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Las políticas de difusión lingüístico-culturales

Enviado por chareille



 

Introducción.

A principio del siglo XXI, se constata que el mundo parece confundirse cada vez más con un mercado gigante y que una nueva fase de extensión de la economía mundial está estableciéndose: el espacio de la concepción, la producción y la comercialización de los productos y servicios de las grandes empresas se extiende al espacio de un mercado concebido en términos planetarios.

A nivel cultural, esta situación se traduce por la creación de un mercado único de imágenes que implica nuevos despliegues industriales. Los productos culturales deben satisfacer ciertas normas internas (en cuanto a su temática, su legibilidad, su estilo) y externas (deben amoldarse en un marco espacial y temporal prefijado). De hecho, las reglas que juegan en la industria para la producción de un objeto de consumo grande son iguales en la industria cultural, estimulada por la búsqueda del público, es decir el beneficio máximo. Con la cultura de masas, el sistema industrial de producción invade el campo de las obras del espíritu. Las técnicas de racionalización que apuntan a la rentabilidad ingresan los grandes periódicos, la producción de películas, las emisiones de radio y la televisión, etc.

A nivel lingüístico, la globalización de los negocios crea una necesidad de locutores multilingües que se pueden encargar de la distribución en los mercados locales. Es lo que lleva Pierre Bourdieu (en 1982) y Albert Breton (en 1998), entre otros, a considerar la lengua como un bien y como un elemento del capital humano. Es también lo que contribuye en modificar las opciones de los estudiantes trantándose de las lenguas concentrando las inversiones hacia el aprendisaje de los idiomas que tienen el más grande « valor económico ».

La estandarización, sin embargo, no puede triunfar absolutamente porque significaría la muerte de las lenguas y las culturas. Entre los numerosos retos de la mundialización se encuentra de hecho la gestión del riesgo de « monocultura » que pone en peligro los ecosistemas culturales y que corre el riesgo de cancelar todo concepto de identidad singular (véase el « Mc Mundo » de Benjamin Barber, agosto de 1998, p.p. 14–15).

Con el fin de ilustrar esta situación, nos proponemos estudiar sobre el caso del Mercado común del Sur (Mercosur), conjunto regional establecido por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, cuyo origen se remonta a la firma del Tratado de Asunción (26 de marzo de 1991) y al cual se asociaron Bolivia (28 de febrero de 1997) y Chile (1º de octubre de 1996) por medio de acuerdos de complementariedad económica (ACE).

El Mercosur representa un total de aproximamente dos cientos millones de habitantes, un 44% de la población entera de América latina, y un 59% de su territorio. Cuarto mercado mundial después del Acuerdo de Libre comercio Norteamericano (ALENA: incluye los Estados Unidos, el Canadá y México), de la Unión Europea y de Japón, su PIB representaba un 54,3% del de la región en 1997. Ahora bien, conviene tener en cuenta la existencia de profundos contrastes a la vez entre los cuatro países y dentro de cada uno ellos.

En el campo que nos interesa, es importante señalar que, contrariamente a una serie de prejuicios, el panorama lingüístico de América latina, lejos ser homogéneo, se caracteriza por la cohabitación de numerosas lenguas autóctonas de origen amerindia con el español, el portugués, otras lenguas europeas (véase los diasporas) y variedades a menudo no fijadas (portuñol, jopará, etc.). De estos contactos surgió una serie de cuestiones tales aquéllas vinculadas a los conceptos de estratificación de prestigio lingüístico o también de reivindicaciones etnoculturales. Conviene, a este respecto, recordar que el reciente cuestionamiento orientado hacia una ética de la diversidad lingüística siempre ha sido el flaco del Estadonación cuyo modelo nunca ha tenido tales exigencias. Al contrario, siempre se ha basado en la construcción de un espacio universal más allá de los particularismos y que consagraba un espacio de homogeneización sistemática. Parece que esta situación puede estar vinculada a las marcas dejadas por la conquista luego por la estructuración política en Estados–naciones que, tomando la sucesión de la colonización, se afirmaron al siglo XIX, luego proseguieron a principio del siglo XX. Esta entidad constituye ahora, sobre la totalidad del subcontinente, la unidad básica de la organización política y permitió la cristalización de una tradición ideológica que impuso, en los países que nos interesan, el español y el portugués como únicas lenguas de las naciones no reconocidas como multilingües (Chareille Samantha, 2001, p.p. 73–137).

Hablar del Mercosur de las lenguas y de las culturas representa entonces una apuesta ya que si el Mercado común es un éxito económico cuyas grandes empresas son los actores fundamentales y los beneficiarios principales, no se puede perder de vista que, para sus opositores, el Mercosur representa sobre todo una victoria del neoliberalismo a la cual asocian la profundización de la desintegración y de la exclusión social. Se trata, sobre todo, de un proyecto tecnócrata, conectado a los intereses del gran capital. Además, girando alrededor de las ideas de libre competencia y de competitividad, el proyecto también llevó a la bancarrota de amplios sectores de la producción regional. La creación del Mercosur no cambió las conexiones entre el Estado y la sociedad civil. Tampoco redujo las disparidades sociales dentro de esta sociedad a pesar de un crecimiento económico. Se deja poco lugar a las preguntas sociales y culturales en las estructuras del Mercado común.

Recordemos a este respecto que el Tratado de Asunción es un instrumento destinado sobre todo a concretar, por la instauración de un marco general de relaciones, un tratado final del Mercosur. Según su artículo 8, los Estados miembros se comprometen a adoptar una política comercial común ante los terceros países y a coordinar sus posiciones en las negociaciones económicas y comerciales, que sean regionales o internacionales. En paralelo, tal como ocurre con el Tratado de Roma (25 de marzo de 1957) instituyendo la creación de la actual Unión Europea, el Tratado de Asunción no se propone objetivos culturales y lingüísticos. Desde este punto de vista se limita a instaurar al español y al portugués como lenguas oficiales del Mercado común. Se traducen y se difunden todas las decisiones que se toman durante las reuniones del Mercosur así como el conjunto de los documentos necesarios en estas dos lenguas (véase Traducción de la normativa Mercosur, 16 de septiembre de 1998.).

No existe ninguna mención relativa a la enseñanza obligatoria u opcional del español y el portugués en los Estados miembros lo que se explica, entre otras cosas, por la ausencia de una legislación supranacional que impide toda instauración de políticas comunes. De hecho, sólo dan fe las disposiciones constitucionales y legislaturas en vigor en la mayoría de los países. Por ello, por ejemplo, Uruguay se reconoce monolingüe de hecho (no menciona ninguna lengua en su Constitución) mientras que Paraguay se considera bilingüe. Los Estados nacionales conservan sus propias tradiciones en el reconocimiento o el no reconocimiento legislativo del multilingüismo y les corresponde pronunciarse sobre el corpus de sus lenguas. En definitiva, cada uno de los Estados miembros conserva su entera autonomía en cuanto a la lengua en su territorio en la medida en que no se obstaculizan las normas económicas del Mercado común. Es quizá por esta razón que, a partir de la creación del Mercosur, temas como « creación de una identidad regional en el cumplimiento de la identidad singular » y « aproximación de los pueblos » surgieron sin nunca abordar la dimensión lingüística.

Tres textos subtienden el ámbito de las lenguas al nivel mercosuriano. En primer lugar los Protocolos de intenciones (13 de diciembre de 1991) cuyo artículo 4 hace hincapié en el interés de difundir las lenguas oficiales del Mercosur por medio de los sistemas educativos. Luego el Plan trienal para el sector educación en el contexto del Mercosur, aprobado en la primera Reunión de los Ministros de Educación (1992), modificado y prorrogado por tres años el 10 de noviembre de 1998 y en el cual se funda la actividad del Comité coordinador regional. Citemos finalmente el programa Mercosur 2000: desafíos y metas para el sector educativo (20 de junio de 1996) – nacido de la evaluación del primer Plan trienal por el Comité coordinador regional en diciembre de 1995 y que hace hincapié en la preocupación en cuanto a calidad de la educación y las políticas educativas de la región. Precisemos no obstante que los tres textos mencionados son lo que se llama en el marco del derecho comunitario « actos no apremiantes », o sea que no crean obligación jurídica para los destinatarios. Tienen un valor político y expresan la posición de las instituciones sobre un problema dado. En absoluto pueden contribuir a la elaboración de normas mercosuriennes pero es allí su sola función lo que explica su poco de alcance.

A nivel orgánico, el Mercosur – a causa de su estructura y de su funcionamiento, pero también porque no es su objetivo – no constituye el motor central de su planificación lingüística sino más bien la delimitación de un espacio en movimiento donde opera como revelador y acelerador o incluso instrumento de concienciación para una reflexión e iniciativas interesando la política de las lenguas.

Este estudio debe permitirnos comprender mejor las iniciativas establecidas por España cuyo alcance no podría ignorarse y que debe encontrar ventajas a la implantación, mantenimiento y difusión de su lengua en Sudamérica, desde un punto de vista económico (aumento de los intercambios, firmas de distintos acuerdos) o cultural (extensión de las zonas de influencia hispanohablante y de habla portuguesa).

1. Estatuto de la lengua española en América latina.

La « lengua nacional », concepto bastante reciente en América latina, se define como la lengua reconocida como expresión de una etnia que forma parte de la nación. Se entiende por « lengua nacional » no sólo la oficialización y la normalización de una variedad escrita sino también su difusión entre todos los ciudadanos sobre el conjunto del territorio nacional y en todos los ámbitos de la vida pública. Ahora, si se deja de lado la situación lingüística de los países que se crearon al margen de los imperios españoles y portugueses, se constata que las lenguas habladas en estos países son las que dominan en América latina en general y en el Mercosur en particular. ¿Cómo explicar este fenómeno?

1.1. Implantación del español.

La lengua española es resultante de una gran mezcla de lenguas. Superponiéndose a los hablas de los antiguos asentamientos de la Península Ibérica, la invasión latina (218 antes de J.–C.) dio lugar a la formación de un latín vulgar hispánico que constituye la base del español. Las invasiones germánicas comenzadas en 409 dejaron a continuación numerosos rastros en el léxico y, en 711, las tropas árabes aportaron nuevos conocimientos y técnicas que perpetuaron su vocabulario. La reconquista cristiana sobre los árabes que duró ocho siglos (hasta la caída de Granada en 1492) creó fronteras dialectales esencialmente orientadas del Norte hacia el Sur. Las grandes zonas, así creadas, dieron nacimiento al ámbito catalán, aragonés, navarro, castellano, asturoleonés y gallego. Las palabras cogidas existieron a lo largo del siglo XVIII durante el afrancesamiento de las costumbres y de la lengua. La difusión de la lengua y la cultura españolas en Sudamérica por su parte se efectuó a partir del siglo XV, a través de la colonización.

El primer viaje del navegante genovés Cristóbal Colon no habría sido más que una importante hazaña marítima si no se hubiera inscrito en la política expansionista del reino de Castilla. Es con su segundo viaje que comienza realmente la colonización española gracias a la bula pontificia Inter Cætera (4 de mayo de 1493) y al Tratado de Tordesillas (17 de junio de 1494). En 1494, Cristóbal Colon funda en la isla española Hispaniola, hoy Haití, un factoría. En 1496, crea la Isabelita en Santo Domingo, todavía sobre el modelo comercial de los contadores portugueses en África. No obstante, sólo es a partir de 1502 que España se compromete en una verdadera política de colonización. La ocupación de las tierras se extiende a Puerto Rico (1508) luego a Cuba y Jamaica (1511). A partir de 1519, el empuje español se concentra en la conquista del continente. Cortés somete al imperio azteca en 1521, y de esta posición estratégica, los Españoles se dirigen hacia el Pacífico y Centroamérica.

La conquista de Sudamérica sólo comienza a partir de 1529. Del corazón del imperio de los Incas, los conquistadores llegan hasta el Alto Perú, luego combaten la difícil conquista de Chile, para sobrepasar la vertiente oriental de los Andes. Es de España en cambio que van las expediciones para el río de la Plata y Paraguay. Esta empresa colonial es la más original y su herencia más duradera ya que la estructura política y social de la América española durará más de tres siglos.

A principio de la colonización se mezclan hombres procedentes de todas las regiones de España. Comienza entonces la gestación de la lengua hispano americana. Las experiencias vividas en ultramar, un contacto con un diferente contexto geográfico y las lenguas de las poblaciones nativas modifican el esquema lingüístico de los colonos. América aporta en intercambio una serie de neologismos a España. Los siglos XVII y XVIII ven la dimensión americana del español intensificarse. En el siglo XIX, la independencia y el nacionalismo acentúan aún más esta tendencia que termina por reducirse durante el siglo XX mediante la nivelación lingüística creada por los medios de comunicación: libros, cine, radio, prensa y televisión.

1.2. La pluralidad del español.

La introducción alrededor de los años cincuenta del concepto de contacto en el ámbito de la lingüística abrió el campo a numerosos estudios sobre los bilingüismos y sobre la influencia que una lengua puede tener sobre otra, sobre todo por las palabras cogidas.

Sin entrar en los detalles, cuando se menciona el tema de los contactos lingüísticos, conviene recordar que estos últimos pueden tomar distintas formas: contacto de una lengua oficial y de una lengua indígena, contacto de dos lenguas oficiales, contacto de dos lenguas indígenas, o incluso de dos lenguas oficiales y de una lengua vernácula como es el caso de la provincia de Misiones en Argentina (espagnol–portugais–guarani), etc (Chareille Samantha, 2001, capítulo II).

Como lo explica Jeff Siegel (1985, p. 364), bajo el término « lengua española » se agrupa una serie de variedades heredadas de un koiné de inmigración resultado del contacto de las variedades regionales pero también del contacto de las lenguas de las primeras naciones. Por esta razón las lenguas y las variedades comunes a los países del Mercosur y a Chile no son tan homogéneas que se podría pensarlo. Por ejemplo, cuatro de los países sobre los cuales lleva nuestro estudio son hispanohablantes. Sin embargo, basta con escuchar hablar un Argentino, un Chileno, un Paraguayo y un Uruguayo con un mínimo de atención para darse cuenta de que si hablan, en teoría, la misma lengua, variaciones fonéticas y léxicas lo vuelven plural.

Este problema está por supuesto vinculado íntimamente al concepto de lengua standard (aplicable a todas las lenguas), sobre todo estudiado por los lingüistas de Europa central y oriental del Círculo de Praga en los años treinta y que se opone al discurso popular y a los dialectos regionales. Ésta se define en primer lugar por sus funciones y difiere de la lengua popular en lo que puede desempeñar un mayor número de papeles, que se utiliza en más ámbitos de empleo y que ejerce más funciones que la lengua popular.

La lengua standard se basa en una estructura estable, sobre todo desde el punto de vista de las normas gramaticales y ortográficas, lo que es esencial para el papel cultural y educativo que desempeña, ya que debe servir de marco de referencia seguro ante la variación dialectal y a las alternativas del lenguaje popular. Para la microvariación, se llega a esta estabilidad por la codificación que, idealmente, debe ser bastante flexible para no obstaculizar toda evolución. Los lingüistas del Círculo de Praga hicieron hincapié en este último aspecto y lucharon contra los puristas que intentaban imponer una norma rígida. La lengua standard debe permitir expresarse de manera exacta, rigurosa y abstracta. Esta tendencia hacia una precisión cada vez más grande en la formulación del pensamiento se refleja sobre todo en la estructura léxica y gramatical de la lengua: a nivel léxico, por el desarrollo de los vocabularios especializados; a nivel gramatical, por el perfeccionamiento de mecanismos sintácticos permitiendo la formación de frases completas y lógicamente estructuradas.

Teóricamente existe dos maneras de concebir la norma. En primer lugar, la concepción que se podría llamar « estadística » o simplemente « lingüística »: la lengua sin las divergencias, la idea que exista un uso no marcado, frecuente, medio, ni demasiado distinguido, ni demasiado popular. El concepto de lengua standard corresponde a esta norma. La segunda concepción hace referencia a la norma « prescriptiva », es decir: « no diga eso sino eso... ». Es generalmente a esta concepción que se refiere en el marco uso corriente. A este respecto William Labov observa que existe una clase de consenso sobre « el bien hablar », cualquiera que sea el resultado efectivo de los hablantes. Es necesario pues distinguir el aspecto objetivo de la norma (factor de unificación de las prácticas lingüísticas) de su aspecto valorable (una gran diversidad en cuanto al resultado objetivo puede acompañarse de una completa identidad en cuanto a la evaluación subjetiva).

A partir de estas explicaciones, se constata que durante mucho tiempo no se consideró el español sudamericano más que como un conjunto a la diferencia del español de Madrid. Esta es la razón por la que en España, no se refiere a la lengua española como el « español » sino el « castellano », término utilizado en los textos jurídicos de España, tanto para el Estado español como para las distintas comunidades autónomas, para hacer referencia a la lengua oficial del Estado. Cuando se utiliza una expresión como « lengua(s) española(s) », es para designar una de las lenguas habladas sobre el territorio español, la lengua hablada en Sudamérica o en otros lugares en el mundo.

Estas observaciones permite dar cuenta, una vez más, de la diversidad lingüística de la región y plantear un problema importante: ¿qué español enseñar en el marco del acuerdo de reciprocidad lingüístico del Mercosur y de Chile, ya que será esta variedad que se difundirá en las poblaciones a y que se integrará en el uso general?

1.3. Cuestionamiento alrededor del concepto de latinidad y de la supremacía lingüística peninsular.

Visto bajo su aspecto lingüístico, el Mercosur parece cada vez menos homogéneo. Por consiguiente, la dimensión unificadora de la expresión « América latina », se cuestiona completamente. No pensamos que el conjunto de los países sudamericanos constituye « una América » y tampoco que el adjetivo « latino » sea aplicable a todos sus habitantes. Por otra parte, ¿cómo imaginar que América latina puede poseer una « unidad de cultura » sólo porque se habla en mayoría español y portugués lo que oculta todas las culturas indias y negras y las múltiples lenguas que se se hablan?

La invención del concepto de América latina se remonta a 1861, suscitando numerosos rencores y animosidades en España donde se veía una estrategia de hegemonía cultural francesa para suplantar la herencia ibérica. La cultura latina, al menos la del latín y de las lenguas que se derivan de él, se perpetuó bajo la forma del latín de iglesia en una sociedad evangelizada por la fuerza. La empresa tenía por primero objetivo someter a las poblaciones locales creando al mismo tiempo una mano de obra barata movilizada para toda una serie de trabajos molestos. Este dualismo etnocultural y esta voluntad de reunir separando al mismo tiempo a las etnias indias se encuentran en los métodos utilizados por las congregaciones religiosas ante las poblaciones nómadas o ambulantes de Paraguay y Uruguay.

Parece que desde la creación del concepto hasta la Gran Guerra, la « latinización » de Sudamérica fue un deseo recíproco de una parte de Europa y de los países colonizados. Sin duda, el concepto de América latina se creó en comparación con la América anglosajona, amenazando debido a su progreso en México. Este concepto es ambiguo ya que hace referencia a la vez a la herencia lingüística de la colonización, a través del español y el portugués, y a la herencia religiosa (católica). Como lo vimos, divide el continente americano. Por una parte: la América anglosajona, blanca, desarrollada, la América « noble » respecto a la opinión – ¿Acaso no son los Estado–unidenses los únicos habitantes del continente llamados « Americanos »? – por otra parte: el resto de América, apareciendo ridículamente simplificado a pesar de la pluralidad cultural que se encuentra allí.

La unidad cultural de América latina es una apariencia que oculta una realidad mucho más compleja. Una mezcla de fondos amerindios, conquistadores ibéricos, esclavos africanos, de inmigrantes europeos y asiáticos dio nacimiento a la población latinoamericana. Por lo que se refiere a la región que nos interesa, el Cono sur permanece estallado. La Pampa no podría representar Argentina en su conjunto, al igual que el bilingüismo paraguayo no podría ser representativo de toda la región. De hecho, nos parece más lógico y más realista utilizar la expresión « AméricaS latinaS ».

Los idiomas europeos, trasplantados, se transformaron. Han sido alterados por nuevos hablantes y adaptados a sus nuevas tierras. Se puede pues ya constatar que la relación de competencia se instaló entre las distintas variedades. Al volverse lengua de la mayoría de los hablantes de la región, se compromete bastante la protección de la norma castellana. La península ya no es el centro de gravedad o autoridad lingüística. Si se tiene en cuenta el importe desarrollo de la literatura hispano americana, el futuro debería mostrar un deslizamiento de la norma peninsular hacia una norma latinoamericana indefinida y en cualquier caso, seguramente americana.

 

2. Las iniciativas lingüístico–culturales de España en los países de la zona.

Ya lo vimos en nuestra introducción, el expediente « lenguas extranjeras », que hasta ahora nunca había constituido una prioridad para los países de la región, reapareció con la instauración del Mercado común: un nuevo espacio no sólo profesional y político sino también lingüístico y cultural. En adelante, al menos oficialmente y según los textos que emanan del Mercosur, las « políticas lingüísticas » del Mercado común tienden hacia la creación de una identidad regional caracterizada por la utilización equitativa de dos lenguas oficiales. Nos proponemos pues estudiar las acciones establecidas por España en el marco de esta nueva política de las lenguas.

2.1. Las relaciones Mercosur–Chile–Unión europea.

La identidad cultural de América latina se impregna mucho de los valores que forjaron el carácter y la historia de Europa. Cinco siglos de relaciones continuas entre las dos regiones permitieron la difusión de los ideales europeos en el centro de las sociedades latinoamericanas que, a cambio, nunca han dejado de ejercer un irresistible atractivo sobre el viejo continente. Receptáculo de corrientes de inmigración de distintos orígenes, las raíces europeas, y, en particular, latinas, constituyen uno de los moldes identidarios de estos países. El siglo XX se ha caracterizado por la transición a veces difícil de los países latinoamericanos hacia la democracia representativa y la apertura económica. El interés en preservar o incluso en aumentar la presencia europea en una de las regiones más dinámicas para el comercio y las inversiones europeos está íntimamente vinculado al hecho de que el Mercosur y Chile constituyen socios económicos esenciales para la Unión Europea. En efecto, el Mercosur se convirtió en una de las regiones más dinámicas del mundo para Europa. Por lo que se refiere a Chile, a pesar de su menor importancia en términos de población o mercado, está desempeñando un papel bisagra en el proceso mundial de liberalización comercial, asociado al Mercosur, conectado por múltiples acuerdos preferenciales con otros países del continente latinoamericano, Chile es pues un miembro activo de la región latinoamericana.

Si según los Servicios económicos de la Embajada de Francia en Santiago, un acuerdo de cooperación entre la Unión Europea y Chile no debería concretarse antes junio 2002, la cooperación entre la Unión Europea y el Mercosur como mercado único se remonta a 1992, con la firma del Acuerdo Inter–institucional entre la Comisión y el Mercosur cuyo objetivo principal consistió, desde entonces, en reforzar el proceso de integración del Mercado común. En consecuencia, el Acuerdo interregional de cooperación firmado el 15 de diciembre de 1995 sentó los fundamentos jurídicos para una cooperación más intensificada en los ámbitos institucionales, económicos, sociales y culturales, entre otras cosas. Afecta, en particular, a los ámbitos económicos y comerciales (título I, apartados 1 y 2). Precisa los medios que permiten el buen desarrollo de esta cooperación en su título VII, incluidos financieros. Un Consejo de Cooperación supervisa la aplicación del acuerdo (Consejo de Cooperación, constituido por miembros del Consejo y la Comisión de la Unión Europea por una parte y de Consejo y Grupo del Mercado común por otra parte), tal como se prevé en el título VIII (artículo 25), él mismo que es asistido por una Comisión Mixta de cooperación (artículo 27). El acuerdo también incluye un aspecto relacionado con la formación, la educación, la comunicación, la información y la cultura. Por el momento, además de algunos proyectos específicos en el ámbito del desarrollo rural y la democratización, de los cuales la educación y la formación son componentes esenciales, la Unión Europea aplicó un programa de apoyo sustancial a los sistemas nacionales de enseñanza superior (América latina–Formación académica: ALFA).

Ahora, dentro esta cooperación Mercosur–Unión europea, qué pasa con las relaciones existiendo entre la zona que nos interesa y España?

Es la primera Conferencia Ministerial entre la Comunidad Económica Europea (CEE), España, Portugal, los países de Centroamérica y los del Grupo de Contadora, en San José de Costa Rica que señala el principio del diálogo institucionalizado entre las dos regiones (« Proceso de San José », 28–29 de septiembre de 1984). En consecuencia, la adhesión de España en 1986 da un impulso a las relaciones entre la CEE y América latina. Dicho esto, aunque se estableció el acuerdo de 1995 durante la Presidencia española del Consejo de la Unión Europea, queremos sin embargo hacer hincapié en el hecho de que las medidas de cooperación española en la región se sitúan al margen de este último cuando no son previas. En efecto, en la actualidad, no parece existir ningún proyecto de cooperación entre la Unión Europea y el Mercosur relativo al ámbito de las lenguas. En este sector, no se encuentran por el momento iniciativas fuera de la estructura europea incluida en acuerdos bilaterales como el programa « Cruz del Sur » puestos en marcha por Francia con el fin de mejorar la formación de los profesores del Mercosur y Chile (entre los cuales los profesores de lengua) y al cual colabora la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI).

Al margen de este programa, España dispone de una red de oficinas técnicas de Cooperación y/o de centros culturales en el conjunto de los países del Mercosur y en Chile pero sólo estableció un instituto lingüístico (Instituto Cervantes) en Brasil, único país no hispanohablante de la zona.

2.2. Las políticas lingüísticas y culturales de España en América latina.

La situación lingüística de España dista mucho de ser simple. El castellano es la lengua oficial del Estado y la de la mayor parte de los habitantes de este país. No obstante, otras lenguas también son utilizadas por una proporción importante de la población: el catalán (10 millones), el gallego (3,8 millones), el vasco (580 000), el asturiano (800 000), el aragonés (30 000), el aranés (3 814), etc. Salvo el vasco (familia aislada), son todas lenguas indoeuropeas. Sobre 39,4 millones de habitantes, casi se distribuyen dieciséis millones de personas en las distintas comunidades autónomas de España:

1. Andalucía: castellano. 2. Aragón: castellano y aragonés.

3. Canarias: castellano. 4. Cantabria: castellano.

5. Castilla y La Mancha: castellano. 6. Castilla y León: castellano y asturiano.

7. Cataluña: castellano y catalán. 8. Comunidad de Madrid: castellano.

9. Comunidad Foral de Navarra: castellano y vasco. 10. Comunidad Valenciana: castellano y catalán.

11. Estremadura: castellano. 12. Galicia: castellano y galicien.

13. Islas Baleares: castellano y catalán. 14. La Rioja: castellano.

15. País Vasco, Euskadi: castellano y vasco. 16. Principado de Asturias: castellano y asturiano.

17. Región de Murcia: castellano.

De acuerdo con la Constitución española, se reconocen al catalán, al vasco y al gallego el estatuto de lenguas cooficiales con el castellano en las regiones donde se hablan estas lenguas. El castellano es pues la única lengua reconocida por el Estado español para el conjunto del país. Eso significa que sólo se utiliza el castellano en las Cortes Generales de Madrid (Parlamento y Senado), en la administración y los servicios, la justicia, la señalización vial, los medios de comunicación, etc. El uso público de una lengua distinta del castellano (catalán, gallego y vasco), sólo existe en las Comunidades autónomas de Cataluña (catalán), el País valenciano (catalán), las islas Baleraes (catalán), Galicia (gallego) y el País Vasco (vasco). Salvo estas regiones, España se presenta como un país monolingüe donde sólo se puede usar la lengua castellana en las distintas funciones de la vida social, económica, cultural, política, militar, etc.

 

Constitución española, Madrid, 1978.

Artículo 3.

1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho de usarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección. […]

 

Recordemos que si todos los Españoles tienen el deber de conocer el castellano, esta obligación no se aplica al catalán, al vasco, al gallego, etc. La utilización de estas lenguas minoritarias en España no constituye una obligación sino un derecho. Las lenguas no son oficiales en el mismo grado: la lengua oficial de toda España permanece el castellano, lo que le garantiza una clara precedencia. Por otra parte, el reconocimiento de las distintas lenguas de España no debe perjudicar a la utilización o a la presencia de la lengua oficial del Estado. Se comprende mejor porqué las políticas lingüísticas españolas se vuelven mucho más hacia la península que hacia el exterior.

2.2.1. Principios de difusión lingüístico–cultural de España.

Si se refiere al artículo 3 de la reciente Ley de cooperación internacional, la política de cooperación española se fijó por objetivo principal instaurar relaciones culturales con el resto del mundo. En el marco de esta cooperación, las relaciones España–América latina representan una prioridad permanente. En la región, España decidió orientar sus acciones en cuatro direcciones:

v El refuerzo de las instituciones.

v La educación.

v La formación inicial y continua de los recursos humanos.

v La modernización de los sectores productivos e infraestructuras y la cooperación cultural.

La cooperación iberoamericana está tratada en una perspectiva contractual de diálogo y de compromiso. Este diálogo se traduce por una serie de encuentros intergubernamentales. Así los encuentros iberoamericanos pretenden mantener y reforzar la cooperación. Por ello pudo entrar en vigor el Convenio de Cooperación durante la Conferencia Iberoamericana de abril de 1997. Este convenio establece, entre otras cosas, la voluntad de reforzar la identidad del conjunto de los países iberoamericanos mediante su participación activa en programas comunes. Permitió la creación de una red de cooperación encargada de definir y preparar nuevos programas y garantizar el buen funcionamiento de los ya existentes. Así se vieron reforzar programas como la Televisión educativa, los Programas de alfabetización para adultos, el Fondo indígena, etc. También se puede mencionar las acciones de los centros de formación iberoamericanos gracias a los cuales se han puesto en marcha los programas de formación inicial, alfabetización, formación de formadores, etc., organizados conjuntamente con la ayuda del Ministerio de Educación y Cultura, de la OEI y de las becas universitarias.

En los textos, el objetivo del Instituto Cervantes consiste en ofrecer una imagen de la lengua y la cultura española diferente de los estereotipos habituales. Para ello, el instituto no se concentra en el castellano sino que también se propone revelar las otras lenguas del territorio. El Instituto también abrió el Centro Virtual Cervantes (CVC) en Internet. Esta creación tiene por objeto multiplicar los campos de acción del Instituto en cuanto a la difusión lingüística y cultural.

2.2.2. Estructura institucional de la red de difusión lingüístico–cultural de España.

La cooperación internacional española depende en la mayoría de su Subdirección general de Cooperación Internacional que desarrolla, conjuntamente con el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Instituto Cervantes, programas destinados a las poblaciones españolas que residen en el extranjero, da respuestas a las solicitudes en español lengua extranjera y contribuye a la promoción de la difusión de la lengua y la cultura españolas en el mundo. Por otra parte, España estableció una red de información internacional.

2.2.2.1. El Ministerio de Asuntos exteriores.

Con el fin de garantizar una presencia cultural y educativa, el Ministerio de Asuntos Exteriores español estableció una red exterior formada por colegios españoles y binacionales, por secciones internacionales, por secciones en escuelas europeas, por grupos y por clases de lengua y cultura españolas, de sistemas de presencia en los institutos bilingües de los países de Europa Central y Oriental, de equipo de consejeros técnicos y centros de consejos en educación y ciencia en las Embajadas de España. Desde un punto de vista legislativo, el conjunto de las operaciones es controlado por el Real Decreto 1027/1993 del 25 de junio de 1993.

En la región que nos interesa, se encuentran en Argentina (Rosario) y en Brasil (São Paulo) Centros de titularidad mixta (colegios binacionales que ofrecen un doble bachillerato) acogiendo, según el Ministerio de Educación español, aproximadamente 2.648 alumnos de nacionalidad no española. Existen Asesores técnicos enviados por España y encargados de apoyar, fomentar y aconsejar la difusión de lengua y la cultura españolas. Se dividen estos consejeros en dos categorías como lo prevé el Real Decreto 1027/1993:

v Los destinados a los equipos de consejeros de las Consejerías de Educación y Ciencia de las embajadas.

v Los enviados en los países donde no hay Consejerías de Educación y Ciencia.

Los primeros (únicos que nos interesan en el marco de este estudio), bajo la tutela del Consejería de Educación y Ciencia a la cual están vinculados, prestan una asistencia técnica, pedagógica y lingüística a los centros, a los programas de acciones educativas españoles y a la enseñanza del español lengua extranjera. Bajo la copela del Jefe de la Misión diplomática, centran sus acciones de manera individual, en la inserción de la lengua y la cultura españolas en los sistemas educativos locales y en la difusión del Diplomas de Español como Lengua Extranjera (DELE). España supo establecer, en el marco del Mercosur y de Chile, un gran número de oficinas de cooperación y centros culturales como lo muestra el sdocumento iguiente.

Representaciones españolas en los países del Mercosur y en Chile.

País

Tipos de representación

Ciudades

Argentina

Oficina Técnica de Cooperación

Buenos Aires

Centro Cultural Español

Buenos Aires

 

Oficina Técnica de Cooperación

Brasilia

 

Centro Cultural Brasil – España Belo Horizonte

Belo Horizonte

 

Centro Cultural Brasil – España Brasilia

Brasilia

Brasil

Centro Cultural Brasil – España Curitiba

Curitiba

 

Centro Cultural Brasil – España Florianopolis

Florianopolis

 

Centro Cultural Brasil – España Porto Alegre

Porto Alegre

 

Centro Cultural Brasil – España Recife

Recife

Chile

Oficina Técnica de Cooperación

Santiago

Centro Cultural Español

Santiago

Paraguay

Oficina Técnica de Cooperación

Asunción

 

Centro Cultural de España, Juan De Salazar

Asunción

Uruguay

Oficina Técnica de Cooperación

Montevideo

Fuente : www.cervantes.es (Instituto Cervantes).

Destaquemos que la cooperación constituye, desde mucho tiempo, un aspecto fundamental de la acción exterior del Estado español. Es la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), en colaboración con distintos departamentos ministeriales, organismos públicos, universidades y otras instituciones que define, organiza, administra y financia los programas de cooperación para América latina.

 

 

Estructura de la red de difusión lingüístico–cultural de España.

Fuente : www.mec.es (Ministerio de Educación nacional español).

Acuerdos, protocolos y tratados de cooperación firmados por España, los países del Mercosur y Chile.

ARGENTINA

BRASIL

Tratado general de cooperación y amistad
Firma: 3 de junio de 1998
Válido: 31 de agosto de 1989

Convenio cultural
Firma: 25 de junio de 1960
Válido: 1º de junio de 1965

Convenio general sobre cooperación científica y tecnológica
Firma: 12 de diciembre de 1972
Válido: 12 de diciembre de 1973

Protocolo adicional al convenio cultural de 25 de junio de 1960
Firma: 1º de febrero de 1985 

Convenio de cooperación cultural
Firma: 23 de marzo de 1971
Válido: 28 de marzo de 1973

Convenio de cooperación para la realización del estudio de revitalización de la ciudad de João Pessoa Paraiba
Firma: 9 de abril de 1987
Válido: 9 de abril de 1987 

Protocolo adicional
Firma: 12 de diciembre de 1973
Válido: 12 de diciembre de 1973

Tratado general de cooperación y amistad
Firma: 23 de julio de 1992
Válido: 6 de julio de 1994

Protocolo cultural, integrante del Tratado general de cooperación y amistad
Firma: 3 de junio de 1988
Válido: 31 de agosto de 1989

Convenio básico de cooperación científica y tecnológica
Firma: 13 de abril de 1989
Válido: 27 de julio de 1992

CHILE

PARAGUAY

Tratado general de cooperación y amistad
Firma: 19 de octubre de 1990
Válido: 22 de agosto de 1991

Convenio general básico de cooperación científica, técnica y cultural
Firma: 7 de febrero de 1990
Válido: 13 de diciembre de 1991

Convenio básico de asistencia técnica
Firma: 28 de abril de 1969
Válido: 26 de noviembre de 1970

Tratado de intercambio cultural
Firma: 26 de marzo de 1957
Válido: 19 de abril de 1958

Convenio cultural
Firma: 18 de diciembre de 1967
Válido: 13 de mayo de 1969

Canje de notas modificando el artículo 12 del Tratado de intercambio cultural de 26 de marzo de 1957
Firma: 24 de junio de 1968
Válido: 24 de junio de 1968 

Protocolo adicional creando una comisión mixta permanente para la aplicación del convenio cultural
Firma: 25 de marzo de 1971
Válido: 25 de marzo de 1971

Canje de notas constitutivo de un protocolo adicional al Tratado de intercambio cultural de 26 de marzo de 1957
Firma: 30 de marzo de 1971
Válido: 30 de marzo de 1971 

URUGUAY

Tratado general de cooperación y amistad
Válido: 4 de junio de 1994

Tratado de intercambio cultural
Firma: 13 de febrero de 1964
Válido: 22 de septiembre de 1970

Convenio básico de cooperación científica y tecnológica
Firma: 29 de noviembre de 1974
Válido: 30 de octubre de 1976

Canje de notas modificando el art. 9 del Tratado de intercambio cultural
Firma: 26 y 27 de marzo de 1971
Válido: 27 de marzo de 1971

Acuerdo complementario general de convenio básico de cooperación científica y tecnológica de 29 de noviembre de 1974
Firma: 4 de noviembre de 1987
Válido: 13 de noviembre de 1992

 

Por último, las actividades culturales establecidas en América latina se dividen en cuatro subgrupos: las actividades de la red de los centros de formación y oficinas técnicas de cooperación (exposiciones, actividades literarias, teatrales, etc), las actividades directamente fomentadas por el AECI (creación de un nuevo centro cultural en Córdoba (Argentina) con el fin de financiar actividades culturales españolas), las actividades en colaboración con las instituciones culturales españolas e iberoamericanas y finalmente los programas culturales vinculados a las Cumbres de los Jefes de Estado y de Gobierno Iberoamericanos (el programa de Televisión Educativa Iberoamericana difundido desde hace cinco años a través de la Televisión Española Internacional, el programa IBERMEDIA cuyo objetivo es la intensificación del mercado audiovisual iberoamericano y al cual participan, entre otros, Argentina, Brasil y Chile, el programa de los Expedientes Iberoamericanos, etc).

2.2.2.2. El Instituto Cervantes.

Sólo recientemente España decidió reforzar su política exterior por la creación de centros lingüísticos y culturales. Así, el Instituto Cervantes fue creado por la Ley 7/1991 de 21 de marzo de 1991 con el fin de promover universalmente la enseñanza, el estudio y el uso del español y contribuir a la difusión de la cultura española en el extranjero, todo ello en coordinación con los órganos competentes de la administración del Estado. Su sede se sitúa en Madrid y sus distintos centros se distribuyen en los cuatro continentes. Entidad sin ánimo de lucro, el instituto es regulado por tres órganos:

v La Presidencia de honor se asignó al Rey de España. La presidencia ejecutiva se asignó al jefe del gobierno.

v El consejo de administración aprueba los planes generales del instituto. Está constituido por representantes de los ministerios de Asuntos Exteriores, de Educación y Cultura, de Economía, Finanzas y Empresas.

v El director está a cargo de la gestión y la representación del instituto.

Salvo los cursos de lenguas, el Instituto Cervantes se distingue por las formaciones de profesores de español que ofrece desde hace algunos años. Uno de sus grandes proyectos es crear dos grandes centros de formaciones, construyendo el primero en Brasil donde la introducción del español como materia obligatoria del secundario requeritá, según el Instituto Cervantes de São Paulo, alrededor de dos cientos mil de profesores.

En 1998, el presupuesto del Instituto Cervantes asciende a aproximadamente 4.790 millones de pesetas y la Ley de presupuestos generales del estado prevé que el Gobierno vuelva a poner una dotación ascendiendo a 5.472 millones de pesetas.

En seis años, el instituto estableció una red de treinta y cuatro centros en veintiuno países en los cuales trabajan aproximadamente 473 personas más 281 colaboradores (profesores para la mayoría). España decidió adoptar una estrategia propia: con una red poco ancha, prefiere sensibilizar nuevos públicos a la lengua española mediante Internet, acuerdos con los medios de comunicaciones locales (televisión, radio, prensa) menos costosos que podrían ser nuevas implantaciones.

2.2.3. Las certificationes y los diplomas de español lengua extranjera.

Al margen de los títulos y certificaciones proprios a sus distintos centros de lenguas, España posee un título de español lengua extranjera, elaborado por la Universidad de Salamanca (Diploma de Español Lengua Extranjera) y válido a escala internacional en el mismo concepto que el Diplôme d’Etudes de Langue Française (DELF) o el Test of English as a Foreign Language (TOEFL). Se divide en tres niveles:

v Certificado Inicial: atesta de un nivel lingüístico que permite superar las situaciones que requieren un nivel de comunicación elemental.

v Diploma Básico: atesta de un nivel lingüístico que permite superar situaciones corrientes de la vida diaria.

v Diploma Superior : atesta de un nivel lingüístico que permite superar las situaciones que requieren un registro lingüístico avanzado.

El Instituto Cervantes también ofrece sus propios certificados reconociendo las competencias adquiridas en cada uno de los cuatro niveles propuestos: inicial, intermedio, avanzado y superior. Además, el Instituto expide certificados de asistencia para los cursos especializados (cultura, civilización, perfeccionamiento, etc.) y certificados que reanudan los antecedentes académicos completos del estudiante.

En resumen, todo lleva a creer que España ve en la creación del Mercosur una ocasión única de penetración lingüística en Brasil, en particular desde la iniciativa parlamentaria haciendo obligatorio la enseñanza del español en el ciclo secundario (aproximadamente cincuenta millones de estudiantes requeriendo por lo menos dos cientos mil de profesores). La creación del Instituto Cervantes de São Paulo refuerzar aún más esta estrategia, sobre todo mediante su propuesta de formación de formadores en español lengua extranjera. Es necesario reconocer que el estatuto del que goza la lengua española en Brasil no tiene mucho que ver con el del portugués en los países hispanohablantes de la región. Recordemos una vez más que este inmenso país constituye la minoría lingüística del Mercosur. Las empresas locales valorizan pues el conocimiento de una lengua hablada por el conjunto de los otros países del Mercado común. En paralelo, las empresas españolas ven con interés su lengua desarrollarse localmente y algunas de ellas, como Endesa (energía), ya firmaron acuerdos con Brasil con el fin de financiar formaciones en español. El carácter obligatorio del español no sólo tendrá efectos sobre la tradición lingüística brasileña sino también sobre el conjunto de las industrias culturales del país: cine, literatura, televisión, etc. La edición internacional del diario español El País está ya disponible en el mercado.

2.2.4. Las producciones mediáticas.

Sin entrar en detalles, las producciones de información peninsulares difundidas en la región se distinguen en gran parte de las producciones mercosurienas en el sentido de que buen número de ellas está destinado a exportarse, es decir que está especialmente creado para el extranjero. España sin embargo adoptó estrategias muy diferentes en cuanto a la difusión. En efecto, como lo indican los Servicios económicos de la Embaja de Francia en Madrid en Espagne. Dossier de base. (www.dree.org/espagne, 1999), la continuidad del crecimiento español (ritmo anual de crecimiento del PIB del 3,7%) hace que España se acerca poco a poco del promedio europeo. Contrariamente a Portugal, España siempre ha visto en América latina un socio comercial no desdeñable. Según los Servicios económicos (1999), un 6,6% de las exportaciones españolas tienen por destino esta región, en particular, Argentina, Brasil, Chile y México que concentra por su parte más de la mitad exportaciones españolas de la región (Bonet Lluís y De Gregorio Albert in García Canclini Néstor, 1999, p. 98), situando este último en segunda posición detrás de la Unión Europea (71,6%), delante de los Estados Unidos (4,2%).

2.2.4.1. El sector audiovisual.

América latina constituye una gran oportunidad para la producción audiovisual española, en particular por la ausencia de barreras lingüísticas importantes. Los productores españoles lo comprendieron bien intensificando desde 1997 sus contactos con sus homólogos de en el otro lado del Atlántico. La empresa no es fácil ya que según un informe de la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales Españoles (FAPAE) y la Asociación Española de Cooperación Internacional, la región iberoamericana importó para 2.351 millones de dólares de programas audiovisuales en 1996 y sólo un 5% de éstos procedían de España.

2.2.4.1.1. El cine.

Por lo que se refiere al sector cinematográfico, el número de pantallas de cine que va reduciendose en la región implica un volumen de compras limitado y esencialmente norte–americano. El cine europeo y, en particular, español es prácticamente ausente. Una estrategia generalmente utilizada por España para la financiación y la comercialización de una película es la coproducción internacional por medio de los acuerdos de cooperación bilaterales que firmó con algunos países latinoamericanos. Indiquemos sin embargo que sólo cuarenta y tres películas fueron realizadas con América latina mediante este sistema entre 1982 y 1996 (Bonet Lluís y De Gregorio Albert in García Canclini Néstor, 1999, p. 118) y que no se cuentan 14,3% de películas hispano–latino–americanas.

2.2.4.1.2. La televisión.

La televisión española posee cadenas comercializadas en el otro lado del Atlántico. En efecto, el 26 de febrero de 1998, Galaxy Latino América (GLA, provedor del servicio Direct TV para América latina y el Caribe) y Radio Televisión Española (RTVE) firmaron un acuerdo ofreciendo a los usuarios de Direct TV cuatro nuevos canales españoles entre los cuales tres completamente inéditos en América latina: Televisión Española Internacional (TVE) , 24 Horas, Hispavisión et Euronews.

Citemos también la existencia de la Televisión Educativa Iberoamericana (TEI), programa de la Cumbre iberoamericana de los Jefes de Estados y de Gobiernos promovida por el Gobierno español a través del Ministro de Educación y Ciencia, que comenzó sus actividades en 1992. El conjunto de sus programas es producido por la Agencia de información española (EFE). Se trata ante todo de un instrumento de la cooperación impulsando la producción y la difusión de materiales educativos. Globalmente, la TEI contribuye a consolidar la cooperación educativa, cultural y comunicacional dentro del espacio iberoamericano. Permite también explorar las posibilidades educativas de las tecnologías más recientes y finalmente de fomentar la interconexión de grandes sectores de la comunidad iberoamericana con el fin de promover el conocimiento de sus especificidades culturales. En América latina es posible captar esta cadena mediante el satélite Hispasat (frecuencia: 12,078 MHz).

Por último, Lluís Bonet y Albert De Gregorio (in García Canclini Néstor, 1999, p. 119) indican que Televisa de México y el grupo español Recoletos firmaron un acuerdo en 1998 por la elaboración de una cadena económica en español, « Expansión financiera », que se emitirá (fecha no fijada) por satélite, cable y plataforma digital en España, en América latina y toda la población hispanohablante de los Estados Unidos.

Indiquemos finalmente que según los censos efectuados por el « Com F.M. » (www.comfm.fr), se puede captar por lo menos cinco canales españoles en Internet: Bloomberg TV Spain (General – Madrid), ETB 1 (Euskadi Euskal Telebista via satélite), Extensión financiará (News), Galicia T.V. (General) y TVE

2.2.4.1.3. La radio.

Una serie de canales de radio también está disponible en el extranjero: Radio 1, Radio Clásica, Radio 3, Radio 5 y Radio Exterior de España (REE), etc. Este último es la versión internacional de Radio Nacional de España (RNE) y en consecuencia la voz de España en la radiodifusión mundial. Presente venticuatro horas al día, este canal se destina esencialmente a las comunidades hispanohablantes. No obstante, permite a España difundir su lengua y su cultura en países no hispanohablantes. Los programas se dividen en tres grupos: informativos (« Ventana de España », « Hispanorama », « Especiales » y « Colaboraciones »), divulgadores (« Ronda de actualidades ») y musicales (« La música ligera en España »)."

Citemos también los programas elaborados desde 1997 por el Instituto Cervantes y emitidos por REE, en particular « Un idioma sin Frontera », realizado con el Departamento de Cooperación y Extensión del Instituto Cervantes y Radio Exterior de España con el fin de difundir la lengua y la literatura española. Emitida de lunes a viernes, demora cuarenta y cinco minutos y puede recogerse en todo el mundo gracias a un receptor onda corta o mediante los satélites Hot Bird I, Hispasat Europa, Hispasat América y Asiasat. Este programa es elaborado por más de veinte profesores que emanan de distintas universidades que semana después de semana sensibilizan a los auditores a cuestiones de léxico, gramática, fonética, de ortografía, a la historia de la lengua y a la literatura española y americana hispano. Por último, indiquemos que según las estadísticas de « Com F.M. » (www.comfm.fr), treinta y dos estaciones de radio españolas pueden captarse en Internet.

2.2.4.1.4. La industria fonográfica.

En 1998, el mercado del disco español representa más de ciento miles millones de pesetas para más de sesenta y uno millones de unidades vendidas (Sociedad general de los Autores españoles) pero su taza de penetración en América latina es muy bajo. En efecto, de los 15.948 millones de pesetas de exportaciones, 21% proceden de Irlanda, un 13,5% de Andorra, un 12% de Portugal y un 11,6% de Francia (Servicio económico en Madrid, L’édition musicale en Espagne, marzo de 1999). La Sociedad general de Autores y Editores considera que en 1996 se percibieron,.494 millones de pesetas en derechos (musicales y escénicos) a través de los mercados argentinos, brasileños, mexicanos, colombianos y chilenos o sea un 23,9% del conjunto de los derechos.

2.2.4.2. El sector editorial.

España ocupa el quinto puesto mundial para la producción de libros. Se estima el volumen de negocios anual del mercado a 400 mil millones. Las exportaciones editoriales españolas aumentaron de un 33% en 1997 (70 mil millones de pesetas). Si este sector dista mucho de alcanzar el nivel de integración internacional que caracteriza los sectores audiovisuales y fonográficos, posee sin embargo una larga tradición de intercambios con la América latina facilitada por la presencia de una lengua común. Algo interesante en el ámbito de la enseñanza lingüística y cultural, Sudamérica absorbe un 50% de las exportaciones españolas. Eso implica que gran parte de los manuales de español lengua extranjera proceden de la península, difundiendo la variedad lingüística y la cultura de España en América latina.

Si el mejor cliente latinoamericano de España es Argentina, tengamos en cuenta la fulgurante ascensión de Brasil colocándose en adelante en segunda posición gracias a la incorporación de la lengua española en los programas de los secundarios.

Por lo que se refiere a la prensa, se encuentra el diario El País en algunos países y centros que difunden la lengua española (Instituto Cervantes, p.e.). « Com F.M. » indica también que al menos cuatro diarios están disponibles en línea: ABC, El País, El Periódico y La Vanguardia.

2.2.4.3. El sector de las El sector de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Como lo indica la nota de los Servicios económicos franceses en Madrid, Le secteur informatique en Espagne (www.dree.org/espagne, diciembre de 1999), el sector informático español, en particular el de los programas informáticos, creció de un 18% en 1998 y de un 21,4% durante los tres primeros meses de 1999 (con relación a los tres primeros de 1998). España cuenta con casi tres millones de internautas ocasionales y el fuerte desarrollo de Internet debería seguir ayudando al sector informático (según el índice de « Yahoo » consultado en enero de 2001, el país cuenta con 8.546 sitios). Sin embargo, si actualmente un 2,5% de los materiales disponibles están en español, poco de ellos procede de España. Es necesario decir que este país no goza de un peso decisivo en el medio de las telecomunicaciones, no posee el potencial industrial de Japón ni la riqueza productiva en materiales audiovisuales de los Estados Unidos. Añadamos que España no desarrolló ninguna política cultural o lingüística en el marco de Internet. Los usuarios de Internet españoles buscan la información fuera de sus fronteras para importarlo en el país. El tráfico internacional es pues deficitario.

Así pues, como acabamos de verlo, la presencia mediática de la península en el Mercosur está íntimamente vinculada a las políticas lingüístico-culturales llevadas por España que contempla una difusión más amplia estableciéndose a la vez en sus antiguas colonias y en los países no hispanohablantes utilizando consejeros técnicos con el fin de reforzar la difusión de sus medios de comunicación.

3. Conclusión : la cuestión del reconocimiento de las variedades latino–americanas del español.

Las condiciones sociales y políticas actuales haciendo que los Estados autónomos se encuentren en contacto entre sí para cubrir necesidades particulares respectivas, implica exigencias de tratamiento igualitario, respeto mutuo y reconocimiento de las particularidades culturales de cada grupo. En este sentido, el concepto de necesidades lingüísticas cubre una realidad extremadamente compleja. En efecto, una política lingüística que no se funda en un conocimiento real de las necesidades lingüísticas de las personas consideradas corre el riesgo de no lograr sus objetivos. Es necesario reconocer desgraciadamente que uno de los problemas principales en el establecimiento de una política lingüística es el precisamente de la definición de las necesidades de los hablantes ya que éstos tienen varias caras. Esta pequeña introducción nos conduce directamente a la cuestión de la elección de las variedades lingüísticas que deben ser difundidas en el Mercosur.

Los países hispanohablantes de la región son identidades coyunturales que se estructuraron al ritmo de la colonización. Ésta constituyó su vector, la referencia, luego la recepción local del Estado post colonial. De la identidad estática producida por « otros » se pasó a la construcción endógena de unas identidades hispanohablante dinámicas y múltiples, suscitadas por la independencia de los Estados. Más o menos geográficamente dividida, la hispanofonía goza de un polo transatlántico masivo que presenta dos aspectos: una vitalidad creativa y una heterogeneidad enriquecedora. El carácter plural de la hispanofonía es aún más importante cuanso las identidades en cuestión siempre han rechazado los particularismos y nuevas especificidades fuera de la península.

A partir de este balance, la hispanofonía no inspira la idea de un movimiento internacional o multilateral que se presenta más bien como una « macroregión » política de inspiración cultural. La hispanofonía no posee ninguna comunidad orgánica, ninguno organismo oficial multilateral agrupando a todos los países de lengua española por un vínculo material (mientras que la lusofonía posee a la Comunidad de los Países de Lengua portuguesa). Dicho esto, si sus miembros tienen como referencia común la lengua y la cultura española, desarrollan sus propias referencias lingüísticas y culturales y aún no se puede hablar de verdaderas políticas hispanohablantes en cuanto a la difusión de la lengua.

Esto explica porqué las acciones de difusión lingüística y cultural puestas en marcha por algunos países de la región y España no se relacionan entre ellas. Este fenómeno nos lleva directamente a dos conceptos clave: la norma y la « lengua de referencia ».

La norma lingüística no es más que un aspecto del conjunto complejo de las normas sociales. Funciona en sociedad como regulador del comportamiento colectivo. Existe dos maneras de abordar el problema de la norma en cuanto a lengua. Desde un punto de vista formal, se puede definirla por la negativa: la lengua sin las divergencias. Pero también se puede ver en la norma un modelo que debe imitarse. Se trata entonces de una norma preceptiva, un registro en el cual se controla el uso de la lengua. Entre las razones que impulsan a los hombres a describir las lenguas el deseo de fijar una forma considerada como la más correcta juega un papel importante. Lo que llamaremos la norma « coercitiva » es pues un fenómeno social que se basa en un juicio de desigualdad entre producciones lingüísticas, una manera de aislar el uso correcto de lo que se juzga aflojado, incorrecto, impuro, culpable o vulgar. En resumen, más una actitud que una realidad lingüística. Ahora bien, ninguna lengua es perfectamente homogénea. La sección I de este artículo nos permitió por otra parte constatar que la dialectalización es una tendencia normal de toda lengua viva extendida en un territorio bastante extenso y entre una población bastante numerosa. No obstante, estas formas regionales que toma una lengua común a toda una nación no niegan su unidad que se compone de su conjunto. De hecho, bajo el nombre común de español, portugués, inglés o francés, por ejemplo, se ocultan, según los usuarios, grandes diferencias: sintaxis, léxico y fonología.

Como lo destaca Nicole Gueunier, desde la aparición del « inglés internacional » y la difusión de las lenguas de gran comunicación, se asiste como por efecto de resistencia a un doble movimiento centrífugo y centrípeto. El centrífugo se manifiesta por medio de las reivindicaciones de las normas « endógenas » (para el español, se trata de las variedades « latinoamericanas »). En cuanto al centrípeto, este fenómeno expresa un deseo de autoafirmación identidaria supranacional. En otros términos, se constata que en la región del Mercosur, la existencia y la hegemonía de un español « de referencia », exportado por España mediante su red de difusión lingüístico cultural parece amenazada por la aparición de normas endógenas como el ríoplatense pues algunas de éstas ya han sido instrumentalizadas y legitimadas por la creación de certificaciones oficiales (véase por ejemplo el Certificado de Español Básico y el Certificado de Comunicación e Instrumentación de la Universidad de Buenos Aires) y manuales de lengua locales (véase por ejemplo BERTOLOTTI Virginia, BROVETTO Claudia, GABBIANI Beatriz y ORLANDO Virginia, 1996, Español del Uruguay para universitarios brasileños).

En respuesta a esta situación, instituciones como la Real Academia Española y el Instituto de cooperación iberoamericana intentan frenar la demasiada rápida diferenciación que existe entre el español peninsular y el español latinoamericano. Esto explica por qué no se encuentran muchos particularismos lingüísticos latinoamericanos en los diccionarios españoles salvo cuando éstos, propuestos por las academias latinoamericanas, han sido aceptados por las academias de la península.

Así, se constata que existe una clasificación jerárquica de las variedades del español: por una parte la « verdadera » lengua, normalizada, o sea la de la península y por otra, las « desviaciones de la norma », grupo constituido por las variedades latinoamericanas.

Concluiremos diciendo que adoptar una norma única para el español (sea la « norma española ») puede afectar la difusión de esta lengua y la creación de una identidad mercosuriana. En efecto, como lo mostró William Labov (Sociolinguistique, 1976), la norma y el « consenso lingüístico » se imponen a menudo como modelos únicos a grupos de hablantes que se diferecian por sus prácticas efectivas. No podemos taparnos la cara  : la norma lingüística también puede ser un acto de política cultural nacional pues corresponde a un proceso de unificación. En consecuencia constituye un aspecto de la lucha para la hegemonía cultural en un espacio definido, aquí la hispanofonía. Es cierto, como lo destaca Christian Baylon en Sociolinguistique (1996, pág. 166), que son razones sobre todo políticas y sociales que imponen la norma (véase concepto de identidad y lengua nacional), de ahí su aspecto arbitrario. Hasta se pueden perseguir objetivos políticos por su intermediario lo que explica la existencia de un español, de un portugués, de un francés, etc. estandardizado o internacional.

Con el fin de permitir a cada uno trabajar para la promoción del español penisular y la de sus variedades latinoamericanas, nos parece que el objetivo último y común de los trabajos debe orientarse hacia la descripción de los usos regionales, incluyendo el uso de la norma endógena de cada comunidad. En efecto, las intervenciones que contemplan un cambio de orientación en la evolución de la lengua deben hacer del español una lengua una y plural para que cada comunidad que adopta esta lengua pueda expresarse en su español standard y no verse obligada a expresarse en el español de Madrid. En otros términos, una planificación lingüística de las variedades periféricas del español debe emprenderse según una visión global respetando a cada uno.

 

BIBLIOGRAFIA :

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BOURDIEU Pierre, 1982, Ce que parler veut dire : l’économie des échanges linguistiques, Fayard, Paris.

Breton Albert (sous la direction de), 1998, Langues et bilinguisme, les approches économiques, Ministère du Patrimoine canadien, collection « Nouvelles perspectives canadiennes », Ottawa–Canada.

CHAREILLE Samantha (sous la direction de Daniel Coste), mai 2001, Aménagement linguistique et constitution d’un ensemble régional : le cas du Mercosur (Argentine, Brésil, Paraguay et Uruguay) et du Chili, Mémoire de Thèse de Doctorat en deux volumes, Université Paris III–La Sorbonne Nouvelle – Ecole normale supérieure de Lettres et Sciences humaines de Lyon.

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GARCIA CANCLINI Néstor y MONETA Carlos Juan (coordinadores), 1999, Las industrías culturales en la integración latinoamericana, Grijalbo–U.N.E.S.C.O.–S.E.L.A., México–México.

GueUNIER Nicole, novembre 1999, « Le français ‘de référence’ : approche sociolinguistique » in Les actes du colloque international « Le français de référence. Constructions et appropriations d’un concept », Louvain–la–Neuve–Belgique.

LABOV William, 1976, Sociolinguistique, les éditions de Minuit, Paris.

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www.cervantes.es : Site de l’Instituto Cervantes.

www.dree.org/espagne : Site du P.E.E. de Madrid.

www.mae.es : Site du Ministerio de Asuntos exteriores.

www.mec.es : Site du Ministerio de Educación y Cultura.

www.roble.pntic.mec.es/atei : Site de l’Asociación de la Televisión Educativa Iberoamericana (A.TEI).

www.rtve.es : Site de la radio et de la télévision espagnoles comprenant TVE et REE.

 

 

 

Resumen :

Nueva área política, económica y profesional, el Mercado común del Sur también constituye una nueva área lingüística y cultural, un lugar de muchas referencias. La idea que el sentido de pertenecer al Mercado común se puede encontrar en forma embrionaria en cada cultura nacional, es pura ficción. Además, el resurgimiento de las identidades íntimas dentro de cada estado–miembro demuestra que la identidad mercosuriana no puede ser universal, lo que significaría negar las diferencias, ni específica, lo que ayudaría a exacerbarlas. Es obvio que el problema no es simple. Con esta investigación, nos preponemos abordar, a partir del caso del Mercosur y de Chile, una serie de preguntas con respecto a la articulación entre las políticas lingüísticas españolas (o la aparente carencia de políticas lingüísticas españolas), los desarrollos económicos macro–regionales, en el contexto de regionalización/mundialización por un lado, de afirmaciones colectivas, de identidades y locales por otro.

 

 

 

 

Samantha Chareille.

Doctora en Didactología de las lenguas y de las culturas.

Université Paris III – la Sorbonne Nouvelle.

Ecole normale supérieure de Lettres et Sciences humaines de Lyon.


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