacionales de Mitigación y Atención de Desastres.

cada país miembro del plan ejecuta un plan nacional para ello identifica las estrategias nacionales de reducción y atención de desastres, con especial énfasis hacia las poblaciones más vulnerables. Estas estrategias supondrán la ejecución práctica de las acciones definidas, tanto al nivel nacional como al regional. Los planes nacionales serán retroalimentados por el Plan Básico y las Estrategias Institucionales Regionales. Los Planes estarán compuestos por dos apartados, en un esquema reflejo del Plan Regional, pero guardando las particularidades de cada país: La elaboración de los Planes Nacionales es responsabilidad de las Comisiones Nacionales del CEPREDENAC, con la coordinación y rectoría de los organismos de emergencia, protección o defensa civil. A continuación se detallan algunos programas, que podrán ser considerados por cada país en función de sus necesidades:

  1. Evaluación de la Amenaza y la Vulnerabilidad
  2. Monitoreo de los Fenómenos Naturales
  3. Mitigación
  4. Adopción de Reglamentos para Diseño y Construcción
  5. Preparación de Respuesta en caso de Emergencia
  6. Conciencia y Educación
  7. Aprendizaje de los Desastres
  8. Colaboración Regional

Nótese la inclusión de la Preparación de Respuesta en caso de Emergencia dentro de los planes nacionales que el mismo CEPREDENAC recomienda para ellos esta función que realizan los comité de emergencia (COEN por ejemplo)

Los coordinadores de emergencia tendrán a su disposición los mapas de peligros para desarrollar escenarios realistas sobre que esperar y que hacer en caso de un fenómeno natural dañino. Estos escenarios serán las bases técnicas para los planes de respuesta ante emergencias así como para los planes de recuperación después del desastre. Los planes de emergencia se desarrollarán considerando el peor de los escenarios.

Sin embargo consideramos que la no inclusión de los desastres antropicos dentro de este tipo de estrategias es un verdadero error, a nivel internacional resultaría difícil hablar de un plan de mitigación de desastres antropicos sin embargo a nivel de una región la cual presenta los mismo problemas seria algo más fácil y de alguna manera obligaría a los gobiernos mismo a buscar una mayor protección en relación a este tipo de desastre los cuales en la mayoría de las ocasiones atacan a sectores con un mayor índice de vulnerabilidad que la población normal, un ejemplo de esto ultimo lo constatamos en El salvador con el caso del envenenamiento toxico con metanol, dicho desastre ataco a un sector hasta cierto punto con una mayor vulnerabilidad, por razones obvias, que otros sectores de la sociedad misa, dicho sector eran los enfermos alcohólicos, sin embargo pese al numero de perdidas humanas el gobierno central tardo mucho en ordenar la prohibición de venta de alcohol, pudiendo con una mayor rapidez en su acción haber minimizado el numero de perdidas humanas, dicho aspecto a nuestro juicio fue una verdadera violación al deber del estado mismo de proteger a las personas pese a su condición física o social, la implementación de programas de minimización de desastres en áreas de afectación común de desastres antropicos es a nuestra consideración el próximo paso de este proceso integrativo.

MEDIDAS NACIONALES PARA LA PREVENCION DE DESASTRES

De todos es conocido que en la ultima década del siglo XX la intensidad y frecuencia de los desastres socio naturales se ha visto incrementada, especialmente en el tipo de desastres de origen hidrometeorológico, tales como sequías, inundaciones, derrumbes y deslizamientos. Este incremento, al entender de expertos en el tema, se debe precisamente a la falta de interés de la población de las zonas afectadas por cuidar el ambiente que les rodea, provocando con su actuación imprudente un desequilibrio ecológico que siempre va acompañado de la vulnerabilidad social; es por ello que, los desastres de hoy en día son desastres socio naturales, ya que provienen tanto del desequilibrio ecológico tanto como de los problemas sociales que afectan a la humanidad entera.

A modo de ejemplo, el incremento de sequías, inundaciones y derrumbes obedece principalmente a la utilización del recurso suelo para la producción de agro exportaciones, granos básicos y pastos que han conducido a elevados niveles de deforestación y utilización de tierras que no son aptas para cultivos intensivos.

Existe en las sociedades alrededor del mundo un desinterés hacia el tema de la prevención de los desastres, que no necesariamente esta ligado a la mayor o menor frecuencia de los desastres. Uno de los obstáculos que impide la implementación de esquemas de prevención es la "voluntad política", en cuanto son políticos los que adoptan leyes y reglamentos para los países (especialmente en Latinoamérica), y porque se sigue en la creencia que los desastres no son producidos por la actividad del hombre.

Por eso el autor Romano afirma categóricamente que: "Los desastres son una faceta más de la pobreza y, en esa medida, su prevención necesariamente pasa por la satisfacción de las necesidades básica de la población vulnerable".

  • LEY DE DEFENSA CIVIL

En El Salvador desde 1976 se promulgo la Ley de Defensa Civil con la que se pretendió normativizar la intervención del Estado en caso de desastres, guerras y cualquier otra situación de emergencia nacional. Esta ley surge como reacción al auge de desastres que se registro durante la década de 1970 en el área centroamericana. Esta ley, como todas las promulgadas en la mayoría de países subdesarrollados, se centra mas en la fase de atención de la emergencia olvidando la prevención y mitigación que deben prevalecer en los momentos anteriores al desastre.

Como se ha dicho anteriormente, esta ley surge a partir de una coyuntura de proliferación de los desastres, en realidad no perseguía solamente combatir sus efectos, sino también cubrir las necesidades operativas surgidas a partir de acciones atribuibles exclusivamente al ser humano. Con esto se quiere decir que la ley fue diseñada también para atender los efectos de posibles tumultos y conflictos sociales, que no son exclusivamente desastres, pero pueden causar los mismos efectos que aquellos, en cuanto pueden llegar a causar crisis o disrupción del normal funcionamiento social.

De acuerdo al análisis del Centro de Protección para Desastres (CEPRODE) dos de los aspectos mas rescatables de la citada ley son:

  • Concentración en la etapa de postdesastre y,
  • La conformación del Sistema de Protección Civil sobre la base de una estructura organizacional a nivel departamental y municipal pero con concentración de la toma de decisiones en el gobierno central.

La ley no lo aclara pero es evidente que el diseño de la misma estuvo dirigido a articular la respuesta en casos de desastres de gran envergadura y no tanto para hacer frente a otros desastres de menor envergadura que estaban presentes ya desde aquel momento en el quehacer cotidiano de la sociedad salvadoreña.

En esta ley se refleja además que los objetivos y acciones del Estado para casos de desastres estaban dirigidos mayoritariamente a reglamentar las acciones a desarrollarse en la etapa posterior, y la definición de "desastre o calamidad publica" comprende no solo desastres sino también las "acciones armadas o trastornos sociales". En la practica, este enfoque postdesastre se traduce en una desatención de cualquier enfoque preventivo dentro de los esquemas estatales de reacción ante los desastres, provocando una situación preocupante a la hora de suceder otra calamidad.

Aunque en el espíritu de la ley predomina la idea de la descentralización al momento de suceder la calamidad, en el momento del desastre esta comprobado el predominio de la centralización de la toma de decisiones en las instancias ministeriales, presidenciales o en otras creadas especialmente para la atención de un desastre en particular.

Resulta evidente la supuesta descentralización al leer el articulo 8 de la misma ley que dice: "El Comité Nacional de Defensa Civil es el organismo de mas alto nivel en el Sistema de Defensa Civil y sus decisiones deben acatarse por los restantes Comités de Defensa Civil, personas naturales, empresas y entidades de cualquier naturaleza.

Los Comités que crea esta ley son, según el artículo 6:

A nivel Nacional: Comité Nacional de Defensa Civil;

A nivel Regional: Comités Regionales de Defensa Civil;

A nivel Departamental: Comités Departamentales de Defensa Civil

A nivel Municipal: Comités Municipales de Defensa Civil".

  • PROPUESTAS DE REDEFINICION.

Son dos los proyectos que buscan redefinir el actual sistema de protección y sustituir la antigua Ley de Defensa Civil: el Anteproyecto de Ley Nacional de Emergencia y la Ley de Protección Civil en Casos de Desastres. A continuación se resumen las propuestas de cada anteproyecto:

Anteproyecto de Ley Nacional de Emergencia

Existen en la actualidad nuevas propuestas de redefinición de la Ley de Defensa Civil de 1976, una de estas es la elaboración del Anteproyecto de Ley Nacional de Emergencia en 1995 con los aportes del Comité de Emergencia Nacional, y su objetivo principal es crear el Sistema Nacional de Emergencia (SISNAE) y a continuación se resumen algunos de los aspectos principales del citado anteproyecto:

  • La permanencia de visiones de manejo de los desastres que privilegian los preparativos para la emergencia, dando menor importancia a la prevención e incorporación del tema en los planes y programas de desarrollo implementados por el gobierno en turno. Se establece un énfasis autentico en el fortalecimiento de la capacidad reactiva de las instituciones estatales, sugiriendo además la creación de comités locales de emergencia y los comités escolares de emergencia; no obstante, carece de una real definición del papel que dichas instituciones jugaran en el momento del desastre.
  • Se establecen verdaderas acciones tendientes a la prevención, lo cual es un significativo avance en el tema de desastres.

Como todo anteproyecto posee ciertas deficiencias que el CEPRODE recoge y analiza con la idea que sean retomadas por los legisladores: "el anteproyecto no define como estarían integrados los comités locales y escolares, limitándose a definir la estructura de los comités nacional, departamentales y municipales. Además, el anteproyecto tampoco considera cual podría ser la relación de estos comités con las instancias del Estado en términos de cooperación, equipamiento, capacitación, apoyo logístico, etc."

  • Anteproyecto de Ley de Protección Civil

Otra de las propuestas es el Anteproyecto de Ley de Protección Civil que es un avance más prometedor que el Anteproyecto de Ley Nacional de Emergencia, con el único inconveniente que pretende establecer una rígida centralización en el Ministerio del Interior y en el Comité de Emergencia Nacional, a la hora de actuar. No obstante, busca sabiamente establecer el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) con verdaderas ideas de prevención, capacitación y organización de las comunidades a nivel nacional, contemplando inclusive la "ejecución de estudios tendientes a la adopción de medidas preventivas"

Este anteproyecto levanta ciertas dudas al referirse al tema de la descentralización por cuanto sus sugerencias en el campo de la descentralización no son consistentes con el articulado del anteproyecto, ya que en el texto se entiende una toma de decisiones centralizadas, desconocimiento de las condiciones de riesgo, bajo nivel de organización a nivel local, inadecuada priorización de las zonas de acuerdo a su riesgo. Otra debilidad es que no establece cuales serán los recursos financieros con los que podría contar la Dirección Nacional de Protección Civil.

Un problema adicional es de carácter participativo por cuanto se establece que instancias privadas, ONG´s, organismos científicos, entidades de socorro, etc., solo podrían participar a nivel local, olvidándose de los niveles municipal y departamental. No obstante sus problemas anteriormente señalados este anteproyecto es un precedente importantísimo en la mejora del marco jurídico e institucional para la gestión del riesgo a desastres, porque enfatiza la necesidad de realizar estudios y elaborar planes de prevención y mitigación.

  • PROPUESTAS DE LA SOCIEDAD CIVIL.

Dentro de las propuestas planteadas por la Sociedad Civil se encuentra la de la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) que basa su propuesta en los estragos causados por el fenómeno "El Niño" por la tremenda sequía que provoco. La propuesta es una pieza de correspondencia presentada a la honorable Asamblea Legislativa en la que se pide se formule una "Ley de Emergencia Nacional para Mitigar los daños del Fenómeno de El Niño", y sugiere que dentro de dicha ley se incluyeran medidas como: elaboración de planes de contingencia, elaboración de mecanismos de colaboración entre gobiernos locales y sociedad civil, refuerzo del presupuesto destinado a prevención de desastres, educación y organización comunal.

Otra propuesta es la generada en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de El Salvador (UES), la cual implícitamente comprende modificar el esquema organizacional para incluir acciones de prevención y de mitigación en su funcionamiento, todo esto a través de la creación de un organismo cuya exclusiva función seria la de prevenir y mitigar desastres por medio de tres comités: prevención, mitigación y logística.

Una tercer propuesta es la generada a través de la consulta promovida por el PNUD en El Salvador, dicha consulta se realizo a diversas mesas técnicas y presenta interesantes enfoques: Incorporar la prevención de los desastres en las políticas de desarrollo, promover la investigación y elaboración de evaluaciones de amenazas, vulnerabilidad y riesgo, coordinar los esfuerzos de restauración del medio ambiente con los objetivos de la reducción de los riesgos naturales, promover la participación ciudadana y la descentralización en la toma de decisiones y actualizar el marco jurídico a fin de armonizarlo con las fases y etapas del Ciclo de los Desastres para que garantice la protección integral de las personas en situaciones de emergencia.

Esta propuesta presentada por el PNUD corresponde al juicio del CEPRODE la "propuesta mas completa e integral para enfrentar la problemática de los desastres, pero aun se requiere puntualizar algunas propuestas concretas en torno a la legislación para la protección contra desastres y la organización institucional que debería articularse alrededor de esta problemática.

Las condiciones ambientales y la disponibilidad de recursos suficientes para desarrollar una vida digan constituyen un derecho humano inalienable y básico que no puede ser tomado como privilegio de unos pocos. Se necesitan gobiernos dispuestos a fortalecer con la participación popular una distribución más equitativa de los bienes ambientales. La explotación de los recursos en Latinoamérica iniciada hace 500 años fue incompatible con la protección y promoción del medio ambiente y los derechos humanos.

En la propia Declaración Universal de Derechos Humanos no se estableció expresamente el tema "Derechos Humanos y Medio Ambiente", ya que en esta época el tema era todavía incipiente. El ambiente es un sistema: un conjunto de elementos que interactúan entre si ya sean de la naturaleza o los creados por el ser humano.

Las condiciones del medio ambiente son una cuestión que se relaciona directamente con el derecho a la vida, por ser inherente a la persona y estar vinculado a otros derechos; además de estar relacionado con el derecho a un nivel de vida adecuado, por los elementos social y natural de este derecho.

Reunidos los diversos Estados en 1972 en la ciudad de Estocolmo, suscribieron un documento sin carácter obligatorio, pero que destaco la necesidad que el mundo siente de proteger el medio ambiente, dicha declaración proclama en su principio No. 1 que "el hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras". De manera mas especifica el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su art. 11 establece que toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y a contar con los servicios públicos básicos.

Tal es la preocupación mundial por la conservación del medio ambiente que en junio de 1992 se celebro, en Río de Janeiro, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, cuya Declaración establece en sus distintos principios:

"Los seres humanos... tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza".

"El derecho al desarrollo... debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras".

"Todos los Estados y todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial de erradicar la pobreza como requisito indispensable del desarrollo sostenible, a fin de reducir las disparidades en los niveles de vida y responder mejor a las necesidades de la mayoría de pueblos del mundo".

"Deben protegerse el medio ambiente y los recursos naturales de los pueblos sometidos a opresión, dominación y ocupación".

"Las poblaciones indígenas (y otras comunidades) desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio ambiente y en el desarrollo debido a sus conocimientos y practicas tradicionales. Los Estados deberían reconocer y apoyar debidamente su identidad cultura e intereses y hacer posible su participación efectiva". La situación que actualmente vive Latinoamérica esta basada en la pobreza y en un grave deterioro ambiental. Un entorno sano es un privilegio de unos pocos, afectando diferencialmente a los distintos grupos vulnerables (mujeres, indígenas, minorías, niños, territorios ocupados, etc.)

Siguiendo con el tema de "Desastres y Derechos Humanos" a continuación se establece la relación entre los desastres (de cualquier clase) y los Derechos Humanos reconocidos en nuestro ordenamiento constitucional.

El PNUD ha establecido un gran número de derechos considerados como esenciales para todos los seres humanos, además de una serie de hechos violatorios de dichos derechos, los cuales deben ser evitados para lograr la convivencia armónica de una sociedad; el tema que aquí nos interesa esta relacionado con el Derecho al Medio Ambiente Sano y Ecológicamente Equilibrado, porque de acuerdo al PNUD, uno de los hechos violatorios a este derecho es: "La carencia negligente de instrucción, planes y programas encaminados a la mitigación y reducción de los efectos negativos de los desastres"; por tanto, a lo largo de este trabajo tratamos de reflejar la situación actual que la prevención de desastres ocupa en nuestra sociedad, llegando a establecer razones suficientes para afirmar que en nuestro ordenamiento jurídico, no existen los mecanismos suficientes y necesarios para prevenir y mitigar los desastres, además que las actuales organizaciones encargadas de la prevención no cumplen con su papel.

Al analizar la Constitución de 1983 encontramos que el Derecho al Medio Ambiente Sano y Ecológicamente Equilibrado no se encuentra expresamente dentro de la misma, pero si se establece la obligación del Estado de proteger los recursos naturales en el artículo 117 Cn., y otros de los artículos de la misma Constitución sirven de marco para entender que este derecho si se encuentra regulado, aunque de manera tácita.

Artículo 117 Incisos 1° y 2° Cn.

Es deber del Estado proteger los recursos naturales, así como la diversidad e integridad del medio ambiente, para garantizar el desarrollo sostenible.

Se declara de interés social la protección, conservación, aprovechamiento racional, restauración o sustitución de los recursos naturales, en los términos que establezca la Ley.

Este artículo carece de antecedentes histórico-normativos. Establece una obligación del Estado de proteger los recursos naturales, la diversidad e integridad del medio ambiente, todo con el propósito de garantizar el desarrollo sostenible, es decir, un nivel de desarrollo que permita la satisfacción de las pretensiones de los habitantes. Esta obligación no solo es del Estado, ya que según el inciso 2° el interés social es determinante, deduciéndose que esta obligación lo es también de los habitantes siguiendo el curso que una Ley Especial establezca, en este caso la Ley del Medio Ambiente recientemente aprobada por la Asamblea Legislativa.

De acuerdo a FESPAD este articulo se entiende que establece el Derecho a un Medio Ambiente Sano y Ecológicamente Equilibrado y se establece dos obligaciones primordiales al Estado Salvadoreño: a) Promueva y apoye las iniciativas que pretendan proteger y desarrollar los recursos naturales; y b) Controle y sancione a las personas y a las empresas que contaminen el Medio Ambiente.

Artículo 60 Inciso 2° Cn.

En todos los centros docentes, públicos o privados, civiles o militares, será obligatoria la enseñanza de la historia nacional, el civismo, la moral, la Constitución de la República, los derechos humanos y la conservación de los recursos naturales.

Los antecedentes histórico-normativos de este artículo son:

Constitución de 1962 : Art. 202 inc. 2°

Constitución de 1950 : Art. 203 inc. 2°

En este artículo se busca que los miembros de la sociedad puedan conocer de ciertos aspectos de la Nación a través de la educación docente, siendo uno de ellos la conservación de los recursos naturales, por lo que es obligación de los centros docentes de cualquier índole establecer métodos de enseñanza que incluyan estos temas.

Artículo 69 Inciso 2° Cn.

Asimismo el Estado controlara la calidad de los productos alimenticios y las condiciones ambientales que puedan afectar la salud y el bienestar.

Este artículo carece de antecedentes histórico-normativos. El Estado debe controlar las condiciones ambientales con el propósito que estas no puedan afectar la salud y el bienestar de sus habitantes. Es determinante esta obligación del Estado en aquellos casos en que ocurra una eventual crisis tanto por el ingreso de productos alimenticios extranjeros de dudosa calidad, como por una degradación de las condiciones ambientales.

Artículo 101 Inciso 2° Cn.

El Estado promoverá el desarrollo económico y social mediante el incremento de la producción, la productividad y la racional utilización de los recursos. Con igual finalidad, fomentara los diversos sectores de la producción y defenderá el interés de los consumidores.

Este artículo carece de antecedentes histórico-normativos. El Estado debe velar porque el desarrollo económico y social se de con normalidad sin perjuicio de los recursos que este posee, tal es el caso de los recursos naturales que a través de la historia se han visto sobreexplotados por los hombres en su incansable búsqueda de riqueza material, olvidando que son estos recursos los que mantienen la calidad de vida y que la riqueza en nada puede repara el daño una vez causado.

Del análisis de los antecedentes normativos de estos artículos se entiende que el derecho al Medio Ambiente Sano y Ecológicamente Equilibrado es sumamente reciente en nuestro ordenamiento constitucional (desde 1983), ya que el articulo 117 Cn. Que tácitamente lo establece, carece de antecedentes histórico-normativos, es decir, no aparece mencionado en las trece constituciones que ha tenido nuestro país, exceptuando el caso del artículo 60 Cn., que tiene antecedentes en la Constitución de 1950 y en la de 1962.

Dentro de las leyes especiales a que se refiere el artículo 117 Cn, podemos mencionar: la Ley Forestal, la Ley del Fondo Ambiental; la Ley de Conservación de la Vida Silvestre; el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica; el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre; el Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono; y el Convenio de Internacional sobre cooperación, preparación y lucha contra la contaminación por hidrocarburos.

Los Convenios aquí mencionados tiene el carácter de Ley de la República por disposición del artículo 144 inciso 1° Cn, y dice: "Los tratados internacionales celebrados por El Salvador con otros Estados o con organismos internacionales, constituyen leyes de la República al entrar en vigencia, conforme a las disposiciones del mismo tratado y de esta Constitución".

PUNTO DE VISTA DOCTRINAL SOBRE LA PREVENCION DE DESASTRES

Por medio del enfoque doctrinario daremos a conocer los principales conceptos, procedimientos, programas y demás que cuenta el Comité de Emergencia Nacional, o COEN, y otras instituciones que de manera conjunta trabajan, entre otras cosas, para velar por las condiciones de las personas y sus Derechos Fundamentales.

Para iniciar, definiremos el concepto de desastres naturales: son desastres debidos a circunstancias naturales que ponen en peligro el bienestar del ser humano y el medio ambiente. Se suele considerar como tales a aquellos que son debidos a fenómenos climáticos o geológicos, lo que excluye los riesgos sanitarios que representan los agentes patógenos. Los riesgos más conocidos y divulgados son los que se materializan de forma episódica, a menudo con alcance catastrófico. Con todo, hay riesgos continuados cuya naturaleza resulta menos obvia, como los relacionados con la radiactividad natural o los metales tóxicos presentes en la naturaleza. Existen numerosos desastres tanto continuos como episódicos debidos al ser humano, que pueden tener un impacto comparable al de los desastres naturales más graves, por ejemplo, el accidente de Chernobil. Lo que es más, ciertos riesgos pueden verse exacerbados por la actividad humana, por ejemplo las inundaciones debidas a la destrucción de los bosques. Por lo tanto, en el estudio de los posibles desastres son fundamentales los principios básicos de la ciencia medioambiental, concretamente aquellos que permiten identificar qué es natural, qué es consecuencia de la actividad humana y qué se debe a ambas causas. En la caracterización de los desastres son factores importantes la extensión del área afectada, la intensidad del impacto, la duración del impacto, la velocidad de inicio y la predecibilidad. Un concepto importante en lo que se refiere a la predecibilidad es el periodo de recurrencia, que representa el periodo medio que tarda en reproducirse un acontecimiento de una magnitud dada. La percepción pública de la gravedad de un determinado desastre se ve influenciada por multitud de factores, pero en general éste es considerado más aceptable si produce daños pequeños aunque sea con frecuencia que si produce grandes daños más espaciados en el tiempo.

Los desastres naturales, en sus formas más graves, ocurren sobre todo en los países en vías de desarrollo, lo que en parte refleja las condiciones climáticas de los trópicos, en parte la localización de zonas de riesgo geológico, y en parte una peor infraestructura en lo que se refiere a la protección de la población y el medio ambiente. Los desastres naturales más espectaculares son los terremotos y la erupción de volcanes, que se producen en los bordes de las placas continentales y son, por lo tanto, característicos de ciertas áreas, en particular del Pacífico. La intensidad de un terremoto se mide por la escala de Richter, que tiene un valor máximo de 9 puntos. Se ha estimado que en California se producirá un terremoto de una intensidad superior a los 8 puntos en la escala de Richter, como el que destruyó gran parte de San Francisco en 1906, cada 100 años. El terremoto más grave de los últimos años causó la muerte a 750.000 personas en Tangshan, China, en 1976. Las erupciones volcánicas pueden tener efectos catastróficos a escala global, además de local. Por ejemplo, la explosión del Krakatoa en 1883 proyectó cenizas que llegaron hasta los 80 km de altura. Éstas rodearon el planeta en el plazo de dos semanas, produciendo una reducción en la energía solar que llegaba a la Tierra y ocasos espectaculares durante varios años. La frecuencia de erupción de los distintos volcanes varía mucho: un 20% de ellos entra en erupción menos de una vez cada 100 años y un 2% lo hace menos de una vez cada 10.000 años. Los daños que los volcanes producen en el medio ambiente no se deben sólo a la lava y a las corrientes de barro, sino también a la deposición de cenizas volcánicas y a la emisión de gases tóxicos. Otro riesgo importante relacionado con los terremotos y las erupciones volcánicas son los tsunamis, olas gigantescas que alcanzan su altura máxima junto a la costa, produciendo enormes pérdidas tanto materiales como humanas. Los desastres climáticos incluyen varios tipos de tormentas, daños a las líneas de costa por acción del hielo o el agua, las sequías, las inundaciones, la nieve, el granizo, los rayos y los incendios debidos a causas naturales. Los huracanes tropicales son la catástrofe natural más extendida y dañina. Producen daños no sólo directos por acción del viento, sino también por las inundaciones. El peor de los últimos años causó la muerte a 500.000 personas en Bangla Desh en 1970, mientras que el desbordamiento del río Yang-tsê, en China, tras una serie de tifones, produjo entre 40 y 50 millones de muertos a mediados del siglo XIX. Los tornados son tormentas circulares de rotación rápida, muy frecuentes en Estados Unidos, que producen grandes daños levantando grandes objetos en el aire y desplazándolos a cierta distancia. Es frecuente que las inundaciones y la sequía estén íntimamente vinculadas tanto en el espacio como en el tiempo; en muchas partes del trópico alternan las estaciones secas con las húmedas. La actividad humana ha incrementado la gravedad de las inundaciones en algunas áreas debido a los cambios en el uso del suelo, como los provocados por la urbanización y la deforestación. La creciente incidencia de la sequía ha producido la desaparición de importantes civilizaciones en el pasado y, en nuestros días, buena parte de África se está volviendo cada vez más seca, sobre todo en las lindes del Sahara, donde el problema se ve exacerbado por las malas prácticas agrícolas y la sobreexplotación para obtener madera. Si bien la mayoría de los grandes incendios son producto de la mano del hombre, los incendios forestales de origen natural provocados por los rayos, pueden producir una gran devastación. No obstante, éstos pueden desempeñar un papel vital en la ecología de áreas secas devolviendo al suelo nutrientes de la vegetación.

Los riesgos naturales continuados, o crónicos, a menudo pasan desapercibidos como tales y resultan difíciles de identificar, pero pueden tener efectos adversos sobre gran número de personas. En muchos casos su peligrosidad es comparable a la de la contaminación, fenómeno producido por el hombre. Uno de estos factores de riesgo, que sólo recientemente ha sido reconocido como tal, es el radón, un gas radiactivo que se filtra a través de la corteza terrestre y penetra en los edificios. Se estima que hoy, mueren en el Reino Unido de cáncer inducido por el radón, 2.500 personas al año. Otro ejemplo es el flúor, que produce graves deformaciones óseas (fluorosis) en los habitantes de India y China y proviene de la contaminación del agua potable y de los alimentos y de la combustión del carbón, respectivamente. En ciertos casos este tipo de peligros surgen por la deficiencia ambiental de un elemento esencial; hay pruebas de que el consumo de cosechas cultivadas en suelos pobres en selenio produce enfermedades en el hombre, especialmente cardiacas. Las cosechas y el ganado también se ven adversamente afectados tanto por las deficiencias como por el exceso de elementos de origen natural, tales como el cobre y el cinc.

Muchos desastres naturales, como los terremotos, son inevitables, pero es posible adoptar medidas para minimizar su impacto. Se pueden construir edificios a prueba de terremotos, el impacto de las inundaciones puede reducirse por medio de la ingeniería, con embalses y canalizaciones, y alertando y asesorando a la población en caso de que se prevean tormentas importantes. Hoy se sabe que muchos desastres son razonablemente predecibles, y que a menudo se producen de forma cíclica por estar asociados a fenómenos como las manchas solares y la órbita lunar.

Después de analizar nuestro ámbito de estudio, revisaremos una de las instituciones vinculadas a este tópico: Centro de Protección para Desastres, o CEPRODE, cuya visión es implementar y evaluar programas comunicativos de protección para población en casos de desastres; conservando y reestableciendo los recursos naturales en zonas de alto riesgo por desastres naturales. Ellos producen información y realizan estudios científicos sobre desastres naturales y de medio ambiente, promoviendo acciones de protección de los recursos naturales a través de la investigación y ejecución de proyectos con otras organizaciones. Su misión es diseñar, implementar y evaluar programas comunitarios de protección para la población en casos de desastres, y para la conservación y recuperación de los recursos naturales en zonas de alto riesgo por desastres naturales.

En el ámbito local, el CEPRODE se encuentra afiliado a numerosas instituciones homólogas, tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Entre las que destacan a nivel local: Comité Multisectorial para la protección de la población en casos de desastre; Corporación de Organizaciones Ambientalistas de El Salvador, CoAMBIENTE; Asociación de Bibliotecarios y Documentalistas Agrícolas; Comité interinstitucional para el desarrollo del cantón Las Piedras de Metapán departamento de Santa Ana, CIDECAP; Comité Ambiental del departamento de Chalatenango, CACH; Comité Ambiental del departamento de Santa Ana; Comité Salvadoreño de la Unión Mundial de la Naturaleza, UICN; Comité pro medio ambiente de Metapán, COPROMA; Red nacional de organizaciones con trabajo hacia la equidad de género, REDNA; y el Comité Coordinador del Programa de Agricultura Sostenible, PASOLAC. Entre las que destacan a nivel internacional: The Nitrogen Fixing Tree Associatiion, NFTA (Hawaii, EUA); Foro Global de Prevención de Desastres (Haryana, India); y la Unión Mundial para la Naturaleza, UICN (Suiza).

Nos encontramos también con una organización que ha desarrollado una capacidad de análisis de los conflictos sociales con fines de planificación, hablamos en esta ocasión de la Fundación Lempa o FUNDALEMPA, la cual es de las pocas instituciones, de este tipo en centroamérica, en enfocar sus propuestas de prevención de desastres en el elemento fluvial de nuestro medio ambiente, específicamente su ámbito de trabajo está dirigido al río Lempa; en el cual desarrollan sistemas de información sobre uso del agua, recurso que en nuestro país actualmente atraviesa un estado muy crítico, y el problema de las inundaciones. Además de este trabajo, realizan la labor de impulsar y transferir sus informes a las comunidades en alto riesgo de desastres, de una manera cada vez más apropiada.

El sistema nacional de emergencia, organismo que tiene en su centro al COEN, está integrado por: Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Educación, Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de Agricultura y Ganadería, Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social, Ministerio de Seguridad Pública, organizaciones no gubernamentales, organismos internacionales, instituciones científicas, comités departamentales de emergencia, comités municipales de emergencia, comités locales de emergencia, la empresa privada, instituciones autónomas y de instituciones de servicio.

El COEN , en su Plan Invernal 2000, usaba la siguiente nomenclatura, sobre los tipos de alerta:

ALERTA:

Alerta es un estado declarado con la finalidad de tomar precauciones debido a la probable y cercana concurrencia de un evento adverso

ESTADO DE ALERTA VERDE:

Estado pronunciado cuando las expectativas de un fenómeno permite prever la ocurrencia de un evento de carácter peligroso para la población.

Cuando exista la POSIBILIDAD DEL EVENTO, los sistemas operativos de respuesta deben alistarse, procediendo a reunir al personal que los compone.

ESTADO DE ALERTA AMARILLA:

Estado en el cual la tendencia ascendente del desarrollo del evento implica situaciones inminentes de riesgo y situaciones severas de emergencia.

Cuando NO HAY DUDA SOBRE LA CONCURRENCIA, los sistemas operativos y el personal deberá proceder a preparar el equipo e identificar en la carta de operaciones los posibles lugares de impacto. Se identificarán las rutas de llegada y las de evacuación, así como se dará información al personal sobre los detalles de la respuesta.

ESTADO DE ALERTA ROJA:

Se presenta este estado cuando el fenómeno impacta una zona determinada, presentando efectos adversos a las personas, los bienes, las líneas vitales o el medio ambiente.

Esto hace que EL EVENTO SEA UNA REALIDAD INMINENTE Y HA PRODUCIDO IMPACTO, suponiendo que los sistemas operativos y el personal deberá responder al evento.

PROCEDIMIENTO PARA LA ALERTA INTERNA

1. Habrá una persona de servicio cada 24 horas en la Dirección General quién durante la jornada diurna mantendrá el monitoreo de los eventos. Deberá ponerse en contacto con el jefe de servicio de Bomberos a efecto de que en la jornada nocturna pueda ser alertado.

2. Cada día el jefe de servicio procederá a actualizar la cartelera de novedades y a registrar la información en el libro de novedades.

3. Cada día se informará al señor Director General de la Situación, así como se formulará un IDN al señor Ministro del Interior.

4. Cuando el evento amerite declarar un estado de alerta se procederá a cambiar en la cartelera de novedades el color de la misma e informará a todo el personal de la DGE de ello. La información debe llegar hasta donde el personal se encuentre.

5. Cuando la Alerta sea color amarillo, se procederá a dar aviso al personal a efecto de que este se reúna en la dirección suspendiendo aquellas misiones que no sean relevantes.

6. El jefe de servicio procederá a ordenar al personal el cambio de uniforme por el de trabajo con todo el equipo de personal.

7. Si la alerta se produce por la noche el jefe de servicio procederá a dar aviso correspondiente al personal por medio de la L-5 o por la frecuencia de radio, girando instrucciones precisas sobre las medidas a tomar.

8. Si la Alerta es de color rojo las instrucciones deberán ser las de reunir al personal en el Comité.

Para la verificación de daños y análisis de las necesidades, el COEN evalúa las siguientes áreas:

SALUD:

Se procede a la verificación de la cantidad e identificación de los muertos registrados oficialmente, su procedencia y lugar donde se hallan depositados los cadáveres.

Siempre que sea posible deberá incluirse la causa de la muerte conforme al dictamen forense. Estos datos son valiosos cuando la causa del desastre es epidemiológica. La existencia, verificada de otros cadáveres, se registrará como sin confirmar, consignando la fuente de información.

También se realiza un estudio sobre los heridos, registrando la atención a nivel prehospitalario de: pacientes remitidos a hospitales, pacientes ambulatorios y el total de pacientes atendidos por organismos de socorro y salud. Y la atención a nivel hospitalario hace constancia de: pacientes ambulatorios, hospitalizados, remitidos o derivados a otros establecimientos, el total de pacientes atendidos y el número de camas disponibles.

Se verifican también los daños a nivel de infraestructura, precisando: la pérdida en equipos, los daños de infraestructura hospitalaria, la pérdida de suministros, las necesidades de reubicación de pacientes y los servicios que pueden prestarse.

Sobre los efectos secundarios que ocasiona la presencia de factores de riesgo, se toman en cuenta: la mala disposición de desechos sólidos, la inadecuada manipulación de alimentos, el hacinamiento de las personas, el deterioro de las condiciones ambientales y la interrupción de los programas de salud.

LÍNEAS VITALES:

Las líneas vitales involucran un estudio, en primer lugar, del agua potable, verificando las condiciones y estado de funcionamiento de: presas o pozos, bocatomas, tuberías de conducción a los tanques de tratamiento, y almacenamiento de desarenadores, tanques, cloradores, tuberías madre y redes de distribución; todo esto destinado a dar conocimiento de la calidad del agua en bocatomas, salidas de acueducto, puntos estratégicos de distribución y los usuarios finales.

Sobre el agua no potable se deben verificar las condiciones sin daño y estado de funcionamiento de: las acometidas domiciliarias de aguas negras, el sistema de alcantarillados y aguas lluvias y los sistemas de vaciamientos o descargas.

También la energía recibe un análisis de condiciones y funcionamiento de: estaciones generadoras, redes de interconexión, estaciones transformadoras, redes de distribución de energía y las instalaciones domiciliarias de la población.

El sistema de telecomunicaciones debe tener condiciones sin daño y permanencia de buen estado de funcionamiento de: estaciones repetidoras, redes de telefonía y aparatos de telegrafía, Télex, televisoras, radiodifusoras, etc.

Los equipos de transporte deben ser estudiadas, para verificar que sus condiciones no presenten daños ni mal estado de funcionamiento de: puentes, líneas férreas, puertos, pistas o aeropuertos, servicio público de transporte, maquinaria pesada, vías terrestres de acceso y otros equipos de transporte tales como el aéreo, terrestre y marítimo.

LA INFRAESTRUCTURA PRODUCTIVA

Del sector agropecuario, como el principal medio productor, se deben verificar las condiciones de: las áreas de producción agrícola, las áreas de explotaciones pecuaria, los medios de transporte, sistemas de almacenamiento y conservación, la distribución del producto y el tipo y cantidad de ganado afectado.

En el ámbito de vivienda y edificaciones públicas, las condiciones de vivienda tipo urbana, tipo rural y las instalaciones públicas tales como Alcaldías, escuelas y hospitales, deben ser verificadas.

Existen, en el Comité de Emergencia Nacional, casos específicos tipificados por color del Triage (Proceso para el traslado de gente herida a grupos basado en su necesidad de tratamiento médico):

CÓDIGO NEGRO

Paro cardíaco no presenciado: se presume que han pasado más de cinco minutos y ya hay daño cerebral irreversible.

Moribundos con lesiones extensas y ampliamente destructivas: Mutilaciones, destrucción de cráneo, etc.

Moribundos por enfermedades terminales: SIDA (Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida); Cáncer, Ancianidad, leucemias, cirrosis hepática, etc.

CÓDIGO ROJO

Shock hipovolémico por: deshidratación severa; hemorragias masivas.

Partos en períodos de expulsión y con patología agregada: Sangramientos masivos con disminución de tensión arterial; convulsiones; coma; presentación anormal del producto (parto de glúteos, pies, manos, cordón,etc.); redención de cabeza; rotura de membranas mayor de seis horas; sufrimiento fetal.

Dificultad respiratoria de cualquier origen: asma bronquial, cuerpos extraños en las vías respiratorias, heridas o traumas abiertos o cerrados en el tórax, intoxicaciones por humo, gases organofosforados (insecticidas), ahogamientos en aguas, heridas o fracturas de cuello y neumonías severas.

Como de cualquier origen: por trauma de cráneo, intoxicaciones, enfermedades como diabetes o hipoglicemia (baja del azúcar sanguíneo), accidentes cerebro-vasculares (derrame cerebral), infarto al miocardio (ataque al corazón).

Quemaduras de grado II con una extensión mayor del 30% o menores que involucren cara, ojos, vías respiratorias, o genitales. O mayores del 10 % en niños y ancianos.

Quemaduras eléctricas o de grado III mayores del 3% o con paro cardiorespiratorio acompañante .

Paro cardiorespiratorio presenciado de cualquier origen. No incluye a pacientes con enfermedades terminales.

Fracturas de columna vertebral

CÓDIGO AMARILLO

Traumas de cráneo leves o moderados (Sin transtorno de conciencia).

Hemorragias sin shock y que ceden a medidas locales de primeros auxilios.

Fracturas sin alteración de signos vitales.

Quemaduras de grado II menores de 30% y mayores de 10% en adultos.

Heridas de tórax sin compromiso de signos vitales ni respiratorio.

Heridas de abdomen sin exposición de vísceras, ni alteración de signos vitales.

Luxaciones de tobillo, codo, rodilla, muñeca, cadera.

CÓDIGO VERDE

Heridas menores sin hemorragia y que no comprometen tórax ni abdomen.

Fracturas de la mano sin destrucción amplia de ésta.

Quemaduras grado y o grado II menores de 10%.

Histeria, pánico, desmayo simple, insolación.

Esguinces, luxaciones de dedos, mordeduras leves, traumas contusos sin compromiso de signos vitales ni de su función.

En caso de pacientes con este código, se le dará mayor prioridad a los niños sobre los adultos.

También se poseen medidas de saneamiento ambiental durante la emergencia y posterior a esta.

Período de emergencia inmediata con posterioridad al desastre:

A: Facilitar cantidades básicas de agua potable a la población y a los usuarios esenciales.

B: Ofrecer a los damnificados el alojamiento conveniente.

C: Proteger el agua y los alimentos contra la contaminación por desechos de origen humano.

D: Asegurarse de que los damnificados observen normas de higiene personal básica.

E: Proteger a la población contra las enfermedades de transmisión vectorial frecuentes en las zonas de desastre.

Dado a que el agua es indispensable para el mantenimiento de la vida y medio importante de transmisión de enfermedades, es lo primer que debe facilitarse en condiciones higiénicas a las poblaciones afectadas. No solo es de máxima importancia un abastecimiento cuantitativamente suficiente a raíz del desastre, sino que es necesario velar por la potabilidad del agua destinada al consumo humano; como un derecho fundamental de su integridad física y moral.

Las medidas de saneamiento ambiental son necesarias para proteger el medioambiente contra los desechos de origen humano normalmente causantes de la contaminación de los alimentos y el agua. Además, esas medidas impiden la formación de lugares de cría de vectores de enfermedades y otras plagas.

Una vez iniciada la labor de socorro, habrá de ocuparse de alojar a las personas damnificadas en condiciones que no entrañen un riesgo para la salud pública y el medioambiente.

Los alimentos localmente disponibles pueden deteriorarse o quedar contaminados, por lo que su consumo puede producir intoxicaciones o infecciones, para lo cual lo mejor es recurrir a alimentos localmente disponibles determinando el estado en que se encuentren. Para evitar los problemas de salud debidos al deterioro y la contaminación de los alimentos, habrá de informar al público sobre medidas que garanticen la inicuidad de estos. Además, el público habrá de estar al tanto de los alimentos más inicuos y la mejor manera de prepararlos

El estancamientos de agua lluvia que crean las condiciones antihigiénicas que permiten la proliferación de insectos y de enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla, el tifus, la tularemia y las infecciones diarreicas, que se transmiten de esa forma; además la contaminación de ese origen puede menoscabar el suministro de alimentos y crear otros problemas. Este tipo de vectores deben ser controlados mediante la medicina preventiva.

La higiene suele disminuir en este tipo de situaciones, aumentando la incidencia de enfermedades relacionadas con la falta de higiene personal; haciéndose necesaria la provisión de instalaciones de aseo y de limpieza, inculcando este tipo de actitudes a las personas.

Debe mantenerse a la población informada sobre emplazamientos, tipo de recursos y servicios de saneamiento, los lugares de asentamiento de las personas, y los nombres de las autoridades a quienes hay que notificar al momento de un incidente.

PRIORIDADES DE INTERVENCIÓN INICIAL:

Búsqueda de personas heridas: desde acciones de localización hasta el empleo de sofisticadas técnicas, uso de animales entrenados y equipos electrónicos.

Rescate: Ejecutado por grupos básicos, intermedios o avanzados, o simplemente ser asumido por la propia comunidad que es lo que habitualmente en los primeros minutos después del desastre.

Evacuación: Cuando persista el peligro, o los efectos secundarios amenacen la vida o la integridad de las personas se recurrirá a este tipo, el cual podrá ser total o parcial dependiendo de la amenaza y del grado de exposición a ella.

PRIORIDADES EN LA ATENCIÓN EN SALUD Y SANEAMIENTO AMBIENTAL:

Atención a las personas:

Se regirá por los criterios del Triage, otorgándole la posibilidad de atención al mayor número de personas teniendo en cuenta la gravedad de las lesiones, el pronóstico de la misma y el beneficio que pueda recibir de la acción tomada, bien sea esta atención in situ, en transporte o ambas. El manejo de cadáveres queda en una potable prioridad.

Suministro de agua:

En las primeras horas, pequeñas cantidades de agua, así no sea clorada son necesarias, indicando a los receptores las precauciones que deben tomar.

Suministro de alimentos:

Verificar disponibilidad y seguridad en el almacenamiento y manejo.

Eliminación de Aguas Negras:

Verificar el estado del sistema y garantizar que no haya contaminación del agua potable, con esos desechos líquidos.

Alojamiento provisional:

Constatar necesidad, garantizando las condiciones de higiene y evitando en lo posible la concentración excesiva de personas; usando el autoalbergue, instalaciones existentes en los centros comunales, instalaciones deportivas, hangares, bodegas, etc.

Control de vectores:

Continuar los programas regulares, donde se esté vigilando la presencia de zancudos o mosquitos transmisores de enfermedades. Atender la disposición de desechos sólidos, para evitar proliferaciones de moscas y roedores.

Programas regulares de salud:

A raíz de la emergencia se distrae el recurso humano de sus actividades diarias, interrumpiéndose los programas regulares, con situaciones potenciales más peligrosas que las consecuencias directas del evento original.

Vigilancia epidemiológica:

Paralela a todo lo expuesto y guiando las acciones de salud, recogiendo información permanente de las condiciones ambientales y el estado de los afectados.

PRIORIDADES DE TIPO LOGÍSTICO

Vías de acceso:

Garantizar su rehabilitación y funcionamiento. La instalación de puentes provisionales, la remoción de escombros de la vía, la rehabilitación de una pista de aterrizaje o helipuerto, pueden construirse en prioridades.

Sistemas de telecomunicaciones:

Manteniendo contacto permanente al interior de la zona afectada y con el exterior de la zona.

Insumos básicos:

Verificar la disponibilidad de energía, combustibles, gas, etc.

OTRAS PRIORIDADES

Actividades laborales:

Procurar el pronto restablecimiento de las tareas habituales; involucrar a la comunidad afectada en las mismas acciones de recuperación, de forma que se promuevan campos de trabajo y se dé solución a las necesidades de rehabilitación física, mental y socioeconómica .

Actividades recreativas:

Velar por la organización de eventos y reuniones recreativas, tanto como para el personal que trabaja en la emergencia como para la comunidad en general. Permitir en estas acciones una amplia participación de la comunidad.

Aspectos de seguridad:

Deben reforzarse las medidas tendientes a evitar el vandalismo y mantener el orden público.

Actividades educativas:

Deben reanudarse si han sido interrumpidas, o procurar que se inicien en las fechas habituales. Deberán igualmente promoverse actividades de tipo artístico y cultural, para la población en general.

Es importante recalcar que una prioridad puede ser también la de establecer control sobre determinadas amenazas y sobre los efectos secundarios de las mismas, como en inundaciones con sacos de arena o barreras; deslizamientos con obras prontas de estabilización; incendios con combate, extinción, construcción de barreras, etc.

Es indudable que si los miembros del grupo de evaluación de daños y análisis de necesidades han trabajado juntos con anterioridad, su comportamiento será el de un verdadero equipo, y eso facilitará la labor.

A continuación se reproduce un cuadro que contiene el procedimiento de implementación, utilizado por el COEN:

 

AREA DE COMUNICACIONES

Sistema de acción del COEN en diferentes áreas operativas

ALERTA VERDE

ALERTA AMARILLA

ALERTA ROJA

Componente básico de Comunicaciones.

Componente básico de Comunicaciones.

Preparativos de Relaciones Públicas.

Componente básico de comunicaciones

Relaciones Públicas.

AREA DE OPERACIONES

Componente básico de Operaciones:

Componente de monitoreo y alerta

Componente básico de Operaciones.

Componente de monitoreo y alerta.

Preparativos de la EDAN, SUMA.

Componente básico de Operaciones:

Componente de monitoreo y alerta.

Componente EDAN.

Componente SUMA.

AREA DE DECISIONES POLITICAS

Decisiones ejecutivas

Decisiones ejecutivas.

Preparativos de Decisiones de Alto Nivel.

Preparativos de atención a visitantes distinguidos y coordinación con Organismos Internacionales.

Decisiones ejecutivas y Alto Nivel.

Atención a visitantes distinguidos.

Coordinación con Organismos Internacionales.

  • EL ACCIONAR INSTITUCIONAL.

El COEN (Comité de Emergencia Nacional) ha tenido un papel determinante en la conformación del Sistema Nacional de Emergencia (SISNAE), el cual aglutina a instancias de gobierno y a cuerpos de socorro tales como la Cruz Roja, Cruz Verde, Comandos De Salvamento, Cuerpo De Bomberos De El Salvador y otras entidades de servicio. Es importante mencionar que las acciones de este ente multisectorial se han concentrado principalmente en las tareas de rescate y atención de víctimas olvidándose de la implementación de acciones tendientes a la reducción de la vulnerabilidad en la etapa previa al desastre.

Es la prevención y mitigación de un desastre una de las tareas inconclusas en el sistema nacional de defensa civil. Esto se debe según el CEPRODE a: "la desvinculación de las dimensiones económicas y sociales de la prevención de los desastres y a la concepción de estos como un problema sectorial no relacionado con las realidades de los sectores sociales afectados, especialmente las comunidades marginales urbanas y rurales". En recientes desastres la tendencia de no prevenir con tiempo las calamidades ha provocado que los desastres hayan sido de una mayor envergadura que la que realmente podrían haber tenido con una verdadera acción preventiva.

Terremotos.

Los terremotos se caracterizan por ser un tipo de desastre que ocurre ocasionalmente y que solo durante la emergencia llama la atención, por cuanto provoca una ruptura del funcionamiento normal de la sociedad. El ejemplo nacional más reciente es el terremoto de 1986 que conllevo una reestructuración del funcionamiento del COEN pero que no produjo resultados a largo plazo dejando abierta la posibilidad de que se produzcan mas daños ante un nuevo suceso similar.

En El Salvador el riesgo sísmico es elevado debido a la fuerte actividad de la franja central del país y de la ubicación de los principales asentamientos poblacionales cercanos en su mayoría a dicha franja. San Salvador es uno de los principales asentamientos y el de mayor riesgo por estar ubicado sobre esta franja, desde su fundación en 1525 ha sufrido de innumerables sismos pero que no han provocado su reubicación debido a ciertas políticas urbanísticas.

El terremoto de 1986 no solo causó la muerte de aproximadamente 1,000 personas y que otras 100,000 resultaran damnificadas, sino también llevo a la creación del Comité Empresarial de Apoyo para manejar los donativos recibidos y de un Comité de Evaluación de Daños (COEDA), el cual tuvo el cargo de diagnosticar el estado de las infraestructuras afectadas, lamentablemente fue disuelto dejando en el olvido sus recomendaciones; actualmente edificios que fueron declarados inhabitables por dicho Comité están siendo utilizados con asombrosa tranquilidad.

Después de este analizas resulta evidente que nuestro país no posee una institucionalidad necesaria para desarrollar una efectiva gestión del riesgo a terremotos, principalmente porque no existen medios para garantizar el efectivo cumplimiento de normas de diseño sísmico en las estructuras que se construyen actualmente y para procurar que las estructuras dañadas sigan siendo utilizadas.

Inundaciones.

De todos es conocido que las personas que habitan en las zonas "marginales" del país son recurrentemente golpeadas por este tipo de desastres, debido a la ubicación geografía, por encontrarse peligrosamente en las laderas de ríos caudalosos; dichos desastres se suscitan en la época invernal, que se vuelve más copiosa en los meses de agosto, septiembre y octubre. Los reportes de este tipo de desastre han proliferado desde el año 1992, específicamente en la ciudad de San Salvador, por ser la principal ciudad del país; no obstante, el incremento de las inundaciones ha venido experimentándose con mas fuerza durante las ultimas décadas, producto de la menor capacidad de retención de escorrentía superficial y humedad de las cuencas hidrográficas.

La orientación de la actividad del COEN se dirige mas a las funciones de rescate, socorro y atención de damnificados, por lo que no pueden atender emergencias provocadas por las sequías, que es un fenómeno hidrometeorológico que también puede acompañar a las inundaciones, pero en ciertos sectores distintos a los afectados.

Las zonas, comúnmente, más afectadas y las de mayor riesgo son: las partes bajas de los ríos Lempa y Grande de San Miguel, así como las ya mencionadas comunidades "marginales" de San Salvador; sin excluir a otras zonas en peligro pero no tan inminente. Como ejemplo más reciente se encuentra la "Tormenta Tropical Mitch" que provoco tanto perdidas humanas como ecológicas, al producir un cambio radical en el ambiente de las zonas afectadas, así como un perceptible cambio de temperatura.

Otro factor importante es la relación entre las inundaciones de las zonas bajas de los ríos Lempa y Grande con las descargas que se efectúan desde el sistema de represas hidroeléctricas construidas en el río Lempa. Ante esta relación el COEN no posee ninguna acción de regulación frente a dichas descargas, mucho menos de promover que otras instancias estatales actúen contra las empresas responsables.

Desastres antrópicos.

Este tipo de desastres son los provocados por el ser humano, específicamente relacionados con el inadecuado manejo de la tecnología. Han acontecido hechos de gran envergadura, produciendo alarma, tales como: derrames de sustancias tóxicas, intoxicaciones (recientemente el Metanol en San Vicente), abandono de sustancias peligrosas en zonas pobladas (caso de Cuisnahuat). Otros hechos que son mas sutiles y que no provocan alarma, preocupan a las autoridades hasta que alcanzan dimensiones incontrolables, con consecuencias desastrosas, como ejemplo: emanaciones de hidrocarburos, irrigación de insecticidas, campañas de fumigación, almacenaje de sustancias de dudosa procedencia en lugares no controlados, etc.

La acción del COEN para estos casos se limita a mantenerse a la expectativa por el posible surgimiento de víctimas, mientras las tareas de control de las emanaciones, adopción de planes de contingencia, deducción de responsabilidades, etc.

Protección ambiental.

Este tema fue ignorado por los gobiernos de turno hasta el año de 1992, ya que la época colonial nos heredo una cultura orientada a la tala indiscriminada de arboles, con el propósito de cultivar el algodón, así como el uso sin control de insecticidas que provocó un daño aun mayor. El COEN dejo de lado esta función considerando que era atribución de otras instituciones como el MARN y el Ministerio de Agricultura y Ganadería.

No obstante esta visión dantesca, es de reconocer importantes esfuerzos como la creación de la Secretaria Ejecutiva del Medio Ambiente en 1992, luego del MARN en 1996, el canje de deuda por naturaleza con el gobierno de Estados Unidos y la promulgación de la Ley del Medio Ambiente.

Aun cuando las acciones son importantes, no son suficientes en si mismas para garantizar el respeto real de los recursos naturales, ya que es una tendencia que el marco legal se aplica a unos dejando a otros libres de responsabilidad. La verdadera restauración del medio ambiente podría ser posible a través del ofrecimiento de incentivos a aquellas empresas y/o comunidades que establezcan proyectos de conservación de los recursos en peligro; además de establecer una verdadera política que integre a la protección ambiental con la prevención de desastres, siguiendo la teoría de la entrañable relación entre la degradación ambiental y la incidencia de los desastres.

CONCLUSIONES

Como bien hemos visto dentro del desarrollo del trabajo podemos dar las siguientes conclusiones respecto al tema en si:

  1. Generalmente se comete un error al hablar únicamente de desastres naturales como únicos tipos de desastres existentes, pues en verdad existen otros tipos (desastres antropicos) los cuales obedecen a agentes totalmente ajenos a esta clasificación, podemos entonces afirmar pues que en verdad existen desastres provocados por la naturaleza misma y también desastres causados por el accionar del hombre frente a ella o frente a sus semejantes.
  2. La vulnerabilidad de una región no solo esta enfocada a los niveles geográficas y climáticos de la misma sino también responde a los factores socio económicos que en ellas imperan, si bien los sistemas de mitigación de daños deben de basarse en estos factores, serán ellos los que dictaran en cierta manera el optimo desarrollo de estos sistemas.
  3. La vulnerabilidad de una región será íntimamente relacionada con la capacidad de reacción de la misma frente a las situaciones que aquí hemos tratado, si bien puede poseer altos grados de vulnerabilidad la adecuación de un buen sistema de acción en estos casos minimiza ese grado de vulnerabilidad.
  4. El sistema universal de derechos humanos a través de la UNO ha intentado crear sistemas de protección y guías de elaboración de sistemas de mitigación de las situaciones aquí descritas, estos proyectos pues tiene un trasfondo jurídico el cual sin duda es el de preservar la integridad plena de la persona a través del fomento del desarrollo económico sostenible y la propalación de un medio ambiente sano, la estrategia de Yokohama y sus siguientes pues obedecen no solo a intereses políticos sino también jurídicos por parte de los estados miembros de la organización.
  5. Los sistemas regionales como el de Centroamérica son claros caso en donde la unión hace la fuerza, dicho de manera concreta son caso donde la unión de potenciales de reacción son unidos para hacer un frente como antes estas situaciones y de alguna manera lograr apaciguar así su alto grado de vulnerabilidad
  6. En El Salvador existen planes de mitigación de daños tanto a nivel institucional como jurídico, sin embargo estamos aun dentro de una etapa de transición de la improvisación a la concretización de planes realmente estructurados como los proyectados en Bolivia y Nicaragua.
  7. A pesar de existir planes de mitigación de daños y previsión de desastres en nuestro país esto se limitan únicamente a los desastre de tipo natural, previniendo poco los desastres antropicos que ya muchas muertes han causado, podemos entonces nota una clara violación del estado de su deber de proteger la integridad de las personas al descuidar es papel dentro de la sociedad, muestra de ello es la intoxicación masiva causada por metanol acaecida en meses pasado.

BIBLIOGRAFIA

Aquí presentamos los libros utilizados para la elaboración de esta trabajo:

  • CEPREDENAC / SICA " Marco estratégico para la reducción de la vulnerabilidad y los desastres en Centroamérica . Declaración de Guatemala II " Octubre 1999
  • CEPREDENAC / SICA. "Plan de Reducción de Desastres Naturales" , Marzo 2000
  • Conferencia Mundial de Derechos Humanos "Identificación de los obstáculos existentes para la plena realización de todos los Derechos Humanos", Tema 8 del programa provisional de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, Reunión Regional para América Latina y el Caribe San José, Costa Rica, 18 a 22 de enero de 1993.
  • Documentos históricos de la Asamblea Constituyente" Imprenta Nacional., San Salvador. El Salvador.
  • FESPAD, "Constitución de la República de El Salvador de 1983" FESPAD Ediciones, Cuarta Edición.
  • Green Stephen " Cooperación Internacional en casos de emergencia" Ediciones Nuevo Mar México. 1978
  • Ibarra T. Ángel " Mitch en El Salvador ", Ediciones Heinrich Böll, 1° edición. San Salvador. El Salvador .1999.
  • Lungo Mario; Baires Sonia. " De terremotos, derrumbes e inundaciones." Red y Fundes. San Salvador El salvador 1996.
  • Luño, Antonio Enrique. " Derechos Humanos" Instituto de derecho constitucional. 1980
  • Microsoft, " Enciclopedia Encarta 2000 CD 1 ", Versión en Español. 2000. Estados Unidos.
  • Microsoft, " Enciclopedia Encarta 99 CD 1 , 2" Versión en Español. 1999. Estados Unidos.
  • Monroy, Marco Gerardo. " Los derechos humanos". Editorial Temis. Bogota, Colombia 1980
  • Moraga Gomariz, Enrique " Genero y Desastres. Introducción conceptual y criterios operativos" Editorial Genero y Sociedad. Costa Rica 1999.
  • OPS / DIRDN. " Hacia un mundo más segura frente a los desastres naturales. La trayectoria de América Latina y el Caribe " 1994 ( Documento pdf)
  • OPS / DIRDN. "Reunión Internacional de Centros de Información de Desastres " 1999 ( Documento pdf)
  • OPS/ DIRN Crónicas de un desastre. Huracanes George y Mich. Washington, D.C. , Septiembre, 1999
  • Organización de las Naciones Unidas, Informe completo del Secretario General de conformidad a la resolución 1990/18 de la Comisión de los Derechos Humanos.
  • Organización de las Naciones Unidas. " Anexo2, Legislación, jurisprudencia y doctrina CD 2 " Edición 50° Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Proyecto Regional de Justicia. Dirección Regional para América Latina y el Caribe. Editorial del Puerto. 1992.
  • Vásquez López, Luis. "Declaraciones, Pactos y Convenciones de Derechos Humanos" Editorial LIZ. San Salvador. El Salvador.

 

 

Eduardo Enrique Mejía Lemus

Partes: 1, 2


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