V. UN BUEN GRUPO DE PROFESORES PARA EL JOVEN APRENDIZ.

Entre maestros y compañeros de generación.

Obviamente que la principal influencia de Hemingway en París fue Gertrude Stein. "Nacida en 1874 era la mecenas de los escritores americanos perdidos en París. Hemingway la recuerda con nostalgia. Una cierta generosidad a la vez que una gran tacañería. Sus salones eran frecuentados por la más distinguida bohemia. Picasso le pintó un cuadro famoso. Esta mujer, con un genio difícil y aspecto poco femenino, había nacido en Pennsylvania y estudió en Radcliffe. Dejó un libro inolvldable, The Autobiography of Alice Toklas(1933)(La autobiografía de Alicia Toklas) mezcla de recuerdos, retratos rápidos, pero sobre todo expresión de un arte descriptivo muy ágil, basado en una percepción muy profunda de la situación descrita. Hemingway le tenía mucha admiración y le permitió cortar y podar alguno de sus cuentos. Evoca su casa de 27 Rue de Fleurus 'al caer la tarde, por amor a la lumbre y los magníficos cuadros y la conversación'. Allí se estaba forjando la 'lost generation', un grupo de escritores perdidos que alejados de su patria hacían un 'arte internacional'. Miss Stein se sabía imprescindible, era caprichosa e injusta: estaba formando un método narrativo, basado en prescindir de lo que ella creía accesorio. Así se esbozó el germen de su mejor obra, Three Lives (1909) (Tres vidas), donde la amargura del argumento quedaba reflejada en un estilo seco y sombrío. Era como si Sherwood Anderson,(...) le hubiera marcado una pauta a seguir: En esta novela se nos descubre la biografía de tres mujeres, que quedan expuestas en su penosa condición. Miss Stein entra en un somero análisis de causas y motivos, pero se detiene cuando quiere rebasar la anécdota. Una de ellas, por ejemplo, 'la buena Anna' es un cántico a la resignación, resuelto con las menores palabras. Tiene un aire de concisión que Hemingway, sin darse cuenta, estaba aceptando.(...) E1 método de Tres vidas era irrepetible, y en París siguió otro camino, que sería observar lo que hacían tipos tan originales -y simpáticos- como Hemingway, Scott Fitzgerald, Picasso o Ezra Pound. Cuando dejaba ese oficio de 'sacerdotisa de la cultura' se convertía en una pensadora que seguía a William James y meditaba en estética. 0 incluso llegaba a proponer aquel axioma poético 'Una rosa es una rosa es una rosa...' La puntuación de la prosa era su obsesión." (1).

Pero ¿cómo se forma este selecto grupo de alumnos aplicados, y profesores exigentes?. "Gertrude Stein y sus hermanos se instalan en París en 1903; Edith Wharton en 1907; Ezra Pound y T.S. Eliot convierten a Londres en su residencia partir de 1912. Cuando, en1917, los Estados Unidos entran en guerra, afluyen a Francia numerosos voluntarios que se alistan como choferes o como camilleros en la organización Norton-Harjes o en American Ambulance Service, puestas ambas a disposición del mando francés. Entre estos voluntarios abundan los jóvenes escritores que acaban de terminar sus estudios en Harvard o Yale. EI teatro de operaciones se convertirá - según la expresión de uno de ellos Malcolm Cowley, que va a ser su historiógrafo - en 'Un curso de formación para universitaria en el extranjero para toda una generación de escritores'. Citemos a los más conocidos: Dos Passos, Hemingway, E.E.Cummings, Julien Green, Harry Crosby,Cowley:Esos cursos nos condujeron a un país extranjero, el primero que casi todos nosotros habíamos visto. Nos enseñaron a hacer el amor, a balbucear palabras de amor en una lengua extraña. Nos proporcionaron cama y comida a expensas de un gobierno que no nos concernía. Nos hicieron más irresponsables todavía: no había ningún problema para ganarse la vida, y sólo un mínimo de decisiones que tomar; podíamos confiar en el porvenir con la certeza de que nos prodigaría nuevas aventuras. Nos enseñaron el valor, la extravagancia, el fatalismo, todas las virtudes del honor en tiempos de guerra; nos enseñaron también a considerar como vicios las virtudes de los tiempos de paz: la economía, la prudencia y la sobriedad. Nos acostumbraron a temer más al aburrimiento que a la muerte".(2)

Frederick J. Hoffman en La Novela Moderna en Norteamérica dice: "Hemingway es un buen ejemplo de la influencia de Miss Stein sobre los escritores de su generación. Hablando de un viejo manuscrito que éI sometió a su examen, 'Hay una buena cantidad de descripciones en esta obra -dijo ella- y es el caso que no son particularmente buenas. Vuelve a empezar y trata de concentrarlo'. Ella sostenía que era un 'buen alumno', frente a las objeciones de Miss Toklas, a la que apoyaba Sherwood Anderson: 'No comprende usted -le decían ambos- que es tan halagador tener un alumno que hace lo que debe sin llegar a entenderlo'. E1 tenía deseos de aprender, y sentía devoción por la disciplina literaria, por lo cual salió de sus conversaciones corregido e ilustrado. Copiando una parte del largo manuscrito de The Making of Americans (1925) para su publicación en la Trasatlantic Review de Ford y corrigiendo las pruebas, 'aprendió mucho y admiró todo lo aprendido'. Discutiendo un día con ella sobre el valor de las obras de Anderson, pudo oír algunas observaciones acerca de la literatura americana, que ahora forman parte de la crítica moderna:

Gertrude Stein sostenía que Sherwood Anderson tenia el genio especial de usar una frase para transmitir una emoción directa, que eso estaba en la gran tradición americana, y que en realidad salvo Sherwood no había nadie en América capaz de escribir una frase clara y apasionada. Hemingway no era de la misma opinión, no le agradaba el gusto de Sherwood. E1 gusto no tenía nada que ver con las frases, sostuvo Gertrude Stein. Añadió también que Fitzgerald era el único de los escritores jóvenes que escribía naturalmente sobre la base de simples frases. (3)

¿Cuál fue el resultado de toda esa experiencia?. Hemingway logró superar a sus maestros al poner en práctica efectivamente, todo lo que ellos daban en teoría. Surgió un estilo que dejaría secuela en las generaciones posteriores, y en escuelas como la de los "Hard Boiled", o las novelas inspiradas en la Segunda Guerra Mundial, que más que novelas de combate son novelas del ejército.

"La recompensa póstuma de Hemingway por sus prolongados trabajos, los cuales a menudo fueron realizados bajo condiciones de una coerción doméstica extrema, es que podemos leer todavía con placer lo que fue mecanografiado por primera vez hace cuarenta años.(...) La novela que corrigió Miss Stein (titulada como uno de los poemas de Hemingway, "Junto con la juventud") fue compuesta en 1922, "más de cuatro años antes de la publicación de The Sun Also Rises, (Hemingway) había empezado a escribir una historia acerca de un joven norteamericano que conduce una ambulancia en el frente ítalo-austríaco durante la Primera Guerra Mundial. Parece que era marcadamente romántica en estilo y concepción. Estaba escrita también en una prosa considerablemente más rebuscada y llena de adjetivos que la que estamos acostumbrados a relacionar con el Hemingway joven.

Pero esta versión primitiva de la novela, tal como era, ha permanecido incógnita (...) Lo más probable es que haya desaparecido hace mucho tiempo en las aguas de una alcantarilla parisina o que se haya convertido en llamas para avivar el fuego de alguna cocina en los arrabales de la capital francesa, pues la maleta en que su joven esposa le llevaba a Hemingway, fue robada por un raterillo de la estación de Lyon de París, una tarde invernal a fines de 1922. Con ella se fueron también las copias mecanografiadas y los manuscritos de varias de las primeras historias de Hemingway, prácticamente todas las que había escrito hasta entonces." (4)

Lo que nos interesa es detectar cómo cambia el estilo de Hemingway "Durante aquellos primeros años, el estilo periodístico era tan connatural en él que quedó reflejado en los cuentos publicados como reportajes en el Toronto Star Weekly de 1922, basados en descripciones concisas y claras como fotografías tridimensionales; lo mismo puede decirse de los retratos de los ambientes franceses que Hemingway mandó al Star Weekly: entre estos retratos, el periódico publicó el 25 de marzo de 1922 una descripción de los bohémiens norteamericanos en París, destinados a ser definidos por Gertrude Stein como 'la Generación Perdida'."(5) Denotación que utilizaría Hemingway como epígrafe de su primera novela The Sun Also Rises: "You are all a lost generation." Gertrude Stein in conversation.

Miss Stein también le aconsejó dejar el periodismo, para que pudiera depurar su estilo incipiente. "No hay duda de que la agilidad, la claridad y la simplicidad estilísticas formaron siempre parte del bagaje de Hemingway, y son cualidades desarrolladas entre 1920 y 1924 durante el período de los reportajes periodísticos; pero el 9 de marzo de 1922, en una carta a Sherwood Anderson desde París, Hemingway se mostraba ya consciente de los peligros que implicaban estas cualidades: "Este maldito trabajo periodístico va a ser mi ruina: pero muy pronto voy a librarme de él y trabajaré tres meses seguidos".

Este era el consejo que desde el principio le dio Gertrude Stein, a quien Hemingway fue a ver por primera vez en marzo de 1922. "(. .) Lo de abandonar el periodismo no fue el único consejo que le dio Gertrude Stein: también le sugirió que fuese a España a ver las corridas de toros, que se convirtieron en uno de los núcleos fundamentales de su inspiración. Gertrude Stein leía sus cosas, que eran cada vez más numerosas, y se las corregía como los deberes de la escuela; Hemingway aprendió en seguida a imitar el estilo de Gertrude Stein y lo utilizó en algunas cartas a sus amigos como ejercicios de escritura (siguió utilizándolo siempre, como se desprende de algunas cartas, por ejemplo las que escribía a Adriana Ivancich). Los breves fragmentos impresionistas basados en la intensidad y la claridad, que escribió nada más llegar a París y que constituyeron in our time, fueron analizados por Pound y por Gertrude Stein, ambos de acuerdo con Hemingway en considerar la falsedad, la retórica y la ampulosidad como los peores males literarios."(6)

Hemingway pone en práctica los preceptos aprendidos de sus maestros, en in our time. Veamos una de sus viñetas:

Estábamos en un jardín, en Mons. El joven Buckley llegó con su patrulla al otro lado del río. El primer alemán que vi trepó por la pared del jardín. Esperamos que pusiera una pierna encima y entonces hicimos fuego. Venía muy bien equipado. Un gesto de infinita sorpresa se reflejó en su rostro antes de caer. Después, otros tres escalaron el muro. Les tiramos, y a todos les pasó lo mismo. (7)

Este es el estilo Hemingway en grado sumo: desnudo, objetivo, "no literario". De su primer libro Tres cuentos y diez poemas "uno de los textos que Hemingway mostró a Gertrude 5tein fue el cuento "Arriba en Michigan"; pero la escritora lo rechazó por motivos de contenido, (...)". Recordemos que Miss Stein en París era una fiesta, había calificado el cuento de inaccrochable: "No se lo discutí ni intenté volver a explicar la intención de mis diálogos. Era asunto mío y me interesaba más escuchar que hablar." (p.23.) "los mismos motivos por los que rechazó el Ulises de Joyce y jamás se hizo amiga del escritor irlandés." (8)

 

Ezra Pound un maestro y un amigo.

Pound actuó sobre Hemingway de una manera más práctica. Corrigió sus primeros trabajos, y aquellos que habían pasado por la prueba del lápiz rojo, se les buscaba salida a través de las publicaciones en las que Pound tenía alguna influencia.

"También Pound le puso en guardia ante las seducciones del periodismo: le hizo ser consciente de los efectos demasiado fáciles en las descripciones demasiado claras. Pero la ayuda de Pound fue más concreta que estilística: fue él quien le hizo publicar las primeras cosas. Era una autoridad entre las pequeñas revistas y las publicaciones de vanguardia, y mandó seis poesías de Hemingway a la revista The Dial y un cuento a The Little Review.

Las cartas de Hemingway de aquellos años están llenas de alusiones a los esfuerzos de Pound por hacerle publicar sus cosas, aunque a menudo los esfuerzos resultasen infructuosos. Por ejemplo, Pound le hizo conocer a Robert McAlmon, que publicaba el Contact Editions; y en efecto, fue McAlmon quien le publicó, como hemos dicho, su primer volumen. Three Stories and Ten Poems (que Hemingway siempre consideró como el comienzo de su actividad de escritor) después de que Hemingway le convenciese de ir a ver las corridas de toros a España con él y con William Bird, propietario de otra pequeña editorial, la Three Mountains Press, donde en 1923 apareció, impreso en una prensa manual en la Ile St. Louis, in our time gracias a la recomendación de Ezra Pound (como se desprende de una carta de Hemingway, del 15 de junio de 1928).(9) Lo más interesante, es recalcar que Hemingway siempre tuvo buen olfato para rodearse de personas que lo ayudaran en su carrera de escritor, y que todo esto lo haga a la edad de 28 años.

"Ezra Pound fue el primero en reconocer la genialidad de Hemingway. El precursor de la moderna poesía americana fue su mejor amigo. Ernest le guardó fidelidad hasta que la postura política de Pound, su antisemitismo e inclinaciones fascistas, acabaron con aquella amistad. Hemingway estimaba en él de un modo particular no sólo su juicio literario y sus consejos prácticos, sino el inagotable altruismo que Pound patentizaba con todos los jóvenes escritores que prometían (...) Pound leía todas sus composiciones y se las devolvía después con multitud de anotaciones y minuciosos consejos. Gertrude Stein se limitaba a una critica de tipo más general, que siempre resultaba en alto grado constructiva y con frecuencia tenia un tono mordaz. En sus memorias de aquellos años dice Hemingway que 'Ezra tenia razón la mitad de las veces, y cuando no tenía razón estaba equivocado hasta tal punto, que no cabía dudar en absoluto de su error. Gertrude tenía siempre razón". (10)

Así lo recuerda Hemingway en París era una fiesta: "Ezra era el escritor más generoso y más desinteresado que nunca he conocido. Corría en auxilio de los poetas, pintores, escultores y prosistas en los que tenía fe, y si alguien estaba verdaderamente apurado, corría en su auxilio tanto si tenía fe como si no. Se preocupaba por todo el mundo, y en los tiempos de nuestra amistad la persona que más le preocupaba era T.S. Eliot."(11)

 

Pound y el joven poeta de Chicago.

En la introducción a los 88 poemas de Hemingway, se habla con profundidad de esta relación de amistad y aprendizaje, entre el joven y desconocido escritor Hemingway, y el conocido e influyente "príncipe de los expatriados norteamericanos". "(...) Ezra Pound, no sólo influyó en su estilo, sino que además intentó publicar los poemas de Hemingway. La propia frase de Pound, 'la edad lo exige', sirvió a Hemingway en uno de sus poemas más enérgicos. 'Me está enseñando a escribir (...) y yo le estoy enseñando a boxear." (12)

En París era una fiesta se habla de las clases de boxeo que Hemingway le daba a Pound, y asistimos a una de ellas: "Ezra quiso que yo le enseñara a boxear, y un día que le daba una lección en su estudio, a última hora de la tarde, conocí a Wyndhan Lewis. Ezra boxeaba desde muy poco tiempo, y me avergonzaba que se mostrara torpe ante un amigo suyo, y procuré Que diera la mayor impresión posible." (p.l04).

"Como fundador del movimiento Imaginista, a Pound le gustaba el lenguaje preciso y los efectos visuales, cuidadosamente elegidos, de los poemas de Hemingway." (13)

"Con Ezra Pound hemos entrado en los dominios de ese amplio grupo de poetas cuya obra indudablemente tiene más interés desde el punto de vista de la forma y de la técnica que del pensamiento o de la actitud. (...) Porque las innovaciones de forma fueron la preocupación del grupo de los llamados imaginistas a ambos lados del Atlántico y condujeron a subrayar

nuevas posibilidades de la teoría y de la práctica sobre la base de un programa definido que se formuló en 1915 en la primera de las tres colecciones intituladas Algunos poetas imaginistas. Los puntos más significativos de este programa eran 'Hacer nuevos ritmos', 'ofrecer una imagen' y 'Producir poesía que sea dura y clara'. " (14)

Esta es una de las principales guías que sigue Hemingway en sus primeros poemas, y una norma que adopta para el resto de sus trabajos de narrativa, recordemos que estos preceptos eran inculcados a Hemingway a través de las correcciones que hacía Pound a sus trabajos.

Los postulados citados en Imagen, Objetividad y Confesión del prof. Oliveros sobre el Imaginismo, que son tomados del libro de Pound El arte de la poesía son los siguiente "En la primavera o a principios del verano de 1912. H.D., Richard Aldington y yo decidimos que estábamos de acuerdo en los tres principios siguientes:

1) tratar la cosa directamente, ya fuese subjetiva u objetiva;

2) prescindir de toda palabra que no contribuyera a la presentación;

3) en cuanto al ritmo: componer (escribir) siguiendo una secuencia análoga a la de la frase musical, y no una secuencia de metrónomo".(15)

Lo que conformaría las bases del estilo Hemingway, no son más que estos postulados, aplicados a la prosa diez años después de ser formulados por los Imaginistas.

Iribarren Borges también habla sobre el Imaginismo en el ensayo sobre Pound: "Todavía hoy se discute sobre la paternidad del imaginismo. Si corresponde a Hulme, o a Pound, o a Flint. No se trata, sin embargo, sino de una cuestión de mero valor anecdótico, pues nadie osaría discutir que su auge, su fijación conceptual y hasta el galicismo que le da su nombre, deben mucho más a Pound que al pseudofilósofo y poeta T.E.Hulme, desde cuyo salón de Firth Street, brotaron las ideas que hicieron nacer el movimiento." (16)

Pound era un personaje controversial, en una de las biografías de Hemingway, escrita por Ignacio Sanguinetti, encontramos el siguiente retrato de Pound, visto por Hemingway: (Pound) "Sólo emplea la quinta parte de sus energías en su propia obra -escribió Ernest con respecto a ese generoso amigo, siempre al quite, que era Pound-. El resto de su tiempo lo emplea en favorecer la suerte de sus amigos, lo mismo su suerte material, como la artística. Los defiende cuando son atacados y los saca de la cárcel. Les presta dinero y les organiza conciertos. Les presenta mujeres ricas. Convence a los editores para que publiquen sus libros. Cuando ve a alguno en trance de muerte se pasa la noche a la cabecera de su lecho y le sirve de testigo para su testamento. Les presta dinero para el hospital y los disuade del suicidio. Y finalmente, hay algunos de ellos que no vacilan en hundirle el cuchillo en la espalda a la primera ocasión". (17) Qué difícil era ser el "príncipe de los expatriados".

"Cuando Ford Madox Ford buscaba un subdirector para el Trasatlantic Review Pound recomendó a Hemingway. 'Escribe muy buena poesía -le dijo a Ford- y es el estilista en prosa más sutil del mundo.' Pound tenía muy buena opinión de la poesía de Hemingway ya que siempre la incluía en las revistas y antologías que editaba." (...) Los poemas que Hemingway escribió son concomitantes a estas influencias (Gertrude Steín y Ezra Pound) y, con frecuencia, dramatizan sus intereses en cambio. Son vestigios de los períodos más apasionantes y trascendentales de su vida. Algunas veces juegan un papel banal en sus intentos de consolidación como escritor." (18 )

Tres cuentos y diez poemas fue una sorpresa que empezó con la carrera de Hemingway. Ezra Pound había aceptado in our time, una colección de viñetas en prosa, para una serie de libros que William Bird estaba publicando en París. Este libro tenía que haber aparecido antes que Tres cuentos y diez poemas, pero la imprenta Three Mountains de Bird trabajaba despacio. Por consiguiente, en agosto de 1923, la editorial Rober McAlmon publicó el primer libro de Hemingway. Ocho meses antes, en diciembre de 1922, la mayoría de los manuscritos de Hemingway se perdieron en la estación de Lyon cuando a Hadley le robaron, del compartimento del tren, una maleta que llevaba a Lausana." (19)

 

La pérdida de sus manuscritos en la Gare de Lyon.

En la biografía de Fernanda Pivano sobre Hemingway, se cuenta lo siguiente sobre esta pérdida: (Hemingway) "Le dijo que se reuniera con él y que le trajese sus manuscritos. Hadley se lo tomó al pie de la letra y los metió todos en una maleta; pero en la Gare de Lyon le robaron la maleta, para gran desesperación de Hemingway (...) y muchas lágrimas de Hadley: allí estaban también las copias de papel carbón. Allí estaba absolutamente todo salvo Up in Michigan y My Old Man ("Mi viejo"), los dos cuentos que junto a Out of Season ("Fuera de estación·') constituyeron el primer volumen de Hemingway: Three Stories and Ten Poems, publicado por Robert McAlmon en sus Contact Editions en noviembre de 1923." (20)

En París era una fiesta se cuenta el accidente con mayor imparcialidad: "A Hadley le robaron la maleta en la Gare de Lyon, cuando iba a Lausanne y se llevaba todos mis manuscritos por darme una buena sorpresa, para que yo pudiera trabajar en mis cosas en las montañas donde íbamos a pasar unas vacaciones. Hadley se llevó los manuscritos originales y los puestos en limpio a máquina y las copias al papel carbón, todo muy bien ordenado en carpetas de cartulina. Uno de los dos cuentos se salvó porque Lincoln Steffens lo había mandado al director de un periódico, y me lo devolvieron. Viajaba en el correo cuando me robaron lo demás. El otro cuento salvado era el que se titulaba Up in Michigan, que acababa de escribir el día en que Miss Stein nos visitó. Como ella dijo que el relato era inaccrochable, nunca llegué a pasarlo a máquina. Se quedó en un cajón a trasmano." (p.72.)

Esta fue una pérdida que Hemingway recordó toda su vida. Mucho tiempo después de su muerte, fue publicado un grupo de relatos inéditos, y en uno de ellos habla también extensamente del extravío de sus manuscritos en la Gare de Lyon.

(...) por aquel entonces yo era muy metódico y guardaba los manuscritos originales en una carpeta, los originales mecanografiados en otra y las copias de papel carbón en otra.(. .) yo trabajaba en la Conferencia de Lausana, se acercaban las vacaciones y la madre de Andrew, que era una chica encantadora, muy hermosa y muy buena (...) Había metido todas las carpetas de manuscritos en una maleta y había dejado la maleta con el resto del equipaje en su compartimento de primera clase del expreso Paris-Lausana-Milán, en la Gere de Lyon, mientras bajaba al andén para comprar un periódico de Londres y una botella de agua para Evian. ¿Recuerdas la Gare de Lyon, donde hay una especie de carritos con periódicos, revistas, agua mineral, botellines de coñac y bocadillos de jamón con barras de pan largo y puntiagudo cortadas por la mitad y envueltas en papel y otros carritos con almohadas y mantas para alquilar? Pues cuando volvió al compartimento con su periódico y su agua de Evian, la maleta había desaparecido. (21)

Finalmente, la versión mejor documentada de lo que sucedió con los manuscritos de Hemingway, la dan Alfred G. Aronowitz y Peter Hamill en su biografía de Ernest Hemingway, The Life and Death of a Man: Another time, for example. Hemingway's wife, Hadley, set out from París shortly before Christmas of 1922 to join him in Switzerland, where he was covering the Lausanne Conference. In her railroad compartment in the Gare de Lyon, she placed a suitcase containig some eighteen stories, thirty poems, and an unfinished novel, almost all the manuscripts which Hemingway had written since their marriage. The material had been neatly copied and filed indossiers and Hemingway wanted it so he could show it to Lincoln Steffens, who also was covering the conference. While the train was still in the station, however, Hadley left the compartment for a drink of water. When she returned, the suitcase was gone. The thief, of course, had been interested only in the suitcase, although it might pay him to look up the contents of the trunk in his attic today. Unwittingly, however, the thief also accomplished what all of Gertrude Stein's persuasion had only partially done -to force Hemingway to discard his early attempts and begin with the freshness that became his style." (22)

Pero lo que más nos interesa es lo que quedó de todo lo que habia escrito en aquella época y que sobrevivió a la perdida de los manuscritos en la Gare de Lyon. "Cuando McAlmon pidió a Hemingway que le entregara sus escritos para publicarlos, todo lo que quedaba de su trabajo eran dos cuentos, "Up in Michigan", "My Old Man", y una colección de poemas. Esa primavera, terminó "Out of Season" inquietante cuento que marca el principio de su estilo de madurez).

Fueron publicadas trescientas copias de Tres cuentos y diez poemas, siendo un éxito en la colección de la Contact Editions. Sylvia Beach vendió copias en su librería, Shakespeare and Company, y Hemingway distribuyó algunas en París, llevándolas de un lado a otro. Dedicó una copia a Gertrude Stein y Alice B. Toklas, 'con afecto de Hemingway'."(23) Demos un vistazo a los poemas que escribió y publicó Hemingway en París, que fueron sometidos a la corrección de Ezra Pound y que representan los primeros esfuerzos de Hemingway por convertirse en escritor, aunque "Los poemas no reflejan el estilo de madurez de Hemingway".

(...) Ezra Pound dijo una vez de su amigo Hemingway: 'Los instintos de un hijo de puta son inequívocos.' La mayor parte de lo bueno de esos instintos ha quedado patentizado en sus poemas. Son directos, con frecuencia agudos y obscenos; pero, algunas veces, son también reflexiones conmovedoras de un hombre. Los poemas pierden las sutilezas, la complejidad psicológica y la belleza de la prosa, pero no hay falsedad en sus mensajes." (24)

Un poema llamado Mitrailliatrice o Mitragliatrice escrito en Chicago en 1921, publicado en Poetry en enero de 1923 y finalmente incluido en el volumen Tres cuentos y diez poemas (1923) nos da una idea del estilo Imaginista que Pound quería imprimir a Hemingway. I) pintar la cosa tal como la veo; 2) belleza; y 3) liberación de todo didactismo.

MITRAGLIATRICE

Los molinos de los dioses muelen

lentamente; pero este molino

crepita con un staccato mecánico.

La fea y menguada infantería del

cerebro avanza por un terreno

difícil, hace de esta Corona

su ametralladora.

(Traducción Carlos Pujol)

MITRAILLIATRICE

Los molinos de los dioses muelen despacio

pero este molino

parlotea con un staccato mecánico.

La fea y perversa infantería de la mente,

avanzando por un difícil terreno,

hace de esta Corona

su mitrailleuse.

(Traducción José Ramón Insa)

La nota correspondiente a este poema, que aparece en 88 Poemas de Hemingway, es la siguiente: Mitrailliatrice. Título. Ha habido una gran desorientación en el deletreo de este título de Hemingway. Apareció escrito como "Mitrailliatrice" en Poetry; sin embargo, en Tres cuentos y diez poemas se imprimió "Mitraigliatrice". En francés la palabra significa ráfaga de metralleta. Corona: la máquina de escribir que Hadley había regalado a Hemingway el día de su cumpleaños. Mitrailleuse; ametralladora (francés)." Es claro que una máquina de escribir suena como una pequeña ametralladora, cuando se está escribiendo con mucha rapidez.

Otra de las "Notas" de los 88 Poemas, nos aclara el trabajo que se tomaba un poeta serio como Pound, por la incipiente obra de Hemingway: "En 1923, después de que Hemingway y Hadley se trasladaran a París, Ezra Pound entregó algún poema de Hemingway a Scofíelá Thayer, editor de Dial. Pound , por otra entrega a este editor: 'The Waste Land' de T.S. Eliot, estaba en total desacuerdo con él y Thayer rechazó los poemas de Hemingway. Después de esto, Ernest Hemingway disfrutó difamando a la Dial y particularmente a su editor gerente, Gilbert Seldes; junto con Scofield Thayer. Puesto que Seldes parece que no tuvo nada que ver con los poemas que Pound entregó a Scofield Thayer, existe una cierta desorientación en el porqué Hemingway eligió a Seldes como blanco de sus críticas." (25 )

En otros poemas Hemingway demuestra su agradecimiento a sus maestros o amigos, en algunas oportunidades hace sátira, en otras imita el estilo del escritor al que quiere ridiculizar.

La revista Poetry en la cual aparece el poema Mitrailliatrice además de muchos de los que escribió en París, fue "fundada en 1912 en Chicago por Harriet Monroe, probablemente sea la publicación en su género de vida más prolongada. Convertida en una verdadera institución, como diría Eliot, Poetry continúa apareciendo mensualmente con una regularidad envidiable. Por su misma longevidad, Poetry no es un caso típico de lo que podríamos llamar revistas de vanguardia, entre cuyas características principales están las de durar y circular poco, además de representar un compromiso de tipo estético. En este sentido, Harriet Monroe se propuso hacer algo diferente con Poetry: trataría de conseguir grandes audiencias para la poesía y no se parcializaría por ninguna tendencia en particular. Lo importante, según Miss Monroe, era proporcionar un órgano de difusión adecuado a los jóvenes exponentes de la poesía norteamericana que se hallaban relegados a un segundo plano en comparación a los exponentes de las demás artes: 'Hoy en Chicago podría estar viviendo un Nilton y no encontraría dónde publicar sus poemas'." (26) Hemingway no fue un gran poeta, pero Poetry le dio su oportunidad, como a todo muchacho cuya "edad se lo exigía".

Jkoi9ljio "En enero de 1923 publicó seis poemas bajo el título general de Wanderings. Harriet Monroe, la editora, identificó al autor como 'un joven poeta de Chicago actualmente en el extranjero que, en breve, publicará su primer libro de poesía'.(...) Hemingway no pretendió nunca ser poeta, pero como otros muchos novelistas - Joyce, Faullmer y Fitzgerald, entre otros- compuso poesía mientras se convertía en un reconocido novelista. Sin embargo, después de haber alcanzado fama como novelista, continuó experimentando en el campo de la poesía. Sin contar sus obras juveniles, Hemingway publicó veinticinco poemas durante su vida aunque fue más prolífico como poeta de lo que comunmente se cree.(...) El 'joven poeta de Chicago' se fue apagando cuando surgió el novelista conocido internacionalmente, y el interés del público se centró en la figura de Hemingway como mito y como escritor de ficción." (27 )

Los poemas que Hemingway publicó en Poetry son los siguientes; Champs d'Honneur escrito en Chicago entre 1920-1921, publicado en Poetry en enero de 1923 y en el volumen Tres cuentos y diez poemas (1923), Encabezamiento de capitulo Poetry en enero de 1923, "Después de su aparición en Poetry, el escritor irlandés L.A.G. Strong seleccionó este poema para Los mejores poemas de 1923 (Boston, Small, Maynard, 1924); apareciendo, por primera vez, un trabajo de Ernest Hemingway, en un libro publicado en los EE.W."(28)

Veamos el poema de Hemingway:

ENCABEZAMIENTO DE CAPITULO

Porque hemos concebido las ideas más grandes

y tomado el camino más corto.

Y hemos bailado con las músicas del diablo

y hemos vuelto a casa temblando para rezar;

sirviendo a un señor por la noche ..

y a otro durante el día.

(Traducción Carlos Pujol)

El poema Mitrailliatrice publicado en Poetry también en enero de 1923, Tiempo aceitoso (enero de I923), Roosevelt, Riparto d'Assalto, la mayoría de estos poemas formarían parte de Tres cuentos y diez poemas, y serían reconocidos por Hemingway como el verdadero inicio de su obra.

"Este libro no tuvo una crítica extensa, pero convirtió en polémica la poesía de Hemingway. (Edmund) Wilson escribió en su análisis de Tres cuentos y diez poemas: 'los poemas del señor Hemingway no son especialmente importantes, pero su prosa es de primera calidad'." (29)

Hemingway escribe un poema que podría considerarse de agradecimiento y liberación de la tutoría de su maestro Ezra Pound, con un tono satírico y mordaz, el poema fue escrito en París en 1923, y fue publicado en la revista alemana Querschnitt, en el otoño de 1924:

(...)

Dicen que Ezra es una mierda.

Pero Ezra es bueno.

Vamos, construyamos un monumento a Ezra. (...)

Vamos, niñita.

Haz uno a Ezra.(...)

E1 Dial hace un monumento a Proust.

Nosotros hemos hecho uno a Ezra. (30)

 

VI. LOS DEPORTES, LAS CARRERAS DE CABALLOS, EL CICLISMO, EL BOXEO, EL MATRIMONIO Y LAS CORRIDAS DE TOROS.

Los deportes.

Los deportes formaron parte importante de la vida de Hemingway. Desde su época de bachillerato, Hemingway practicó boxeo, hizo el curso completo a pesar de haber sido herido en un ojo, dejándole n defecto visual para toda la vida. También practicó la natación, el atletismo y el rugby, lo que le hizo desarrollar una gran corpulencia.

En París Hemingway boxeaba todo el tiempo, se interesó por el ciclismo y siguió su afición a la pesca, que había practicado desde su infancia. Su padre le había regalado una caña de pescar al cumplir los diez años.

Este interés por la vida al aire libre le viene a Hemingway de su padre el doctor Clarence Edmonds Hemingway, quien era un consumado cazador y campista en los bosques de Michigan.

Hemingway heredó el porte de su padre y sus aficiones. En su obra la mayoría de los personajes se dedica a ejercer alguna actividad física, o practica algún deporte.

Harry el protagonista de Las nieves del Kilimanjaro, sufre un accidente cuando participa en un safari en Africa. Jake Barnes de The Sun Also Rises, practica tenis con Robert Cohn. Santiago, el viejo pescador de El viejo y el mar , aparte de ejercer un oficio práctico como la pesca, es un fanático del baseball de grandes ligas. El protagonista del cuento "Fifty Grand", Jack es un boxeador.

Nick Adams en E1 gran río de los dos corazones se dedica a la pesca como algo vital. En París era una fiesta Hemingway es un consumado deportista, se va a esquiar a las montañas y boxea hasta con Ezra Pound. En Cross Country en la nieve, se relata una emocionante carrera en ski. Todo esto nos demuestra, sin lugar a dudas que los deportes eran un motor para su escritura.

Veamos en París era una fiesta un ejemplo: "A Hadley y a mí nos gustaba mucho esquiar, desde que lo intentamos por primera vez juntos en Suiza, y luego en Cortina d'Ampezzo, en las Dolomitas, cuando Bumby estaba a punto de nacer." (p.l84)

John Dos Passos recuerda a su amigo el fanático deportista, en su libro Años inolvidables: "Hem estaba loco con las carreras en el velódromo. Solía ponerse una camiseta a rayas como los participan en su libro Años inolvidables: "Hem estaba loco con las carreras en el velódromo. Solía ponerse una camiseta a rayas como los participantes del Tour de France y recorrer los bulevares periféricos con las rodillas a la altura de las orejas y la barbilla en el manillar."(1)

Hemingway sabía que el mundo de los deportes era una mina, y quería tener todos los derechos sobre ella, sin compartirlos con nadie. Continúa Dos Passos: "De cuando en cuando (Hemingway) se acordaba de que yo era otro "plumífero" y entonces se callaba o me advertía con tono cortante que no debía escribir nada sobre carreras de bicicletas. Aquello era su dominio. Yo le aseguraba que el escribir sobre deportes no era lo mío y que además Paul Morand lo había hecho ya inmejorablemente en La nuit des Six Jours. (...) "Los entusiasmos de Hem eran contagiosos. A pesar de que yo tenía una honda predisposición contra el juego, consiguió convencer- me para ir a las carreras de caballos. Hem aseguraba ganar grandes sumas y una primavera fui con él a Longchamps y a Auteuil. Como de costumbre, me interesaba más el espectáculo que el dinero. Fue Degas quien me enseñó a apreciar las carreras de caballos y los jockeys." (2)

En París era una fiesta Hemingway aparece como un apostador moderado en las carreras de caballos, pero se dio cuenta que poco a poco se estaba apasionando mucho por los caballos, y que le estaban quitando tiempo para escribir. "Aquel día, pues, cuando concluí mi trabajo, nos fuimos a las carreras. Teníamos algún dinero, recién recibido del periódico de Toronto que me empleaba, y queríamos apostar si se presentaba la ocasión de una apuesta arriesgada, por un caballo no favorito." (p.50.)

Cuando Hemingway se dio cuenta de que estaba perdiendo mucho tiempo y dinero con las carreras de caballos, su interés se enfiló hacia el ciclismo: "El ciclismo resultó una cosa nueva y muy divertida, y como no sabía nada de aquello la novedad me fascinaba.(...) Había tantas clases de carreras...Los sprints por eliminatorias hasta llegar a la carrera final, en que los dos corredores que el otro guiara el sprint y así obtener un abrigo inicial, y luego las vueltas a medio paso hasta la zambullida final en la fascinadora pureza de la velocidad." (pp.65-66)

En la biografía ilustrada de Hemingway, de Leo Lania, se resume perfectamente la actitud de Hemingway hacia los deportes: "A pesar de su intenso trabajo, Hemingway permaneció fiel, por lo demás, a su antigua afición: el deporte. Era asiduo espectador de los combates de boxeo y de las carreras ciclistas de seis días, y durante la semana se entrenaba varias veces con boxeadores profesionales en un club deportivo." (3)

El matrimonio y la experiencia de ser padre.

A pesar de haberse casado o convivido con cuatro mujeres, Hemingway siempre recordó con gran afecto a su primera esposa Hadley, quien lo acompañó en sus primeros años como escritor, cuando era pobre y desconocido.

Hemingway la conoció en 1920, a los veintiún años, Hadley Richardson tenía veintiocho años. "Hemingway se interesó en seguida por Hadley, quien sintiéndose muy halagada por sus atenciones le correspondió. Era timidísima, reservada, lo que entonces se llamaba una chica "seria". También era bonita, del tipo ama de casa: tenía una carita redonda y cabellos tizianescos y se parecía vagamente a Zelda Fitzgerald. Era ocho años mayor que él, como ya había ocurrido con la enfermera Agnes (4)

"Tras un noviazgo no demasiado prolongado (Hemingway) se casó con ella en septiembre de 1921. Pasaron la luna de miel en los bosques de Michigan, se trasladaron a Toronto. Hacia el otoño del mismo año, Ernest era ya redactor de primera en el periódico Star de esa ciudad. En el invierno del mismo año su periódico le envió a Europa como corresponsal." (5)

Veamos cómo en la biografía de Hemingway escrita por Ignacio Guzmán Sanguinetti, se nos cuenta con lujo de detalles el día en que se enteró que iba a ser padre: "Una mañana de verano, como otras veces, Ernest pasó ante el Lycée Henri IV y la antigua iglesia de Saint-Etienne-du-Mont, siguió hasta la Place du Pantheón y torció a la derecha por el Boulevard Saint-Michel y llegó a la Place Saint- Michel, al café "simpático, limpio y agradable que describió en París era una fiesta.(6)

Hemingway pensó en Gertrude Stein, en lo agradable de su casa, ese pequeño museo donde podía estar a gusto, además de que Miss Stein lo veía como a un hijo, y él a su vez la sentía como una madre inteligente y comprensiva, después de llegar a su casa y ser atendido por Alice Toklas, quien como narradora en la Autobiografía de Alice B.Toklas, presenta la relación entre Gertrude Stein y Hemingway, y la noticia de que el joven iba a ser padre:

El y Gertrude Stein tenían costumbre de pasear, charlando interminablemente. Un día ella le dijo: "Veamos, usted dice que usted y su mujer reúnen un poco de dinero. ¿Tendrían suficiente para vivir modestamente?.

Sí - respondió.

Bien - dijo ella -, esto es lo que hay que hacer. Si usted continúa este trabajo de periodista no llegará nunca a ver claramente las cosas, no verá sino las palabras y eso no lo conducirá a nada, yo quiero decir a nada si usted quiere ser escritor". Hemingway afirmó que quería absolutamente ser un escritor. El y su mujer partieron entonces para un corto viaje y poco después Hemingway volvió solo. Desembarcó una mañana en nuestra casa y se quedó; hasta las diez de la noche, y entonces, súbitamente nos anunció que su mujer estaba en cinta y con mucha amargura agregó: Y yo, yo soy demasiado joven para ser padre". Lo consolamos como pudimos y lo mandamos a su casa. (7)

Ignacio Sanguinetti continúa explicando detalladamente la narración de Gertrude Stein: "Mientras le atendía solícita, Alice continuó con un bordado. No era muy simpática, pero daba conversación. En eso apareció Gertrude con la cara recién lavada y con una amplia bata. Por la mañana parecía más voluminosa que de costumbre. Maternal y cariñosa desayunó con Ernest. La charla subió de interés, aunque aquel día nuestro protagonista era hombre de pocas palabras. Hemingway permaneció allí a la hora de comer. Parecía no tener ningún interés en marcharse. Durante la tarde, Gertrude le enseñó los muchos tomos que tenía manuscritos y que Alice iba pasando a máquina. Estaba escribiendo por entonces un libro increíblemente largo que tituló The Making of Americans, y Ernest también se quedó a cenar. Cuando el reloj de péndulo del estudio dio las diez campanadas de la noche, ya había bebido suficiente como para darse valor y, con la copa de aguardiente vacía en la mano, dijo súbitamente:

- Hadley, mi esposa, espera un hijo.

Gertrude y Alice se miraron entre sorprendidas y divertidas.

Era un bombazo!

- Y yo...soy demasiado joven para ser padre - agregó Ernest con gran amargura.

-¡Pero, hombre de Dios, no te pongas así! - respondió risueña

Miss Stein.

Amiga y secretaria consolaron todo lo bien que pudieron al desconsolado padre y le mandaron a casa, con su mujer." (8)

Finalmente "John Hadley Nicanor Hemingway nació a su debido tiempo (tal vez, después de todo, lo de Villalta hubiera sido ir demasiado lejos)." Recordemos la pasión que Hemingway tenía por los toros y los toreros, como el gran Nicanor Villalta, nombre con el que bautizaría a su primer hijo.

"El padre, esposo, esforzado periodista y antiguo redactor de plantilla del Star, que, en enero de 1924, partió de nuevo hacia París, tenía buen número de problemas por delante, pero ya no se podía decir que fuera un literato bisoño.

Encontraron un apartamento sobre una serrería y almacén de maderas en la calle Notre Dame des Champs y contrataron una femme de ménage que vivía en 10 bis, Avenue des Gobelíns.

John Hadley Nicanor fue apodado Bumby. Cuando aprendió a hablar ésta era la dirección que tenía que dar si alguna vez se perdía: Dix bis Avenue des Gobelins/Dix bis Avenue des Gobelins. Allí es donde mi Bumby vive." (9)

Hemingway había aceptado su papel de padre, y adaptó este nuevo papel al oficio de escribir. En París era una fiesta se describe una escena. conmovedora del esforzado padre-artísta: "De moda que al día siguiente me levanté temprano, herví las tetinas de caucho y las botellas de los biberones, compuse la mezcla prescrita y la embotellé, di un biberón a Mr. Bumby y me puse a trabajar en la mesa del comedor, cuando no había todavía nadie despierto salvo Mr. Bumby, F.Puss el gato y yo. Eran dos compañeros tranquilos y agradables, y trabajé con más facilidad que nunca. En aquellos días uno no tenía necesidad de nada, ni siquiera de la pata de conejo, aunque siempre reconfortaba palparla en el bolsillo." (p.-93)

Las corridas de toros.

Uno de los grandes descubrimientos que hace Hemingway en sus años parisinos, son las corridas de toros. Las corridas le proporcionaron material para sus libros The Sun Also Rises, Muerte en la tarde, El verano peligroso, y cuentos tan importantes como El Invicto.

Cómo surge esta afición en un norteamericano?, gracias a su maestra Gertrude Stein:

Recuerdo que un día Gertrud Stein, hablándome de las corridas de toros, me expresó su admiración por Joselito y me enseñó algunas fotografías del torero, y de ella y de Alice Toklas, sentados en la barrera, en la Plaza de Valencia, con Joselito y su hermano el Gallo un poco más abajo. Yo acababa de volver del Oriente Medio y había visto a los griegos tronchar las patas de sus caballos, empujarlos y arrojarlos al agua cuando tuvieron que abandonar la ciudad de Esmirna; y me acuerdo también de que le dije a Gertrud que no me gustaban las corridas de toros a causa de los pobres caballos. Yo intentaba por entonces escribir y me parecía que la mayor dificultad para ello, aparte de saber realmente lo que uno siente y no lo que debería sentir o lo que a uno le han enseñado a sentir, estriba en trasladar al papel de una manera sencilla un hecho, poniendo de relieve los sucesos que de verdad han creado la emoción experimentada."(10)

Producto de las conversaciones y recomendaciones de Miss Stein, Hemingway decide ir a las corridas de toros, y después de ver la primera, quiere convertirse en un experto "aficionado". Carlos Pujol habla acertadamente de la importancia de las corridas de toros para Hemingway, en un prólogo a la novela Fiesta: "Para Hemingway los toros son un misterio, en el sentido antiguo de la expresión, sólo para iniciados, un misterio que salva, que libera y purifica, y que está íntimamente vinculado a la vida sexual. El torero, de acuerdo con la creencia de muchos pueblos primitivos, se apropia de la fuerza de los animales que mata y al desafiar continuamente a la muerte se hace inmortal." (11)

En el interesante ensayo Hemingway y la Tradición Hispánica el prof. Allen Josephs, habla del interés y la trascendencia de las corridas de toros en la vida de Hemingway: "Después de sus primeros sanfermines en Pamplona en julio del 23 escribe a un amigo y co-veterano de la campaña italiana que había experimentado en Pamplona 'la mejor semana desde la guerra. Te encantaría una buena corrida de toros, Bill. No es meramente brutal como siempre nos habían dicho. Es una extraordinaria tragedia y la cosa más bonita que he visto jamás. Hace falta más riñones que cualquier cosa que existe'. A otro amigo seguiría: 'No hay nada como esto en ninguna parte del mundo. E1 toreo es lo mejorcito que hay en el mundo'. Luego habla de 'la propia conducta física de los toreros que da un sentido verdadero de admiración' . A su gran amigo y mentor Ezra Pound explica que los toreros son los artistas más admirables que hay: 'La plaza de toros es el único sitio que nos queda donde al valor y el arte se pueden combinar para el éxito. En las demás artes cuanto más mezquino y cagado el hombre, por ejemplo Joyce, más éxito tiene en el arte. No hay ninguna comparación en cuanto al arte entre Joyce y (el matador de toros) Maera. Maera le gana Cantidad". (12)

Según John Dos Passos, Hemingway podía consagrarse en cuerpo y alma a cualquier actividad que le interesara, fuesen los seis días en el velódromo o las corridas de toros, esquiar o pescar truchas, perseveraba hasta agotar todas las posibilidades.

"En Pamplona estaba decidido a conocer a fondo todas las fases del ritual. Se ganó la confianza de los profesionales locales y se saturó hasta el último limite imaginable.(...) nunca he conocido a nadie con tanta perseverancia. Algunas de las mejores cosas que Hemingway escribió nacen de esa cualidad. Cuando en Death in the Afternoon describió el trabajo del matador, sabía de los que estaba hablando." (13)

 

VII. LA SOLIDARIDAD DE LOS EXPATRIADOS NORTEAMERICANOS.

La ayuda y admiración incondicional de Scott Fitzgerald.

Scott Fitzgerald era la joven promesa de su generación. Había logrado publicar y vender mucho. The Great Gatsby había sido un fracaso financiero para sus editores, pero la crítica le había dado el espaldarazo como artista. Aunque Fitzgerald tenía la sensación de haber llegado al final del camino.

André LeVot en su biografía de Scott Fitzgerald, nos explica el porqué de esta ayuda incondicional a Hemingway: "Todos los que Scott ha admirado hasta. entonces eran hombres mayores que él, consagrados e influyentes, portadores de una tradición,(...) Y aquel día de mayo de 1925 en el que comienza su búsqueda de Hemingway, se dirige hacia el futuro, hacia el joven principiante que él habría deseado ser y cuya carrera espera poder estimular con todas sus fuerzas.(...) A fines de 1925, Hemingway escribe Los torrentes de primavera, una parodia de Sherwood Anderson que es rechazada por Liveright, porque Anderson es uno de sus autores y más importante que Hemingway en aquella época. (Anderson a través de esta editorial, ayudó igualmente a William Faulkner) De este modo, el contrato se rompe de hecho y Hemingway pide a Fitzgerald que intervenga a su favor ante Scribner, aunque no sin indicar que Bromfield le ha asegurado, por su parte, que Harcourt está dispuesto a acogerle. Un mes más tarde marcha a Nueva York para liberarse de su compromiso con Liveright y encontrar otro editor que se decida a publicar su sátira y también la novela, que ha reescrito casi por completo. Y ahí tenemos a Fitzgerald intrigando entre bastidores y aconsejando a Perkins sobre el método más adecuado de atraerse a Hemingway a Perkins sobre el método más adecuado de atraerse a Hemingway y de convencerle para que no acepte las ventajosas ofertas de editores rivales, como Harcour y Knopf. Finalmente, Hemingway sigue los consejos de Fitzgerald y firma un satisfactorio contrato con Scribner."( 1). Esto es a nuestro criterio el paso más difícil para cualquier joven escritor, conseguir el consejo de un escritor más experimentado y firmar un contrato con una buena editorial.

"Fitzgerald ha comprendido que la novedad y la originalidad de Hemingway residen precisamente en la utilización lingüística de su experiencia particular y que su primer deber es el de eliminar todo lo que tienda a introducir elementos temporales inasimilables. Toma muy en serio su papel de mentor y se expresa en el mismo tono despiadado que usaba Wilson cuando comentaba sus propios escritos. Hemingway reconoció luego lo bien fundado de su argumentación y suprimió las quince primeras páginas de la novela que incluían, entre otras cosas, las biografías de Brett Ashley y de Mike Campbell, así como la autobiografía del narrador, Jake Barnes. (...) La atracción de los contrarios, la fascinación de la complementariedad están plenamente relacionadas con esa admiración que, aunque no deja de tener precedentes en la vida de Fitzgerald, es la más importante y la más reveladora de su edad adulta. Porque, en realidad, Hemingway representa todo lo que Fitzgerald no ha sido, no es ni podrá ser nunca." (2 )

"En 1925 la amistad entre Fitzgerald y Hemingway se hizo más íntima. A ambos jóvenes les gustaba intensamente la competencia. Hemingway reconoció sin duda, después de The Great Gatsby, que el escritor que debía vencer era Fitzgerald. Fitzgerald tenía el éxito popular y la recompensa económica que Hemingway deseaba, aunque estaba en una posición en que podía desdeñarlos abiertamente. Para Fitzgerald, Hemingway era lo que él nunca había sido y lo que deseaba ser: el artista de integridad total, el artista que era además un hombre de acción; y no había forma de que Fitzgerald pudiera colocarle a eso una máscara de desdén. Casi desde el principio debió haberse sentido inferior a Hemingway, una sensación que éste debió haber explotado en cuanto se le reveló. Quizás fue la presencia de Hemingway lo que le impidió a Fitzgerald tomar posesión realmente del extraordinario elogio que recibió por The Great Gatsby. Fitzgerald había aventajado a todos sus competidores conocidos sólo para sentirse superado por un contrincante oscuro, más joven que él, que apenas había publicado obra alguna. Cuando Fitzgerald escribió a Gertrude Stein de forma autodespreciativa, respondiendo a su carta de felicitación: 'Usted ve, me satisface permitir que usted, y los pocos agudamente sensibles como usted, piensen o dejen de pensar artísticamente por mí y mi clase (...) al igual que, digamos, el hombre de 1901 dejaba que Nietzsche pensara por él intelectualmente. Comparado con otros, (¿Hemingway?) soy una persona de segunda categoría', se estaba colocando como perdedor." (3 )

E1 famoso encuentro entre Hemingway y Fitzgerald, es relatado con lujo de detalles en París era una fiesta, y con mayor exactitud en Scott Fitzgerald de André LeVot: "Fitzgerald descubre a Hemingway en el Dingo, un bar de la rue Delambre, a cien metros de la esquina del Dòme. Sólo sabe de él lo que los Murphy le han podido decir: únicamente ha leído los escasos poemas y relatos editados por McAlmon y el artículo que Wilson le ha dedicado. Cuando entra en el Dingo acompañado por un campeón de base-ball de Princeton que le sirve de guía, ve a Hemingway sentado ante la barra: un robusto mocetón de más de un metro ochenta, vestido sin rebuscamiento, tez tostada, mirada viva y riente, y espesos cabellos castaños peinados hacia atrás. Le acompaña una pareja de expatriados británicos un poco mayores que él: Duff Twysden, una mujer larga, lisa y hombruna, de ojos grises y cortos cabellos rubios, y su compañero, Pat Cuthrie, seco y encorvado, cuyo fatigado rostro lleva los estigmas del Alcohol. Son estos dos asiduos de Montparnasse los que Hemingway situará en el centro ve la novela cuyo primer bosquejo va a escribir durante el verano: El sol sale también." (4 )

Hemingway lo recuerda así: "El entró en el bar Dingo de la rue Delambre, donde yo estaba sentado en compañía de algunos sujetos que eran compañías perfectamente malas, y vino y se presentó y presentó a un hombre alto y simpático que estaba con él, diciendo que era Dunc Chaplin, el famoso lanzador de baseball."

Mientras que Hemingway se presenta y asume la pose de hombre duro junto a malas compañías, Fitzgeral es un dandy, un buen muchacho que está acompañado por deportistas y universitarios.

Continúa la descripción del encuentro en París era una fiesta: "Yo tenía mucha curiosidad por conocerle y me había pasado el día trabajando de firme, y parecía maravilloso que allí estuvieran conmigo Scott Fitzgerald y el gran Dunc Chaplin, de quien nunca había oído hablar pero que de pronto era mi amigo." (p.l36).

¿Pero qué representa exactamente Hemingway para Fitzgerald?, André LeVot: "Para Fitzgerald, por el contrario, Hemingway es la imagen exacta del hombre que él habría querido ser. No hay ninguna ambigüedad, ninguna ironía en las apreciaciones entusiásticas que pueden leerse en su correspondencia. Parece que Hemingway haya logrado aquello que él no ha conseguido: obtener una síntesis armoniosa entre el escritor y el hombre de acción. Mientras él perdía su tiempo en Princeton. (Hemingway sentía al contrario de Fitzgerald, el no haber ido a la Universidad). Hemingway vivía la gran aventura de la guerra en el frente italiano, experimentaba intensamente las grandes emociones elementales y fundamentales frente al peligro y a la muerte, conocía la camaradería viril que une a los que participan en la misma lucha y en los mismos riesgos. (...) Hemingway también tiene el físico del héroe: le envidia su elevada estatura, su complexión atlética y, de una manera general, lo que él denomina su 'magnetismo', cualidad que reconoce no poseer. (...) descubre en Hemingway al artista que ha elegido la puerta estrecha, que se consagra enteramente a la literatura, mientras viven en la pobreza mantenido por Hadley, que también acepta las privaciones impuestas por el rigor de su vocación." (5 )

Aunque muchas de estas privaciones de Hemingway, van a ser aliviadas por amigas incondicionales como Gertrude Stein, y más específicamente en el plano material por Sylvia Beach, quien se convierte en admiradora y protectora del joven veterano de guerra, que además es un buen escritor, que está comenzando su carrera y que necesita toda la ayuda y el estímulo que se le pueda dar.

 

Silva Beach, una tabla de salvación en París.

Sylvia Beach más que una amiga, reconoció tempranamente el talento del joven Hemingway. Fue presentado gracias a una carta de Sherwood Anderson, al igual que lo hizo con Gertrude Stein. Silvia era la propietaria de una librería-biblioteca circulante llamada muy apropiadamente Shakespeare & Co. ubicada en la rue de 1'Odeon. E1 local estaba decorado con fotografías, de escritores vivos y muertos y era tan confortable, como el apartamento de Miss Stein.

Entre 1920 y 1930 su negocio fue el lugar de reunión de toda la colonia literaria internacional de París. Ella nos describe la primera visita de Hemingway en 1921: "Al levantar la cabeza vi un gran joven de pelo castaño, con bigote, y le escuché decir con voz muy profunda que era Ernest Hemingway.(...) Hemingway sintió un vivo afecto por Sylvia Beach. Encontraba en ella esa admiración constante y sin reservas que siempre necesitó y de la Que siempre se sintió ávido, aun en la cumbre de su gloria. La veneración de Sylvia era total." ( 6)

Cuando observamos una fotografía de Hemingway y Sylvia frente a la librería Shakespeare & Co., se nos presenta un Hemingway herido con una venda en la frente, recostado indolentemente de la puerta, junto a él está Sylvia, con un traje muy formal, las manos entre los bolsillos mirando al alto joven con un gran orgullo, sabía que estaba al lado de alguien con un futuro muy brillante y que era un escritor que prometía, además de la estampa de suficiencia que presentaba aquel veterano de guerra. Sabemos que Sylvia tenía una fotografía de Hemingway en la librería, entre la de muchos escritores consagrados.

Gertrude Stein tenía un refugio que siempre albergaba a Hemingway, además de ser un lugar de reunión de los expatriados norteamericanos. "El segundo punto de reunión, más directamente accesible, es Shakespeare and Company, la librería norteamericana fundada en 1919 por Sylvia Beach en la rue Dupuytre y después trasladada al número 12 de la rue de l'Odeón, en la que Sylvia oficiará hasta 1941. (...) azogue puro, generosa, entusiasta, siempre es ella la que rompe el hielo, la que reconforta, anima, aconseja y aclara. En 1922 publica, a fondo perdido, el Ulises de Joyce. Shakespeare and Company es a la vez una librería, una biblioteca de préstamo, una casa en la que se adelanta dinero a los impecunes y en la que se pagan los cheques cuando los Bancos están cerrados." (7 )

"En lo de Sylvia Beach, Hemingway elegía sus iniciadores: Dostoievsky le enseñó '1a fragilidad y la locura, la maldad y la santidad y las angustias del juego; como Turgueniev nos enseña los paisajes y las rutas y Tolstoi los movimientos de las tropas, el terreno y las fuerzas presentes, oficiales y soldados y el combate'. El acercamiento era, como se ve, lo menos intelectual posible, y se trataba mucho menos de sondear los misterios del alma eslava que de descubrir cómo esos autores podían ayudarlo a él, norteamericano del siglo XX, a expresar lo que sentía:". (8)

André LeVot: "La rue de l'Odeón se ha convertido en un pequeño Atlántico cultural en el que las corrientes mezclan a los amigos de Adrienne con los amigos de Sylvia. No sólo los escritores, sino también los músicos - Satie, Milhaud, Poulenc -, se detienen de buen grado en la tienda de la americana, en donde pueden conocer a los lobeznos de la nueva generación- Cummings, Dos Passos, Hemingway, Wescott o Bromfield -, así como a huéspedes de paso, como Conrad o T.S. Eliot y, claro está, a James Joyce, respetado por todos." (9 ) "Efectivamente, Joyce fue, a los ojos de Hemingway, como para todos los iniciados que frecuentaban Shakespeare & Co., el promotor de un arte totalmente nuevo, el explorador y el guía."(1O)

Mucho tiempo después, cuando Hemingway estaba trabajando como corresponsal del Tercer Ejército del General Patton, violando todas las convenciones, y en especial la cláusula de no combatiente de los corresponsales, Hemingway entra en París con un nutrido grupo de hombres bajo sus órdenes. "La primera visita que hizo a París liberada fue a su vieja amiga Sylvia Beach. Adrienne Monnier la relata en su Gazette: 'Era el sábado 26, día del fracasado atentado contra el General de Gaulle. Habíamos salido con la intención de ir a Notre Dame pero el tiroteo nos agarró en el Boulevard du Palais y nos obligó a emprender el camino de regreso, un regreso punteado por los famosos tiroteos desde los techos (...) Cuando llegamos a nuestro cuarto piso, oímos casi inmediatamente una voz que subía desde la calle: ¡Sylvia, Sylvia! Corrimos a la ventana y vimos a Saillet en la puerta gritando, con las manos en bocina: ;Sylvia, Hemingway está acá!." (11)

Evidentemente Sylvia representó una tabla de salvación para Hemingway, en ese mar tormentoso que era París en los años veinte, cuando se iniciaba en la literatura, cuando había muchas tentaciones que evitar. Seguir el tortuoso camino que representa el escribir una literatura no comercial como la de In Our Time.

Sylvia le prestó dinero, libros, y le dio algo muy importante para todo joven aprendiz en literatura, confianza. Cuando recibió sus primeros pagos por lo que había publicado en Alemania, ella le confortaba y daba ánimos, le permitía llevarse todos los libros que necesitaba, y sobre todo lo estimaba.

Cuando se es pobre, y Hemingway lo fue en los primeros tiempos, y se tiene un hambre inmensa tanto de alimentos como de cultura es sumamente importante, aferrarse a una tabla que nos permita alcanzar la orilla. Sylvia era una gran admiradora de Hemingway, pero sobre todo - y esto resulta extraño hasta en nuestros días- fue una gran amiga.

 

La sociedad de los poetas vivos

Los norteamericanos que estaban ya cansados del provincianismo de los Estados Unidos, querían conocer Europa, algunos ya la habían conocido tal como Hemingway, que había estado en Italia en la guerra Italo-austríaca, había dado un vistazo a Europa, y como muchos jóvenes que habían pasado por semejante experiencia, Hemingway quería volver y estudiar en esa gran Universidad que era y sigue siendo Europa para cualquier joven que se inicie en la literatura o en alguna de las diferentes artes. Recordemos por ejemplo que Dos Passos, quería estudiar pintura y arquitectura en Europa. Y ante la decisión de Hemingway de irse a Italia, Sherwood Anderson le recomendó que fuese a Francia.

Fernanda Pivano en su biografía de Hemingway, cuenta sobre la decisión de irse a Francia: "Sherwood Anderson había ido a París y había compartido la vida de los expatriados en la Rive Gauche; a su regresó instó a Hemingway a ir a vivir a París, enviando de vez en cuando un artículo al Toronto Star. Anderson le dio también una carta de presentación para Gertrude Stein (que vivía con Alice B. Toklas en Rue de Fleurus, coleccionando Picassos en uno de los salones literarios más famosos de la historia) y para Sylvia Beach (que tenía la librería de compra a plazos Shakespeare & Co. en la Rue de 1'Odeón)." (12)

Así ve André LeVot el París de los expatriados: "París es, en aquella época, la capital de la imaginación, la tierra prometida de los artistas venidos de todas las orillas. ;Qué tímidas y anticuadas parecían las rebeldías neoyorquinas frente a estas conmociones fecundas y estimulantes! París es el punto privilegiado en el que convergen y se expanden todas las aspiraciones antes dispersas y reprimidas. Y en 1925 es el momento de la euforia intelectual, la cima de un decenio que Maurice Sachs llamó 'la década de la ilusión', 'un perpetuo catorce de julio'.

Exceptuando la música de jazz, en los Estados Unidos las artes se estancan. ( .. ) Es así como Montparnasse se convierte en la capital artística e intelectual de una nueva bohemia dorada que puede vivir holgadamente gracias a unos ingresos mínimos que, en los Estados Unidos, habrían significado la pobreza. En lugar de la soledad sombría de los speakeasies turbios y subrepticios, se descubren las acogedoras terrazas del Dóme, de la Rotonde o del Sélect, en donde se acaba conociendo a todos los asiduos. Sí, París es una fiesta para estos expatriados de 1925." (13)

Es entonces cuando se forma esta especie de "mafia" o sociedad de poetas vivos, este grupo de artistas que se ayudan entre sí, dirigidos por Ezra Pound y Gertrude Stein. "Los evadidos del desierto norteamericano se transmiten la dirección, garrapateando una contraseña; Sylvia Beach recomienda a Sherwood Anderson y éste escribe una carta de presentación para Hemingway, que a su vez, presenta a Fitzgerald... De este modo se constituye una red (...)". (I4)

Sabemos por ejemplo que Gertrude Stein reconoce en Fitzgerald al talento más importante de la nueva literatura norteamericana, y Fitzgerald reconoce a Hemingway como "el único auténtico genio de nuestra década. Y sin embargo, se le desprecia, no se le comprende y, lo que es aún peor, se le paga mal."(15)

Además Fitzgerald intercede ante sus editores para que firmen con Hemingway. Hemingway cuando está encargado de la trasatlantic review gracias a una recomendación que Pound hace de él a Ford Madox Ford, publica el primer capítulo de un largo libro, que él había ayudado a mecanografiar, llamado The Making of Americans (Ser de norteamericanos). "En París (Hemingway) conoció a Ford Madox Ford (el poeta que en la realidad se llamaba Ford Madox Hueffer y que había cambiado de nombre tras la segunda guerra mundial para ocultar su origen alemán), que estaba organizando la revista trasatlantic review en una oficina próxima a la de la Three Mountains Press de William Bird, y Hemingway fue invitado, por mediación de Ezra Pound, a hacer de subdirector y de talent scout para la revista. Ford daba también unos té-tertulias literarias y allí Hemingway conoció a Harold Loeb, fundador de la revista Broom, quien más tarde inspiró junto a su compañera, la ex bailarina Kitty Cannell, uno de los protagonistas de Fiesta.

La presencia de Hemingway, aliado con Pound, en la trasatlantic review fue como un zarpazo de león. El primer número, en abril de 1924, incluía un fragmento de Finnegans Wake de Joyce, un capítulo de Nosotros los norteamericanos de Gertrude Stein, una selección de Tristan Tzara, las primeras recensiones de Three Stories and Ten Poems y de in our time y un nuevo relato de Hemingway, Indian Camp,(Campamento Indio)". (16)

¿Cómo podía darse esta diversidad de intercambios enriquecedores, estas ayudas incondicionales entre discípulos y maestros?, según el prof. Sánchez Lecuna, todo esto obedece al hecho de estar expatriados, lejos de su país de origen, si no hubiesen estado en París sino en los Estados Unidos, la lejanía, las rencillas que se dan dentro del país de origen, hubieran hecho imposible la calidad y cantidad de estos encuentros.

Por supuesto que todas las iniciativas de los expatriados, no daban resultados tan positivos como la trasatlantic review. Recordemos que en París era una fiesta, Hemingway cuenta de manera algo satírica cual fue el resultado de una institución benéfica creada por Pound, llamada Bel Esprit.

Ezra Pound y su Bel Esprit

Conocemos la ayuda incondicional y desinteresada de Pound a sus amigos, y artistas menesterosos: "Ezra fundó una institución llamada Bel Esprit, asociándose con Miss Natalie Barney, que era una americana rica, protectora de las artes." (p.l07)

"Es harto conocida la iniciativa de Pound para organizar un fondo destinado al sostenimiento de los escritores permitiéndoles su dedicación al arte. El primer beneficiario habría de ser Eliot, como lo sugiere en su carta de 1922 s William Carlos Williams, para entonces médico en ejercicio en Rutherford, New Jersey: 'Lo cierto es que Eliot está en las últimas... Hay que hacer algo de inmediato... Liberado Eliot, deberá ser mucho más fácil sacar al segundo, tercero y décimo prisioneros'." (17)

En París era una fiesta: "Ezra me mostró el folleto anunciador del Bel Esprit, y Miss Barney le había permitido usar una viñeta del templete griego para la portada. La concepción encarnada en el Bel Esprit era la de que cada cual aportaría una parte de sus ingresos, y entre todos constituiríamos un fondo con el que sacaríamos a Mr.Eliot de su banco, Ezra calculó que la cosa progresaría en línea recta y labraríamos un porvenir para todo el mundo." (p.107)

Al parecer todas las buenas intenciones de Pound se vinieron abajo, porque su proyecto era muy ambicioso, muy idealista, o estaba totalmente fuera de la realidad. El mismo Hemingway cogió a chanza la recolección de fondos, y a pesar de la irritación de Ezra Pound, Hemingway se esforzaba, y pedía dinero para sacar del banco al Comandante Eliot, y la gente recelosa le preguntaba ¿quién era el Comandante Eliot?, ¿Por qué no se había procurado una pensión de vejez o de retiro?, Hemingway decía que la cosa estaba en tener o no tener el Bel Esprit, pero todo esto contribuía a acrecentar la incredulidad de las personas.

"Lo cierto es que la ayuda de Pound se hizo extensiva a una buena parte de los escritores contemporáneos. No cabe duda que poseía un poder de persuasión que le facilitaba el trato con sus colegas. Además, era fácil darse cuenta de su inflexible voluntad de impulsar con urgencia la transformación de las letras inglesas. La labor realizada por Pound, que será celebrada mientras se lea literatura inglesa, es triple: 'la creación de un inmenso cuerpo poético que encierra y revive para nosotros la mayor belleza alcanzada por multitud de civilizaciones y que contiene algunos pasajes que se apoderan de nosotros para siempre; un enorme trabajo crítico, con páginas llenas de sugerencias difíciles de abarcar en una vida entera, cualquiera de las cuales, bien estudiada, bastaría para mejorar la versificación de un poeta o satisfacer el gusto del lector; y por último, la ayuda que con todas sus energías, sus conocimientos y sus recursos prácticos, prestó a los creadores potenciales (como Hemingway) en el desenvolvimiento de sus aptitudes." (18)

El proyecto del Bel Esprit fue un fracaso, pero demostró una vez más la calidad humana de Ezra Pound, y es un ejemplo clave de la solidaridad que existía entre los expatriados norteamericanos de los años 20. Hemingway remata diciendo en París era una fiesta el final de esta iniciativa: "No logro acordarme de cómo se cascó por fin el Bel Esprit, pero me parece que tiene alguna relación con el hecho de que el Comandante publicó The Waste Land y el poema le ganó el premio del Dial, y poco después una dama con título financió para Eliot una revista llamada The Criterion, y ni Ezra ni yo tuvimos que preocuparnos más por él. (...) Para mi, la empresa aquella resultó moralmente perniciosa, como han resultado tantas otras cosas, porque me metí en el bolsillo el dinero que había destinado a sacar al Comandante del banco, y me lo llevé a Enghien y lo aposté en caballos que saltaban bajo la influencia de estimulantes. (...) Me hubiera sentido más dichoso si el dinero de la apuesta hubiera ido a parar al Bel Esprit, que había dejado de existir." (p.109)

 

VIII. ¿PARIS ERA UNA FIESTA 0 UNA ESCUELA?.

La "instrucción primaria" de Hemingway.

Antes de ir a París, Hemingway había adquirido algunas herramientas que le permitirían adaptar mejor las enseñanzas de sus maestros de Europa. Había escrito en Tabula, el periódico de la Oak Park High School.

"A1 finalizar sus estudios en el Oak Park High School, Hemingway tenía firme en la memoria el recuerdo de sus primeros maestros en el arte de escribir, las profesoras de gramática inglesa Margaret Dixon y Fannie Piggs y al famoso cronista deportivo Ring Lardner, cuya columna In the Wakes of the News, él leía diariamente en el Chicago Tribune. Hemingway leía a Ring Lardner por dos motivos: porque su columna traía noticias del mundo deportivo que a él, jugador de football americano, beisbol y aprendiz de boxeador, le atraían enormemente, y porque el estilo, directo y fulminante como un disparo, de Lardner le atraía fascinadoramente.

En 1917, Hemingway dejó Oak Park con el propósito de ingresar a la Universidad de Illinois. En el Oak Park High School había escrito algunos relatos cortos en la revista estudiantil Tabula, y llegó a pensar seriamente en la idea de convertirse en un escritor scholar, un letrero formado en la severidad de los recintos académicos." (1)

Aunque existe otra versión, donde se nos cuenta que el temperamento de Hemingway, y su rebeldía juvenil lo apartaron del recinto universitario, y lo llevaron a transar con su familia, que trabajaría como reportero, y gracias a un familiar comenzó en el Kansas City Star.

"Coincidiendo con los exámenes finales de Ernest en la High School, Norteamérica decide intervenir en 1917 en la primera guerra mundial. Ernest se siente insatisfecho. Su carácter libre, sencillo, casi primitivo, choca con el futuro trazado para él por los convencionalismos sociales y familiares. La Universidad, con toda su carga elitista y su forzado intelectualismo, no le llama la atención. Quiere vivir su vida, demostrarse a sí mismo que puede salir adelante con sus propias fuerzas. E1 halo castrador de la burguesía familiar le revienta.(...)

Al ver su resistencia, decidieron mandarle - como mal menor- con un hermano del doctor, residente en Kansas City. Su tío, conocedor de las buenas maneras de Ernest con la pluma, utilizaría su influencia en la ciudad para recomendarle en el Star. ¡Uno de los mejores periódicos de los Estados Unidos! Además, para un joven de sus características la profesión de periodista parecía tener futuro." (2)

Finalmente Hemingway ingresa en la plantilla del Star, decidido a aprender todo lo que pudiera de los veteranos: "En la redacción del Kansas City Star trabó contacto con periodistas que no sólo conocían a fondo su oficio sino que además tenían un concepto elevado y noble del arte literario: Russel Crouse, quien, más tarde, fue autor teatral: John Selby, quien tuvo notoriedad como editor y novelista; Wesley Stout, después editor del Saturday Evening Post, fueron algunos de los compañeros de redacción de Hemingway en el Star. Además de la experiencia adquirida en sus misiones de reportero y la influencia que pudieron tener sus inteligentes compañeros de redacción, fundamentalmente, fue provechoso el paso de Hemingway por el Star en razón del syllabus de estilo que grabó en su mente el veterano jefe de redacción Pete Wellington "Utilice frases cortas. Use un inglés vigoroso. Sea positivo no negativo. Evite el uso de adjetivos especialmente algunos extravagantes como espléndido, grande, magnífico, gorjeante, etc. Nunca use el viejo slang. Acorte párrafos. Nunca emplee dos palabras cuando una debe bastar. Utilice verbos de acción."

A pesar de que son recomendaciones eminentemente pragmáticas, son el reflejo del primer estilo de Hemingway, quien en su narrativa y en sus trabajos de ficción en general, escribía como el joven reportero del Star.

Lionel Calho úm Moise fue otro periodista veterano que ejerció apreciable influencia en esta etapa de la vida de Hemingway en la que recibió las primeras lecciones de estilo. 'Escribir objetivamente es la única y verdadera forma de contar historias', fue uno de los apotegmas que Moise, bebedor legendario, nómade del periodismo norteamericano, le repitió constantemente al joven reportero Hemingway."(3)

Fernanda Pivano cuenta la experiencia y aprendizaje de Hemingway en su paso por el Star: "Y hubo otra cosa que Hemingway le debió al Star durante toda su vida: allí fue donde empezó a descubrir en las personas a sus personajes. En la redacción conoció a un periodista que ya era legendario a los treinta años, Lionel Calhoun Moise, que poseía grandes cualidades de escritor así como una marcadísima personalidad. Tenía un talento indiscutible a la hora de escribir sobre cualquier tema, pero también era un nómada inquieto, siempre mezclado en las peleas de los bares, gran bebedor y gran amante de las mujeres; alguien dijo que parecía salido de uno de los libros escritos por Hemingway diez años después y Fenton dice que, cuando murió, Hemingway le definió elogiosamente como 'muy pintoresco, dinámico, de gran corazón, de grandes borracheras". (...) todo parece indicar que en el Star de Kansas City, entre los diecisiete y los dieciocho años, Hemingway asimiló las características de escritor y de personaje que le acompañaron toda su vida: si Wellington fue su modelo de estilo literario, Moise fue una especie de Yo ideal que subyacía siempre en los protagonistas de sus libros junto al otro Yo ideal representado por el padre, con su estoicismo, su amor por la naturaleza, su pasión por el deporte." (4)

El aprendizaje estilístico de Hemingway continuó formalmente en París, donde los severos lápices de Ezra Pound y Gertrude Stein suprimieron adjetivos y consolidaron las primeras lecciones de Pete Wellington y Lionel Calhoun Moise.

Aprendió a ver la diferencia entre el reportaje y la literatura, gracias a Pound y a Ford y a Gertrude Stein. Pound corrigió su obra primeriza, tachó la mayor parte de los adjetivos y dio a su latente claridad la posibilidad de hacerse explícita.

Con sus consejos, Miss Stein le ayudó a conservar y desarrollar cierta sencillez de expresión que antes de su intervención había sido más bien el resultado accidental de la falta de influjos académicos, dice F.J. Hoffman en La novela moderna en Norteamérica, sin valorar suficientemente la influencia del aprendizaje periodístico en la madurez estilística de Hemingway.

"Sin embargo, no se ha destacado cuán importante en el desarrollo del estilo de Hemingway, cuán influyente y determinante fue su paso por una escuela de periodismo moderno - objetivo, directo, plástico, impersonal- como la que representaba la redacción del Kansas City Star. En el proceso del estilo de Hemingway, el estilo periodístico directo y plástico a la vez representa la primera etapa, la instrucción primaria si se quiere." (5)

París era una escuela.

París representó para los jóvenes escritores de la lost generation y sus maestros, una gran escuela de Letras. Y a nuestro criterio, el alumno más aventajado de esa escuela fue Hemingway, quien siempre supo elegir a sus maestros, evitar a los falsos escritores o artistas, disciplinarse y consolidar su formación en esos años de estudio en París. Frederick J. Hoffman en su estudio de La Novela Moderna nos dice:

"Lo que ocasionó esta actividad de los jóvenes escritores americanos en París fue, naturalmente, la guerra. Los había arrancado a su Oeste Medio o a sus estudios en las Universidades del Este; los había llevado a sentir la atracción de París como 'el gran laboratorio del espíritu', y les había dado el incentivo del trabajo honesto supo elegir a sus maestros, evitar a los falsos escritores o artistas, disciplinarse y consolidar su formación en esos años de estudio en París. Frederick J. Hoffman en su estudio de La Novela Moderna nos dice:

"Lo que ocasionó esta actividad de los jóvenes escritores americanos en París fue, naturalmente, la guerra. Los había arrancado a su Oeste Medio o a sus estudios en las Universidades del Este; los había llevado a sentir la atracción de París como 'el gran laboratorio del espíritu', y les había dado el incentivo del trabajo honesto en el estudio de las técnicas literarias, incentivo que no podía darles ningún curso o serie de cursos en una Universidad americana. El arte de la novela lo enseñaba, no la Sorbonne, sino la conversación, junto con los consejos, de Pound, Ford, o Miss Stein.

La guerra tuvo también un influjo supremo sobre ellos. (Hemingway y Dos Passos por ejemplo) gran parte de lo que dijeron acerca de la "generación perdida" no fue más que superficialidad y placitud, y el postrer resultado de una rebeldía rápidamente solidificada en unos cuantos clisés." (6)

Finalmente Hoffman concluye: "Los novelistas jóvenes habían ido a la escuela de sus contemporáneos y de aquellos que se preocuparon seriamente por su carrera de artistas. A pesar de la excentricidad, la afición por las posturas, y la falsa agitación de esos años de exilio - lo que Kazin llamó 'la eterna postura vanguardista bajo el patrocinio de su Picasso, y la charla modernista con acento del Oeste Medio'- mucho se aprendió; y lo aprendido tenia que ver más con la práctica efectiva de la literatura que con teorías que debieran imponérsele y dirigirla." (7)

Hemingway había caído en un gran dilema, el periodismo o la literatura. El periodismo le llevaba directamente al meollo de las cosas, le daba de comer y era lo real, en contraposición a la literatura que era lo no conocido, lo rechazado, lo idealizado.

Debemos recordar además, que la ocupación de Hemingway era la de corresponsal, enviado por un periódico a París y a Europa, para que informara tal como le habían enseñado en el Star, de manera efectiva y directa, y sobre todo con objetividad. Nos dice Fernanda Pivano: "No hay duda de que la agilidad la claridad y la simplicidad estilísticas formaron siempre parte del bagaje de Hemingway, y son cualidades desarrolladas entre 1920 y 1924 durante el período de los reportajes periodísticos; pero el 9 de marzo de 1922, en una carta a Sherwood Anderson desde París, Hemingway se mostraba ya consciente de los peligros que implicaban estas cualidades: 'Este maldito trabajo periodístico va a ser mi ruina: pero muy pronto voy a liberarme de él y trabajaré tres meses seguidos'.

Este era el consejo que desde el principio le dio Gertrude Stein, a quien Hemingway fue a ver por primera vez en marzo de 1922. (...) Lo de abandonar el periodismo no fue el único consejo que le dio Gertrude Stein: también le sugirió que fuese a España a ver las corridas de toros, que se convirtieron en uno de los núcleos fundamentales de su inspiración. Gertrude Stein leía sus cosas, que eran cada vez más numerosas, y se las corregía como los deberes de la escuela; (...) Los breves fragmentos impresionistas basados en la intensidad y la claridad, que escribió nada más llegar a París y que constituyeron in our time, fueron analizados por Pound y por Gertrude Stein, ambos de acuerdo con Hemingway en considerar la falsedad, la retórica y la ampulosidad como los peores males literarios." (8)

Hemingway en esta escuela, ha obtenido las herramientas para comenzar su obra, y su independencia como escritor. Al tener un medio eficaz con el cual expresarse, decide comenzar a separarse de sus maestros, ya que es absolutamente necesario para alcanzar la máxima capacidad como escritor. Ya está preparado para "graduarse", quiere empezar a publicar sus primeros trabajos, y debe enfrentarse con la tesis de grado, que será su novela The Sun Also Rises.

"En un momento dado, el recibir de Hemingway por parte de Gertrud Stein se convirtió también en un dar, y fue él quien enriqueció a la escritora; pero apenas empezó este proceso Gertrude Stein se mostró retraída y dejó de verle: esto no sucedió con Ezra Pound, quien siguió siendo su amigo hasta el final. También Pound le puso en guardia ante las seducciones del periodismo: le hizo ser consciente de los efectos demasiado fáciles en las descripciones demasiado claras."(9)

Juan Carlos Santaella en su artículo Un aciago mito llamado Hemingway, habla de París como capitulo fundamental en la vida de Ernest Hemingway como hombre y escritor: "Realmente fue beneficioso para Hemingway su estancia parisina, porque a través de la misma descubrió su capacidad como escritor, al tiempo que lo conectaba con un movimiento artístico de indudable importancia para el mundo. Quienes lograron convertirlo en un escritor de verdad, despojándolo de vicios y defectos, fueron la señora Stein y el preocupado Ezra Pound. En relación con estos dos, la eterna gratitud que le dispensó Hemingway a Pound se debió al 'bel esprit' que este siempre mantenía con aquellos que poseían un verdadero talento. La Stein era rica presuntuosa, dueña de un mecenazgo que la hacía insufrible. 'Ezra Pound - comenta Hemingway- se portó siempre como un buen amigo y siempre estaba ocupado en hacer favores a todo el mundo. El estudio donde vivía con su esposa Dorothy, en la rue Notre-Dame-des-Champs, tenía tanto de pobre como tenia de rico el estudio de Gertrude Stein'. En este estudio, Ezra Y Ernest hacían muchas cosas, entre ellas boxeaban y bebían. De Stein reconoció Hemingway una deuda, por esa particular 'visión' de ver y narrar las cosas al estilo del pintor Cezanne.(.,.) París fue un capítulo fundamental en la vida de Hem