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La Globalización

Enviado por Pablo Turmero



Partes: 1, 2

  1. La globalización
  2. Globalización y desarrollo
  3. Aspectos económicos, culturales y sociales de la globalización
  4. Sociedad de la información y sociedad del conocimiento
  5. El impacto tecnológico y científico
  6. Integración y exclusión
  7. Bibliografía

La globalización

El término engloba un proceso de creciente internacionalización o mundialización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de la empresa transnacional que ha generado nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente, así como una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.

La globalización es parte de un proceso histórico del capitalismo en donde se constituye un nuevo ordenamiento internacional en el marco de un mundo unipolar, después de la desaparición del conflicto este-oeste, de la desaparición de la amenaza nuclear y de fenómenos revolucionarios que ponían en peligro el orden capitalista mundial.

La globalización puede entencerse de forma general como la creciente interdependencia entre países, culturas y sociedades. La Real Academia de la Lengua (RAE) define el término como la "tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales".

Aunque la globalización se ha convertido ya en un movimiento social y cultural, se trata en realidad de un proceso principalmente económico definido por la integración de las distintas economías nacionales. De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) habla de este concepto como "una interdependencia económica creciente del conjunto de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada de generalizada de tecnología".

Muchas personas insisten en hablar de la globalización como un proceso nuevo que se ha desarrollado exclusivamente a partir del siglo XXI. Sin embargo, si entendemos el concepto de globalización como una mayor interconexión entre regiones y economías (es decir, si eliminamos la parte global) podemos hablar de un proceso que nos llevaría desde los contactos entre los primeros asentamientos humanos y el nacimiento del comercio entre pueblos y tribus hasta el actual sistema capitalista y el comercio a escala mundial. Es decir, la globalización sería la culminación de esta transformación de aldea aislada a aldeas globales.Precisamente esta es la teoría esgrimida en 1961 por Marshall McLuhan acerca del papel de los medios de comunicación electrónicos como creadores de esta aldea global.

Independientemente de donde situemos el inicio del actual proceso de globalización, lo único claro es que lo que comenzó como un movimiento de carácter principalmente económico con la internacionalziación o mundialización del capital financiero, industrial y comercial ha desembocado en una integración cultural, política y social. Fruto de la globalización hoy en día se pueden consumir los mismos productos, de la misma marca, en todos los continentes del planeta y se puede ver la misma moda en Madrid, Tokyp, Nueva York y Buenos Aires, por poner un ejemplo.

Desde un punto de vista estrictamente económico la globalización es uno de los puntales del crecimiento del capitalismo como sistema financiero dominante. Sin la internacionalización empresarial difícilmente podríamos haber asistido al crecimiento económico de las últimas décadas. Sin embargo, no todo son halagos ni mucho menos para este proceso, empezando pro la fuerte oposición de los denominados grupos antiglobalización.

Una de las críticas más feroces es si la globalización realmente está sirviendo para hacer más rico y mejor a todo el planeta. El proceso de internacionalización ha permitido a países como China o India crecer rápidamente durante los últimos años gracias a su capacidad de adaptación a una economía de escala global donde lo que prima es la reducción de costes. Por el contrario, esta misma economía ha dejado de lado a la gran mayoría del continente africano y buena parte de Latinoamérica (especialmente aquellos que no cuentan con valiosos recursos naturales). El hecho de que las inversiones dependan en la mayoría de casos de empresas extranjeras tampoco ayuda al crecimiento de los países en vías de desarrollo pero no emergentes.

Además, también hay quienes argumentan que la globalización está terminando con la diversidad cultural del planeta.

Globalización y desarrollo

El proceso de globalización puede ser tan favorable para unos, como desfavorable para otros, y esto se da por la presencia de factores internos en las economías que responden a situaciones de coyuntura e inequidad en la composición de las condiciones en las que vive la sociedad. Exige por tanto una lato grado de desempeño y participación como respuesta a los cambios del mercado a nivel internacional.

Antes de competir en un contexto de globalización, es necesario fijar las condiciones del desarrollo humano, ya que la presencia de factores como la pobreza, polarizan las acciones que en términos económicos se lleven a cabo para el crecimiento. El resultado es una mala distribución del ingreso, perdida de empleos y baja productividad per cápita en estas condiciones, se dificulta el proceso de desarrollo económico como tal.

El desarrollo económico tiene cuatro elementos fundamentales a partir de los cuales los países de bajos ingresos mejoran sus niveles de vida:

  • a) Recursos humanos a partir de los cuales se analiza la explosión demográfica y las condiciones en las que aumenta la población.

  • b) Capital humano, como recurso fundamental en la apropiación del conocimiento.

  • c) Recursos naturales, para establecer las condiciones sobre las que es sostenible la economía y genera equilibrio ambiental.

  • d) Formación de capital, como fuente importante en el aumento de la producción.

Samuelson (2008) afirma que para superar las barreras de la pobreza y romper círculos viciosos se requiere de un esfuerzo concentrado en muchos frentes, y algunos economistas del desarrollo recomiendan un gran empujón hacia delante, para romper el círculo. Si un país tiene suerte, pasos simultáneos para invertir mas, mejorar la salud y la educación, desarrollar conocimientos y vencer un alto crecimiento demográfico, pueden romper el círculo vicioso de la pobreza y estimular un círculo virtuoso de desarrollo económico rápido.

Así las cosas, la globalización es el resultado de procesos de ajuste en las variables del modelo económico de carácter micro en cuanto al comportamiento de los agentes dentro de la teoría de la elección y la maximización de beneficio, por tanto, el análisis coste – beneficio en la función de producción representa la atomización del conocimiento y destreza aplicado a la producción (en términos de combinación de factores) con fines de eficiencia.

Desde la óptica macroeconómica, se produce el ajuste en las principales variables: producción (PIB), empleo, inflación, crecimiento económico. Que dentro del modelo de una economía abierta, expone las condiciones que debe cumplir la política económica para regular y hacer sostenible el funcionamiento de la economía a nivel agregado. En este punto, el Estado tiene un activismo relevante en la medida que este funciona como regulador y redistribuidor del ingreso, así como promotor de las condiciones de bienestar social. Hay que diferenciar entre un activismo expansivo del estado (en el caso de una economía centralizada) y la simple presencia del mismo como una institución que permite el funcionamiento del libre mercado y controla los fallos de este (en el caso de la economía mixta).

Mucho se ha hablado de la participación del sector privado en la configuración de la globalización, pues de hecho, la inversión se ha movido siempre por las decisiones del empresariado y es la figura del emprendedor la que se encarga de dar los pasos de innovación y desarrollo desde la empresa, al tiempo, que se invierte en la generación de investigación como vía abierta hacia la búsqueda de patentes.

Pero en suma lo que preocupa de este gigante de la globalización es el control monopólico del mercado por parte de las multinacionales y la reducción de las empresas a simples proveedores de servicios en economías de renta baja, la existencia de un "supra poder" que incrementa las externalidades si estas no son reguladas por un Estado.

El planteamiento neoliberal en cuanto al libre funcionamiento del mercado y la privatización puede funcionar eficientemente en países de renta alta, porque los niveles de inversión son mayores, vía una mejor rentabilidad del mercado y la capacidad de la economía para mejorar las condiciones laborales existiendo una mejor distribución del ingreso permiten acercarse al umbral de desarrollo, aun cuando persistan problemas de desigualdad.

Lo cierto es que los problemas de la inflación y el desempleo reducen el impacto positivo de un cambio sustancial en las variables macro (hasta tanto no se regule la producción natural y la tasa natural de desempleo) para países subdesarrollados y no existe tampoco una flexibilidad en los salarios pues las condiciones de bajo poder adquisitivo hacen que el trabajador admita una reducción en el salario nominal pero no en el real lo cual reduce la eficiencia del mercado como asignador de recursos y genera una alta concentración del ingreso.

Por último, la globalización ayuda en la extensión del mercado a nivel internacional, implica una preparación por parte de las economías en cuanto a su nivel técnico incorporado a los procesos de producción y la innovación con que aplican esos conocimientos a través de un capital humano de alto desempeño, de manera que la producción marginal sea positiva hasta el punto en que los rendimientos marginales decrecientes fijen el umbral de eficiencia para la producción.

Por otro lado también puede generar distorsiones en las economías de bajos ingresos porque limita la participación a solo unos pocos gigantes desarrollados que fijan las condiciones de producción y comercialización en los mercados con bajo nivel de desarrollo. El carácter fundamental de la globalización es que funciona como una superestructura comercial con un alto nivel de especialización que define las ventajas competitivas frente a los participantes y los efectos sobre la sociedad varían dependiendo del grado de desarrollo económico alcanzado por los países.

Por tanto, la existencia de una alta dependencia perjudica enormemente la ruptura de círculos viciosos en las economías emergentes.

El objetivo es canalizar los efectos positivos de la globalización a partir de la incorporación de cambio técnico, la práctica en el modelo económico de la investigación y el desarrollo y el aprovechamiento de conocimientos foráneos en la aplicación de nuevo conocimiento integrado. En otras palabras, las expectativas de desarrollo económico deben ser adaptativas (en la medida que consideramos los cambios en las variables) y racionales siempre que dispongamos de la información necesaria para no cometer los mismos errores del pasado.

Aspectos económicos, culturales y sociales de la globalización

Globalización económica.

el significado más común o medular de globalización económica –aspecto en el cual se concentra este trabajo– se relaciona con el hecho de que en los últimos años una parte de la actividad económica del mundo que aumenta en forma vertiginosa parece estar teniendo lugar entre personas que viven en países diferentes (en lugar de en el mismo país). Este incremento de las actividades económicas transfronterizas adopta diversas formas:

Comercio internacional: Una parte cada vez mayor de los gastos dedicados a bienes y servicios se consagra a importaciones de otros países, y una porción creciente de la producción de los países se vende a extranjeros en calidad de exportación. En los países ricos o desarrollados, la proporción del comercio internacional respecto del producto total (exportaciones más importaciones de mercancías en relación con el PIB) aumentó de 32,9% a 37,9% entre 1990 y 2001. En los países en desarrollo (países de ingresos bajos y medianos), la proporción aumentó de 33,8% a 48,9% en ese mismo período. (Tomado de: Indicadores de Desarrollo Mundial 2003 del Banco Mundial).

Inversión Extranjera Directa (IED). En el último decenio han ido aumentando gradualmente las inversiones que empresas radicadas en un país hacen para establecerse y operar negocios en otros países. En las últimas dos décadas, con el aumento en la apertura, los flujos globales de inversión extranjera directa se han duplicado con creces respecto del producto interno bruto. Los flujos aumentaron en los años 1990, de US$324 mil millones en 1995 a US$ 1,5 billones en 2000. Sin embargo, en el último tiempo los niveles de inversión fluctuaron considerablemente de acuerdo con el clima económico y político prevaleciente. La desaceleración económica mundial ha reducido los flujos financieros en los últimos dos años, en contra de la prolongada tendencia de aumentos; y en algunas regiones, la inestabilidad política y económica ha agravado los problemas. Los flujos de capital en América Latina cayeron desde un máximo de US$126 mil millones en 1998 hasta $72 mil millones en 2001, lo cual refleja problemas regionales e incertidumbre global. Los flujos de IED hacia Argentina disminuyeron de US$24 mil millones en 1999 a US$3 mil millones en 2001. Pero la IED ha seguido fuerte en Asia Oriental y el Pacífico, así como en Europa y Asia Central. Los países en desarrollo recibieron aproximadamente la cuarta parte de los flujos de IED en 2001 como promedio, si bien la proporción fluctuó bastante de un año a otro. Actualmente, esta es la principal forma de afluencia de capital privado hacia los países en desarrollo.

Flujos del mercado de capitales. En el transcurso del pasado decenio, los ahorristas de muchos países (especialmente del mundo desarrollado) han diversificado cada vez más sus carteras con activos financieros extranjeros (bonos, acciones y préstamos del exterior), mientras que los prestatarios buscan progresivamente fuentes de financiamiento foráneas, además de las nacionales. Si bien este tipo de flujo hacia los países en desarrollo también aumentó abruptamente en los años 1990, ha sido mucho más volátil que los flujos comerciales o de IED, y asimismo se han limitado a un grupo reducido de países de "mercados emergentes".

Globalización cultural.

En su acepción cultural la globalización es conceptualizada de distintas maneras, de un parte, existen autores que la definen como: "la fase actual de la modernidad entendida como un intento de unificar los imaginarios culturales mundiales, que se diferencia de la anterior por la existencia de múltiples actores".

Este concepto sugiere que la globalización en lo cultural tiene como centro a la modernidad, la cual en la teoría es entendida de diversas formas. Por un lado, se le alude como una noción de progreso, sin embargo por otra parte, es interpretada como una visión totalizadora de la realidad; como un fenómeno que no comporta un conjunto de valores o intereses en si misma, y que se conforma por medio de la matriz del poder y las estructuras del sistema de clases donde está enraizada.

Esta concepción vista de manera unilateral tiende a mutilar el carácter objetivo de la globalización en su aspecto cultural, debido a que se tiende a concebir sólo el carácter impositivo con que ha actuado la modernidad desde la lógica dominante de los centros de poder. A nuestro entender, es de particular importancia para el análisis de la dimensión cultural de la globalización reconocer que "el papel histórico progresivo del capitalismo puede resumirse en dos breves tesis: aumento de las fuerzas productivas del trabajo social y socialización de este".

Marx como resultado de su minucioso estudio del capitalismo, al referirse al proceso de socialización que crea destaca que: "El período burgués de la historia esta llamado a sentar las bases materiales de un nuevo mundo: a desarrollar, por un lado, el intercambio universal, basado en la mutua dependencia del género humano, y de otro, desarrollar las fuerzas productivas del hombre y transformar la producción material en un dominio científico sobre las fuerzas de la naturaleza"

En otra dimensión del análisis se presenta a la globalización cultural como "el pasaje de identidades culturales tradicionales y modernas, de base territorial, a otras modernas y posmodernas, de carácter transterritorial".

Aquí subyace el fenómeno de la modernidad y de la posmodernidad, sin embargo, esta concepción avanza en el reconocimiento de los aspectos del pasado y el presente, haciendo énfasis en los cambios orgánicos que se producen, los cuales tienen como centro la construcción de identidades culturales.

También se destaca en un plano más general, la concepción de globalización entendida por algunos analistas como: la vocación homogeneizadora en lo económico, político y cultural, haciendo referencia al contexto en que ejercen un poder absoluto los actores transnacionales y la presencia de tendencias centrípetas que dominan y diseñan el eje del escenario en que se mueve la sociedad global. Este plano de movimiento de la globalización, es lo que se conoce como globalización versus cultura.

Globalización social.

A pesar de que el término globalización se utiliza de maneras diversas, en él se cristaliza una idea fundamental, a saber, la de la integración progresiva de las economías y de las sociedades. Este proceso está impulsado por las nuevas tecnologías, las nuevas relaciones económicas y las políticas nacionales e internacionales de una amplia gama de actores, que va desde los gobiernos y las organizaciones internacionales hasta las empresas, las organizaciones de trabajadores y la sociedad civil.

En términos muy generales, el proceso de globalización comporta dos aspectos: el primero se refiere a los factores que - como el comercio, las inversiones, la tecnología, los sistemas de producción transfronterizos y los flujos de información y comunicación - favorecen el acercamiento entre las sociedades y los ciudadanos.

El segundo se refiere a las políticas y las instituciones, como la liberalización del comercio y del mercado de capitales, las normas internacionales del trabajo, la defensa del medio ambiente, el comportamiento de las empresas, los acuerdos sobre derechos de propiedad intelectual, y otras políticas aplicadas a nivel nacional e internacional que favorecen la integración de las economías y de los países. Por lo que se refiere a las políticas, el modelo actual de globalización no es una tendencia inevitable, sino, al menos en parte, el producto de opciones en materia de políticas. Mientras que los cambios tecnológicos son muy a menudo irreversibles, las políticas pueden ser transformadas. Los progresos tecnológicos también han contribuido a ampliar las opciones que se nos presentan en el plano de las políticas.

La dimensión social de la globalización se refiere al impacto que este proceso tiene en la vida y en el trabajo de las personas, así como en sus familias y sus sociedades. Incluye las preocupaciones y los problemas relacionados con el impacto de la globalización en el empleo, las condiciones de trabajo, los ingresos y la protección social. Más allá del mundo del trabajo, la dimensión social abarca las cuestiones relativas a la seguridad, la cultura y la identidad, la inclusión o la exclusión social y la cohesión de las familias y las comunidades.

La globalización aporta nuevas potencialidades para el desarrollo y la creación de riqueza. Sin embargo, hay puntos de vista y percepciones divergentes, en especial sobre su impacto económico y social. Estas divergencias corresponden, en parte, a la diversidad de efectos que la globalización tiene en los intereses y las oportunidades de los distintos sectores económicos y sociales. Algunos sostienen que el modelo actual de la globalización ha agravado los problemas del desempleo, de la desigualdad y de la pobreza mientras que otros afirman que la globalización ha contribuido a reducir la incidencia de dichos problemas. Por supuesto, estos problemas existían antes de la globalización. Pero es evidente que, para que la globalización sea sostenible tanto en el plano político como en el plano económico, debe contribuir a resolverlos. Por lo tanto, el objetivo es una globalización que atienda las necesidades de todas las personas.

Sociedad de la información y sociedad del conocimiento

La sociedad de la Información y la sociedad del conocimiento son dos conceptos que a menudo son utilizados de una manera acrítica. La sociedad de la información hace referencia a la creciente capacidad tecnológica para almacenar cada vez más información y hacerla circular cada vez más rápidamente y con mayor capacidad de difusión. La sociedad del conocimiento se refiere a la apropiación crítica y selectiva de la información protagonizada por ciudadanos que saben qué quieren y como aprovechar la información, y por ende saben de qué pueden y deben prescindir.

Una sociedad de la información es aquella en la que la información y el conocimiento tiene un lugar privilegiado en la sociedad y en la cultura, de esta se desprenden apreciaciones laxas en las cuales la creación, distribución y manipulación de la información forman parte importante de las actividades culturales y económicas. La sociedad de la información es vista como la sucesora de la sociedad industrial. Relativamente similares serían los conceptos de sociedad post-industrial (Daniel Bell), posfordismo, sociedad postmoderna, sociedad del conocimiento, entre otros. Norbert Wiener, creador de la cibernética, fue el que anunció el advenimiento de una "Sociedad de la Información" cuya base organizativa, para él, era la circulación sin trabas de la información, a la que consideraba una nueva materia prima.

La noción de sociedad del conocimiento fue utilizada por primera vez en 1969 por un autor austríaco de literatura relacionada con el "management" o gestión, llamado Peter Drucker, y en el decenio de 1990 fue profundizada en una serie de estudios detallados por autores como Robin Mansel o Nico Stehr.

Las sociedades de la información emergen de la implantación de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en la cotidianeidad de las relaciones sociales, culturales y económicas en el seno de una comunidad, y de forma más amplia, eliminando las barreras del espacio y el tiempo en ellas, facilitando una comunicación ubicua y asíncrona.

La eficacia de estas nuevas tecnologías que actúan sobre elementos tan básicos de la persona como son el habla, el recuerdo o el aprendizaje, modifica en muchos sentidos la forma en la que es posible desarrollar muchas actividades propias de la sociedad moderna.

Sin embargo, la información no es lo mismo que el conocimiento. La información se compone de hechos y sucesos, mientras que el conocimiento se define como la interpretación de dichos hechos dentro de un contexto, y posiblemente con alguna finalidad.

Sociedad de la Información.

En la actualidad, la expresión "sociedad de la información" (SI) se ha popularizado enormemente a raíz de uso habitual en las iniciativas públicas que tienen por objeto promoverla, especialmente en la Unión Europea. Sin embargo, su origen se remonta a los setenta, cuando comenzó a percibirse que la sociedad industrial empezaba a evolucionar hacia un modelo de sociedad distinta, en la que el control y la optimización de los procesos industriales, en tanto que claves económicas, es reemplazado por el procesamiento y manejo de la información.

Las numerosas definiciones de Sociedad de la Información que existen actualmente en uso comparten este significado, aunque con distintos matices, en función del aspecto que interese cada autor. Como existe una gran diversidad de significados atribuidos a este concepto y no se ha impuesto una definición comúnmente aceptada, aunque es un término que se utiliza habitualmente, incluso en los medios de difusión casi siempre suele darse a este concepto un significado intuitivo, borroso y parcialmente coincidente entre una y otras fuentes. Por tanto, conviene definir con claridad el concepto de Sociedad de la Información.

"Sociedad de la Información es una fase de desarrollo social caracterizada por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresas y administración pública) para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera".

El factor diferencial que introduce la Sociedad de la Información es que cada persona u organización no solo dispone de sus propios almacenes de conocimiento, sino que tiene también una capacidad casi ilimitada para acceder a la información generada por los demás y el potencial para convertirse el mismo en un generador de información para otros. Lo peculiar de la Sociedad de la Información es precisamente el carácter general e ilimitado que en ella tiene el acceso a la información. La expresión Sociedad de la información designa una forma nueva de organización de la economía y la sociedad.

Este cambio en la capacidad de acceso a la información es tan importante que constituye el factor desencadenante de una serie de transformaciones sociales de profundo alcance. La disponibilidad de nuevos medios tecnológicos abre una nueva puerta hacia un mundo de posibilidades. Las tecnologías se materializan en nuevas infraestructuras con las que se mejoran los procesos con un nuevo enfoque. Se modifica as formas de actuar, es decir las herramientas. Al cambiarse muchas formas de actuar, se ve afectada la propia forma de ser. A medida que se transforman los valores y las actitudes, podemos decir que, en última instancia, están cambiando la cultura y a la propia sociedad.

Sociedad del Conocimiento.

La noción sociedad de conocimiento tiene sus orígenes en los años 1960 cuando se analizaron los cambios en las sociedades industriales y se acuñó la noción de la sociedad post-industrial. Así, por ejemplo, el sociólogo Peter F. Drucker pronosticó la emergencia de una nueva capa social de trabajadores de conocimiento (P.F. Drucker 1959) y la tendencia hacia una sociedad de conocimiento (Drucker 1969). Este tipo de sociedad está caracterizada por una estructura económica y social, en la que el conocimiento ha substituido al trabajo, a las materias primas y al capital como fuente más importante de la productividad, crecimiento y desigualdades sociales (véase Drucker 1994).

Sin embargo, más conocido es el trabajo de D. Bell (1973; 2001) sobre la sociedad post-industrial. Este concepto expresó la transición de una economía que produce productos a una economía basada en servicios y cuya estructura profesional está marcada por la preferencia a una clase de profesionales técnicamente cualificados. El conocimiento teórico se ha convertido, según este enfoque, en la fuente principal de innovación y el punto de partida de los programas políticos y sociales. Este tipo de sociedad está orientado hacía el progreso tecnológico y la evaluación de la tecnología y se caracteriza por la creación de una nueva tecnología intelectual como base de los procesos de decisión.

En esta época, hasta el final de los años 1970, el análisis de los cambios en la sociedad moderna resaltó tres aspectos:

-La expansión de las actividades de investigación estatales y privadas era la base principal de la cientificación de una serie de sectores industriales (véase Lane 1996). En esta diagnosis se reflejó la expansión histórica de los gastos en I+D que se habían producido en la post-guerra.

-Paralelamente a la expansión de los sectores de servicios, se incrementaron las actividades económicas basadas en el conocimiento. Con la importancia creciente del conocimiento teórico creció también el peso económico de las actividades basadas en el conocimiento (véase para los años 1950 y 1960 Machlup 1992 y Porat 1977)

-La estructura profesional estaba marcada por los trabajadores de conocimiento profesionalizado y con una cualificación académica: Bell (2001) estimó que alrededor de una cuarta parte de la población pertenecía a esta nueva clase de conocimiento, en la que se incluyó a los empleados con un diploma universitario o de un escuela superior, a los empleados y los funcionarios de altas categorías y a los empresarios.

Estos análisis apuntaron, por lo tanto, a una sociedad cientificada, academizada y centrada en los servicios diferenciada de la sociedad industrial que, a su vez, estaba caracterizada por el conocimiento experimental, el predominio de los sectores industriales, las actividades manuales y el conflicto entre capital y trabajo.

Desde luego, el concepto de la "sociedad del conocimiento" no es el único empleado para describir los cambios sociales en las sociedades actuales. También se usan otras nociones como, por ejemplo, la "sociedad de la información" y la "sociedad red".

La noción de la "sociedad de la información" se utiliza sobre todo cuando se tratan aspectos tecnológicos y sus efectos sobre el crecimiento económico y el empleo, Esta discusión tiene como punto de partida la consideración de que la producción, la reproducción y la distribución de la información es el principio constitutivo de las sociedades actuales. Pero en la reciente discusión europea, tanto en el ámbito de las ciencias sociales como en el ámbito político, se observa que este término es reemplazado por el de la "sociedad del conocimiento" lo que implica un cambio conceptual de la información al conocimiento considerándolo como principio estructurador de la sociedad moderna y resaltando su importancia para la sociedad actual, para los cambios en la estructura económica y en los mercados laborales, para la educación y para la formación.

Otra noción alternativa es la de la "sociedad red", noción promovida por M. Castells. Se trata de un concepto que está situado entre la "sociedad de la información" y la "sociedad del conocimiento". Castells marca diferencias respecto a la "sociedad de la información", distinguiendo entre información e informacional. Información, es decir comunicación del conocimiento, ha sido, según Castells, "fundamental en todas las sociedades (…) En contraste, el término informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este periodo histórico"(Castells 1996. Vol. 1. p. 47).

Similar al concepto de la "sociedad del conocimiento", el de la "sociedad red" sostiene que la transformación actual de la sociedad indica un cambio de modo de producción social, dada la creciente importancia de la información o del conocimiento para los procesos socio-económicos. Información y conocimiento se convierten en los factores productivos más importantes. Sin embargo, y a pesar de que Castells declara que ni la tecnología determina la sociedad ni la sociedad dicta el curso del cambio tecnológico, el enfoque de la sociedad red parte de la idea de una tecnología hecha e investiga los efectos de la aplicación de los inventos tecnológicos sobre la sociedad. No tiene en cuenta que la tecnología es una construcción social en cuyo desarrollo intervienen múltiples actores y diferentes intereses y tampoco profundiza más en la idiosincrasia del conocimiento y su relevancia para los procesos socio-económicos y los efectos sobre el propio conocimiento cuando se ha convertido en el factor productivo más importante.

Desde los años 1990, el concepto de la "sociedad del conocimiento" ha resurgido tanto en la política como en las ciencias sociales (véase por ejemplo Reich 1992, Drucker 1994, Lundvall & Johnson 1994, Stehr 1994, OECD 1996, Krohn 1997, Knorr-Cetina 1998, Willke 1998 y Weingart 2001). Al contrario que el concepto de la "sociedad de la información", este término no hace referencia solamente a la base tecnológica para caracterizar la sociedad actual y para resaltar las diferencias con la "sociedad industrial". Pero queda menos claro qué se entiende por "sociedad del conocimiento". Heidenreich distingue, en primera instancia, cuatro definiciones:

1. Similar al término "sociedad de la información", la noción "sociedad de conocimiento" indica la importancia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y su utilización en los procesos económicos.

2. La noción resalta las nuevas formas de producir conocimiento. El conocimiento es considerado como uno de los principales causantes del crecimiento junto con los factores capital y trabajo. En este sentido, se concede una relevancia crucial a la producción de productos intensivos en conocimiento y a los servicios basados en el conocimiento[7]

3. Se resalta la creciente importancia de los procesos educativos y formativos, tanto en su vertiente de educación y formación inicial como a lo largo de la vida.

4. Se destaca la creciente importancia de los servicios intensivos en conocimiento y comunicación, que generalmente se denominan trabajo de conocimiento (véase OECD 2001 y Reich 1992)

El concepto de "sociedad del conocimiento" hace referencia, por lo tanto, a cambios en las áreas tecnológicas y económicas estrechamente relacionadas con las TIC, en el ámbito de planificación de la educación y formación, en el ámbito de la organización (gestión de conocimiento) y del trabajo (trabajo de conocimiento).

Sin embargo, frente a un concepto tan general se debe, según Heidenreich (2003), mantener una postura escéptica. Se debe preguntar, por ejemplo, si es posible basar la definición de un tipo de sociedad en el concepto conocimiento teniendo en cuenta que ninguna sociedad existe sin disponer de conocimiento. Tampoco queda muy claro, si conocimiento es más que una categoría residual para explicar la parte del crecimiento económico que no se ha podido explicar a través de las otras categorías. El hecho de que el término está siendo utilizado por instancias políticas como la OECD, la Unión Europea y gobiernos nacionales para promover estrategias políticas, hace sospechar que se trata más bien de una visión directriz en lugar de un concepto sociológico contrastado.

El impacto tecnológico y científico

Uno de los tópicos en el debate actual sobre la ciencia y la tecnología consiste en determinar en que medida han servido para configurar a las sociedades modernas y trasformar a las tradicionales. Los progresos científicos como también tecnológicos han modificado radicalmente la relación del hombre con la naturaleza y la interacción entre los seres vivos. Hoy en día la ciencia y la tecnología calan los niveles más altos en la sociedad actual.

La ciencia y la tecnología no se pueden estudiar fuera del contexto social en el que se manifiestan. Entre la ciencia y la tecnología existe un claro estado de simbiosis; en otras palabras, conviven en beneficio mutuo. Aunque el efecto de ambas actuando conjuntamente es infinitamente superior a la suma de los efectos de cada una actuando por separado.

Sin embargo, ante estos progresos que no podían ni siquiera imaginar los utopistas del pasado, empiezan a surgir preguntas cada vez más serias sobre el lugar que incumbe la ciencia y la tecnología en nuestra sociedad; y además con una constancia tal que no se pueden ignoras tales problemas. Se puede recordar la frase de Albert Camus, "El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y nuestro siglo XX es el siglo del miedo".

Con el nombre de Revolución tecnológica o Revolución científico-técnica suele referirse concretamente a las transformaciones técnicas, económicas y sociales de la tercera revolución industrial desde la segunda mitad del siglo XX, aunque también se utiliza muy frecuentemente el término para referirse a las dos primeras grandes transformaciones que han merecido el nombre de Revolución económica: la Revolución Neolítica y la Revolución industrial de los siglos XVIII y XIX.

El período pretecnológico, en el que todas las especies animales (aparte de la especie humana, algunas aves y primates) siguen hoy en día, era un período no racional de los primeros homínidos prehistóricos

La aparición de la tecnología, que ha sido posible por el desarrollo de la facultad racional, hallando el camino para la primera etapa: la herramienta. Una herramienta proporciona una ventaja mecánica en el cumplimiento de una tarea física, y debe ser alimentada por la energía humana o animal. Permiten cosas imposibles de lograr sólo con el cuerpo humano, como ver detalles visuales diminutos con una sencilla lente o un sofisticado microscopio; la manipulación de objetos pesados (con máquinas complejas como una grúa, simples, como una polea, o con instrumentos tan sencillos como una cesta); o el transporte, procesamiento y almacenamiento de todo tipo de fluidos o granos, con un cubo de agua, un odre o un barril para el vino, o una vasija de cerámica para el aceite.

Los cazadores-recolectores del paleolítico desarrollaron herramientas que aumentaban la eficiencia del trabajo físico para lograr su objetivo, principalmente para la adquisición de alimentos: herramientas líticas primitivas como el canto tallado, la lasca y el bifaz, de uso sucesivamente más especializados o complejos (raedera, lanza, flecha, o martillo).

Más tarde, durante el neolítico, los animales de tiro o carga (caballo, buey, camello) proporcionaron la energía para herramientas como el arado o el carro. El aumento de la productividad de la producción de alimentos supuso un aumento de más de diez veces sobre la tecnología de los cazadores-recolectores.

La segunda etapa tecnológica fue la creación de la máquina. Restringiendo este concepto al de la máquina alimentada por energía no humana ni animal, es una herramienta que sustituye el elemento humano de esfuerzo físico, y requiere de un operador sólo a su función de control. Las máquinas se extendieron con la revolución industrial, aunque el barco o los molinos de viento, y otros tipos de máquinas que responden a esta definición, son muy anteriores.

Ejemplos de esto incluyen el ferrocarril, el alumbrado, el automóvil, el ordenador. Las máquinas permiten a los seres humanos superar tremendamente los límites de sus cuerpos. La mecanización de cualquier actividad económica produce una expansión espectacular en ella, empezando por la agricultura: introducir un tractor en una explotación agrícola produce un aumento de la productividad alimentaria, como mínimo, diez veces superior a la tecnología del arado y el caballo.

La tercera, y última etapa de la evolución tecnológica es el autómata. El autómata es una máquina que elimina el elemento de control humano con un algoritmo automático. Ejemplos de máquinas que presentan estas características son los relojes digitales, conmutadores telefónicos automáticos, marcapasos, y los programas de ordenador.

Las tres etapas del desarrollo tecnológico se solapan temporalmente, y tecnologías vinculadas a las etapas más primitivas siguen siendo ampliamente utilizadas hoy en día.

La utilización de distintas formas (como la electricidad, el movimiento, la luz o el calor) y fuentes de energía (combustibles fósiles -como el carbón, el petróleo y el gas natural-, la energía hidráulica, la energía nuclear o las energías alternativas) demandadas en cantidades crecientes por el desarrollo tecnológico y económico ha producido la crisis energética que desde los años 1970 viene cuestionando la posibilidad del mantenimiento del actual modelo de desarrollo, sumado a otros efectos nocivos, tanto por el desarrollo desigual, como por sus consecuencias medioambientales (contaminación, calentamiento global, etc.).

El proceso de evolución tecnológica culmina con la capacidad de alcanzar todos los valores materiales tecnológicamente posibles y deseables por el esfuerzo mental.

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