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El Caminante (Cuarta parte)




Enviado por Omar Peña



Partes: 1, 2

  1. Introducción
  2. La undécima
    hora: con nosotros mismos
  3. La duodécima
    hora: proceso de nuestra vida

Introducción

El epílogo en la ruta del caminante, que
contempla la undécima y duodécima horas, dentro del
proceso de evolución del caminante.

La
undécima hora: con nosotros mismos

EL ENCUENTRO DEL CAMINANTE

  • Abuelo, quisiera que me explicaras por qué la
    gente sabiendo que puede haber un camino para "ser uno
    mismo", no está motivada a producir un cambio en su
    forma de vida.

  • Hijo, lo primero que debes saber es que todos
    tenemos un temor a ser uno mismo, pues si lo intentamos, el
    cambio que experimentamos significará asumir
    responsabilidad y autonomía en nuestras decisiones.
    Esto mismo produce una crisis del cambio reflejado en ciertas
    enfermedades de nuestra época: angustia, soledad,
    depresión, sentimientos de destrucción y
    autodestrucción. Todo esto se manifiesta en una
    batalla sin cuartel entre la conciencia interior que intenta
    emerger y la conciencia exterior retraída por las
    pautas y normas sociales que son barreras a la
    expresión de sí mismo. Se intenta sacar a la
    luz la interioridad y reflejarla en el comportamiento, pero
    se siente una enorme presión social, cultural y
    familiar que inhiben la potencialidad creadora, efectuando
    así el organismo mediante una especie de autocastigo
    inconsciente por la negación a la propia naturaleza:
    ser uno mismo.

Ahora, si queremos resolver este problema, ya sabemos
que debemos hacernos las preguntas adecuadas para obtener las
respuestas pertinentes. Entonces, si la acción es Ser no
mismo, la pregunta ¿Qué evita ser uno mismo? Nos
plantea que el conformismo en la pasividad de la rutina diaria,
nos asegura un comportamiento uniforme y convencional, sin el
peligro de afrontar nuevos desafíos. De ahí que,
como una forma de evitar tener tiempo para reflexionar y
conocerse a sí mismo, intentamos por todos los medios
estar siempre ocupados, con la mayor cantidad de actividades que
absorben nuestro tiempo: reuniones, trabajo, diversión,
comidas, cine, televisión, internet, lectura, etc., que no
nos van dejando espacio para el descubrimiento de sí
mismo, pues si no realizamos estas actividades, pensamos que se
produciría un vacío existencial, al cual no
queremos estar expuestos.

  • Abuelo, podrías darme un ejemplo de
    cómo resolverías este dilema.

  • Quisiera contarte alguna de mis experiencias, pero
    creo que mejor te proporcionaré una historia de las
    experiencias de otras personas que responden de mejor forma
    acerca del significado del encuentro consigo mismo. En ella
    se muestra los obstáculos para ser uno mismo; los
    efectos de éstos en el comportamiento y, por
    último, cómo se podría resolver el
    caso.

También nos describe el comportamiento anormal en
que muchas veces no hacemos lo que debemos hacer, sino lo que
otros nos sugieren, contraviniendo nuestro propio
propósito original, cometiendo errores por no hacer lo
correcto, ser uno mismo haciendo lo que predetermina nuestra
conciencia. De ahí que, si hago lo que no quiero y no hago
lo que quiero, estamos negando nuestra propia conciencia
interior.

La historia es un caso de represión del sí
mismo de un joven apegado a lo que decrete su madre. La breve
descripción de esta relación se da en el siguiente
comentario:

"Nuevamente su madre prohíbe a su hijo salir con
sus compañeros y lo hace muy aprensivamente,
involucrándose ella. Para justificar su negativa, reafirma
a los demás y para sí misma: Yo no iré y
Juan Carlos no sale sin mí. Me da miedo acampar por los
bichos. No soporto esas condiciones. Además Juan Carlos se
conforma con ir conmigo a comer a un restaurant. Lo va a pasar
muy bien ahí conmigo. Bueno me tengo que ir. Espero que lo
pasen bien ustedes. Adiós.

Si bien las características y circunstancias de
este caso, puede no tener similitudes ni un fin dramático
como el ocurrido en el histórico caso de Ellen West (La
persona como centro, Carl Rogers), el desarrollo futuro del joven
se puede ver afectado si no se soluciona con anticipación
el problema. El niño, en este momento, no tiene capacidad
para rebelarse del poder autoritario y manipulante de su madre y
es probable que vaya perdiendo su capacidad para ser
independiente y autónomo en la toma de decisiones,
provocándole un conflicto entre su conciencia de ser uno
mismo o ser otro (madre) sin sentimientos propios, al arbitrio de
lo que piensa y decida ella.

La solución a este problema pasa por investigar
la causa del por qué se evita la acción de ser uno
mismo (al hijo) por parte de su madre. Descubrir que el control
que pretende ejercer a su hijo más bien es un descontrol
de la vida de su hijo. Eso no es amor. Si realmente amara a su
hijo le daría libertad para ser uno mismo y no hacerlo
dependiente de ella.

Probablemente por alguna razón su madre intenta
controlar a su hijo, aunque ella no admita ni reconozca su culpa.
Ahora, ¿Qué pasa por la mente de su madre?
Intentaremos analizar su comportamiento descrito
anteriormente:

De la prohibición de compartir con sus
compañeros se desprende que se ha repetido en muchas
oportunidades y no es una situación ocasional en que
pudiera justificarse la inasistencia del niño.

La actitud de involucrarse, refleja que dado que no
puede racionalmente justificar su negativa a autorizar a su hijo
a salir, entonces establece un silogismo para su
auto-convencimiento: "mi hijo no sale sin mí; yo no
iré por ningún motivo (terror a los bichos). Por lo
tanto, él no irá.

Ella manipula los sentimientos de su hijo al introducir
una actitud conformista en él, suponiendo que lo
pasará muy bien con ella.

Al ver que su actitud no es aprobada por el grupo, la
madre se excluye, aduciendo que abandona la reunión, pues
si se quedara podría exponerse a la presión de
otras opiniones divergentes de su punto de vista. Se siente
más segura en sus apreciaciones
retirándose.

Además, como se sabe que retirarse significa no
estar de acuerdo con los demás (y ya que no lo está
pasando muy bien), a fin de no reflejar sus pensamientos,
proclama a viva voz: "que lo pasen muy bien ustedes".

El final del adiós es cortante, implicando una
separación sin ninguna disposición a llegar a un
encuentro que permita entablar una relación de
comprensión y entendimiento de los puntos de vista
divergentes. No es un adiós transitorio como para
volvernos a ver, sino que es una despedida como para no vernos
jamás.

Ir al rescate de Juan Carlos, no pasa por quitar el
dominio a su madre, sino más bien el problema es hacer
comprender a su madre que su conducta no es adecuada (si ella
verdaderamente ama a su hijo) para que Juan Carlos se desarrolle
como un ser autónomo e independiente, que sea tratada como
persona más que como objeto, que tiene sus propios
sentimientos y que tiene que ser tal como es y no como queramos
modelarlo como una figura de cera.

Cuando su madre comprenda en consciencia que su conducta
respecto a Juan Carlos es errada, solo entonces comenzará
el encuentro con su hijo. Hoy realmente están muy
separados, aunque aparentemente su madre crea que están
profundamente unidos. La relación que mantienen es de
carácter sujeto objeto. Cuando exista vislumbre de ser
tratado como persona, Juan Carlos comenzará realmente a
ser y vivir como lo que es, un auténtico ser humano en su
libre albedrío.

Debido a que el individuo alienado en su comportamiento,
durante mucho tiempo ha sido considerado virtualmente como un
"objeto" a manipular por terceras personas, él pierde la
capacidad de reaccionar y responsabilizarse a sí misma y
aunque siente que es tratada de forma impersonal y deshumanizada,
no se siente capaz para rechazar la opresión. A su vez, si
en su tratamiento médico, también es considerada
como "cosa" a curar de su diagnóstico, esto mismo puede
acrecentar su "enfermedad".

A modo de facilitar un encuentro con la persona, que lo
lleve al descubrimiento de sí mismo, más que
dirigir la relación entre los individuos, intentar
establecer una comunicación y diálogo donde impere
un sentido de participación entre personas más que
de paciente-médico, logrando con ello un encuentro del
tipo yo-tu antes del yo-ello que produce una frontera entre los
individuos. Así, gradualmente, la persona alienada
irá soltando sus apegos y amarras hasta llegar a sentirse
y descubrirse a sí mismo.

Últimamente se dan muchas conferencias acerca del
conocimiento de sí mismo, existiendo una gran
motivación en los libros de autoayuda, un acercamiento
hacia las religiones, grupos, sectas, etc. Todos estos elementos
indican que el hombre anda en búsqueda de sí mismo
a través de tales recursos externos y demuestra que se
encuentra en un estado permanentemente alienado lo que nos lleva
de nuevo al problema planteado al principio, el temor de ser uno
mismo por la responsabilidad que lleva consigo esa
acción.

Para ser uno mismo, es necesario convertirse en actor.
Ser uno mismo implica a su vez, que uno se hace a sí
mismo. No requiere de instrucciones y conferencias o clases de
cómo debe ser, sino que estos instrumentos del cambio
pueden ser obstáculos de su propio cambio. Solo sirven
como agentes de motivación al cambio y cada uno debe
buscar su propio camino. Los maestros del cambio de vida generan
quiéranlo o no una dependencia del individuo, así
como también lo producen los libros de referencias del
cambio. Estos instrumentos del cambio, que forman parte de la
educación tradicional, contribuyen en gran medida a
ejercer una coacción al individuo en donde se incentiva la
pasividad más que la acción a cambiar. El sujeto
comienza a sentir que estos elementos (maestro y libros) son
"alimentos" que contribuyen a saciar su "hambre intelectual"
más que emocional y conductual, y cada vez comienza a
"devorar" más cantidad de ellos. Solo una vez que deje tal
dependencia y comience a vivir como un individuo
auténticamente libre de toda referencia, puede producir en
sus sentimientos y conducta el cambio de paradigma de su sistema
de vida, convirtiéndose así por último en
actor y arquitecto de su propio destino.

Sin embargo, si dejamos que otro determine nuestro
actuar, alterando nuestros sentimientos y emociones al arbitrio
de ellos, esto puede llevarnos a un conflicto interior entre lo
alienado que seríamos en ese momento y lo que
deberíamos ser (independientes y responsables de s Si
desde la infancia se nos viene señalando que nuestros
sentimientos deben ser distintos a como lo estábamos
experimentando, entonces comenzamos una vida hipotecada que no es
nuestra: somos otros. Hemos vendido nuestra libertad. Tarde o
temprano pagaremos esta incoherencia entre nuestros sentimientos
íntimos y nuestra conducta alienada.

  • Abuelo, quisiera pedirte el más grande
    consejo que jamás te haya pedido alguien. Tu sabes que
    hay tantos caminos de búsquedas como libros hay en el
    mundo; que muchos han venido y vendrán descubriendo un
    pasaje para la vida; que durante mucho tiempo se nos viene
    enseñando distintas formas de vida correcta; que se
    han divulgado en la historia de la humanidad diversos "ismos"
    que persiguen un cambio o transformación de la
    sociedad. En fin, hemos sido permanentemente incentivados a
    cambiar nuestras vidas. Todo esto, ¿supone que nunca
    hemos hecho lo correcto?

  • Hijo, tú y todos siempre han hecho lo
    correcto.

  • Pero abuelo, y aquellos que hacen cosas
    malas.

  • La ignorancia de lo que es bueno o malo les hizo
    cometer esas acciones impuras. Si supieran lo que hacen,
    harían cosas buenas. Entonces hacen lo correcto de
    acuerdo a lo que saben. "Ellos no saben lo que hacen", pero
    lo que hacen es correcto con lo que saben. "Pobre de aquel
    que supiera lo que hace" e hiciera lo incorrecto. De
    ahí que, el que sabe es el mayor pecador porque no
    hace lo correcto.

  • Entonces abuelo, estoy tranquilo al saber que
    siempre he hecho lo correcto.

  • Si hijo, pero para que te tranquilices más,
    te diré que debes seguir haciendo lo que siempre has
    hecho: ser tú mismo y no ser otro, pues tu eres
    responsable por ti mismo; tu construyes tu vida y eres y
    serás lo que debes ser; nadie lo hará por
    ti<, eres libre de elegir tu camino y si bien siempre
    haces lo correcto, tu deber es imbuirte de conocimientos y
    sabiduría para que descubras lo bueno de lo malo. Eso
    sí, una vez que lo sepas, tu mayor responsabilidad
    será guardar en tu corazón este conocimiento,
    pues entonces tendrás el discernimiento para hacer o
    no hacer lo correcto. Esa será la misión de tu
    vida y no debes temerle a ello.

  • También hijo, otra forma en que se manifiesta
    el temor a ser responsable de nosotros mismos, es cuando
    experimentamos un cambio en una comunidad en nuestras
    relaciones con los demás y posteriormente fuera de esa
    comunidad para la cual nos hemos reunidos perdemos la fuerza
    y vigor necesario para mantener el cambio vivido dentro de la
    comunidad. Entonces, todas las promesas y compromisos de
    cambios, adquiridos allí, no son fácilmente
    cumplidas posteriormente. De ahí que, la comunidad
    sería más bien un importante factor transitorio
    de motivación para el cambio. Este es uno de los
    problemas a resolver, ¿cómo mantener el cambio
    de las personas más allá de la formación
    de una comunidad? Esto nos permite sugerir que quizás
    el cambio no se experimenta tanto en nosotros, sino
    más bien en la propia relación con los
    demás. Entonces, llegar a ser uno mismo significa, en
    este caso, ser uno mismo en los demás y con los
    demás, llevándonos a comprender que el
    encuentro y descubrimiento de nosotros mismos se refleja en
    nuestra relación con los demás.

La
duodécima hora: proceso de nuestra vida

EL DISCURSO DEL CAMINANTE

  • Abuelo, se me ha invitado a que haga una
    demostración de todo lo que he aprendido contigo. Creo
    que ahora, por primera vez, no voy a pedirte consejo alguno,
    de cómo debo hacerlo y por ello no quiero que me
    interrumpas, aunque lo esté haciendo mal, pues lo que
    yo diga, eso ha sido lo que he aprendido aunque hayas querido
    decirme otra cosa con otro significado durante nuestras
    charlas. Pero antes de iniciar ese discurso, quisiera hablar
    de cómo he experimentado el camino del cual gran parte
    de nuestra vida lo hemos recorrido juntos:

A mi modo de ver, el caminante durante su
travesía efectúa siete pasos que de una u otra
forma enmarcan el sentido del proceso de Ser y Vivir, y de la
evolución de la conciencia.

El primer paso nos enfrenta a la toma de conciencia de
la realidad. Siempre había pensado que la realidad era un
hecho objetivo, independientemente del sujeto observador.
Suponía que existía una completa separación
de la dualidad sujeto-objeto. Sin embargo, con el correr del
tiempo, mi posición ha ido experimentando un proceso de
cambio y actualmente reconozco que no existe tal dualidad, sino
más bien que nuestro campo de percepción habitual,
"finge" ver la realidad pero en ciertas ocasiones, llámese
percepción extrasensorial, intuición, efectos de
sincronicidad u otro fenómeno psíquico, estamos en
un estado de conciencia especial que se manifiesta en vivencias
fuera de lo normalmente aceptado como realidad.

Durante el transcurso de nuestra vida, en numerosas
oportunidades, estamos en contacto con estas "otras realidades",
pero a menudo pasan desapercibidas o las calificamos como hechos
fortuitos y casuales. Pero si analizamos profundamente las
circunstancias que motivaron tales experiencias, se obtienen
importantes elementos que favorecen la producción de estos
sucesos.

La variedad de diversas realidades es múltiple, y
se presenta a veces de un modo solo aceptable al conocimiento de
las fronteras de la ciencia, y se desechan habitualmente en la
ciencia oficial por la dificultad de someterse al rígido y
estático método científico ya que para que
generalmente ocurran tales fenómenos es necesario que
exista una amplia libertad psicológica, lo que no acontece
durante el proceso de observación científica. Es la
misma situación que ocurre cuando queremos recordar algo o
un examinador se acerca al sujeto y, éste siente la
presión autoritaria de aquel olvidando todo lo que sabe,
hasta el momento en que se sienta libre de tal sugestión y
sólo entonces, dará rienda suelta a toda su
creatividad e imaginación.

En otras ocasiones, ocurren sucesos extraños
incluso para quien esté acostumbrado a ellos, por lo que
no queda más que guardarlos silenciosamente, en completa
reserva. Se reconoce que prácticamente todos tenemos
participación de diversas realidades de este tipo y sin
embargo si se nos pidiese revelarlas, solo una fracción de
ellas daríamos a conocer a otras personas, seguramente
debido a un temor ancestral a lo desconocido y también al
hecho de que normalmente rechazamos la idea de que podemos
influir mentalmente en los sucesos habituales.

Algunas situaciones nos hacen ver que probablemente la
realidad que percibimos no sea el significado que conscientemente
le damos, sino más bien, puede esa "realidad" estar
influenciada por factores inconscientes que no alcanzamos a
percibir en su totalidad debido a que vemos fragmentariamente lo
que queremos ver, motivado por nuestras propias
creencias.

De todas aquellas ocasiones que modificaron mi
percepción de la realidad tengo memoria de las
siguientes:

  • Recuerdo cuando niño ese secreto de un ritual
    mágico dirigido hacia la Luna llena hizo desaparecer
    las verrugas de mis pequeñas manos.

  • Recuerdo aquella vez que llevaron a mi perrito a un
    lugar muy lejano y regresó solo, sin explicarnos su
    sentido de orientación.

  • Recuerdo las coincidencias que se dieron cuando
    recuperé esa llave perdida. Era como si alguien me
    llevara al lugar adecuado en el momento preciso.

  • Recuerdo aquella Navidad en que tuve un impulso de
    comprar un regalo a última hora, que sirvió
    para resolver un problema fundamental, para el que "no estaba
    destinado".

  • Recuerdo aquel sueño de algo que estaba
    ocurriendo a miles de kilómetros.

  • Recuerdo cuando deseaba ubicar a alguien y
    repentinamente aparecía de forma inesperada, como si
    hubiésemos estado de acuerdo.

  • Recuerdo cuando deseaba pasar desapercibido y,
    parecía como si nadie me veía.

  • Recuerdo cuando buscaba algo y solo después
    de "abandonar" la búsqueda encontraba lo
    perdido.

  • Recuerdo todas aquellas ocasiones en que alguien
    pronunciaba una palabra simultáneamente leída
    por mí.

  • Recuerdo las veces que tenía en mente una
    idea y, posteriormente, me encontraba con los mismos
    pensamientos expuestos en otra situación fortuita en
    libros y/o por terceras personas.

  • Recuerdo todas aquellas oportunidades en ser el
    último en beneficiarme, visto como una
    excepción entre ganar o perder una
    oportunidad.

Ahora quisiera referirme a los siguientes dos pasos del
caminante, que nos sitúan en una conciencia de ubicuidad.
La conciencia de la situación en que estamos y la
conciencia de lo que esperamos (¿dónde estoy y a
dónde voy?).

Antes de iniciarse en la búsqueda de un camino
hacia el desarrollo del ser, debemos situarnos en nuestra
posición actual: comprender el entorno a través de
la percepción pura, libre de sumisiones y creencias,
analizar el proceso que efectuamos en las diversas actividades
desempeñadas, determinar el rol de la sociedad en la
evolución del hombre y el descubrimiento de la esperanza
en el despertar de la conciencia.

Nunca antes tuvo el hombre a disposición de los
más grandes adelantos de la ciencia y tecnología en
los campos de la biología, la medicina, las
comunicaciones, el transporte, etc. Todas estas adquisiciones han
transformado el comportamiento del hombre, le han facilitado la
vida en extremo, en cierta medida, se puede decir que, esto ha
contribuido a producir una distorsión (contracción)
del tiempo y del espacio. Pareciera que mientras más ha
ido progresando el hombre debiera ser más feliz y resolver
o eliminar rápidamente sus problemas, externos e internos
al individuo que afectan su salud física y mental. La
contaminación ambiental ha llegado a límites
peligrosos. El estrés aparece como la enfermedad del
siglo. Estos y otros problemas hacen que el individuo se sienta
aprisionado e impotente, no pudiendo liberarse fácilmente
de ellos.

La crisis espiritual provocada por todos estos y otros
problemas, hace que el hombre "despierte" a su conciencia
liberando todas sus potencialidades para poder subsistir en un
mundo hostil, mediante un proceso de cambios en su forma de vida
que contrarreste este flagelo.

Sin desconocer las ventajas que tiene el pertenecer a
una sociedad (relaciones interpersonales, trabajo,
hábitos, sugestión positiva, etc.), es necesario
conocer algunas desventajas que involucra esta relación
entre dos o más agentes del cambio (personas, actitudes,
acciones).

El individuo se siente sometido a un bombardeo de
estímulos que le alteran su percepción y
conocimiento de la realidad, mediante un proceso que actúa
directa o indirectamente a través de un efecto imagen
(publicidad y propaganda) que actúa a la manera de una
sugestión subliminal, modificando el comportamiento del
individuo a causa del estado de somnolencia provocado por esos
medios semihipnóticos, favoreciendo con ello la
formación de hábitos de conducta por la continua
repetición de estímulos que anulan o reducen al
menos el pensamiento crítico, manteniendo al sujeto en un
estado permanente de sometimiento de su voluntad.

Por otra parte, entre los factores que contribuyen a la
crisis de la relación interpersonal merecen mencionarse
tres efectos que alteran la conducta humana.

El primer efecto es un fenómeno
psicológico que podríamos caracterizar con la
expresión "lo familiar engendra el desprecio", pues
aquello que está más cercano a nosotros (para
nuestro uso) lo desvalorizamos mayormente que aquello que no nos
pertenece. De ahí que, nuestros parientes más
cercanos realzan más nuestros defectos que virtudes, en
cambio los extraños, perciben y señalan con
énfasis nuestras capacidades y aptitudes. Se dice que la
negatividad que tenemos consigo mismo, converge hacia aquellos
que nos sentimos más unidos.

El segundo efecto concierne al rol de las expectativas
hacia nosotros. La imagen que proyectamos está casi
siempre asociada a un sentimiento consciente o inconsciente de lo
que suponemos que los demás esperan de nosotros, y se
manifiesta en nuestra forma de actuar y pensar frente a ellos,
como una profecía autocumplida. Esto nos demuestra que en
cierta medida no somos tan libres como pensamos para actuar
independientemente de quien sea nuestro interlocutor. La
educación de los niños se ve lamentablemente
afectada por este fenómeno cuando literalmente los
programamos negativamente transformando su comportamiento
creativo y espontáneo en otro pasivo y
temeroso.

Un tercer efecto negativo en la relación personal
es una de las formas de manipulación e inhumanidad de la
que nadie escapa y se describe como funcionamiento "en
cumplimiento del deber". A tal punto llega este efecto, que
altera el comportamiento "normal" del individuo en contra de su
conciencia, adoptando así un cuadro patológico de
conducta cruel al percibir al hombre solo como un medio destinado
a cumplir su deber, en vez de verle como a un ser humano
responsable de sí mismo.

En general estas formas de manipulación se dan en
casi todas las actividades que están estructuradas
jerárquicamente en términos rígidos, aunque
en otras (ej. educación, salud, etc.) el efecto de
obediencia del deber se disfraza o disimula, sugestionando
continuamente al sujeto de que ese comportamiento es lo correcto,
aunque sin saberlo se le está inhibiendo sus capacidades
creativas, a causa del exceso de obediencia.

Diversos comportamientos anómalos pueden
asimilarse también al "cumplimiento del deber" adoptando
todas las características de un culto hacia los
reglamentos y hábitos rutinarios: individuos que se rigen
por normas estrictas y exageradas de aseo, orden y control;
quienes les angustia la impuntualidad; quienes se sientan en el
mismo puesto o se van por el lugar de siempre; quienes se
relacionan o frecuentan a las mismas personas; quienes les
atemoriza llegar a un lugar solos; en general a quienes les
incomoda efectuar una actividad novedosa y escapar de la rutina
de los hábitos. Abandonar estos cultos de sumisión
significaría enfrentarse a lo nuevo, que en general
provoca inseguridad. De ahí que, prefiere la seguridad que
le otorgan las reglas conocidas antes que la inseguridad del
cambio. Es claro, que si bien se acepta la autoridad externa,
ésta debe ser contrastada con nuestra autoridad interior
de total independencia.

Si bien hemos visto los graves problemas que afectan el
comportamiento del hombre en el segundo paso del caminante, el
tercero nos permite el despertar de la conciencia hacia un nuevo
nivel y esperanza de un mundo nuevo en donde al fin el Ser se
encuentre a sí mismo.

Explorar el universo de la conciencia, llegará a
ser quizá la más fascinante de las aventuras
jamás realizadas por usted. Acompáñenos en
este maravilloso mundo en que una nueva visión de la
realidad se incorporará a su experiencia. Tomará
conciencia que siempre ha sido así, y desde ese instante,
sufrirá una transformación positiva,
comprenderá el valor de la verdad, comenzará a
adquirir buena salud, pondrá en acción ideas e
inteligencia creativa, sentirá amor hacia sí mismo,
sus semejantes y en fin, hacia toda la naturaleza. Se
sorprenderá de este nuevo (antiguo) conocimiento, que
siempre ha estado presente y esperando ser descubierto, por aquel
que busque con esperanza y sinceridad. A medida que vaya
interiorizándose de los alcances de la conciencia, y a
través del proceso permanente hacia el desarrollo del Ser,
llegará a comprender lo que verdaderamente el hombre es,
alterando su percepción de la realidad y conjuntamente
disponer de libertad de elegir su propio destino.

A medida que vayamos conociendo las leyes o principios
que rigen este plano de la mente, comprenderemos que formamos
parte de un sistema en que cada uno de sus elementos
(individuos), están permanentemente interactuando en
diversos niveles de conciencia.

Para llegar a comprender todos estos alcances
sería necesario, en primer lugar, que cada uno de nosotros
con sus propias vivencias "leyera" y reflexionara en el libro de
su vida. Deberá meditar, en primer término, con
aquellos hechos que motivaron una gran impresión en usted.
¿Cuáles fueron sus sentimientos?
¿Existió una necesidad urgente? ¿Cómo
era su esperanza? La solución a un problema particular,
¿Cómo se originó? ¿Fue, en algunas
ocasiones, el resultado de una coincidencia? y, que luego
olvidamos al igual que el sufrimiento y los sueños. En
segundo lugar, mediante la lectura de libros,
participación en charlas, seminarios y grupos de encuentro
sobre temas de la conciencia, irá vislumbrando el camino a
seguir en un futuro inmediato respecto del proceso de
transformación.

"Conócete a ti mismo" ha sido tal vez una de las
más grandes incógnitas de la humanidad, y que el
hombre ha intentado develar, hasta nuestros días. El
individuo, en su continua búsqueda, presume que el tener
un mayor conocimiento de sí mismo logrará alcanzar
la plenitud de su ser y, con ello, obtener un dominio de su
salud, creatividad, sabiduría y capacidad de resolver
todos los problemas que experimente en su diario
vivir.

El hombre reconoce con el tiempo que no basta tener
conocimientos de algo, sino que además se requiere
efectuar procesos mentales con aquella percepción (objeto
del conocimiento), lo que contribuye a ampliar su campo de
acción en la resolución de problemas. Sin embargo,
la experiencia enseña que es necesario e imprescindible la
contribución de un elemento que define el logro del
objetivo: la voluntad de acción.

El próximo paso del caminante es una toma de
conciencia de identidad. ¿Quién soy? Normalmente se
ha contestado esta pregunta en sentido de lo que hemos sido en el
pasado y que creíamos saber de nosotros, y puesto que no
sabemos realmente lo que somos, y sin embargo vislumbramos las
capacidades internas que poseemos, podemos al fin, decir que en
verdad "somos lo que llegaremos a ser". Desde este punto de
vista, la vida sería un proceso orientado a descubrir lo
que somos. Entonces estamos permanentemente en un "proceso de
ser" que va reflejándose en nuestras actitudes,
percepciones y pensamientos que tenemos respecto de nosotros
mismos, de nuestros semejantes y en fin del entorno al que
pertenecemos. Más que conocer las características
del "maestro de la vida", vivir con y en ellas, es el camino del
Ser, un proceso vivencial continuo orientado a ese fin, hacia su
verdadera naturaleza interior que irá emergiendo durante
la búsqueda de sí mismo.

La meta de llegar a desarrollar las
características del "maestro", puede significar un gran
esfuerzo de concentración y trabajo por parte del
individuo. Sin embargo, una vez que esté en
posesión de estas potencialidades, no requiere ya de
atención alguna, manifestándose habitualmente en el
comportamiento del sujeto. Forman parte de él mismo.
Están integradas a su organismo como un todo y por lo
tanto viven y actúan en él. Se reflejan en su
actitud, en la verdad y amor que desprende, en la calma que
exhibe, en su inteligencia y creatividad, en su optimismo y
esperanza, y, por último, en pocas palabras se refleja y
percibe como un "maestro de la vida".

Se reconoce que, el individuo por sí mismo debe
lograr su propio desarrollo personal, intentar comprender los
medios e instrumentos para buscar la maestría.
Benjamín Franklin para adquirir las virtudes (templanza,
silencio, orden, resolución, frugalidad, laboriosidad,
sinceridad, justicia, moderación, pulcritud, tranquilidad,
castidad y humildad), comenzaba de una en una hasta convertirla
en hábito antes de pasar a la siguiente.

Ahora bien, todo el proceso de desarrollo personal se
manifiesta mediante una transformación integral y
paulatina del comportamiento individual en todos los
ámbitos de su vida personal y social: desarrollo moral,
psicofísico, intelectual, emocional y
conductual.

Llegar a desarrollar cada uno de estos aspectos,
requiere de un proceso continuo de mantener una rígida
autodisciplina, en el sentido de no desviarse del camino a
seguir. Demás está decir, que durante las
actividades cotidianas se presentarán numerosos agentes
que intenten alterar el crecimiento personal: mentira, odio,
tensión, distracción, ruido, olvido, pesimismo,
temor, mal humor, pereza, dependencia, desmotivación,
etc., factores todos que dificultan y disminuyen la eficiencia de
las tareas desarrolladas por el sujeto. En innumerables ocasiones
se intenta seguir estos caminos erróneos. Sin embargo,
para lograr un desarrollo integral (maestría), es
necesario liberarse de estos factores, que de por sí,
niegan y obstaculizan la emergencia del Ser interior.

El quinto paso del caminante está centrado en la
conciencia de independencia que ofrece el dominio de una
técnica.

Existen múltiples formas de efectuar una
actividad. Sin embargo, todas y cada una de ellas requiere de la
ejecución de métodos y procedimientos que
contribuyan a mejorar el trabajo realizado, mediante una
técnica adecuada a esa actividad. De ahí que, la
técnica es un medio para facilitar la comprensión y
aplicación de procesos en una determinada
actividad.

La técnica fuera de facilitar las tareas y ayudar
al éxito de las mismas, mediante la sistematización
de los procedimientos, tiene también como finalidad
liberar a la imaginación, creatividad e inteligencia del
esfuerzo y tiempo que significaría efectuar una actividad
intelectual o física al carecer de orden y método
en la ejecución de ellas. Por esto, la técnica
siempre debe, en alguna medida, estar presente en todos los
ámbitos de la ciencia, arte, educación, salud, etc.
Todas las creaciones del hombre, son el fruto de la
aplicación de alguna técnica específica y es
lo que le da supremacía al hombre sobre el resto de los
seres vivos.

Por otra parte, la utilización continua de una
técnica, contribuye a la formación del
hábito y experiencia en ella, permitiendo bajo el efecto
de la ley de asociatividad, emplearla en la resolución de
problemas similares.

Conocidos los instrumentos utilizados para la
solución de problemas y el desarrollo psicológico,
cabe hacerse la pregunta de si el individuo puede o no vivir
eficazmente sin estar sometido a un esquema rígido de una
técnica específica.

Dado que médicamente se ha constatado que
más allá de las fórmulas técnicas y
de lo0s efectos específicos de tal o cual método,
las auto-terapias sin duda deben una parte no despreciable de su
eficacia a ese papel de la moral ( por no decir de la creencia o
de la fe) en el proceso de curación, esto parece indicar
que los principios y valores morales (verdad, justicia,
esperanza, amor…) tienen la propiedad de activar procesos
y mecanismos inconscientes que provocan cambios importantes del
comportamiento del individuo sin mediar en ello técnica
alguna de alteración de la conciencia. Por esto, el
Maestro de la conciencia no busca intención alguna de
propulsar o forzar a nadie a hacer nada en absoluto.

Con ello el Maestro intenta que el individuo logre la
plena libertad de expresión del sí mismo
proporcionándole, más que reglas de comportamiento,
una forma de vida de transformación interior.

El individuo, en este ir y venir, tratando de unificar
los procedimientos, empieza a tomar conciencia de que ninguna
técnica de aprendizaje puede llevarlo a la
comprensión de la verdad, sino que ésta comienza a
develarse justamente cuando él se libera de las
técnicas, no estando sometido a un esquema rígido
y, más aún, debe sentirse libre de toda necesidad
de aprendizaje y de búsqueda para poder ingresar al reino
de la fase "interna". En el estado en que se encuentra el
individuo, su percepción de la vida, tiene un sentido
diferente, trascendental y sufre una transformación, sin
búsqueda ni empleo de técnicas permanecemos en una
actitud de silenciosa vigilancia antes que en un estado de
reflexión y planificación. Adoptamos un estado de
vacío de la mente.

Ahora estamos en el sexto paso del caminante, en
conciencia de meditación, similar al proceso que ocurre
durante el acto de creación, en el cual se "paran" las
percepciones y pensamientos, dejando "libre" a la mente. Dada la
amplitud de este estado y de la dificultad de separarlo para su
análisis solo diremos, por ahora, que toda la vida es
meditación y, para tener una mayor comprensión del
proceso de desarrollo y crecimiento integral de la conciencia, es
necesario descubrir la meditación en cada una de nuestras
actividades en las cuales tiene participación los
componentes de la conciencia: percepción,
imaginación, concentración, memoria, emociones y
voluntad.

El séptimo paso, el estado de conciencia de
iluminación se presenta en un momento inesperado y en
forma instantánea como algo que no guarda relación
con las vivencias percibidas en los instantes previos a la
"chispa creativa", es necesario conocer, que detrás de
ella ha existido un proceso de la creación cuyas etapas
son necesarias y suficientes para generar el acto de
iluminación.

En el desarrollo del conocimiento, la historia
señala que el hombre se posesiona de la verdad el momento
en que adquiere conciencia del hecho mediante la
reflexión. Aun percibiendo con nuestros sentidos los
fenómenos, se requiere, además, de un
período de meditación y pensamiento continuo para
tener acceso al conocimiento de la verdad. Es lo que les
ocurrió a Newton, Galileo, Arquímedes, Einstein
durante el proceso de sus descubrimientos. Si bien estos momentos
de creación se produjeron después de intensos
períodos de pensar y repensar sobre un problema, el salto
a la verdad aconteció cuando adoptaron un estado de
relajación mental. De ahí que, el proceso de
iluminación y transformación personal deviene
necesariamente en un estado situado más allá del
silencio.

  • Bueno abuelo, ahora que ya hemos visto los siete
    pasos del caminante, creo que es conveniente hablar del
    discurso que hacía mención al principio de
    nuestra conversación.

  • Hijo, ya no es necesario que lo hagas, pues todo lo
    que hemos escuchado de ti refleja en gran medida el proceso
    que experimenta un caminante en su forma de ser y vivir hacia
    el encuentro consigo mismo y con los demás.

  • Entonces abuelo, después de describirte
    algunas de las diversas experiencias personales a que hemos
    estado expuestos durante parte de nuestra vida, quisiera
    decirte lo que han significado estos sucesos en el proceso de
    cambio de mi modelo de la realidad.

  • He llegado a comprender, que es perfectamente
    posible experimentar un proceso de transformación de
    las percepciones de la realidad.

  • Creo que existen otras formas de vida que afectan
    nuestra particular visión de esa realidad.

  • Creo que hemos permanecido en una especie de estado
    de sumisión y somnolencia, y que es factible
    "despertar" a un estado de conciencia superior.

  • Creo que el medio para lograr este renacimiento de
    la conciencia se basa en el profundo significado de los
    valores y principios éticos que han enseñado
    las diversas filosofías y doctrinas
    religiosas.

  • Creo que esos valores son propios de la naturaleza
    humana y que al abandonarlos, esta última tiende a
    autodestruirse.

  • Creo que la humanidad está evolucionando
    rápidamente hacia otras formas de vida en que el
    hombre desarrolle libre y plenamente todas sus
    potencialidades interiores.

  • Creo que los individuos y grupos humanos encuentran
    la verdad, sólo cuando son verdaderamente
    libres.

  • Creo que la libertad es el comienzo de la verdadera
    comunicación, de la comprensión y
    creación de la vida.

  • Creo que la meditación es un proceso inserto
    en todas las actividades humanas.

  • Creo que la iluminación no es un fin al que
    debemos llegar, sino que es un proceso del Ser que podemos
    emplear en la solución de los problemas
    existenciales.

  • Por último, creo que todas estas "realidades"
    son una fuerte motivación para investigar y descubrir
    al Ser que intenta emerger.

  • Abuelo, hemos llegado al final de este sendero de la
    vida y a la última hora del caminante, pero nos
    saltamos la sexta hora, que correspondía al Libro para
    caminar.

  • Hijo, en realidad toma este libro, El Caminante, que
    hemos recorrido juntos, pero creo que el final sería
    mejor si ahora, al despertar, nos describas cuál fue
    tu sueño:

(Descripción del Sueño)

Mientras el niño jugaba, al atardecer, en la
arena algo llamó su atención. Una luz muy brillante
atravesó el cielo e iluminó todo el lugar. Aunque
aún era pleno día, la intensidad de aquel
fenómeno era tal que hizo desaparecer de vista las sombras
de las dunas del desierto. Así como fugaz fue la
aparición de tal suceso, también rápidamente
volvió la tranquilidad que siempre imperaba en esa
zona.

Al retornar a su tribu, el niño se percató
que a un costado del Hombre-León (esfinge) se encontraba
un imponente y extraño personaje con rara vestimenta; fue
tal la curiosidad del pequeño que no vaciló en
acercarse a una distancia prudente ante cualquier emergencia que
significara alejarse a un lugar más seguro. Sin embargo,
cada vez sentía en su interior que algo le atraía
de ese extraño personaje.

Partes: 1, 2

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