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Notas para comprender la sexualidad humana


Partes: 1, 2

  1. Premisas previas al estudio de la sexualidad humana
  2. La sexualidad como problema social
  3. Evolución histórica de la sexualidad humana
  4. Cambios sociales del siglo XX que influyeron para cambiar la sexualidad
  5. Surgimiento de los medios masivos de comunicación
  6. Surgimiento de internet y redes sociales
  7. Uso mercadológico de la sexualidad
  8. Concepto de sexualidad
  9. El desarrollo psicosexual
  10. Sexualidad infantil: realidad y perspectivas
  11. Sexualidad y adolescencia
  12. Sexualidad y Juventud
  13. A manera de conclusión
  14. La formación de cuadros de educadores sexuales: respuesta integral
  15. Referencias

La sociedad contemporánea se encuentra inmersa en una dinámica de constantes cambios sociales que afectan todo tipo de comportamiento social en sus diferentes niveles de expresión: comportamiento individual, grupal, organizacional y comunitario.

El comportamiento sexual no es la excepción y recibe la influencia de todos estos cambios que afectan su dinámica interna y formas de expresión que en su conjunto la ubican como un gran problema social mismo que necesitamos estudiar y comprender para implementar estrategias de mejoramiento del mismo.

Debo decir de entrada que la sexualidad humana es de los pocos temas que generan una gran polémica en su abordaje ya que produce en forma simultánea tanto interés como curiosidad, placer e inquietud con su sola mención. Por este motivo para comprender en forma integral y objetiva el ejercicio de la sexualidad contemporánea en pleno siglo XXI necesitamos partir de cuatro premisas fundamentales.

Premisas previas al estudio de la sexualidad humana

La primer premisa que debemos considerar en esta singular tarea es que para entender la sociedad del siglo XXI, debemos reconocer que el ejercicio de la sexualidad humana ha variado con el paso del tiempo, por lo que nos vemos en la necesidad de estudiar la historia de la sexualidad a lo largo de la existencia de la humanidad, en un viaje histórico que nos llevará a comprender como la sexualidad ha tenido diferentes tipos de expresión y diversas modalidades en su ejercicio a lo largo de la historia de la humanidad.

La segunda premisa que se desprende de la primera es que debemos considerar que la sexualidad tiene una relatividad sociocultural lo cual significa que cada sociedad a través de su cultura particular tiene una expresión particular en el ejercicio de su sexualidad. Es decir, los comportamientos socialmente aceptados en una sociedad pueden ser rechazados en otra sociedad, en virtud de que cada cultura tiene valores específicos que se expresan en el comportamiento social, el cual incluye obviamente el comportamiento sexual.

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En base a esta segunda premisa podemos hacer dos tipos de afirmaciones que son de gran importancia:

  • a) no existen principios universales en lo que respecta a las actitudes, creencias, experiencias o comportamientos sexuales.

  • b) Las actitudes, creencias, experiencias y conductas sexuales varían considerablemente en cada persona, de acuerdo a su formación religiosa, cultural, familiar y nivel socioeconómico.

Una tercera premisa necesaria a tomar en cuenta en el estudio objetivo de nuestra sexualidad contemporánea es la necesidad de despojarnos de toda idea religiosa que mantenga la versión de que procedemos de un origen divino con el mito de Adán y Eva y que conceptualice a la sexualidad como algo sucio o pecaminoso. Tengamos presente que después de siglos de condenarla y negarla, finalmente la Iglesia Católica a través del Papa Juan Pablo VI aceptó la validez de la teoría de la evolución de las especies de Charles Darwin con lo cual el mito de Adán y Eva es reconocido como tal, al igual que por su lado el Papa Francisco I reconoció que "no hay tal cosa llamada infierno".

Finalmente, una cuarta premisa en el estudio de la sexualidad humana es la necesidad de despojarnos de toda la formación sexofóbica que nos ha inculcado nuestra sociedad y nos ha llevado a creer que la sexualidad es un tema tabú y una práctica sucia, de la cual no debe hablarse en público.

Podría mencionar otras premisas pero con las anteriores se puede considerar como un buen punto de partida en la aventura de estudiar la sexualidad humana y concluir en la afirmación de que el estudio de la sexualidad humana por sus diferencias y similitudes encontradas tanto en individuos, grupos, organizaciones y comunidades, exige la adopción de un enfoque psicosocial en su estudio ya que no siempre nos percatamos de que tanto la sociedad y la pertenencia simultánea a diferentes grupos sociales determinan y moldean nuestras conductas sexuales a nivel individual y social.

La sexualidad como problema social

Mencionaba en un articulo anterior http://www.monografias.com/trabajos101/educacion-sexualidad-humana-como-contribucion-al-cambio-social/educacion-sexualidad-humana-como-contribucion-al-cambio-social.shtml

que hace 30 años al presentar mi tesis profesional para adquirir mi título como licenciado en Psicología en la Universidad Veracruzana, elegí el tema Consideraciones sobre la problemática sexual juvenil, en la cual describía el ejercicio de la sexualidad en esa época (1984) como un gran problema social que se manifestaba en diferentes problemas particulares: alto número de embarazos en adolescentes, incremento en los delitos sexuales, tendencia creciente en el número de divorcios, incremento de enfermedades de transmisión sexual, surgimiento de la pandemia del sida, etc.

Treinta años después, hoy en el 2,014 la situación no ha mejorado, inclusive podría decirse que ha empeorado ya que tan sólo en México cada año 14,000 mujeres son violadas al año según informa Amnistía Internacional http://www.blogdeoaxaca.org/2013/02/en-mexico-cada-ano-14-mil-mujeres-son-violadas-amnistia-internacional/

Los problemas mencionados en mi tesis profesional presentada en 1984 no sólo se han se han incrementado en las últimas décadas, sino que a ellos se han sumado otros tales como los delitos de feminicidio, de maltrato hacia la mujer, violación de niños por parte de sacerdotes católicos, incremento de la homofobia, intolerancia a la diversidad sexual, etc.

Tales problemas sociales tienen como denominador común la ausencia de una educación sexual científica y objetiva, por lo que la necesidad de recibir educación en sexualidad humana es cada vez más evidente en nuestra sociedad contemporánea.

Si en los ochentas se percibía la necesidad de implementar programas de educación en sexualidad humana de manera urgente hoy, en la segunda década del nuevo milenio, la necesidad de recibir educación sexual se ha convertido en una enorme e imperante necesidad social que comparten tanto individuos, como grupos, organizaciones, comunidades enteras y la sociedad en su conjunto.

Sin embargo, al revisar los programas del sistema de educación formal en México desde el nivel básico hasta universitario, se observa que los contados avances que se han hecho al incluir contenidos de educación sexual, se limitan a la descripción de una sexualidad reproductiva.

Aparentemente parten de un modelo de sexualidad humana que limita esta expresión comportamental al acto sexual, basado en un modelo genital de la sexualidad que genera como resultado que millones de personas piensen que la sexualidad humana es solo sexo.

De esta manera contribuyen a la reducción de la sexualidad al mero acto genital, cuando que en realidad si nos basamos en información científica podremos ver que la sexualidad humana es mucho más allá que solo sexo ya que contiene aspectos biológicos, psicológicos y sociales, lo cual nos plantea la necesidad de utilizar un enfoque integral en su estudio, pues la reducción de la sexualidad a su expresión genital es la principal causa, junto a la ausencia de educación sexual, de que en su ejercicio surjan y se desarrollen los problemas mencionados líneas arriba.

En este punto invito al lector a que reflexione sobre la siguiente pregunta: ¿Cómo es que llegamos a este punto en el cual el ejercicio de la sexualidad humana se ha convertido en un problema social?

Para responder a esta pregunta necesitamos analizar la historia de la sexualidad a lo largo de la existencia de la humanidad ya que de esta manera será más fácil dar una respuesta de tipo integral basada en información científica de tal forma que estemos en mejores condiciones para que podamos entender y tomar decisiones sobre nuestra sexualidad al conocer la influencia de la cultura en el comportamiento individual y social.

Evolución histórica de la sexualidad humana

Para entender mejor la influencia que las ideas actuales de la sociedad tienen sobre estos temas, debemos examinar entonces sus raíces históricas, especialmente aquellas que refieren a la tradición del sexo únicamente con fines de procreación y que promueven el desarrollo de los roles sexuales rígidos y estereotipados.

Es por ello que por cuestión de método debemos contemplar elementos del pasado que refieran el análisis de la conducta sexual de los pueblos primitivos. En esta tarea el estudio de la forma de vida de nuestros primeros antepasados y la observación de los hábitos de los grupos naturales que aún viven en lugares apartados de nuestro planeta, son elementos de rigurosa contemplación. Las fuentes de información para esta empresa son variadas y se basan en descubrimientos arqueológicos por un lado, y en la investigación participante basada en la Antropología por el otro.

Los primeros documentos de la vida sexual primitiva tales como las estatuillas y diferentes objetos y documentos relacionados al tema, que ilustran sobre las costumbres de nuestros ancestros, certifican la práctica de la promiscuidad sexual entre las sociedades primitivas.

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Lo primero que observamos al examinar la sexualidad de otras épocas de la historia humana es la existencia de una amplia gama de conductas sexuales aceptables por lo cual la primera inferencia que podemos hacer es que todas las sociedades tienen normas basadas en su propia cultura que controlan la práctica sexual.

Cada civilización tiene una concepción muy particular acerca de las conductas sexuales, pero, al mismo tiempo, las diversas subculturas de la misma, contienen nociones diferentes acerca de los valores vigentes, muchos de los cuales se infringen más de lo que se respetan. Por ello, es de gran importancia actuar en base al raciocinio al entrar en el análisis de la esfera de la sexualidad, más que en el mecanicismo cultural.

Un excelente punto de partida en la tarea de estudiar la sexualidad de nuestros antepasados nos lo proporciona Federico Engels en su libro El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1880s/origen/el_origen_de_la_familia.pdf

en el que nos plantea como surgió la familia.

Según su planteamiento en sus inicios la humanidad vivía en lo que él denominó comunismo primitivo dentro del cual los integrantes de las tribus nómadas compartían todo entre sí, la comida, la bebida y las relaciones sexuales. Todos tenían relaciones sexuales entre sí, los niños eran hijos de la comunidad.

En aquellos tiempos nada era inmoral, el coito era considerado como una función natural del cuerpo humano por lo que no se sentía vergüenza ni culpabilidad alguna en su ejercicio. Existía una aceptación tácita y natural de hombres y mujeres respecto al sexo, reflejada en la vigencia de un doble código que concebía a la sexualidad como sana fuente de placer recíproco.

Cuando estas tribus nómadas dejaron de serlo y se asentaron en las orillas de los ríos y márgenes de los lagos, se dedicaron a la agricultura e inventaron las primeras herramientas de trabajo con lo cual surgió el sentimiento de la propiedad privada.

El paso de una vida errante a una sedentaria, hizo que la promiscuidad se restringiera y diera lugar a un matrimonio especial entre los grupos de una tribu, en el cual no había unión de dos personas, sino relaciones de grupo. Debido a que la actividad para subsistir era eminentemente colectiva no había razón para formar una pareja.

Según Engels fue en ese momento que surgió también la familia monogámica a través de la cual se impuso la fidelidad a las mujeres con el único objetivo de garantizar que los hijos que se tenían con ella heredasen las propiedades del padre, mientras que los hombres seguían teniendo relaciones con varias mujeres.

El descubrimiento de la agricultura permitió el surgimiento de la monogamia y de la propiedad privada, con lo cual el trabajo dejó de ser colectivo. La supremacía del hombre se consolidó pues él era la parte más fuerte de la célula elemental, la mujer pasó a depender de él y esta situación dio origen a su sometimiento al varón que se ha mantenido hasta nuestros días.

Las civilizaciones y culturas que se desarrollaron más adelante, demostraron con claridad que el comportamiento de una sociedad con respecto a la sexualidad y a la procreación se encuentra íntimamente ligado a su actividad política, religiosa y a su desarrollo socioeconómico.

Sin embargo, un patrón que es importante destacar es que la mujer fue objeto de marginación, exclusión y franco sometimiento al varón en la mayoría de las culturas, de tal forma que puede decirse que la historia de la humanidad conlleva consigo como sello el sometimiento de la mujer.

En las culturas del Medio oriente y China se apreciaba mucho más el placer sexual que en la época moderna, mientras que en el mundo occidental sucedió lo contrario. Más adelante, en la sociedad esclavista se da una importancia inusitada al sexo, el cual es concebido como fuente de inspiración espiritual y física, surgiendo con ello un movimiento cultural: el erotismo. Debido a ello, se eleva la actividad sexual y se le promueve en todas sus facetas: amor heterosexual y homosexual.

Todo era visto en aquel entonces con entera normalidad y sin que su ejercicio afectara a la sociedad en su conjunto. El código moral flexible de esta época estaba impuesto por una religiosidad pagana, que no estigmatizaba a la sexualidad, aunque sí otros valores que sostienen a la cultura con la esclavitud.

Con el advenimiento de la sociedad feudal, la religión aumentó su influencia y llegó a jugar un gran papel inhibidor del sexo en gran escala, aunque continúa respetando la supremacía del varón en el sexo. La mujer es identificada entonces como fuente de todo pecado, por lo cual se aumentó la represión sobre ella. La familia persistió como unidad social, aunque mantuvo cierta flexibilidad pues permite los contactos extramatrimoniales pero solo al varón aunque sigue conservando su carácter monogámico.

En la época del imperio romano prevaleció el paganismo y el hedonismo, diariamente recibía en su interior ofrendas y tributos de tribus y naciones enteras que querían quedar bien con el imperio, la mejor ofrenda que podrían ofrecer a un imperio lleno de riquezas era por lo regular el placer sexual, por lo que esto dio lugar a lo que se conoce como las orgias romanas, donde todos fornicaban con todos. No existían tabús que impidieran conductas hoy condenables como el incesto, el estupro o inclusive la violación de la mujer ya fuere individual o colectiva.

En esos tiempos hombres y mujeres se casaban entre sí, pero el verdadero amor sublime en aquella época era de tipo homosexual, es decir, la homosexualidad era considerada como algo normal e inclusive se le concebía como algo superior a la relación entre hombre y mujer.

Con el surgimiento del cristianismo los nuevos creyentes de esta fe se apartaron de los rituales sexuales de los paganos y empezó la segregación y condena de la conducta sexual. Los padres de la iglesia empezaron a difundir la idea del sexo como algo pecaminoso, que debía evitarse a riesgo de ser condenado a ir al infierno. El mito de Adán y Eva fortaleció la percepción de que la lujuria formaba parte del pecado original.

En la edad media (periodo de la historia europea que comienza con la caída del imperio romano en 476 y con el inicio del renacimiento en 1400), la religión se fortaleció y con ello aumentó la represión de la sexualidad, reduciendo su ejercicio con la sola finalidad de la reproducción.

En esa época las actitudes hacia el sexo fueron cambiando de una época a otra y según los lugares pero siempre se creyó que era pecaminoso. El surgimiento y fortalecimiento de la religión fortaleció una idea negativa sobre la sexualidad y generó la idea de que la sexualidad sólo debería realizarse solo con fines de procreación, por lo cual sólo estaba permitida la posición del misionero.

En la edad media cristalizaron dos imágenes contradictorias de la mujer y ambas influyeron en la concepción social que se tenía de la sexualidad femenina y en el sitio que ocupa la mujer en la sociedad:

La primera imagen es la Virgen María como protectora bondadosa y compasiva, merecedora de devoción religiosa, madre de los hijos y la segunda la de Eva como la mujer llena de sexualidad, la tentadora diabólica que con sus encantos inducía al pecado. El desnudo femenino fue proscrito y la sexualidad se dividió en dos prácticas, una con fines reproductivos con la madre de los hijos, mientras que por otro lado se encontraban las prostitutas con las que los hombres podían tener sexo vaginal en diversas posiciones, sexo oral y sexo anal, prácticas que estaban prohibidas con sus esposas.

La sexualidad se redujo entonces a un modelo genital, se prohibió su ejercicio con fines de placer por considerarlo pecado y sólo se aprobaba su ejercicio con fines reproductivos y utilizando sólo la posición del misionero, es decir, la mujer recostada de espaldas y el hombre encima de ella.

Con el paso del tiempo se presentaron diferentes cambios sociales que provocaron un cambio en la concepción y ejercicio de la sexualidad. En el siglo XVI los reformadores protestantes modificaron la idea de ver como pecado el sexo que no tenía fines reproductivos. Martín Lutero (1483-1546) y Juan Calvino (1509-1564), reconocieron el valor del sexo en el matrimonio sin la intención de procrear.

Desgraciadamente las ideas progresistas no prevalecieron ya que en la era victoriana llamada así por la reina Victoria que ascendió al trono británico en 1837 y que gobernó más de 60 años se detuvieron las ideas progresistas al fortalecer la polarización de la sexualidad de la mujer entre la imagen de la Virgen María y la de Eva (que en la lengua vulgar se convirtió en "virgen-prostituta").

El aumento del comercio y el desarrollo del capital como fuente de progreso de las fuerzas productivas, originó el sistema social capitalista; en él se conservó el ideal monogámico de la familia como sostén de la ideología de esta nueva sociedad y se fortaleció una cultura patriarcal de sometimiento de la mujer al varón.

Los valores morales sufren una nueva modificación, misma que va de acuerdo con la forma de concebir el mundo de la clase dominante, afectando con ello el código sexual vigente. La familia numerosa de antes, se reduce dando lugar a la familia nuclear. Es con la subida al poder de la burguesía victoriana, cuando la sexualidad es cuidadosamente encerrada y se restringe su función a un nivel reproductor.

Después de ahí, la crónica de la sexualidad "...es la crónica de una represión creciente...a partir de la edad clásica, la represión ha sido el modo fundamental de relación entre poder, saber y sexualidad"(Foucault).

http://www.papelesdesociedad.info/?Historia_de_la_sexualidad_I_II_III

La reglamentación de la actividad sexual ocasionó serios problemas al ser humano al afectar su desarrollo psicológico.

El código regulador de la sexualidad, propició la división de la sexualidad en dos aspectos: a) únicamente con fines reproductivos y b) la búsqueda del placer. Se llegó a concebir su ejercicio desde el punto de vista restrictivo de la función reproductora solamente, tal como lo exigían los valores éticos, morales, religiosos y políticos de la época.

La fuente de placer se separó del hogar para ser buscada en los nacientes prostíbulos. La prostitución floreció porque los hombres se olvidaban de la moral cuando buscaban compañía sexual. La separación del mundo de los maridos y las esposas produjo una brecha sexual y psicológica entre muchos matrimonios de la época. Los hombres podían fumar, beber y acostarse con mujeres que se habían prostituido por necesidad económica.

El énfasis puesto en la sexualidad como reproducción originó la doble moral de restricción sexual para la mujer y de libertad sexual para el hombre. La religión controló y conceptualizó el ejercicio de la sexualidad, llegando a legislar sobre ella, con la ayuda del Estado, hasta fines del siglo XVIII. El Estado convirtió en delito o crimen lo que las autoridades eclesiásticas llamaron pecado contra la naturaleza; tomó en sus manos el control de la vida sexual de los individuos, reprimiendo lo que consideraba pecado.

Cambios sociales del siglo XX que influyeron para cambiar la sexualidad

Los cambios operados en el siglo XX, en los aspectos sociales, económicos y políticos y sobre todo científicos, provocaron a su vez, un cambio en las concepciones, actitudes y la conducta sexual de nuestra cultura. La industrialización y la urbanización trajeron consigo la incorporación de la mujer al trabajo, con ello, salió del ámbito de lo privado para ingresar al ámbito de lo público. Debido a ello, se replanteó el papel y significado de su sexualidad. Sin embargo, aun a pesar de esto, la doble moral sexual, los conceptos puritanos, machistas y antisexuales continuaron prevaleciendo hasta la entrada de la segunda mitad del siglo XX en todos los países del mundo occidental y sobra decir que aún persisten en pleno siglo XXI en gran parte del mundo hispano.

La independencia económica de la mujer, producto de su salida del hogar, modificó el concepto de la feminidad y mejoró sus perspectivas de vida sexual activa y placentera. No obstante, aún prevalecen los rasgos que indican una prohibición de la sexualidad, mediante la otorgación de dobles mensajes o ideas contradictorias que hacen más difícil el proceso de socialización, el sano desarrollo psicológico y sobre todo la realización sexual de cada persona.

En el siglo XX Sigmund Freud (1856-1939) en su libro La interpretación de los sueños encabezó el cambio de perspectiva con respecto a la sexualidad en el siglo XX. Sus ideas de que la sexualidad es innata tanto en hombres como en mujeres contribuyeron a superar los estrechos marcos de los conceptos victorianos.

El énfasis puesto por Freud en la importancia de la sexualidad para el desarrollo de la psicología individual, enfrentaba de manera frontal la tendencia dominante de que la sexualidad debía reprimirse y negarse totalmente, lo que en opinión de autor del psicoanálisis provocaba las neurosis que atendía en su consultorio médico.

Sigmund Freud puso entonces en el centro de la discusión el tema negado socialmente de la sexualidad, con lo cual contribuyó a cambiar una actitud de negación de la sexualidad por otra de aceptación de su análisis y cambio paulatino de percepción y por tanto de su ejercicio.

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A medida de que las ideas sobre el rol "apropiado" de la sexualidad femenina fueron cambiando, surgió el movimiento sufragista de las mujeres a fines del siglo XIX. El motivo de concederles el derecho del voto nació de otros avances relacionados, como la abolición de la esclavitud y el reclamo de que a las mujeres se les permitiera asistir a las universidades y poseer bienes.

Posteriormente durante la segunda guerra mundial, al escasear la mano de obra masculina propició que la mujer saliera del ámbito de lo privado y se incorporase al ámbito laboral con lo cual de manera progresiva se fue modificando el rol femenino y flexibilizando los roles sexuales estereotipados.

Influyeron también en el cambio de actitudes hacia la sexualidad diversos estudios realizados sobre la misma, dentro de los cuales podemos mencionar a Alfred Kinsey y colegas quienes en 1948 publicaron Sexual behavior in human male (1948 y sexual behavior in human female (1953) donde dieron revelaciones sobre la conducta entre personas del mismo sexo, la masturbación y algunas innovaciones eróticas en la recámara que contribuyó a una creciente aceptación de la diversidad en este terreno

Surgimiento de los medios masivos de comunicación

El surgimiento y desarrollo de la radio, televisión y cine fueron otras fuentes de cambio sobre la percepción y ejercicio de la sexualidad en la medida de que incluyeron escenas y contenidos sexuales, que impactaron a generaciones enteras lo cual permitió a su vez una actitud creciente de apertura permisiva hacia la sexualidad. En los cincuenta, la televisión entró a los lugares norteamericanos al mismo tiempo que el primer número de la revista playboy.

La tv es el medio que hasta el momento ha tenido más influencia en las actitudes y conductas sexuales, ya que las familias contemporáneas acostumbran pasar mucho tiempo frente a ella, por lo que es posible afirmar que a los 18 años de edad, cualquier individuo ha pasado 20,000 horas frente a la tv, expuesto a una infinidad de escenas eróticas que se transmiten en programas de televisión, películas y mensajes publicitarios.

Es innegable que la explosión de la tecnología con sus adelantos tecnológicos en los medios masivos de difusión nos ha invadido en nuestra privacidad presentándonos palabras e imágenes de alto contenido sexual. Sin embargo, los medios masivos desvirtúan la complejidad de la sexualidad humana al continuar difundiendo un modelo genital de la sexualidad y crean expectativas poco realistas respecto de ese tipo de experiencias ya que promueven imágenes ideales de lo que es ser hombre y lo que es ser mujer con el objeto de promover el consumo de diversos tipos de mercancías.

La publicidad utiliza por lo regular imágenes eróticas (explicitas o sutiles) diseñadas para captar la atención y vender productos. Un anuncio con gran atractivo sexual será sin duda una herramienta de marketing eficaz. Recordemos que un anuncio publicitario descansa en un estudio de mercado previamente realizado en el cual se identifican los deseos, necesidades y expectativos de diversos segmentos del mercado. Al usar imágenes sexuales como gancho para llamar la atención los mercadólogos están explotando las necesidades sexuales del público consumidor.

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De esta forma explotan ese sentimiento de insatisfacción que experimentan millones de personas y que en su momento fue denunciado por el grupo de rock Rolling Stones en su famosa canción Satisfaction.

La publicidad se basa en una suposición falsa: el amor, el sexo o ambos se conseguirán comprando productos de belleza, cierta marca de licor o de ropa, de sistema estereofónico o de automóvil. La publicidad generalmente trivializa el sexo; al mismo tiempo, refuerza la idea de que solo los cuerpos jóvenes y esculturales de hombres y mujeres merecen atención.

Por otro lado, el desarrollo tecnológico permitió la creación de la píldora anticonceptiva lo que permitió aún mayor libertad tanto para hombres como mujeres, pero especialmente para ésta última para tener un ejercicio de la sexualidad con mayor libertad ya sin el temor a que la mujer quedase embarazada. La píldora anticonceptiva, la píldora del día siguiente y los espermaticidas permitieron que la mujer buscara el placer sexual con más seguridad al disminuir considerablemente su miedo al embarazo

En los sesentas surgió un movimiento a favor de la igualdad de los roles sexuales que cuestionó seriamente los rígidos papeles del hombre y de la mujer que prevalecían en esa época. El movimiento feminista y la "revolución sexual" se enfrentaron a las rígidas normas de los años anteriores que ubicaban el papel de la mujer en la intimidad del hogar, en su rol de ama de casa "cargada y en un rincón".

En los setentas la filosofía del amor libre del movimiento hippie, la contracultura del rockanrol, la salida de la mujer del ámbito privado y su incorporación al trabajo y a la educación superior y la conquista del derecho al voto femenino, permitió una revolución sexual sin precedentes que fortaleció la participación femenina en diversas actividades sociales, rompiendo así su atadura al estereotipo de madre de familia y ama de casa.

Contribuyeron en gran medida la difusión de las ideas de Masters y Johnson en human sexual response y human sexual inadecuacy ya que arrojaron luz sobre la capacidad de la mujer para el orgasmo y convirtieron la terapia sexual en un tratamiento legítimo.

También por su lado Alex Comfort en The joy of sex puso al alcance de las parejas una conducta sexual variada y experimental.

Entre 1969 y 1970 empezaron a cambiar las actitudes hacia un tabú muy antiguo: la homosexualidad que propició un destape masivo de personas que ocultaban su verdadera orientación sexual y que a partir de los cambios culturales que se estaban vivenciando decidieron "salir del clóset".

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Lamentablemente en los ochentas el surgimiento de la pandemia del sida provocó un retroceso en el ejercicio de la sexualidad de tal forma que se promovió el abstencionismo como única alternativa para evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual. En la etapa inicial de la pandemia del sida, algunas ideologías conservadoras manejaron la versión de que era una enfermedad exclusiva de homosexuales y que era un castigo divino por realizar prácticas sexuales "contra natura".

Surgimiento de internet y redes sociales

Con el surgimiento de internet en los noventas se favoreció la difusión de material sexualmente explícito por lo que millones de personas tuvieron acceso a escenas de alto contenido sexual, disminuyendo con ello la edad promedio del inicio de una sexualidad activa en las nuevas generaciones. Hoy Internet ha disminuido la distancia y las barreras culturales entre miembros de distintos grupos de edad, raza, religiosos, étnicos y económicos y con ello ha contribuido a fortalecer la oleada de cambios sociales que hoy en día vivimos.

Internet brinda acceso rápido a todo tipo de información relacionada con sexualidad, pero sobre todo de material sexualmente explícito. La mayor parte de los avances tecnológicos de Internet se debe a la industria del sexo que es una de las que más dinero genera actualmente.

Internet se ha convertido en un excelente servicio para concertar citas amorosas, una oportunidad de interacción personal que uno puede utilizar para platicar en línea y ver si desea conocer personalmente al otro usuario.

Aún con todo lo anterior prevalecía una tendencia puritana que determinó un control de la sexualidad que dio lugar al surgimiento de una hipocresía sobre el ejercicio de la misma. De manera pública se condenaba su ejercicio y se mantenían las formas socialmente aceptables, pero en la intimidad se suele practicar todo aquello que en público se negaba.

La situación contradictoria que existe en el seno de la esfera de la sexualidad, repercute en la psique de los individuos afectándolos profundamente, en virtud de que tienen que invertir una gran cantidad de energía y esfuerzos en controlar los impulsos sexuales que experimentan debido a que los medios masivos de comunicación realizan una constante estimulación sexual a través de la televisión, la literatura popular, revistas, películas, anuncios publicitarios, etc. Mientras que por otro lado se sigue manteniendo la ideología que promueve la negación y represión del sexo al insistir que la sexualidad solo debe realizarse solo en el contexto de la institución del matrimonio civil y religioso.

La religión trata de suprimir la sexualidad en el único fin de la reproducción, la escuela intenta negarla ignorando los avances científicos que permiten tener una visión integral de la misma, los padres la ignoran y evitan hablar de ella entre sí o con sus hijos o pretenden inhibirla, los compañeros la ritualizan mediante prácticas de inclusión grupal basadas en el numero de conquistas sexuales, la ley la prohíbe en muchas de sus formas negando una realidad concreta y las autoridades pretenden limitarla siguiendo patrones de comportamiento que los cambios sociales han rebasado y los medios masivos de difusión envían mensajes e imágenes con contenido sexual promoviendo figuras ideales de la mujer y del hombre.

http://www.monografias.com/trabajos39/moda-y-sexualidad/moda-y-sexualidad.shtml

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Uso mercadológico de la sexualidad

La publicidad utiliza técnicas que incluyen el manejo de un alto contenido sexual para poder lograr la colocación de diversos productos. Recordemos que la publicidad es tan solo una de las famosas 4 "P´s" de la mercadotecnia. Entre los mercadologos es común la expresión "mezcla de mercadotecnia" que se sugiere todo empresario debe realizar antes de iniciar un negocio.

Las 4 P´s son producto, plaza, precio y publicidad, un empresario debe conjugar bien estos elementos antes de iniciar su negocio. La publicidad es una parte del proceso de la mercadotecnia. A través de la mercadotecnia se realizan estudios psicográficos mediante los cuales se identifican en los segmentos de mercado meta, los rasgos de personalidad, los tipos de actitudes predominantes, etc. Debemos tomar en cuenta que el objetivo de la mercadotecnia es identificar las necesidades, deseos y expectativas del mercado meta o segmento del mercado.

El mercado definido desde una perspectiva mercadológica es el conjunto de personas que comparten deseos, necesidades y expectativas que desean satisfacer y que cuentan con la capacidad económica para comprar el producto o servicio que (supuestamente) satisfacerá esas necesidades, deseos y expectativas.

Entonces los mercadólogos y grandes empresarios aprovechan el estado de gran insatisfacción sexual para lucrar con ella promoviendo la venta de productos que prometen terminar con ese estado de insatisfacción (necesidad).

Por todo lo anterior, el individuo contemporáneo en pleno siglo XXI se enfrenta a la dicotomía de vivir un estado de insatisfacción constante al reprimir el ejercicio de su sexualidad y limitarla sólo en el contexto de la institución matrimonial y con fines reproductivos, mientras que vive su vida cotidiana en el contexto de una sociedad de consumo en la cual los medios masivos de difusión utilizan la sexualidad en las campañas publicitarias revistiendo de un toque sexual a todo tipo de productos (cigarrillos, cerveza, ropa, perfume, etc.) para promover la venta de todo tipo de productos. La sexualidad es el gancho utilizado para llamar la atención del consumidor con una imagen de tipo sexual y prometer una placer o satisfacción sexual en la compra de productos.

En el contexto del sistema capitalista la reducción de la sexualidad humana a la idea del sexo genital o acto sexual, ha favorecido la conversión de la sexualidad a tan solo una mercancía que puede usarse y desecharse aumentando con ello el proceso de enajenación social en el cual los seres humanos son tratados como objetos o valorados en función de sus posesiones materiales.

Por todos es sabido que no recibe el mismo trato la persona que es pobre, mal comida y mal vestida, que aquella otra persona que conduce un automóvil último modelo, luce ropas finas ("a la moda") y tiene cuentas en los bancos.

La creencia de que la sexualidad solo debe ejercerse con fines reproductivos lleva a que cuando una pareja decide tener relaciones sexuales ambos se comprometan a aceptar la posibilidad del embarazo y en consecuencia a hacerse responsables en caso de embarazo positivo. Existen miles de casos en los cuales una pareja joven tiene relaciones sexuales y al resultar un embarazo de esta relación no tienen otra opción que contraer matrimonio para que el hombre "cumpla" con la mujer. De aquí provienen muchos matrimonios forzados que al corto tiempo aumentan los casos de infidelidad o que al separarse aumentan la tasa de divorcios.

La única opción posible para los solteros en este contexto y bajo este modelo genital de la sexualidad es la abstención o la autosatisfacción. Sin embargo, las conductas sexuales que procuran placer sin la posibilidad de procreación (masturbación, sexo oral o anal, sexo entre personas del mismo sexo), han sido tachadas de inmorales, pecaminosas, pervertidas por lo que son condenadas socialmente.

En Estados Unidos el sexo anal y oral fueron ilegales en diez estados de la unión americana hasta antes de 2,003, cuando la Suprema Corte invalidó las leyes que lo prohibían y dictaminara que el contacto sexual voluntario entre adultos está protegido por el derecho a la intimidad.

La generalización y difusión de un modelo genital de la sexualidad humana ha provocado que la mayoría de las personas piensan que sexo y coito son sinónimos, cuando hablan de sexualidad o escuchan hablar de sexualidad piensan que se está hablando de sexo. Su percepción de la sexualidad se reduce a pensar que la sexualidad es exclusivamente la penetración del pene en la vagina. Considerar que el coito es el verdadero sexo no hace sino perpetuar la idea de que el pene es la fuente primaria de satisfacción para la pareja y de que la respuesta erótica y el orgasmo deben ocurrir durante la penetración. Una concepción tan estrecha impone fuertes presiones al desempeño de hombres y mujeres además de que crea expectativas poco realistas del coito propiamente dicho.

La reducción de la sexualidad al modelo genital genera fuertes presiones al varón que durante toda su vida está condenado a estar listo con una fuerte erección en el momento pertinente, porque eso es el símbolo de su hombría y siempre debe desempeñar un papel activo en el acto sexual. Mientras que la mujer aparece en una situación de inferioridad, de sometimiento ya que el hombre "toma a la mujer y ella se entrega".

Con ello se fortalece el sistema cultural en el cual prevalece una doble moral sexual que incluye muchas libertades, oportunidades de desarrollo y diversión para el varón, mientras que para las mujeres continúa la discriminación, marginación y exclusión en diversos campos de la vida social.

De hecho la sociedad de consumo capitalista ha generado una enajenación de la que nos habla el filósofo polaco en su libro La alienación como fenómeno sexual, que consiste en la cosificación de las personas al ser tratadas como simples objetos y a la personificación de los objetos cuando las personas experimentan una incapacidad de sentir afecto por otras personas y canalizan su afectividad a ciertos objetos que son muy preciados para ellos.

El autor Michael Schneider en su libro Neurosis y lucha de clases nos habla algo más de la enajenación de la sexualidad al tocar el tema de las muñecas inflables de plástico que son adquiridas por cierto tipo de personas para tener sexo con este tipo de objetos sexuales, con lo que el ejercicio de la sexualidad muestra un alto grado de enajenación.

En este punto podríamos mencionar que la prostitución es la expresión de esta enajenación de la sexualidad cuando el cuerpo femenino (y también masculino) son reducidos a la condición de objetos materiales que pueden ser utilizados solo con fines placenteros sin importar la identidad de la persona que ocupa dichos cuerpos.

Todas estas distorsiones en la percepción de la sexualidad han contribuido a que el ejercicio de la sexualidad a fines del siglo pasado llegase a convertirse en un verdadero problema social, lo cual puede comprobarse al consultar las estadísticas de varios comportamientos sexuales que se han incrementado considerablemente. En base a lo anterior podemos comprender cómo es que hemos llegado al punto en el cual el ejercicio de la sexualidad contemporánea, lejos de ser una fuente de satisfacción y felicidad se ha transformado en fuente de infelicidad e insatisfacción permanente.

El siglo XXI nos alcanza con este clima de distorsión de la sexualidad que continúa reducida a sólo el acto del sexo ya que persiste la difusión de un modelo genital de la sexualidad que lleva a que toda persona sin excepción cuando se le habla de sexualidad, la primera idea que asocia es la del ayuntamiento de genitales.

El análisis histórico, transcultural e intracultural de la sexualidad nos muestra el impacto de las normas sociales en este campo y nos ayudan a entender la posición especial en el que nos hallamos en este día.

En la actualidad debemos aceptar la idea de que la salud sexual de un individuo o de una sociedad se enriquece con el conocimiento objetivo, la tolerancia, el respeto y la empatía frente a la diversidad de las identidades y expresiones sexuales que forman parte de la condición humana.

De esta manera llegamos a una primera conclusión en la cual podemos decir que en las sociedades primitivas existió una mayor tolerancia hacia la sexualidad, que la que existe en la actualidad. Sin embargo, en nuestra cultura, basada en limitaciones a la expresión de la sexualidad, los principios se infringen más de lo que se respetan, según demuestran investigaciones antropológicas, sociológicas y psicosociales.

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